Y sigo en faena, con la historia a cuestas… en terminando el siglo XX y el salto al XXI… je, je; lo del “salto” tiene gracia ante unas vallas fronterizas que se las saltan cuando les da la gana… y unas puertas que les abren que, menos mal, no les reciben con fanfarrias. Bueno, al caso, que en el XXI nos dimos de bruces con una nueva realidad…
Ya como Ciudad Autónoma, a Ceuta llegaron las primeras elecciones de la nueva etapa y fueron municipales. Los votos de los ceutíes el 28 de mayo de 1995 sirvieron para constituir la primera Asamblea de Ceuta bajo el nuevo Estatuto… Y comenzaron los problemas con los sucesos del centro de inmigrantes de El Ángulo en el mes de octubre[1].
Inmigrantes subsaharianos concentrados en las instalaciones de El Ángulo protagonizaron los sucesos y pusieron de manifiesto, como avancé, una nueva dimensión de la posición geográfica de Ceuta: la ciudad no era únicamente una frontera estratégica entre España y Marruecos, sino también la frontera entre el continente africano y esta península de Asia que llamamos Europa que en su parte occidental acoge a la Unión Europea. Vamos que: Ceuta es también un punto de tránsito hacia Europa para personas procedentes del África subsahariana.
La frontera de Ceuta comenzaba a adquirir una dimensión europea cada vez más visible, vinculada no solo a la soberanía territorial, sino también a la gestión de los flujos migratorios.
Entre 1997 y 2006, Ceuta vivió una década decisiva para comprender su configuración contemporánea y consolidar las instituciones, asumir competencias y definir las relaciones entre la Ciudad Autónoma y el Estado; en ocasiones (como la de 2026), puñetero Estado.
Este periodo estuvo marcado por una paradoja: mientras Ceuta consolidaba su integración institucional en España y su vinculación con Europa, aumentaba la importancia estratégica de su frontera con Marruecos.
En 1998, el Gobierno español decidió reforzar el cerramiento fronterizo de Ceuta y Melilla, en un contexto de creciente presión migratoria y de recomendaciones europeas para mejorar la protección de las fronteras exteriores. La actuación se articuló mediante la adquisición de nuevas barreras de seguridad[2].
La frontera ceutí empezaba así a experimentar una transformación material y funcional. El límite terrestre con Marruecos no era nuevo, pero el desarrollo de un perímetro de seguridad cada vez más complejo respondía a una realidad emergente: el control de los movimientos migratorios hacia Europa.
La construcción y modernización del cerramiento se prolongaría durante los años siguientes, con cambios en su altura, sus sistemas de vigilancia y sus elementos de seguridad.
CEUTA SIGLO XXI
Al comenzar el siglo XXI, Ceuta reunía tres características que considero son fundamentales:
1.- Ceuta es una ciudad española
situada geográficamente en el norte de África.
2.- Ceuta forma parte del espacio
político europeo, aunque con particularidades fiscales y aduaneras.
3.- Ceuta constituye uno de los
dos únicos enclaves de la Unión Europea con frontera terrestre directa con
Marruecos (el otro es Melilla).
Esta posición le confiere a Ceuta una importancia que supera su tamaño y población. Recordemos que la integración europea no eliminó sus singularidades. Ceuta mantuvo un régimen económico y fiscal específico y quedó fuera de determinados ámbitos de la integración aduanera y fiscal comunitaria.
Paralelamente, y como dije, la frontera terrestre fue adquiriendo una dimensión europea cada vez más importante. El control migratorio, la seguridad fronteriza y la cooperación con Marruecos comenzaron a condicionar tanto la actuación del Estado como las políticas locales.
Nada más comenzar el siglo XXI Ceuta empezaba a ser observada como un punto crítico de la frontera exterior europea.
Y también el siglo XXI nos traerá la figura de Juan Vivas. El 7 de febrero de 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular, fue investido presidente de la Ciudad Autónoma. La llegada de Vivas abrió una nueva etapa en la política ceutí. Su proyecto se orientaría hacia la estabilidad institucional, la modernización urbana, la mejora de los servicios públicos y el fortalecimiento de las relaciones con el Gobierno central.
Su continuidad política acabaría convirtiéndose en uno de los rasgos más característicos de la historia reciente de la ciudad.
Pero el verano de 2002 nos trajo el “incidente[3] del islote Perejil”, “Laila” (la isla, como lo pronuncian en la orilla Sur del Estrecho) que le dicen en el otro lado de la frontera. Debido a su cercanía, la ciudad autónoma de Ceuta se convirtió en el epicentro de la respuesta española. El incidente de la isla de Perejil en 2002 supuso el punto más bajo en las relaciones bilaterales entre España y Marruecos desde la Marcha Verde de 1975… hasta 2026. Sus repercusiones transformaron de manera profunda la diplomacia, las alianzas internacionales y las estrategias de seguridad de ambos países[4].
Perejil fue el primer ensayo moderno de Marruecos utilizando lo que hoy se conocen como amenazas híbridas.
Al ocupar una roca sin valor económico ni militar, Rabat midió la velocidad y la contundencia de la respuesta política y militar de España. Tras constatar que la respuesta fue drástica, Marruecos redirigió su estrategia de presión hacia vectores más complejos y difíciles de contrarrestar por la vía de la fuerza, principalmente el control de los flujos migratorios y la cooperación antiterrorista.
Es más: y este es un modelo de actuación que se ha repetido. La invasión de 2002, como la de 2026, coincidió con la celebración de los festejos públicos sobre el rey Mohamed VI…
En 2002 tuvimos la boda del rey con Salma Bennani, posteriormente conocida como Lalla Salma. La boda oficial se celebró en el Palacio Real de Rabat (acto matrimonial religioso, en privado y con la presencia de las familias) el 21 de marzo de 2002. Los festejos se habían anunciado del 12 al 14 de abril... pero a comienzos de abril, en el otro extremo del Mediterráneo, las fuerzas israelíes intensificaron sus operaciones en Cisjordania y el dirigente palestino Yasir Arafat quedó cercado en su cuartel general de Ramala, en un episodio que provocó una gran conmoción en el mundo árabe.
Mohamed VI presidía el Comité Al Qods[5], organismo vinculado a la defensa del carácter árabe y musulmán de Jerusalén y a la cuestión palestina.
Así las cosas, en Rabat decidieron posponer los festejos del desposorio ante el agravamiento de la situación en los territorios palestinos y la necesidad de dar prioridad a los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida política a la tragedia que vivía el pueblo palestino.
Al final, la boda pública se trasladó de Marrakech a Rabat y los festejos nacionales se desarrollaron entre el 12 y el 14 de julio... y ¡fíjate por donde! que el 12 de julio tenemos Perejil ya invadido[6]… y en Marruecos todos los interlocutores válidos de festorro regio.
En ese clima, en octubre de 2002, la Delegación del Gobierno ordenó el cierre del paso fronterizo de Benzú[7] por los incidentes y la inmigración ilegal. Se había abierto un año antes para descongestionar la frontera de El Tarajal y facilitar el comercio transfronterizo; pero se constató un abuso desmesurado y problemas de orden público, amén de inmigración irregular que siguió ocupando un lugar destacado en la agenda de Ceuta los años siguientes.
Ceuta recibía a personas procedentes de distintos países africanos que trataban de acceder a territorio español por la frontera terrestre o por vía marítima; su destino imaginario era Europa. Las instalaciones de acogida y los mecanismos de control afrontaban una presión creciente.
El refuerzo del perímetro fronterizo no eliminó los
intentos de entrada. Por el contrario: el fenómeno evidenció que el control
físico de la frontera debía combinarse con cooperación internacional, recursos
policiales y mecanismos de atención humanitaria.
La cuestión migratoria se vinculó progresivamente con la política europea de fronteras, en la que España desempeñaba un papel especialmente sensible por su posición geográfica.
Por aquel tiempo se estaban configurando las condiciones que desembocarían en la grave crisis fronteriza de 2005 que le tocaría lidiar a José Luis Rodríguez Zapatero.
El otoño de 2005 fue uno de los episodios más dramáticos de la historia contemporánea de Ceuta y Melilla. Recordemos: durante septiembre y octubre, centenares de inmigrantes subsaharianos protagonizaron intentos colectivos de superar los perímetros fronterizos. La concentración de personas y el uso de escaleras artesanales permitieron superar en algunos puntos las barreras existentes. Es la época de los asaltos masivos a la valla.
El 29 de septiembre de 2005, un intento masivo de entrada en Ceuta terminó con cinco inmigrantes subsaharianos muertos[8]; y la cuestión del ¿quién disparó sobre ellos?[9]
Total que, las autoridades españolas reforzaron la vigilancia, mientras Marruecos, por fin, intensificó sus actuaciones al otro lado de la frontera.
Y llegó el tema de las “famosas” concertinas[10]: el 14 de octubre de 2005, la Secretaría de Estado de Seguridad ordenó la colocación de rollos de alambre de espino con cuchillas metálicas (concertinas) en lo alto de la valla para disuadir los saltos. Se armó un escándalo mayúsculo por parte de los de siempre; pero lo había hecho un gobierno socialista (el de José Luis Rodríguez Zapatero). Así es que, ¡chitón! Allá paz y aquí gloria; no se hable más.
Durante los siguientes catorce años, hasta 2019[11] (aunque con periodos de supresión distintos en Ceuta y Melilla), las concertinas provocaron graves lesiones, cortes profundos y mutilaciones a cientos de personas migrantes que intentaban cruzar. Porque el salta de la valla de Ceuta se convirtió en deporte olímpico africano.
En este clima de tensión, a la menor distensión, en 2007: los reyes Juan Carlos I y Sofía de Grecia visitaron Ceuta el 5 de noviembre de 2007 para cumplir una deuda institucional con los ceutíes, reafirmar, primero su españolidad, y, después, la presencia de la Corona en todo el territorio español expresando, en el caso de Ceuta, el respaldo de la Jefatura del Estado a la ciudad autónoma. La visita tuvo, además, una enorme trascendencia política y diplomática por las reivindicaciones territoriales de Marruecos.
Y, además, desde 1927 (reinando Alfonso XIII) no se había producido una visita regia a Ceuta.
La presencia de los Reyes fue recibida, obviamente, con entusiasmo por las autoridades y numerosos ciudadanos. El programa incluyó actos oficiales, recepciones y un desfile militar.
El Gobierno marroquí, por su parte y ¡cómo no!, expresó un rechazo rotundo, considerando la visita como ¡una provocación! El primer ministro, Abbas el Fassi, cuestionó públicamente el viaje y defendió las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre Ceuta y Melilla[12].
Hoy podemos decir que la visita constituyó una afirmación pública de la vinculación de Ceuta con la Corona y el Estado español. Al mismo tiempo, evidenció la distancia entre la posición española —que considera indiscutible su soberanía— y las reivindicaciones territoriales marroquíes.
Desde 2008 las cosas en Ceuta no han ido todo lo bien que un español bien nacido quisiera. La ciudad ha venido afrontando dificultades estructurales anteriores a la recesión: dependencia del sector servicios y del comercio, escasa diversificación productiva, limitaciones de suelo y una elevada dependencia de las conexiones con la Península.
Y ahí siguen los “caballas[13]”, con absoluto pundonor español.
Y mañana seguiremos con Ceuta… un final de bombo y platillo; y mi conclusión apresurada…
[1]
https://www.ceutatv.com/articulo/politica/angulo-casi-treinta-anos-caos-que-cambio-historia-inmigracion/20241011074125192657.html
[2]
Dentro de
un proceso de modernización del perímetro fronterizo que ya llevaba varios años
en marcha. La frontera ceutí contaba ya con una doble valla metálica, de unos
tres metros de altura y aproximadamente ocho kilómetros de longitud. El sistema
incluía iluminación, cámaras, sensores y una carretera de vigilancia. Sin
embargo, en julio de 1998, diversos medios publicaron que el dispositivo
presentaba importantes deficiencias: algunos inmigrantes atravesaban las
alcantarillas que comunicaban ambos lados de la frontera y las instalaciones
todavía no estaban plenamente operativas. La inversión acumulada superaba
entonces los 5.000 millones de pesetas. Y esta nueva acción suponía 70 millones
de euros más: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-B-1998-43787
[3]
Un grupo
de gendarmes marroquíes desembarcó en el islote, izó la bandera de Marruecos y
montó un campamento. Rabat justificó la acción alegando que se trataba de una
operación rutinaria contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, pero
posteriormente reemplazó a los agentes por infantes de marina, elevando el tono
de la provocación. El suceso se desarrolló entre el 11 y el 20 de julio de 2002
en Perejil, un islote deshabitado de apenas 15 hectáreas situado a solo 200
metros de la costa marroquí y a unos 8 kilómetros de Ceuta. El Gobierno de
España, presidido por José María Aznar, exigió la retirada inmediata de las
tropas para regresar al statu quo histórico (el peñón debía permanecer
deshabitado y sin presencia militar de ningún país). Marruecos se negó,
argumentando que el islote formaba parte de su territorio nacional. Ante el
fracaso de las vías diplomáticas, la madrugada del 17 de julio de 2002, España
ejecutó la Operación Romeo-Sierra. La crisis concluyó definitivamente unos días
después gracias a la mediación de Estados Unidos (encabezada por Colin Powell).
Ambos países firmaron un acuerdo para retirar todas las tropas del peñón y
restablecer el statu quo ante bellum,
dejando la isla desierta tal y como está en la actualidad. Los militares marroquíes capturados en el
asalto fueron trasladados inicialmente a la Comandancia de la Guardia Civil de
Ceuta antes de ser repatriados a su país a través de la frontera de El Tarajal.
https://www.theguardian.com/world/2002/jul/17/3
[4]
Aunque el
conflicto duró menos de diez días, las relaciones diplomáticas quedaron
completamente congeladas. Marruecos había retirado a su embajador en Madrid
meses antes por otras tensiones, y la crisis de Perejil retrasó su regreso
durante 15 meses. La tensión comenzó a reconducirse tras la llegada al poder de
José Luis Rodríguez Zapatero en 2004. El nuevo Ejecutivo socialista priorizó la
distensión y la reconstrucción de la confianza con Rabat, inaugurando una etapa
de mayor entendimiento. El acuerdo alcanzado bajo la mediación de Estados
Unidos determinó el regreso al statu quo ante bellum. Esto significó que
Perejil volvió a ser un territorio desmilitarizado y deshabitado.
[5]
El Comité
Al Qods o Comité de Jerusalén (Al Qods, es el nombre árabe de Jerusalén), es
una institución de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) dedicada a la
defensa de Jerusalén y de su patrimonio religioso, cultural e histórico, así
como al apoyo de la población palestina de la ciudad. Se creó en julio de 1975,
en el marco de la entonces Organización de la Conferencia Islámica, hoy
Organización de Cooperación Islámica y su función se inscribe en el contexto de
la movilización política y religiosa de los países musulmanes en torno a
Jerusalén, especialmente después del incendio de la mezquita de Al Aqsa en
1969. La presidencia se confió al rey de Marruecos, Hassan II, y posteriormente
pasó a su hijo, Mohamed VI, cuando este accedió al trono en 1999. Y sigue de
presidente.
[6]
El 10 de
julio de 2002 tomó posesión el nuevo Gobierno de Aznar. La renovación afectaba
a distintas carteras y, de manera particularmente significativa para esta
crisis, al Ministerio de Asuntos Exteriores. La coincidencia es importante
porque la gestión de un incidente de soberanía requiere coordinación entre el
presidente del Gobierno, Exteriores, Defensa, Interior y los servicios de
inteligencia. Yo me atrevo a señalar que Marruecos pudo considerar que ese
momento ofrecía una oportunidad para realizar una operación limitada y medir la
reacción española... y parece que a las 16 h del día 11 una docena de gendarmes
desembarcó en Perejil y colocaron 2 banderas marroquíes y prepararon un vivac.
Una patrullera de la Guardia Civil no consiguió que abandonaran el islote...
[7]
Benzú
había sido tradicionalmente un paso tolerado entre la barriada ceutí del mismo
nombre y la localidad marroquí de Beliones. En 2001 se habilitó para facilitar
el tránsito de mercancías y descongestionar el paso del Tarajal. Desde agosto
de 2002 se sucedían los conflictos y aumentaba el paso de ilegales. La decisión
respondió oficialmente a una combinación de problemas de orden público,
dificultades para controlar la inmigración irregular y conflictos relacionados
con el tránsito de mercancías desde Marruecos. El paso registraba incidentes
frecuentes entre los agentes y los porteadores marroquíes que transportaban
productos adquiridos en Ceuta para venderlos en Marruecos. Desde el 2 de
octubre el paso de Benzú quedó reservado a los vecinos de la barriada ceutí y a
los residentes de Beliones que acreditasen su condición o su relación laboral
con Ceuta. El Gobierno de José María Aznar pasó de tolerar un paso fronterizo
de carácter local y comercial a restringirlo severamente, priorizando el
control de la inmigración irregular y el mantenimiento del orden público.
[8] Según las
informaciones publicadas en aquellos días, cerca de 700 personas participaron
en el intento de cruzar la valla; 214 lograron entrar en la ciudad. Los
fallecimientos y las circunstancias de los disparos generaron una fuerte
controversia y dieron lugar a investigaciones. https://www.elmundo.es/elmundo/2005/09/29/sociedad/1127968660.html
[10]
Tras la
grave crisis migratoria de septiembre de 2005, el Gobierno de Zapatero aprobó
una inversión urgente de más de 28 millones de euros para reformar los
perímetros fronterizos. El argumento del Ejecutivo fue que el sistema anterior
era ineficaz y que se requería una "barrera física pasiva" para
frenar las entradas masivas. En 2007, el Ejecutivo retiró las concertinas de la
parte superior de la valla de Melilla, sustituyéndolas por una "sirga
tridimensional" (un entramado de cables de acero trenzado sin cuchillas).
[11]
En
diciembre de 2019, bajo el mandato del ministro del Interior Fernando
Grande-Marlaska, se inició el desmantelamiento y la retirada progresiva de las
concertinas en la valla de Ceuta para sustituirlas por elementos menos lesivos.
[12]
Marruecos
la calificó de provocación inadmisible, al considerar que la presencia de los
Reyes en Ceuta suponía un gesto contrario a sus reivindicaciones territoriales.
La reacción diplomática fue significativa: Marruecos retiró temporalmente a su
embajador en España, Omar Azziman; se suspendieron las reuniones bilaterales de
alto nivel y el Gobierno marroquí expresó formalmente su protesta por el viaje.
http://news.bbc.co.uk/2/hi/africa/7078542.stm En una entrevista publicada por el diario
marroquí Aujourd'hui le Maroc el 7 de noviembre de 2007, el primer ministro
marroquí, Abbas El Fassi, comparó la situación de Ceuta y Melilla con el
conflicto israelí-palestino. Según la información difundida por Al Jazeera, El
Fassi sostuvo que España, junto con Israel, era uno de los países que se
resistían a pasar página de la ocupación territorial. https://www.aljazeera.com/news/2007/11/7/morocco-condemns-juan-carlos-visit
[13]
La
explicación más aceptada de por qué les llaman "caballas" a los de
Ceuta, respaldada por el historiador y cronista oficial de Ceuta, José Luis
Gómez Barceló, sitúa el origen del término en el siglo XIX. Una de las primeras
referencias conocidas al uso de "caballa" para identificar a los
ceutíes aparece en 1895, en el periódico local El África. La expresión ya
circulaba entonces en el habla popular de la ciudad. En aquella época, la pesca
tenía una importancia considerable en la economía ceutí y las caballas eran
especialmente abundantes en las aguas próximas a la ciudad. Cuando las
embarcaciones de otras localidades del Estrecho veían aproximarse a los barcos
pesqueros de Ceuta, se habría popularizado la expresión: ¡Ahí vienen los
caballas! Inicialmente, el apodo identificaba a los pescadores ceutíes y, por
extensión, a su flota. Posteriormente, se generalizó hasta convertirse en una
denominación de los habitantes de la ciudad. La palabra quedó incorporada al
uso académico como gentilicio coloquial de los habitantes de Ceuta. La prensa
local informó de su reconocimiento por la Real Academia Española en julio de
2010.










