30 oct 2026

SOBRE CEUTA; con la que está cayendo... (XIII)

 

 

Y sigo en faena, con la historia a cuestas… en terminando el siglo XX y el salto al XXI… je, je; lo del “salto” tiene gracia ante unas vallas fronterizas que se las saltan cuando les da la gana… y unas puertas que les abren que, menos mal, no les reciben con fanfarrias. Bueno, al caso, que en el XXI nos dimos de bruces con una nueva realidad…

Ya como Ciudad Autónoma, a Ceuta llegaron las primeras elecciones de la nueva etapa y fueron municipales. Los votos de los ceutíes el 28 de mayo de 1995 sirvieron para constituir la primera Asamblea de Ceuta bajo el nuevo Estatuto… Y comenzaron los problemas con los sucesos del centro de inmigrantes de El Ángulo en el mes de octubre[1].

Inmigrantes subsaharianos concentrados en las instalaciones de El Ángulo protagonizaron los sucesos y pusieron de manifiesto, como avancé, una nueva dimensión de la posición geográfica de Ceuta: la ciudad no era únicamente una frontera estratégica entre España y Marruecos, sino también la frontera entre el continente africano y esta península de Asia que llamamos Europa que en su parte occidental acoge a la Unión Europea. Vamos que: Ceuta es también un punto de tránsito hacia Europa para personas procedentes del África subsahariana.


La gestión de la inmigración, las condiciones de acogida y la respuesta policial y administrativa comenzaron a adquirir mayor relevancia en la agenda local porque ya anticipaba uno de los desafíos estructurales que van marcando el futuro de la ciudad.

La frontera de Ceuta comenzaba a adquirir una dimensión europea cada vez más visible, vinculada no solo a la soberanía territorial, sino también a la gestión de los flujos migratorios.

Entre 1997 y 2006, Ceuta vivió una década decisiva para comprender su configuración contemporánea y consolidar las instituciones, asumir competencias y definir las relaciones entre la Ciudad Autónoma y el Estado; en ocasiones (como la de 2026), puñetero Estado.

Este periodo estuvo marcado por una paradoja: mientras Ceuta consolidaba su integración institucional en España y su vinculación con Europa, aumentaba la importancia estratégica de su frontera con Marruecos.

En 1998, el Gobierno español decidió reforzar el cerramiento fronterizo de Ceuta y Melilla, en un contexto de creciente presión migratoria y de recomendaciones europeas para mejorar la protección de las fronteras exteriores. La actuación se articuló mediante la adquisición de nuevas barreras de seguridad[2].



La frontera ceutí empezaba así a experimentar una transformación material y funcional. El límite terrestre con Marruecos no era nuevo, pero el desarrollo de un perímetro de seguridad cada vez más complejo respondía a una realidad emergente: el control de los movimientos migratorios hacia Europa.

La construcción y modernización del cerramiento se prolongaría durante los años siguientes, con cambios en su altura, sus sistemas de vigilancia y sus elementos de seguridad.

 

CEUTA SIGLO XXI

Al comenzar el siglo XXI, Ceuta reunía tres características que considero son fundamentales:

 

1.- Ceuta es una ciudad española situada geográficamente en el norte de África.

 

2.- Ceuta forma parte del espacio político europeo, aunque con particularidades fiscales y aduaneras.

 

3.- Ceuta constituye uno de los dos únicos enclaves de la Unión Europea con frontera terrestre directa con Marruecos (el otro es Melilla).

Esta posición le confiere a Ceuta una importancia que supera su tamaño y población. Recordemos que la integración europea no eliminó sus singularidades. Ceuta mantuvo un régimen económico y fiscal específico y quedó fuera de determinados ámbitos de la integración aduanera y fiscal comunitaria.

Paralelamente, y como dije, la frontera terrestre fue adquiriendo una dimensión europea cada vez más importante. El control migratorio, la seguridad fronteriza y la cooperación con Marruecos comenzaron a condicionar tanto la actuación del Estado como las políticas locales.

Nada más comenzar el siglo XXI Ceuta empezaba a ser observada como un punto crítico de la frontera exterior europea.

Y también el siglo XXI nos traerá la figura de Juan Vivas. El 7 de febrero de 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular, fue investido presidente de la Ciudad Autónoma. La llegada de Vivas abrió una nueva etapa en la política ceutí. Su proyecto se orientaría hacia la estabilidad institucional, la modernización urbana, la mejora de los servicios públicos y el fortalecimiento de las relaciones con el Gobierno central.

Su continuidad política acabaría convirtiéndose en uno de los rasgos más característicos de la historia reciente de la ciudad.

Pero el verano de 2002 nos trajo el “incidente[3] del islote Perejil”, “Laila” (la isla, como lo pronuncian en la orilla Sur del Estrecho) que le dicen en el otro lado de la frontera. Debido a su cercanía, la ciudad autónoma de Ceuta se convirtió en el epicentro de la respuesta española. El incidente de la isla de Perejil en 2002 supuso el punto más bajo en las relaciones bilaterales entre España y Marruecos desde la Marcha Verde de 1975… hasta 2026. Sus repercusiones transformaron de manera profunda la diplomacia, las alianzas internacionales y las estrategias de seguridad de ambos países[4].

Perejil fue el primer ensayo moderno de Marruecos utilizando lo que hoy se conocen como amenazas híbridas.

Al ocupar una roca sin valor económico ni militar, Rabat midió la velocidad y la contundencia de la respuesta política y militar de España. Tras constatar que la respuesta fue drástica, Marruecos redirigió su estrategia de presión hacia vectores más complejos y difíciles de contrarrestar por la vía de la fuerza, principalmente el control de los flujos migratorios y la cooperación antiterrorista.



Es más: y este es un modelo de actuación que se ha repetido. La invasión de 2002, como la de 2026, coincidió con la celebración de los festejos públicos sobre el rey Mohamed VI…

En 2002 tuvimos la boda del rey con Salma Bennani, posteriormente conocida como Lalla Salma. La boda oficial se celebró en el Palacio Real de Rabat (acto matrimonial religioso, en privado y con la presencia de las familias) el 21 de marzo de 2002. Los festejos se habían anunciado del 12 al 14 de abril... pero a comienzos de abril, en el otro extremo del Mediterráneo, las fuerzas israelíes intensificaron sus operaciones en Cisjordania y el dirigente palestino Yasir Arafat quedó cercado en su cuartel general de Ramala, en un episodio que provocó una gran conmoción en el mundo árabe.

Mohamed VI presidía el Comité Al Qods[5], organismo vinculado a la defensa del carácter árabe y musulmán de Jerusalén y a la cuestión palestina.

Así las cosas, en Rabat decidieron posponer los festejos del desposorio ante el agravamiento de la situación en los territorios palestinos y la necesidad de dar prioridad a los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida política a la tragedia que vivía el pueblo palestino.

Al final, la boda pública se trasladó de Marrakech a Rabat y los festejos nacionales se desarrollaron entre el 12 y el 14 de julio... y ¡fíjate por donde! que el 12 de julio tenemos Perejil ya invadido[6]… y en Marruecos todos los interlocutores válidos de festorro regio.

En ese clima, en octubre de 2002, la Delegación del Gobierno ordenó el cierre del paso fronterizo de Benzú[7] por los incidentes y la inmigración ilegal. Se había abierto un año antes para descongestionar la frontera de El Tarajal y facilitar el comercio transfronterizo; pero se constató un abuso desmesurado y problemas de orden público, amén de inmigración irregular que siguió ocupando un lugar destacado en la agenda de Ceuta los años siguientes.

Ceuta recibía a personas procedentes de distintos países africanos que trataban de acceder a territorio español por la frontera terrestre o por vía marítima; su destino imaginario era Europa. Las instalaciones de acogida y los mecanismos de control afrontaban una presión creciente.

El refuerzo del perímetro fronterizo no eliminó los intentos de entrada. Por el contrario: el fenómeno evidenció que el control físico de la frontera debía combinarse con cooperación internacional, recursos policiales y mecanismos de atención humanitaria.

La cuestión migratoria se vinculó progresivamente con la política europea de fronteras, en la que España desempeñaba un papel especialmente sensible por su posición geográfica.

Por aquel tiempo se estaban configurando las condiciones que desembocarían en la grave crisis fronteriza de 2005 que le tocaría lidiar a José Luis Rodríguez Zapatero.



El otoño de 2005 fue uno de los episodios más dramáticos de la historia contemporánea de Ceuta y Melilla. Recordemos: durante septiembre y octubre, centenares de inmigrantes subsaharianos protagonizaron intentos colectivos de superar los perímetros fronterizos. La concentración de personas y el uso de escaleras artesanales permitieron superar en algunos puntos las barreras existentes. Es la época de los asaltos masivos a la valla.

El 29 de septiembre de 2005, un intento masivo de entrada en Ceuta terminó con cinco inmigrantes subsaharianos muertos[8]; y la cuestión del ¿quién disparó sobre ellos?[9]

Total que, las autoridades españolas reforzaron la vigilancia, mientras Marruecos, por fin, intensificó sus actuaciones al otro lado de la frontera.

Y llegó el tema de las “famosas” concertinas[10]: el 14 de octubre de 2005, la Secretaría de Estado de Seguridad ordenó la colocación de rollos de alambre de espino con cuchillas metálicas (concertinas) en lo alto de la valla para disuadir los saltos. Se armó un escándalo mayúsculo por parte de los de siempre; pero lo había hecho un gobierno socialista (el de José Luis Rodríguez Zapatero). Así es que, ¡chitón! Allá paz y aquí gloria; no se hable más.

Durante los siguientes catorce años, hasta 2019[11] (aunque con periodos de supresión distintos en Ceuta y Melilla), las concertinas provocaron graves lesiones, cortes profundos y mutilaciones a cientos de personas migrantes que intentaban cruzar. Porque el salta de la valla de Ceuta se convirtió en deporte olímpico africano.

En este clima de tensión, a la menor distensión, en 2007: los reyes Juan Carlos I y Sofía de Grecia visitaron Ceuta el 5 de noviembre de 2007 para cumplir una deuda institucional con los ceutíes, reafirmar, primero su españolidad, y, después, la presencia de la Corona en todo el territorio español expresando, en el caso de Ceuta, el respaldo de la Jefatura del Estado a la ciudad autónoma. La visita tuvo, además, una enorme trascendencia política y diplomática por las reivindicaciones territoriales de Marruecos.



Y, además, desde 1927 (reinando Alfonso XIII) no se había producido una visita regia a Ceuta.

La presencia de los Reyes fue recibida, obviamente, con entusiasmo por las autoridades y numerosos ciudadanos. El programa incluyó actos oficiales, recepciones y un desfile militar.

El Gobierno marroquí, por su parte y ¡cómo no!, expresó un rechazo rotundo, considerando la visita como ¡una provocación! El primer ministro, Abbas el Fassi, cuestionó públicamente el viaje y defendió las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre Ceuta y Melilla[12].

Hoy podemos decir que la visita constituyó una afirmación pública de la vinculación de Ceuta con la Corona y el Estado español. Al mismo tiempo, evidenció la distancia entre la posición española —que considera indiscutible su soberanía— y las reivindicaciones territoriales marroquíes.

Desde 2008 las cosas en Ceuta no han ido todo lo bien que un español bien nacido quisiera. La ciudad ha venido afrontando dificultades estructurales anteriores a la recesión: dependencia del sector servicios y del comercio, escasa diversificación productiva, limitaciones de suelo y una elevada dependencia de las conexiones con la Península.

Y ahí siguen los “caballas[13]”, con absoluto pundonor español.

 

Y mañana seguiremos con Ceuta… un final de bombo y platillo; y mi conclusión apresurada…




[2] Dentro de un proceso de modernización del perímetro fronterizo que ya llevaba varios años en marcha. La frontera ceutí contaba ya con una doble valla metálica, de unos tres metros de altura y aproximadamente ocho kilómetros de longitud. El sistema incluía iluminación, cámaras, sensores y una carretera de vigilancia. Sin embargo, en julio de 1998, diversos medios publicaron que el dispositivo presentaba importantes deficiencias: algunos inmigrantes atravesaban las alcantarillas que comunicaban ambos lados de la frontera y las instalaciones todavía no estaban plenamente operativas. La inversión acumulada superaba entonces los 5.000 millones de pesetas. Y esta nueva acción suponía 70 millones de euros más: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-B-1998-43787

[3] Un grupo de gendarmes marroquíes desembarcó en el islote, izó la bandera de Marruecos y montó un campamento. Rabat justificó la acción alegando que se trataba de una operación rutinaria contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, pero posteriormente reemplazó a los agentes por infantes de marina, elevando el tono de la provocación. El suceso se desarrolló entre el 11 y el 20 de julio de 2002 en Perejil, un islote deshabitado de apenas 15 hectáreas situado a solo 200 metros de la costa marroquí y a unos 8 kilómetros de Ceuta. El Gobierno de España, presidido por José María Aznar, exigió la retirada inmediata de las tropas para regresar al statu quo histórico (el peñón debía permanecer deshabitado y sin presencia militar de ningún país). Marruecos se negó, argumentando que el islote formaba parte de su territorio nacional. Ante el fracaso de las vías diplomáticas, la madrugada del 17 de julio de 2002, España ejecutó la Operación Romeo-Sierra. La crisis concluyó definitivamente unos días después gracias a la mediación de Estados Unidos (encabezada por Colin Powell). Ambos países firmaron un acuerdo para retirar todas las tropas del peñón y restablecer el statu quo ante bellum, dejando la isla desierta tal y como está en la actualidad.  Los militares marroquíes capturados en el asalto fueron trasladados inicialmente a la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta antes de ser repatriados a su país a través de la frontera de El Tarajal. https://www.theguardian.com/world/2002/jul/17/3 

[4] Aunque el conflicto duró menos de diez días, las relaciones diplomáticas quedaron completamente congeladas. Marruecos había retirado a su embajador en Madrid meses antes por otras tensiones, y la crisis de Perejil retrasó su regreso durante 15 meses. La tensión comenzó a reconducirse tras la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004. El nuevo Ejecutivo socialista priorizó la distensión y la reconstrucción de la confianza con Rabat, inaugurando una etapa de mayor entendimiento. El acuerdo alcanzado bajo la mediación de Estados Unidos determinó el regreso al statu quo ante bellum. Esto significó que Perejil volvió a ser un territorio desmilitarizado y deshabitado.

[5] El Comité Al Qods o Comité de Jerusalén (Al Qods, es el nombre árabe de Jerusalén), es una institución de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) dedicada a la defensa de Jerusalén y de su patrimonio religioso, cultural e histórico, así como al apoyo de la población palestina de la ciudad. Se creó en julio de 1975, en el marco de la entonces Organización de la Conferencia Islámica, hoy Organización de Cooperación Islámica y su función se inscribe en el contexto de la movilización política y religiosa de los países musulmanes en torno a Jerusalén, especialmente después del incendio de la mezquita de Al Aqsa en 1969. La presidencia se confió al rey de Marruecos, Hassan II, y posteriormente pasó a su hijo, Mohamed VI, cuando este accedió al trono en 1999. Y sigue de presidente.

[6] El 10 de julio de 2002 tomó posesión el nuevo Gobierno de Aznar. La renovación afectaba a distintas carteras y, de manera particularmente significativa para esta crisis, al Ministerio de Asuntos Exteriores. La coincidencia es importante porque la gestión de un incidente de soberanía requiere coordinación entre el presidente del Gobierno, Exteriores, Defensa, Interior y los servicios de inteligencia. Yo me atrevo a señalar que Marruecos pudo considerar que ese momento ofrecía una oportunidad para realizar una operación limitada y medir la reacción española... y parece que a las 16 h del día 11 una docena de gendarmes desembarcó en Perejil y colocaron 2 banderas marroquíes y prepararon un vivac. Una patrullera de la Guardia Civil no consiguió que abandonaran el islote...

[7] Benzú había sido tradicionalmente un paso tolerado entre la barriada ceutí del mismo nombre y la localidad marroquí de Beliones. En 2001 se habilitó para facilitar el tránsito de mercancías y descongestionar el paso del Tarajal. Desde agosto de 2002 se sucedían los conflictos y aumentaba el paso de ilegales. La decisión respondió oficialmente a una combinación de problemas de orden público, dificultades para controlar la inmigración irregular y conflictos relacionados con el tránsito de mercancías desde Marruecos. El paso registraba incidentes frecuentes entre los agentes y los porteadores marroquíes que transportaban productos adquiridos en Ceuta para venderlos en Marruecos. Desde el 2 de octubre el paso de Benzú quedó reservado a los vecinos de la barriada ceutí y a los residentes de Beliones que acreditasen su condición o su relación laboral con Ceuta. El Gobierno de José María Aznar pasó de tolerar un paso fronterizo de carácter local y comercial a restringirlo severamente, priorizando el control de la inmigración irregular y el mantenimiento del orden público.

[8] Según las informaciones publicadas en aquellos días, cerca de 700 personas participaron en el intento de cruzar la valla; 214 lograron entrar en la ciudad. Los fallecimientos y las circunstancias de los disparos generaron una fuerte controversia y dieron lugar a investigaciones. https://www.elmundo.es/elmundo/2005/09/29/sociedad/1127968660.html

[10] Tras la grave crisis migratoria de septiembre de 2005, el Gobierno de Zapatero aprobó una inversión urgente de más de 28 millones de euros para reformar los perímetros fronterizos. El argumento del Ejecutivo fue que el sistema anterior era ineficaz y que se requería una "barrera física pasiva" para frenar las entradas masivas. En 2007, el Ejecutivo retiró las concertinas de la parte superior de la valla de Melilla, sustituyéndolas por una "sirga tridimensional" (un entramado de cables de acero trenzado sin cuchillas).

[11] En diciembre de 2019, bajo el mandato del ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, se inició el desmantelamiento y la retirada progresiva de las concertinas en la valla de Ceuta para sustituirlas por elementos menos lesivos.

[12] Marruecos la calificó de provocación inadmisible, al considerar que la presencia de los Reyes en Ceuta suponía un gesto contrario a sus reivindicaciones territoriales. La reacción diplomática fue significativa: Marruecos retiró temporalmente a su embajador en España, Omar Azziman; se suspendieron las reuniones bilaterales de alto nivel y el Gobierno marroquí expresó formalmente su protesta por el viaje. http://news.bbc.co.uk/2/hi/africa/7078542.stm  En una entrevista publicada por el diario marroquí Aujourd'hui le Maroc el 7 de noviembre de 2007, el primer ministro marroquí, Abbas El Fassi, comparó la situación de Ceuta y Melilla con el conflicto israelí-palestino. Según la información difundida por Al Jazeera, El Fassi sostuvo que España, junto con Israel, era uno de los países que se resistían a pasar página de la ocupación territorial. https://www.aljazeera.com/news/2007/11/7/morocco-condemns-juan-carlos-visit

[13] La explicación más aceptada de por qué les llaman "caballas" a los de Ceuta, respaldada por el historiador y cronista oficial de Ceuta, José Luis Gómez Barceló, sitúa el origen del término en el siglo XIX. Una de las primeras referencias conocidas al uso de "caballa" para identificar a los ceutíes aparece en 1895, en el periódico local El África. La expresión ya circulaba entonces en el habla popular de la ciudad. En aquella época, la pesca tenía una importancia considerable en la economía ceutí y las caballas eran especialmente abundantes en las aguas próximas a la ciudad. Cuando las embarcaciones de otras localidades del Estrecho veían aproximarse a los barcos pesqueros de Ceuta, se habría popularizado la expresión: ¡Ahí vienen los caballas! Inicialmente, el apodo identificaba a los pescadores ceutíes y, por extensión, a su flota. Posteriormente, se generalizó hasta convertirse en una denominación de los habitantes de la ciudad. La palabra quedó incorporada al uso académico como gentilicio coloquial de los habitantes de Ceuta. La prensa local informó de su reconocimiento por la Real Academia Española en julio de 2010.

29 oct 2026

SOBRE CEUTA; con la que está cayendo.... (XII)

 

Y sigo en faena, con la historia a cuestas… 1974 fue un año especialmente intenso… pero 1975 fue intenso y muy complicado.

Nada más comenzar, la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla adquirió una intensidad que no había tenido precedente diplomático anterior alguno.

Marruecos actúa como un depredador oportunista de los que siempre están de caza y se aprovechan de la debilidad, la flojera o la vulnerabilidad de países como España; y Franco estaba comenzando su penoso declive final… y España, por ello, exhibía una tremenda vulnerabilidad.

Recordemos: el 9 de julio de 1974 Franco había sido hospitalizado por una tromboflebitis. Fue la primera crisis pública por la gravedad de la cuestión. Tan grande, que cedió temporalmente sus funciones como jefe del Estado al príncipe Juan Carlos el 19 de julio. Y así pasamos aquel verano; ¡Pero qué verano[1]!

Durante 45 días don Juan Carlos asumió interinamente la Jefatura del Estado en medio de una gran incertidumbre política, expectativas de cambio, tensiones dentro del franquismo y una pregunta que nadie podía responder con seguridad: ¿qué ocurriría en España cuando Franco ya no pudiera gobernar? En este tiempo, el príncipe tenía que desenvolverse, por tanto, en un equilibrio delicado: demostrar que estaba preparado para asumir responsabilidades de Estado sin dar la impresión de que pretendía precipitar el final del franquismo.



Bueno, el caso es que el 2 de septiembre Franco reanudó oficialmente las funciones de jefe del Estado, pero su salud se veía muy mermada. Y el 13 de septiembre ETA se dejó sentir con extrema virulencia: 13 muertos y más de 70 heridos[2].

ETA siguió marcando su tiempo con otros dos atentados[3] y octubre fue uno de los meses más decisivos del otoño político de 1974. La confrontación entre los partidarios de una apertura limitada y los defensores de la continuidad estricta del franquismo desembocó en una crisis gubernamental: Pío Cabanillas, ministro de Información y Turismo, identificado con los sectores aperturistas, acabó cesado. Aquello se interpretó como una victoria de los sectores inmovilistas.

En noviembre y diciembre se acentuó la sensación de que el franquismo se aproximaba a su final biológico. El movimiento obrero también ganó protagonismo puntualmente, aunque destacó la huelga general del 11 de diciembre en Guipúzcoa y Navarra. Y a todo ello se sumaban las dificultades económicas derivadas de la crisis del petróleo de 1973: inflación, incertidumbre económica y conflictos salariales.

No obstante, el mensaje de fin de año levantó mucha expectación tras el bajonazo del verano. Y en televisión apareció un hombre de 82 años, visiblemente envejecido y con una imagen física frágil, pero todavía capaz de mantener una apariencia de control ante las cámaras que desconcertó a todos.

A todos no: Marruecos vio más cerca que nadie el final de ciclo.

Así, el 27 de enero de 1975 llevó la cuestión de las ciudades y plazas de soberanía del norte de África nuevamente a Naciones Unidas. Driss Slaoui, el nuevo embajador marroquí ante la ONU dirigió una comunicación al presidente del Comité de los Veinticuatro (Descolonización) y solicitó formalmente que Ceuta, Melilla, el peñón de Vélez de la Gomera y las islas Chafarinas fueran considerados territorios no autónomos y situarlos bajo el marco internacional de la descolonización para promover su incorporación a Marruecos.

España, obviamente, rechazó la solicitud y se opuso. El embajador español, Jaime de Piniés[4], defendió que los territorios en cuestión no reunían las condiciones para ser considerados colonias pendientes de descolonización.

Las referencias a estas acciones se encuentran en bien constatadas documentalmente[5].

Y, me encanta poder destacarlo, en la defensa de la españolidad de Ceuta, el 6 de febrero de 1975, entra en escena el Colegio de Abogados de Ceuta que preparó para ello un documento de respuesta excepcional, tras una Junta General Extraordinaria, que será clave[6] para fundamentar la posición española.

Es un documento singular y excepcional a partes iguales. Se convirtió en una referencia para la respuesta a las pretensiones de Marruecos. Su importancia radica en que la defensa de la españolidad de Ceuta deja de ser exclusivamente una cuestión de afirmación política o militar y se articula también mediante argumentos históricos y jurídicos, en la misma esencia que he pretendido yo[7].

Este es uno de los hitos más importantes y trascendentes de toda la historia contemporánea de Ceuta: por primera vez en esta nueva etapa, la controversia territorial se planteó de forma explícita ante el órgano de Naciones Unidas dedicado a la descolonización. La cosa no fue a más.

Lo que llegó a más fue la ignominia del terrorismo que se dejó sentir en ambas ciudades españolas. En el verano de 1975 irrumpió la barbarie: atentados en Ceuta y Melilla. Cara y cruz.

El 26 de junio, dos bombas estallaron en Ceuta[8]. Como resultado, un muerto, un herido grave y un ligero contusionado, así como cuantiosos daños materiales. Al día siguiente, en Melilla; los dos terroristas que iban a colocar la bomba resultaron muertos al estallarles durante los momentos finales del transporte; el objetivo era unos depósitos de gasolina.

Marruecos negó su implicación; el Régimen, por aquellos días, no tenía muchas ganas de esclarecer lo que sucedió. Con el tema del Sáhara en candelero y la salud de Franco (y la continuidad del Régimen pendiendo de un hilo) el tema no se investigó. Sea como fuere, el atentado mortal del 26 de junio no fue reivindicado por ningún grupo de manera verificable[9].

En años posteriores hubo otros dos atentados en Ceuta (24.10.1978: un policía herido al intentar desactivar la bomba; y 06.03.1979: una quincena de heridos) que sí fueron reivindicados por el Frente Patriótico de Liberación Marroquí[10]. Y tampoco pasó nada.

El reportaje “Ceuta-Melilla: S.O.S.” publicado en el número 188 de la revista Cambio 16 en julio de 1975 reflejó la extrema tensión, el aislamiento y el desabastecimiento que sufrían ambas ciudades ante la presión marroquí y el inmovilismo de la dictadura franquista[11]. Aquel documento histórico evidenció la sensación de abandono de los ciudadanos españoles en el norte de África en vísperas de la Marcha Verde.

Así las cosas, el 16 de octubre de 1975 la Corte Internacional de Justicia publica su dictamen[12] (opinión consultiva) sobre el Sáhara Occidental. El tribunal reconoce que, antes de la colonización española, existían vínculos de lealtad entre el sultán de Marruecos y algunas tribus del territorio, así como otros vínculos jurídicos, pero concluye que no se ha demostrado la existencia de vínculos de soberanía territorial que puedan prevalecer sobre el principio de autodeterminación.

Marruecos interpreta el dictamen como un respaldo a sus reivindicaciones y Hasan II anuncia la organización de una marcha popular, la Marcha Verde[13], hacia el Sáhara, donde la CIA y Henry Kissinger tuvieron un papel relevante[14].


El dictamen, sin embargo
—insisto—, no reconoce la soberanía marroquí sobre el territorio.

La crisis se desarrolla en un contexto especialmente delicado: Franco está gravemente enfermo y el régimen afronta sus últimos días. Con esta acción, Marruecos demostró su falta de escrúpulos; que es tan alta como su  capacidad para combinar movilización popular, presión diplomática y estrategia territorial.

Para Ceuta, el episodio representa una advertencia geopolítica: la reivindicación marroquí de los territorios españoles del norte de África se inscribe en una política regional más amplia.

Conseguida notoriedad internacional y fortísimo respaldo interno, el 9 de noviembre, Hasan II anunció el repliegue de la Marcha Verde y el 14 de noviembre de 1975 se firmarían en Madrid los llamados Acuerdos de Madrid[15]: España, Marruecos y Mauritania firmaron la Declaración de Principios sobre el Sáhara Occidental[16].



Los acuerdos establecieron un marco para la retirada española y la administración temporal del territorio, que sería asumida por Marruecos y Mauritania. Los acuerdos no transferían formalmente la soberanía del Sáhara, ni sustituía el derecho de autodeterminación reconocido por Naciones Unidas.

Pero Marruecos había conseguido modificar sobre el terreno la situación de un territorio que España administraba, aunque el estatuto jurídico del Sáhara siga siendo distinto del de las plazas de soberanía española.

La lectura estratégica debe hacerse con cautela: el Sáhara y Ceuta tienen historias y estatutos diferentes, pero la crisis de 1975 condiciona el contexto en el que Marruecos aborda sus reivindicaciones sobre los territorios españoles. Y el 20 de noviembre de 1975 fallecía Franco[17].

La muerte de Francisco Franco marca el final de la dictadura y el inicio de la transición política española.

Ceuta entra en una nueva etapa institucional en un momento de incertidumbre nacional e internacional.

La cuestión de su soberanía permanece abierta en el discurso reivindicativo marroquí, pero es una ciudad plenamente española y España continúa ejerciendo su autoridad sobre la ciudad.

El final del franquismo inaugura un nuevo marco político que determinará las relaciones entre España y Marruecos durante la Transición y la posterior consolidación democrática.

Entre 1976 y 1986, Ceuta vivió una década decisiva. La Transición democrática transformó sus instituciones, el debate sobre su encaje territorial dentro de España adquirió protagonismo y la cuestión de la nacionalidad de una parte de la población musulmana abrió un importante conflicto social.

Al mismo tiempo, la evolución de las relaciones con Marruecos y la incorporación de España a Europa modificaron el contexto estratégico y económico de la ciudad.

La ciudad comenzó a desprenderse de las estructuras administrativas heredadas del franquismo y a recibir de las administraciones del Estado fuertes inversiones en obras públicas, con especial atención a la vivienda, los equipamientos, las instalaciones portuarias y los centros escolares.

El 15 de junio de 1977 en Ceuta, como en toda España, se celebraron elecciones generales; las primeras desde las generales del 16 de febrero de 1936.

La Constitución española, aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, abrió una vía específica para el futuro autonómico de Ceuta y Melilla.

 

CEUTA, CIUDAD AUTÓNOMA

La Disposición Transitoria Quinta de la Constitución Española estableció que ambas ciudades podían constituirse en comunidades autónomas si así lo decidían sus respectivos ayuntamientos por mayoría absoluta y lo autorizaban las Cortes Generales mediante una ley orgánica, en los términos previstos en el artículo 144.

El 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas desde la Segunda República. La nueva corporación tuvo que afrontar los problemas propios de una ciudad que salía de la dictadura, pero también una cuestión específica: la necesidad de definir su futuro institucional y sus relaciones con la Administración central.

El 28 de septiembre de 1981, el grupo municipal socialista presentó una moción —aprobada por mayoría absoluta— para solicitar que se hiciera efectiva la posibilidad prevista en la Disposición Transitoria Quinta de la Constitución. Se trataba de que Ceuta tuviera un reconocimiento institucional acorde con su condición de ciudad española situada en el norte de África.

Pero en diciembre de 1982 el proyecto del Gobierno socialista de Felipe González para Ceuta se orientó (encaminado estaba el tema ya) hacia una Carta Municipal Limitada[18] (que suena hasta mal), en lugar de avanzar hacia el modelo autonómico. La propuesta generó un fuerte rechazo entre amplios sectores políticos y sociales de la ciudad, que consideraban insuficiente esa fórmula.

En 1985 la ciudad reaccionó. La movilización de 1985 fue uno de los primeros grandes jalones de un movimiento que continuaría durante los años siguientes y que acabaría teniendo como resultado el Estatuto de Autonomía de 1995.

La Ley Orgánica 7/1985, de 1 de julio, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España, abrió un conflicto especialmente delicado en Ceuta y Melilla.

La aplicación de la nueva legislación hizo más urgente la reclamación de reconocimiento legal y, en numerosos casos, de acceso a la nacionalidad española[19]. El movimiento reivindicativo mantuvo a la sociedad local en tensión durante los años siguientes.

El ingreso de España en las Comunidades Europeas, el 1 de enero de 1986, fue un acontecimiento que abrió una nueva etapa para el conjunto del país y también para Ceuta que mantuvo particularidades derivadas de su régimen fiscal y de su posición geográfica y soportó consecuencias para actividades tradicionales: la industria conservera ceutí[20], que llevaba años perdiendo peso, fue desapareciendo progresivamente a partir de 1986.

Volviendo a la realidad sociopolítica de Ceuta, la cuestión musulmana adquirió una nueva dimensión política durante 1986.

El 18 de noviembre se alcanzó un acuerdo en una comisión mixta para abordar la situación del colectivo, pero el acuerdo no satisfizo a todos los sectores. Y el 1º de diciembre, varios miles de personas se manifestaron ante la mezquita de Sidi Embarek y aquella manifestación marcó un momento relevante en el camino hacia el reconocimiento de la nacionalidad española de una parte de la población musulmana ceutí. Aquella fue una movilización vinculada a la nacionalidad, la documentación y el reconocimiento de derechos de los musulmanes ceutíes. No obstante, el asunto se desarrolló en un contexto en el que también se debatían la identidad política de la ciudad y la influencia marroquí.

Esto fue inmediatamente aprovechado por Marruecos que en enero de 1987 planteó la idea de crear una célula de reflexión[21] hispano marroquí sobre el futuro de Ceuta y Melilla. El gobierno español —del socialista Felipe González, que en marzo había superado una moción de censura de Alianza Popular— se mantuvo firme sobre la soberanía española de Ceuta y Melilla.

Tan española que el 14 de diciembre de 1988, el 14D, Ceuta se sumó a una de las huelgas generales más importantes de la democracia contra la política económica y laboral del Gobierno socialista y evidenció la importancia de las reivindicaciones económicas y sociales en una ciudad con una estructura productiva tan excesivamente dependiente del comercio y los servicios.

Ya en los años 90, los acuerdos políticos alcanzados en 1992 entre el PSOE y el PP para desarrollar el sistema autonómico español contribuyeron a crear el marco en el que se resolvería la cuestión de Ceuta y Melilla.

La controversia giraba en torno a que Ceuta se constituyera en comunidad autónoma o tuviera una fórmula institucional especial, sin equipararla plenamente a las comunidades autónomas. La movilización ciudadana se intensificó durante 1994 con manifestaciones y marchas a Madrid para reclamar la solución; y el 6 de octubre Ceuta se paralizó por completo[22].

La solución definitiva llegaría mediante un acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales y la aprobación de sendas leyes orgánicas[23] en marzo de 1995.

El Estatuto estableció que Ceuta, como parte integrante de la nación española, accedía a un régimen de autogobierno para gestionar sus intereses.

La nueva organización institucional contemplaba una Asamblea de Ceuta, elegida por los ciudadanos, un presidente, elegido por la Asamblea, un Consejo de Gobierno, competencias y recursos propios para gestionar los asuntos de la ciudad y la continuidad de sus particularidades económicas y fiscales.

 


Y mañana seguiremos con Ceuta… y ya casi llegamos al final de esta aventura ceutí…

 


[1] El 19 de julio, el mismo día en que asumió interinamente la Jefatura del Estado, don Juan Carlos presidió la firma en Madrid la Declaración de Principios Hispano-Norteamericanos, vinculada a la relación estratégica entre España y Estados Unidos. Firmaron el ministro Cortina Mauri y el Secretario de Estado Henry Kissinger. El día 20 se formalizaron los nuevos acuerdos de amistad y cooperación entre ambos países.  No era un asunto menor. España necesitaba mantener su relación con Washington, esencial para su posición estratégica internacional, mientras Estados Unidos atravesaba una profunda crisis política por el escándalo Watergate. El 30 de julio de 1974 se presentó públicamente en París la Junta Democrática de España, con Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España, y Rafael Calvo Serer, intelectual monárquico enfrentado al régimen, como principales portavoces. La Junta proponía una ruptura con las instituciones franquistas, la amnistía política, el reconocimiento de las libertades y la formación de un Gobierno provisional que condujera a un proceso constituyente. Y, la Junta no aceptaba que la monarquía prevista por Franco pudiera darse por legítima sin que los españoles decidieran libremente la forma del Estado. El 9 de agosto, Richard Nixon dimitió como presidente de Estados Unidos, acorralado por el escándalo Watergate. Gerald Ford asumió la presidencia. La dimisión de Nixon demostraba que incluso un presidente poderoso podía verse obligado a abandonar el cargo por una crisis política e institucional.

[2] Apenas once días después de que Franco recuperara la Jefatura del Estado, ETA perpetró el atentado contra la cafetería Rolando, situada en la calle del Correo de Madrid, junto a la Dirección General de Seguridad. La explosión causó finalmente 13 muertos y más de 70 heridos. Fue uno de los atentados más mortíferos de la historia de ETA y provocó una enorme conmoción tanto en la sociedad civil española como en las estructuras de ETA, pues provocó una profunda crisis dentro de la organización terrorista. La decisión de atentar indiscriminadamente en Madrid, con numerosas víctimas civiles, suscitó un intenso debate en el seno de la organización y contribuyó a su posterior división entre ETA militar (ETA-m) y ETA político-militar (ETA-pm). La escisión se materializó a finales de 1974, aunque el proceso de enfrentamiento interno venía de antes.

[3] 29 de octubre, en Pasajes (Guipúzcoa), asesinó al sargento de la Guardia Civil Jerónimo Vera García; 17 de diciembre, en Mondragón (Guipúzcoa), asesinó al subteniente de la Guardia Civil Luis Santos Hernández y del agente Argimiro García Estévez.

[4] Jaime de Piniés representó a España en veintiocho períodos de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas y fue Representante Permanente de España desde septiembre de 1968 hasta mayo de 1972 y, de nuevo, desde septiembre de 1973 hasta junio de 1985. Fue elegido Presidente del cuadragésimo período de sesiones de la Asamblea General.

[5] Naciones Unidas, Comité Especial de Descolonización, Rapport du Comité spécial…, documento A/10023/Rev.1, vol. I, anexo, cartas de Marruecos de 27 de enero de 1975 (A/AC.109/475) y de España de 12 de febrero de 1975 (A/AC.109/477) https://digitallibrary.un.org/record/707029?v=pdf  Las páginas 77 y 78 del documento adjunto contienen la carta marroquí del embajador Driss Slaoui (se corresponden con las páginas 70 y 71 de documento original); la respuesta del embajador Piniés se recoge en las páginas 79 a 81 (que se corresponden con las páginas 72 a 74 del  report original).

[7] De marzo de este año hay una tesis doctoral titulada EL ALEGATO JURÍDICO CONTRA LAS PRETENSIONES MARROQUÍES REIVINDICATORIAS DE CEUTA CINCUENTA AÑOS DESPUÉS, de Alejandro Arnet Rodríguez que cuando intentas acceder a través de Teseo (https://aplicaciones.ciencia.gob.es/teseo/#/tesis/324169/detalle) te sorprende con un "El documento es confidencial y no está disponible para consulta”.

[8] Se produjeron dos explosiones en instalaciones militares de Ceuta. En torno a las 15:00 horas estalló una bomba frente al aparcamiento del Parador Nacional La Muralla, junto a la Comandancia General. Un legionario que se encontraba de guardia resultó herido. Aproximadamente a las 16:35 horas: una segunda bomba explotó en la Comandancia de Marina, en el paseo de la Marina. Murió Fernando Fernández Moreno, un carpintero de 25 años, y resultó herido su compañero Luis López Ramírez. El Ayuntamiento de Ceuta otorgó la Medalla de la Ciudad a las víctimas. Décadas después, el Estado español reconoció oficialmente a Fernando Fernández Moreno otorgándole la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo. https://elfarodeceuta.es/misterio-atentados-bomba-ceuta/

[9] Investigaciones modernas apuntan sistemáticamente a facciones armadas promarroquíes, al entorno del Frente de Liberación y de la Unidad (FLU), un grupo auspiciado por Rabat para desestabilizar la presencia española en la región, o al Movimiento de Liberación de Ceuta y Melilla. Lo más reciente lo ha trabajado Ceuta al Día. Tras los atentados, la familia de Tahar Benaisa Mohamed, un militar de Regulares nacido en Ceuta, fue trasladada a Marruecos a comienzos de julio de 1975, según el testimonio de sus descendientes. La familia sostuvo que su salida forzosa estuvo relacionada con las sospechas surgidas tras el atentado. Décadas después, sus descendientes reclamaron que se investigaran las circunstancias de aquel desplazamiento. La información periodística señala que no se había acreditado de forma concluyente la relación entre la familia y los atentados: https://www.ceutaldia.com/articulo/en-comunidad/familia-supuestamente-desterrada-1975-atentado-reclama-justicia-historica-espanha/20140506102118138809.html

[10] Poco se sabe de este grupo. Ahora bien: Carmen R. García Ruiz, de la Universidad de Almería,  en una investigación académica titulada "Origen y desarticulación del Comité Pro-FRAP en Málaga" señala que el Frente Patriótico de Liberación Marroquí habría desaparecido en 1981 y existirían conexiones que investigar con la actividad del Partido Comunista de España (internacional), PCE(i). La crónica de Domingo del Pino, «Silencio y preocupación en Rabat», publicada por El País al día siguiente del atentado y refiere al grupo como un “auto titulado Frente Patriótico de Liberación Marroquí”, expresión que refleja la falta de certeza sobre su identidad. La crónica también sitúa el atentado en un contexto de creciente tensión entre España y Marruecos. https://elpais.com/diario/1979/03/07/espana/289609232_850215.html

[13] El 16 de octubre de 1975 el rey Hassan II anunció por radio y televisión la organización de una marcha de unos 350.000 voluntarios marroquíes hacia el Sáhara Occidental, entonces administrado por España. Lo hizo el mismo día en que se hizo público el dictamen de la Corte Internacional de Justicia sobre el territorio. El dictamen reconocía ciertos vínculos históricos, pero no establecía vínculos de soberanía territorial que anularan el derecho de la población saharaui a la autodeterminación. Los preparativos comenzaron de inmediato. Marruecos organizó la movilización y aumentó la presión diplomática sobre España. Mientras tanto, Madrid trataba de gestionar la crisis en un contexto de gran debilidad política, con Franco gravemente enfermo. El día 5 de noviembre Hassan II pronunció un nuevo discurso desde Agadir en el que anunció que los voluntarios cruzarían la frontera al día siguiente y el 6 de noviembre de 1975 decenas de miles de participantes comenzaron a cruzar la frontera hacia el Sáhara Occidental. La cifra total anunciada por Marruecos fue de unos 350.000 voluntarios, aunque no todos entraron simultáneamente en el territorio. La marcha combinaba una movilización civil masiva con una operación de presión estratégica sobre España. El 9 de noviembre Hassan II anunció el repliegue de los participantes, que comenzaron a abandonar el territorio. La maniobra había logrado aumentar considerablemente la presión sobre el Gobierno español.

[14] La CIA vigiló e informó todo el proceso de la Marcha Verde lo que hizo que Estados Unidos desempeñara un papel relevante en aquella crisis. Washington conocía los planes de Hasan II, tenía intereses estratégicos en Marruecos y trató de evitar una guerra con España. La documentación desclasificada acredita ese conocimiento y esas gestiones diplomáticas. Desde 1974, la CIA elaboró informes que advertían de la posibilidad de un conflicto entre España y Marruecos por el futuro del Sáhara español (https://www.cia.gov/readingroom/docs/CIA-RDP79T00975A026800010020-2.pdf + https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1969-76ve09p1/d87). El 3 de octubre de 1975, más de un mes antes de la Marcha Verde, William Colby informó a Kissinger de que Hasan II había decidido invadir el Sáhara español en las semanas siguientes. (https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1969-76ve09p1/d93). El 2 de noviembre de 1975 España informó a Estado Unidos que sabía que entre los participantes de la marcha había 25.000 integrantes del Ejército Real marroquí con armas ocultas (https://history.state.gov//historicaldocuments/frus1969-76ve09p1/d103) y en un memorando de William Colby, director de la CIA, dirigido a Henry Kissinger, el 8 de noviembre, se analizó la creciente probabilidad de enfrentamientos armados (https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1969-76ve09p1/d109).La dimensión militar de la operación no es, pues, una interpretación retrospectiva sin fundamento: aparece reflejada en la documentación diplomática y de inteligencia estadounidense de aquellos días.

[16] Es el documento conocido habitualmente como los Acuerdos Tripartitos de Madrid. https://treaties.un.org/doc/publication/unts/volume%20988/volume-988-i-14450-other.pdf

[17] El 15 de octubre de 1975 Franco sufrió un infarto de miocardio, al que siguieron nuevas crisis cardíacas. A final de mes se agravó su estado general y aparecieron complicaciones digestivas y cardiovasculares. La situación pasó a ser extremadamente complicada. El 3 de noviembre sufrió una hemorragia digestiva grave y fue trasladado al Hospital La Paz, donde fue intervenido quirúrgicamente de urgencia. Se inició una prolongada agonía, con nuevas operaciones y complicaciones multiorgánicas. Fallecería oficialmente el 20 de noviembre.

[18] El Ejecutivo socialista salido de las urnas en diciembre se inclinó por una fórmula de autogobierno más limitada que la prevista para las comunidades autónomas constituidas al amparo del artículo 143 de la Constitución. El tema venía ya de la UCD y el ministro de Administración Territorial, Rafael Arias-Salgado, ya había explicado el 16 de junio de 1982 que Ceuta y Melilla tendrían una autonomía intermedia entre una carta municipal y los estatutos de autonomía ordinarios. La propuesta fue interpretada por sus detractores como un intento de rebajar las aspiraciones de autogobierno de Ceuta. El desacuerdo también dividió al socialismo local, cuyos representantes no mantuvieron una posición unitaria sobre la fórmula que debía adoptarse. En Ceuta existía el temor de que las reivindicaciones territoriales de Marruecos condicionaran las decisiones del Gobierno español. Algunos sectores interpretaron la preferencia por una fórmula municipal limitada como una concesión a la sensibilidad marroquí respecto de la posición de Ceuta dentro de la estructura territorial española. Creció la movilización en favor de la autonomía y se articuló una Plataforma por la Autonomía (1985) y en febrero de 1986 el Ayuntamiento de Ceuta reclamó formalmente la retirada del proyecto de Carta Municipal enviado a las Cortes, por considerar que no respondía a las aspiraciones autonómicas de la ciudad. En 1995 se aprobó el Estatuto de Autonomía de Ceuta mediante la Ley Orgánica 1/1995, de 13 de marzo.

[19] Una parte de los musulmanes ceutíes nacidos o residentes desde hacía años en la ciudad estaba documentada mediante la denominada tarjeta estadística, que no equivalía a un documento de nacionalidad española ni resolvía de forma satisfactoria su situación jurídica.

[20] En época romana, en Septem Fratres, existían instalaciones para procesar y conservar productos marinos. La actividad comprendía la salazón de pescado y la elaboración de salsas como el garum, comercializadas en los circuitos económicos del Mediterráneo. Durante el siglo XVIII la pesca se convirtió en uno de los pilares económicos de Ceuta. La almadraba capturaba principalmente bonito, atún, albacora, melva, caballa y otras especies, y la producción se destinaba tanto al consumo local como a la exportación. Finales del XIX marca un hito; y la primera mitad del siglo XX es fundamental. En 1900, la pesca ya daba empleo a más del 14 % de los activos ceutíes si se incluyen las actividades relacionadas con las fábricas de conservas y salazón. El principal establecimiento citado por la historiografía local era el de Ramón Romeu, cuyas capturas procedían de la almadraba del Príncipe. También aparece la fábrica de Aguas de Ceuta, vinculada a la familia Mesa. Durante la década de 1920, la industria pesquera y conservera ceutí experimentó una fuerte expansión. Las principales producciones industriales de la ciudad incluían precisamente conservas y salazones de pescado. En esos años se consolidó lo que podríamos llamar un complejo pesquero-conservero ceutí. La flota de cerco aportaba fundamentalmente sardina, jurel y caballa, mientras que las almadrabas proporcionaban bonito, melva y bacoreta, materias primas fundamentales para las conserveras. La crisis italiana de 1935-1936 afectó y mucho; y más la Guerra Civil 1936-39 que alteró radicalmente la actividad pesquera. La flota cayó de manera espectacular y también disminuyeron las capturas. Pero la industria conservera no desapareció y en 1940 encontramos ya 4 fábricas de salazón, 2 de escabeche y 3 de conservas: 9 establecimientos industriales relacionados con la transformación del pescado. La industria pesquera y conservera experimentó un nuevo impulso después de la Segunda Guerra Mundial y especialmente durante los años cincuenta llegando a 16 fábricas en los años sesenta con marcas tan prestigiosas como Romeu, Pesquera del Mediterráneo, Carranza, Lloret y Linares, Folque, Feria, Escudero o Vallecillo... aunque a mediados de los años sesenta, la industria pesquera y conservera comienza a entrar en crisis por la llamada Crisis de los caladeros: problemas derivados de la ampliación de las aguas territoriales marroquíes. A ello se unió el envejecimiento de la flota y el cierre progresivo de las 4 almadrabas de Ceuta. A finales de los años 80 la industria pesquera ceutí estaba liquidada.

[21] Pretendía abrir una negociación entre España y Marruecos sobre el futuro de Ceuta y Melilla, partiendo de las reivindicaciones territoriales marroquíes y de lo que Rabat denominaba sus “derechos imprescriptibles” sobre ambas ciudades. No era una iniciativa neutral para estudiar su desarrollo administrativo: tenía una dimensión geopolítica directamente relacionada con la pretensión marroquí de modificar su situación territorial. La propuesta se trasladó a España durante una visita a Rabat del ministro del Interior, José Barrionuevo, pero previamente el general marroquí Mohamed Achabar había planteado al rey Juan Carlos, durante su visita a Madrid del 29 de enero, tres reclamaciones marroquíes, entre ellas la creación de esta célula para estudiar el futuro de Ceuta y Melilla. El ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, mantuvo que Ceuta y Melilla eran ciudades españolas y que no había razón para crear una célula bilateral destinada a discutir su futuro territorial. El Gobierno recuperó los proyectos estatutarios y anunció su intención de definir expresamente a Ceuta y Melilla como partes integrantes de la nación española.  https://elpais.com/diario/1987/06/18/espana/550965608_850215.html

[22] La movilización respondía al descontento con el modelo de autonomía que proponía el Gobierno central. Una parte importante de la sociedad ceutí consideraba insuficiente que las dos ciudades se convirtieran en ciudades autónomas sin alcanzar el mismo estatus político que las comunidades autónomas. La protesta fue impulsada por los sindicatos UGT, CCOO, CSIF y USO, y se enmarcó en una oposición más amplia al proyecto, articulada también por organizaciones políticas y sociales locales. Entre las demandas figuraba la consecución de una autonomía plena para Ceuta. https://seguridadinternacional.es/resi/html/representacion-politica-e-identidad-local-en-ceuta-1975-2023/

[23] El 13 de marzo de 1995 se aprobó la Ley Orgánica 1/1995, del Estatuto de Autonomía de Ceuta. La norma se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 14 de marzo y entró en vigor el día 15. El Estatuto se aprobó al amparo del artículo 144.b de la Constitución y no mediante el procedimiento ordinario previsto para la constitución de las comunidades autónomas. La fórmula resultante creó un régimen singular: el de ciudad autónoma, con una estructura institucional propia, pero jurídicamente distinta de las comunidades autónomas.