14 ago 2026

CUATRO PATAS PARA UN BANCO: POBLACIÓN, TRAFICO, LIMPIEZA Y FINANCIACIÓN. EL CASO DE BENIDORM (I)

 

 

Este es un Post en dos entregas; que me ha quedado un poco largo, porque son temas de enjundia.

Comienzo: Parte I. Y digo así.

Esto es lo que tiene un domingo de agosto, que me pongo a reflexionar tras pasear la reata canina procurando la sombra y me vengo arriba dándole mamporros al teclado, que es mi forma de gritar…y me he llegado hasta hoy, cada tarde de la semana, comprobando datos…

Hay mucha actividad en la calle; hay una vida trepidante a cualquier hora. Benidorm es un enclave turístico que en agosto —y todo el año— bulle. No es una población nominal de 80.000 habitantes (en números redondos hoy); es una conjunción de tres conceptos residenciales: los vecinos (80.000 almas), el alojamiento reglado (90.000 camas en su absoluta totalidad) y las segundas residencias (para 80.000 almas más)[1].

Y es una ciudad turística con la eterna pregunta de siempre. En modo vulgar: ¿cuánta gente cabe en Benidorm? En tono más natural: ¿Cuántas personas se dan cita en Benidorm cada día? Me refiero a la triada de los que vivimos la ciudad, los que disfrutan la ciudad y los que hacen que la ciudad siga activa cada día; la actividad residencial, ocio-turística y laboral.

Ya el Estudio municipal de flujos turísticos[2] constató, con las cifras de 2023, que de media en Benidorm superamos las 250.000 personas/día, llegando a un récord en aquel agosto que superó las 365.000 personas presentes (en un solo día). Y con la primera cifra real y sabiendo de una ocupación hotelera prevista en torno al 92 % para agosto de 2026[3] —comparo como quiero, tomo las magnitudes como puedo— Benidorm estaba a principios de semana en el entorno de los 365.000 de 2023 y hoy viernes va camino de superar los 380.000 habitantes efectivos en la medianía del mes.

Benidorm maneja datos y buena parte de ellos están en abierto: disponibles. La captación y el proceso de datos en Benidorm se realiza de forma centralizada a través de su Smart Office DTI, el “cerebro digital” de la ciudad. Para saber cuántas personas hay exactamente en cada momento, el municipio ha integrado toda la sensórica urbana y los flujos de información en una plataforma unificada —Benidorm CORE[4], el corazón latente— donde llegan, se compila, se analizan y se procesan los datos. La ciudad actúa como un gran sensor que recoge información constante mediante diferentes canales como son la triangulación de antenas a través de las operadoras de telefonía móvil (anonimizadamente, claro), la visión artificial y conteo analítico a través de cámaras y sensores en puntos estratégicos, la información de reservas de viajes y vuelos, y los consumos de recursos en tiempo real, como es el caso de la producción de RSU y los volúmenes tratados en la EDAR, los consumos de agua y electricidad, y el vuelco diario de datos de ocupación del alojativo donde HOSBEC lidera una muy completa plataforma de datos que se suman a los del Hub de Veolia, para terminar todos en el Hub municipal donde la plataforma Benidorm CORE y el análisis del Gemelo Digital de la ciudad operan, muestrean y diseñan las estrategias urbanas inmediatas: aglomeraciones, tráfico, recogida RSU, limpieza viaria, transporte púbico, agua en la red, servicios policiales, etc., siempre bajo una premisa preventiva.

Sabemos, después de tantos años y tantos estudios, que Benidorm puede llegar a multiplicar (casi) por cinco su población empadronada en los días punta del verano. Su factor multiplicador poblacional ahora mismo es de 4’73.

El modelo compacto y vertical de Benidorm —que consume cielo y muy poquito suelo— resulta que está absorbiendo una población equivalente a una ciudad tipo española de más de 250.000 habitantes, que puede llegar a más de 350.000, sin contar con una red viaria propia de una ciudad de tal magnitud, ni disponer (ahora mismo y luego veremos el por qué) de un dispositivo para el servicio de limpieza viaria y recogida de residuos urbanos que pudiera tener una urbe de ese tamaño. Población, tráfico y limpieza son las tres patas de este post.

Como premisa inicial destaco que Benidorm está gestionando todo el año una población superior a la empadronada —nunca menos de 120.000 personas— y puntualmente, en temporada estival, va camino instantáneo de las 400.000 (que hasta ahora no hemos llegado), sin ser una ciudad de ese rango.

Pero esto no es exclusivo de Benidorm. Poblaciones como Torrevieja, Salou, Calviá, Torremolinos o Marbella, por no ir más lejos y a ejemplos capitalinos, también experimentan una situación similar a grandes rasgos.

Con las mismas referencias que para Benidorm y con los datos de sus webs municipales tendríamos factores multiplicadores poblaciones de 4’41 para Torrevieja (450.000/102.000)[5], 6’7 para Salou (200.000/30.000), 3’8 para Calviá (200.000/53.000); 5’00 para Torremolinos (350.000/70.000) y 2’9 (500.000/173.000) para Marbella.

La comparativa me parece fundamental. Y no es que quiera, comparando, atacar otro modelo turístico ni alumbrar otro tipo de connotaciones; sólo pretendo dar intensidad a una idea-concepto para explicar el contexto de una realidad.

A mí, aquí, lo me interesa a la hora de plantear el post es el número de personas a las que atender y dar servicio, por ejemplo, por kilómetro cuadrado urbanizado (lo que significa personas viviendo en esa superficie) y me meteré en el berenjenal de la intensidad urbana turística (IUT) que definiría como la razón entre la población equivalente y la superficie urbanizada para así medir cuánto esfuerzo de servicio público exige cada una de las distintas formas de ciudad turística. No, si al final meteré la financiación en la ecuación final.

Para mi índice IUT (Índice o Indicador de Intensidad Urbana Turística) recurro a Exceltur que, en su Solytur 2019[6], ya me calculó exactamente una parte de indicador que necesitamos para los seis municipios: el porcentaje urbanizado, que sale de la razón entre la superficie urbanizada y superficie total del municipio. Así, tenemos un 22’3 % para Benidorm, un 30’2 % para Torrevieja, un 32’8 % para Salou, un 17’1 % para Calviá, un 41’3 % para Torremolinos y un 33’2 % para Marbella.

 

URBANIZADO

Municipio

Término Municipal (Km2)

% Urbanizado

Km2 Urbanizados

 

Benidorm

38’51

22’3 %

8’59

Torrevieja

71’44

30’2 %

21’57

Salou

15’13

32’8 %

4’96

Calvià

~145’0

17’1 %

24,80

Torremolinos

19’9

41’3 %

8’22

Marbella

117’1

33’2 %

38’88

 Elaboración propia a partir de daros recopilados en la web

 Benidorm tiene sólo 8,59 km² urbanizados; que, además, no significa que estén desarrollados en su totalidad. Marbella, por ejemplo, 38,9 km². Así, Marbella tiene 4,52 veces más superficie urbanizada que Benidorm.

Sentado esto e interactuando con la cifra de pernoctaciones tenemos ya el IUT al que llegamos a través de la cifra de población equivalente y de turistas equivalente día. Así los  16’25 millones de pernoctaciones en Benidorm de 2019, entre los 365 días del año, arrojan un equivalente de 44.518 turistas/día. Y así con todos…

 

INDICADOR DE INTENSIDAD URBANA TURÍSTICA

Municipio

Residentes (2019)

Pernoctaciones

(en millones)

Turistas equivalente/día

Población equivalente

Km2 Urbanizados

IUT

Benidorm

68.721

16’25

44.518

113.239

8’59

13.180

Salou

28.526

≈  7’00

≈ 21.918

≈ 50.444

4’96

10.170

Torremolinos

68.262

≈ 5,6

≈ 15.340

≈ 83.600

8’22

10.170

Torrevieja

84.667

≈ 2,4

≈ 6.575

≈ 91.242

21’57

4.230

Marbella

141.463

≈ 5,9

≈ 10.685

≈ 152.148

38’88

3.915

Calviá

50.509

≈ 10

≈ 27.400

≈ 77.909

24’80

3.142

Elaboración propia a partir de datos del INE, Visit Benidorm, Observatorio Turístico de Marbella, TIE Calviá, Turismo Torremolinos, Patronato Municipal de Turismo de Salou y Turismo de Torrevieja.

 Benidorm alcanza un IUT de 13.180 unidades, por delante de Torremolinos y Salou (ambas en 10.170), Marbella (3.915) y Calviá (3.142). Torrevieja, por su parte, con IUT de 4.230 está penalizada sobre la realidad porque su modelo no está basado en hoteles y aquí el alojativo (reglado) sale muy distorsionado... pero podría Torrevieja muy bien estar en el pódium de este IUT que me he montado si computáramos todo su alojativo (pero no lo tengo).

De los datos de esta tabla colijo que Benidorm presenta una intensidad urbana un 16 % superior a Torremolinos, un 30 % superior a Salou y aproximadamente tres veces superior a Marbella y Calvià. Así, cada kilómetro cuadrado de ciudad urbanizada de Benidorm soporta una intensidad de utilización muchísimo mayor que el resto. Y esto se tiene que notar en materias puntuales de limpieza y tráfico.

Y aquí me aparece ahora una paradoja que creo que nos interesa mucho. La concentración urbana es una ventaja ya que consigue que las distancias sean cortas, las redes compactas, los servicios estén cerca, lo de caminar resulte saludable y competitivo, los recorridos del transporte público suelen ser más eficientes —aunque luego será determinante la orografía y disposición de la ciudad— y las infraestructuras pueden dar servicio y atender a mucha más gente con poca extensión territorial. Pero  la concentración urbana también genera una intensidad de uso extraordinaria. Por lo tanto, debo señalar que si bien Benidorm ahorra infraestructura por persona gracias a su concentración, también se ve obligada a desarrollar un estresante mantenimiento por unidad de superficie debido a esa misma concentración.

Y, ahora, a lo práctico. Y comencemos por el tráfico; que me va.

En materia de tráfico rodado no podemos comparar directamente “coches que circulan” con “personas presentes” porque las fórmulas de llegada a los destinos turísticos son varias y aunque todos entren por carretera no es lo mismo la llegada de un autobús procedente de un aeropuerto o de una ciudad emisora (de Madrid, Valencia, Bilbao, Burgos, Alicante o Albacete, por citar orígenes para Benidorm) que la de un automóvil particular o un taxi; y además hay que tener en cuenta los vehículos de logística y mantenimiento que han de dar servicios y atender los servicios de una ciudad de servicios turísticos.

Lo que sí me gustaría construir para este post es un indicador de “presión de tráfico” que definiríamos como el número diario de vehículos registrados en los principales accesos a la población y la población efectiva del destino en ese momento. Y aquí es, permítanme, donde Benidorm empieza a resultar, para mí, muy interesante.

Pero se me presenta una dificultad: no tengo datos de igual calado de todos los demás municipios para la comparativa. De Benidorm conozco los movimientos en los accesos Norte-Sur por las avenidas de Beniardá y Comunidad Europea, directos a la ciudad; pero de los demás destinos tengo muy pocos datos precisos: para Torrevieja, me vienen de una IMD[7] de carretera; para Calvià, de un contador de la Ma-1, en Santa Ponça; para Marbella, de la salida de la A-7: igual que para Torremolinos y Fuengirola. La idea es buena, pero me faltan la uniformidad de los datos para una comparativa fetén.

Pero hagámonos una idea. En Benidorm, por la Avenida de Beniardá, registramos más de 30.000 vehículos/día[8] y con el pico de 365.000 personas llegaríamos a una presión de 8’2 vehículos/día por cada 100 personas presentes. Esto no significa que sólo haya 8’2 coches por cada 100 habitantes. Si tuviera el mismo indicador para los demás municipios de la comparativa, podríamos vislumbrar de esa presión de acceso y determinar si tenemos más o menos tráfico absoluto en esos accesos.

Atender a los modelos urbanos es interesante, porque son radicalmente diferentes: Benidorm es concentración vertical y alta movilidad peatonal. Los demás, digamos a grandes rasgos que, apuestan por mucha segunda residencia, urbanización extensiva y, en consecuencia, mayor dependencia del automóvil.

Entonces, desarrollo una buena hipótesis para mi post: Si los demás soportan una población estival que puede ser superior (incluso) a la de Benidorm pero en todos ellos se necesita mucho más el automóvil para desplazarse, colijo que la congestión de Benidorm no puede considerarse extraordinaria alta.

Busco otro índice y vuelvo al multiplicador turístico (la relación entre población punta y la población residente), que para el caso de Benidorm es de 4’73: casi cinco personas por cada residente censado. Y si mantenemos la misma metodología que utilizamos para el IUT —suma de residentes y población turística equivalente a partir de las pernoctaciones totales, dividido por los kilómetros cuadrados de superficie urbanizada—, Benidorm en cada uno de sus kilómetros cuadrados urbanizados soporta casi un 30 % más de población que Salou o Torremolinos, más del triple que el de Torrevieja y Marbella, y más de cuatro veces la de Calvià.

INTENSIDAD TERRITORIAL

Municipio

Personas

equivalente

Km2

urbanizados

Personas/Km2

urbanizado

% (respecto

de Benidorm)

Multiplicador

Turístico

 

BENIDORM

113.239

8’59

13.180

#

4’73

Salou

50.444

4’96

10.170

+ 29’6

6’7

Torremolinos

83.600

8’22

10.170

+ 29’6

5’0

Torrevieja

91.242

21’57

4.230

+ 211’6

4’41

Marbella

152.148

38’88

3.915

+ 236’7

2’9

soporta

77.909

24’80

3.142

+ 319’5

3’8

 Elaboración propia a partir de datos de las webs municipales

Benidorm no concentra simplemente muchos turistas; concentra población residente y turística sobre una cantidad extraordinariamente reducida de suelo urbanizado. Eso permite volver a defender que su modelo vertical tiene una intensidad territorial muy superior, pero también que esa concentración evita que para alojar el mismo volumen de población turística haya que extender la urbanización sobre superficies mucho mayores.

Un kilómetro cuadrado urbanizado de Benidorm soporta 4,2 veces la intensidad de Calvià; 1,30 veces Salou/Torremolinos; 3,12 veces Torrevieja; 3,36 veces Marbella. Benidorm no concentra simplemente muchos turistas; concentra población residente y turística sobre una cantidad extraordinariamente reducida de suelo urbanizado.

Reconozco que este es un indicador (muy) conservador, porque no incorpora excursionistas, segundas residencias, ni Viviendas de Uso Turístico que no estén recogidas en las estadísticas de pernoctaciones. Y una cosa más: en los casos de Salou y Torremolinos, el que  tengan exactamente la misma cifra de personas equivalentes es una casualidad de la métrica y las matemáticas.

Y aplicando el índice al papel, aunque el dato de Salou sea muy alto, 6’7, resulta lógico ante lo reducido de su término municipal, algo menos de 5 km2, lo que deja la población en torno a las 40.000 personas/km² urbanizado que viene a ser un poco menos de lo que pasa en Benidorm. Esto encaja perfectamente con lo que sabemos de Salou[9].

A la vista de todo esto puede resultar llamativo que Benidorm no tenga necesariamente el mayor multiplicador turístico, pero Benidorm aún sin ello está entre los municipios que concentran una mayor población punta sobre cada kilómetro cuadrado urbanizado.

Porque el multiplicador explica cuánto aumenta la demanda respecto de la ciudad residente, mientras que la intensidad punta explica cuánta presión simultánea recibe físicamente la ciudad.

Puedo complicarme la vida más cuanto quiera con más indicadores como el de presión automovilística (vehículos diarios en los principales accesos / población punta) a partir del número de entradas y salidas del perímetro urbano en un día de agosto.  Así, podríamos saber el número de vehículos que entran y salen de una ciudad y que sí podemos relacionar con la población presente y tendríamos una demostración cuantitativa de algo que hasta ahora sólo hemos defendido cualitativamente. No obstante queda muy claro que el modelo urbano de Benidorm absorbe una población turística extraordinariamente elevada con una dependencia del automóvil excepcionalmente baja.

Sí; en Benidorm hablemos de congestión puntual del tráfico en una ciudad que multiplica casi por cinco su población en agosto y que, aun así, mantiene el 75 % de sus desplazamientos a pie.

Para los que protestan de la congestión del tráfico en agosto cabría preguntarles si Benidorm realmente tiene un problema de tráfico (excepcional) o si, por el contrario, se trata de una situación de congestión puntual y esa congestión es relativamente baja para la enorme población que soporta en el verano; agosto, en particular.

Benidorm no es una excepción en cuanto a presión demográfica estacional. Benidorm juega en la liga de los destinos españoles que, como hemos reseñado, multiplican su población efectiva en verano. Pero hay algo que sí diferencia a Benidorm: su enorme población turística se concentra en un espacio urbano extraordinariamente compacto. Benidorm tiene una congestión muy visible en determinados momentos, pero una presión automovilística relativamente contenida en relación con la población que soporta.

Y, además, la red viaria de Benidorm tiene una capacidad de adaptación bastante considerable.

Que haya atascos en Benidorm en verano no significa necesariamente que la movilidad esté mal gestionada. Benidorm presenta situaciones de congestión estacional muy intensas, pero  de concentración espacial y sólo temporalmente.

Lo que sí tenemos en Benidorm es más bien puntas estivales muy fuertes que se visibilizan y se padecen en determinadas avenidas que concentran mucho tráfico. También circulación asociada a búsqueda de aparcamiento, llegadas y salidas de hoteles, tráfico de taxis y cada vez más apariciones de VTC; el deambular de autobuses turísticos; los procesos de carga y descarga que deben atender a la hotelería y a la hostelería, así como la operativa diaria de centenares de operarios y brigadillas en reparaciones, reformas y actividad que se suman a la actividad de los residentes y el tráfico de paso. Ah, y una enorme intensidad peatonal que ralentiza determinadas vías.

Entonces, me cabe una pregunta: ¿cuánto tráfico genera el propio éxito turístico? La extraordinaria concentración de personas, hoteles, comercio, bares, restaurantes y ocio genera una enorme intensidad de uso.

Y es cierto que antes de 2015 Benidorm daba más espacio al automóvil. Pero desde 2015 se ha priorizado al peatón; y el automóvil representa hoy sólo el 15 % de los desplazamientos. El peatón protagoniza el 75 %. Eso es un éxito de movilidad sostenible extraordinario[10] que conviene destacarlo.

Pero aun así, en momentos punta estivales el tráfico general es denso y se complica en determinadas arterias en las horas punta. Podemos concluir que en Benidorm tenemos demasiados coches concentrados en determinados puntos y momentos, no un problema en sí. Benidorm no padece un problema general de movilidad ni puede calificarse de ciudad “caótica” en verano. Padece episodios de congestión muy intensos y localizados, provocados fundamentalmente por la extraordinaria concentración turística y urbana.

La política de movilidad de Benidorm ha conseguido cambiar el reparto modal. Eso parece demostrado. La asignatura pendiente puede ser la de acoplar esa realidad a la situación de la ciudad en los momentos punta para optimizar suficientemente la circulación del automóvil que tiene que permanecer en la estructura urbana con distintas necesidades.

En los manuales al respecto se señala que hay que actuar evitando generar flujos innecesarios de circulación y otras zarandajas que se ven muy bien en los sillones de los despachos cuando lo que hay que hacer, volante en ristre, es identificar rutas de acceso a aparcamientos e itinerarios claros y semáforos coordinados, siendo el objetivo evitar el tráfico innecesario. ¿Pero cómo le explicas eso a quien ha hecho del vehículo el ideal de transporte urbano?

Benidorm ha conseguido algo extraordinario para una ciudad turística: la peatonalización y prioridad peatonal del centro, la transformación de la Avenida del Mediterráneo (y otras) como Salón Urbano o la red de aparcamientos disuasorios… pero ¿cómo disuades a algunos de su prioridad automovilística si hasta cuando llueve (que desde el 26 de abril último sólo han caído cuatro gotas entonces y el martes pasado) sacan antes el coche que el paraguas.

Desde el punto de vista urbano, peatonal y turístico, es difícil discutir estos éxitos de Benidorm. No parece existir un problema estructural de capacidad viaria; lo que existe es una concentración temporal de la demanda que genera cuellos de botella muy intensos, aunque se dé una concentración temporal de la demanda. La congestión que aparece en verano es real y puede ser muy intensa, pero es desproporcionadamente menor de lo que cabría esperar para una ciudad que llega a multiplicar por casi cinco su población efectiva.

Cada municipio analizado por mí en este post responde a una estructura territorial, una historia urbana y un producto turístico diferente. Si los he comparado ha sido solo para dar a entender la situación, no para establecer una jerarquía entre modelos. Dios me libre.

Y, a partir de aquí, recuerden: más población efectiva supone más movilidad, más residuos y más servicios: implica una mayor necesidad de financiación.

Mañana, más; y espero que mejor…

 

 

 



[4] City Operating Resource & Environment

[7] Intensidad Media Diaria: volumen total de tráfico de vehículos de un punto durante un año, dividido por los 365 días del año

[10] El gobierno premió (2021) al municipio por el proyecto de movilidad peatonal y accesibilidad en la zona sur de la avenida Jaime I. También fue galardonado en los premios de la Semana Española de la Movilidad por iniciativas de concienciación y calmado de tráfico. La Comisión Europea ha valorado el modelo urbano sostenible de la localidad al incluirla entre los referentes de sostenibilidad.