11 mar 2026

MÁS DE GUERRAS... HAY QUIEN NO VIO EL PLANETA DE LOS SIMIOS...

 

 

En Soria, que fue en Soria -patria chica de los torreznos-, para mayor delito, la ministra de igualdad, el 7 de marzo de 2026 y en un mitin, llamó ¡superhéroe! a ‘Nemesio’[1] Sánchez quien, al oírlo, hizo una mueca de asombro -¡ostras, Pedrín!; ¡qué gilipollez!- y se marcó un buchito de agua para poder pasar el trago. Digo yo; aunque, con ese cuajo que tiene el gachó[2] 

Ahí es nada, poner a ‘Nemesio’ al nivel de Spiderman, de Iron Man, del Capitán América, de los X-Men o de Los 4 Fantásticos -que protegen la Tierra de diversas amenazas cósmicas y terrestres- tiene un mérito intelectual de ocurrencia tipo ‘¡Tierra, trágame!’, nivel pozo de Kola que se hunde más de 12 kilómetros en las entrañas del planeta.

Pero la ministra Redondo ni se despeinó, ni se descompuso, al soltar el trágala y siguió evidenciando en público y ante las cámaras la sumisión que profesan los ministros al sanchismo sumando destrezas al superhéroe –de la paz, de la dignidad, de la democracia, del feminismo…- que harían sonrojar a los más aguerridos superhéroes patrios como Súper López, el Capitán Trueno, el Jabato, el Capitán España, el Guerrero del Antifaz o los casi centenarios Mack-Wan ‘el invencible’ o el Capitán Misterio; que nuestra tradición de superhéroes arranca en los años 30 del pasado siglo[3] como el papel protagonista y radicalizado del PSOE, que por aquellos días -recordemos- el partido de Pablo Iglesias se dividió entre marxistas teóricos, socialistas de raíz obrera y revolucionarios; tres idearios defendidos por tres líderes con un patrimonial sentido del poder: Julián Besteiro, Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto[4].

Superhéroe, sí; le ha llamado Superhéroe… sin sonrojarse.

Y, por llamarle cosas, a ‘Nemesio’, ya el Times le llamón ‘Don Teflón’[5] –Mr. Teflon, de tremendas propiedades antiadherentes; nada se le pega- por su capacidad para evitar que los escándalos políticos o decisiones polémicas afecten a su imagen o a su carrera. Todo le resbala.

Cuando comenzó a destaparse lo del Falcon, le llamaron Falconetti… y no sé si para hacer la gracieta fácil o porque recordaban al despiadado villano -de tal nombre- en ‘Hombre rico, hombre pobre. Y hoy –en marzo de 2026- el tema del Falcon sigue coleando[6].

Cuando aquella cumbre de la OTAN -junio de 2025- y su primera negativa a aumentar el gasto en defensa, le colocaron el despectivo ‘chicken’/gallina y hasta de ‘villano de la OTAN’ lo calificaron/descalificaron; también de The Times llegó lo de greyhound[7] –galgo (de Paiporta)- también en junio de 2025 que, con anterioridad ya había dicho que salió por piernas[8].

No destaco lo de ‘Antonio’ (Mario Draghi dixit) de marzo de 2022 en Roma porque a todas luces se ve que el italiano le dice ‘gracias’ -a Pedro- y raudo, aunque sin paradiña de inflexión en la oración, introduce al portugués Antonio Costa para que suelte su speach; pero –insisto- don Mario no secuencia lo suficiente bien y de forma elocuente con lo que parece que se confunda; pero no. Cuando dice “Antonio” lo hace mirando al presidente portugués.

Pero lo de ‘Nemesio’ me ha tocado la fibra por cosas de mi juventud.

‘Nemesio’ por lo de ser ‘némesis’ (de Trump; que tiene gracia) -persona enfrentada a otra o enemiga acérrima suya- me lleva a una serie de televisión de mi tierna juventud –“Los invencibles de Némesis”- cuando Némesis era una agencia ultrasecreta de Naciones Unidas, pero con sede en Ginebra (que para algo el telefilme era británico[9] y esto es la vieja Europa; y en origen lo emitía la ITV), para garantizar el orden y la paz mundial. El trío de agentes británicos protagonistas estaban dotados de poderes especiales… y para especiales, aquellas mujeres: el trío de bellezones de la época que me volvían loco por aquellos días y que aún recuerdo con deleite. La primera, Alexandra Bastedo –la agente Sharron de Némesis- que se convirtió en todo un sex simbol para una generación, la mía; junto con Diana Rigg (Emma Peel en ‘Los Vengadores’ -que ya tuvo su ratito de gloria en este blog-) y Barbara Brain (‘Misión Imposible’). A ellas tres podríamos añadirle, generoso estoy, dos más y tener un repóquer de damas con Stephanie Power (“La chica de CIPOL”; porque antes hubo un hombre protagonista con “El agente de CIPOL”- y era obvio el oportunismo de una chica; ¡cómo no!) y Susan Saint James (“McMillan y esposa”). ¡Qué tiempos; qué mujeres!

¡Uy!, hablando de mujeres, la que ha dejado de ponerle ‘ojitos’ a ‘Nemesio’ ha sido Úrsula. La Von der Leyen, primera mujer ministra de Defensa en Alemania (2013-2019), médico y madre de siete hijos, hoy presidenta de la Comisión Europea, ha caído del caballo, como San pablo, y ha calificado en un discurso a nuestro preclaro líder nacional como “problema”[10], al rasero del húngaro Orbán al que lleva criticando desde 2015. ¡Que desfachatez!; ¿Dónde vamos a ir a parar? Darse cuenta tan tarde de quién es y cómo las gasta ‘Nemesio’.

Úrsula no se andaba antes con chiquitas. Cuando Turquía aprovechó la campaña internacional de lucha contra el Estado Islámico/Daesh para bombardear objetivos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), en 2015, decidió retirarle los patriots alemanes: o te ciñes, Erdogan, a lo que estamos, o te quedas solo. Y se fue, como los americanos, con lo que allí estamos nosotros los españoles de la OTAN, desde 2015, once años ya. Reemplazamos entonces a la unidad holandesa desplegada en Incirklik, en la Operación ‘Persistent Effort’. Y allí seguimos, porque estamos en la OTAN… y ahora se nos nota, con la que está cayendo.

Por cierto, ahora también estamos, con la fragata española ‘Cristóbal Colón’, acompañando al portaaviones francés ‘Charles de Gaulle’ que formará parte de la operación francesa en Ormuz. Ah, que esto no nos lo habían dicho… Pues ya lo saben.

Y hoy mismo la ministra de Defensa, Margarita Robles, se ha desmarcado de la operación anunciada por el presidente francés, Emmanuel Macron, en el estrecho de Ormuz y no enviaremos cazaminas/dragaminas a ese punto, clave para el tránsito de barcos petroleros[11].

La fragata española ya está en Chipre como escudo aéreo y para “mostrar bandera”; que así se ha insistido. Vamos, para que se sepa que estamos, pero no creo yo que cruce por Suez y se vaya para el índico… si es que…

Ya nos desmarcamos en mayo del año pasado de una FONOP (Freedom Of Navegation OPeration) cuando la ‘Méndez Núñez’, que se integraba en la escolta del portaviones británico ‘Príncipe de Gales’ se acercó a Taiwán. Dejamos tirados a los ingleses que realizaban estas iniciativas que garantizan la navegación en unos mares que China y su super flota de guardacostas impertinentes atosigan sin parar.

Sí, con ‘Nemesio’ lo que hacemos es ‘mostrar bandera’; pero lo de saltar al ruedo, con o sin toro, lo dejamos para otros. Desde Filipinas (1898) que nos terminan tomando manía todos los aliados; los dejamos siempre en la estacada.

Y estos de ahora son otros tiempos, pero con los mismos mimbres. ¡Qué país!; ¡Dios, qué buenos vasallos si oviesse buen señor en la Moncloa! (frase adaptada de El Cantar del mío Cid’, verso 20).

Por cierto, 11 de marzo que es. Veintidós años del 11M (2004) y un minuto de silencio que hemos guardado a la puerta del Ayuntamiento a propuesta general de la FEMP.

Y alguno me recantará, como la ministra al superhéroe, lo del ‘No a la guerra’ –en alusión a la de Irak, pero ahora sobre el vecino Irán- aun sabiendo que España no fue a la invasión de Iraq (del 20 de marzo a 1º de mayo de 2003) que acabó con el régimen de Sadam Hussein. España fue en misión de estabilización, seguridad y reconstrucción cuyos cometidos fueron los de mantener la seguridad en su zona asignada, entrenar fuerzas de seguridad iraquíes, proteger infraestructuras y facilitar ayuda humanitaria y reconstrucción. La Resolución 1511 del Consejo de Seguridad de Naciones unidas autorizó una “fuerza multinacional bajo mando unificado” en Irak, permitió usar “todas las medidas necesarias” para mantener la seguridad y la estabilidad e instó a los Estados miembros a contribuir con tropas y recursos a esa fuerza multinacional.

Malo si sigues las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; peor si pasas de él. Sí, ellos tienen ONU, nosotros tenemos dos[12].

Vale: La invasión inicial de Irak (en marzo de 2003) no tuvo una autorización del Consejo de Seguridad; la presencia militar posterior sí recibió respaldo de la ONU mediante varias resoluciones, especialmente la 1511.

Por cierto, y hablando de Irak –que no de Irán- ahora mismo –marzo de 2026-, alrededor de 180 militares españoles adiestran al Ejército iraquí como parte de la coalición internacional de lucha contra el Daesh y dice en su web el Ministerio de Defensa que “La coalición internacional contra el yihadismo, integrada por 60 países y liderada por Estados Unidos (Operación Inherent Resolve), trata de frenar el avance del grupo terrorista Daesh en Siria e Irak. Las fuerzas aliadas realizan bombardeos selectivos contra las posiciones yihadistas en el norte del país[13]. Ítem más: leyendo la misma web, con encontramos que “la coalición internacional contra el grupo terrorista Daesh surgió en la cumbre de la OTAN celebrada en Gales en septiembre de 2014. Está amparada por dos resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y cuenta con el apoyo expreso de la Unión Europea. La participación de las Fuerzas Armadas españolas fue autorizada por el Pleno del Congreso de los Diputados el 22 de octubre. Inicialmente, el despliegue era para seis meses, aunque el Gobierno lo ha ido prorrogando a solicitud de la coalición”.

Desde octubre de 2018, también se asesora al gobierno de Irak en el ámbito de la estructura de seguridad nacional, así como colaboramos para desarrollar su sistema educativo profesional militar dentro de la NMI: NATO Mission-Irak.

En fin, que estamos en lo de la guerra… y yo poniendo de vuelta y media a los coríferos…

Mira, va y resulta que, en marzo de 1922 fui yo a una manifestación contra la guerra: fui a un No a la guerra. Sí, contra la invasión rusa de Ucrania y la guerra desatada desde aquel 24 de febrero de 2022… que llevamos ya cuatro años y catorce días con lo que la guerra de Ucrania supera en duración a la Guerra de Corea[14] y en tres meses sobrepasará a la Primera Guerra Mundial[15]… esto deberíamos hacérnoslo ver porque no recuerdo a nadie poner a caldo a Putin por invadir Ucrania como ahora a Trump y Netanyahu por atacar Irán. Sí la Corte Penal Internacional rizó el rizo con una orden de arresto internacional[16]; pero ahí está, tan pancho.

En fin, que yo sí, fui a una marcha solidaria con el pueblo ucraniano. Al principio, incluso, se habló de que la comunidad rusa en la zona se unía la marcha por la paz; pero no cuajó la cosa y en la puerta del Cimbel aquellos pocos rusos que por allí estaban se envainaron su bandera y se unieron -algunos- a la marcha por la playa de Levante.

Sí, fui a esta manifa de 2022; pero ni se me pasó por la cabeza ir a la de 2004 que es la que les gusta recordar a tantos. Uno, yo, que soy así.

No estoy a favor de las guerras, como tampoco estoy a favor de la politización del tema y me hastían los debates sobre la legalidad-ilegalidad de las mismas o la conceptuación de si son justas o no –injustas-, aspecto del que llevamos hablando desde San Agustín, quien ya en el siglo IV se convirtió en el mayor defensor de las guerras justas.

Decía el santo de Hipona -hoy, la ciudad argelina de Annaba- que, aunque la guerra es un mal en sí mismo, puede ser moralmente aceptable -¡atención!- si se libra para restaurar la paz y vengar injusticias, además de ser declarada por una autoridad legítima. Aquí, el santo ya ponía en la ecuación la cuestión de la autoridad legítima y mandaba a la porra a un montón. ¡Ojo!, siglo IV; y estamos en el XXI.

Y San Agustín abundaba: la guerra debe evitar la crueldad, no ser por odio o ambición, y ser el último recurso para proteger la seguridad y libertad de los pueblos.

Y, viendo estos postulados –ya les avanzo- es imposible que una guerra los atienda porque siempre habrá un pelillo que se quedará en la gatera y no llegará a la mar. No hay guerras justas bajo el prisma de que siempre causan la muerte de inocentes –daños colaterales, que un socialista como Solana dijo en su día hablando de otra guerra en Europa- en cualquier conflicto de esta magnitud por muy legítima que sea… y siempre hay intereses por medio

Luego está lo de las guerras legales o ilegales. Toda guerra que no sea en legítima defensa o autorizada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es desde mitad del siglo XX una guerra ilegal en este mundo que nos hemos dado. Ahí está el artículo 2.4 de la Carta de Naciones Unidas que señala que queda prohibido amenazar o usar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier otro Estado. Pero…

En fin: el concepto ‘guerra legal’ lo basaríamos en el cumplimiento técnico de la Carta de la ONU (cumple el Ius ad bellum moderno) y ‘guerra justa” sería ya una consideración de la teoría filosófica y moral (que hunde sus raíces en Santo Tomás de Aquino, otro santo varón filosofal) que plantea justificar la guerra bajo condiciones (ya estamos con que si la abuela fuma): causa justa, autoridad legítima, intención recta, y último recurso. Y por ahí, por lo de ‘último recurso’ se escapa todo quisque.

Esto es ya meternos de lleno en la Teoría de la Guerra (que la hay), de la que Michael Walzer –que está considerado un experto desde que en 2001 vio la luz su ‘Teoría de la guerra justa’, Editorial Paidos- concluyera que las guerras se juzgan –se declaran justas o injustas- bien en el momento de su declaración (ius ad bellum) o bien durante su desarrollo (ius in bello)… lo que nos lleva a que una guerra pueda ser justa, pero se desarrolle injustamente; o injusta, con desarrollo justo. La pescadilla que se muerde la cola. Nuevo buchito de agua, ‘Nemesio’, que estamos donde estábamos y hay que pasar el trago.

Lo triste es que las vidas humanas no tienen siempre la consideración que merecen.

Y digo esto hasta el extremo de hablar muchas veces de que en las guerras el pueblo es ‘carne de cañón’; o de incluso sacar a pasear la frase, atribuida a Napoleón, que considera que “los soldados están hechos para que los maten”, reflejando la mentalidad del ser humano sobre la naturaleza prescindible de las personas que integran los ejércitos y mesnadas en las batallas masivas que se han dado desde el inicio de la Historia por la forma en que se utilizaban las tropas. Pero con la indefensa población civil pasa lo mismo que con la soldadesca; la vida humana se menosprecia con una absoluta indiferencia.

A favor de la guerra no he conocido a nadie aún; a favor de las intervenciones, sí. Las intervenciones muchas veces degeneran en guerras… pero ya me dirán ustedes qué hacer en muchas de estas situaciones. No, si lo que resulta es que faltan guerras porque del poder no se apean dictadores y clanes. Y unos resulta que son “mis” guarros y los necesito y otros son “los” guarros de los malos que hay que liquidar.

Con Irak, la guerra de hace casi un cuarto de siglo -sí, la del No a la Guerra-, ya me contarán. La cosa venía arrastrándose de cuando en 1991 Irak invadió Kuwait. ¿Se acuerdan? Entonces el Consejo de Seguridad[17] de Naciones Unidas aprobó catorce resoluciones sobre el conflicto, comenzando con la Resolución 660 –la condena de la invasión de Kuwait por Irak y la exigencia de la retirada ‘inmediata e incondicional’ de las tropas de iraquíes- y llegando hasta la Resolución 687[18] en que Irak asumía las consecuencias de perder la guerra. Esta última se aprobó por 12 votos a favor y uno en contra, que fue el de Cuba; porque la cabra comunista siempre tira al monte. Por cierto: la Resolución 678, hasta las gónadas de que Irak no atendiera todas las anteriores, autorizó el uso de la fuerza militar contra Irak porque la negociación se había agotado y no quedaba recurso de diálogo más. ¿Recuerdan?

Por en medio hubo un buen número de resoluciones que sólo reiteraban exigencias -que Irak no cumplía- del Comité de Sanciones de otros organismos.

Vale; ahora parece (como entonces) que la ONU es un organismo anquilosado, lento y muy burocratizado; pero es que sus resoluciones se las pasan –los malos y los buenos- por el arco del triunfo.

Por ejemplo: tras aquella guerra se siguieron sucediendo las resoluciones abundando en el desarme estratégico iraquí y el control de sus importaciones tecnológicas tras el fin de las sanciones (resoluciones 707, 715 y 1.051), y sobre el reparto financiero de los ingresos provenientes de la venta de crudo iraquí y haberes congelados en el extranjero. Aquellos fondos se destinaron a paliar las necesidades humanitarias en el país –que eran muchas-, para pagar las indemnizaciones de guerra, y para el desarrollo de las actividades de las distintas comisiones del Consejo de Seguridad operativas en Irak (resoluciones 705, 706, 712 y 986). La Resolución 689 determinó la creación de la Misión de Observación de las Naciones Unidas entre Irak y Kuwait (UNIKOM) que observar, lo que se dice observar, más bien poco, porque la toreaban como querían.

Hay un carro de resoluciones más. Pero añadan a todo este maremágnum de papeles oficiales y timbrados la realidad del Programa Petróleo por Alimentos que entre 1995 y 2003, a iniciativa de la ONU, permitió a Irak vender petróleo bajo control internacional para comprar comida y medicinas con las que atender a su población. Otro agujero contable que sólo trajo consigo graves escándalos de corrupción y sobornos, involucrando a funcionarios del nuevo gobierno y empresas afines en desvíos de fondos. Un desastre. Si malos eran unos, no mejores y menos codiciosos resultaron los otros.

Y, como remate final, la Resolución 1284 (Consejo de Seguridad; 17 de diciembre de 1999) que estableció la Comisión de Vigilancia, Verificación e Inspección de las Naciones Unidas (UNMOVIC) para reemplazar a UNSCOM en Irak. Su objetivo era supervisar el desarme de las archifamosas armas de destrucción masiva –luego hemos sabido que el programa cesó en 1991- y condicionar la suspensión de sanciones económicas a la cooperación iraquí. Había mucha literatura –y comisiones dinerarias elevadísimas- desde que Monsieur Irak -digo, Monsieur Giscard (d'Estaing)- apoyó las veleidades atómicas del sátrapa.

En fin: lo de las armas de destrucción masiva es un capítulo muy turbio en el que dos personajes –un programa de la BBC[19] los identificó- engañaron como chinos a británicos y norteamericanos que estaban muy receptivos a ser engañados. El ingeniero Rafid Ahmed Alwan al-Janabi, desertor refugiado en Alemania[20], y un antiguo oficial de la inteligencia iraquí, Maj Muhammad Harith, orquestaron la fantasía –había sido un plan, pero no se ejecutó- de los laboratorios biológicos móviles y las armas atómicas buscando encandilar como Sherezade en las Mil y una Noches y conseguir una jugosa jubilación en Occidente. En 2025 el propio Toni Blair pidió disculpas por haber atendido aquellas fuentes, pero desde 2003 que el lío estaba montado y a los de las armas no les amargó aquel dulce.

Lo único que me queda claro es que una guerra exige ganarla; obtener la victoria final, porque la historia la escriben siempre los vencedores y si no ganas la derrota te pasa factura. Y aquí entra la coda final: Ucrania no puede ganar porque sería ganarle a Rusia, y Rusia no debe ganar porque los tendríamos aún más cerca del corazón de Europa. En el caso de Irán todos tenemos claro que los ayatolás no deben ganar; pero unos lo decimos y otros no.   


 


[1] Así llaman algunos a Pedro Sánchez desde que el Financial Times le presentara como la némesis de Trump.  How Pedro Sánchez became Donald Trump’s nemesis in Europe; https://www.ft.com/content/987bb3a4-76b2-41f0-9a9a-6c13159b4ba9

[2] Jergalismo que viene del caló, la lengua gitana, y que en español, jergalmente, se usa con el significado de 'tío'

[7] The growing army of critics of Pedro Sánchez, Spain's prime minister, have dubbed him the greyhound because of the pace at which he runs away…/ el creciente ejército de críticos de Pedro Sánchez, primer ministro de España, lo han apodado el galgo por la velocidad con la que corre…; https://www.thetimes.com/comment/the-times-view/article/time-for-pedro-sanchez-to-rule-or-say-adios-j7gk7p58z

[8] Spain’s PM fled the floods crisis, was silent on the power cut and is mired in claims of dirty tricks and a fake bomb plot and now faces protests in Madrid / El primer ministro de España huyó de la crisis de las inundaciones, guardó silencio sobre el corte de energía y está envuelto en acusaciones de trampas sucias y un supuesto complot de bomba falso, y ahora enfrenta protestas en Madrid

[12] 9 de noviembre de 1946. Manifestación en Madrid tras la condena internacional a España por parte de la recién creada organización de las Naciones Unidas. La frase, que se completaba con un "y bien puestos", funcionaba como respuesta desafiante ante el aislamiento internacional que sufrió el régimen tras la Segunda Guerra Mundial.

[14] 25 de junio de 1950 - 27 de julio de 1953; 3 años, 1 mes y 2 días.

[15] 28 de julio de 1914-11 de noviembre de 1918; 4 años, 3 meses y 14 días.

[17] Miembros permanentes en 1989: China, EEUU, Francia, Reino Unido y la Unión Soviética -después, Federación Rusa) y diez países no permanentes, elegidos por la Asamblea General por un período de dos años: Canadá, Colombia, Costa de Marfil, Cuba, Etiopía, Finlandia, Malasia, Rumania, Yemen y Zaire. El primero de enero de 1991, Austria, Bélgica, Ecuador, India y Zimbabue reemplazaron a Canadá, Colombia, Etiopía, Finlandia y Malasia por un período de dos años.

6 mar 2026

DE LA GUERRA ESTA DE PERSIA O IRÁN...

  

Al repetir como una cotorra las capitales del mundo, eso decía yo: Persia o Irán, capital Teherán. Y punto pelota; que aquello estaba muy lejos, aunque Jaime Peñafiel no paraba de acercárnoslo con sus continuados reportajes sobre el Sha de Persia -y a su familia- en el Hola. A estas alturas del siglo XXI la actualidad nos ha vuelto a acercar lo de Persia o Irán a un palmo de las narices.

Llevamos unos días donde nuevamente el lejano país está de actualidad y nuestro presidente del Gobierno anda ahí, evidenciando estulticia, con este tema -que tapa otros- y cogiendo un protagonismo absurdo e innecesario; como siempre. Macron y Meloni han venido a decir lo mismo y sin buscar protagonismo.

El miércoles 4 de marzo escuché al ‘padre’ Sánchez en su homilía matutina –y eso sí que fue una homilía (explicación de las Escrituras; de sus escrituras, claro), créanme- porque –dijo nada más comenzar- iba –él, en su magnificencia- a “informarnos de la crisis que se ha desatado en Oriente Medio, de la posición del Gobierno de España y de las acciones que estamos llevando a cabo”. Vamos, que -¡pobres españolitos!- vivimos en un limbo bombardeado por bulos de derecha y extrema derecha y tenemos nulo conocimiento sobre lo que está pasando en realidad; como si no conociéramos los acontecimientos, como si no supiéramos lo que pasa.

Al poco de empezar, el ‘padre’ Sánchez nos dijo que “ni siquiera están claros los objetivos de quienes lanzaron el primer ataque”… y ahí ya entré en ‘modo avión’; no está uno para perder absurdamente el tiempo.

Ya, por la tarde, con tiempo y ante la necesidad de saber qué (coño) había dicho nuestro presidente del Gobierno del Reino de España, tuve que escucharlo un par de veces para enterarme –sin quitarme la pinza de la nariz- y llegar a la misma conclusión que tantos y tantos compatriotas: el ‘padre’ Sánchez estaba en modo ZP; pero Zapatero II.

Hasta retrocedió 23 años y nos soltó un recadito para el ‘trío de las Azores’: Irak nos dejó “un mundo más inseguro y una vida peor”.

Extrañado, me pregunté: ¿de qué va?

Con lo que está pasando entre EEUU e Israel por lo que estaba pasando en Persia o Irán -no nos olvidemos de lo que estaba pasando- Sánchez recupera el 'no a la guerra' –sus cuatro palabras- para mantener el desafío a Trump y va y concluye que “es ingenuo practicar un seguidismo ciego y servil… y ya le tenemos en solfa en su pugna con Trump.

Le va Trump; concluyo que le va Trump.

Yo recuerdo cuando le persiguió para una foto; y les animo a ustedes a hacerlo. Fue la tarde del 11 de julio de 2018, en Bruselas, en la cumbre de la OTAN: Sánchez se coloca entre Trump y Erdogan para reclamar la mirada del norteamericano que, con absoluta indiferencia, sigue a lo suyo y al final, por fin, Sánchez sonríe, le coge por el codo y recibe una palmadita ante una extasiada ministra de Defensa al borde del séptimo cielo.

Luego, en la cumbre del G20 en Osaka, en junio de 2019, Sánchez fue a saludar a Trump… y este le mandó sentarse en su sitio (como señaló la prensa y la RRSS; y hay foto), pero Moncloa lo dejó a nivel de anécdota y la SER en broma: “lo que parecía un gesto autoritario de Trump, resultó ser una broma”, ¡ja, ja, ja!; pero pueden buscar los vídeos y las fotos en Google poniendo en el buscador ‘Trump señala sitio a Sánchez G20 Osaka 2019’ y… decidir por ustedes mismos.

Y, rizando el rizo, termino con lo ridículo del tira y afloja -¡que me sueltes, coño!- del apretón de manos de octubre de 2025 en Sharm el Sheij (Egipto), en la Cumbre sobre Gaza. Esto es mucho más reciente y seguro que lo recuerdan; pero pueden buscarlo.

Este hombre es así. Me refiero al ‘padre’ Sánchez

Y vuelvo al tema: después de lo del miércoles –la breve homilía del ‘padre’ Sánchez-, seguro que muchos le compran el mensaje; aquí hay tanta gente ideologizada. Tanta como en Persia a Irán.

Yo, por supuesto, no compro su mensaje.

Echar la culpa de los males que nos aquejan en los últimos años a que Bush, Blair y Aznar -dice él que- fueron a la guerra con el vecino de Persia (2003-2004) –Irak- es tomar por imbéciles a los españoles; incluso a los mononeuronales.

‘Padre Sánchez’: el que tengamos una inflación acumulada estimada en torno al 46%-50% de subida en las últimas dos décadas, duplicado el precio del alquiler de la vivienda, aumentado en un 80% el coste de la cesta de la compra, encarecido en un 50% el precio de la vivienda, el que los precios de los coches de gama media haya subido en este lapsus más de un 80% o que el precio de la electricidad ha sufrido subidas superiores al 200% no tienen relación alguna con aquella guerra.

No; como tampoco que el salario medio haya crecido desde entonces un 56%.

El problema está en que los salarios reales (ajustados por inflación) en España apenas han crecido un 2'76% mientras en los demás países de la OCDE han subido más de un 30 % en el mismo periodo y compensado las subidas. E insisto: no por aquella guerra.

Mire: aquí, en España, solo en los últimos cinco años el IPC acumulado supera el 23 %[1]. Ve como no es por aquella guerra.

Como país, el PIB per cápita de España y la riqueza del país son mayores; ¡menos mal! Pero como ciudadanos de este país nos encontramos con que el poder adquisitivo ha mejorado mínimamente o incluso empeorado para muchos. La sensación social es clara: trabajamos más y llegamos peor a fin de mes, diga lo que diga el ‘padre’ Sánchez y cualesquiera de sus acólitos.

Y tiene bemoles que esta triste realidad nos la quieran tapar con el telón del ‘no a la guerra’ de ahora.

Ah, y sobre aquella guerra, que surgió –recordemos- de la invasión de Irán a Kuwait (país que desmanteló Sadam; se llevó hasta las incubadoras de los hospitales) y a una sucesión de eventos que alcanzaron su punto culminante con el atentado a las Torres Gemelas (11S2001), España apoyó políticamente la invasión –como Polonia o Italia, por ejemplo-; pero no participó en la fase de combates durante la invasión. España apoyó la guerra, pero no envió tropas para invadir Irak. Después de la invasión, España sí desplegó tropas dentro de la operación multinacional en misión de estabilización[2]. Sí hubo enfrentamientos armados[3], aunque no era una misión ofensiva de guerra convencional[4]. El episodio más crítico fue la Batalla de Nayaf de 2004, donde tropas españolas y salvadoreñas combatieron contra milicias del clérigo Muqtada alSadr. Y aquello fue en Irak, con ‘k’.

Pero es que este país –el nuestro: España- es así. No a la guerra –de boquilla-, y prohibiciones mirando al tendido, pero siguen saliendo –como no puede ser de otra manera, pues estamos en organismos internacionales occidentales- aviones de las bases de utilización conjunta y enviando buques a misiones en las que tienen que estar, además de los contingentes militares desplegados en la zona: más de 1.500 militares españoles tenemos ahora mismo en el Líbano, en Turquía y en Irak –sí, Irak, con K: Operación Inherent Resolve y NMI/Adiestramiento- además de operativos navales y aéreos en el Mediterráneo y en el Índico[5].

En fin, qué les voy a contar… pues batallitas. Y esta es una.

Recuerdo los años, durante la oprobiosa, cuando algunos cantaban aquello de ‘en el mundo manda Dios, en la tierra los cristianos y en esta España de Franco mandan los americanos”… olvidando que los Pactos de Madrid (1953), de los que salieron las bases, fueron cruciales porque, sencilla y llanamente, rompieron el aislamiento internacional de España, aportaron ayuda económica e integración en la estrategia occidental al tiempo que prepararon el camino para el crecimiento económico de los años 60. Además de la leche americana (en polvo, desnatada y mineralizada), Estados Unidos concedió a España créditos y ayuda financiera, suministros industriales, tecnología y equipamiento. Esto ayudó a España a mejorar infraestructuras, modernizar parte de la industria y estabilizar la economía como paso previo al gran cambio económico -que llegaría con el Plan de Estabilización de 1959- que abrió la economía española al exterior.

Aquellos pactos también tuvieron efectos en la sociedad como la llegada de productos y cultura estadounidense, contacto con industrias y empresas extranjeras y mejoras económicas graduales que ahora gusta olvidar.

Sí, y también lo de Rota, Morón, Zaragoza y Torrejón… Y la antena de Guardamar, por ejemplo; y el radar de Aitana, sí, de cuando Kansas fue Benidorm; pero esa es otra historia que ya hemos contado[6].

Hablamos de unos 1.500 millones de dólares de 1953 en ayuda económica y otros casi 500 millones más en ayuda militar que, palmo arriba-palmo abajo, a ojo de buen cubero superarían hoy del orden de 24.000 millones de dólares de 2026… el equivalente al 1’7% del PIB de España hoy; que fue el 1’5% de entonces que, como el PIB era infinitamente menor supuso más.

Entonces, aunque España era una dictadura, comenzó una lenta apertura económica y cultural que consiguió obrar el ‘milagro español’ de los sesenta y… y se columpió con las crisis del petróleo de 1973 y 1975 hasta el fin de la dictadura y el arranque de la transición.

Ah, por cierto: no sé cuánto tardarán en sacarme lo de Palomares... el 17 de enero se cumplieron sesenta años… Lo mismo, con este párrafo, les doy una idea… porque mañana (o pasado) se cumplen sesenta años del baño de Fraga (¡viva el Meyba!) y el embajador Duke en una playa del termino municipal de Palomares para demostrar que no había radiación y que bañarse en marzo no es una temeridad.

Es que esta gente no se me acuerda de nada…

Y en estas de ahora que me llegan Irene Montero e Ione Belarra y piden que España salga de la OTAN y rompa con la OTAN; para ir a miccionar y no echar gota. Estas dos hubieran sido felices en la Albania de Hoxha.

Desde los Pactos de Madrid de 1953 que España –vale, aquella España- quería ingresar en la OTAN. Sí; y desde el Pentágono –la verdad sea dicha- no lo veían mal, aunque sólo veían a España -la península ibérica- como un gran portaviones en esta esquina de Europa muy útil a sus propósitos en la Guerra Fría. Francia y Reino Unido no estaban por la labor de admitir una dictadura en la organización y Vernon Walters y otros generales norteamericanos chocaban una y otra vez con esta cuestión. Pero acabando el mismísimo 1975 –ya sin Franco- se empezó a trabajar muy en serio este tema desde Washington… y el 30 de mayo de 1982 –que cayó en domingo, celebrando San Fernando, patrón del Arma de Ingenieros y del Cuerpo de Transmisiones, y con desfile del Día de las Fuerzas Armadas- España entró en la OTAN. Recordemos, de paso, que el 23F ocurrió el 23 de febrero de 1981 y visto lo visto nos dijeron que para adentro; Marcelino Oreja venía insistiendo en ello desde junio de 1980 y tras lo que había pasado con Tejero nos dieron el ‘placet’.

Y eso que veían, desde enero de 1981, que por la vieja piel de toro había marejada y mar de fondo en contra de las bases y, de rebote, en contra de la OTAN. Por aquellos fríos días el Movimiento Comunista (MC) y la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) convocaron la primera marcha a Torrejón (Madrid-Base de Torrejón), cuyo éxito impulsó la formación del famoso Comité Anti-OTAN, el CAO.

Entonces se popularizó un lema que no todos recuerdan -‘OTAN no, bases fuera. Paz y neutralidad’- y se celebró un sonadísimo concierto mitin –con “mucho enrolle”, se decía en la publicidad convocante- en el verano del 81 y en la Casa de Campo se dieron cita más de 50.000 personas[7]; y en octubre siguiente PSOE y PCE entregaron más de un millón de firmas contra la OTAN; y en noviembre, 250.000 personas se manifestaban contra la organización por las calles de Madrid.

Así las cosas, con el CDS –heredero de la UCD- en el gobierno, en las elecciones generales de octubre de 1982 va y barre el PSOE. No se habían cumplido los primeros cinco meses de España en la OTAN y tras la victoria electoral del PSOE -más de ocho millones y medio de votos, el 40’82%, y 177 diputados-, los socialistas cambian el rumbo anti OTAN y se pasan al silencio sobre el tema en lo que se llamó “una ambigüedad calculada” que lleva a la ruptura PSOE-PCE (Partido Comunista de España) -y a una importante fractura interna- y a preparar el famoso Decálogo de Paz y Seguridad (1984; que desempolvarán de un momento a otro).

En resumen: mucha americana de pana con coderas, pero por muy socialista que fuera González se encontró con que el tratado estaba firmado y España era ya el país número 16 de la Alianza Atlántica… y esto nos acercaba a entrar en la Comunidad Económica Europea. Felipe se dio cuenta desde la poltrona de lo que significaba estar en la OTAN y entendió la cuestión de Estado; se mordió la lengua y empezó a ver cómo se le podía dar la vuelta al tema.

Pablo Romero contaba en Público, con motivo del 40 Aniversario de la entrada de España en la OTAN, que “mucho se ha hablado del ‘engaño’ que supuso el famoso referéndum de 1986, en el que el Gobierno socialista preguntó a los españoles acerca de la permanencia o no en la OTAN. Quienes acudieron a depositar su voto se encontraron con una papeleta de promesas enrevesadas -con tres cláusulas que apenas se cumplieron después- y específicamente diseñadas para recabar la mayor cantidad de 'síes'[8]. Así fue; y aquí -en la OTAN- seguimos.

Hasta la saciedad se ha contado que el PSOE de Felipe González dio “una voltereta político-ideológica” al pasar del rechazo absoluto hacia la Alianza Atlántica al considerarla imprescindible para España. La excusa tenía un nombre: Europa (ser miembro de la CEE; hoy UE). La realidad era otra: el temor a que Marruecos se anexionara Ceuta y Melilla y tuviéramos que hacer algo (o nada) porque allí viven españoles y porque ambas ciudades (y las plazas de soberanía) son España. Así pues, se nos vino a pedir a todos los españoles –yo lo tenía muy claro- el vota SÍ en interés de España.

Y para marzo de 1986 -40 años va a hacer el 12 de marzo- nos sometimos a un referéndum donde sólo en el País Vasco, en Cataluña y en la provincia canaria de Las Palmas hubo más papeletas por el No que por el Sí, que finalmente ganó.

Aquí llegados, resumo: Felipe González, ganador en octubre de 1982, aguantó hasta ingresar en la Comunidad Económica Europea (1º de enero 1986, tras la adhesión en junio de 1985) para sacar a la palestra el referéndum de marzo. González defendió el sí a la permanencia sin matices… mientras la Alianza Popular de Manuel Fraga tonteaba con la abstención… cuando en aquellos días “el soldado Adrián” era protagonista de las ondas de radio porque El último de la fila triunfaba con ‘Querida Milagros’, que fue la banda sonora del NO. Y sonaba mucho; tanto que hasta el propio González tuvo que salir a decirnos que dejaría el cargo si triunfaba el NO[9].

Son así: melodramáticos supinos.

Tiempo después llegaría ‘bamby’ ZP, que, para significarse -otro que tal- no se levantó al paso de la bandera de los EEUU[10] en 2002 y nos contaría –en otra homilía televisada- que lo hizo para ¡protestarle al PP!, que no nos entranos; que los árboles no nos dejan ver el bosque: “Yo no permanecí sentado ante la bandera de los Estados Unidos de América, que respeto… un país aliado y amigo; yo permanecí sentado frente a… las tropas de los países que estaban en la guerra de Irak con nuestros soldados y que de repente aparecieron en el desfile… Yo mantuve una actitud de protesta porque el gobierno había hecho desfilar a los soldados… No fue a la bandera, fue ante el gobierno por llevar allí ese tema[11]”. En fin, que vimos lo que vimos; pero resulta que no fue eso lo que vimos.

Sí, hay que reconocerles al ‘padre’ Sánchez y al ‘prior’ Zapatero que de oratoria andan finos y se justifican lo que sea.

Guerra, que no fue guerra para nosotros, sí fue la de Irak. Lo de ahora es otra cosa; y es por Irán; Persia o Irán, capital Teherán, un país del que sólo conocíamos en papel couché al Sha –título que reciben los monarcas de allí desde el VII antes de Cristo- Mohammad Reza Pahleví y a su familia. Hay que significar que al inicio de la década de los 70 Persia o Irán era un país que estaba pero que muy bien visto, porque funcionaba como país y como sociedad; y muy bien, desde que en 1954 volvieron las compañías petroleras a operar en el país y se produjera una occidentalización brutal. Los petrodólares fueron a impactar en industria, educación, salud y gasto militar, que esa fue otra.

La Revolución Blanca –que así se llamó para diferenciarla de otras ‘revoluciones’ árabes lideradas por el baazismo[12]- de Reza Pahleví (lanzada en 1963) buscaba convertir a Persia o Irán en la quinta potencia mundial extirpando el sistema feudal dominado por los ayatolas. Desde el primer momento se enfrentaron al Sha los sectores más tradicionales y conservadores: la Reforma agraria chocó abiertamente con los clérigos y ayatolás, poseedores de la mayoría de las tierras agrícolas. Además, una modernización y occidentalización tan rápida, tan extremadamente rápida –aunque muy bien aceptada por la clase media-, generó malestar en los estamentos más rancios de la sociedad y entre los movimientos de izquierda panarabista que la Oficina de Inteligencia y Seguridad (SAVAK) reprimió siempre, a partir de 1971 -cuando se montó un fiestón para conmemorar los 2.500 años de ‘grandeza’ del imperio Persa en medio de una sequía que arruinó la escasa agricultura- y especialmente desde agosto de 1978 en que un incendio en un cine de Abadán, un acto terrorista[13] con muchas lagunas en la autoría, sacó a la luz, además, la pésima gestión para intentar sofocarlo.

Aquellas ascuas de incendio prendieron en la sociedad contra el Sha hasta el punto de organizarse una macro manifestación general, el viernes 8 de septiembre (de 1978) -el ‘Viernes Negro’ de Teherán-, donde miles de personas de todo tipo y condición se concentraron en la plaza Jaleh… y el Ejército disparó contra la multitud. Jomeini, el líder de los ayatolás, desde París dictó sentencia: “No se puede perdonar a quien ha vendido el alma de la nación[14]. Y no le perdonaron al Sha lo que estaba pasando y lo que no.

Total, que la cosa se puso pero que muy mal en Irán porque la Revolución Blanca había agotado su tiempo de validez ante un país dividido entre ancestral tradición y progreso moderno, entre ser fiel a la religión o al Estado, y entre ser un retazo de Occidente en medio del más ferviente Oriente. Y encima ya estaba corrupta y mal gestionada la espina dorsal del Estado persa. Alguien, lo he oído en una tertulia de radio que ahora no identifico, dijo a finales del 79: “no se puede modernizar un país a bofetadas”… que es lo que al final hacía el Sha.

Así que, en la Conferencia de Guadalupe (isla antillana y francesa; entre el 4 y el 7 enero de 1979) Giscard d’Estaing, Jimmy Carter, James Callagham y Helmunt Smidt acordaron dejar de apoyar al Sha, allanando el camino para el ascenso al poder del ayatolá Jomeini.

En Persia o Irán un batiburrillo de islamistas ortodoxos, nacionalistas e izquierdistas estaban resueltamente dispuestos contra el Sha… y este lo vio claro: el 16 de enero salía del país con destino a Assuan, en el Sur de Egipto, donde el presidente Anwar el Sadat le recibió con los máximos honores.

El 1º de febrero aterrizaba Jomeini en Teherán; exiliado en Francia había prometido a los EEUU una nueva fórmula de gobierno y gestión del país que beneficiaría la causa de la paz y la tranquilidad para toda la humanidad… pero una vez allí, el 1º de noviembre –nueve meses después-, alteró toda situación proclamando una República Islámica que dejó a Occidente con dos palmos de narices… y un marrón con la crisis de los rehenes.

Tres días después de proclamada la República Islámica, el 4 de noviembre, la embajada de los Estados Unidos en Teherán fue rodeada por un grupo de estudiantes iraníes seguidores de la revolución islamista; sabían que el Sha había llegado a Nueva York ese mismo día para un tratamiento contra el cáncer y exigían su extradición inmediata para juzgarlo en Teherán. Cincuenta y dos estadounidenses fueron tomados como rehenes y así estuvieron 444 días. Seis diplomáticos lograron escapar de la embajada durante la toma y refugiarse en casa del embajador de Canadá; tienen una gran historia[15].

Lo de los rehenes se complicó en grado sumo porque ya en diciembre de 1979 –hagamos memoria- la URSS invadió Afganistán –sí, por las bravas, como ha hecho Rusia con Ucrania- para sostener a un corrupto gobierno comunista afgano en crisis contra insurgentes muyahidines, que esta es otra historia mollar. Los EEUU apoyaban a los insurgentes y complacidos asistían al culebrón del ‘Vietnam de la URSS’, para lo que recomiendo la peli ‘la bestia de la guerra’. El caso es que la URSS salió como pudo de Afganistàn el 13 de febrero de 1989 totalmente derrotada y en 1979, recién desemnarcados, los EEUU no quisieron involucrar al oso ruso en su causa contra Persia o Irán y decidieron no atacar directamente a Teherán por el secuestro que podía meter a los rusos en el conflicto y se decantaron por una operación de rescate –Eagle Claw: aprobada el 16 de abril de 1980- que -¡recuerden!- fracasó estrepitosamente. Hubo muertos norteamericanos y sus cadáveres paseados por Teherán. Los rehenes fueron dispersados para evitar otra operación de rescate.

En fin, que un cáncer acabó con el Sha en junio de 1980; y en el mes de septiembre de 1980, el vecino Irak atacó a Persia o Irán desencadenando una guerra que se prolongó hasta 1988[16]; y en noviembre de 1980 Carter perdió las elecciones presidenciales norteamericanas ante Reagan… Así las cosas, atacada por Irak, Persia o Irán se avino a resolver la crisis de los rehenes y aceptó la mediación argelina. Así, el 20 de enero de 1981, nada más jurar su cargo Reaga despegaron desde Teherán los aviones que transportaban a los rehenes; llegaron a Argel y de allí volaron de nuevo a Rhein-Main, cerca de Fráncfort, donde les esperaba el ya expresidente Carter y la libertad

Jopé, ¡qué historias!

Que lo de Teherán, se las trae…





[2] Resolución 1500 el 14 de agosto de 2003 para apoyar la reconstrucción y estabilización tras la invasión

[3] El número de bajas ascendió a 9 militares y 7 agentes del CNI caídos en combate, 2 periodistas fallecidos y 18 militares heridos de diversa consideración.

[4] Y se reportó la utilización de niños, hospitales y escuelas por parte de los irakíes: https://www.elmundo.es/cronica/2015/02/22/54e83bc022601d79708b456e.html

[6]  https://juanjfdiaz.blogspot.com/2012/06/de-cuando-kansas-fue-benidorm.html  

[7] Joan Manuel Serrat, Rosa León, Luis Edurado Aute, Pi de la Serra, Luis Pastor, Teddy Bautista y Pepe Robles, Imanol, Oskorri, Suburbano, Víctor y Diego, Juan Carlos Senante, Joan Isaac y Leño; y las intervenciones de la actriz Lola Gaos, del diputado socialista Pablo Castellano, del canario Fernando Sagaseta, del excomandante Luis Otero, uno de los fundadores de la Unión Militar Democrática (UMD), y del líder de la ‘Revolución de los  claveles’  portuguesa Otelo Saraiva de Carvalho.

[12] Ideología que mezcla intereses nacionalistas árabes, panárabes, socialistas árabes y antiimperialistas. El Baazismo exige la unificación del mundo árabe en un solo Estado. Su lema "Unidad, Libertad, Socialismo" se refiere a la unidad árabe y libertad de control sobre el territorio, así como a la no injerencia por parte de Estados (u otros agentes) no árabes. Se representa por el Partido Baaz Árabe socialista

[13] 19 de agosto de 1978. Un grupo de cuatro hombres cerraron y atrancaron las puertas de entrada a la sala y al edificio –Cinema Rex- y emplearon gasolina. Ardió por completo. La cifra de muertos rondó los 400. El gobierno echó la culpa a integristas islámicos y esto a los agentes de SAVAK. Nunca se ha tenido interés en esclarecerlo, pero el juicio de 1979 el Tribunal Revolucionario señaló a un culpable que nunca estuvo allí.

[14] No hay constancia exacta de tal frase pronunciada por Jomeini desde París, pero varias informaciones de la época la dan por cierta; al menos, resume lo trasladado en aquella fecha a sus seguidores

[15] Disfrutad viendo ‘Argo’ (2012), dirigida y protagonizada por Ben Affleck.

[16] La revolución de Jomeini tenía un fuerte componente islámico revolucionario chií; Irak era de mayoría chií, pero estaba gobernado por una élite suní y Sadam Hussein temía que Teherán incitara una revolución islámica dentro de Irak. Por las purgas en el Ejército de partidarios del Sha, Hussein pensó que Irán estaba debilitado y que era el momento de atacar; pero el argumento bélico principal era tomar el control de la zona de Shatt alArab, una vía estratégica para exportar petróleo.