Mañana viernes aparecerá el Atlas de Riesgos en Derechos Humanos 2011 que por quinto año consecutivo publica Maplecroft. Mañana viernes, día 1o de diciembre, es el Día Internacional de los Derechos Humanos (DDHH).
Me llama poderosamente la atención que los DDHH están empeorando en todas partes y en especial en las llamadas economías emergentes. Hemos pasado de 83 a 92 países con calificación alta (Extreme), un incremento, pues, en 2010, respecto a 2009, del 10%. Y me preocupa porque las multinacionales tienen fuerte implantación, e intereses, en esas economías emergentes donde el crecimiento económico conseguido no se traduce en una mejora de los DDHH; más bien crecen sobre los DDHH. Ello, unido al Índice de Transparencia (corrupción, en román paladino) que ha aparecido en las últimas horas deja las cosas algo chungas para países (y economías) como China, Rusia, India, Filipinas, Colombia o México. Y es que se me quedan, los emergentes, a la altura de la R. D. del Congo, Chad, Nigeria, Myanmar, Zimbabwe y Corea del Norte. Vamos: ir, lo que se dice ir, se traduce en ir para atrás.
Este índice analizan, por ejemplo, la legislación laboral.
En el caso de China, con nuevo corpus legal laboral desde 2008, su posición en el ranking trasluce que la nueva ley de contratos de trabajo debe ser muy bonita, pero que nadie la aplica... y el gobierno hace más bien poco porque se aplique. Además, las fuerzas de seguridad siguen incidiendo en las relaciones laborales de ese país creando una inseguridad latente aún muy fuerte.
En el caso de India la cosa viene, además, con el añadido de la articulación del trabajo infantil, llegando al régimen de servidumbre y explotación sexual. En un informe del propio gobierno de India, se calculaba -en 2004- que había en el país 16 millones de niños (de 5 a 14 años) que realizaban trabajo físico (manufacturero, agrícola y minero) poco o nada remunerado y en régimen de práctica explotación o semiexplotación. Pero la cosa no quedaba ahí: un informe independiente no gubernamental lo cifraba en 55 millones.
En fin, que mucho ojo con las economías emergentes; emergen pisoteando a muchos.
9 dic 2010
7 dic 2010
Veranos en "Lo Reche"
Qué largo se me va a hacer este puente. Tengo el “hotel Benidorm” lleno y… tanta familia me ha hecho recordar momentos fascinantes del ayer. Con estos tortazos al termómetro que no dejan subir el mercurio, me he acordado del calor de los buenos veranos de aquellos primeros años de la década de los sesenta al compás del, en general, buen tiempo benidorm.
Los veranos de mi niñez fueron en “Lo Reche, finca Riquelme”, que decía aquél cartelín en el camino de Las Pavanas, según se venía desde La Murada (dicen que Muro d’Oriola) tras pasar por la Virgen del Camino (recuerdos de una estancia en León de un alto clérigo orcelitano). Eran veranos de absoluta libertad en “traje de Adán” (sólo un bañador y unas sandalias de goma), montando todo el día en bicicleta, de aquí para allá, desde el Alto del Torno al puente del canal. Alguna escapada hasta la Casa de la Palmera (la más bonita y antigua de la finca), a la cañada Arróniz a por cantueso, al Novalío por hinojo, a la Casa Grande… Ir hasta Los Rocamora, Los Vives y Los Rubira suponía una llamada de atención por la osadía ciclista (que podía llegar hasta las estribaciones de El Agudo), pero no por otra cosa. Por aquellos años la pareja de la Guardia Civil, también en bicicleta, era marchamo de tranquilidad. Se acercaban cada tarde a darle un tiento al “botijo de paloma”, que siempre esperaba a las gentes que había hecho jornal en Lo Reche, y dar novedades. Yo soy orgulloso nieto del Cuerpo.
La tradición mandaba: nada más pasar San Fernando había que preparar el verano. Para ello había que ir a La Murada a por botijos (uno era para paloma), sombreros de paja, alpargatas, sacos, cordeta y demás avíos de cosecha y estancia. Era la tradición. Y a ver a Luis el carnicero…. y a un sitio donde vendían “coyotes”, que era el helado favorito de por aquél entonces. A Lo Reche llegábamos al compás que el mes de junio… y hasta finales de septiembre. Abuelos, tíos, primos y un sinfín de gente más. Unos días antes de marcharnos, ya por septiembre, teníamos prohibido destronarnos piernas y brazos para evitar llegar a los respectivos colegio llenos de “mataduras”. De poco servía.
Días grandes eran San Juan, San Pedro y la Virgen de Agosto. Los domingos íbamos a misa en carro; ¡qué aventura! Sillas en los costados y “Candiles” a las riendas. El coche, aquél Gordini de mi padre, era para ir a comprar y a la playa. Por San Pedro la fiesta se montaba en la Casa Grande, que fue del Marqués de Lacy y tenía almazara, cuadras, cercados, pozos y balsas y… ermita dedicada al santo… y hasta fantasma, decían; por eso nadie vivía allí. Era impresionante el casoplón; tenía escudo de armas, torreoncillo y saeteras.
Nada más instalarnos en la Casa del Canal (cada casa estaba “georreferenciada”, ¡qué gozada!) a mi madre le crecían unas alitas en la espalda e iba todo el día levitando por aquella casa, con sus plantas, su aljibe y las cosas del campo. A mi padre le salía la vena intelectual y debajo de un frondoso garrofero tenía instalado el set de oposiciones: una mesa, una silla, un cajón a modo de mesa auxiliar y un botijo; de sol a sol, con luz natural y paradiñas reglamentarias. Dos veranos geniales, dos oposiciones a Abogacía del Estado y Cátedra de instituto; estos padres eran así. Fueron sólo dos veranos de oposiciones, pero casi una década veranos en el campo; sin lugar a dudas los mejores.
Yo me los pasé bien todos: bicicleta para arriba y para abajo, por caminos y costeras, informando del estado de los márgenes, de la tanda de riego, del tractor… y llevando botijos de agua a las cuadrillas que iban a por la almendra, la garrofa, los melones, la oliva, la granada, la uva, el limón, los higos, las peras, el membrillo… Al llegar el membrillo se acababa el verano con el palizón que se daban por hacer dulce de membrillo… y recoger los últimos higos puestos a secar. Aprendía a distinguir alfalfas mora y cristiana; camarrojas y corregüelas, comer lizones y jínjoles, coger ranas con potera y hasta a qué hora había que ir a por higos chumbos o de pala.
Luego la cosa se jodió y vino lo de ir todo el santo verano a la playa, a Torrevieja. Yo ya le había cogido manía. Y es que algunos días nos íbamos a la playa desde Lo Reche. Aquello significaba madrugar, casi una hora larga de coche, llegar a la playa, aparcar, descargar media tonelada de impedimenta entre sombrilla, sillas, albornoces, fiambrera y nevera; formar un campamento con las tías y primas, bañarse en manada, comer con arena, sestear de manera inmunda y volver extenuados al campo tras haber desmontado aquél campamento de lonas, y otra media hora larga de viaje, donde la arena te picaba por todas partes. Menos mal que el operativo playero terminaba con chapuzón en el canal de Riegos de Levante, sabiamente acondicionado entre dos partidores.
Aquél canal era una delicia, mi piscina olímpica. Largo, muy largo; estrecho, muy estrecho; sin olas (obvio), con poca corriente, y por lo general hacías pie. El agua, de Los Suizos, era transparente y fría. La mugre acumulada sobre el traje de Adán aportaba la materia orgánica imprescindible para la buena fertilización de las tierras, aguas abajo, lo que era agradecido. Cruzabas el canal por una tabla frente a la caseta del guarda, donde dejabas las cosas al ser el único punto con piso de cemento más allá de los mínimos bordes del canal. Lo dicho, aquél canal fue el más fantástico parque de agua del mundo mundial y “El Tahúllas”, el más genial de los guardias.
Y al canal íbamos especialmente cada tarde de sábado, comandados por mi padre, al grito de “¡a lavarse que viene la tía Marité!”, toda la retahíla de nietos que pasábamos los veranos en aquél invento que era Lo Reche. Y es que cada sábado, al caer la tarde, tras pagar mi abuela los jornales, se montaba una fiesta que no veas y subía toda la familia hasta bien entrada la noche y a base de cosas de brasa, fritos con tomate, buen pan, y un ajo, amarillo (“entreverao” de verde) que volcado el mortero se mantenía en su sitio. El limón y la fruta la cogías del árbol. El vino, la cerveza Cruz Blanca (luego hubo que llamarla Skol) y la Spur-Cola llegaban de Bodegas Pomares. La Coca-cola, como la luz eléctrica, tardó en aparecer por allí. La iluminación iba a base de camping-gas; y a carburo el cañón que espantaba los pájaros en el parral.
Al final, eran noches de historias, aventuras y cuentos con café de colador, “coñá” de bodega y algo más que nos darían a los enanos, mientras admirábamos todos al legendario tío Rafael (tío-abuelo mío que fue) que contaba sus viajes de auténtica aventura, sus negocios increíbles y sus vivencias apasionadas en medio mundo. Si lo hubiera conocido Berlanga, “La Vaquilla” hubiera tenido secuelas. Siempre terminaba con que “no había nada como el queso francés, el güisqui escocés, la salchicha alemana y el botijo español”, mientras maldecía en arameo (o qué se yo) y contaba unos chistes que no nos dejaban oír.
Un día, trasegando barbachas y serranas cocinadas por mi madre de forma genial, nos contó lo del “botijus pijus”, el botijo con pitorro en forma de falo, de origen romano. Mi padre, erudito en lo latino, dudaba hasta del nombre, pero… no iba a contarle al tío Rafael lo del término “buttis” y la derivación “butticula” para el artilugio. Pero en lo demás, no iba desencaminado el tío Rafael. Un día, en el Museo del Botijo de Toral de los Guzmanes (León), me encontré una cita que atribuía origen etrusco al “invento”. El tío Rafael casi acierta; los etruscos fueron pelín anteriores a los romanos. Pero este apunte lo dejo para cuando un día de estos en “Hispania” metan otra pata histórica… que meterán.
¡Qué maravillosos veranos los en Lo Reche!
Los veranos de mi niñez fueron en “Lo Reche, finca Riquelme”, que decía aquél cartelín en el camino de Las Pavanas, según se venía desde La Murada (dicen que Muro d’Oriola) tras pasar por la Virgen del Camino (recuerdos de una estancia en León de un alto clérigo orcelitano). Eran veranos de absoluta libertad en “traje de Adán” (sólo un bañador y unas sandalias de goma), montando todo el día en bicicleta, de aquí para allá, desde el Alto del Torno al puente del canal. Alguna escapada hasta la Casa de la Palmera (la más bonita y antigua de la finca), a la cañada Arróniz a por cantueso, al Novalío por hinojo, a la Casa Grande… Ir hasta Los Rocamora, Los Vives y Los Rubira suponía una llamada de atención por la osadía ciclista (que podía llegar hasta las estribaciones de El Agudo), pero no por otra cosa. Por aquellos años la pareja de la Guardia Civil, también en bicicleta, era marchamo de tranquilidad. Se acercaban cada tarde a darle un tiento al “botijo de paloma”, que siempre esperaba a las gentes que había hecho jornal en Lo Reche, y dar novedades. Yo soy orgulloso nieto del Cuerpo.
La tradición mandaba: nada más pasar San Fernando había que preparar el verano. Para ello había que ir a La Murada a por botijos (uno era para paloma), sombreros de paja, alpargatas, sacos, cordeta y demás avíos de cosecha y estancia. Era la tradición. Y a ver a Luis el carnicero…. y a un sitio donde vendían “coyotes”, que era el helado favorito de por aquél entonces. A Lo Reche llegábamos al compás que el mes de junio… y hasta finales de septiembre. Abuelos, tíos, primos y un sinfín de gente más. Unos días antes de marcharnos, ya por septiembre, teníamos prohibido destronarnos piernas y brazos para evitar llegar a los respectivos colegio llenos de “mataduras”. De poco servía.
Días grandes eran San Juan, San Pedro y la Virgen de Agosto. Los domingos íbamos a misa en carro; ¡qué aventura! Sillas en los costados y “Candiles” a las riendas. El coche, aquél Gordini de mi padre, era para ir a comprar y a la playa. Por San Pedro la fiesta se montaba en la Casa Grande, que fue del Marqués de Lacy y tenía almazara, cuadras, cercados, pozos y balsas y… ermita dedicada al santo… y hasta fantasma, decían; por eso nadie vivía allí. Era impresionante el casoplón; tenía escudo de armas, torreoncillo y saeteras.
Nada más instalarnos en la Casa del Canal (cada casa estaba “georreferenciada”, ¡qué gozada!) a mi madre le crecían unas alitas en la espalda e iba todo el día levitando por aquella casa, con sus plantas, su aljibe y las cosas del campo. A mi padre le salía la vena intelectual y debajo de un frondoso garrofero tenía instalado el set de oposiciones: una mesa, una silla, un cajón a modo de mesa auxiliar y un botijo; de sol a sol, con luz natural y paradiñas reglamentarias. Dos veranos geniales, dos oposiciones a Abogacía del Estado y Cátedra de instituto; estos padres eran así. Fueron sólo dos veranos de oposiciones, pero casi una década veranos en el campo; sin lugar a dudas los mejores.
Yo me los pasé bien todos: bicicleta para arriba y para abajo, por caminos y costeras, informando del estado de los márgenes, de la tanda de riego, del tractor… y llevando botijos de agua a las cuadrillas que iban a por la almendra, la garrofa, los melones, la oliva, la granada, la uva, el limón, los higos, las peras, el membrillo… Al llegar el membrillo se acababa el verano con el palizón que se daban por hacer dulce de membrillo… y recoger los últimos higos puestos a secar. Aprendía a distinguir alfalfas mora y cristiana; camarrojas y corregüelas, comer lizones y jínjoles, coger ranas con potera y hasta a qué hora había que ir a por higos chumbos o de pala.
Luego la cosa se jodió y vino lo de ir todo el santo verano a la playa, a Torrevieja. Yo ya le había cogido manía. Y es que algunos días nos íbamos a la playa desde Lo Reche. Aquello significaba madrugar, casi una hora larga de coche, llegar a la playa, aparcar, descargar media tonelada de impedimenta entre sombrilla, sillas, albornoces, fiambrera y nevera; formar un campamento con las tías y primas, bañarse en manada, comer con arena, sestear de manera inmunda y volver extenuados al campo tras haber desmontado aquél campamento de lonas, y otra media hora larga de viaje, donde la arena te picaba por todas partes. Menos mal que el operativo playero terminaba con chapuzón en el canal de Riegos de Levante, sabiamente acondicionado entre dos partidores.
Aquél canal era una delicia, mi piscina olímpica. Largo, muy largo; estrecho, muy estrecho; sin olas (obvio), con poca corriente, y por lo general hacías pie. El agua, de Los Suizos, era transparente y fría. La mugre acumulada sobre el traje de Adán aportaba la materia orgánica imprescindible para la buena fertilización de las tierras, aguas abajo, lo que era agradecido. Cruzabas el canal por una tabla frente a la caseta del guarda, donde dejabas las cosas al ser el único punto con piso de cemento más allá de los mínimos bordes del canal. Lo dicho, aquél canal fue el más fantástico parque de agua del mundo mundial y “El Tahúllas”, el más genial de los guardias.
Y al canal íbamos especialmente cada tarde de sábado, comandados por mi padre, al grito de “¡a lavarse que viene la tía Marité!”, toda la retahíla de nietos que pasábamos los veranos en aquél invento que era Lo Reche. Y es que cada sábado, al caer la tarde, tras pagar mi abuela los jornales, se montaba una fiesta que no veas y subía toda la familia hasta bien entrada la noche y a base de cosas de brasa, fritos con tomate, buen pan, y un ajo, amarillo (“entreverao” de verde) que volcado el mortero se mantenía en su sitio. El limón y la fruta la cogías del árbol. El vino, la cerveza Cruz Blanca (luego hubo que llamarla Skol) y la Spur-Cola llegaban de Bodegas Pomares. La Coca-cola, como la luz eléctrica, tardó en aparecer por allí. La iluminación iba a base de camping-gas; y a carburo el cañón que espantaba los pájaros en el parral.
Al final, eran noches de historias, aventuras y cuentos con café de colador, “coñá” de bodega y algo más que nos darían a los enanos, mientras admirábamos todos al legendario tío Rafael (tío-abuelo mío que fue) que contaba sus viajes de auténtica aventura, sus negocios increíbles y sus vivencias apasionadas en medio mundo. Si lo hubiera conocido Berlanga, “La Vaquilla” hubiera tenido secuelas. Siempre terminaba con que “no había nada como el queso francés, el güisqui escocés, la salchicha alemana y el botijo español”, mientras maldecía en arameo (o qué se yo) y contaba unos chistes que no nos dejaban oír.
Un día, trasegando barbachas y serranas cocinadas por mi madre de forma genial, nos contó lo del “botijus pijus”, el botijo con pitorro en forma de falo, de origen romano. Mi padre, erudito en lo latino, dudaba hasta del nombre, pero… no iba a contarle al tío Rafael lo del término “buttis” y la derivación “butticula” para el artilugio. Pero en lo demás, no iba desencaminado el tío Rafael. Un día, en el Museo del Botijo de Toral de los Guzmanes (León), me encontré una cita que atribuía origen etrusco al “invento”. El tío Rafael casi acierta; los etruscos fueron pelín anteriores a los romanos. Pero este apunte lo dejo para cuando un día de estos en “Hispania” metan otra pata histórica… que meterán.
¡Qué maravillosos veranos los en Lo Reche!
6 dic 2010
Retorna y recicla... y a la esclava "mite manu"
Tenemos un lío provincial en eso de los RSU; la basura. Los de Jijona están hasta las narices (nunca mejor dicho) de que les envíen la basura de Castellón y otros puntos de la Comunitat. En la cuestión comarcal se arbitraron sistemas y unidades de tratamiento de los residuos sólidos urbanos, pero producimos basura a un ritmo infinitamente superior (escala galáctica) a la capacidad de las Administración de proveer sistemas. En la Marina Baixa (Benidorm & Co.) llevamos la basura a El Campello (l’Alacantí) y tenemos en casa (Benidorm) una planta de tratamiento y transferencia. La cuestión clave es que a cada planta lleguen los residuos que pueda gestionar y que las plantas estén comarcalizadas.
Los Panchos tenían una canción de desamor, premonitoria en esto de los RSU, que se titulaba “Basura” (… y yo también me confundí, cuando te ví, basura me volví. La, ra, ra, ra...) y sobre la que un día bromearon, ante el éxito de la canción: “Ya me gustaría de 'Basura' poder vivir”. Pues hay gente en el Primer Mundo que de basura vive la mar de bien. Son las cosas del reciclado.
Y en reciclado, el vidrio es un campeón. En 20009 en España se recogieron más 712 millones de kilos; reciclamos más de 15 kilos de vidrio por habitante. En la Comunitat Valenciana estamos en la media nacional y recogimos 77 millones de kilos. En virtud recicladora de vidrio nos ganan las Islas Baleares (26’3 kg/hab.), Navarra y País Vasco (25’4, cada uno), La Rioja (21’5), Cataluña (20’9), Cantabria (19’1) y Castilla y León (16’7). Vamos octavos. Ceuta y Melilla, como que pasan del tema (1’3 y 1’4 kg/hab.) y sin llegar a la barrera de los 10 kilos están Andalucía y Castilla-La Mancha. Por debajo de la media, el resto. Y eso que algún líder del proceso de reciclado es de por donde menos se recicla. Por cierto, como los datos son semestrales, sepan que en el primer semestre de 2010 se han recogido 4 millones de kilos de vidrio más; esto funciona.
La cosa es tremenda. Sólo en bebidas, cada día entran en el mercado nacional 51 millones de embases de vidrio. Sólo el 30% acaba en el iglú amarillo del reciclaje. El 70% termina en el vertedero.
Leo por ahí que se están promoviendo la irrupción de máquinas que cambian vidrio por dinero en forma de tickets de descuento; lo que en 32 países del planeta se llama Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).
Ya saben que a mí me pueden ver poco por los museos del Mundo entero pero seguro que me encuentran en tabernas, bibliotecas, mercados y supermercados de los más raros sitios de ese mismo Mundo. En Frankfurt y en Berlín he visto las maquinitas que escanean la botella -o el tarro, o la lata- que les metes y en nada te emite el recibo con el total de elementos llevados a reciclar y la cantidad de dinero que te corresponde que, generalmente, inviertes en compra. No es inusual ir al súper con la bolsa del vidrio, descargar en la máquina, y comenzar la compra. He visto máquinas para vidrio y para latas de aluminio: en las dos pasaba lo mismo.
Retorna es un consorcio creado por varios émulos de la canción de Los Panchos, vivir de “Basura”, que quieren introducir esto en España. Lo veo muy bien; más que bien, una genialidad medioambiental y económica. Pero cuando lo explican dicen que pagaremos 0’25 € por envase que luego nos serán devueltos al entregar la botellita.
¡¡No, hombre, no!!
Que luego el vidrio, o el aluminio, quedan de su propiedad y eso tiene un valor de mercado. En ese negocio económico y ambiental también quiero ya salir beneficiado. Yo reciclo, yo me beneficio.
Vale que la maquinita lectora-recicladora valga del orden de los 20.000 €, pero no se la tengo yo que pagar a los asociados de Retorna y encima hincharles la cartera. Ustedes, señores de Retorna, colocan la máquina y, como las que he visto en Alemania, en función del vidrio (calidad, tipo y limpieza; o de la lata) que le metamos ustedes nos pagan con arreglo a una tarifa bien visibles que aceptaremos o no… y ahí entra la competencia. Porque la materia que les entregamos ya de por sí es eso, “materia prima” y hay otras cuestiones ecológicas que molan.
Miren: en Alemania, aquellas maquinitas que yo vi identificaban lo que les metías para saber, primero, si pertenecían al sistema alemán de depósito y, segundo, para ver si eran para reciclar o para lavar y reutilizar. En función de la norma alemana hay unos precios antes y después del proceso para cada tipo de envase. ¿Aquí pasará lo mismo o directamente nos colocan los 0’25 que luego nos descuentan; que no devuelven? El vidrio introducido en la máquina, según sea, va a compactación o a almacén para pasar a cajas. La máquina es más compleja que un simple lector de calidad y por eso tiene un precio.
Lo depositado a través de las máquina pasa a ser propiedad de la empresa de la máquina o del gestor de residuos. Y eso tiene ya un valor. Y, además, el valor del producto reciclado que en el caso del vidrio no he conseguido que me dieran una cifra medianamente posible en €/TM; cuatro llamadas a ANAREVI y a 3 platas de reciclado en Sant Vicent del Raspéig, Caudete y Verín -por si las más cercanas, al identificarme, se me iban por los cerros de Úbeda- ¡Dios, cuánto secretismo!, pero que cuando hablamos de PET es de 400 €/TM (que también meten botellas de PET y el PET vale) y de 1.000 €/TM en el caso del aluminio.
Es que pagarlo todo, hasta la cama, no me atrae mucho. Y en este “nuevo” negocio de la basura no me apliquen el Derecho Romano que si bien al esclavo manumite, a la esclava “mite manu”.
Los Panchos tenían una canción de desamor, premonitoria en esto de los RSU, que se titulaba “Basura” (… y yo también me confundí, cuando te ví, basura me volví. La, ra, ra, ra...) y sobre la que un día bromearon, ante el éxito de la canción: “Ya me gustaría de 'Basura' poder vivir”. Pues hay gente en el Primer Mundo que de basura vive la mar de bien. Son las cosas del reciclado.
Y en reciclado, el vidrio es un campeón. En 20009 en España se recogieron más 712 millones de kilos; reciclamos más de 15 kilos de vidrio por habitante. En la Comunitat Valenciana estamos en la media nacional y recogimos 77 millones de kilos. En virtud recicladora de vidrio nos ganan las Islas Baleares (26’3 kg/hab.), Navarra y País Vasco (25’4, cada uno), La Rioja (21’5), Cataluña (20’9), Cantabria (19’1) y Castilla y León (16’7). Vamos octavos. Ceuta y Melilla, como que pasan del tema (1’3 y 1’4 kg/hab.) y sin llegar a la barrera de los 10 kilos están Andalucía y Castilla-La Mancha. Por debajo de la media, el resto. Y eso que algún líder del proceso de reciclado es de por donde menos se recicla. Por cierto, como los datos son semestrales, sepan que en el primer semestre de 2010 se han recogido 4 millones de kilos de vidrio más; esto funciona.
La cosa es tremenda. Sólo en bebidas, cada día entran en el mercado nacional 51 millones de embases de vidrio. Sólo el 30% acaba en el iglú amarillo del reciclaje. El 70% termina en el vertedero.
Leo por ahí que se están promoviendo la irrupción de máquinas que cambian vidrio por dinero en forma de tickets de descuento; lo que en 32 países del planeta se llama Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).
Ya saben que a mí me pueden ver poco por los museos del Mundo entero pero seguro que me encuentran en tabernas, bibliotecas, mercados y supermercados de los más raros sitios de ese mismo Mundo. En Frankfurt y en Berlín he visto las maquinitas que escanean la botella -o el tarro, o la lata- que les metes y en nada te emite el recibo con el total de elementos llevados a reciclar y la cantidad de dinero que te corresponde que, generalmente, inviertes en compra. No es inusual ir al súper con la bolsa del vidrio, descargar en la máquina, y comenzar la compra. He visto máquinas para vidrio y para latas de aluminio: en las dos pasaba lo mismo.
Retorna es un consorcio creado por varios émulos de la canción de Los Panchos, vivir de “Basura”, que quieren introducir esto en España. Lo veo muy bien; más que bien, una genialidad medioambiental y económica. Pero cuando lo explican dicen que pagaremos 0’25 € por envase que luego nos serán devueltos al entregar la botellita.
¡¡No, hombre, no!!
Que luego el vidrio, o el aluminio, quedan de su propiedad y eso tiene un valor de mercado. En ese negocio económico y ambiental también quiero ya salir beneficiado. Yo reciclo, yo me beneficio.
Vale que la maquinita lectora-recicladora valga del orden de los 20.000 €, pero no se la tengo yo que pagar a los asociados de Retorna y encima hincharles la cartera. Ustedes, señores de Retorna, colocan la máquina y, como las que he visto en Alemania, en función del vidrio (calidad, tipo y limpieza; o de la lata) que le metamos ustedes nos pagan con arreglo a una tarifa bien visibles que aceptaremos o no… y ahí entra la competencia. Porque la materia que les entregamos ya de por sí es eso, “materia prima” y hay otras cuestiones ecológicas que molan.
Miren: en Alemania, aquellas maquinitas que yo vi identificaban lo que les metías para saber, primero, si pertenecían al sistema alemán de depósito y, segundo, para ver si eran para reciclar o para lavar y reutilizar. En función de la norma alemana hay unos precios antes y después del proceso para cada tipo de envase. ¿Aquí pasará lo mismo o directamente nos colocan los 0’25 que luego nos descuentan; que no devuelven? El vidrio introducido en la máquina, según sea, va a compactación o a almacén para pasar a cajas. La máquina es más compleja que un simple lector de calidad y por eso tiene un precio.
Lo depositado a través de las máquina pasa a ser propiedad de la empresa de la máquina o del gestor de residuos. Y eso tiene ya un valor. Y, además, el valor del producto reciclado que en el caso del vidrio no he conseguido que me dieran una cifra medianamente posible en €/TM; cuatro llamadas a ANAREVI y a 3 platas de reciclado en Sant Vicent del Raspéig, Caudete y Verín -por si las más cercanas, al identificarme, se me iban por los cerros de Úbeda- ¡Dios, cuánto secretismo!, pero que cuando hablamos de PET es de 400 €/TM (que también meten botellas de PET y el PET vale) y de 1.000 €/TM en el caso del aluminio.
Es que pagarlo todo, hasta la cama, no me atrae mucho. Y en este “nuevo” negocio de la basura no me apliquen el Derecho Romano que si bien al esclavo manumite, a la esclava “mite manu”.
5 dic 2010
422 expedientes son pocos
442 expedientes, así por las buenas, me parecen pocos. Lo de los controladores ha sido demencial. Lo que le pase es poco. La foto de uno ellos haciendo la “V” de la victoria al incorporarse al trabajo le delata del mismo modo que delata a “El País” echar la culpa de lo que ha pasado al PP y no a “Islero”, el toro que mató a Manolote. Los controladores se merecen una acción ejemplar sobre el colectivo y el gobierno una reprimenda de tomo y lomo por su nefasta gestión del proceso y la hiper-mega actuación teatral una vez producido. Desde luego, no debe quedar libre de culpa el famoso sindicato de controladores: los “mandos” reclamaban la vuelta al estado operativo y los sindicalistas dorados pasaban de la llamada de sus jefes sindicales. En fin, que hemos dado al mundo la viva imagen de la realidad bananera de este país.
Los paganos han/hemos sido los de siempre; los sufridos contribuyentes, ciudadanos de pro, que haciendo de tripas corazón, se daban un voltio turístico por donde fuera tratando de huir de la realidad que día a día les va devorando por dentro.
Esto debería servir a los padres de la patria para poner coto al derecho de huelga y regularlo; unos por otros. Esto debería servir para que los controladores se tuvieran que pagar protección desde sus casas al trabajo; con lo que ganan no habría problema y tendríamos algunos parados menos. Esto debería servir para que el sector turístico, que es lo que me afecta un poco, clamara contra la prepotencia de estos millonarios de guante blanco; que lo son, por mucha responsabilidad que puedan llegar a tener cuando, de vez en cuando, ponemos nuestras vidas en sus manos. Esto debería servir para que Juan Español se diera por fin cuenta de en manos de qué políticos estamos. Los controladores son malos, mala sombra, malos de verdad; pero es que el gobierno es como una espina que sólo sabe pinchar, ¡y más malo que la quina!
Benidorm ha estado recibiendo todo el sábado, y buena parte de la mañana de hoy domingo, infinidad de vehículos de gentes que han optado por Benidorm. La dominical comenzó oscura y fría, pero desde las 10 ha venido mejorando con solazo de mediodía y ganas de volver a la manga corta. Benidorm ha estado parcialmente ajeno al cotarro, pero no es de recibo. Turismo es Turismo y en ello estamos todos.
Y en todo este proceso, me ha llamado profunda y satisfactoriamente la atención la acción de la Asociación Alicantina de Periodistas y Escritores de Turismo (AAPET) que preside Alberto Urbiola. Ayer se reunieron de urgencia, en el Hotel Marina, de Benidorm, para valorar la situación y emitieron este comunicado:
1. Manifestar nuestro rechazo total a la situación de caos en el trasporte aéreo español afectando los viajes y vacaciones de más de 600.000 personas.
2. Sin prejuzgar los motivos y razones de las discrepancias laborales entre el colectivo de controladores aéreos y sus empleadores, el Gobierno de España, exigimos a ambas partes la vuelta inmediata a la normalidad y a dirimir sus diferencias en una mesa de negociación laboral o, en su caso, en los tribunales de justicia.
3. Corresponde al Gobierno de España tomar las medidas preventivas necesarias para garantizar que ningún colectivo pueda llegar a crear un conflicto como el presente, máxime cuando ya han existido precedentes en los últimos meses.
4. El sujeto activo de la actividad turística son los turistas, es decir, personas. España es la tercera potencia mundial en recepción turística, representando este sector el 12 % del P.I.B. nacional, el de mayor peso del país.
5. Las consecuencias de la actual situación aeroportuaria van a ser, sin duda, muy dañinas y multimillonarias para la imagen y marca turística de España. Las importantes inversiones económicas públicas y privadas realizadas recientemente en promoción turística de nuestros destinos en Europa y resto el mundo se han tirado por la borda ante las noticias de este caos ocupando las portadas de todos los medios de comunicación.
6. La AAPET apoya y se solidariza con todos los agentes del sector turístico español y particularmente con los alicantinos, donde también es la primera industria provincial, exige las inmediatas soluciones del Gobierno de España, porque es su responsabilidad y es quien puede y debe hacerlo, garantizando que esta situación, que no debería haber pasado nunca, tampoco volverá a pasar en el futuro.
7. La AAPET entiende y aboga por ello, que además de compensar las pérdidas económicas cuantificables que el sector privado deberá abonar a los turistas, se hace imprescindible la ejecución de una campaña de Marketing y Comunicación que permita reposicionar la marca turística de España en los mercados emisores internacionales.
¡Chapeau, Alberto! Pocas reacciones tan diligentes y certeras se produjeron ayer sobre la vieja piel de toro. Lástima que no todos los medios que la han recibido han sabido darle el sitio que merece. La Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo, FEPET, aún ni ha dicho ni “mú”. Y así, muchos… que estaban de puente.
Lo dicho, 422 expedientes son pocos. Y las preguntas claves son: ¿en qué van a quedar esos expedientes?, y ¿por qué no son 2005 los expedientes? Leo por ahí (El País) que el número de controladores aéreos en España es de 2005.
Los paganos han/hemos sido los de siempre; los sufridos contribuyentes, ciudadanos de pro, que haciendo de tripas corazón, se daban un voltio turístico por donde fuera tratando de huir de la realidad que día a día les va devorando por dentro.
Esto debería servir a los padres de la patria para poner coto al derecho de huelga y regularlo; unos por otros. Esto debería servir para que los controladores se tuvieran que pagar protección desde sus casas al trabajo; con lo que ganan no habría problema y tendríamos algunos parados menos. Esto debería servir para que el sector turístico, que es lo que me afecta un poco, clamara contra la prepotencia de estos millonarios de guante blanco; que lo son, por mucha responsabilidad que puedan llegar a tener cuando, de vez en cuando, ponemos nuestras vidas en sus manos. Esto debería servir para que Juan Español se diera por fin cuenta de en manos de qué políticos estamos. Los controladores son malos, mala sombra, malos de verdad; pero es que el gobierno es como una espina que sólo sabe pinchar, ¡y más malo que la quina!
Benidorm ha estado recibiendo todo el sábado, y buena parte de la mañana de hoy domingo, infinidad de vehículos de gentes que han optado por Benidorm. La dominical comenzó oscura y fría, pero desde las 10 ha venido mejorando con solazo de mediodía y ganas de volver a la manga corta. Benidorm ha estado parcialmente ajeno al cotarro, pero no es de recibo. Turismo es Turismo y en ello estamos todos.
Y en todo este proceso, me ha llamado profunda y satisfactoriamente la atención la acción de la Asociación Alicantina de Periodistas y Escritores de Turismo (AAPET) que preside Alberto Urbiola. Ayer se reunieron de urgencia, en el Hotel Marina, de Benidorm, para valorar la situación y emitieron este comunicado:
1. Manifestar nuestro rechazo total a la situación de caos en el trasporte aéreo español afectando los viajes y vacaciones de más de 600.000 personas.
2. Sin prejuzgar los motivos y razones de las discrepancias laborales entre el colectivo de controladores aéreos y sus empleadores, el Gobierno de España, exigimos a ambas partes la vuelta inmediata a la normalidad y a dirimir sus diferencias en una mesa de negociación laboral o, en su caso, en los tribunales de justicia.
3. Corresponde al Gobierno de España tomar las medidas preventivas necesarias para garantizar que ningún colectivo pueda llegar a crear un conflicto como el presente, máxime cuando ya han existido precedentes en los últimos meses.
4. El sujeto activo de la actividad turística son los turistas, es decir, personas. España es la tercera potencia mundial en recepción turística, representando este sector el 12 % del P.I.B. nacional, el de mayor peso del país.
5. Las consecuencias de la actual situación aeroportuaria van a ser, sin duda, muy dañinas y multimillonarias para la imagen y marca turística de España. Las importantes inversiones económicas públicas y privadas realizadas recientemente en promoción turística de nuestros destinos en Europa y resto el mundo se han tirado por la borda ante las noticias de este caos ocupando las portadas de todos los medios de comunicación.
6. La AAPET apoya y se solidariza con todos los agentes del sector turístico español y particularmente con los alicantinos, donde también es la primera industria provincial, exige las inmediatas soluciones del Gobierno de España, porque es su responsabilidad y es quien puede y debe hacerlo, garantizando que esta situación, que no debería haber pasado nunca, tampoco volverá a pasar en el futuro.
7. La AAPET entiende y aboga por ello, que además de compensar las pérdidas económicas cuantificables que el sector privado deberá abonar a los turistas, se hace imprescindible la ejecución de una campaña de Marketing y Comunicación que permita reposicionar la marca turística de España en los mercados emisores internacionales.
¡Chapeau, Alberto! Pocas reacciones tan diligentes y certeras se produjeron ayer sobre la vieja piel de toro. Lástima que no todos los medios que la han recibido han sabido darle el sitio que merece. La Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo, FEPET, aún ni ha dicho ni “mú”. Y así, muchos… que estaban de puente.
Lo dicho, 422 expedientes son pocos. Y las preguntas claves son: ¿en qué van a quedar esos expedientes?, y ¿por qué no son 2005 los expedientes? Leo por ahí (El País) que el número de controladores aéreos en España es de 2005.
4 dic 2010
Alcalde Navarro, segundo round
Pasó el alcalde por Los Cafés de Meliá; y es la segunda vez, siempre por diciembre. Antes que nada, agradecerle que se someta a este sanedrín instalado en la altiplanicie abisinia de las salas del hotel Meliá Benidorm.
Llegó rápido, no eludió preguntas, no escatimó en respuestas y se marcho casi a uña de caballo, porque a las seis comenzaba su tourné institucional de fin de semana. Un alcalde en Benidorm tiene una agenda de fin de semana más completa y apretada que la previsión de la Agencia EFE para la Eurocumbre del Euro.
En fin: liderar la comarca como objetivo (Vicente Pérez Devesa lo logró, aseveró); investigar más lo de destino de cruceros y valorar la iniciativa de la Autoridad Portuaria; darle una salida a la Plaza de Toros; platear que estamos ante seis meses clave donde aflorará la inmadurez de todos (“gente que se salga de madre tenemos todos”); reconocer que el 22 de mayo pueden pasar muchas cosas; manifestar que “no soy nadie para decirle a otros partidos lo que deben hacer”; reconocer que le viene bien que el PP siga con el sonsonete de la alcaldía perdida/robada/usurpada; que no le importa que le llamen “tránsfuga”; que volvería hacer lo mismo, pero no de la misma forma; que el haberse marchado del PSOE no ha sido más que engordar la cosa (“hemos metido la pata con la hoja de ruta”), etc., etc. Íbamos todos en una contrarreloj individual que no vean.
Cinco cositas clave:
1.- “No entiendo cómo no pudieron arreglar el tema con Bañuls; tiempo hubo”, con lo que da a entender dos cosas: que trabaja muy a gusto con él, y que pasó algo más.
2.- Dejó caer el que “los del PP deberían analizar la responsabilidad interna de todo aquél proceso”.
3.- Que pase lo que pase de aquí al 22 de mayo, “todos debemos hacer una reflexión sobre la crispación política en que se vive la política en Benidorm”.
4.- Que “Si la noche del 22 de mayo tengo que hablar con Manuel Catalán, hablaré”: “Yo no soy de los que dejan pasar las oportunidades”.
y 5.- Que si gana las elecciones esa noche, para el 23 “Haré cambios en concejales y personal de confianza”; no todos han sudado por igual la camiseta, interpreto yo. E insisto yo: esa frase, en román paladino, no significa más que aquella de 2007 no era una lista para gobernar y, bebida la cicuta del gobierno municipal, afloraron las deficiencias. La próxima lista socialista, también interpreto, será en clave de ganador.
Y esto viene porque le pedimos (en realidad fue MAESBA, siempre en lo suyo) que valorara a tres de sus posibles contrincantes electorales: Manuel Pérez Fenoll, Manuel Catalán Chana y Gema Amor. Profundo respeto por Gema, a la que llamó “animal político” y la elogió en grado superlativo hasta deslizar, como atributo de gestión de Gema, un torpedo supersónico de cavitación “Shkval” (por lo menos) a la línea de flotación de esquife pepero: “Gema no se va a las tres a abrir la consulta”…
El caso es que dejó claro que no teme a “los Manolos”; “a los dos les hemos visto gobernar”, “y ahora la gente de Benidorm me ha visto a mí”… y mira por donde todo los del Sanedrín teníamos alguna “hecha” de todos.
Espadas -pues- en alto, Navarro insistió en que hay mucha igualdad PSOE-PP / PP-PSOE en Benidorm y que posiblemente un tercero en discordia tenga que decidir. Por eso, volvió al punto 4: “Si la noche del 22 de mayo tengo que hablar con Manuel Catalán, hablaré”: “Yo no soy de los que dejan pasar las oportunidades”; “Yo no puedo perder la alcaldía esa noche sin jugármela”.
Así fueron las cosas y así las hemos contado.
Y cierro mi crónica bloggera como cerraba cada noche, durante una década, la 2ª Edición de Noticias, en Radio Benidorm SER: “Disfruten de Benidorm que es el ocio más divertido…”. Y la frase entera no es mía. Richard Romero es el autor de lo del “ocio más divertido”; Lo de “Disfruten de Benidorm” sí lo puse yo.
Es que yo sí disfruto de Benidorm… hasta en el café; y las tardes de café del Meliá es que me siento como en la altiplanicie abisinia.
Llegó rápido, no eludió preguntas, no escatimó en respuestas y se marcho casi a uña de caballo, porque a las seis comenzaba su tourné institucional de fin de semana. Un alcalde en Benidorm tiene una agenda de fin de semana más completa y apretada que la previsión de la Agencia EFE para la Eurocumbre del Euro.
En fin: liderar la comarca como objetivo (Vicente Pérez Devesa lo logró, aseveró); investigar más lo de destino de cruceros y valorar la iniciativa de la Autoridad Portuaria; darle una salida a la Plaza de Toros; platear que estamos ante seis meses clave donde aflorará la inmadurez de todos (“gente que se salga de madre tenemos todos”); reconocer que el 22 de mayo pueden pasar muchas cosas; manifestar que “no soy nadie para decirle a otros partidos lo que deben hacer”; reconocer que le viene bien que el PP siga con el sonsonete de la alcaldía perdida/robada/usurpada; que no le importa que le llamen “tránsfuga”; que volvería hacer lo mismo, pero no de la misma forma; que el haberse marchado del PSOE no ha sido más que engordar la cosa (“hemos metido la pata con la hoja de ruta”), etc., etc. Íbamos todos en una contrarreloj individual que no vean.
Cinco cositas clave:
1.- “No entiendo cómo no pudieron arreglar el tema con Bañuls; tiempo hubo”, con lo que da a entender dos cosas: que trabaja muy a gusto con él, y que pasó algo más.
2.- Dejó caer el que “los del PP deberían analizar la responsabilidad interna de todo aquél proceso”.
3.- Que pase lo que pase de aquí al 22 de mayo, “todos debemos hacer una reflexión sobre la crispación política en que se vive la política en Benidorm”.
4.- Que “Si la noche del 22 de mayo tengo que hablar con Manuel Catalán, hablaré”: “Yo no soy de los que dejan pasar las oportunidades”.
y 5.- Que si gana las elecciones esa noche, para el 23 “Haré cambios en concejales y personal de confianza”; no todos han sudado por igual la camiseta, interpreto yo. E insisto yo: esa frase, en román paladino, no significa más que aquella de 2007 no era una lista para gobernar y, bebida la cicuta del gobierno municipal, afloraron las deficiencias. La próxima lista socialista, también interpreto, será en clave de ganador.
Y esto viene porque le pedimos (en realidad fue MAESBA, siempre en lo suyo) que valorara a tres de sus posibles contrincantes electorales: Manuel Pérez Fenoll, Manuel Catalán Chana y Gema Amor. Profundo respeto por Gema, a la que llamó “animal político” y la elogió en grado superlativo hasta deslizar, como atributo de gestión de Gema, un torpedo supersónico de cavitación “Shkval” (por lo menos) a la línea de flotación de esquife pepero: “Gema no se va a las tres a abrir la consulta”…
El caso es que dejó claro que no teme a “los Manolos”; “a los dos les hemos visto gobernar”, “y ahora la gente de Benidorm me ha visto a mí”… y mira por donde todo los del Sanedrín teníamos alguna “hecha” de todos.
Espadas -pues- en alto, Navarro insistió en que hay mucha igualdad PSOE-PP / PP-PSOE en Benidorm y que posiblemente un tercero en discordia tenga que decidir. Por eso, volvió al punto 4: “Si la noche del 22 de mayo tengo que hablar con Manuel Catalán, hablaré”: “Yo no soy de los que dejan pasar las oportunidades”; “Yo no puedo perder la alcaldía esa noche sin jugármela”.
Así fueron las cosas y así las hemos contado.
Y cierro mi crónica bloggera como cerraba cada noche, durante una década, la 2ª Edición de Noticias, en Radio Benidorm SER: “Disfruten de Benidorm que es el ocio más divertido…”. Y la frase entera no es mía. Richard Romero es el autor de lo del “ocio más divertido”; Lo de “Disfruten de Benidorm” sí lo puse yo.
Es que yo sí disfruto de Benidorm… hasta en el café; y las tardes de café del Meliá es que me siento como en la altiplanicie abisinia.
3 dic 2010
El "inglé"; el mío y el de Zetapé
¿Se acuerdan de aquél…? ¡No!, por favor, otro chiste no.
Pero les sitúo: era el de la extranjera que en la España de los sesenta pregunta al labriego, al borde de la carretera, por dónde ir a algún lugar de la costa sin hallar respuesta. No se entendieron, y el hijo, que había asistido como convidado de piedra a la escena, le señala al padre la importancia de saber idiomas. ¡Pues para lo que le ha servido a ella!, fue la respuesta del padre.
En la España que cierra la primera década del XXI estamos casi igual que en aquél entonces, a pesar de los esfuerzos de las Administraciones educativas en potenciar la enseñanza del inglés. Confieso que he oído a profesores con la misma pronunciación cheyenne que yo… y así nos va.
Pero como sucede siempre, siempre encontramos uno peor. Y eso nos consuela.
¡Cielos, mi inglés es como el de ZP!
El idioma extranjero, el inglés (el inglé) es el sino de los presidentes del Gobierno de España… y el mío propio.
Lo mío tiene cierta excusa: son cosas mías. Idiosincrasia particular.
Por ejemplo: sitúense en estas dos ocasiones que ilustran mi relación con la lengua de Shakespeare.
A) Copenhague, puerto viejo, pub hipermajo. Me dirijo a la camarera y le digo, con angelical sonrisa, un tal que “chu Carlsberg, please”. Y la chica me echa un sermón de dos minutos señalando los tiradores de cerveza. Yo repito “la comanda” y ella me repite su “discurso”. Un chileno, compañero de barra, me traduce: “Hoy es el ‘Día Tuborg’ y sirven dos por una… en Tuborg; la camarera le está informando”. Vale, “chu Tuborg, please”. Pero, ¿no hubiera sido más fácil, interpretando mi sutil slag apache, habérmelas puesto sin más? Para las veces que voy a volver por aquél pub…
B) Londres, HRC, de noche (era la del 24 de diciembre, por más señas, Nochebuena por estos pagos pero allí sólo es la antesala del Día de Navidad). En el HRC nos dan mesa, en ambiente de fiesta, después de 6 cócteles y dos cervezas en la barra. Cuando se ilumina el tabletón aquél de la reserva me abandona la familia, como si les persiguiera el diablo, para ir a la mesa en cuestión, y yo, en la barra, le suelto al camata un tal que así: “Sen de ticket to de teibol”. Aquél chaval me mira con incredulidad y me suelta un discurso, que no veas, con una amplísima sonrisa final. Por dos veces la misma conversación de besugos. Harto, me esperaban en la mesa, le di tarjeta para que se cobrara. Me miró incrédulo, y volvió a soltarme un speach que no veas. Yo en mis trece, señalando la tarjeta y… él suspiró, tocó la campana, se subió a la barra y voceó algo. Descojone general del HRC de Londres; me aplaudían desde todos los rincones de la sala. Atónito e hipermosqueado agradecí ser rescatado por la familia, iracunda, que me recriminaba: “te estaba invitando por ser Nochebuena”. Bueno, reconozco que primero me había algo de “uan paun”, que tampoco entendí. Aquel “camata”, que hablaba perfecto español de Guatemala (luego vino a la mesa a confraternizar y contarnos aventuras centroamericanas… e invitarnos a más cosas, terminando por hablar largo y tendido de Benidorm), ganaba al año siguiente el Festival de la Canción de Benidorm, con un empalagoso y pegadizo tema, bajo el nombre de Gay Swing… y nos reconoció en el Parque de l’Aigüera. Bueno, me reconoció a mí; no fue para menos aquella Nochebuena londinense en el HRC.
Y a lo que iba. El inglé de Zetapé.
La otra noche, en Trípoli (cumbre UE-África), ZP le suelta, en plan gracieta hiperamistosa, a su homólogo Abbas El Fassi -primer ministro marroquí con el que, caprichos del destino, compartía otra vez mesa, y con una de sus maravillosas sonrisas- un tal que “alguais Marruecos” (Always Marruecos)… y El Fassi que le mira perplejo… y ¡¡hay que recurrir al intérprete para que traduzca!! y traslade “güel alguais jave Marruecos” (we’ll always have Marruecos, parece que pronunció el intérprete) con lo que El Fassi ya reaccionó. ¡Siempre Marruecos!, y no Morocco.
Pero no sé cómo reaccionó. Ni periódicos ni confidenciales cuentan la reacción. Parece que se me sorprendieron ya con el inicio de la conversación y no salieron de su asombro los sentados a la mesa. El caso es que fue cosa de un micrófono indiscreto, pero compartieron el ágape. No consta que se les indigestara a ninguno de los dos la cena.
Y no es la primera vez que hay problemas con el inglé de Zetapé. Por ejemplo, hay otra en la que ZP le dijo a Chirac (Monsieur Iraq, que también tiene lo suyo este gabacho) y al teutón Schroedar que FG “everyday, bonsai”, por un “ahora, se dedica todo el día a sus bonsáis”. Y hubo que recurrir también al intérprete.
No hay constancia de que Marruecos quiera replantearse sus relaciones con España por cuestiones de traslación idiomática de buenas palabras, pero…
De Aznar/Ànsar hay varias por ahí. Así nos va.
Pero les sitúo: era el de la extranjera que en la España de los sesenta pregunta al labriego, al borde de la carretera, por dónde ir a algún lugar de la costa sin hallar respuesta. No se entendieron, y el hijo, que había asistido como convidado de piedra a la escena, le señala al padre la importancia de saber idiomas. ¡Pues para lo que le ha servido a ella!, fue la respuesta del padre.
En la España que cierra la primera década del XXI estamos casi igual que en aquél entonces, a pesar de los esfuerzos de las Administraciones educativas en potenciar la enseñanza del inglés. Confieso que he oído a profesores con la misma pronunciación cheyenne que yo… y así nos va.
Pero como sucede siempre, siempre encontramos uno peor. Y eso nos consuela.
¡Cielos, mi inglés es como el de ZP!
El idioma extranjero, el inglés (el inglé) es el sino de los presidentes del Gobierno de España… y el mío propio.
Lo mío tiene cierta excusa: son cosas mías. Idiosincrasia particular.
Por ejemplo: sitúense en estas dos ocasiones que ilustran mi relación con la lengua de Shakespeare.
A) Copenhague, puerto viejo, pub hipermajo. Me dirijo a la camarera y le digo, con angelical sonrisa, un tal que “chu Carlsberg, please”. Y la chica me echa un sermón de dos minutos señalando los tiradores de cerveza. Yo repito “la comanda” y ella me repite su “discurso”. Un chileno, compañero de barra, me traduce: “Hoy es el ‘Día Tuborg’ y sirven dos por una… en Tuborg; la camarera le está informando”. Vale, “chu Tuborg, please”. Pero, ¿no hubiera sido más fácil, interpretando mi sutil slag apache, habérmelas puesto sin más? Para las veces que voy a volver por aquél pub…
B) Londres, HRC, de noche (era la del 24 de diciembre, por más señas, Nochebuena por estos pagos pero allí sólo es la antesala del Día de Navidad). En el HRC nos dan mesa, en ambiente de fiesta, después de 6 cócteles y dos cervezas en la barra. Cuando se ilumina el tabletón aquél de la reserva me abandona la familia, como si les persiguiera el diablo, para ir a la mesa en cuestión, y yo, en la barra, le suelto al camata un tal que así: “Sen de ticket to de teibol”. Aquél chaval me mira con incredulidad y me suelta un discurso, que no veas, con una amplísima sonrisa final. Por dos veces la misma conversación de besugos. Harto, me esperaban en la mesa, le di tarjeta para que se cobrara. Me miró incrédulo, y volvió a soltarme un speach que no veas. Yo en mis trece, señalando la tarjeta y… él suspiró, tocó la campana, se subió a la barra y voceó algo. Descojone general del HRC de Londres; me aplaudían desde todos los rincones de la sala. Atónito e hipermosqueado agradecí ser rescatado por la familia, iracunda, que me recriminaba: “te estaba invitando por ser Nochebuena”. Bueno, reconozco que primero me había algo de “uan paun”, que tampoco entendí. Aquel “camata”, que hablaba perfecto español de Guatemala (luego vino a la mesa a confraternizar y contarnos aventuras centroamericanas… e invitarnos a más cosas, terminando por hablar largo y tendido de Benidorm), ganaba al año siguiente el Festival de la Canción de Benidorm, con un empalagoso y pegadizo tema, bajo el nombre de Gay Swing… y nos reconoció en el Parque de l’Aigüera. Bueno, me reconoció a mí; no fue para menos aquella Nochebuena londinense en el HRC.
Y a lo que iba. El inglé de Zetapé.
La otra noche, en Trípoli (cumbre UE-África), ZP le suelta, en plan gracieta hiperamistosa, a su homólogo Abbas El Fassi -primer ministro marroquí con el que, caprichos del destino, compartía otra vez mesa, y con una de sus maravillosas sonrisas- un tal que “alguais Marruecos” (Always Marruecos)… y El Fassi que le mira perplejo… y ¡¡hay que recurrir al intérprete para que traduzca!! y traslade “güel alguais jave Marruecos” (we’ll always have Marruecos, parece que pronunció el intérprete) con lo que El Fassi ya reaccionó. ¡Siempre Marruecos!, y no Morocco.
Pero no sé cómo reaccionó. Ni periódicos ni confidenciales cuentan la reacción. Parece que se me sorprendieron ya con el inicio de la conversación y no salieron de su asombro los sentados a la mesa. El caso es que fue cosa de un micrófono indiscreto, pero compartieron el ágape. No consta que se les indigestara a ninguno de los dos la cena.
Y no es la primera vez que hay problemas con el inglé de Zetapé. Por ejemplo, hay otra en la que ZP le dijo a Chirac (Monsieur Iraq, que también tiene lo suyo este gabacho) y al teutón Schroedar que FG “everyday, bonsai”, por un “ahora, se dedica todo el día a sus bonsáis”. Y hubo que recurrir también al intérprete.
No hay constancia de que Marruecos quiera replantearse sus relaciones con España por cuestiones de traslación idiomática de buenas palabras, pero…
De Aznar/Ànsar hay varias por ahí. Así nos va.
2 dic 2010
Buscándole color a la marcha...
Un negro, con un sapo verde en la cabeza, pide cita a un doctor y cuando llega a la consulta le pregunta el galeno: ¿Qué le pasa? Y el sapo contesta: ¡que me ha salido un negro en los cojones!
Pues así estamos con Marruecos; y como un sapo verde nos ven los alauitas.
Pues no que varias organizaciones juveniles marroquíes han convocado una nueva marcha contra España.
La marcha de Casablanca, contra el PP, se quedó en la ciudad, aunque la encabezó Abás El Fasi, que hace de primer ministro de Mohamed VI, y contó con la participación hasta de ¡¡organizaciones de Derechos Humanos!! (¿?).
Ya con esta que están montando, alguien debería pedir alguna explicación.
Pero la cosa va a más. El domingo, como digo, en Rabat se pone en marcha otra, en plan marcha -¡marcha, marcha, queremos marcha!-, que se dirigirá a Ceuta… para ¡¡reclamar la soberanía de Ceuta y Melilla!!, territorios “ocupados”, según la nota de prensa de la agencia oficial MAP… lo que evidencia que cuenta con el apoyo de las autoridades por mucha organización juvenil que figure en la mencheta organizativa.
Para recochineo, ayer en el Parlamento Europeo, el jefe de la diplomacia de Rabat, con un par, señaló que el desmantelamiento del campamento fue “pacífico”… y no se rasgaron las cortinas del templo porque no las habían puesto. Lo de echar las culpas a España estaba en el sueldo. Nadie puso ni un video; ni marroquí ni saharaui.
La cosa va a más.
Lo que ha publicado esta mañana El Confidencial Digital merece más atención que el “Sálvame De Luxe” de Assange: “Majestad, Usted no se meta en este asunto”, dicen que le dijo Mohamed VI a Don Juan Carlos, cuando a instancias del Gobierno ZP llamó por teléfono al “primo” marroquí, para hacer el “primo”. Y a esto se unen las advertencias, ya recibidas por Rubalcaba, en boca de la plana política del sultancito, siendo la más grave la de: “Si tomáis partido, ateneos a las consecuencias; tengo a mi favor Ceuta y Melilla”… y en eso estamos, con que nos ha salido un negro en los cojones.
Un negro cojonero que no es miembro de la Unidad Africana desde que éstos admitieron a los chicos del Sahara, como RASD, y que sigue defendiendo que El Poniente -y no me refiero al almeriense-, Al Magrib, es “tierra de Dios” y es donde ellos se ubican.
El caso es que hasta 1905 Marruecos importaba un bledo al mundo entero. Pero los alemanes, siempre pinchándose con los franceses, dieron por saco y se montó la Conferencia de Algeciras en la que los ingleses apoyaron a los franceses que se cocinaron el proceso y nos metieron de marmitones, aunque el emplasto –atascaburras, como lo definió algún cocinillas de entonces- se llamara Protectorado español de Marruecos, de infausta memoria -que todo hay que decirlo- por lo de Abd El Krim, Alhucemas y el episodio negro de la Guerra del Rif… que tuvo hasta su guerra química. Un rollo, éste, que Marruecos sigue recordando en sus escuelas… haciendo amigos juveniles que luego “te organizan” marchas.
Por cierto, si quieren conocer de primera mano las claves del Sahara no pueden perderse "Huracán sobre el Sahara" (Editorial Base, 18 €) de mi buen amigo Pablo Dalmases (Pablo-Ignacio de Dalmases), por aquellos días director de RNE in situ. Ha tardado 35 años en contarlo, pero merece la pena. Las claves del problema afloran ahora. Gracias Pablo.
Pues así estamos con Marruecos; y como un sapo verde nos ven los alauitas.
Pues no que varias organizaciones juveniles marroquíes han convocado una nueva marcha contra España.
La marcha de Casablanca, contra el PP, se quedó en la ciudad, aunque la encabezó Abás El Fasi, que hace de primer ministro de Mohamed VI, y contó con la participación hasta de ¡¡organizaciones de Derechos Humanos!! (¿?).
Ya con esta que están montando, alguien debería pedir alguna explicación.
Pero la cosa va a más. El domingo, como digo, en Rabat se pone en marcha otra, en plan marcha -¡marcha, marcha, queremos marcha!-, que se dirigirá a Ceuta… para ¡¡reclamar la soberanía de Ceuta y Melilla!!, territorios “ocupados”, según la nota de prensa de la agencia oficial MAP… lo que evidencia que cuenta con el apoyo de las autoridades por mucha organización juvenil que figure en la mencheta organizativa.
Para recochineo, ayer en el Parlamento Europeo, el jefe de la diplomacia de Rabat, con un par, señaló que el desmantelamiento del campamento fue “pacífico”… y no se rasgaron las cortinas del templo porque no las habían puesto. Lo de echar las culpas a España estaba en el sueldo. Nadie puso ni un video; ni marroquí ni saharaui.
La cosa va a más.
Lo que ha publicado esta mañana El Confidencial Digital merece más atención que el “Sálvame De Luxe” de Assange: “Majestad, Usted no se meta en este asunto”, dicen que le dijo Mohamed VI a Don Juan Carlos, cuando a instancias del Gobierno ZP llamó por teléfono al “primo” marroquí, para hacer el “primo”. Y a esto se unen las advertencias, ya recibidas por Rubalcaba, en boca de la plana política del sultancito, siendo la más grave la de: “Si tomáis partido, ateneos a las consecuencias; tengo a mi favor Ceuta y Melilla”… y en eso estamos, con que nos ha salido un negro en los cojones.
Un negro cojonero que no es miembro de la Unidad Africana desde que éstos admitieron a los chicos del Sahara, como RASD, y que sigue defendiendo que El Poniente -y no me refiero al almeriense-, Al Magrib, es “tierra de Dios” y es donde ellos se ubican.
El caso es que hasta 1905 Marruecos importaba un bledo al mundo entero. Pero los alemanes, siempre pinchándose con los franceses, dieron por saco y se montó la Conferencia de Algeciras en la que los ingleses apoyaron a los franceses que se cocinaron el proceso y nos metieron de marmitones, aunque el emplasto –atascaburras, como lo definió algún cocinillas de entonces- se llamara Protectorado español de Marruecos, de infausta memoria -que todo hay que decirlo- por lo de Abd El Krim, Alhucemas y el episodio negro de la Guerra del Rif… que tuvo hasta su guerra química. Un rollo, éste, que Marruecos sigue recordando en sus escuelas… haciendo amigos juveniles que luego “te organizan” marchas.
Por cierto, si quieren conocer de primera mano las claves del Sahara no pueden perderse "Huracán sobre el Sahara" (Editorial Base, 18 €) de mi buen amigo Pablo Dalmases (Pablo-Ignacio de Dalmases), por aquellos días director de RNE in situ. Ha tardado 35 años en contarlo, pero merece la pena. Las claves del problema afloran ahora. Gracias Pablo.
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