En
marzo, que fue por marzo, iba yo por la Ruta 1[1],
aunque a ratos me cambiaban a la I95[2],
cuando en un momento -crucial momento- atravesando unos inmensos arcos llenos
de megacarteles indicadores de salidas y entradas por doquier -momento en que te
adelantaban por ambos lados a todo meter-, de repente, que no llovía, salió de
un smartphone un rarísimo hipo aullido huracanado -propio de Pepe Pótamo[3]-
para alertarnos de un aviso, de una alerta, por “elevado riesgo de lluvia
excesiva”. La primera vez que yo veía/oía/sufría una de estas alertas.
En la pantalla del móvil se podía leer (porque estaba en inglés y en cristiano) que “el riesgo es de nivel 4/4”; cuatro sobre cuatro, el máximo -y no estábamos en temporada de huracanes- lo que significaba, me explicaron, que se esperaban “de inmediato inundaciones repentinas generalizadas”. Que allí llueve sin avisar.
El NWS-Miami[4] tiene muy a gala lo de avisar y no es muy de avisar de que viene el lobo y sólo llega agua de cerrajas[5]; y los de por allí se toman los avisos muy en serio y le hacen caso: iba a caer una manta de agua y se iba a queda sobre el territorio por la falta de pendiente. No es como aquí que, por lo general, la orografía manda, y además de la que recibes, te viene por escorrentía lo de más arriba; aguas arriba.
Ipso facto, en aquel marzo de Florida, el conductor de nuestro vehículo se puso en alerta buscando donde “ponernos a salvo”. Sí, como lo leen. Y el sol aún brillaba rotundo. Hasta puso la radio buscando avisos y referencias ante lo que se nos iba a venir encima.
Y como que se nos fastidió la excursión, a cambio del historical site floridiano al que yo les embarcaba descubrimos, por mor de esta alerta y de abandonar la autopista, un centro comercial con un grupo de tiendas y restaurantes hipermegapijos donde suelen ir las gentes de nivel Top-Trump de por allí. Me sentí incomodo; lo juro. Lujo en la tierra mientras se abrían las cataratas del cielo por no más de 15 minutos con un hidrometeoro contumaz y asustante. Un par de horitas después pudimos seguir ruta y ya no había cantidades de agua en el asfalto.
Nuevo ante aquella situación, lo confieso, me pareció excesivo y esquizofrénico el comportamiento del conductor antes de ver llover. Al principio pensé que llevaba tanto tiempo por allí, entre wasp’s[6], que eludiendo su impronta peninsular hispana y de la Marina Baixa se comportaba como un nativo de por allí. Así que solté para mis adentros un “me lo ha tarado”. Pero no: los que allí estaban hacían lo mismo y no paraban de consultar sus teléfonos y mostrar una cierta preocupación. Y cuando comenzó a llover -insisto, sólo 15 puñeteros minutos- como que les entendí a la perfección.
Llovió
y paró; y volvió a lucir Lorenzo.
Es que, los de por allí, tienen muy asumido que una alerta es una alerta y ante una alerta lo tienen claro; y más si es de lluvias e inundación.
Florida es un territorio que no supera los 30 metros de altura sobre el nivel del mar hasta que no se llega a la frontera con Alabama, ya en plena masa continental, en el Panhandle (en el “mango” que une al continente la península de Florida), y uno se planta en Lakewood Park (30.98639, -86.28133; con un mojón de piedra que lo cuenta), porque allí se alcanza la friolera cifra altitudinal, no apta para sufridores de vértigo y escaladores en busca de ochomiles, de los 105’156 metros sobre el nivel del mar (356 pies). El Hotel Bali, en Benidorm, mide 186 metros (610’23 pies); la Panorama Tower de Miami mide 265 metros (869’42 pies).
En fin, que allí en Britton Hill, se encuentra uno con uno de los poquísimos lugares del Estado de Florida con una vista panorámica de ladera descendente; que cada uno va a Florida a ver lo que quiere, ¡oiga!
Total, que en Florida me di cuenta, en marzo de 2024, de la importancia y atención que se le presta allí a las alertas.
Aquí, en la vieja Europa, con la Directiva 2018/1972 (Artículo 110) nos hemos dotado del sistema EU-Alert[7] al que cada socio europeo le pone su propio identificativo: para España es ES-Alert, como para Francia es FR-Alert aunque en Dinamarca, por ejemplo, el sistema se llama S!RENEN (sí, con la letra i sustituida por el signo que cierra la interjección).
Bueno, pues en noviembre de este año EU-Alert estaba implantado en España, Francia, Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Lituania, Rumanía, Grecia y Chipre. Está en fase de implementación en Italia, Austria, Bulgaria, Turquía, Irlanda y Hungría; y Portugal, Polonia y Letonia dicen estar transicionando el sistema de alertas para emergencias importantes o desastres naturales.
Para el EU-Alert hay 4 niveles de Emergencia: 1, 2, 3 y 4; algunas alertas especiales y un quinto nivel para mensajería. Para el Nivel 1 y el Nivel 2 estamos ante ‘Amenazas extremas’ que sin duda afectarán a la vida y la propiedad de las personas, como eventos climáticos catastróficos (inundaciones, terremotos, huracanes o tsunamis), advertencias de epidemias o ataques terroristas. El Nivel 3 está para ‘Amenazas graves’ que requieren precaución; son menos agresivas estas amenazas, pero deben ser tenidas en cuenta. Y luego está el Nivel 4 para mensajes de seguridad pública que van desde el aviso de la calidad del agua de la red (hiérvanla antes del beber o el refugio más inmediato está en tal sitio.
También están las Alertas Ámbar (EU-Amber) para localizar a niños desaparecidos y las Alertas-Prueba (EE-Exercise/EU-Text/ EU-Monthly Test) para testar el sistema.
Sólo
el nivel 1 es obligatorio en los terminales que se venden en la UE y para los
otros niveles se puede configurar el teléfono para que se reciban o no.
ES-Alert sólo utiliza el nivel 1. ¡Olé! Amenazas extremas. Y aparecerán en su terminal como "Alerta de Protección Civil". En su smartphone están activadas por defecto y no pueden desactivarse en los dispositivos.
Las alertas de Nivel 1 le llegarán aunque el terminal móvil esté en silencio. El sonido es fuerte, y va acompañado de vibraciones. La alarma no se muestra en la pantalla hasta que como usuario aprieta el botón de “aceptar”.
Las alertas de nivel 1 en España como en el resto de la UE significan una “amenaza inminente”, que haría peligrar vidas humanas, por inundaciones, accidentes nucleares, ataques terroristas o terremotos. Son automáticas y no requieren configuración alguna del terminal, como ya señalé, por parte del usuario. Se emiten únicamente en situaciones de amenaza inmediata y están activadas por defecto en todos los dispositivos compatibles. Estas alertas no pueden ser desactivadas por el usuario.
Pero: ¡Ojo al dato! (que decía García). La capacidad de los dispositivos para recibir y mostrar las alertas de ES-Alert depende de que estén conectados a redes 4G o 5G y de la versión de su sistema operativo: sólo Android 11 o superior recibe y muestra correctamente las alertas, y en IOS tienen que irse a un 15.6 o superior. Revísenles sus terminales y los de los mayores que tengan al lado.
La puesta en marcha del ES-Alert ha sido financiada con fondos Next Generation EU. El sistema está activo desde finales de 2022 en toda España, como insisto, para Nivel 1.
Las alertas de nivel 2 y 3 -para las que ES-Alert no está preparado- requieren activación manual por parte del usuario en los ajustes del teléfono.
Es importante, no obstante, saber cómo configurarlo para posibles usos en el futuro. Acabo de leer que hay que irse, con el teléfono que sea, a ‘Ajustes’ (o ‘Ajustes Avanzados’) y a ‘Notificaciones’; y luego, si es un iPhone sólo hay que desplegar la lista de aplicaciones hasta el final del todo donde aparece ‘Pre-Alertas de Protección Civil’ y activarla. Si es un Android hay que llegar hasta ‘Alertas de emergencia inalámbricas’ y activarlas; aunque también leo que para otros Android la ruta es Ajustes → Seguridad y emergencias → Alertas de emergencia inalámbricas. Los dispositivos con Windows 10 soportan EU-Alert a través de Cell Broadcast. Pues ya sabe: pruebe y active.
Y como ya les tengo entretenidos con esto, les cuento que se envía una alerta y no un SMS porque -resulta que, leo- un SMS es fácil de falsear y la alerta de ES-Alert sólo está a disposición de los centros de coordinación de emergencias de las comunidades autónomas y del Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias del Ministerio del Interior, quienes son los responsables de definir y emitir las alertas.
Si recibieres el mensaje, mantén la calma y actúa conforme te recomiendan.
Pero, como a todos los de por aquí, nos falta cultura de la emergencia, psicología de la percepción del riesgo. Todo aquello en marzo pasado viví entre las gentes de Florida; y de toda condición.
Aquí, ya se vio, subestimamos los peligros que no forman parte de nuestras vivencias cotidianas. Y un diluvio de récord como el del 29O nadie se lo esperaba; ni los de la AEMET que pronosticaron más de 200 litros y nos encontramos con un récord de lluvia en una hora, con casi 190[8] litros por metro cuadrados, y en tan sólo 10 minutos, con 50 litros.
Baruch Fischhoff, profesor en la Carnegie Mellon University -en Pittsburgh, Pennsylvania- mediados los años 90 del siglo XX ya analizó este tema[9] y concluyó que la comunicación y la educación en estos casos es fundamental y que la comunicación de riesgos debe ser clara, específica y contextualizada. Las alertas ambiguas o con información técnica que no se traduzca en acciones concretas terminan por ser ignoradas por la población.
Por todo esto, por la falta de información general y cultura de emergencias, echo en falta, al menos, una web como Ready[10]/Listo[11] del gobierno d ellos EE.UU. que te lo pone todo bastante, bastante, clarito. Claro, es de allí, yankee, pero rezuma cultura de emergencia y ganas de proteger a la población civil.
El nuestro es un espacio geográfico dinámico, multicultural, emergente y de innovación; pero con riesgo ante fenómenos naturales extremos intensificados por la energía latente en el Mediterráneo. Y con este último aspecto tenemos que saber convivir. El decálogo que planteo Jorge Olcina en el foro alicantino son diez acciones clave para mitigar los efectos de un fenómeno que no parece tener freno porque el territorio no es capaz de soportarlo todo; y hay que tener un Plan B, cultura del riesgo y hacer caso a las alertas porque las entendemos y asumimos.
[1] US Route 1 es una Ruta Federal que recorre la Costa
Este de Estados Unidos: (+/-) 3800 km desde Cayo Hueso, Florida, hasta Fort
Kent, Maine, en la frontera con Canadá.
[2] La Interestatal 95 (I-95) es la principal autopista norte-sur
en la Costa Este de los Estados Unidos. Va desde la ruta 1 de los Estados
Unidos (US Route 1) en Miami, Florida, hasta el paso fronterizo de
Houlton-Woodstock entre el estado de Maine y la provincia canadiense de Nuevo
Brunswick. La carretera es paralela en gran medida a la costa atlántica y a la
US 1.
[3] Pepe Pótamo (Peter Potamus) es un dibujo animado de un
hipopótamo antropomórfico creado por los estudios Hanna Barbera cuyas aventuras
fueron emitidas por la televisión estadounidense el 16 de septiembre de 1964;
en 1965 sus aventuras ya eran emitidas por TVE.
[4] Servicio Nacional de Meteorología de Miami - https://www.weather.gov/mfl/ & https://www.weather.gov/mfl/espanol
[5] En la web del Centro Virtual Cervantes se explica que
José María Iribarren, al igual que Covarrubias, que la más correcta expresión
sería Quedar en agua de cerrajas, aunque hay muchos que corrompen la expresión
citando las borrajas. En realidad, «lo de agua de cerrajas alude a la poca
substancia que contiene la infusión de la planta llamada cerraja». Ese cambio
de cerrajas en borrajas es «un provincialismo».
[6] White Anglo-Saxon Protestant; los blancos anglosajones
y protestantes de clase alta, generalmente de origen británico, que forman la
élite del país y que han dominado la política, la economía y la cultura
estadounidenses durante la mayor parte de su historia.
[8] 186’4 l/m2 en Turís
[9] Risk Perception and Communication Unplugged: Twenty
Years of Process; en Risk
Perception and Communication Unplugged: Twenty Years of Process1 - Fischhoff -
1995 - Risk Analysis - Wiley Online Library
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