9 jun 2011

PARA TIEMPOS DE REPOSO




Bueno, hoy breve que el gotero no me deja trabajar a gusto.

A pesar de mi breve -espero- “retiro” de la circulación, he dado con dos buenas noticias.
Aún no se puede descargar-consultar el Perfil Ambiental de España’2010 -en la web del Ministerio de los “Medios” pero está el de 2009; será cuestión de días- y dedicarle unas buenas horas: una visión general del Medio Ambiente en España, sobre la base 2009. Ese ya fue mejor que el anterior, y la base de datos de las CCAA, casi al final, es sensacional. Recomendadísimo.

Y lo mejor: por el blog del profesor Antón Uriarte -CO2- me entero de la tesis doctoral de la geógrafa brasileña Daniela de Souza en la que desmonta la moderna religión del calentamiento global. Está portugués, pero parece, es sintomático, que tengo tiempo para disfrutarla en mi “retiro” actual con el google traductor para donde no llego. Una temporadita en la emisora de Antena 3 en Ayamonte (“Costa de la Luz”) me convirtió en un asiduo a los cafés de Vila Real de Santo Antonio… y de Lagoa, de Olhao… y del Algarve portugués en general. Y la voy a disfrutar. Con algunos gráficos se pasa mejor que contemplando a “La dama del Armiño” esa. Cuestión de sensibilidades, pero…



7 jun 2011

DE LA MARCA "COSTA BLANCA"



Costa Blanca” es la marca que identifica a la costa alicantina desde hace 46 años, desde el 13 de Marzo de 1965. Bueno, eso me creía yo, a tenor de los documentos, hasta que hablé con Roc Gregori. Y Palabra de Roc (nos la creemos, Señor), allá por 1959 llegaban cartas al Hotel Victoria de Benidorm con las señas de Hotel Victoria, Costa Blanca, Benidorm. ¿Entonces?

Bueno, yo a los documentos; sin desdeñar en nada la Palabra de Roc.

Otra cosa es la marca “Benidorm”, que de por sí es un invento. Aceptado, pero invento. Bastante posterior. A fuer de usarla su Ayuntamiento ha entrado en la lista de marcas al amparo de la legislación autonómica.

La intrahistoria de estas marcas turísticas comienza en marzo de 1964 cuando se crea el Registro de Denominaciones Geoturísticas. Se podían inscribir “lugares, pueblos, villas, ciudades, centros, zonas, costas, sierras, comarcas o regiones turísticas”. De aquél tiempo es el registro de “S’Agaró”, que es algo de los años 20, por lo que casa la Palabra de Roc: en 1959 ya se utilizaba “Costa Blanca”.

La Constitución del 78 previno la creación de estos Registros Geoturísticos en las Comunidades Autónomas, y sólo Murcia (1984), Castilla-León (1997) y Galicia (2008) crearon los suyos. Canarias, Extremadura y Andalucía lo hicieron por leyes en 1995, 97 y 99. En la Comunitat Valenciana es el Estatut (2006, reformando el de 1982) el que dice que: “Existen cuatro marcas turísticas que responden a los destinos turísticos que se ofrecen al mercado, estas son Castellón-Costa Azahar, Valencia Terra i Mar, Costa Blanca y Benidorm. Todas estas giran en torno a la marca institucional cuyo símbolo es la palmera…”.

Pero volvamos a la “Costa Blanca” primigenia. La Orden del 31 de Marzo de 1964 que creó el Registro lo hizo con el objetivo de “definir, fijar y delimitar la extensión territorial de aquellas zonas cuyas denominaciones se realizara propaganda turística”. El nombre registrado tenía por finalidad “identificar globalmente y promocionar una zona geográfica a efectos turísticos”, y en el caso de los litorales se siguió el modelo francés.

Así, el 3 de agosto de 1964 el Ministerio de Información y Turismo parece que envió misivas a los ayuntamientos turísticos de toda España solicitando denominación y acreditación del nombre. No me consta que llegara el escrito citado al Ayuntamiento de Benidorm, pero sí al de la capital de la provincia. Y fue allí, en un pleno celebrado el 31 de agosto, se propone “Costa Blanca”. Se argumenta que “griegos, cartagineses y romanos colocaron el adjetivo “Blanco/blanca” a la ciudad (Leukon Teijos, Acra Leuka, Castrum Album)” y pide el consistorio alicantino que “todo el litoral de la provincia de Alicante se denomine Costa Blanca”.

El 26 de septiembre el Gobernador Civil responde al Ministerio de Información y Turismo que “la propuesta ‘Costa Blanca’ ha sido admitida por todos los ayuntamientos consultados”... y punto. Los Centros de Iniciativas y Turismo (CIT) sólo tuvieron conocimiento del hecho.

Las primeras “costas” en inscribirse fueron, el 10 diciembre de 1964, “Costa Brava”, “Costa del Sol” y “Rías Bajas Gallegas”.

El Ministerio resolvió la cuestión de la marca “Costa Blanca”, desde la Dirección General de la Promoción del Turismo, el 13 de marzo de 1965 al admitir la marca “Costa Blanca” para, ¡¡atención!!, “las provincias de Alicante, Murcia y Almería, hasta el cabo de Gata”. El 27 de marzo, el BOE confirmaba “la denominación ‘Costa Blanca’ para el litoral alicantino, litoral murciano y litoral almeriense”, con lo que siendo trasnochadamente malvados “la zona territorial de la ‘Costa Blanca’ abarca desde el límite de la provincia de Valencia, con Alicante, hasta el cabo de Gata”. Y no ha sido revocada.

Pero el caso es que respirando los nuevos aires democráticos, en marzo de 1979, los almeriense consiguieron que se cambiara la denominación para su costa y, sin más cuestión de por medio, el BOE del 7 de junio ya recoge que “el litoral de la provincia de Almería se denomine ‘Costa de Almería’”, desligándose de “Costa Blanca”. Para Murcia y su “Costa Cálida” hay que irse al Registro Autonómico de Denominaciones Geoturísticas de 1984 que, a partir de ese momento, nos deja la “Costa Blanca” sólo para nosotros; para el litoral de la provincia de Alicante.

Pero dice Roc que en 1959 ya se utilizaba en Benidorm la marca “Costa Blanca”. Palabra de Roc.




5 jun 2011

Raiders of the Lost Ark (3)


Diario de fuera a Bordo; 3ª anotación (5 de Junio): Por fin en Turquía

Por mucho que le indiquemos, él va a lo suyo. Pella, ni media hora. Va a los suyo. Y camino de Kavala se fue. Y, ¿qué creen que me dijo sobre la vieja Kavala? Pues que se parecía al Benidorm de los años setenta.

Ni siquiera que Kavala fuera visitada por San Pablo, después de la isla de Samotracia (famosa por su decapitada Niké del Santuario de Cabilos) y que aquí naciera Mehmet Alí, el fundado del Egipto moderno y que se enfrentara a Napoleón después de las Batalla de las Pirámides ha servido para adentrarlo en Kavala  Nada, por muy turco que es este Mehmet, él va a tiro fijo al Ararat, y ha sorteado la cosa al borde del mar con un buen vaso de raki y unos orejones (melocotones y albaricoques secos), como los de aquí y que no me acuerdo cómo se llaman allí. Bueno, también le ha dado al te.

Se le puede recomendar poco.En cervezas, le dije que mejor la Tekel Birasi porque las rechonchas botellas de Efes, la más popular, no me gusta. Como es de vino, también le he contado lo del “sarap” (vino en turco) y su consumo moderado (cosas del Islam). Incluso le he hablado del británico Hugh Jonson, quien mantiene que “una cabra que salió del arca del Noé enseñó a Noé la cepa original que se salvó del Diluvio” y, llega a aseverar que  en las faldas del Ararat comenzó la historia del vino”.

¿Será por eso que se me ha hecho Isaac este viaje, desde El Húmedo al Ararat?, ¿será por el vino?, ¿será por el sarap?

No sé, está contento. Por fin ha encontrado a varios alemanes en la ruta y puede hablar con alguien. Pero me cambia el itinerario cada media hora.

Ya ha cruzado el río Evros, entre Kipoi e Ipsala, y ha entrado en su ansiada Turquía. Pero aún le queda un cataplín hasta el Ararat.

En Kesan se me ha ido al sur hacia Canakkale, en la península de Galípoli, y, obviamente, la recomendación estaba en que visitara Galípoli, la “Ciudad Hermosa”, en la orilla europea de los Dardanelos. La zona es famosa tanto por la Guerra de Crimea como por la IGM. Tanta sangre derramada en abril de 1915 ha dado nombre a una cala -Cala Anzac- en honor a los miles de australianos y neozelandeses que integrantes del ANZAC (Australian & New Zeland Army Corps) que palmaron en aquella batalla. Cada 25 de Abril, fecha del desembarco de la ANZAC, es festivo en Australia y Nueva Zelanda para honrar a sus soldados muertos en Galípoli. A Isaac sólo le interesará el Ararat, pero me debía esa parada.

Tras ella, su meta era Canakkale, ya en Asia. “Kale” es castillo; el “Castillo de Canak”. Ha cruzado desde Kilitbahir a Canakkale en un trasbordador; ha cruzado el estrecho de los Dardanelos, el que comunica el Egeo con el Mármara. Vamos, ha cruzado el viejo Helesponto. Pero ni flores.

Una petición: de Canakkale a Troya... Tiene que ir a Hissarlik, un pueblecito a un paso del Troya Tarihi Milli Park y soñar con Homero y el caballo; con Elena, con Paris, con Aquiles, con Agamenón, con Laocoonte, con Héctor, con Patroclo, con Polites, con Príamo… con todos. ¡Jo, que aventura! Me ha dicho que sí, pero lo mismo es que no. Lo que le propongo es un viaje al 1250 aC… y él está allí 32 siglos después: en 2011.

Y de Canakkale, ¿a dónde?, le preguntamos. ¿Vosotros por dónde anduvisteis? Le dices lo de Izmir y Antalia, con escapadita a Pamukkale (“Castillo de algodón”) que es de lo más turístico y bonito de Turquía… y calla; queda en silencio la cosa. Consulta su mapa. Le animas: vas a ver el resultado de la tectónica que actuó en el valle del Menderes levantando las aguas subterráneas, junto a las chimeneas de Plutón; es el mundo del bicarbonato cálcico. Más silencio. “Vale, voy a pensármelo; adiós”.

Pero él va a su bola. Ya reportará; ya reportaremos. Lo mismo tira para el norte. Él es así.



PD. El Ramadán comienza el 1º de agosto; que lo sepas Isaac.


4 jun 2011

DE LOS ECOGESTOS... EN TURISMO


Juro que nunca había oído hablar de los “ecogestos”; ni siquiera había leído la palabra hasta que en plena vorágine de la planificación veraniega me tropiezo con ella: “ecogestos: gestos del viajero responsable”. Y tras ella, un par de cliks y todo un universo en torno a los gestos favorables a la sostenibilidad viajera.

Algunos son tan elementales que les diríamos “de cajón”. Ecogestos para ecociudadanos en una inconmensurable lista de portales que llegan hasta facebook y twitter. Ecogestos, hay de todos los colores y todos los alcances y compromisos medioambientales posibles. Son pequeños gestos para no hipotecar el futuro.

Los principales gestos del viajero responsable en Francia” es el título de una sección de la web oficial de Turismo de Francia, y son 11: Respetar la reglamentación de los lugares visitados; No dejar residuos tras de nosotros, cualesquiera que sean; llevarnoslos y echarlos en los cubos de la basura después de haberlos clasificado; Seguir el trazado de las sendas; Respetar el silencio de la naturaleza; No alimentar a los animales y permanecer a distancia de ellos; No coger plantas y flores en los espacios protegidos; No degradar las obras de arte, los sitios o los monumentos: simples gestos como acariciar un fresco pueden alterarlo seriamente si dicha acción se repite por millones de visitantes; En el hotel, pedir que las toallas no sean cambiadas diariamente; Evitar recurrir a la climatización; En el momento de sus compras, privilegiar los productos locales de temporada y evitar el recurso a las bolsas de plástico, y Compensar las emisiones de CO2 inherentes a nuestro transporte turístico.

Hombres, son genéricos y manifiestamente mejorables; pudieran ser incluso muchísimos más. Algunos aparecen ya en cartelitos a la intemperie y en las paredes de las habitaciones del hotel.

Ahora bien, el último: “Compensar las emisiones de CO2 inherentes a nuestro transporte turístico” es el único que me entraña dudas existenciales. ¿Qué me propone Francia?: ¿plantar arbolitos?, ¿negociar derechos de emisión?, ¿invertir en uno de esos depósitos bancarios de ayudas a compensación de emisiones?, ¿invertir también en los MDL (mecanismos de desarrollo limpio) que plantea el propio Protocolo de Kyoto?, ¿contratar una póliza de seguro de coche de las que a base de más euros te dicen que compensas el CO2 que produces?, ¿comprar solo pasajes de avión a aquellas compañías que apliquen programas de reducción de emisiones?, ¿mandar muchas cartas a las que les pongan el sello ese de “No CO2ntamino” de la compensación de las emisiones de carbono del correo postal? Bueno, en este caso no habría hecho nada por la osadía de mi viaje; sólo por el transporte de la carta… habiendo e-mail.

Todo esto se basa en el “principio” de que “el que contamina, paga”.

Sólo veo que la compensación es a base de mis sufridos euros y, en cuanto a la reforestación, lo que no se dice es que “lo que se paga ahora es por lo que esos arbolitos absorberán, dicen, en los próximos años; no por lo que se ha contaminado hasta ahora”. Un árbol de 30 pisos, como el de Celentano, no surge por generación espontánea.

No obstante, echo de menos un tratamiento serio sobre el CO2 y en el Turismo de España una cuestión de ecogestos, aunque sólo sea por imagen, como ésta. Si va en plan serio, mejor que mejor. Sobre todo, sabiendo que muchas infraestructuras turísticas de este país está siguiendo ya los protocolos del Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE). Pero parece como si les diera miedo contarlo.



2 jun 2011

DE PEPINO, UN PUEBLO TOLEDANO


Cuando comenzamos la aventura de la Radio en Benidorm teníamos una familia de Talavera de la Reina que nos traía cosas de Pepino.

Pepino, como el verde vilipendiado por Alemania, pero pueblo “áspero de piedras y cuestas”; Pepino, en las Tierras de Talavera.

Y ahora que el pepino hispano ha sido ofendido por doña Cornelia y sus secuaces aun siendo nosotros los terceros productores europeos (que Francia y Holanda nos ganan) y novenos mundiales (que China es el pepinón con el 58% de la producción mundial), me he acordado de aquél Pepino toledano que en los ochenta nos tomábamos a guasa.

Vaya como descargo hacia los pepineros.

Pepino es un pueblo toledano, a nada de Talavera, que en su día se llamó “Aldea Nueva de Talavera”. Así aparece en las Relaciones Topográficas de los pueblos de España que se hicieron en tiempos de Felipe II (1578) y que recogen datos de 700 localidades de Castilla la Nueva, así como algunas de Alicante, Jaén y Cáceres. El monarca ordenó remitir cuestionarios por doquier para que con sus datos Pedro Esquivel pudiera confeccionar un mapa (del que sólo se conservan las 20 páginas del llamado “Atlas de El Escorial”). No todo el mundo respondió, o las respuestas fueron tan poco detalladas que se omitieron. Cuando uno se lee las Relaciones para el Mapa del Reyno de Valencia de Tomás López (ya en el XVIII) lamenta la falta de la más elemental y mínima instrucción de los clérigos de la época que son los que responden al cuestionario en los pueblos. Es imposible casar distancias, y ni coincide la toponimia de caminos, valles, ríos y montañas de un pueblo vecino a otro. La costa aún es una entelequia.

Bueno, pues en 1578 resulta que de Pepino se cuenta que había sido poblado en el siglo XIV como lugar del Señorío de los Arzobispos de Toledo y que era administrado como “Aldea Nueva de Talavera” por el Deán de la Colegiata de Santa María. Ya en la Cosmografía de Fernando Colón (1571), que argumenta las Relaciones para Felipe II, se cita que las 70 familias que habitaban el lugar son herederas de las siete familias originales de labradores (setenta de siete, vaya con la numerología) que se asentaron en el lugar en 1517 de la mano de Alonso Pepino. Y de Alonso Pepino, labrador, viene este Pepino.

Juan Martínez de Riaza, que de Deán de Talavera llegó a Arzobispo de Toledo, reconoce en 1594 que las tierras labradas por los pepineros son de éstos, con lo que suponemos que en la Desamortización de Felipe II (1581) los pepineros se compraron sus tierras y formaron entidad concejil.

Desde entonces, Pepino se dedica más que nada a la ganadería y hasta tiene una casita rural.



1 jun 2011

Raiders of the Lost Ark (2)


Diario de a fuera bordo; 2ª anotación (1º de Junio). Grecia, tierra ligera; patria del Sol.

Igoumenitsa es parte del Epiro griego; es la capital de la Tesprótida. Isaac ha llegado esta mañana a Igoumenitsa; ya está en Grecia.

Y no ha llegado por carretera con el superconvertible; lo ha hecho embarcado en un ferry. Así pues, anotemos: “en la mañana de hoy, primero de junio, pisa tierra griega”.


Ya sabía yo que el navegante iba a terminar por navegar por el Adriático, pero me lo imagina haciéndolo brevemente desde la península de Sabbioncello/Peljesac, al sur de las Bocas de Neretva, hacia Korkula (de Orebic un ferry te cruza a Domince, que es como una urbanización de Korkula), la capital de la preciosa isla dálmata de igual nombre, para visitar la casa donde nació, dicen los korchulanos, un tal Marco Polo; uno que dicen que fue viajero, y lo único cierto es que estaba en una galera que fue apresada en una batalla entre genoveses y venecianos (9.09.1298) y terminó en prisión, en Génova, donde dictó de Il Milione. Nada más; de lo suyo no se sostiene nada. El tal Marco sería lo que fuera, pero de escribir poco. Dicen que viajero, como Isaac, pero nada más. Bueno sí, más fantasioso que Antoñita la Fantástica.

Fue un tal Rustichello de Pisa, compañero de prisión genovesa de Marco, el que le escribió, en provenzal, la aventura “imaginada” de sus viajes, un relato de maravillas, milagros y hechos mágicos que nadie que yo conozca se ha leído y del que todos hablan: “Los viajes de Marco Polo”, aunque su nombre original sea Il Milione.

Le tengo dicho a Isaac que viajero para emular, sin lugar a dudas, es Benjamín de Tudela, un siglo anterior al tal Polo, del terruño patrio (Tudela es Navarra y epicentro de merindades; la de los cogollos y -creo que- patria chica de Miguel Servet) y fidedignamente documentadas sus visitas. Y al navarrico le conocemos cuatro gatos; aunque su libro (Séfer Masaot, es que se dedicó a visitar comunidades judías por el mundo) lo han leído desde el siglo XV muchísimos millones más. Y sin un pero.

Bueno, pues mi protagonista viajero del siglo XXI tomó el ferry en Ancona y se me ha cruzado el adriático (en 15 horas), durmiendo. Se me ha saltado los Balcanes por las bravas. ¿Me deja el paisaje del karst esloveno-croata y la costa dálmata para el regreso? Dubrovnik, ojo, es visita obligada, oiga.

Decía que lo tenía todo planificado… al milímetro. Casi. Ha conocido bien Ancona porque llegó tarde a embarcar y unas birritas han arreglado el asunto. Se me distrae con el vuelo de una mosca. Alguna piedra vieja fuera de su sitio le retuvo.

Ya en tierra de helenos ve Turquía al fondo. La autopista Egnatia -paralela a la Vía Egnatia de los romanos-, no la va a tocar, pero va a visitar Salónica, en el golfo Termaico, camino de Turquía, que se asoma ya a Levante. Le hemos “vendido” la visita a la ciudad porque iba incluida en la ruta de Benjamín de Tudela y porque no en balde Mustafá Kemal -Atatürk (“el padre de los turcos”)- nació en esta ciudad griega, y su obsesión es Turquía. Es más, le insistimos en que desde Salónica viajara a la vieja Pella (a diez kilómetros, más o menos), el antiguo puerto, hoy cegado y en tierra firme, donde naciera Alejandro Magno, otro viajero.
Para el 12 de junio hay elecciones en Turquía, generales o parlamentarias, y en algunos lugares ha habido ya algún incidente con los autobuses electorales y los candidatos. Ni flores; no me ha hecho caso.

Lo único que le hemos sacado bien en claro de todo esto, entre dimes y diretes con Salónica, Pella, Alejando Magno, Marco Polo y Benjamín de Tudela es que tanto en el IV a.C., como en el XII y en el XIII, en el siglo XXI, por allí, hace calor, mucho calor.



31 may 2011

1968... DE UN BENIDORM CAMUSIANO

En agosto de 1968 veía la luz el primer análisis de las “Vacaciones a la española” que realizó Luis Caradell para Triunfo. Era el 3 de agosto (número 322) cuando Benidorm iniciaba el proceso como “barrio extremo de Madrid… con vistas al mar”.


Carandell alucinaba. La verdad es que en la España de la postguerra, en materia de turismo no se mueve nada hasta 1951. Y no era turismo; era veraneo. Y aquél Benidorm de 1968 haría alucinar a muchos deambulado entre sus rascacielos.


Así las cosas, aquél Benidorm de postguerra, acostumbrado a los veraneantes que desde finales del XIX gustaban del enclave, se aprestó, con la nueva década, a sacudirse la pátina de miseria, autarquía y sequía, la “pertinaz sequía” de los años cuarenta que también se cebó en los posibles ingresos extras que tras la almadraba pudiera dar la huerta de Benidorm, aspirando a un algo más que pudieran darle los veraneantes; cuando las vacaciones eran tres meses de verano y debilidad de la peseta lo ponía todo patas arriba en cualquier momento.


Aunque en 1951 se nota un inicial despegue en la economía española, gracias a la primera industrialización y a los balbuceos de la palabra veraneo, no será hasta 1953 -cuando se firman los acuerdos con los americanos, cuando se pone fin al aislacionismo, cuando se acaba el proteccionismo, cuando se inicia el titubeante liberalismo económico- cuando España se plantea el futuro hacia el turismo. Y Benidorm está en ello. El PGOU será de 1956, pero hasta 1958 no se pone en marcha, de verdad, el proceso y es a partir de 1963 entonces cuando Benidorm sube como la espuma.


Es tal el éxito de producto “Benidorm” que mueve a Carandell a iniciar su periplo por el punto más emblemático de las llamadas “clases medias”: por Benidorm.




Y se sorprende: dice que Benidorm es “como Madrid, pero con extranjeros.


En fin: “Benidorm es propiamente, en su parte moderna, un Barrio de la Concepción, edificado entre la orilla del mar y las montañas color detergente de la Costa Blanca”.


Apunto que el Barrio de la Concepción surge tras la anexión por parte de Madrid -el Gran Madrid- del municipio de Canillas (1950) y los inicios de la urbanización de la periferia madrileña, en “plan moderno”, en 1955 (inmobiliarias Urbis y Banús; ¿de dónde salió si nó la pasta para Puerto Banús?) y, muy especialmente, desde los 60 en lo que algunos han edulcorado como urbanismo ye-yé, centrado en La Elipa, Moratalaz y La Concepción, con lo que se llamó “módulos nuevos” en urbanismo “de orden cerrado” para ciudadanos medios que se van incorporando a la ciudad y aspiran a más.


Un detalle a no olvidar es que en la vieja piel de toro la medida contra el paro, desde 1944, ha sido el ladrillo. De hecho, desde 1944, la Junta Nacional del Paro y el Instituto Nacional de la Vivienda iban de la mano. Pero eso no afectaba a un Benidorm costero lejos de las directrices del II Plan Nacional de la Vivienda (1955).


Obnuvilado queda Carandell con aquél Benidorm de madrileños por doquier confundiéndose con “oficinistas alemanes, obreros franceses, empleados del norte de Europa e incluso con un minero australiano… empeñado en llevarse a Australia a la camarera que le servía en el comedor; una chica andaluza que se llamaba Luci”, no cita a los hooligans británicos y señala que aquellos veraneantes españoles eran distintos de los extranjeros, porque ya venían “con el dinero contado y con la mentalidad de la clase media española” que actúa bajo el principio de que “hay que sacarle al dinero el máximo jugo posible prolongando el placer que proporciona durante el mayor tiempo posible”. Principio que yo sigo practicando.


Describe al veraneante español del 68: “tiene una ilimitada propensión a presumir de rico y una ilimitada vergüenza de ser pobre”. Quizás por eso descubre entre el gentío que puebla Benidorm a los “muy arreglados” españoles/as y a los muy “informales” extranjeros/as. En la mezcolanza de aquellas noches de verano, dice, “Benidorm tiene un cierto tono camusiano”. En la filosofía trágica de Albert Camus me he perdido; Camus analizó lo absurdo como forma de ser en el mundo. Pero me parece una visión a respetar.


No sé, aquél Benidorm de 1968 debió ser fascinante; el maestro Carandell lo vivió y a mí no me queda más que leer sus cosas en un destartalado ejemplar de Triunfo.