Y sigo en faena, con la historia sobre Ceuta a cuestas… hoy comenzamos con Al-Fassi…
A estas alturas del relato habría ya que incluir la ensoñación de Al-Fassi[1]: el Gran Marruecos. La idea comenzó a gestarse a finales de 1955, pero no adquirió una expresión pública y cartográfica inequívoca hasta el verano de 1956, inmediatamente después de la independencia de Marruecos respecto de Francia y España.
La fecha clave para dar vida a ese sueño fue la del 5 de julio de 1956, cuando el periódico Al-Alam, órgano del partido nacionalista Istiqlal, publicó un mapa del Gran Marruecos. Previamente, el 4 de julio, Al-Fassi había expuesto sus reivindicaciones en una rueda de prensa en El Cairo.
Al-Fassi, fundador y dirigente del partido Istiqlal, sostenía que la independencia marroquí de 1956 era incompleta porque las potencias coloniales habían fragmentado el territorio que, según su interpretación histórica, debía integrar el Gran Marruecos.
Su proyecto defendía unas supuestas “fronteras históricas y naturales”[2] que desbordaban ampliamente las fronteras de aquel Marruecos que acababa de independizarse; incluso del actual. Y se basó en las supuestas relaciones de obediencia de determinadas comunidades de aquella tierras al sultán.
Pero ¡ojo!: no todos los mapas atribuidos a Al-Fassi en 1956 representan exactamente los mismos territorios; el mapa publicado entonces por Al-Alam debe distinguirse de las versiones posteriores de la doctrina que van por ahí soltándose; que todo hay que decirlo.
Las reivindicaciones formuladas por Al-Fassi en julio de 1956 se concentraban de manera explícita sobre Mauritania, el Sáhara, los territorios españoles de la costa atlántica sur del país y en determinadas regiones argelinas y del actual Mali.
Y a pesar de esta formulación básica de las reivindicaciones marroquíes, 1956 es un año clave en la moderna historia de Ceuta.
CEUTA Y EL ACOSO DE MARRUECOS
Como contábamos ayer, cuando Francia se vio totalmente desbordada claudicó concediendo la independencia a Marruecos el 2 de marzo de 1956.
La verdadera razón, que ya esbozamos ayer, fue que para Francia mantener el Protectorado se había vuelto política y militarmente demasiado costoso, mientras que el nacionalismo marroquí había conseguido convertir la independencia en una reivindicación popular muy difícil de contener.
Como adelantamos, la decisión fue también consecuencia de los reveses coloniales franceses en Indochina (mayo de 1954), de la guerra de Argelia (que había comenzado el 1 de noviembre de 1954) y llevaba un camino complicado; y, naturalmente, del fracaso de la estrategia de deponer y exiliar al sultán Mohamed V.
La de Francia fue una retirada política negociada ante la imposibilidad de mantener el sistema colonial en las condiciones anteriores.
Y le llegó el turno le llegó que había estado a pachas con Francia en lo del Protectora. España no tuvo otra opción política que seguir los mismos pasos de Francia apenas un mes después (7 de abril de 1956), ya que carecía de sentido jurídico y, sobre todo, militar mantener un protectorado sobre un país que ya era soberano, gracias a Francia.
Y cuando se liquidaron las estructuras del Protectorado y comenzó la disolución de los mandos hispano-jalifianos, el puerto y los cuarteles de Ceuta se convirtieron en la principal sede militar española del norte de África y en el epicentro de la plataforma de evacuación y repliegue para los miles de soldados, funcionarios y familias de colonos españoles que abandonaban a toda prisa el norte de Marruecos.
En medio de aquella situación de 1956, Ceuta siguió viviendo su normalidad y hasta celebró el que sería el último festejo en la Plaza de toros de Hadú.[3]
Pero volviendo a la realidad geopolítica, tras la independencia marroquí, se estableció en Ceuta la Jefatura del Ejército en el Norte de África. El teniente general Rafael García Valiño asumió la máxima autoridad civil y militar de la plaza, situación que se prolongaría hasta 1968.
Además, el 29 de octubre de 1956 se firmaría el protocolo que puso fin al régimen internacional de Tánger[4], conferencia internacional[5] incluida, lo que permitió su reincorporación a Marruecos.
La desaparición de este régimen internacional para Tánger completa otra de las grandes transformaciones territoriales del entorno ceutí. La nueva realidad afectó a las comunicaciones, los intercambios comerciales y el equilibrio estratégico del Estrecho de Gibraltar.
Pero eso no es todo. También en 1956, alcanzada la independencia, Marruecos negoció con los Estados Unidos el desmantelamiento de las bases estadounidenses en suelo marroquí; bases que había sido acordadas por los Estados Unidos con Francia en la época del protectorado. Me refiero a las bases aéreas de Nouasseur (cerca de Casablanca, en el emplazamiento del actual aeropuerto Mohamed V), Sidi Slimane (del Strategic Air Command; SAC), Ben Guerir y la muy secundaria de Boulhaut; y la naval de Port Lyautey (actual Kenitra), que englobaba un muy completo centro de comunicaciones de la Marina estadounidense.
El 22 de diciembre de 1959, el presidente Eisenhower visitó Marruecos y anunció el acuerdo que le comprometía a retirar sus fuerzas antes de finalizar 1963. Las tres principales bases aéreas —Nouasseur, Sidi Slimane y Ben Guerir— fueron evacuadas en diciembre del año acordado (1963); Port Lyautey se negoció por separado y se permitió que personal naval estadounidense continuara operando las instalaciones de comunicaciones de Kenitra bajo bandera marroquí, oficialmente en el marco de una misión de formación para facilitar su funcionamiento por personal marroquí y así estuvo oficialmente hasta 1978 gracias a un acuerdo verbal entre el presidente Kennedy y Hassan II en 1963.
Pero volvamos a 1957, año en que se intensifican las tensiones entre España y Marruecos por los territorios españoles que permanecen en África. El nacionalismo marroquí comenzó a impulsar reivindicaciones territoriales que iban más allá de lo que había sido el antiguo Protectorado.
En este contexto, Ceuta y Melilla adquirieron una nueva relevancia política y estratégica: ya no eran únicamente plazas militares españolas próximas al territorio marroquí, sino enclaves que el nacionalismo marroquí empiezó a cuestionar de manera altamente beligerante.
Al mismo tiempo que esto ocurría sobre Ceuta y Melilla, el Ejército español debió hacer frente a la situación complicadísima en Ifni y en el Sáhara con enfrentamientos armados que estallaron a finales de 1957. En Ifni, las fuerzas españolas se enfrentaron al Ejército de Liberación Marroquí y a otros combatientes nacionalistas[6]. A consecuencia de este conflicto se acordó la disolución de la escolta de Franco, conocida como la “Guardia Mora”[7].
Washington consideró que el conflicto en Ifni (y en el Sahara) era una guerra de carácter colonial y nos prohibió el empleo de aviones de combate llegados por los convenios de ayuda —como los modernos F-86 Sabre— y demás armamento ofensivo de procedencia norteamericana[8].
Y tras este funesto episodio, en 1958 se produjeron dos acontecimientos relevantes: España reorganizó administrativamente sus territorios del África occidental y constituyó la provincia del Sáhara (10 de enero de 1958); y, al mismo tiempo, se alcanzaron los acuerdos de Angra de Cintra (1 de abril de 195) que establecieron la entrega a Marruecos de la zona de Cabo Juby[9], formalizada posteriormente ese mismo año.
El repliegue militar español del antiguo Protectorado continuó hasta 1961 y Ceuta constituyó un punto estratégico para esta nueva disposición castrense, tanto por sus instalaciones de acuartelamiento como por su puerto y su posición junto al Estrecho. Al mismo tiempo, la reorganización de las estructuras militares y administrativas españolas afectó al tejido económico local. La ciudad afrontó económica y demográfica que se mantendría hasta el inicio de la década de los años setenta coincidiendo con una cierta etapa de indiferencia marroquí porque estaba pulsando el tema del acoso a Ceuta, Melilla, las plazas de soberanía y todo lo que se interpusiera ante el mapa del Gran Marruecos y con el hit parade de la descolonización sonando con ganas por todas partes
Aquí convendría recordarles que la Conferencia de Bandung[10] (1955) fue el nacimiento del movimiento de los países no alineados, promoviendo la soberanía, la integridad territorial y el fin del colonialismo. Aunque Marruecos aún era un protectorado en 1955, los líderes nacionalistas marroquíes adoptaron los principios de Bandung para justificar la recuperación de lo que consideraban sus fronteras históricas “pre coloniales” y usaron el marco antiimperialista de Bandung para defender su causa, resulta que la aplicación del “Gran Marruecos” chocó con otros principios de la misma conferencia como el de autodeterminación[11] y el de inviolabilidad de las fronteras heredadas[12] muy en la línea del proceder marroquí.
En este contexto, las reivindicaciones territoriales marroquíes sobre Ceuta y Melilla y las plazas de soberanía españolas siguieron presentes, aunque su intensidad y prioridad variarían según las circunstancias diplomáticas; y esa sigue siendo la tónica.
Y un detalle en todos esto: de la noche a la mañana Mohamed V decidió pasar de sultán a rey de Marruecos el 14 de agosto de 1957, cuando adoptó oficialmente el título de rey (malik). La sustitución del título de sultán por el título de rey, dicen por allí que, simbolizó la transformación del Marruecos tradicional en un Estado nacional moderno e independiente. El cambio, aseguran, reforzaba la imagen de Mohamed V como jefe de un Estado soberano, más allá de su tradicional autoridad religiosa y dinástica.
Envalentonado el ya rey, durante el verano de 1960 se produjo un intercambio epistolar con Franco en el que el primero urgía la retirada inmediata de las tropas españolas de todo Marruecos.
Resulta que, durante la negociación sobre Tarfaya (Villa Bens) en Cintra (abril de 1958), el ministro marroquí de Exteriores Ahmed Balafrej (un histórico del Istiqlal) aseguró al monarca haber acordado con el ministro español Castiella que los españoles se replegarían de allí hasta acordar la evacuación total. Mohamed V lo nombró primer ministro (12.05.1958). Fernando María Castiella siempre lo negó.
Finalmente se firmó el acuerdo sobre lo estrictamente acordado: la provincia de Ifni y el pequeño territorio en torno al cabo de Tarfaya (conocido en España como Villa Bens). Mohamed V cesó a Ahmed Balafrej como primer ministro el 16 de diciembre de 1958.
El fallecimiento de Mohamed V, el 26 de febrero de 1961, supuso la llegada al trono de Hassan II que abrió una etapa política en Marruecos a otro nivel reivindicativo. El nuevo monarca afrontó la consolidación institucional de su país, sus relaciones internacionales y las consecuencias de la descolonización.
Para evitar un conflicto con el sucesor de Mohamed V, España aceptó la evacuación de las tropas que aún permanecían en el viejo Protectorado, cuestión que quedaría resuelta el 31 de agosto de 1961 con la evacuación de las últimas unidades[13] militares acuarteladas en Hadú, en el monte Gurugú —la elevación que domina directamente la ciudad de Melilla y la vecina localidad de Nador—, cerrando oficialmente la presencia militar y administrativa española en la zona norte y sur del protectorado.
Y mañana seguiremos con Ceuta… y el llamado “periodo de difícil vecindad…
¡ahí es ná!
[1]
Allal
al-Fassi (1910–1974) fue un político, pensador islámico, escritor y una de las
figuras más influyentes del nacionalismo marroquí del siglo XX. Es conocido por
su papel en la lucha contra el protectorado francés, su liderazgo del Partido
Istiqlal tras la independencia de Marruecos y su amplia producción intelectual
sobre el islam, el nacionalismo y la reforma política. esde joven participó en
el movimiento nacionalista marroquí y destacó por su oposición al dominio
colonial francés, especialmente durante las protestas contra el llamado Dahir
bereber de 1930. Sus actividades políticas provocaron su encarcelamiento y un
largo exilio en Gabón entre 1937 y 1946,
durante el cual siguió siendo una referencia para el movimiento nacionalista.
Tras su regreso, desempeñó un papel central en el Partido Istiqlal y, después
de la independencia de Marruecos en 1956, llegó a ser ministro de Asuntos
Islámicos entre 1961 y 1963.Defendía que la modernización del país debía
apoyarse en los principios del islam, promovía la arabización de la enseñanza y
consideraba que la sharía debía desempeñar un papel importante en el
ordenamiento jurídico marroquí.
[2]
El mapa publicado en julio
de 1956 incluía: el Sáhara Occidental, entonces bajo administración española;
Mauritania en su totalidad; amplias zonas del Sáhara argelino, incluidas áreas
de Tinduf y Colomb-Béchar; territorios del actual Mali, en torno a la región de
Tombuctú; y los territorios que todavía permanecían bajo administración
española en el Sáhara y el sur de Marruecos.
[3]
La plaza
fue derruida en 1989 y en su espacio urbanístico se levantaron viviendas
sociales y un edificio administrativo. En sus inmediaciones, un centro
comercial lleva por nombre “El Coso”, en su recuerdo.
[4]
Proceso en
4 fechas. 5 de julio de 1956: se acuerda un régimen provisional que permite a
las autoridades marroquíes asumir progresivamente competencias en Tánger. 8-29
de octubre de 1956: se celebra la conferencia internacional destinada a
resolver el futuro de la Zona Internacional. 29 de octubre de 1956: se firma la
Declaración Final de la Conferencia de Tánger, que suprime formalmente el
régimen internacional y reconoce la soberanía plena del sultán Mohamed V sobre
la ciudad. Y 1 de enero de 1957: se considera la fecha de efectividad del
desmantelamiento del régimen internacional para determinadas funciones
administrativas. La declaración del 29 de octubre fue firmada por
representantes de nueve países: Bélgica, España, Estados Unidos, Francia,
Italia, Marruecos, Países Bajos, Portugal y Reino Unido. El documento reconocía
la abolición del régimen internacional y declaraba que el sultán había
recuperado la totalidad de sus competencias sobre aquella parte del territorio
marroquí.
[5]
Desde el
Estatuto de 1923, Tánger y su zona de influencia constituían un territorio
administrado por instituciones internacionales, con participación de varias
potencias europeas, entre ellas España, Francia y el Reino Unido. Así, entre el
8 y el 29 de octubre de 1956, en Fedala —actual Mohammedia— y Tánger, por
invitación del sultán, se celebraron las sesiones en las que participaron
delegaciones de Bélgica, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Países Bajos,
Portugal, Reino Unido y, como no, Marruecos.
Su objetivo era resolver las cuestiones derivadas de la supresión del
régimen internacional de la Zona de Tánger. https://treaties.un.org/doc/Publication/UNTS/Volume%20263/v263.pdf
[6]
Guerra de
Ifni: entre noviembre de 1957 y junio de 1958. El objetivo de las fuerzas
marroquíes era expulsar a las tropas coloniales españolas de sus posesiones en
el África Occidental, concretamente del enclave de Ifni y del territorio de
Cabo Juby (Tarfaya). Para evitar la descolonización por presión de la ONU, el
régimen de Franco convirtió por sorpresa a Ifni y al Sáhara en provincias
españolas de pleno derecho en 1958, equiparándolas legalmente a cualquier
provincia de la península. La guerra comenzó el 23 de noviembre con un asalto
simultáneo de las guerrillas marroquíes contra la capital de Ifni, Sidi Ifni, y
los diversos puestos militares del interior. El objetivo era tomar la capital,
pero las tropas españolas repelieron el asalto. Las posiciones españolas del
interior quedaron aisladas y bajo asedio. Ante la imposibilidad de defender
todo el territorio frente a las tácticas de guerrilla, el mando español decidió
evacuar de forma heroica los puestos interiores (como Tiliuin o Telata) y
atrincherarse en un perímetro defensivo alrededor de Sidi Ifni, abandonando el
resto del territorio. La guerra se libró con un armamento español obsoleto,
heredado de la Guerra Civil. Unidades de élite como la Legión y los Paracaidistas
llevaron el peso de los combates más sangrientos (como la Batalla de Edchera en
el Sáhara). El régimen franquista impuso una estricta censura informativa en
España; las bajas (unos 300 soldados muertos) se ocultaron a la opinión
pública. Ante la extensión de los ataques al Sáhara Español, España y Francia
unieron sus fuerzas en una gran ofensiva militar conjunta y mecanizada que
barrió por completo a las guerrillas marroquíes del desierto, estabilizando el
frente; fue la Operación Teide-Écouvillon (febrero de 1958). Por el Tratado de
Angra de Cintra (abril de 1958) se firmó la paz formal. España aceptó entregar
a Marruecos la zona de Cabo Juby (Tarfaya), cumpliendo con la entrega del
antiguo protectorado sur. Aunque España ganó militarmente la guerra y conservó
la soberanía del enclave, en la práctica el territorio quedó reducido
exclusivamente a la ciudad fortificada de Sidi Ifni. Todo el territorio interior
del enclave quedó bajo control marroquí de facto. La precaria presencia
española en Sidi Ifni se prolongó poco más de una década hasta que, debido a la
continua presión diplomática de la ONU y de Rabat, España firmó el Tratado de
Fez y retrocedió formalmente Ifni a Marruecos el 30 de junio de 1969,
arriando definitivamente la bandera española de la plaza.
[7]
El 13 de
diciembre de 1957 se emitió la orden de disolución, y en abril de 1958 quedaron
liquidadas las unidades de escolta de fusileros y lanceros marroquíes, con el
licenciamiento de los últimos 230 militares marroquíes que permanecían en el
que siempre fue el Regimiento de la Guardia del jefe del Estado, que continuó
existiendo hasta la muerte del dictador en noviembre de 1975. En el Ejército
español, hasta 1956-57 sirvieron muchos nacidos en el protectorado español.
Entre ellos, Mohamed ben Mizzian, de
origen rifeño que llegó a teniente general del Ejército español tras servir en
Regulares. Se formó en la Academia de infantería de Toledo. Posteriormente a la
GCE fue capitán general de Galicia y Canarias. En 1956 tras la independencia de
Marruecos, solicitó la baja voluntaria del Ejército español a petición de
Mohamed V, para contribuir a organizar las nuevas Fuerzas Armadas Reales
marroquíes. Franco accedió a su petición y le mantuvo la pensión militar. Fue
embajador de Marruecos en España entre 1966 y 1970, falleciendo en Madrid en
1975. Fue comandante general de Ceuta
entre 1950 y 1953.
[8]
El
Ejército del Aire español tuvo que recurrir a aparatos de la Guerra Civil y de
la Segunda Guerra Mundial, tales como los bombarderos Heinkel He 111, los
transportes Junkers Ju 52 (conocidos como Tantas) y algunos aviones de
instrucción T-6 Texan. La falta de bombas operativas obligó a la improvisación
absoluta. A los viejos trimotores Junkers Ju 52 (aviones de transporte militar
de origen alemán) para misiones de bombardeo: se subían a bordo bidones de
gasolina a los que se les ataban granadas de mano con cuerdas o alambres con un
sistema casero para que se activaran en el aire.
[9]
Cabo Juby
era una franja territorial entre el Protectorado francés y el Sahara, frente a
las islas Canarias, en la costa atlántica africana. Su centro administrativo
fue Villa Bens, hoy Tarfaya. La presencia española en Cabo Juby se enmarca en
la expansión colonial europea del siglo XIX y en el reparto de influencias en
el noroeste africano. La clave jurídica para entender Cabo Juby se encuentra en
el acuerdo franco-español de 27 de noviembre de 1912, que delimitó las zonas de
influencia de ambas potencias en Marruecos. La región de Cabo Juby quedó dentro
de la zona de influencia española en el sur del Protectorado, pero con un
régimen diferenciado respecto de la zona norte. Esta distinción explica por qué
Cabo Juby tuvo una trayectoria administrativa diferente de la del Sáhara
español.
[10]
18 al 24
de abril de 1955 en Bandung, Indonesia; reunió a 29 países de Asia y África —en
su mayoría recién independizados— para impulsar la cooperación económica y
cultural, rechazar el colonialismo y proclamar la neutralidad ante la Guerra
Fría. Jawaharlal Nehru (India), Gamal Abdel Nasser (Egipto) y Sukarno
(Indonesia) fueron los líderes impulsores. Hubo condena firme del colonialismo,
el neocolonialismo y la segregación racial; se propuso un espacio de
neutralidad para evitar ser satélites de las superpotencias; se aprobaron los
principios basados en el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la
no injerencia en asuntos internos; y fue el nacimiento del llamado 'Tercer
Mundo'. La cumbre marcó la aparición de estos pueblos en la escena geopolítica
global y sentó las bases para la creación posterior del Movimiento de Países No
Alineados (MNOAL) en 1961.
[11]
El derecho
de los pueblos a decidir su futuro (núcleo de Bandung) entró en conflicto
directo con las reclamaciones marroquíes sobre Mauritania (que prefirió ser un
Estado independiente en 1960) y, más tarde, sobre el Sáhara Occidental
[12] Mientras que la
Organización para la Unidad Africana (OUA) y el espíritu de Bandung tendieron a
defender el uti possidetis iuris (mantener las fronteras
coloniales para evitar guerras), el Gran Marruecos buscaba alterar ese mapa.
[13]
La
retirada del Ejército español del Protectorado del norte de Marruecos fue un
proceso gradual que se prolongó durante cinco años, desde abril de 1956 hasta
el 31 de agosto de 1961. Fue un repliegue organizado tras la independencia
marroquí, que implicó trasladar unidades, entregar instalaciones militares y
reorganizar las guarniciones españolas en Ceuta y Melilla. Consistió en el
repliegue de las agrupaciones militares de Larache y Villa Sanjurjo (01/58 a
07/59), la retirada de las agrupaciones de Tetuán y Nador (08/59 a 03/60), la
retirada de la mayor parte de los efectivos de la Legión (05 a 07/1960) y el
abandono de los últimos destacamentos y retirada definitiva del territorio
marroquí (10 a 08/1961). El último acto simbólico tuvo lugar en el campamento
de Hardú, en el monte Gurugú, próximo a Melilla donde el 31 de agosto de 1961,
la Legión arrió la bandera española y abandonó el último destacamento militar
español en territorio del antiguo Protectorado. Las cinco Mehal-las Jalifianas,
unidades indígenas organizadas bajo el sistema del Protectorado y dirigidas por
oficiales españoles, constituyeron una de las bases sobre las que se desarrolló
el nuevo ejército marroquí. Sus efectivos estaban distribuidos en distintas
localidades, entre ellas Tetuán, Xauen, Larache, Melilla y Alhucemas. Las
unidades de policía indígena vinculadas a la administración jalifiana
contribuyeron a la transición hacia las nuevas estructuras policiales
marroquíes.





