19 mar 2026

PLEITOS TENGAS, MANQUE LOS GANES... A PROPÓSITO DE SERRA GELADA

 


 

Aseguran que el dicho popular ‘Pleitos tengas, manque los ganes’ es una maldición gitana; aunque ya Francisco de Luque Fajardo, párroco de Pilas, clérigo de la congregación de San Pedro ad Vincula y rector del colegio seminario de Sevilla, en los albores del XVII dijera que no; que ni maldición, ni gitana. Sólo un dicho popular que arrastramos, al menos, desde entonces

Sabiendo esto, entramos en materia; porque de consecuencias de pleitos hablaremos.

Benidorm pagará 283 millones de euros -más intereses- por unos terrenos en Sierra Helada acatando una sentencia que supone la mayor condena urbanística de la historia de España a un ayuntamiento.

Para los que no sean de Benidorm -incluso para los que sepan de Benidorm y conozcan Benidorm-, la Serra Gelada es una alineación montañosa de unos seis kilómetros de longitud (y kilómetro y medio de anchura) al final de la Playa de Levante, entre las puntas de Les Caletes y La Bombarda (con su restos de torres de vigía) que configura un saliente terrestre extendido en el litoral mediterráneo desde Benidorm, por l’Alfàs del Pi, en dirección a la bahía de Altea -que determina el Faro del Albir desde 1863- que forma parte de los sistemas Béticos que por la provincia de Alicante se asoman al mar.

Es una sierra costera situada en el Suroeste de término municipal y que tiene continuidad en el municipio vecino. La parte que da al mar tiene alineación E/SE y la que da al interior la tiene W/NW. Se trata de terrenos naturales no transformados que en su mayor parte, junto con la Isla de Benidorm, han merecido la Declaración de Parque Natural[1]. En su frente litoral cuenta con un acantilado tipo plunging que supera los 300 metros de caída vertical, lo que lo convierte en el primero de su clase -y en el segundo en altura- en el Mediterráneo. Además, el acantilado, condicionado por la tectónica y la litología, cuenta con fantásticas estructuras sedimentarias de dunas rampantes (eolianitas), del Pleistoceno Superior.

Desde el Alto del Gobernador (438 msmm), en la cara de tierra -en la umbría-, la estructura montana desciende con una accidentada topografía que en muchos sectores ha sido claro impedimento para su urbanización; es un entorno natural de gran interés geológico, botánico e histórico que también cuenta con atractivas rutas de senderismo en un típico paisaje de bosque mediterráneo en un ecosistema de clima seco.

Geológicamente es un anticlinal del Cretácico Inferior formado por calizas y margo-areniscas. La zona de calizas asegura un pequeño acuífero y hasta cuenta con algunas cuevas en la fachada litoral; incluso localizamos una vieja mina de ocre, una antigua cantera[2] -cuya regeneración ha finalizado con la plantación de arbolado- y un abrigo arqueológico -l’Abric de la Cantera[3]- con evidencias de haber sido utilizado por el hombre hace 25.000 años.

Y si a través de esta breve descripción se han hecho una idea del marco físico en que voy a desenvolver este post, entro en detalles.

Como muy bien explicó el profesor Amillo en su blog HistoBenidorm, el empresario Alfonso Puchades Jou, que había adquirido gran cantidad de terrenos en Sierra Helada, presentó a comienzo de los años cincuenta un plan de urbanización de aquellas rampas montanas que fue incorporado al PGOU que se aprobaría en 1956 (va a hacer 70 años) y que en la revisión del plan de 1963 ya figuran como urbanos, momento en que comenzaron a abrir los viales de ascenso que el Ayuntamiento de Benidorm terminó asfaltando en 1964 con motivo de la salida desde Benidorm de la Vuelta Ciclista a España[4] de ese año.



El proceso fue lento; muy, muy, lento.

En 1972 el arquitecto Juan Antonio García Solera redactó el “Plan Parcial Sierra Helada” que muy en consonancia con la época, chocando con la propuesta de verticalidad que el mismo García Solera había planteado para la ciudad, se decantó por “tapizar” el terreno con bungalós agrupados que escalaban y llenaban la escarpada orografía de la zona partiendo desde la base litoral en la que se proyectó un puerto deportivo. Incluso contemplaba lo que se denominó “poblado de pescadores”, en realidad otro sector con una edificación mucho más densa[5].

No se llevó a cabo más que en mínimas iniciativas diseminadas; fue una urbanización muy difusa con sólo algunas realizaciones individuales y la urbanización Castell del Mar.

En 1990 se culmina la revisión del Plan de 1956 y surge el actual PGOU (Plan General Municipal de Ordenación; PGMO) de Benidorm donde aparecen esos terrenos calificados como Suelo Urbanizable No Programado en el PAU/3 Serra Gelada. Aquel proceso yo lo viví en primera línea, como plumilla local, y en aquel Benidorm se habló hasta la saciedad –especialmente yo lo hice con el genial José Miguel Iribas- de la famosa cota 75 (msnm) por encima de la cual no se permitiría edificar. El Plan, finalmente, se aprobó -con excepciones- por la Conselleria de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes[6].

Sí, en 1990, el PGOU de Benidorm planteó la Serra Gelada como urbanizable. El Consell, al conocerlo, discrepó y suspendió licencias en tres sectores; uno de ellos Sierra Helada, donde se encontraban los terrenos del APR7, hasta la redacción de un estudio de impacto.

En 2003, cuando se tramitaba la declaración del Parque Natural, se aprobó un convenio urbanístico para compensar derechos edificatorios para los terrenos del APR7 mediante transferencia de aprovechamiento de uso[7]. En 2005, esos terrenos del APR7 se convertirían en “suelo no urbanizable de especial protección” por la declaración del parque natural[8].

El objetivo municipal en la primera década del XXI fue preservar este espacio agreste sin que los propietarios sufrieran una pérdida económica desproporcionada por no poder desarrollar urbanísticamente sus terrenos que desde 1955 -50 años, en 2005- estaban por allí.

Hasta aquí, sin contratiempos.

Pero en la segunda década del XXI surge el verdadero problema que ha llegado a nuestros días.

En los años 2010 y 2013, cuando los convenios ya no podían ejecutarse en aquellos términos, ¡se prorrogaron!

Serra Gelada llevaba siendo Parque Natural desde 2005; y la Generalitat había blindado la protección, además, con una Declaración de Impacto Ambiental en 2012, obviada en la novación de 2013. ¡Vaya por Dios!

Aún sin ella, la prórroga de 2010 no tenía sentido urbanístico. La prórroga otorgada por el gobierno municipal socialista -y solo con algunos de los propietarios[9]- sólo buscó mantener vivos unos derechos que luego nos han perjudicado a todos. ¿Por qué?; buena pregunta.

El concejal de Urbanismo de aquel gobierno, Jaime Llinares, introdujo una cláusula en el borrador, que luego sus compañeros no incluyeron en el documento que se elevó a pleno. Venía a decir que el acuerdo con los propietarios podrá suspenderse si el Consell emitía una Declaración de Impacto Ambiental[10]. Y, como dije, la DIA llegó en 2012. Y como no se incluyó la cláusula es cuando ahora gritan lo de “¡enséñenos el documento!”; lógicamente no aparece porque ellos decidieron no incluirla. ¿Por qué?, insisto.

Llinares fue contundente: “Navarro renovó convenios en Sierra Helada ignorando a Urbanismo; recomendé al alcalde que no lo hiciera”[11]. No tuvo réplica; nadie salió a enmendarle la plana

El sucesor de Llinares en el tema, Juan Ángel Ferrer, esperando la aprobación definitiva de la Conselleria y apoyándose en el condicional simple del verbo, anunció “que se pediría” un informe jurídico sobre la nueva situación[12].

Y así llegamos a 2013, el año clave.

En 2013 la propiedad de los terrenos reclamó indemnización -por unos pocos millones más de los que se le van a tener que pagar a finales de este año- y que constara que la indemnización fuera incluida en los presupuestos de ese año y –como no se había incluido la DIA en el Plan General-, el edil de urbanismo del momento, Vicente Juan Ivorra, les reconoció derechos urbanísticos en la zona, desde 1963, y se atrevió a asegurar que con la prórroga que se realizó “se protegía” -dijo- Serra Gelada (que ya estaba protegida por el Parque Natural y la DIA durmiente)[13].

En aquel tenso debate surgió un océano de dudas. Allí ya se planteó quién debía indemnizar a los propietarios. La escritura de cesión nunca se registró[14].

No se dejaron caducar los convenios -desde 2008 estaban caducados-; entonces sí se podía haber hecho. Pero al reclamarles la propiedad indemnización, se renovaron… ¿para qué? y ¿por qué?

De no haberlo hecho, los derechos urbanísticos habrían decaído, los propietarios habrían tenido muy difícil reclamar en la forma como lo han hecho; la prescripción habría jugado a favor del Ayuntamiento. ¿Qué les movió a prorrogarlos?

Desde 2015 el Ayuntamiento de Benidorm, nueva corporación, optó por la nulidad de los convenios sencilla y llanamente porque no se habían ejecutado. En 2021 se incoó la revisión de oficio; en 2024 el Consell Jurídic Consultiu avaló las tesis municipales: proceder a la nulidad del convenio de 2003 y las siguientes prórrogas[15].

Estábamos ante “un cumplimiento imposible”[16] desde que la Generalitat aprobó el PORN de Serra Gelada. Además, no se había –ni hoy en día- patrimonializado dicho suelo.

Sí, aquellos gobiernos socialista y socialista-liberales podían haber declarado la imposibilidad de ejecución sobrevenida[17] por la declaración del Parque Natural, la extinción del convenio (hasta sólo por ello) e incluso -ya, por hablar por hablar- haber llegado a una compensación, digamos, razonable. Se habría cerrado el conflicto y evitado que los derechos siguieran vivos.

Porque eso, los derechos, las 160.000 unidades de aprovechamiento en zonas del municipio aún sin desarrollar, ha sido el argumento final de la sentencia.

Insisto: ¿qué intereses movieron aquellos gobiernos socialista y socialista-liberales? Había capacidad: pero no la ejercieron. Optaron por la peor opción posible: prorrogar los convenios. ¿Por qué?

La prórroga reactivó los derechos urbanísticos, reinició los plazos de prescripción, reforzó la posición de los propietarios, debilitó la defensa municipal y multiplicó la indemnización.

Y ahora va la cosa de echar la culpa a otros.

Si el Ayuntamiento en 2010 y 2013 sabía que no podía cumplir, no debió prorrogar. El origen del desastre está en la gestión de los años 2010 y 2013.

A cualquier persona con sentido común hoy le chirría que unos terrenos escarpados, protegidos, sin acceso, sin servicios y prácticamente imposibles de urbanizar acaben generando cientos de millones de indemnización. No es razonable pagar esa astronómica cantidad por una ladera impracticable; no es lógico que la protección ambiental acabe costando una fortuna; no es cabal que errores políticos de hace 16 y 13 años –respectivamente- los pague hoy la ciudadanía.

¿Y qué se ha hecho desde 2015 por los nuevos gestores del Ayuntamiento de Benidorm?

Pues gestionar y defender los intereses de Benidorm.

En 2020 los dictámenes jurídicos confirman que no tenía cabida la indemnización porque no había derechos: no se ha procedido a la cesión, equidistribución y urbanización, por lo que en 2021 el Ayuntamiento incoó revisión de oficio.

Clave es el año 2024: el 17 de abril se registra la entrada del expediente del Ayuntamiento al Consell Jurídic Consultiu (CJC) solicitando dictamen sobre el APR-7 y la revisión de oficio del convenio urbanístico; el 24 de mayo el CJC emitió su dictamen, firmado por su presidenta, sobre ese expediente[18] dando la razón al Ayuntamiento de Benidorm[19]. Y sólo seis días después, el 30 de mayo llegó la Sentencia de la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJCV en la que se condena al Ayuntamiento de Benidorm a pagar 283 millones de euros más intereses a los propietarios de los terrenos del APR-7 por los aprovechamientos urbanísticos perdidos al convertirse en parte del parque natural Serra Gelada[20].

Esta sentencia -¡atención!- no entra en la nulidad o no de los convenios, sólo trata de la indemnización por responsabilidad patrimonial. Hay otras dos sentencias en primera instancia que confirman la nulidad de los convenios.

Pero el Ayuntamiento ya no pude borrar esas prórrogas.

Se siguió peleando en 2025, aun sucediéndose los reveses. En el mes de abril el Tribunal Supremo confirma la sentencia del TSJCV e inadmite el recurso de casación interpuesto por el Ayuntamiento de Benidorm, lo que consolida la obligación de pago; la providencia del Supremo es firme. Y en junio, el TSJCV rechaza incidente de nulidad promovido por el Ayuntamiento contra esa sentencia de mayo de 2024 (confirmando la validez del fallo), lo que motivó que el Consistorio decidiera recurrir al Tribunal Constitucional.

Finalmente, en enero de 2026 el TC inadmite el recurso de amparo del Ayuntamiento contra esa condena, dejando firme la obligación de indemnizar por los 283 millones más intereses.

Los tribunales no han basado la condena de ahora en decisiones recientes, sino en actos administrativos de hace más de una década.

Y ahora, quien gobierna es quien debe asumir el pagar la factura; y quienes la ciudadanía ha puesto en la oposición son los que intentan capitalizar el desastre: caza mayor, por centrarla en la figura del alcalde que suma tres administraciones municipales de gestión eficaz.

El gordo, nos ha caído el gordo” se oyó gritar en las Casas Consistoriales a mediados de enero a algunos miembros de la bancada socialista cuando el TC tumbó el recurso de amparo del Ayuntamientos de Benidorm; era el clavo ardiendo, el último intento de Benidorm para eludir la mayor multa de la historia a un ayuntamiento. Y pocos días después los dueños del suelo de Serra Gelada pedían ejecutar la sentencia que obliga al Ayuntamiento de Benidorm a pagar.

Algunos celebraron como victoria esta sentencia; se regodearon de un supuesto triunfo que se materializa en una derrota a los ciudadanos de Benidorm, obviando ser la causa.

Ahora, de aquellos polvos de 2010 y, especialmente, de 2013 vienen estos lodos en lo que tan bien se desenvuelven ciertos especímenes de la política municipal capaces de cualquier postura antes que inclinarse a reconocer su error.

Y es que la política lo pone “a huevo”: la mejor defensa, un buen atraque. Feroz, inmisericorde y que entierre todo rastro de cordura, desnortado, desrazonado, vilipendiador; porque “los míos” están de mi parte y contra “los otros”, siendo la cuestión endosar el marrón al contrario.

Así se llega a peroratas guerra civilistas, comparativas desafortunadas y grandilocuentes, descalificaciones de mal gusto y hasta peticiones de “recuperar” la inviable tasa turística con la intención de generar el ruido suficiente para que se olvide quién originó el desastre y focalizarlo en quien asume la gestión hoy.   

Los problemas urbanísticos tienen historia larga y nosotros, los ciudadanos, memoria corta. Pero a poco que rascas en la hemeroteca te estalla la realidad

El gobierno municipal actual –simplemente- es quien recibe la sentencia firme; y el que tiene el deber ejecutarla.

Ya lo anunció el alcalde Toni Pérez en enero: “Es un revés brutal, pero ni intervención, ni ruina. Se gestionará”[21]. Y eso ha hecho, gestionar. Así, el 13 de marzo se presentó la propuesta de Benidorm para atender la sentencia. Benidorm afrontará la condena sin caer en la ruina, ni en la quiebra y ni siquiera en la intervención; sin afectar la estabilidad presupuestaria en un esfuerzo que adquirir unos suelos que aún no son propiedad municipal[22].

Y por San Patricio, que fue por San Patricio, el Ayuntamiento de Benidorm remitió su propuesta para atender la sentencia que le obliga a pagar una millonada por una gestión nefasta en un momento dado de la historia reciente, muy reciente, de Benidorm. El 16 de marzo, fecha clave en la historia de Benidorm -porque significó la arribada de la patrona-, llegaba la respuesta de las partes aceptando la propuesta realizada por el Ayuntamiento de Benidorm ante la iniciativa planteada por los propietarios del suelo.

En fin: pleitos tengas, manque los ganes… pero lo de aceptar con resignación o conformidad una situación, buena o mala, entendiendo que es la voluntad judicial divina me cuesta mucho. Sobre todo porque viene de quienes no supieron actuar y ahora no quieren contar el porqué de las cosas. 

 




[2] Hasta 1996, tuvo licencia de explotación una cantera para extracción de áridos en una zona de la Serra Gelada llamada Racó de l’Infern que terminó en vertedero y que a partir de 2009, tras una llamada de atención de la UE, se comenzó a resolver como problema que era y cuya solución no llegaría hasta 2020 cuando se presentó y tramitó el Plande Restauración Ambiental, al que siguió la complicada tramitación ambiental de un proyecto de tal envergadura al estar en un entorno de parque natural. En enero de 2024 comenzaron los trabajos de recuperación con el relleno progresivo del hueco de la cantera con materiales controlados, el modelado del terreno para integrarlo en el paisaje natural y el inicio de plantaciones de especies autóctonas para llegar al Parque del Racó de l’Infern.

[3] En el verano de 2011 lo que se creían evidencias que se remontaban a 15.000 años, al periodo Magadaleniense  -una de las últimas etapas del Paleolítico Superior-, resultaron ser, por la datación con C14, de una antigüedad de 25.000 años, señalando el estudio que l'Abric de la Cantera fue habitado por las primeras poblaciones de Homo sapiens de la comarca en el Paleolítico Superior, concretamente en el periodo del Gravetiense. Sólo existen otros dos yacimientos notables con una cronología semejante a la de Sierra Helada: el de la cueva de Nerja en Málaga y el de Les Cendres, en Teulada. Se localizaron 3 elementos de adorno sobre una concha de bivalvo marino trabajada, limada y perforada, restos de piezas de sílex y sedimentos y análisis de materiales orgánicos y de paleobotánica, han permitido también hallar restos de especies de flora extinguidos en la actualidad, como el pino negral, que en la era del Pleistoceno se distribuyó por la mayor parte del área mediterránea y que integraba los bosques en Sierra Helada. También se han detectado restos de animales que eran cazados por aquellos pobladores como caballos salvajes y uros (así mismos desaparecidos), ciervos o cabras montesas.

[4] La 19ª edición de la Vuelta Ciclista a España arrancó en Benidorm el 30 de abril de 1964 con una contrarreloj individual con subida a la Serra Gelada. No sólo se asfaltaron aquellas carreteras sino que se dotó a Benidorm de una central automática de teléfonos para permitir a los 70 periodistas internacionales ofrecer sus crónicas sin pasar por las operadoras de Alcoy, Alicante o Elche; y se instaló el primer sistema Unifax de la provincia para la transmisión a distancia de fotografías sin brillo. Primera etapa Benidorm-Benidorm y, al día siguiente, salida con final en Nules.

[5] En el Plan Parcial Sierra Helada (1972) a partir del «puerto deportivo de nueva creación, sobre él y ascendiendo por la topografía se sitúan unos núcleos de edificación regulada (...). Estos núcleos son el poblado de pescadores, verdadero poblado tradicional». Estos conjuntos no son más que la recreación de un barrio típico que, al margen de crear un ambiente bucólico propio para artesanos y artistas, intenta reproducir la escala y el ambiente urbano de densidad edilicia que facilita la convivencia y el contacto humano por proximidad y que se presupone eran característicos de los pueblos a orillas del Mediterráneo. Para el resto del territorio urbanizado se mantiene “la solución en tapiz” de bungalós agrupados y escarpados por la topografía. LA CIUDAD PARA LAS VACACIONES: PLANEAMIENTO TURÍSTICO EN LA OBRA DE J.A. GARCÍA SOLERA; por Andrés Martínez Medina. https://rua.ua.es/bitstreams/b8fe74f5-48d1-4aaf-98e4-ebf48437c977/download

[6] El Plan General de Ordenación Urbana de Benidorm, fue aprobado definitivamente el 26 de noviembre de 1990 por Resolución del Conseller de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes de 26 de noviembre de 1990 (BOP nº 279 de 05-10-1990). El acuerdo de aprobación definitiva dejó en suspenso la entrada en vigor del mismo en las áreas de Sierra Cortina, Sierra Helada y L’Illa, hasta su evaluación ambiental, y en su caso modificación, Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que no fue emitida hasta el año 2.012 (RGE 18.702 de 26/06/2.012), por resolución del Director General de Evaluación Ambiental y Territorial de la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda. Una vez redactado el Documento de Levantamiento de la Suspensión en estas áreas (en adelante DLSVPGMO1990) y habiendo concertado con la Conselleria el mismo, sometido a información pública en el año 2.014, recayeron sentencias (STS 5548/2016, de 16 de Diciembre de 2.016) en el sentido de considerar que las Declaraciones de Impacto Ambiental emitidas (como este caso en 2.012), posteriores a la entrada en vigor de la Ley 9/2006, de 28 de abril de 2.006, sobre evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente, no pueden considerarse como evaluaciones ambientales y territoriales estratégicas (EATE), remitiendo la Conselleria de Medio Ambiente el documento de alcance para su evaluación ambiental el 18 octubre de 2021 (2021-REGSED-7217). El Pleno de 31 de julio de 2001 aprobó un primer Texto Refundido con Modificaciones Puntuales números Dos a Siete de la OOPP y NNUU.

[7] Compensación con 160.000 unidades de aprovechamiento en zonas del municipio aún sin desarrollar como Armanello, Discotecas y Poniente, a cambio que sus terrenos en el APR-7.

[8] Decreto 58/2005; Artículo 51. Clasificación del suelo y régimen urbanístico. 1. Toda la superficie terrestre comprendida dentro del futuro Parque Natural quedará clasificada como suelo no urbanizable de especial protección. 2. Con carácter general, se prohíbe la construcción de nuevas edificaciones dentro del futuro Parque Natural, salvo las necesarias para la gestión de los recursos naturales y la ordenación del uso público en el futuro Parque, que deberán realizarse a instancias de la Administración del mismo.  DECRETO 58/2005, de 11 de marzo, del Consell de la Generalitat, por el que se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Serra Gelada y su zona litoral. [2005/2925]     - vLex España

[9] Jaime Llinares: “recomendé al alcalde que no se realizara el convenio, ya que suponía un trato discriminatorio con el resto de vecinos con propiedades en Sierra Helada cuyos convenios, en cambio, no fueron renovados" - https://www.informacion.es/benidorm/2012/07/08/navarro-renovo-convenios-sierra-helada-6788935.html

[10] Jaime Llinares: “ante la preocupación suscitada se incorporó una cláusula que salvaguardaba los intereses públicos del Ayuntamiento de Benidorm, a diferencia de lo que había sucedido en 2003". La cláusula en cuestión establecía que si el estudio de impacto ambiental dictaminaba que ese suelo no era urbano (que es lo que ha sucedido) "el Ayuntamiento no tenía que responder de indemnizaciones económicas a los propietarios". https://www.informacion.es/benidorm/2012/07/08/navarro-renovo-convenios-sierra-helada-6788935.html

[12] Juan Ángel Ferrer, aseguró que tras el estudio de impacto aún falta que la Conselleria apruebe definitivamente el PGOU de Benidorm, momento en el que se pedirá un informe jurídico que analice las consecuencias de esta nueva situación. https://www.informacion.es/benidorm/2012/07/08/navarro-renovo-convenios-sierra-helada-6788935.html

[16] Cumplimiento imposible = obligación que no se puede cumplir en absoluto. Y según el momento y la culpa, anula el contrato o extingue la obligación, con o sin indemnización. En el derecho español, Código Civil, el concepto se relaciona especialmente con los Art. 1182 → extinción de la obligación cuando la prestación resulta imposible sin culpa del deudor y Art. 1105 → caso fortuito o fuerza mayor. Ya desde el Derecho romano se reconoce la inexistencia de obligación sobre prestaciones imposibles, ya sea la imposibilidad originaria, ya sobrevenida.

[17] La imposibilidad de ejecución sobrevenida es una figura jurídica en la que una prestación obligatoria se vuelve física o legalmente imposible de cumplir tras la firma del contrato, sin culpa del deudor. Extingue la obligación si la causa es externa, definitiva y objetiva, liberando al deudor del cumplimiento. La regulación de la imposibilidad de la prestación como causa de extinción de la obligación se encuentra en los artículos 1182 a 1186 del Código Civil

[18] CJC-SOLDICTAMEN-20306 / Expte. 216/2024


15 mar 2026

ORMUZ, UNA ISLA QUE FUE DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA…

 

 

Temprano me desperté ayer sábado y me di de bruces con la noticia de que Estados Unidos habían lanzado de madrugada un ataque contra la isla iraní de Jark (o Charag), un enclave estratégico en el golfo Pérsico que concentra la principal terminal petrolera de Irán y desde la que se exporta alrededor del 90% de su crudo, en su mayor parte con destino a China.

Son sólo 24 kilómetros cuadrados de isla y está bien dentro del Golfo Pérsico; casi al final, si entramos por Ormuz.

Hasta Jark/Charag se llegaron los holandeses en 1753 para instalar un enclave comercial… que sólo les duró trece años; los lugareños costeros no los quisieron por allí. Con anterioridad a ellos los portugueses visitaban Jark/Charag en sus rutas por el Pérsico con asidua frecuencia desde el siglo XVI porque al ser una isla de roca calcárea ha estado milenios almacenando agua en sus entrañas y allí se reabastecían.

Jark/Charag es una más de las muchísimas islas que hay en el golfo Pérsico. Algunas no consiguen tal denominación ‘oficial’ de isla porque sólo son un montoncillo de piedra entre bancos de arena que llegan a la superficie de un mar poco profundo: contabilizamos por allí unas 130 superficies emergidas que puedan ser consideradas como islas, de las que la más grande es Qeshm -Quéixome unos párrafos más adelante- y que junto a Ormuz, nuestra protagonista, y Hengam conforman la tríada de islas a la misma entrada del Pérsico; una larga lengua de agua poco profunda: entre 30 y 50 metros, alcanzado los 90 en el estrecho de Ormuz en las inmediaciones del Índico. Como islas de Calaei se las señala en el periplo del siglo I.

Y la isla que da nombre al estrecho, como la de Qeshm -y no Hengam- hubo un tiempo que fue fueron españolas; dominio de la Monarquía Hispánica. Sí, sí, -recuerden- de cuando en los dominios del imperio español nunca se ponía el sol.

Ormuz -ya les cuento con más detalle- fue una isla dominada por los portugueses que, insisto, entre 1580 y 1640 fue de la Monarquía Hispánica. Entre 1640 y 1668 lo nuestro con Portugal fue un lío[1] pero en el periodo que nos ocupa (1580-1640) y que la Historia llama ‘Unión Ibérica’ fue nuestra.

Se llama ‘Unión Ibérica’ a la situación resultante de los reinos unidos de España y Portugal bajo Felipe II (de España y 1º de Portugal), Felipe III (de España y 2º de Portugal) y Felipe IV (de España y 3º de Portugal) porque además de ser reyes de España, fueron reyes (también) de Portugal y sus posesiones de ultramar; vamos, que la isla de Ormuz fue -y lo destaco por tercera vez- territorio de la Monarquía Hispánica.

Estos tres Felipes fueron reyes de Ormuz; bueno, al año de comenzar el reinado de Felipe IV (de España, 3º de Portugal) una alianza entre el imperio Safávida[2] y la Compañía Inglesa de la Indias Orientales[3] nos echó de Ormuz por las bravas, tras un duro asedio y una defensa de asco. Pero no adelantemos acontecimientos a tragos de amarguinha[4].

El que los monarcas españoles de la Casa de Austria reinaran en Portugal fue consecuencia de una etapa de la Historia que comenzó en el país vecino con la crisis de sucesión portuguesa que trajo una guerra, ¡cómo no! Y esa fase terminó con otra guerra -la de Restauración; ¡vaya, cómo nos las gastábamos por aquí!- a resultas de la cual se entronizó en Portugal la Casa de Braganza, con Juan IV, -como digo- ya en tiempos de Felipe IV. Y da la puñetera casualidad de que ambos reyes contendientes -Felipe IV y Juan IV- descendían, por línea materna, de Manuel I de Portugal. Cosas que pasan (pasaban) muy a menudo en la vieja piel de toro.

El caso es que, para lo que nos trae hoy aquí, el 25 de agosto de 1580 ganamos (los españoles) la Batalla de Alcántara y entronizamos a la Austrias en Portugal; pero sesenta años después, en 1640, las políticas de castellanización de la banda occidental de la península impuestas por el conde-duque de Olivares -y el afán recaudador del reino de España- desataron en un selecto y reducido grupo de la aristocracia portuguesa una serie de revueltas contra la llamada ‘dinastía filipina’ (la de los Felipes II, III y IV españoles). Y terminando el año de gracia de 1640 se montón un follón de aquí no te menees.

El factor determinante de la rebelión fue la orden de reclutar soldados portugueses y los dineros precisos para mantener esas tropas en España para sofocar la revuelta en Cataluña[5] e incluso sacarlas más allá de los Pirineos para la guerra que se mantenía con Francia[6]. Ahí ya, la nobleza portuguesa dijo que les pillaba muy lejos la cosa y que ellos estaban muy ajenos a aquellas cuitas y menesteres de la corte de Madrid y se negaron por las bravas.

Propusieron al octavo duque de Braganza -el mayor terrateniente de Portugal, que hasta ese momento apoyaba a los Felipes españoles- liderar la revuelta y ante sus titubeos, para forzarle a decir que sí, el primero de diciembre de 1640, aprovechando la práctica ausencia de tropas y flota española en Lisboa, tiraron por la ventana del piso alto del Paço da Ribeira al Secretario del Conselho de Estado de Portugal, Miguel de Vasconcelos (e Brito, que tal era su nombre completo) -que la palmó-, y arrestaron a la virreina Margarita de Saboya. De inmediato marcharon emisarios a caballo por todo el reino portugués anunciando el levantamiento y comunicando la proclamación del de Braganza como rey, que aún se lo pensó varios días temiendo una reacción militar del Gobierno de Madrid que como estaba enfrascado en tantas guerras por el septentrión patrio aún tardó semanas en reaccionar.

Y cuando se enteraron y meditaron la respuesta, un error capital y de supina enjundia: enviaron a sofocar la revuelta lisboeta y portuguesa al duque de Medina-Sidonia, que se lo pensó mucho a la hora de enfrentarse a su hermana, Luisa de Guzmán, que -¡mira por dónde!- era la esposa del duque de Braganza y, de hecho revolucionario, la nueva reina de Portugal. Total que no hizo más bien nada; cuajó la revuelta y se llegó a la separación de los reinos y sus posesiones.

La noticia, cómo no, llegó a ultramar y en la banda española del Atlántico y hasta más allá fue muy bien acogida -cuentan los cronicones- pues en las Indias españolas  (América) estaban hasta los mismísimos bemoles de los comerciantes portugueses, más activos y con menos escrúpulos, que con más experiencia mercantil habían ocupado los principales puestos del comercio.

En realidad, lo de diciembre de 1640 fue una revuelta de unos cuantos privilegiados aristocráticos que terminó aceptando el pueblo porque, a resultas de ella, ni iban a ser reclutados para una guerra que no entendían, ni iban a pagar más impuestos[7]; que el bolsillo siempre ha apretado a la Humanidad desde que se inventó el bolsillo para guardar los cuartos.

Además, en todo Portugal se responsabilizaba a los castellanos de la pérdida de Amboina (1605, isla de las Molucas, principal productora de clavo), Ormuz (1622) y São Jorge da Mina (1637, en la costa de Ghana), así como del cierre de los puertos del Japón (1637) al comercio, y de las continuadas incursiones holandesas en las posesiones brasileñas y del Índico. Si es que nos pasa de todo cuando no debe.

El XVII es el siglo en el que los holandeses -República de los Siete Países Bajaos- se lanzan a los mares con el objetivo de consolidar el comercio en las llamadas Indias Occidentales y zafarse del monopolio y competencia con España y Portugal. Y les fue bien.

Pero volviendo a tierra firme peninsular europea en la vieja piel de toro, tras la insurrección del 1º de diciembre de 1640 todas las cancillerías de la vieja Europa se movilizaron: le ha crecido un enano al ‘Rey Planeta’[8] y era una oportunidad de quitarle preminencia a España. En junio de 1641 se alcanzó un pacto entre Portugal, Francia, Inglaterra y Holanda que suponía, además de una tregua por diez años entre ellos, centrarse en hostigar a las colonias españolas a fin de debilitar el poder de los Austrias por el planeta.

Con Portugal -y sus aliados- nos las tuvimos tiesas hasta que en 1668, durante la minoría de edad de Carlos II, hartos de estar hartos, se firmó el Tratado de Lisboa; muchos frentes a los que atender militarmente[9] y una capacidad justita para hacerlo.

Aquel tratado planteó la libertad de circulación y de comercio para los súbditos de ambos países de la península Ibérica -en el fondo tiraba el arraigo- y la ‘paz perpetua’ entre Lisboa y Madrid… aunque habrá que esperar al Tratado de Badajoz del 6 de junio de 1801 -que puso fin a los dieciocho días de la ‘Guerra de las Naranjas’- para que no hayamos tenido más conflictos armados con Portugal.

Y a lo que íbamos: en este tiempo de monarcas españoles, se perdió Ormuz; que aquello fue en 1622.

¿Y qué hacíamos por allí?

Ya saben que España y Portugal se lanzaron a descubrir el mundo en aquellos viejos cascarones -y a vela- nada más despuntar el siglo XV, rivalizando en conquistas y apoyo papal porque en cuestiones de arbitraje internacional se le consideraba la máxima autoridad del orbe, porque si no era orbe cristiano no pintaba nada en nuestros asuntos. Y los demás eran infieles o idólatras de tomo y lomo a los que no había que tener en cuenta. Sólo España y Portugal -se consideraban a sí mismas- pintaban algo en esto de descubrir mundos en el siglo XV.

Roma comenzó decantándose por la católica y ancha España hasta que la estrecha y larga Portugal tomó Ceuta, en 1415, y el papa Martín V se encariñó de ellos. Declaró a Ceuta “Bastión de la cristiandad de Occidente en el Norte de África, y única ciudad que confiesa la fe cristiana en África” y no cejó en su pontificado de alabar la conquista portuguesa. Otro papa, Eugenio IV, puso en 1441 la diócesis de Ceuta bajo su directa protección y siguió en favor de portugueses. Y el papa Nicolás V, en enero de 1454 determinó el primer deslinde de áreas de conquista entre Castilla y Portugal -Bula Romanus Pontifex- desde el paralelo de Canarias al golfo de Guinea y a favor de Portugal.

El papa era el papa, pero los reyes eran los reyes y ya para 1479 los de Castilla y Portugal negociaron por su parte un tratado, el de Alcaçova, repartiéndose el mundo a partir del océano Atlántico por el paralelo del cabo Bojador: os quedáis con las islas Canarias que nosotros queremos Cabo Verde, Azores y Madeira, parece que dijeron (y dejaron por escrito) los portugueses. El papa Sixto IV, faltaría más y a falta de la ONU que no estaba inventada, confirmó el acuerdo y le añadió la Bula Aeternis Regis Clementis que confirmaba a Portugal posesiones por debajo del paralelo del cabo Bojador y, además, le daba la exclusiva del comercio de esclavos negros de África, donde de momento estaba el negocio.

Cuando Colón va y descubre América, el rey Juan II de Portugal reclama al papa que lo descubierto -aunque al otro lado del océano- estaba por debajo del paralelo del Cabo Bojador -26º Norte- y era suyo. Los cartógrafos españoles estaban seguros de que no y fuimos al Consejo de Seguridad de entonces que, mira por dónde, nos dio la razón

Y la teníamos: la isla de La Española está a 19ºN, luego no tenía razón el portugués.

Y encima, el papa era entonces Alejandro VI, un setabense de nombre Rodrigo Lanzol y de Borja -que ha pasado a la Historia como el papa Borgia, al italianizar el antiguo y noble linaje aragonés- que estaba por los Reyes Católicos y no por el de Portugal, decantándose por España.

Don Rodrigo con su tiara papal bien puesta y la pluma diligente le endilgó al portugués -y a toda la cristiandad- un paquete de bulas al respecto para que ya no les quedaran dudas: dos en mayo de 1493 (Inter Caetera I y II) y una tercera en junio del mismo año (Piis Fidelium) concediendo a España el dominio exclusivo y perpetuo de los nuevos territorios al otro lado del océano, “por la autoridad de Dios omnipotente”, fijando una divisoria Norte-Sur, de polo a polo, “a cien leguas, hacia Occidente y el Mediodía, de cualesquiera de las Islas Azores y Cabo Verde[10]. Y el Borja aún se marcó (tal vez de recochineo) otra bula más -Eximiae Devotionis- en secreto y a favor de sus Muy Católicas Majestades Fernando e Isabel equiparando los privilegios de Castilla en América con los que ya tenía Portugal en África. Por mucho Borgia que le digan aquel papa era un Borja aragonés de tomo y lomo.



Y con las bulas en la mano -que eso era para el resto del mundo la Biblia en pasta- ambos reinos decidieron al año siguiente pasar un poco del sumo pontífice y negociar nuevamente por su cuenta en Tordesillas (junio de 1494) un acuerdo bilateral para repartirse cristianamente el mundo: el occidente para Castilla y el oriente para Portugal a partir de una línea de polo a polo dibujada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Además, también en Tordesillas, se firma otro tratado centrado en África, por lo que le llaman Tratado Africano[11], que resolvía los contenciosos sobre el reino de Fez (norte de África, ¡Hay Marruecos!) que muchas veces olvidamos.

Con ese tratado en las cancillerías de Madrid y Lisboa, el portugués Vasco da Gama dobló el cabo de Buena Esperanza y remontó la costa oriental africana en su camino a la India; y los que siguieron a Da Gama buscaron el control total de la red comercial del Océano Índico. Y lo lograron: los portugueses tenían unos barcos y un armamento muy superior al de los pueblos de la zona y comenzaron estableciendo sus puntos de comercio en la costa swahili[12] y continuaron subiendo -Natal, Sofala, Primeiras, Mozambique, Kilwa, Zanzíbar, Mombasa, Malindi, Barawa- camino de la India. Los portugueses, a lo tonto tonto, establecieron desde 1505 (algunas hasta 1961) una red de colonias costeras en la península indostánica, centradas en Goa, tras la llegada de Vasco da Gama en 1498.

En esa subida por la costa oriental africana los portugueses llegaron hasta un archipiélago frente al Cuerno de África donde la isla de Socotora/Socotra les fascinó. Lo mismo que a los egipcios ptolemaicos -la dinastía tras Alejandro Magno y su general Ptolomeo- que hacían la ruta hacia la India (por el mar Rojo, bordeando la península arábiga- y que está muy bien documentada), desde el siglo I -quince siglos antes de llegar los portugueses-, en el ‘Periplo por el mar Eritreo’ que en griego redactó un comerciante egipcio; el Periplo que más arriba les comenté.

Y siguieron subiendo los portugueses -ya puestos a descubrir mundo por esa banda que era la suya- y bordeando la península arábiga por el Este se establecieron en Mascate, hoy capital del sultanato de Omán, y entraron en el golfo Pérsico. En nada se dieron cuenta de que las islas de Ormuz, Quéixome y Hengam eran trascendentales guardianas de la entrada y la salida del mismo. Pero a pesar de que era unas rocas salitrosas de órdago las de Ormuz y Hengam, decidieron establece como núcleo de referencia en la de Ormuz que pasó a ser la más conocida y referenciada hasta para dar nombre al estrecho de entrada al golfo.

Alfonso de Alburquerque, que fue nauta que dirigía aquella misión expedicionaria y el que negoció con el reyezuelo de la isla disponer una base en Ormuz y frenético comenzó a construir un fuerte en 1507. Lo tenía claro: era un punto privilegiado para controlar el paso de navíos con especias y, en general, comercio árabe hacia el Índico. En 1515 se produjo la ocupación definitiva de la isla y subió el pabellón portugués a lo más alto del Fuerte de Nuestra Señora de la Concepción, cuyas ruinas aún siguen en pie.

Y en Ormuz se mantuvo el pabellón portugués contra viento y marea, con notable éxito. Sesenta y cinco años después era el pabellón de la Monarquía Hispánica. Vamos, que fue “nuestra” la islita.



Desde el primer momento, los otomanos se tomaron muy mal eso de que unos infieles europeos les controlaran el negocio del contacto con India y China y decidieron revertir la situación y la expansión portuguesa en aquellas aguas. Hasta la llegada de los portugueses los otomanos no tenían enemigos por allí, porque los chinos eran más de comercial que de avasallar y arramblar.

Con los portugueses por aquellas aguas estropeándoles el comercio, los otomanos comenzaron a organizar su flota militar y hacia 1550 comenzaron a bordear la península arábiga para abrirse al Indico y al Golfo Pérsico y dar batalla a los portugueses. El famoso almirante Piri (Piri Reis)[13] al mando de una poderosa escuadra intentó en 1552 eliminar el poder portugués; pero fracasó ante Ormuz y pagó con la muerte su fracaso al llegar a Suez (y luego a El Cairo a contárselo al sultán). ‘Mejor suerte’ tuvieron al regreso los otros almirantes de la expedición -Murad, Seydi Ali y Sefer- porque conservaron la vida y volvieron a intentarlo. La isla estaba muy bien defendida y los turcos no pudieron con ella.

Y aunque ahora mismo, a bote pronto, no les parezca que pudiera ser así, sepan que el comercio, entonces, era brutal en volumen y valor dinerario.

Del golfo Pérsico, por Ormuz (en barco), salían caballos árabes y persas, muy solicitados en la India; perlas de Bahréin; sedas, terciopelos y alfombras persas del Jorasán; ruibarbo, las muy apreciadas piedras de bezoar[14] y otras drogas medicinales; azafrán, papel y dátiles. Hasta Ormuz llegaba canela, clavo, macis, nuez moscada, pimienta, añil, azúcar y porcelana de origen chino. Y por allí también operaban mercaderes venecianos que importaban productos de la India por la ruta terrestre de Basora al Mediterráneo, a cambio de plata y objetos de vidrio. Vamos, la repanocha comercial en torno a la isla de Ormuz que generaba más dinero que el petróleo que hoy pasa frente a la isla.

Y desde Ormuz los portugueses controlaban con sus soldados y barcos, aquel tráfico comercial tan intenso y, encima, lo practicaban. En esto, como ven, ha cambiado poco o nada la humanidad.

Por surcas aquellas aguas cobraban la alfandega (derechos de aduana). Gracias a esos derechos de aduana mantenía el fuerte de Ormuz -y otros- bien pertrechado y equipado -500 soldados y tropas auxiliares- así como una pequeña armada con una docena de fustas y galeotas bien artilladas que efectuaban el control marítimo.

Ormuz era una bicoca para la Monarquía Portuguesa, primero, y para la Monarquía Hispánica después, pero la corrupción, ante la cuantía de las riquezas en su entorno, lo echó todo a perder. Ya en 1602 empezaron los problemas con los locales: querían más, viendo lo que se recaudaba.

Para colmo, por una disputa tonta en la inmediata tierra firme, en 1608 los persas tomaron la vecina isla de Quéixome que de inmediato nombraron como Qeshm. Quéixome era vital para Ormuz, pues suministraba agua y alimentos que Ormuz no tenía ni producía. La presión safávida aumentaba y en 1614 fue atacado el pequeño establecimiento en tierra que mantenían los portugueses que llevaba por nombre Bandel Cormorán, que cambiaron por Bander Abbas, en honor al sha (rey) Abbas I y que hoy es un puerto comercial y la base principal de la marina iraní.

En 1622 la cosa fue ya definitiva. El sha Abbas se alió con las Compañía Británica de la Indias Orientales y… cambió la historia. La East India Company (EIC), fue una asociación empresarial -con patente de corso[15]- para arrebatar a quien lo tuviera el monopolio sobre el lucrativo comercio de las especias… y lo que hiciera falta que tuvieran España y Portugal en torno al Índico.

Abbas I, que no podía ni ver a los turcos, se había fijado en España que los había vencido en 1571 en el Mediterráneo (batalla de Lepanto). La fama de la victoria llegó hasta el Golfo Pérsico -habíamos roto el mito de su invencibilidad otomana- y comenzaron gestiones con los gobernantes de Ormuz para venir a la península. Y cuajaron y se decidió el envío de una embajada a la corte de Felipe III solicitando información y ayuda. El rey les recibió en Valladolid en 1601 y quedaron en avanzar en ese campo y en otros.

En Valladolid se acordó desviar el comercio de la seda cruda persa por la ruta de El Cabo y profundizar en las relaciones entre los safávidas persas y la Corona de España y realizarse embajadas. Así, García de Silva y Figueroa partió en 1614 para una de estas embajadas en una expedición que le permitió visitar una buena parte de Persia; pero se volvió sin conseguir el compromiso de no atacar Ormuz ni que Abbas I se aliara con los británicos.

Los largos tiempos empleados en los viajes y las desavenencias entre españoles y portugueses en aquellos días de vida en común lastraron esta expedición y cuando don García se entrevistó con el sha Abbas las instrucciones de Madrid recibidas cuatro años antes habían quedado ampliamente desfasadas y el embajador volvió a Goa sin haber conseguido lo principal.

Estando don García en Goa buscando barco para volver a la península se decidió el ataque a la isla de Ormuz, pero don García no podía saberlo a tanta distancia y con el empeño de rendir cuentas. Murió a escasas millas de poder hacerlo en Lisboa (en julio de 1624) pero se conservan sus escritos[16]; no así la valiosa carga que se trajo de allí

La East India Company inglesa se metió en los dominios del sha Abbas comprando seda cruda, mercancía de valor secundario para españoles y portugueses que no mostraron disconformidad con la llegada de los británicos. A nosotros nos interesaba mantener el monopolio marítimo de alto bordo en el golfo donde Ormuz nos aseguraba posición privilegiada para fiscalizar el tráfico imponiendo los costes de protección en la navegación segura y la alfandega. Y mientras la superioridad marítima nos lo permitiera íbamos a seguir ejerciéndola. Además, la excelente disposición de la fortificación y artillería del puerto de Ormuz permitían que las tropas continentales no se movieran de tierra firme.

En 1619, con don García visitando Persépolis, zarpó de Lisboa una nueva flota de guerra bajo el mando de Ruy Freire de Andrade con la misión de impedir el comercio inglés, y retomar y fortificar la parte oriental de la vecina isla de Quéixome, que aseguraba el suministro de agua y comida a la isla de Ormuz.

El choque de pareceres entre quienes llegaban de Europa y los que estaban sobre el terreno, especialmente en la lejana Goa, hundió el cúmulo de expectativas de ataque y defensa. Se perdió Quéixome, como contamos, y se perdió Ormuz el 3 de mayo de 1622. La Eats Indian Company se salió con la suya.

La pérdida de Ormuz no sorprendió tanto como el escándalo de su tan incompetente defensa. Alburquerque, desde Goa -en la India- acusó a Madrid de preferir fortificar Quéixome a controlar las rutas con los nuevos navíos de Ruy Freire. Nada se dijo de los capitanes de naos que no acudieron a la defensa de las dos islas y poco de Ruy Freire que se quedó por Mascate al frente de una armada corsaria, pero consiguió enviar sus papeles a Lisboa para que quedara constancia de lo ocurrido[17].

Había que recuperar Ormuz. En 1624 Afonso de Noronha ya planteó una Armada para ello, pero hasta 1625 no salieron de Lisboa ocho galeones al mando de Nuño Álvarez Botelho que se plantó ante la isla y sostuvo combates contra británicos, holandeses y persas al que se unió Rey Freire. La cosa quedó en tablas: no hubo vencedores porque ninguno quedó con barcos y los supervivientes de la batalla fueron muy pocos… Ormuz se quedó allí para los persas que siguieron buscando aliados comerciales… y los británicos siempre estuvieron cerca.

La monarquía Hispánica perdió la posición de dominio estratégico al perder Ormuz y aquello escoció mucho. En diciembre de 1622 el Consejo de Portugal ya debatió la cuestión. Salieron a relucir “los pecados con que se ha corrompido la honra y la disciplina militar de la gente del Estado da Índia[18]; los devastadores efectos de la corrupción moral y la falta de espíritu militar que ya había denunciado el embajador García de Silva: mucho dinero fácil, lejos del control de la metrópoli, placeres no acostumbrados en el sombrío occidente y en lugar del mundo donde se pensaba de otra manera.

Y de Ormuz ya nunca más supimos, hasta que se le dio su nombre al estrecho… pero fue una isla de la Monarquía Hispánica.

 

 




[1] En 1668 el Tratado de Lisboa de 1668, firmado por Alfonso VI de Portugal y Carlos II de España, reconoció la total independencia de Portugal.

[2] Los safávidas crearon un Estado iraní unificado e independiente por primera vez desde la conquista musulmana de Persia, reafirmaron la identidad política iraní y establecieron el islam chiita como la religión oficial de Irán mediante una teocracia en la que los imanes chiitas, a diferencia de los califas suníes, encarnan a la vez los poderes espiritual y terrenal. El Imperio safávida chiita y el Imperio otomano sunita estuvieron enfrentados constantemente por guerras de religión. Los safávidas gobernaron Irán entre 1502 y 1722, año en que invadieron sus dominios las fuerzas pastunes de Mir Mahmud Hotaki.

[3] La Compañía Inglesa de las Indias Orientales (EIC), fundada en 1600, fue una poderosa corporación comercial británica que monopolizó el comercio con Asia. Evolucionó de una empresa comercial a una entidad cuasi-estatal, con su propio ejército, dominando y administrando gran parte de la India (Company Raj) hasta que la Corona británica asumió el control en 1858 tras una rebelión.

[4] Bebida tradicional de la región del Algarve, obtenida a partir de una antigua receta de licor de almendras amargas, producida mediante métodos originales y tradicionales. Aroma y sabor característicos de almendras amargas.

[5] Guerra dels Segadors; 1640-1652

[6] Guerra de los Treinta Años (1618-1648)

[7] Explica John Lynch en su libro “Los Austrias (1516-1700)” (Biblioteca Historia de España; 2000) que “Portugal era un problema fiscal para Castilla. No aportaba ingresos regulares a la hacienda central y sus defensas en la península tenían que ser costeadas por Castilla, de la que esperaba, además, que acudiera periódicamente a la defensa de Brasil...” constantemente atacada por escuadras británicas y holandesas.

[8] Un invento del conde-duque de Olivares para señalar la grandeza de imperio Español donde el rey era el centro del Poder; pero aunque la propaganda lo presentaba como un monarca poderoso, durante el reinado de Felipe IV España sufrió crisis económicas y guerras; pero fue una época esplendorosa en literatura, pintura y teatro. El apogeo de Pedro Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Luís de Góngora, Lope de Vega y Carpio, Tirso de Molina o Baltasar Gracián; Diego Velázquez, Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo, José de Ribera o Juan Carreño; Juan Ruiz de Alarcón, Agustín Moreto… o la escritora María de Zayas, la dramaturga Ana Caro de Mallén y la mística Sor María de Ágreda.

[9] En 1663 las tropas portuguesas vencieron en la Batalla del Ameixial y fue una derrota muy difícil de asimilar.

[10] La Menor Inter Caetera, define un meridiano al oeste del cual todas las tierras halladas o por hallar pertenecerían a los monarcas de Castilla y León, “…todas las islas y tierras firmes descubiertas y por descubrir, halladas y por hallar, hacia el occidente y mediodía, (se entiende hacia el mediodía del Oeste, en contraposición al mediodía del Este, asignado a Portugal),… trazando y dibujando para ello una línea desde el Polo Ártico, es decir el septentrión hasta el Polo Antártico, o sea el mediodía, que estén tanto en tierra firme como en islas descubiertas y por descubrir hacia la India o hacia cualquier otra parte, la cual línea diste de cualquiera de las islas que se llaman vulgarmente de las Azores y Cabo Verde, cien leguas hacia occidente y el mediodía…

[11] En el Tratado Africano, portugueses y castellanos dividen el reino de Fez para futuras conquistas y regulan los derechos de pesca y navegación por la costa atlántica africana, asegurándose los castellanos los territorios de Melilla y Cazaza y la pesca hasta el cabo de Bojador, así como las operaciones de asalto a esos territorios, desde Bojador hasta el Río de Oro.

[12] Las costas actuales de Tanzania y Mozambique, parte de Kenia y Somalia, el Norte de la isla de Madagascar y el archipiélago de las Comores. Los portugueses llamaban a la zona Zingión y de siempre fue zona de intercambios comerciales.

[13] Almirante (reis), navegante, cartógrafo, corsario y geógrafo otomano, conocido principalmente por sus obras cartográficas, incluido su mapamundi de 1513 y el Kitab-ı Bahriye (Libro de las materias marinas), un libro con información detallada sobre las primeras técnicas de navegación, así como cartas relativamente precisas para su época, que describen los puertos y ciudades del mar Mediterráneo. Sepa que Hormuz es una isla. Muchos comerciantes la visitan... Pero ahora, oh amigo, los portugueses han llegado allí y han construido una fortaleza en su cabo. Controlan el lugar y recaudan los impuestos... ¿Ves en qué decadencia ha caído esta provincia? Los portugueses han derrotado a los locales, y sus propios comerciantes llenan los almacenes allí. No importa la temporada, el comercio ya no puede tener lugar sin los portugueses. Piri Reis, Kitab-i Bahriye

[14] El bezoar es una acumulación de alguna sustancia no digerible, capaz de formar masas de volumen variable, que se puede hallar en los intestinos o estómagos de animales, principalmente mamíferos. El nombre viene del árabe hispánico bazáhr y originalmente del persa pād zahr, que significa "antídoto"; muy apreciadas pues en la Antigüedad se creía que el bezoar podía curar y anular los efectos de todos los venenos.

[15] En 1600 obtuvo de Isabel I la Carta Real para sus cometidos. Con sus métodos, en 1680 ya representaba la mitad del comercio mundial del algodón, la seda, el colorante índigo, la sal, el salitre, el té y ¡el opio! La compañía terminó comerciando principalmente con el subcontinente indio y con la dinastía Qing de China. También marcó los inicios del Imperio británico en la India desde 1702.

[16] La crónica completa de sus viajes -Totius legationis suae et Indicarum rerum Persidisque commentarii-, que es la mejor descripción de la Persia de entonces y el libro Comentarios de D. García de Silva y Figueroa de la embajada que de parte del Rey de España Don Felipe III hizo al rey Xa Abas de Persia; una crónica con gran cantidad de datos fielmente recogidos, como la descripción de Persépolis y de la lengua cuneiforme; la primera vez que se describe en Europa tal lengua como una escritura del tiempo de los aquenémidas

[17] El impresor lisboeta Paulo Craesbeeck publicó Commentarios do grande capitam Ruy Freyre de Andrada (Lisboa, 1647, aunque ya escritos en 1643) en respuesta a otro libro Apologéticos Discursos em defesa da fama e boa memória de Fernão de Albuquerque, obra probablemente encargada por su hijo Jorge de Albuquerque, que se oponía a la versión abiertamente crítica con las autoridades de Goa del historiador y novelista español Gonzalo de Céspedes y Meneses en su Historia de Felipe IV, rey de las Españas (Lisboa, 1631)