Y
sigo en faena, con la historia a cuestas…
CEUTA BAJO EL ISLAM
En el siglo VI, como dijimos, Septem ya está bajo control del Imperio bizantino; incluso a comienzos del VIII su último gobernante —el personaje conocido en las fuentes árabes[1] como Bulyān (¿Yulyan, Olbán, Ylyan, Iulianus “nuestro” Julián[2]?)— aparece relacionado con el poder cristiano del Estrecho.
Y es aquí, en los inicios del siglo VIII, cuando se nos complica un poco la historia, pero nos da vidilla.
Septem seguía siendo una plaza cristiana, bizantina y estratégica del Estrecho con un comes (conde) al frente al que se le otorga un cierto protagonismo por unos hechos que nos serán trascendentes. Al-Hakan nos presenta a nuestro Bulyan como “un extranjero, señor de Septa (Ceuta)” y al que añade otro elemento diferenciador: gobernador del territorio del Estrecho. Y lo relaciona con poder en una ciudad situada en la orilla norte del Estrecho y, además, súbdito de Rodrigo, al que identifica como señor de lo que luego fue al-Andalus.
La Crónica Mozárabe, del año 754 —casi contemporánea con los hechos— es más parca en datos y sólo referencia un personaje cristiano procedente de África, al que llama Urbanus/Urbano (y no Julián) y sobre el que algunos historiadores han relacionado con la figura que las fuentes árabes denominan Bulyan; la identificación, sin embargo, no es segura.
Este Bulyan/Urbanus era un al-ʿaǧam: lo ajeno a lo árabe. Sería, pues, cristiano bizantino; me decantaría por un ar-Rüm, un heredero del imperio romano, pero figura como un “no árabe”.
Es más, sitúan a Bulyan también como gobernador de una ciudad llamada al-Khaḍrāʾ/Alchadra, situada “en la misma orilla del Estrecho que Tánger”, pero del lado de al-Andalus”. La identificación tradicional de esa al-Khaḍrāʾ (“la Verde”) es Algeciras.
Por eso al-Ḥakam lo llama “gobernador del Estrecho” (posesiones a ambos lados del estrecho, en tierra firme). Y esto nos enlaza la figura con los que llaman a este Bulyan/Urbanus, tal vez Julián, porque nos viene de perlas la ligazón con el comes Iulianus (conde Julián) porque Algeciras se llamó Iulia Traducta bajo el Imperio romano.
Sea como fuere —y aquí podemos meter la historia de la hija de Bulyan/Urbanus/Julián, la tal Rosinda ‘la cava’ y la venganza por la afrenta del ultraje[3]—, este personaje, en 709 pacta con Ṭāriq ibn Ziyād[4] y permite la entrada de aquella expedición omeya en Ceuta, entregando rehenes y aceptando el pago de un tributo, para poder conservar él y los suyos su posición y propiedades. Sólo a la muerte de Bulyan/Urbanus/Julián Ceuta se integró en aquel nuevo mundo que se nos venía encima.
Que Ceuta entre en la órbita de Dar al-islam (Tierra del Islam) hacia 709-710 no significa que todos sus habitantes se convirtieran inmediatamente a la nueva religión. Existió una población cristiana, y el proceso de islamización cultural y religiosa fue gradual. Y parece que ya hay también una incipiente población judía.
Desde Ceuta, nuevamente con apoyo logístico atribuido a Yulyān, Ṭāriq ibn Ziyād cruza el Estrecho en 711 y comienza la conquista musulmana de la Hispania visigoda. El propio nombre de Gibraltar, Jabal Ṭāriq (montaña de Ṭāriq), conserva la memoria de aquel episodio.
En esta invasión de Hispania, el poder político era árabe-omeya, pero la mayor parte del contingente de las tropas desplegadas en el Magreb occidental era bereber/amazig. El contingente que Ṭāriq llevaría a la Península en 711 sería también mayoritariamente bereber.
A partir del 711 la historia posterior de Ceuta es algo más compleja. Una vez el grueso de las fuerzas invasoras en la península, tenemos referencias de una inmediata revolución bereber 740-743[5] que deja a Ceuta sumida en el caos: crisis, pérdida de control político y posible despoblación.
En fin, que mal comienza la etapa de Medina Sabta que, recuerden, podemos iniciar en 709 y que acabará en 1415, en el ámbito de Dar al-islam (la morada de islam) … pero... Ceuta es demasiado importante para permanecer al margen de las grandes potencias del Estrecho.
Eso sí, el período comprendido entre los años 742 y 830 es una etapa de enorme oscuridad documental.
Sabemos que en 830 los idrisíes se hacen con el poder y reorganizan el Magreb al-Aqsa. ¡Ojo!: los idrisíes[6] son determinantes en factor reivindicativo de Marruecos.
Ceuta quedó vinculada a la esfera de poder de los idrisíes a partir de que los bereberes gumaríes[7] (en ese “famoso” 830) se asienten en la ciudad, que recupera su vitalidad bajo el mando de un tal Maykan. En 855, Isam, hijo de Maykan, entronca con los Banu Isam[8], también vinculados a la dinastía idrisí que desde Fez marcaba la pauta territorial.
Mientras tanto, en la península, en 929, ʿAbd al-Raḥmān III se proclama califa en Córdoba y se encuentra con que en el Magreb occidental se está produciendo al mismo tiempo una lucha entre idrisíes, fatimíes y diferentes poderes bereberes que el omeya de Córdoba no puede permitir. Y Ceuta tiene una importancia estratégica extraordinaria porque controla el acceso al Estrecho, por lo que en 931, ʿAbd al-Raḥmān III, por las bravas, incorpora Ceuta a su dominio directo[9].
Ceuta quedará ya vinculada directamente a al-Ándalus y pasa a ser una especie de “puerta africana” del Califato de Córdoba.
La medina se fortifica y la ciudad desarrolla una estructura urbana considerable. El núcleo califal queda protegido por murallas y foso, con mezquita aljama. Alrededor, se desarrollaron arrabales, cementerios y áreas artesanales.
Así, en el siglo X, Ceuta es el gran puerto del Estrecho integrado en las grandes redes comerciales mediterráneas, por lo que, de inmediato, suma presencia de comunidades judías[10], además de contactos constantes con el mundo cristiano europeo.
Y esa vinculación con la península, tras la desaparición del Califato de Córdoba en 1031, se mantuvo con la Taifa de Málaga que concede tal importancia a Ceuta que la consigna como residencia del heredero.
En el siglo XI Ceuta está vinculada a los Banū Ḥammūd, una familia de origen árabe-islámico que había desempeñado un papel fundamental en la crisis del Califato y organizó su poder en torno a dualidad Málaga-Ceuta. Y a partir de 1043 Ceuta vive una etapa floreciente e independiente que le lleva a competir con la taifa de Sevilla por el control del Estrecho.
Y al poco, los almorávides, procedentes del Sahara y del Magreb occidental, en 1083/1084 se hacen con el control de Ceuta[11]. Yusuf ibn Tasfīn utiliza la ciudad como plataforma para sus operaciones en al-Ándalus a partir de 1091. Y al despuntar el siglo XII, en 1102, Yusuf cruza por última vez el Estrecho y proclama a su hijo Alī heredero en Córdoba.
El fugaz paso almorávide llega a su fin en 1146. Tras ellos irrumpen los almohades de ʿAbd al-Muʾmin y tras la caída de Marrakech ponen coto a Ceuta que negociará un amān (garantías de seguridad) que conseguirá convertirla en “capital” de un territorio que se extendió por Gumara, Tánger, Alcazarquivir, Arcila y, en determinados proyectos administrativos, incluso hasta las ciudades Algeciras, Tarifa y Málaga al otro lado del estrecho.
En la Ceuta almohade se señala la presencia de frailes cristianos que atendían a la comunidad de comerciantes asentada junto al puerto y los capturados como esclavos. De esta época, del siglo XIII, nos llega la historia del patrón ceutí, San Daniel, mártir.
La tradición sitúa su ejecución el 10 de octubre de 1227. Procedentes de Calabria llegó a Ceuta, a comienzos de ese año, una expedición que integraban 6 monjes y un lego: Daniel, superior de la expedición, Angelo, Samuel, León, Hugolino, Nicolás y Dónulo (el lego). Se instalaron en el arrabal cristiano donde residían los comerciantes europeos, especialmente del norte de la península itálica. Ceuta era ya entonces un puerto “internacional” en el que había una comunidad mercantil cristiana estable.
Con su ansia evangelizadora, Daniel y sus compañeros decidieron entrar en la ciudad musulmana y predicar públicamente el cristianismo; fueron detenidos y conducidos ante las autoridades. Al negarse a retractarse de su predicación, fueron condenados a muerte. La tradición sitúa su ejecución el 10 de octubre de 1227[12].
En aquellos momentos Ceuta vivía en la vorágine de la crisis almohade que había arrancado en los inicios del siglo XIII, lo que permitiría que Ceuta se independizara de facto: en 1232, al-Sayyid Abū Mūsā, gobernador de Ceuta, se rebeló contra el poder almohade y con el apoyo de los grandes comerciantes ceutíes consiguió mantener un estatus de independencia hasta el extremo de buscar legitimidad simbólica reconociendo al califato abasí de Bagdad y acuñar moneda en su nombre. Lo que consiguió es que Ceuta quedara vinculada a los hafsíes de Túnez, que representan otra rama de la descomposición del mundo almohade.
Y tras la conquista castellana de Sevilla, en 1248, Ceuta se convierte en refugio de intelectuales, comerciantes y familias procedentes de al-Ándalus dando comienzo a uno de los grandes fenómenos culturales de la historia ceutí: la edad de oro cultural[13] y comercial. En esta etapa, el puerto de Ceuta comercia con Génova, Marsella, Mallorca, Barcelona y Valencia, así como con otros puertos magrebíes y de al-Ándalus. Ceuta llega a tener importantes relaciones con la Corona de Aragón.
Esta etapa se produce bajo el liderazgo de los azafíes, una familia ceutí que consigue construir un poder local prácticamente independiente en la segunda parte del siglo XIII y el arranque del turbulento siglo XIV. En 1306 los nazaríes granadinos toman Ceuta; el sultán Muḥammad III, aprovechando las divisiones internas de los azafíes, consigue hacerse con la ciudad y Ceuta pasa así a formar parte del ámbito nazarí de Granada.
Pero en 1309, la alianza entre la Corona de Aragón y los meriníes[14] provoca una rebelión en Ceuta y los ceutíes expulsan a los granadinos, reconocen al sultán meriní y los azafíes regresan. En este periodo Ceuta se convierte en una pieza fundamental de su sistema político y militar, consolidando el dominio en torno a 1328 en que se construye el Afrag, una nueva ciudad palatina y militar al oeste de la ciudad (las murallas meriníes) y que funcionaba tanto como defensa como símbolo del poder meriní.
El dominio granadino sobre las dos orillas del Estrecho preocupó especialmente a Aragón y a los meriníes. Jaime II de Aragón y el sultán Abu al-Rabi acordaron en 1309 colaborar para recuperar Ceuta: Aragón debía bloquearla por mar y los meriníes atacarla desde tierra. Así, Ceuta volvió al poder meriní.
A partir de entonces, la práctica totalidad del siglo XIV, Ceuta funciona prácticamente como una ciudad autónoma, aunque vinculada al mundo político meriní. Y es entonces cuando se suman a la ciudad y se afincan en ella los comerciantes genoveses. Las distintas potencias cristianas estaban cada vez más interesadas en el control de los puertos del Estrecho, cuestión que se materializará en el siglo XV.
Y mañana entrarán en escena en los portugueses…
[1]
Ibn ʿAbd
al-Ḥakam, en su obra sobre la conquista de Egipto y el Magreb, compuesta en el
siglo IX.
[3]
A
comienzos del siglo VIII, el reino visigodo atravesaba una profunda crisis
política. En el año 710 murió el rey Witiza, aunque las circunstancias de su
sucesión y la fecha exacta de su muerte presentan dificultades documentales.
Rodrigo, duque de la Bética, accedió al trono en medio de las rivalidades entre
las grandes familias aristocráticas. Una parte de la nobleza no aceptó su
legitimidad y habría preferido mantener en el poder a la familia de Witiza.
Esta división resulta fundamental para entender la conquista musulmana: cuando
las tropas procedentes del norte de África cruzaron el estrecho de Gibraltar,
el reino visigodo no se encontraba unido bajo una autoridad indiscutida. Y
según la leyenda, Florinda era hija del conde don Julián, un personaje al que
las tradiciones posteriores presentan como gobernador de Ceuta. Su padre la
habría enviado a Toledo para recibir educación en la corte del rey visigodo don
Rodrigo. La joven destacaba por su belleza y, según el relato legendario, el
monarca se encaprichó de ella. A partir de aquí, 2 versiones de la historieta.
En la más conocida, Florinda se encontraba bañándose en el río Tajo cuando el
rey la vio y quedó prendado de ella. En otras narraciones, el acercamiento se
produce durante la convivencia en la corte. Sea como fuere el caso es que
Rodrigo habría intentado conseguir sus favores y, finalmente, la habría forzado
sexualmente, abusando de su posición como rey. Florinda comunicó lo sucedido a
su padre. Algunas versiones incorporan un detalle legendario: la joven le
habría enviado un huevo podrido para hacerle comprender, mediante una señal, la
deshonra sufrida. Don Julián entendió el mensaje y decidió vengarse del
monarca. Para castigar a Rodrigo, habría establecido contactos con los
musulmanes que se estaban expandiendo por el Magreb. En aquel momento, el norte
de África estaba siendo incorporado al poder del califato omeya. Musa ibn
Nusayr dirigía la administración y las operaciones militares musulmanas en la
región, mientras que Tariq ibn Ziyad desempeñaría un papel decisivo en la
expedición a la península ibérica. El conde Julián habría ofrecido información
sobre las divisiones internas del reino visigodo y facilitado el paso del
estrecho. Para reforzar la leyenda, en Toledo se conserva la referencia a un
lugar conocido como el Baño de la Cava, que quedó asociado posteriormente a
esta tradición. Sin embargo, no constituye una prueba histórica de que los
hechos sucedieran allí. Finalmente, la tradición relacionó el sobrenombre de la
hija de Julián, Florinda, con una palabra de origen árabe interpretada como
«mujer perdida» o mujer de mala reputación: la Cava. Esta denominación
contribuyó a transmitir una imagen negativa de Florinda, como si ella hubiera
sido responsable de la tragedia.
[4]
Era mawlà
(cliente liberto) de Musà ibn Nusayr, gobernador omeya de Ifriqiya (el actual
Magreb oriental), que lo puso al mando de Tánger y de las tropas del extremo
occidente. Las fuentes lo describen como bereber (amazigh), aunque no coinciden
en su tribu ni en su lugar de nacimiento, lo que no es impedimento para que eso
lo convierta en un referente de la participación amazigh en la expansión del
islam y en la conquista de al-Ándalus, un tema muy presente en la identidad
marroquí y en el discurso sobre la herencia amazigh del país. Actualmente la
Marina Real marroquí tiene un buque con ese nombre (numeral 613); una fragata
ligera de la clase SIGMA que Marruecos encargó al astillero holandés Damen
Schelde Naval Shipbuilding.
[5] Guerra civil bereber 740-743. Maysara
al-Matghari se levanta en Tánger contra el poder omeya de Kulthum ibn Iyad. La
revuelta bereber es contra la élite omeya (sirios) que se refugian en Ceuta y
termina cercada. El gobernador de al-Ándalus, ʿAbd al-Malik ibn Qaṭan (omeya
sirio) se niega a intervenir, pero al expandirse la revuelta bereber a las
tropas en Hispania/al-Andaluds, inb Qantan autoriza la salida de Ceuta de Baly
ibn Bishr y sus hombres que pasan a la Península poco antes del verano de 742.
Tras la evacuación de las tropas sirias, los bereberes arrasan la ciudad.
[6] A la muerte del
Profeta (632) se abre el periodo de los califatos, los sucesores, del árabe
"jalifa", sucesor... Entre 632 y 661, el califato ORTODOXO o
RASHIDUM, dirigido desde Medina por cuatro compañeros cercanos a Mahoma (Abu
Bakr, Omar, Otmán y Alí). Finaliza con el asesinato de Alí, lo que provoca la
fractura definitiva entre las ramas Suní y Chií. Entre 661 y 750 califato
OMEYA; los omeyas toman el control y trasladan la capital a Damasco. Expanden
el islam hasta Hispania (al-Andalus) y la India. La marginación de los
islamizados no árabes provoca innumerables revueltas. Así, en 750, la dinastía
de los abasíes (descendientes de Al-Abbas, tío de Mahoma) derroca a los
omeyas en una sangrienta revolución. Cuando los abasíes tomaron el poder
contaron con el apoyo los alíes (los seguidores del linaje de Alí y
Fátima, la hija de Mahoma). Sin embargo, desde el primer momento, los califas
abasíes comenzaron a perseguir sistemáticamente a los líderes alíes para evitar
cualquier rebelión que amenazara su control dinástico. Y aquí entra la revuelta
de los biznietos y tataranietos de Mahoma en Medina en el 768 (169 de la
Hégira). Salieron de la ciudad con destino a La Meca aprovechando la temporada del Hajj (la peregrinación
anual) para conseguir adeptos, pero en
el valle de Fakhkh, cerca de la Meca, los abasíes, que también estaban de
peregrinación y sabiendo de sus intenciones les tendieron un emboscada de la
que únicamente pudo escapar Idris ibn Abdallah que huyó hacia el oeste
hasta llegar al Magreb donde fue acogido por tribus bereberes locales, fundando
en el año 788 lo que algunos llaman el emirato Idrisí, el primer Estado
chií independiente en la historia de la región. Idris ibn Abdallah,
tataranieto del profeta Mahoma (a través de la línea de Hasan, hijo de Alí y
Fátima) tenía la condición de shorfa (descendiente directo del Profeta). Llegó
a la antigua ciudad romana de Walili habitada por los awraba, una
poderosa confederación de tribus bereberes donde los líderes lo proclamaron imán
y líder político en el año 789. Idris se
casó con Kenza al-Awrabiya, la hija del jefe de la tribu. Esta unión
simbolizó la fusión perfecta entre la legitimidad árabe y la fuerza guerrera
local bereber, unificó a varias tribus de la región. En el año 791 d.C., un
emisario de Bagdad se ganó la confianza de Idris haciéndose pasar por un aliado
y logró asesinarlo.
[7] Brevísimo río en
las inmediaciones de Tetuán, hasta el siglo XV navegable, que hacía de puerto
de la ciudad púnico-mauritana de Tamuda que se convirtió en la antagonista de
Ceuta. En el siglo XV, se convirtió en sede de corsarios que practicaban la
piratería por el estrecho de Gibraltar. El rey Enrique III de Castilla destruyó
la ciudad y sus barcos en 1399.
[8] Linaje bereber
que llegó a ejercer el poder sobre Ceuta en la segunda mitad del siglo IX.
Pertenecían a las élites bereberes islamizadas del norte de África.
[9] La tradición
histórica sitúa a Umayya ibn Isḥāq al-Qurašī, gobernador de Algeciras, al
frente de la plaza después de la incorporación. Una investigación histórica de
1964 aporta incluso la fecha de la llegada de una flota omeya a Ceuta y la
entrada de tropas: 25 de marzo de 931 (2 Rabīʿ I de 319 H).
[10]
Algunas
tradiciones sitúan la llegada de los primeros hebreos en tiempos del rey
Salomón (siglo X aC), vinculándolos al comercio fenicio sobre el siglo VIII aC
que sumó más migraciones judías hacia el norte de África, relacionadas con las
diásporas de Oriente Próximo y las redes comerciales mediterráneas. En el siglo
I, la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén, en el año 70, pudo impulsar
nuevas migraciones judías hacia el norte de África. Así, en el siglo II existen
testimonios arqueológicos de presencia judía en la antigua ciudad romana de
Volubilis, en el actual Marruecos. Los judíos ya formaban parte de las
poblaciones del norte de África cuando comenzó la conquista árabe. En con la
expulsión de los judíos de los territorios de la Corona de Castilla y de la
Corona de Aragón. Muchos sefardíes buscaron refugio en el norte de África,
incluido Marruecos. Una nueva oleada se produjo tras la expulsión de los judíos
de Portugal en 1496-1497. Durante siglos, los judíos formaron parte de la
sociedad marroquí. Desarrollaron comunidades en ciudades como Fez, Marrakech,
Tetuán, Tánger y Essaouira, y mantuvieron vínculos comerciales y culturales con
la península ibérica. En los siglos XIX y XX se siguieron produciendo llegadas
de judíos al norte de África y desde allí se organizaron, tras la IIGM,
regresos al nuevo Estado de Israel. Un detalle más; la bandera actual de
Marruecos presenta una estrella verde de cinco puntas sobre fondo rojo. Esta
estrella se conoce tradicionalmente como el Sello de Salomón, en
árabe Khatam Sulayman. Se incorporó oficialmente el 17 de noviembre
de 1915, mediante un dahir del sultán Mulay Yúsuf, durante el Protectorado
francés. Por cierto: Salomón/Sulayman es una figura central tanto en la
tradición judía como en la musulmana. En el judaísmo, Salomón es el rey
asociado a la sabiduría y a la construcción del Primer Templo de Jerusalén. En
el islam, Sulayman es un profeta y rey al que Dios concede poderes
extraordinarios. Según la tradición islámica, tiene autoridad sobre los genios
(yinn), los vientos y otras criaturas. El Corán habla de los poderes
extraordinarios concedidos a Sulayman, aunque no describe explícitamente un
anillo mágico llamado Sello de Salomón. El relato del anillo pertenece a
tradiciones posteriores.
[11]
Alī ibn
Yūsuf, hijo y sucesor de Yusuf ibn Tasfīn, nacerá en Ceuta
[12] La tradición
sitúa el martirio en lo que fue la Playa de la Sangre, en las proximidades de
la actual zona del Sardinero. Allí fueron decapitados. Los cristianos de la
ciudad recogieron y enterraron sus cuerpos. Los siete fueron venerados
posteriormente como mártires franciscanos y León X aprobó su culto en 1516. San
Daniel acabó convirtiéndose en patrón de Ceuta, y su festividad se celebra el
10 de octubre.
[13]
Hasta
Ceuta llegaron Ibn Jaldún e Ibn al-Jatib. Ibn Jaldún, el padre de la sociología
moderna y de la filosofía de la historia, en su obra sociológica y geográfica
elogió repetidamente el valor de Ceuta como el bastión militar, puerto de
vigilancia y arsenal naval clave indispensable para la supervivencia del islam
en la península ibérica. Ibn al-Jatib polígrafo, poeta y primer ministro
(visir) de la Alhambra varias veces sentía una enorme admiración por la ciudad.
Dejó escrito en sus crónicas un célebre testimonio sobre el orgullo de sus
habitantes: “Aman a su ciudad como ama el triste a quien le distrae con su
gracia... No prefieren ninguna ciudad a la suya, ni la Meca ni Medina… ".
[14]
Los
meriníes (también llamados benimerines o marínidas) fueron una dinastía de
origen bereber que gobernó el Magreb occidental y partes de Argelia y Túnez
entre los siglos XIII y XV (1244–1465). Los meriníes pertenecían a la
confederación tribal de los Zenata, un grupo de bereberes nómadas y pastores
que habitaban las estepas. Surgieron del vacío de poder dejado por el colapso
del Imperio Almohade y se convirtieron en la última gran potencia norteafricana
en intervenir militarmente en la península ibérica para auxiliar al Reino
nazarí de Granada.

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