31 oct 2010

Cambio horario

Nada, que hoy tenemos una hora más por todo el morro. A finales de marzo nos la quitarán. Vamos, que esta madrugada se ha acabado el “Horario de Verano” y nos hemos metido de lleno en la cruda realidad invernal. Mi reloj fisiológico no ha detectado que hoy teníamos “una hora más” y me ha despertado a la de siempre; malditos relojes.

De siempre ha habido relojes. Los zigurats mesopotámicos eran relojes; según donde daba el sol en la escalera estábamos ante una hora u otra. Los egipcios, hacia el 1.500 aC, inventan el reloj de sol, el setjat y la clepsidra: el setjat era portátil y marcaba la hora, con el sol; la clepsidra se podía complicar tanto como se quisiera: sólo necesitaban agua y vasijas en mayor volumen y cantidad. La Biblia, por su parte, cita el “cuadrante de Achaz” como primer reloj, pero… Vamos, que los mesopotámicos inventaron el concepto “reloj” que perfeccionaron los egipcios y propagaron griegos y romanos.

Lo de la hora y su uniformidad no fue una necesidad hasta que el ferrocarril se impuso; hasta entonces el tiempo “era relativo”; no había prisas. No obstante la gente que quería saber la hora más allá del estómago, o bien tiraba de sol o bien de agua, cuando era de noche o se estaba en el interior (los tribunales griegos y romanos usaban relojes de agua para los turnos de palabra).

Pero para hora, lo que se dice horas, las horas solares: eran un coñazo. No siempre duran lo mismo. En función de la latitud (altura del sol sobre el horizonte en un punto dado, a mediodía) para nuestro entorno levantisco la hora solar invernal está por los 45 minutos y la veraniega por los 75.

No obstante, el hombre antiguo se las ingenió como pudo para medir el tiempo y dar sentido a ciertas cosas. Y para eso ahí estaba el reloj de pies: paso a paso marcabas pies en el suelo, te quedabas quieto al principio y medías tu sombra sobre las marcas de los pies. Había tablas que te daban la hora. Hay marcas de un reloj de pies en la ancestral iglesia de San Pedro de la Nave (Zamora) o en el Partidor de las Acequia del Port, en Atzeneta, en el Puerto de Albaida, para las tandas de riego. También había reloj de misas que era un reloj de sol con las horas canónigas, habitualmente en las fachadas meridionales de las viejas iglesias. Y, cómo no, el muy conocido reloj de sol.

El reloj de sol ha sido el más popular de todos -adoptaba las más y más raras posturas- y sin embargo, con sol, siempre marcaba algo. En Roma, en el año 10 aC el emperador Augusto, en el Campo de Marte, mandó construir el más grande del que se tienen noticias. Como gnomon colocó el Obelisco de Psamético II que se había traído de un viajecito a Egipto. Marcaba su sombra sobre una grandísima plataforma de travertino (la típica piedra ornamental de las edificaciones romanas). El obelisco aquél se partió y hoy está en la Piazza de Montecittorio. Del Horologion Augustii se conserva además la línea del Meridiano en la Piazza del Parlamento. Sea como fuere, parece que “iba retrasado” en el año 70, según cuenta Plinio el Viejo. Yo a Roma voy al Trastevere y ver lo que queda de esta joya; para el Coliseo ya están las pelis de romanos. Y a Berlín fui a ver la mayor clepsidra que existe: el reloj de agua del Europa Center (de 1982, pero…), frente a la iglesia rota del Kaiser Guillermo.

Los relojes de sol son un mundo. Marco Vitrubio Polion (siglo I) en su Tratado de Arquitectura dedica el Libro Noveno a la Gnómica (el arte de diseñar relojes de sol) mediante el analema, una especie de “8” alargado y tumbado, en dirección NW-SE (en el planeta Tierra, porque en Venus tiene forma de gota de agua) que nos indica la posición del Sol y… deducimos la hora.

San Benito, por su parte y para la Cristiandad en el siglo V, dividió el día en 7 periodos: maitines (media noche; luego no entiendo eso de las reuniones de maitines a las 9 de la mañana), laudes (3 AM), Prima (6AM), Tercia (9 AM), Sexta (12 h; mediodía), Nona (15 h; comiendo), Vísperas (18 h) y Completas (21 h… y a la cama). Aburrido y monótono, pero era lo que había.

Pero bueno, volviendo a lo del horario y el cambio de hora, que me pierdo por los cerros de Úbeda. Fue Benjamin Franklin (el del pararrayos y cientos de inventos más) en que estando en París se dio cuenta del despilfarro en velas por la manía de no aprovechar las horas de sol, allá por 1874. No propuso cambiar la hora, pero sentó el precedente para que comenzara el debate de si cambiamos la hora. En realidad, no será hasta 1905 -casi ná- cuando William Willet empezara con la monserga de cambiar la hora para el verano (y viceversa, cuando estalla la primavera) para ahorrar carbón. Aquello sí que fueron debates: que si sí, que si no; estas son las ventajas, aquellas las puñeterías… y así pasaron los años y estalló la IGM… y en medio de aquél lío de tiros, bayonetas y gases venenosos van los alemanas e implantan el “Horario de Verano” el 30 de abril de 1916. En nada los ingleses hacen lo mismo. En fin, cambiaron de hora para matarse mejor. En 1917 lo hicieron también los rusos -no estaba bien eso de matarse a distintas hora- y en 1918 los yankees. Cuando acabó la IGM todos se mataban a la misma hora.

Muerto el perro se acabó la rabia, en 1919 todos volvieron al horario primero (¡ya no había nadie a quien matar!). ¿Todos? No, Inglaterra siguió con él, unos años sí, otros no.

Pero el debate civilizado continuaba magnificando las ventajas del ahorro energético veraniego hasta que estalló la 1ª Crisis del Petróleo (1973), le vimos las orejas al lobo, y en 1974 casi todo el planeta lo aplicó. España fue diligente esta vez.

Ahora, lo tenemos reglamentado para la UE desde 1981, y desde 2001 la 9ª Directiva dice que el último domingo de marzo entra en vigor, y el último de octubre nos dice adiós. Así pues, bienvenidos al horario de invierno, un mal que cinco meses dura.

29 oct 2010

Una de Maratones; 2.500 años de carrerita

A la misma hora en que entraba el teletipo de la prueba conmemorativa del 2.500 Aniversario de carrerita del Campo de Hinojos hacía lo propio el de la 26ª Maratón Internacional de Benidorm. Ni tanto ni tan calvo, pero fue así.

La de Benidorm es nada más pasar las Fiestas Mayores (Patronales) y la de Atenas, válgame Dios, está fuera de fecha. La fiestas de Benidorm, en honor de la Virgen del Naufragio (las gentes de mar son así) son en la segunda semana de Noviembre (esto ya huele a fiesta), cuando había terminado la temporada de la Almadraba (atún de ida y atún de vuelta) y se volvía a casa desde puntos tan distantes como las bocas atlánticas (Andalucía y Marruecos) y las costas catalanas; los más ancianos, que se quedaban en casa, calaban la almadrabilla del Rincón, muy buena para especies menores, y fácil de calar y trabajar. En realidad, las fiestas eran en primavera, pero entonces estaba todo el personal calando el arte mayor por medio Mediterráneo, lejos de casa. En noviembre ya habían vuelto, y con buenas rentas.

La que me van a conmemorar en la Ática tampoco está en fechas. Y es que la carrerita de Filípides ha sido perfectamente ubicada en el calendario… y casi en hora. El investigador alemán August Böckh mantiene, por datación astronómica sobre los datos ofrecidos por Heródoto, que fue el 12 de Agosto de 490 aC… o el 12 de Septiembre de 490 aC. Vamos, que para 2.500 años que hace, por 30 días no le vamos a dejar por embustero.

Filípides era un heraldo, un personaje que iba de un sitio para otro, gajes del oficio, informando, dando partes y comunicando órdenes… ¡¡a pie, a la carrera!!: problemas del retraso de entonces en el progreso en el campo de las telecomunicaciones.

Nos han contado que cuando estaba la batalla ganada le dijeron un tal que así: “ve a Atenas y comunica la noticia”. Y Filípides, que llevaba una semanita de órdago, todo el tiempo de Esparta a Atenas y viceversa (240 kilómetros, más o menos, por tramo que se hacían los heraldos en 48 horas) preguntando a los espartanos si iban a ayudar a los atenienses contra los persas, dijo sí y, como el que mueve las piernas mueve el corazón, se pegó una carrerita de unos cuarenta kilómetros entre el Campo de Hinojos y Atenas. Y llegó, dijo lo de “Nenikékamen” (¡ganamos!) y pasó a mejor vida… y a la Historia. La palmó, llevaba más kilómetros que un Seat 600 antes empezar a calentarse.

Y en la Historia hubiera seguido de no ser por el poeta Robert Browing en unos versillos idealizados que vieron la luz en 1879 y un personaje llamado Pierre de Fredy, Barón Coubertin. Los griegos, por su parte, ajenos al Filípides poético, de vez en cuando se montaban su Espartation que era una carrera, como la que se marcaban los heraldos, de sólo 240 km entre Esparta y Atenas. Y había gente que se preparaba para ellas.

Pues con esos mimbres Pierre de Fredy se empeñó, en su idea de los Juegos Olímpicos, de homenajear a Filípdes y en 1896, en los Primeros JJOO de la Era Moderna, celebrados en Atenas, montó aquella primera Maratón y en su medida, del Campo de Hinojos (Marathon) a Atenas sólo contó 38 kilómetros y sobre esos 38 kilómetros la corrieron… y la ganó, faltaría más, un griego, Spiridon Louis, con un crono de casi 3 horas. Lo hicieron, faltaría más -una vez más-, héroe nacional y terminó sus días como policía local de su pueblo, Marousi, hoy una ciudad dormitorio del área de Atenas.

Las primera maratones olímpicas -y no olímpicas, que desde 1987 la ciudad de Boston celebra, anualmente, la suya… y por eso es la más antigua de las urbanas del Mundo- fueron de 38 kilómetros… Pero fue llegar a cita olímpica a Londres, en 1908, y cambiar la distancia.

Aquellos JJOO de 1908 le tocaba organizarlos a Italia y Roma era la elegida, pero en plena vorágine de obras, en 1906, el Vesubio hace una de las suyas, destruye la pequeña Boscotrecase y casi acaba con Ottaviano…, y el Gobierno italiano renuncia a la Olimpiada y se dedica a las víctimas y a las reconstrucciones. Londres recoge la llama olímpica y apresta la ciudad del Támesis… y prepara la Maratón. Y los británicos prepararon la prueba con los 38 km de siempre, desde el Castillo de Windsor (salida) hasta el Palco Real del White City Stadium.

Pero el día de la carrera (24 de julio, en unos JJOO que se celebraron entre el 27 de abril y el 31 de octubre, ¡ahí es nada!) llovió, y para que no se mojara la reina Alejandra, la esposa del rey Eduardo VII (fue Príncipe de Gales durante 59 años… así que no se me mosquee Charles por su situación), y la princesa María de Teck, esposa del Príncipe de Gales (futuro Jorge V y entusiasta defensor de aquella Olimpiada) en vez de salir desde un loma de los jardines se optó por la puerta de Palacio, lo que sumó los algo más de 4 kilómetros… y la Maratón pasó a 42.191 metros. A partir de 1921, se hará siempre sobre esa mítica distancia londinense de 42.195 metros.

La de 1908 fue la Maratón de Dorando Petri… aunque la ganó el norteamericano John Hayes. Por primera vez hubo “dos” triunfadores. Es que Petri entró en el estadio desorientado, extenuado, agotado… se derrumbó 5 veces ante 75.000 espectadores y ante la angustia del respetable tardó 10 minutos en recorrer los últimos 350 metros… y llegó el primero. Pero Hayes, que entró segundo, reclamó por la ayuda que los jueces prestaron a Petri levantándolo y orientándolo en la dirección adecuada… y lo descalificaron. La reina Alejandra le desagravió ofreciéndole otra copa igual en el Palco Real, ante un llenazo olímpico. Petri y Hayes se retaron hasta en 22 ocasiones… y ganaron una pasta gansa. El italiano ganó en 17 ocasiones… y a los 26 años se retiró; estaba ya muy cascado. Murió en 1942, de un infarto.

Dorando Petri -y no Filípides- fue el primero en recorrer los hoy míticos 42 kilómetros y 195 metros.

28 oct 2010

Agustín... en "La Ventana"

Agustín Navarro, el alcalde de mi pueblo, estuvo la tarde del martes en La Ventana. Gemma Nierga le entrevistaba. Uno también tiene un pasado por la SER y a veces se deja la oreja puesta… Jo, lo oí: después de hablar del caso “Brugal” apareció Navarro. Y estuvo Agustín en “La Ventana”, pero no a gustín.

Así me lo pareció a mí.

Vamos, si me reciben esgrimiendo como “palabra clave” la voz “tránsfuga”… y soltando un “él, que diga lo que quiera, pero yo diré tránsfuga”. En fin, Agustín está curtidito, piel paquidérmica y espalda sansonita, y eso le resbaló y le resbala. Incluso cuando la Nierga le espetó, con sonrisa: “Nunca había tenido un tránsfuga delante”… y entraron en la fase de hacer bromitas con el palabro. Por ciento, ya lo vimos con Maruja, un tránsfuga no es verde.

Hubo momentitos: fuercitas por distancitas. “El argumento de que el PP también tiene tránsfugas no es un argumento”, se le dijo a Navarro; y éste metió la historia local y se descolgó con un que “para nosotros no existía el Pacto Antitransfuguismo…; era papel mojado…”. Aludía a los casos de Villajoyosa y Dénia, que no aparecen en el dictamen de la Comisión -21 de julio de 2010- , y de Vall de Laguart que sí aparece como de manual, como lo de Benidorm, en el citado dictamen.

Y Agustín narró el caos vivido en Benidorm: “desde que Bañuls abandonó el PP pasaron cinco meses y la mayoría ya éramos los de la oposición… y tomábamos acuerdos que la minoría gobernante no cumplía…” y así, reconózcanlo, no se podía continuar. Es más, “el pueblo lo pedía”, concluyó Navarro poniendo como ejemplo a una concejala asistente a la entrevista que, obviamente, asentía. Y no dudo que se lo pidieran. Hasta yo, por tontos y por suspender los del PP en matemática electoral, la peor aliada de la identidad política real. Y no se si el PP local habrá aprendido la lección.

Natibel Preciado planteó “el paripé” de la salida-entrada en el PSPV. Navarro, como siempre, presto a la respuesta: “Nos fuimos porque el partido no nos dejaba hacer la moción de censura, por el Pacto Antitransfuguismo”; el mismo pacto que minutos antes era “papel mojado”. Pero, llegó la justificación de la vuelta: “ahora, los sondeos nos avalan (la vuelta)”. Y rauda, Gemma Nierga, explota: “¿Los sondeos están por encima de la ética?”. No estuvo manco Navarro: “lo importante es el proceso… no ha habido ni una sola recalificación, ni ningún pelotazo”. ¡Olé!: ¿qué tiempo hace?; el Pisuerga pasa por Valladolid. Es más, sonó un cañonazo: “sólo nos fuimos de carné”; y una explosión haciendo blanco: “volveremos cuando el partido nos abra las puertas”. Claro, es lógico: “nos fuimos antes que nos echaran”. Y contundente y armado: “El PSOE sí respeta el pacto y ha hecho números… y ve que vamos bien”. Pues ya está.

De repente surge una duda: ¿revanchismo?: “Nada”, responde con aplomo Navarro.

Y, de inmediato, una andanada: “No se entiende que Alarte diga que si se van los tránsfugas del PP le retira a Ud. de la candidatura de BND”. Y Navarro, diligente, salta: “Eso ya lo dije yo”. Y vuelta a mezclar los casos de Dénia y Villajoyosa que, digo yo, la única diferencia con Benidorm es que por esas localidades hay un batiburrillo de partidos representados en los consistorios.

Gemma estuvo en lo suyo: “A mí no me convence… éticamente se colocan en la misma posición…”. Y nueva alusión a la militancia de Benidorm que pedía la alcaldía, y tal y tal.

Como no podía ser de otro manera, elogios benidormenses a Leire P y un “manifestó un respeto a la Agrupación Local… y nunca respaldó la moción (de censura)”. Tal vez por ello, por el cariño a Leire P, ayer la mayoría que dirige Navarro declaró “no grato” al alcalde de Valladolid por los “morritos” vilipendiados… y se olvidó de afrentas verbales pasadas y hasta de la asociación de periodistas de Turismo de la provincia a la hora de nombrar un patrono para la Fundación “Turismo Benidorm”. Se ve que mis compañeros que conocen bien el turismo no merecen ese detalle y sí otro periodista, experto en temas coorporativos, de la ciudad de Alicante. Ver para creer.

Como cierre se dijo que “el PSPV lo tiene difícil en la Comunitat Valenciana…” y que bajo ningún concepto van a soltar una presa tan contundente como Benidorm donde los números parece que les pueden dar, esta vez por las urnas, una alcaldía… que serán pocas las de ese color. El caso es que en Benidorm hay una bolsa de 1.500 votos que, de momento no son de nadie, y que darán la alcaldía al PSPV o al PP… dependiendo de cómo el PP conjugue su aritmética electoral. No todo está dicho… pero de Agustín, percibí, que no se sintió a gustín en La Ventana.

27 oct 2010

Viriato amenaza de nuevo

Cielos, ¡qué miedo! Miércoles que es: una nueva batalla Viriato v. Príncipes. Es lamentable, pero Celtiberia Show sigue de moda. Siempre ha habido dos Españas: la visceral y la cotilla. ¿Cuál es cual? Antena 3 y Telecinco se la vuelven a medir. En el primer round dicen que ganó Viriato. Los analistas de TV ponen a parir la obra de los de Fuencarral: poco menos que les consideran quintacolumnistas de la III República.

Ya me he posicionado sobre “Hispania, la leyenda” en cuanto a la parte “técnico-histórica”. Y a pesar de mis menudencias denunciadas, ganaron la audiencia.

Pero… ¿nadie se dio cuenta de los nombres de los personajes y los diálogos? Con los “romanos” no hay problemas, pero con los Lusitanos se me marcaron una Altea que chirriaba más que Althaia; un Héctor, un Teodoro (“regalo de Dios”; ¿?, increíble), una Nerea y una Helena con regusto griego; un Darío de más allá del Helesponto (Dardanelos, para los de hoy), un Paulo que sabe a bíblico… un… un desastre de investigación onomástica. Y, ¿qué me dicen de los diálogos de besugos propios del siglo XX? ¡Qué lastima de serie! Y casi 5 millones de espectadores.

Una cosa ha quedado clara: la serie de Antena 3 sirve para recomendar una imprescindible visita a Extremadura, un territorio de Vetones y Lusitanos que se romanizó con acierto y dejó bellísimos restos sobre el zócalo paleozoico. La omnipresencia del granito y la pizarra dejan ver el carácter apalachense y su gran variedad ecológica. Extremadura es para perderse con los cinco sentidos, desde la Siberia extremeña al valle del Jerte; de la cereza al cerdo; del pimentón de la Vera a la Torta del Casar. ¿Ha oído hablar en castúo bebiendo un vino de pitarra?; ¿conoce las leyendas del río Salor y la entrada al inframundo? ¿A qué espera? Extremadura es alucinante.

Y tras la punzada promocional turística, volvemos a la realidad. En cuanto a la miniserie de Telecinco, por el tafanario…, ¿qué decirles? Ya los han despellejado bien los analistas de medios. Los personajes, todos, parecen más falsos que aquellas monedas tailandesas de 10 bahts (24 céntimos €) que se hacían pasar por las de 2 € en 2005. Pues eso.

En fin, que estamos como en el XIX; buscando en el armario un héroe patrio que blandir.

Y amparándome en el título del segundo capítulo de la entrega viriatense, “La liberación de los esclavos”, les ofrezco, ya que para el cine están trabajando ya con “El capitán Trueno”, que me produzcan las aventura-historietas de “El Jabato”, que también traían lío cronológico y onomástico, contra el Imperio Romano, y la primera historieta se llamaba igual. Aquí, el compi de “El Jabato” se llama “Taurus” y es tan bruto como el “cuñado” de Viriato. Como “detalle” mostraba un bigote daliniano que era la envidia de don Salvador, desde Cadaqués. Había una dama, Claudia; romana cristianizada (¡faltaría más para la época!) que era un clon de la Sigrid sueca del Capitán Trueno. Y hubo un personaje más, el tal Fideo de Mileto, el espíritu de la golosina con lira neroniana, que viene a ser el Paulo de Viriato. A “El Jabato” se le perdonaron sus anacronismos históricos y a Víctor Mora, su creador, que le gustara tanto “El libro de la Selva”. En algún momento el trío se encuentra con un niñito indochino, Tai-Li, que vive en la selva con su tigre “Bambú” y su mono “Bongo”. Con los ojos de hoy: ¡des-co-jo-nan-te!

A Mora y su equipo no estábamos entonces para echarle en cara todas las incongruencias; nos divertíamos. A los de Antena 3 y la productora (Bambú producciones), sí. Aunque gracias a ellos he recuperado un cajón con los viejos tebeos repletitos de polvo y olor a humedad; están rígidos.

26 oct 2010

Viriato, Valencia... y una de romanos

Por higiene mental no veo los programas del hígado de Telecinco. Y ayer, ¡qué gran problema!: me habían suprimido mi dosis de CSI y en su lugar me ponen una chaladura borbónica. Vamos, a huevo: Antena 3. Y mira que me había vacunado desde que supe (febrero de este año) que estaban grabando “Hispania, la leyenda”, porque no podía ser más que una leyenda y como no iban a tirar la casa por la ventana y no iban a echar mano de un Ramón Menéndez Pidal, como hiciera Anthony Mann para su “Cid”, pues me temía lo peor. Y así fue. Aún estoy lamentando haberme puesto frente al televisor.

De Viriato sólo sabemos a ciencia cierta que lo mataron en el 139 aC tres de los embajadores que él había enviado a negociar con Quinto Servilio Cepión una paz por la que luchaba desde que el 150 aC pudo salvar su vida en la encerrona que hizo Galva a las tribus de la Hispania Ulterior. Servilio Cepión estaba en Córdoba entonces y Viriato no debía andar muy lejos. ¿Por la zona de Martos, Jaén?

Estábamos anoche en tiempos de la 2ª Guerra Púnica y en medio de las Guerras Lusitánicas -o Guerras Fieras- en la Hispania Ulterior del siglo II aC. En concreto, en la Turdetania (Valle del Guadalquivir, desde el Algarbe portugués a la Sierra Morena, que mide 400 km.). Vaya Ud. a saber. El caso es que entre 150 y 147 aC, Viriato es uno más en la pelea; pero en 147 consigue el respaldo de las tribus y los romanos terminan por cambiarle el título de latrone (bandido) a dux (líder). Su éxito fue la guerra de guerrillas: emboscadas y movilidad (buen conocimiento del terreno) junto a la osadía (acciones muy lejos de sus bases). Sufrió un par de derrotas graves, pero salvó la vida y entró en el campo de la estrategia y el pacto que le dieron también excelentes resultados. En 140 aC derrotó a Quinto Fabio Máximo Serviliano, consiguió la paz y el título de “Amigo de Roma”, pero el hermano y sucesor de Quinto, vengó la afrenta y eliminó a Viriato sobornando a sus tres embajadores. La frase “Roma traditoribus non premianunca fue pronunciada y en cuanto a los tres nombrajos de sus asesinos -Audax, Ditalco y Minauro- nade se sabe; ni si fueron ejecutados en la Córdoba de entonces o vivieron en Roma como acostumbraba a pagar la metrópolis.

A Galva me lo sacan malo malvado; fue juzgado en Roma por la masacre del año 150… y salió absuelto. De la IV Legión ... bien pudo existir; hasta el 43 aC las legiones se constituían y licenciaban según las necesidades y no se les ponía nombres. Hasta ahí, pase.

Espichante: me sacan en un par de escenas ¡falcatas de plata! Casi me da un pasmo cuando lucha Viriato con una de ellas. Otrosí digo: el campamento romano es fantasmal; pero ni cardo ni decumano y la zona del Praetorium es de juzgado de guardia. Y lo más grave, montan a caballo con silla y estribo. Vale que los celtas ya idearan una montura, pero el estribo no lo ven los romanos hasta el 378 dC en la batalla de Andrinópolis (en Turquía)… y la caballería romana (de Oriente) la emplea ya en el siglo IV y en Occidente no llega hasta el 475 dC… aunque era considerado una mariconada y preferían montar “a pelo” con lo que no se generaliza hasta el siglo VIII en Francia… y en España la vemos con la llegada de los árabes.

No sé si esperar al capítulo II del miércoles.

Resulta que cuando Tito Livio cuenta la fundación de la ciudad de Valencia (el cap i casal que dicen por estas tierras surestino-levantiscas) escribe: (¡¡atención!!) “Iunus Brutus Cos. In Hispania iis qui sub Viriatho militaureant (o militaverunt, que no se ponen de acuerdo con la maltrecha inscripción) agros et oppidum dedit, quod oucanthum est Valentia”. Vamos, que a simple vista parece que dice que “el cónsul Junio Bruto dió en España tierras y un lugar fortificado –oppidum- que recibió el nombre de Valencia” a los soldados romanos que lucharon contra Viriato. Vamos, que se les licenció y se les dio, en el 139 aC, una isla inmediata a la desembocadura del río Turius, en la Edetania, que llamaron Valentia Edetanorum, en honor a la valentía demostrada por aquellas gentes.

Pues bien, en los años setenta el sacerdote y catedrático de latín don José Esteve Forriol tradujo el texto y señala que “sub Viriatho militaureant (o militaverunt)” quiere decir “lo soldados que lucharon bajo (sub) las órdenes de Viriato”… luego Valentia fue la ciudad concedida en la paz a Tautalo, sucesor del asesinado Viriato, y ¡a las huestes lusitanas de Viriato, y no a la legión romana licenciada tras la pacificación!

En fin, que va Rubalcaba y dice ayer en Santander que la Educación va bien en España.

25 oct 2010

Entre lo gitano y lo flamenco (II)

(II) Lo flamenco

Por imperativos del oficio me he visto obligado a unir lo gitano y lo flamenco. Vaya este resumen. Ayer fue lo gitano; hoy, lo flamenco.

El flamenco será en el arte donde triunfen merecidamente los gitanos. Por donde han pasado han bebido de sus raíces musicales: India, Persia, Arabia, Turquía, Grecia, Armenia… En España convivieron con judíos y moriscos… y comenzaron a hacerse un hueco en las fiestas. La “zambra”, una danza morisca -con muchas similitudes con la “danza del vientre”-, era imprescindible en las fiestas populares desde el Medioevo en Andalucía, Extremadura y el arco mediterráneo español. Ni las normas eclesiales podían con ella. Tras la expulsión de los moriscos (1607) las gitanas pasan a bailarla en exclusiva y son muy demandadas pues añaden ademanes propios, dicen, traídos de India, Persia y Turquía. Se enseña la tradición de madres a hijas en las cuevas, junto a las ciudades. Y en ellas nació ese arte de “Gilianas”, “Romances” y “Alboreás”; en ellas surgió el flamenco.

Blas Infante (1885-1936), el “padre de la patria Andaluza (¿?)”, investigador del nacionalismo andaluz, mantuvo, y pocos le rebatieron, que el “flamenco” eran los cantos de los moriscos, el “fellah-en Kun”; y los gitanos estaban siempre asociados a los moriscos hasta su expulsión y fueron luego los continuadores de sus tradiciones. George Barrow, en su libro sobre los gitanos (1841), apunta que se les llama “flamencos” porque venían de Flandes; craso error.

Pero hay una cuestión más, para la amalgama de culturas que encierra el flamenco: el toque judío. El cante más profundo y ancestral es el “cante jondo” que proviene, según todos los investigadores, del canto “Yom-tob” de las sinagogas. En los ritos judíos suenan cantos que nos llevan a la “saeta”, a la “seguiriya” y al “fandango”… Y el “olé” típico del flamenco viene de la voz hebrea “joleh” que significa “tirar hacia arriba”; lo mismo que el “arsa”, que no es otra cosa que la andalucización de la voz “alza” (eleva).

Tras la Guerra de la Independencia, se afianza el sentimiento “español” y como no hay nada propio identitario se recurrió a lo “cañí” (de raza); a falta de un caudillo tribal pre-romano o de un héroe medieval se contentó con una mezcla de guerrilleros de la Sierra de Ronda, toreros y campesinos que cantan y bailan festejando los éxitos conseguidos; cualquier cosa frente la Ilustración francesa y el refinamiento. Y funcionó el flamenco.

El flamenco es “cante”, “toque” y “baile”. Primero la voz: cantar con sentimiento. A cada modalidad se llama “palo”, conociéndose más de medio centenar de “palos” (romances”, “tonás”, “seguiriyas”, “soleares”, “tarantas”, etc.). Luego la música; música de guitarra con acompañamiento de palmas, castañuelas (no sé como lo vas a traducir) y cualquier cosa que marque un ritmo. Finalmente, bailar: de forma muy expresiva, moviendo pies, piernas, cadera, talle, brazos, manos, dedos, hombros y cabeza, sintiendo lo que se baila. Bailar con “duende”.

El que mejor definió el “duende” del flamenco fue Goethe (1749-1832); el alemán dijo que era “el poder misterioso que todos sienten ante el baile y el cante flamenco y que ningún filósofo ha podido explicar”; las mismas palabras del dramaturgo alemán, que visitó España en 1786, las empleó Federico García Lorca (el poete del “Romancero Gitano”, “Poema del Cante Jondo”, “Yerma”, “Bodas de Sangre”…), en 1922, presentando un concurso flamenco.

Y quiero acabar con duende; hay un final precioso. Estrabón (siglo I) fue el primero en hablar de ellas. Las Puellae Gaditaneae eran las bailarinas de la Hispania que encontraron los romanos. Se las llamó “de Cádiz” (Gades; gadinataneae) porque embarcó en Cádiz el primer grupo que bailó en Roma, pero eran de todo el litoral sureste de España. El poeta Marcial (siglo II) ya las elogia y describe sus “crusmata baetica”, sus castañuelas. El coetáneo Juvenal (siglo II) destaca el interés de Roma por su baile y que fueron las que montaron las primeras “academias” de danza en Roma.

A las Puellae Gaditaneae se las representa en los relieves de la época con las mismas posturas que las bailarinas de flamenco de hoy. ¿Coincidencia?

24 oct 2010

Entre lo gitano y lo flamenco.

(I) Lo gitano

Por imperativos del oficio me he visto obligado a unir lo gitano y lo flamenco. Vaya este resumen. Primero, lo gitano; mañana, lo flamenco. Dios dirá.

De origen indostánico y proyección transeuropea, los gitanos llegaron desde el Punjab (la región India de los Cinco Ríos) y tras asentarse durante siglos en Persia viajan a Europa tras una larga estancia en Grecia (a Europa occidental) y Armenia (a Europa Oriental). Cruzaron los Pirineos hacia 1415 y llegaron a la Corona de Aragón y, al poco, a extenderse por la de Castilla, hasta afianzarse en las tierras del Sur: Extremadura y, especialmente, Andalucía. Al principio levantaban expectación y misterio. Alfonso V de Aragón extendió un salvoconducto para atravesar su reino, en Barcelona (1425), a “Juan y Tomás, condes de Egipto Menor” (así se llamaba entonces a Corfú y las islas Jónicas del Epiro greco-albanés). Por ello, a quienes formaban la comitiva se les llamón “egipcianos”; y de ahí deriva la palabra gitano en España. En los documentos de la época se les llama “bohemios”. A estos siguieron varios grupos más; unos tres mil en la oleada de 1425-1430.

En 1499 los Reyes Católicos dictan las Pragmáticas de los Egipcianos, de Granada y Medina del Campo, y los declaran al margen de la ley. Y así permanecerán, menospreciados y habiendo de refugiarse en cuevas, fuera de las ciudades, hasta 1783 en que Carlos III regulará su situación: “son iguales al resto de mis súbditos”; y serán, y son aún, tratantes de ganado, mineros, herreros, caldereros, artesanos y temporeros (trabajadores de temporada) en el campo. En Andalucía y Extremadura se dio pronto carta de naturaleza a la Ley Gitana tras la legislación de Carlos III, y comenzarán a implantarse en Levante y Cataluña; incluso en el País Vasco. Pero será en la Guerra de la Independencia (1808-12) cuando se ganen, en la lucha contra el francés, un sitio en la iconografía de los guerrilleros españoles y el respeto de la gente. Ya en sintonía con la población, el auge de la agricultura, a partir de 1850, los situará entre los más trabajadores jornaleros de la época, muy requeridos para las tareas agrícolas. Y también será el toreo el que encumbre a muchos gitanos como banderilleros y figuras del siglo XIX y principios del XX.

El proceso de integración fue intenso desde 1850 hasta 1950 en que comienza la rápida industrialización de España y la falta de adaptación de los gitanos a las novedades sociales del momento, y a la modernización agraria, les deja fuera de juego. Sus oficios y habilidades ya ni eran necesarios ni requeridos. El desempleo cayó sobre las comunidades gitanas. Comenzó en la postguerra española una larga fase de choque de culturas y una deriva hacia la delincuencia. No son todos los gitanos, pero en la sociedad moderna un mínimo número de problemáticos son bandera de una importante comunidad de más de 650.000 gitanos en España.

La Ley Gitana pesa mucho, para bien y para mal, en todo el proceso. Lo que para occidentes en lógico e indiscutible, para oriente es absurdo y negativo… y viceversa. Los gitanos llegaron de Oriente. La ley gitana exige: respeto a la familia, cuidado de los hijos, veneración por los ancianos, hospitalidad con el visitante, honor por encima de todas las cosas, libertad del individuo como condición natural, solidaridad con otros gitanos y el acatamiento absoluto de la Ley Gitana. Ella lo preside todo, para bien y para mal.

Se sienten pueblo porque tienen cultura, aunque no tengan territorio. Su cultura es ágrafa (ausente de literatura) y no por ello menos importante. Se transmite oralmente y, dicen, que por ello está más viva. Su cultura es su lengua, su ley, sus ritos y tradiciones y, sobre todo, sus expresiones artísticas. Su lengua es el “romanó” (“romaní” y “caló” en España). Su mayor implantación se da en Andalucía, donde el 22 de Noviembre se celebra el Día de los Gitanos Andaluces. Y es en Andalucía donde en arte, no se sabe donde acaba lo andaluz y empieza lo gitano, más allá del color de la piel. Los gitanos dicen que son de la “raza calé” (de piel más oscura). “Calé”, en “romaní”, significa “oscuro”.