Mientras una excelente representación de Benidorm estaba hoy ofrendando al Apóstol en Santiago de Compostela —ante el Patrón de España—, yo aquí, en Benidorm, devanándome los sesos por ese trocito de España —¡Santiago y cierra España!— que es Ceuta.
Preocupado por lo de Ceuta, ¡sí!, me fijo cada día más en Marruecos.
Quizás por lo que dejó escrito Sun Tzu, en ‘El arte de la guerra’: “Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria obtenida también sufrirás una derrota. Si no sabes nada ni del enemigo ni de ti mismo, sucumbirás en todas las batallas”.
Marruecos lo sabe todo de España; España no sabe nada de Marruecos. Todo lo más, que nos come por pies, lo que es muy triste.
Hoy, para mí, la cuestión con Marruecos no es del siglo XV, sino del siglo XX; casi de esta mañana. Y esta mañana lees a Fernando Rueda[1]… y ves que toda cuadra; y cuadra bien.
En el origen de cómo arranco esta historia hay dos personajes clave: Lyautey y El Fassi. ¿Saben ustedes quienes fueron? Empezamos muy mal, que diría Sun Tzu.
Yo siempre recomiendo optativamente haber leído al chino e impepinablamente a Yves Lacoste, un francés nacido en Fez para el que la Geografía, no me canso de repetirlo, sirve, en primer lugar, para hacer la guerra. Y eso lo sabían Lyautey y El Fassi antes de que mi geógrafo de cabecera lo dejara escrito en 1976.
Si buscan en la Internet darán con todos ellos: Sun Tzu, Lyautey, El Fassi y Lacoste; quien nos dejó en junio pasado… y tiene ya mi obituario trazado, aunque aún no ha visto la luz.
Y a lo que voy.
Louis Hubert Lyautey (1854-1934), mariscal de Francia, fue un aristócrata propio del XIX que entró en el XX con responsabilidades militares y una muy bien articulada cabeza para la política —un político de uniforme— que ha terminado en este Post por haber sido el primer Residente General de Francia en Marruecos tras la firma del Tratado de Fez[2]. Lyautey llegó a Marruecos en 1915 e impulsó las obras públicas, el urbanismo, la producción y la cultura, sometiendo todas las revueltas una vez que controló totalmente el Majzén (el poder central).
En 1921 fue recompensado con el rango de mariscal y en 1925, tras su “pequeño Alhucemas” en Bab Ounder el general Stanislas Naulin tomó el mando y desde el continente enviaron a Philippe Pétain que, de acuerdo con la política del premier Paul Painlevé, pasó a la acción y con España —lo negoció con Primo de Rivera— decidieron aplastar la rebelión de Abd el-Krim.
Allal el-Fassi (1910-1974) nació en Fez cinco años antes de la llegada de Lyautey. Hijo de un ulema y asegurando ser descendiente de un compañero del Profeta —ahí es ná; yo mantengo mi descendencia en línea directa del mismísimo oso que mató a Favila[3]—, se convirtió pronto en un líder místico y se doctoró en teología islámica. Tras algún encontronazo con la política colonial francesa que le llevó a prisión, en 1934 fundó el Comité de Acción Marroquí (CAM) y exigió a las autoridades francesas el cumplimiento estricto del Tratado de Fez de 1912, que Francia rechazó. En 1937 el CAM estaba desarticulado y El Fassi forzado a un exilio en Gabón. Y desde allí lo inspiró todo para crear el Istiqlal[4] y diseñar el mapa del Gran Marruecos que sigue siendo el quid de la cuestión (y que me niego a reproducir en este post).
Sí, porque “el Gran Marruecos” es una doctrina[5] plasmada a través de un gran mapa.
Pero esto es grave porque, ahora mismo, el artículo 42 de la Constitución marroquí de 2011, como todas las anteriores desde 1962, encomienda al monarca la garantía de la independencia y la integridad territorial del Reino “dentro de sus fronteras auténticas”[6] (¿?). Ningún texto marroquí, constitucional o legal, define cuáles son. Y tengan en cuenta que, con esta frase, sin detalles, incorpora al derecho fundamental marroquí una doctrina territorial anterior, nunca reducida a límites precisos.
Sentado esto, vamos a los hechos y con los hechos.
Con Marruecos, el patrón es constante: presión sostenida por debajo del umbral del ataque armado, creación de un hecho consumado y negociación posterior sobre lo ya ocupado desde el mismo instante de su independencia. El incidente del islote de Perejil[7], en 2002, respondió al mismo esquema; pero se reaccionó. Y desde entonces siguen produciéndose actos unilaterales sucesivos que evitan el umbral capaz de activar respuestas con un gobierno como este.
Señalo: con Marruecos, el marco aplicable no es el de la gestión bilateral de incidentes, sino el del artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas[8] y el de los principios de Igualdad soberana, Integridad territorial y Abstención del uso o la amenaza de la fuerza que enuncia el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con Marruecos[9] de 4 de julio de 1991.
Invocarlos —hoy aquí, y siempre— no es un acto inamistoso; simplemente la exigencia de cumplimiento de lo pactado.
Y arrimando el ascua a mi sardina, el Tratado de Fez es un tratado importante; pero a mí me gustaría comenzar esta historia un poco más atrás, con otro tratado: el de Wad-Ras[10] (1860). En realidad, los dos tratados, Wad-Ras y Fez, constituyen dos de los hitos diplomáticos y políticos más trascendentales en las relaciones entre Europa y el norte de África.
Por el de Wad-Ras, España ampliaba sus límites territoriales sobre Ceuta[11] y Melilla[12]. Y, a resultas del mismo, se alteró el destino económico de aquel Marruecos.
Debo reconocer que la asfixiante indemnización de guerra —400 millones de reales[13]— obligó al Majzén[14] a solicitar préstamos masivos a la banca británica. Para avalar estos créditos, el sultán entregó la gestión de sus aduanas portuarias, iniciando el ciclo de endeudamiento crónico que allanó el camino para la pérdida total de independencia que se produjo ya en el Tratado de Fez de 1912.
El colapso final fue un proceso multifactorial provocado por la voracidad del imperialismo anglo-francés (repito: anglo francés) y la rigidez de un sistema estructural interno marroquí que no supo adaptarse a la apisonadora del capitalismo industrial del siglo XIX.
Las verdaderas potencias capitalistas de la época (Gran Bretaña y, sobre todo, Francia) aprovecharon la grieta para imponer un asedio financiero aún mayor a partir de tratados comerciales desiguales[15], el abuso de las llamadas Protecciones Consulares[16] y los macropréstamos de 1904 y 1910[17].
Para funcionar en el norte de África, en aquellos años donde aún perduraba su tradición medieval, el Majzén dependía de tributos religiosos tradicionales y de la recaudación forzosa mediante expediciones militares (harkas). Cuando las regiones ricas se ampararon en las protecciones europeas propias del siglo XX, “el Estado marroquí” de entonces ya fue incapaz de crear una estructura de recaudación moderna y eficiente de impuestos para hacer frente a la realidad; no controlaba el supuesto país.
Encima, los sectores más tradicionales y religiosos, capitaneados por los ulemas, se opusieron sistemáticamente a cualquier intento de reforma administrativa o técnica inspirada en Occidente, lo que impidió a aquel embrión de país desarrollar, cuanto menos, una economía capaz de afrontar la situación.
Y, finalmente, los cuentos de las Mil y una noches aplicados a ese rincón tan occidental de África. Sultanes como Abd al-Aziz[18] agravaron la situación al contraer enormes deudas personales para adquirir excentricidades: juguetes modernos a vapor y armamento obsoleto facturado por comerciantes europeos sin escrúpulos a precios inflados.
Recuerdo perfectamente aquella asignatura (Compartimentación Territorial de África) que me resultó tan útil en otros trabajos sobre el Norte de África y lo que fue aquel territorio en los albores del siglo XX. Francia deseaba expansionar su imperio colonial desde Argelia y la irrupción de Alemania, que intentó frenar a Francia, provocó gravísimas crisis internacionales: las llamadsas Crisis Marroquíes de 1905[19] y 1911[20]).
Y en medio de este juego de Francia, Gran Bretaña y Alemania metieron a España en el lío; y España, estando de guerra hasta el corvejón, aún se embarcó en otras más[21].
Pero volvamos al mariscal Lyautey porque, aunque les duela a muchos, fue el arquitecto del Marruecos contemporáneo. Su plan impidió que el país perdiera su identidad cultural ante la apisonadora colonial pero, al mismo tiempo, cimentó las bases de esa profunda desigualdad geográfica y —especialmente— social que sigue arrastrando el país en el siglo XXI. Que la culpa no es del cha-cha-chá.
Francia transformó por completo la jerarquía urbana y social de Marruecos. Creó de la nada metrópolis[22] como el corazón administrativo de Rabat o el centro financiero e institucional de Casablanca, y aplicó un enfoque político y cultural basado, en un principio, en la asociación y el respeto institucional indirecto, en lugar de la asimilación o la destrucción cultural de la colonia que es lo que habían hecho hasta entonces los colonialistas.
La Doctrina Lyautey definió, cuando menos, el rostro físico, político y social del Marruecos del siglo XX y ha llegado hasta hoy.
Con la Doctrina Lyautey la institución monárquica marroquí sobrevivió a la era colonial y salió reforzada tras la independencia, pero ahondó aún más, si cabe, la histórica fractura socioeconómica entre el litoral útil de las colonias francesas y las periferias rurales disidentes (el Bled al-Siba), que fueron reprimidas militarmente. Lyautey prefería la negociación, el avance político lento, el pacto con las tribus locales y el uso medido de la fuerza. Pero en 1925 esta doctrina dejó de funcionar ante la insurrección kabileña y Pétain llegó a Marruecos declarando abiertamente que él “hacía estrategia, no política”[23]: desplegó un ejército colosal de 150.000 soldados franceses, fuertemente armados, decenas de aviones y centenares de cañones de una artillería modernas que acabó con la revuelta rifeña forzando la rendición de Abd el-Krim en mayo de 1926.
La caída del líder rifeño no significó el fin de la resistencia marroquí, sino una profunda metamorfosis estructural: marcó el fin del histórico nacionalismo tribal, guerrillero y armado, y dio paso al nacimiento del nacionalismo urbano, civil y moderno, que tres décadas más tarde conseguiría la independencia total del país.
La derrota militar de la guerrilla de Abd el-Krim demostró a las élites intelectuales marroquíes que la fuerza de las armas tradicionales y el aislamiento tribal ya no podían derrotar a los ejércitos industriales europeos. Entonces, el testigo de la resistencia pasó de los guerrilleros del Rif a los jóvenes universitarios, burgueses y ulemas de las grandes ciudades (Fez, Rabat, Casablanca).
Y, sorprendentemente, a partir de 1926, por primera vez en siglos, todo el territorio geográfico de lo que desde Europa se considera que es Marruecos quedó unificado bajo una única autoridad administrativa real controlada tanto por el Majzén como por las potencias coloniales. Hasta 1926, el sultán de Marruecos nunca había gobernado realmente sobre Bled al-Siba: el Rif y las montañas del Atlas.
Así llegamos a Al Fassi y el nacimiento del Istiqlal gracias a una nueva generación de jóvenes nacionalistas —influenciada por el panarabismo y las ideas democráticas francesas— que fundaron varios movimientos políticos modernos que llevarían a la fundación del Partido del Istiqlal (Independencia).
La IIGM tuvo su papel. Marruecos fue punto de desembarco de la Operación Torch[24] (noviembre de 1942); el Protectorado estaba la órbita de la Francia de Vichy y aquello suponía atacar al III Reich.
Al-Fassi y los suyos esperaron la oportunidad y en cuanto estuvo encaminado el resultado de la guerra en Europa, en Rabat, el 11 de enero de 1944, Al-Fassi presentó ante el sultán y los cónsules generales de EE. UU. (Feliz Cole) y Reino Unido (Francis Stone Bird) el manifiesto del partido Istiqlal firmado por los más importantes líderes nacionalistas marroquíes. En el manifiesto del partido Istiqlal se solicitaban la independencia del país en su integridad territorial y bajo la égida del sultán Mohammed V, así como la adhesión de Marruecos a la Carta Atlántica y su participación en la Conferencia de Paz. Reconozcamos que siempre han sabido jugar muy bien sus bazas. Francia fue absolutamente puenteada y ninguneada. Es más: los nacionalistas se apoyaron en la promesa implícita de descolonización que el presidente Franklin D. Roosevelt le había hecho al sultán Mohamed V durante la Conferencia de Casablanca[25] en 1943, pasándose por el arco del triunfo los intereses de París.
Pero la reacción oficial de los diplomáticos angloamericanos ante el Manifiesto de Independencia de Marruecos fue de cautela extrema, frialdad e incomodidad; que los de abajo consiguen escribir y que quede lo que ellos quieren; pero están los archivos[26].
No obstante, Francia y España —¡Olé, qué visión de la jugada!— habían apuntalado la figura del sultán Mohamed V en 1927 creyendo que sería un títere dócil para mantener calmada a la población tradicional tras las turbulencias de la Guerra del Rif. Pero el sultán les salió rana y se unió al nacionalismo. En lugar de aislarse en el Palacio, Mohamed V se alineó de forma clandestina con los herederos políticos del descontento de Abd el-Krim y los intelectuales urbanos que proliferaban como moscas gracias a la implantación de modernos sistemas de educación bajo el dominio francés del Protectorado, que estaba formando a las élites de país. Lo de siempre: ¡qué malo es leer!; aunque es mucho peor saber interpretar lo escrito.
En aquellos años, como decíamos, Mohamed V asumió las tesis independentistas, convirtiendo a la Corona Jerifiana[27] en el símbolo indiscutible de la unidad nacional frente a los colonizadores, lo que culminó con el fin del Protectorado en 1956. En definitiva, el Marruecos posterior a Abd el-Krim fue el laboratorio donde se forjó el Estado-nación centralizado actual; se abandonó la fragmentación regional de las tribus y se construyó una identidad nacional cohesionada alrededor de la figura del monarca, sentando las bases institucionales del Marruecos del siglo XXI.
Ahora mismo podemos decir sin ambages que la economía de Marruecos se ha repuesto por completo de la asfixia financiera, la quiebra del Majzén y la pérdida de soberanía económica que experimentó entre 1911 y 1912. Ha pasado más de un siglo: ya saben lo de no hay mal que cien años dure (y cuerpo que lo resista).
Y la verdad es que tras alcanzar la independencia en 1956, el país pasó por décadas de reconstrucción institucional y, en el siglo XXI, se ha consolidado como una de las economías más estables, dinámicas y diversificadas del norte de África.
Y si no queremos verlo, es un grave problema. Otra cosa es la cuestión social. Hoy en día, Marruecos es una potencia económica emergente que compite directamente en mercados internacionales de alto valor añadido, pero tiene un pesadísimo lastre social que es un problema enquistado letal.
Recordemos: Francia dividió el país de forma invisible en dos, al modo de Bled al-Makhzen (Tierra del Gobierno/Orden) y Bled al-Siba (Tierra de la Anarquía/Disidencia). Francia fue más sutil y las llamó el ‘Marruecos útil’ (las llanuras costeras del Atlántico, ciudades como Casablanca o Rabat, ricas en agricultura y fosfatos) y el ‘Marruecos inútil’ (que ya se pueden imaginar). El ‘útil’ recibió toda la inversión en infraestructura y el ‘inútil’ (las regiones montañosas del Rif y el Atlas, habitadas mayoritariamente por bereberes/amaziges) quedó completamente marginado.
Vuelvo al principio: Lyautey tuvo la culpa.
Las mejores tierras agrícolas fueron expropiadas para colonos franceses. Esto provocó el empobrecimiento del campesinado tradicional y el inicio de un éxodo rural masivo hacia las periferias urbanas, originando los primeros bidonvilles (chabolas) en Casablanca.
Hasán II (1961-1999) se centró en consolidar el poder; su poder. Zonas históricamente rebeldes al Majzén, el poder central, como el Rif, sufrieron un castigo económico y militar deliberado (los años del plomo). La falta de inversión pública cronificó la pobreza y empujó a la población a la emigración hacia Europa o al contrabando. En los años setenta y ochenta la crisis económica y los planes de ajuste del Fondo Monetario Internacional (FMI) obligaron al gobierno a recortar subsidios hasta en lo básico, lo que agravó la situación y desató violentas protestas sociales (como las de Casablanca en 1981[28] y Fez en 1990[29]), reprimidas con dureza. El gasto público se desvió hacia la seguridad del Estado y el conflicto del Sáhara Occidental, dejando la educación pública y la sanidad en niveles mínimos de calidad.
Con Mohamed VI se inició una estrategia de modernización económica, pero con un impacto social desigual generando dos realidades paralelas. Por un lado tenemos que el Estado ha invertido miles de millones en trenes de alta velocidad (Al Boraq[30]), puertos colosales (Tánger Med[31]) y energías renovables (planta solar de Ouarzazate[32]). Y por el otro que ha aumentado la desigualdad social. Las macroestructuras coexisten con un Marruecos rural profundo que carece de agua potable, sólo dispone de pistas y carreteras secundarias y faltan hospitales dignos.
El sistema educativo no se adaptó al mercado laboral. Como consecuencia, una enorme parte de la juventud urbana padece desempleo crónico, y más del 30-40% de la actividad económica sigue dependiendo del sector informal (venta ambulante, subempleo)[33].
Nadie nos lo contó con detalle, pero entre finales de 2016 y mediados de 2017 el Rif se movilizó. El Hirak del Rif fue una oleada de protestas ciudadanas de carácter social, económico y cultural que sacudió la históricamente postergada región del Rif, en el norte de Marruecos lo que se convirtió en uno de los desafíos políticos más importantes[34] para el reinado de Mohammed VI.
Marruecos arrastra hoy una fractura social dual. Por un lado, una élite económica y una clase media urbana conectadas a la globalización; por el otro, millones de ciudadanos atrapados en la vulnerabilidad económica, donde la emigración clandestina (el haraga[35]) sigue siendo vista por muchos jóvenes como la única vía de ascenso social. El índice de desarrollo humano (IDH) de Marruecos sigue reflejando el peso de este desequilibrio histórico aunque se sitúa en 0.710 (posición 120 del mundo). Ese 0’710 coloca al país norteafricano en el grupo de naciones con desarrollo humano alto. Sin embargo, Marruecos presenta una brecha muy profunda al compararse con España (IDH 0’918, posición 28), Francia (IDH 0’920, posición 26) y el promedio de la Unión Europea (UE), considerados como índices muy altos.
Pero la Renta Nacional Bruta señala la mayor brecha de todas. Aunque Marruecos es una economía dinámica en la región, su Renta Nacional Bruta (RNB) per cápita ajustada por paridad de poder adquisitivo (PPA)[36] es cinco veces menor que la de España y seis veces menor que la de Francia. Esto se debe al peso que todavía tiene el sector informal y a la baja productividad de amplias zonas rurales.
Pese a todo, Marruecos avanza y hay que tenerle siempre en el visor y en el retrovisor.
Me preocupa —¿pero quién soy yo?— el plan estratégico de Marruecos para convertirse en el líder indiscutible de las energías renovables y el hidrógeno verde en el norte de África. Sí, no me pierdan de vista la macro estrategia gubernamental L'Offre Maroc (La Oferta Marruecos) que persigue posicionar Marruecos como el hub energético global por excelencia, capitalizando sus excepcionales condiciones climáticas (sol y viento) y su proximidad estratégica con la Unión Europea. Con este plan, Rabat busca no solo asegurar su independencia energética, sino erigirse en el principal socio y proveedor de energía limpia de la Unión Europea[37], desafiando directamente los planes de países como España.
Es más, el plan contempla la creación de corredores de hidrógeno verde para abastecer los centros industriales de Alemania y los Países Bajos pasando muy mucho de España[38]. Se han designado cuatro puertos estratégicos (Tánger Med, Mohammedia, Jorf Lasfar y Tan-Tan) para almacenar, adecuar y exportar el hidrógeno y sus derivados químicos por vía marítima, aunque oficialmente nunca han descartado que puedan hacerlo a través de España.
Marruecos ha reservado un área pública sin precedentes de un millón de hectáreas destinadas exclusivamente al despliegue de infraestructuras renovables (eólica y solar) y plantas de electrólisis acoplada a la desalación de agua de mar (para no comprometer los acuíferos locales) y la posterior transformación en derivados de transporte sencillo como el amoniaco verde, metanol y combustibles sintéticos en las áridas regiones del sur y del Sáhara, idóneas por sus niveles récord de radiación solar y constantes vientos costeros que le dan una superventaja económica sobre las propuestas españolas del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde —que se asienta sobre dos de los polos químicos y petroquímicos más potentes del país: Palos de la Frontera (Huelva) y San Roque (Cádiz / Bahía de Algeciras— o el Corredor Vasco (BH2C; el Hub Tecnológico del Norte) con epicentros en la refinería de Petronor en Muskiz y el Puerto de Bilbao. Tenemos las bendiciones de la UE y las certificaciones, pero, de momento, Berlín ya recibe el marroquí.
Hay más mucho más en este campo; tanto, que asusta.
Conviene conocer al enemigo. Lo de Ceuta es una puntadita más. La punta del iceberg de lo social que es tan grande que no nos deja ver todo lo que viene detrás.
Hay que meter la esencia de Rudolph Kjellen en día a día. Ya está bien de decir que “¡es tonto!”, pero resulta que “¡no da vueltas!” y va a lo suyo mientras nos ensimismamos con su última provocación.
Podía sacar a pasear hasta las reminiscencias de proceder con el METI/MITI japonés y el concepto del estado desarrollista, que tan bien se conoce desde la Geografía, que (¡no olviden!) es la madre de todas ciencias. Ya, como fantasmas de mi sueño, solo veo Zaibatus/Keiretsus “a la marroquí” por todos lados. Y me preocupa, ¡oiga!
Le apuntan a Giacomo Casanova la frase: “El hombre que olvida las ofensas de su enemigo no demuestra grandeza de alma, sino cobardía o estupidez. Al enemigo se le devuelve el golpe multiplicado por diez, o se espera en silencio el momento de verlo caer”[39].
Aquí, presiento, hay más de uno que ha leído a Casanova.
Aunque Casanova hablaba desde el individualismo libertino del siglo XVIII, su lógica describe con precisión quirúrgica el funcionamiento del Majzén marroquí, un sistema de poder tradicional que no olvida los agravios históricos, rechaza la diplomacia de la complacencia y domina a la perfección el arte de la paciencia estratégica.
El proceder político de Rabat se alinea con la cita de Casanova a través de tres claves fundamentales.
Una puede ser la de las relaciones hispano-marroquíes. En Rabat, el Palacio Real rechaza la retórica del pacifismo o la “buena vecindad” desinteresada cuando entran en juego sus intereses vitales (como el reconocimiento de la soberanía sobre el Sáhara Occidental). Para el proceder marroquí, ceder o pasar por alto lo que consideran una ofensa —como la hospitalización secreta del líder saharaui Brahim Ghali en España en 2021— no es un gesto de madurez diplomática, sino una muestra de debilidad que el rival terminar por explotar.
Rabat considera que la firmeza implacable es la única forma de infundir respeto mutuo (“Al enemigo se le devuelve el golpe multiplicado por diez”) Cuando Marruecos se siente agraviado por Madrid, su respuesta suele ser asimétrica y fulminante, diseñada para forzar la capitulación política del gobierno español. Así lo vimos en la crisis de Ceuta de 2021. Tras el “desplante” de España con el caso Ghali[40], Marruecos respondió abriendo deliberadamente los perímetros fronterizos de Castillejos, permitiendo la entrada masiva e irregular de más de 10.000 personas en Ceuta en apenas 48 horas. Cabeceras como El País[41], El Mundo o ABC describieron la inacción de las fuerzas de seguridad marroquíes como una "estrategia de presión" o "arma geopolítica" intencionada; y después nos lamentamos con la crisis humanitaria[42]. Luego planteó la “asfixia económica” con la suspensión unilateral de las aduanas comerciales de Melilla o el estrangulamiento del paso de mercancías en las fronteras terrestres.
Y luego está la paciencia estratégica. Esta es, ¡rasguémonos las vestiduras!, la mayor fortaleza de la diplomacia marroquí frente a los ciclos democráticos de España.
Mientras los gobiernos españoles cambian cada cuatro años
—y están sometidos al desgaste de la opinión pública— , el Majzén es una
estructura permanente que planifica a décadas vista
Y por encima de todo y siempre como espada de Damocles, el momento tonto de debilidad que siempre nos persigue. Marruecos sabe esperar en silencio a que España se encuentre en una posición vulnerable (crisis económicas, debilidad parlamentaria o aislamiento internacional) para activar sus reivindicaciones. No sé, lo mismo es el pinchazo de Pegasus[43], pero es que siempre tenemos el tafanario al oreo por una cosa u otra; y más desde que está Sánchez.
Recuerdan: de repente llegó el histórico cambio de postura de España sobre el Sáhara en 2022 (avalando el plan de autonomía marroquí), demostrando que —según los cronicones y sin el caballo alado— la paciencia y la presión constante terminan doblegando la resistencia del vecino del norte. Y ahora mismo tenemos la bicha en la invasión de Ceuta, que me pesa y atribula sobre manera.
En definitiva, la política exterior de Marruecos hacia España no se rige por la improvisación; se comporta exactamente como el estratega de Casanova: acumula los agravios en silencio, mide las debilidades del oponente y asesta el golpe político cuando tiene la certeza absoluta de que el rival no podrá responder.
Yo, de momento, estaré el día 2 de septiembre de 2026[44] apoyando la españolidad de Ceuta: ¡con las caballas! Y lamentando la inacción de este Gobierno.
[1] https://theobjective.com/espana/2026-08-29/operacion-marruecos-2030-plan-ceuta-melilla-canarias/
[2] En el Tratado de
Fez (30 de marzo de 1912) se encuentra el resultado del auge del imperialismo
europeo plasmado en las intensas rivalidades diplomáticas entre las grandes
potencias (Francia, Alemania, el Imperio Británico y siempre leo que España)
por el control del norte de África.
[3] Favila o Fáfila,
hijo y sucesor de don Paleya, segundo rey de Asturias. Mi modestia me lleva a
esto.
[4] En diciembre de
1943, bajo la inspiración doctrinal de al-Fassi (quien seguía sufriendo el
exilio impuesto por las autoridades coloniales), figuras clave como Ahmed
Balafrej, Mohammed Lyiazidi y Mohamed Bucetta fundaron formalmente el Partido
Istiqlal. El Manifiesto de la Independencia (11 de enero de 1944) fue el hito
fundador de la organización. El partido lo presentó ante el sultán Mohammed V y
los aliados internacionales exigiendo explícitamente la soberanía nacional e
integridad territorial completa bajo un régimen constitucional. El Istiqlal se
cimentó sobre un pilar fundamental: la lealtad inquebrantable a la Corona
Alauí. Al-Fassi unió de manera indisoluble el nacionalismo marroquí y el
reformismo islámico con la figura del sultán, consolidando al monarca como el
gran símbolo de la resistencia legítima del pueblo frente a París.
[5] El 7 de julio de
1956 el diario Al-Alam, órgano del partido Istiqlal, publicó el mapa que fijaba
el perímetro reivindicado: el Sáhara Occidental, la totalidad de Mauritania,
Tinduf, Colomb-Béchar y el Tuat –hoy argelinos–, territorios del norte de Malí
hasta el río Senegal y las plazas y territorios españoles del norte de África;
construcción que desarrolló en La Vérité sur les frontières marocaines
(1961, Ed. Marcello Peretti, Tanger). Cuando se publicó, la Agencia EFE dio cuenta
y ABC lo publicó: https://www.march.es/es/coleccion/archivo-linz-transicion-espanola/ficha/gran-marruecos-fassi--linz.R-13416
[6] Article 42. Le
Roi, Chef de l'État, son Représentant suprême, Symbole de l'unité de la Nation,
Garant de la pérennité et de la continuité de l'État et Arbitre suprême entre
ses institutions, veille au respect de la Constitution, au bon fonctionnement
des institutions constitutionnelles, à la protection du choix démocratique et
des droits et libertés des citoyennes et des citoyens, et des collectivités, et
au respect des engagements internationaux du Royaume.
Il est le Garant de l'indépendance du
Royaume et de son intégrité territoriale dans ses frontières authentiques.
Le
Roi exerce ces missions par dahirs en vertu des pouvoirs qui lui sont
expressément dévolus par la présente Constitution.
Les
dahirs, à l'exception de ceux prévus aux articles 41, 44 (2e alinéa), 47 (1er
et 6e alinéas), 51, 57, 59, 130 (1er alinéa) et 174 sont contresignés par le
Chef du Gouvernement.
[7] https://www.eldebate.com/espana/20260810/crisis-perejil-invasion-marroqui-espana-freno-seis-dias_447694.html
y https://jdiaz474.wordpress.com/2022/04/14/de-la-aventura-fallida-del-sultan/ y https://juanjfdiaz.blogspot.com/2022/04/de-la-aventura-fallida-del-sultan.html
[8] “Los Miembros de
la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a
la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la
independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma
incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”. Este principio del
derecho internacional choca frontalmente con doctrinas irredentistas como la
del "Gran Marruecos" de Al-Fassi o con las interpretaciones de las “fronteras
auténticas” basadas en derechos históricos. El derecho internacional moderno
(basado en la Carta de la ONU) consagra el principio de uti possidetis iuris
(respetar las fronteras heredadas de la descolonización) y la prohibición de
alterarlas por la fuerza. Las tesis de Al-Fassi argumentaban que las fronteras
fijadas por los imperios coloniales (como Francia y España) eran artificiales e
injustas, justificando la recuperación de territorios basándose en lazos de
lealtad históricos previos al año 1912.
[9] Respeto a la
legalidad internacional (Las partes se comprometen a respetar la soberanía
mutua y la igualdad jurídica), Solución pacífica de controversias (lo que obliga
a ambas naciones a resolver cualquier disputa territorial o política mediante
la negociación bilateral y el diálogo, excluyendo explícitamente la amenaza o
el uso de la fuerza (en línea con el artículo 2.4 de la Carta de la ONU)y la no
injerencia (que establece el principio de no intervención en los asuntos
internos del otro Estado). Ver BOE: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1993-5422
[10] El Tratado de
Wad-Ras se firmó el 26 de abril de 1860. Fue consecuencia de los incidentes del
verano de 1859 en el territorio de Ceuta, aunque la cuestión venía de atrás.
Desde la década de 1840, los perímetros fronterizos de Ceuta y Melilla sufrían
constantes incursiones armadas por parte de grupos de población autóctona
locales (las cabilas rifeñas) no controladas por el sultanato marroquí. En el
verano de 1859, unos operarios españoles que construían un nuevo fortín en el
límite de Ceuta fueron atacados, y las obras civiles destruidas. Ante la
incapacidad del sultán de Marruecos para castigar a los culpables y asegurar la
frontera, el gobierno de Isabel II declaró la guerra en octubre de 1859. La
campaña militar fue un éxito para España, con victorias clave como la toma de
Tetuán y, finalmente, la batalla de Wad-Ras (23 de marzo). Derrotado en el
campo de batalla, el sultán Muhammad ibn 'Abd al Rahman se vio obligado a
firmar la paz. El tratado estipuló la ampliación de los límites
jurisdiccionales de Ceuta y Melilla, cedidos explícitamente “en pleno dominio y
soberanía” a la Corona española, el pago a España de una cuantiosa
indemnización de guerra de 400 millones de reales (Tetuán quedó ocupada por
tropas españolas como garantía de pago) y la concesión de un territorio
pesquero en la costa atlántica del sur, Santa Cruz de la Mar Pequeña, que
posteriormente daría origen al territorio de Ifni, que ya ha tenido su Post en
este Blog.
[11] Se aumentaba el
área de dominio de Ceuta y sus alrededores, incluyendo todo el territorio que
iba desde el mar, pasando por los altos de la sierra de Bullones, hasta el
barranco de Anghera.
[12] Se ratificó el
convenio firmado el 24 de agosto de 1859 sobre las plazas de Melilla, que
aumentaba su perímetro fuera del área fortificada, y de los peñones de Vélez de
la Gomera y Alhucemas. Se establecieron los límites fronterizos de la ciudad de
Melilla con Marruecos hasta donde alcanzasen los disparos del cañón de “El
Caminante”, de a 24 libras (actualmente un 152 mm), elegido por su capacidad de
disparo, alcance (unos 3 km) y precisión QUE lo convertían en el candidato
ideal para esta misión. El 14 de junio de 1862, se llevó a cabo el primer
disparo desde el Fuerte de Victoria Grande, con la bala de cañón pintada de
blanco para facilitar su localización en el terreno. Este disparo inicial,
realizado con una elevación de 21 grados y la carga máxima permitida por el
cañón, alcanzó una distancia de aproximadamente 2.900 metros, cayendo en la
zona de Frajana, en las cercanías de Melilla. Se realizaron disparos
adicionales en los días siguientes, 15, 16, 17 y 18 de junio, cada uno
cuidadosamente calculado y registrado para garantizar que la frontera se
trazara con la máxima exactitud posible.
[13] Tras la Guerra
de África (1859-1860), el gobierno O'Donnell reclamó una justa indemnización
por los costes de la campaña militar cifrada en 400 millones de reales en
efectivo. Y se introdujo una cláusula de
salvaguarda: el ejército español ocuparía militarmente la rica e importante
ciudad de Tetuán como garantía de pago; las tropas españolas no abandonarían
Tetuán hasta que Marruecos desembolsara el último real de la indemnización,
asegurando así un control e influencia geopolítica prolongada. Pero Inglaterra
presionó temiendo perder el control exclusivo del Estrecho de Gibraltar y el
sultán optó por recurrir a los bancos y pagar.
[14] Sistema
tradicional de poder político, red de influencias y élite gobernante en
Marruecos, articulado en torno a la figura del Rey. No se trata de una
institución formal escrita en la Constitución, sino de una estructura
profunda e informal que ha regido el país durante siglos y que sigue
conviviendo con las instituciones democráticas modernas. el Majzén se
sostiene sobre tres pilares fundamentales: la Monarquía Absoluta de facto: la élite
de Poder (asesores reales, altos mandos militares y de los servicios de
inteligencia, tecnócratas, grandes familias terratenientes y empresarios clave,
nombrados directamente por el monarca o dependen de su favor) y el control
territorial. Históricamente, el Majzén controlaba las tierras sumisas al Sultán
(Bled al-Makhzen), frente a las zonas tribales rebeldes (Bled al-Siba). Hoy en
día, ese control se ejerce a través del Ministerio del Interior y la jerarquía
de gobernadores (walis) y agentes locales (caídes), que aseguran la obediencia
del territorio al Palacio Real. Ahora mismo el Majzén funciona como un “Estado
profundo” o una autoridad en la sombra. Las decisiones estratégicas del país
(política exterior, defensa, grandes proyectos económicos y reformas
estructurales) se deciden en el Gabinete Real (el Palacio), no en el
Parlamento. La Constitución de 2011 no desmanteló el poder real del Majzén,
sino que lo modernizó y legitimó institucionalmente.
[15] El Reino Unido
impuso el tratado de 1856 y Francia presionó con ventajas fiscales que
destruyeron el artesanado local
[16] En la
Conferencia de Madrid (1880), las potencias occidentales legalizaron que los
terratenientes y comerciantes marroquíes más ricos se declararan “protegidos”
de Europa, dejando de pagar impuestos al sultán, lo que vació definitivamente
las arcas del Estado
[17] La Compagnie
Financière de Paribas nació oficialmente en el año 1872 como la Banque de Paris
et des Pays-Bas (Paribas), tras la fusión de la Banque de Paris y la Banque de
Crédit et de Dépôt des Pays-Bas. A lo largo del siglo XX, la entidad adaptó su
estructura y pasó a llamarse Compagnie Financière de Paribas para separar sus
actividades de banca de inversión y de negocios financieros. Fue nacionalizada
por el gobierno francés en 1982 y posteriormente privatizada en 1987. El 23 de
mayo de 2000, la Compagnie Financière de Paribas se fusionó con la Banque
Nationale de Paris (BNP). BNP Paribas, uno de los mayores conglomerados
bancarios del mundo y el mayor de la eurozona por volumen de activos. A partir
de 1910, Paribas fue la que terminó de hipotecar al país, quedándose con el 100
% de las aduanas y empujando al sultán a la quiebra que derivó en el Tratado de
Fez de 1912. (Se forzó a Marruecos a contratar otro préstamo de 101 millones de
francos para pagar los intereses del anterior de 62 millones. Prácticamente
todo el dinero que entraba al país iba directo a las manos de los banqueros de
París).
[18] Abd el-Aziz (1894–1908; el
sultán de la quiebra financiera y la pérdida paulatina de soberanía ante las
potencias europeas. Fue depuesto por su propio hermano tras una revuelta
interna popular); Abd al-Hafid (1908–1912; firmó el Tratado de Fez y
abdicó); Yusef (1912–1927; elegido por las autoridades francesas. Guerra
del Rif); Mohammed V (un primer periodo entre 1927 y 1953 al que siguió
un Interludio colonial con Mohammed ben Arafa (1953–1955) que fue
un sultán títere impuesto por Francia tras desterrar forzosamente a Mohammed V
a Madagascar y Córcega. No es reconocido legítimamente por el pueblo marroquí y
abdicó ante la insurrección generalizada. Regresó Mohammed V triunfal del
exilio y en 1957 vivió la Independencia. Reinó hasta 1961 y cambió el título
oficial de Sultán del Imperio Jerifiano al de Rey de Marruecos en 1957); Hassan
II (1961–1999; hijo del anterior, consolidó el poder del Majzén durante una
etapa de fuerte autoritarismo interno conocida como los Años de Plomo, promovió
la Marcha Verde sobre el Sáhara Occidental en 1975 y promulgó las primeras
constituciones modernas del reino); Mohammed VI (desde 1999 es el actual
monarca de Marruecos. Accedió al trono tras el fallecimiento de su padre en
julio de 1999. Bajo su reinado se aprobó la reforma constitucional de 2011, se
impulsó la modernización económica de infraestructuras y se afianzó la
proyección exterior del país en África y Occidente)
[19] El kaiser
Guillermo II visitó Tánger en marzo de 1905 y defendió la independencia de
Marruecos. Su pretensión no era otra que desafiar la influencia de Francia y
poner a prueba la solidez de la alianza británica-francesa (la Entente
Cordiale). La Conferencia de Algeciras de 1906 dio la razón a los intereses
franceses en la zona.
[20] Crisis de Agadir
(1911) Francia ocupó la ciudad de Fez para sofocar una revuelta, lo que rompió
acuerdos previos. Alemania envió el cañonero Panther al puerto de Agadir
para presionar a Francia y pedir compensaciones territoriales. Se firmó un
acuerdo en noviembre de 1911 donde Alemania aceptó el protectorado francés en
Marruecos a cambio de una porción del Congo francés para ampliar su colonia de
Camerún.
[21] Guerra de
Melilla
(1909): el Desastre del Barranco del Lobo (julio de 1909) es lo más grave,
junto a la Semana Trágica de Barcelona provocada por la movilización de
reservistas de clases populares. Se ganó: el ejército español pasó de estar
encerrado en Melilla a controlar las regiones exteriores de Guelaya y la
Quebdana y se aseguró el trabajo de las explotaciones de hierro en el Monte
Uixan y las conexiones ferroviarias. Campaña del Kert (1911-1912). Guerra
del Rif (1911-1927). Insurrección de Abd el-Krim que nos supuso 13.000
bajas en el Desastre de Annual (1921), organizar el primer desembarco anfibio
moderno en Alhucemas (1925; la primera operación anfibia de la era moderna que
combinó tierra, mar y aire) que culminó en 1927 con la rendición total de las
fuerzas rifeñas y la sumisión del territorio. Guerra de Ifni-Sáhara
(1957-1958) tras la independencia oficial de Marruecos en 1956, bandas armadas
irregulares del Ejército de Liberación Marroquí atacaron los enclaves
coloniales que España aún mantenía en el sur (Ifni y el Sáhara Occidental).
España y Francia repelieron los ataques y aseguraron las plazas principales,
aunque el territorio interior del enclave de Ifni quedó prácticamente perdido y
se redujo solo a su capital, Sidi Ifni, que entregada definitivamente a
Marruecos años más tarde. Hablamos de más de 25.000 fallecidos, sin contar
decenas de miles de heridos y mutilados.
[22] Los barrios
franceses, administrativos y residenciales se construyeron completamente desde
cero, fuera de las murallas de las medinas. Contaban con amplios bulevares
(estilo París), plazas monumentales, agua corriente y arquitectura vanguardista
Art Déco o neomarroquí, siempre de la mano del prestigioso arquitecto y
urbanista Henri Prost
[23] Je fais de la
stratégie, pas de la politique; en https://journals.openedition.org/cdlm/6780?lang=fr
[24] La Western Task
Force desembarcó en Fedala (actual Mohammedia), a unos 25 km al norte de
Casablanca; en Safi, a unos 220 km al Sur de Casablanca; y en Mehdia, cerca de
Kenitra (entonces Port Lyautey)
[25] Celebrada del
del 14 al 24 de enero de 1943 en el hotel Anfa de Casablanca. Reunió al
presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y al premier británico Winston
Churchill. Iósif Stalin, declinó asistir debido a que la batalla de Stalingrado
exigía su presencia en la URSS, y el general Charles de Gaulle acudió de forma
tardía y reacia. Los Aliados acordaron que la guerra solo terminaría con la
rendición incondicional de las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón), lo
que cerraba la puerta a cualquier paz negociada. Se priorizó la invasión de
Sicilia (Operación Husky) para debilitar el flanco sur de Europa antes de abrir
el frente en el noroeste de Europa y se acordó intensificar la campaña de
bombardeos estratégicos combinados contra el territorio alemán. Roosevelt se
reunió en privado con el Sultán Mohamed V y el príncipe heredero (el futuro
Hasán II) durante una cena en Anfa donde expresó su simpatía por la causa
nacionalista marroquí y sugirió que, tras la derrota del Eje, Estados Unidos
apoyaría el fin del protectorado francés.
[27] Corona Jerifiana
es el término histórico e institucional utilizado para referirse a la monarquía
de Marruecos y, por extensión, a su soberanía, al Estado marroquí tradicional o
al propio monarca. Jerifiano (o sharifiano) proviene de la palabra árabe šarīf
(noble, ilustre), un título que se otorga a los descendientes directos del
profeta Mahoma, específicamente a través de su hija Fátima y su yerno Alí. La
dinastía actual de Marruecos (la alauí, que gobierna desde el siglo XVII) y la
anterior (la saadí) basan su derecho al trono en su linaje jerifiano. Esta
ascendencia sagrada otorga al rey un estatus espiritual supremo dentro del
país. Antes de la independencia y de que el país adoptara el nombre oficial de
Reino de Marruecos en 1957, el Estado era conocido internacionalmente como el
Imperio Jerifiano. Como cabeza de la Corona Jerifiana, el rey de Marruecos no
solo ejerce como jefe de Estado político, sino también como Amir al-Mu'minin
(Comendador de los Creyentes), lo que lo convierte en la máxima autoridad
religiosa del islam sunní en el país.
[28] Las “revueltas
del pan” (o los “mártires de la hogaza”), es el nombre con el que ha pasado a
la historia reciente un masivo levantamiento popular ocurrido los días 20 y 21
de junio de 1981; uno de los episodios más sangrientos de represión estatal.
Los principales sindicatos del país, en especial la Confederación Democrática
del Trabajo (CDT), convocaron una huelga general para el 20 de junio y se produjeron
revueltas callejeras. Hasán II encomendó sofocar las revueltas al ministro del
Interior, Driss Basri. El ejército tomó las calles de Casablanca utilizando
tanques, vehículos blindados y helicópteros desde los que se disparó de forma
indiscriminada a los manifestantes. La ciudad quedó bajo un estricto estado de
sitio. El régimen marroquí intentó minimizar la tragedia declarando únicamente
66 muertos. En una polémica declaración de la época, las autoridades llegaron a
burlarse de las víctimas llamándolas “mártires de la baguette” (https://www.unioncommunistelibertaire.org/1981-Maroc-la-greve-generale-fait-trembler-le-pouvoir).
La oposición y los grupos de derechos humanos estimaron que las víctimas reales
oscilaron entre 600 y más de 1.000. Muchas personas murieron por impactos de
bala o asfixiadas en calabozos hacinados tras miles de arrestos. Recomendado
visionar "La madre de todas las mentiras" (2023) de Asmae El Moudir: https://www.wsws.org/en/articles/2024/12/04/pdst-d04.html
[29] La Huelga
General por el Salario Mínimo en Fez; el conflicto transformó una jornada de
huelga laboral reivindicativa en una auténtica insurrección popular urbana el
14 de diciembre de 1990. Las dos
principales organizaciones sindicales del país —la Confederación Democrática
del Trabajo (CDT) y la Unión General de Trabajadores de Marruecos (UGTM)—
convocaron una huelga general. Exigían
duplicar el salario mínimo mensual (que rondaba los 130 dólares), mejorar las
prestaciones sociales y denunciar el desempleo masivo que asfixiaba a una
población marroquí mayoritariamente joven. El hito más visible de la revuelta
fue el asalto, saqueo e incendio del Hotel Les Méridien Jnan Palace, un
establecimiento hotelero de gran lujo frecuentado por la élite y extranjeros.
También se incendiaron sucursales bancarias, autobuses y coches oficiales. El
régimen recurrió al despliegue masivo del ejército y blindados para cercar la
Medina y recuperar por la fuerza el control de la ciudad. Las tropas dispararon
de forma indiscriminada contra la multitud con fuego real. La revuelta se saldó
con juicios masivos e inmediatos en los que cientos de manifestantes y líderes
sindicales locales fueron procesados y condenados a penas de cárcel tipo exprés.
El gobierno marroquí reconoció únicamente 5 muertos y poco más de un centenar
de heridos. Una posterior comisión de investigación parlamentaria en 2011 elevó
la cifra a 42 fallecidos. las investigaciones de la Instancia de Equidad y
Reconciliación demostraron fehacientemente que el ejército provocó una masacre,
identificando a 106 personas. https://elpais.com/diario/1990/12/15/internacional/661215620_850215.html
y https://www.universalis.fr/evenement/14-27-decembre-1990-emeutes-et-repression/
[30] El Al
Boraq es el servicio de tren de alta velocidad de Marruecos, célebre
por ser el primer tren bala de todo el continente africano y del mundo árabe.
Inaugurado a finales de 2018, conecta las principales potencias económicas y
turísticas de la costa atlántica y norte del país. Su nombre, Al Boraq, hace
referencia a la criatura mitológica islámica del Corán que transportaba a los
profetas, un símil ideal para un tren que destaca por su rapidez. Los trenes
(el modelo Avelia Euroduplex fabricado por la empresa francesa Alstom) alcanzan
velocidades comerciales de hasta 320 km/h. La línea recorre el corredor
norte-centro del país, uniendo Tánger con Casablanca en un tiempo récord de
solo 2 horas y 10 minutos (un trayecto que antes demoraba casi 5 horas). Ahora
mismo, el tramo de verdadera alta velocidad (320 km/h) se extiende entre Tánger
y Kenitra en una vía exclusiva. A partir de Kenitra y hasta Casablanca, el tren
circula a menor velocidad utilizando la vía convencional mejorada de la red
nacional.
[31] Tánger Med es un
gigantesco complejo portuario, logístico e industrial de gran calado situado en
el norte de Marruecos, específicamente en la vertiente africana del estrecho de
Gibraltar (a unos 45 km al noreste de la ciudad de Tánger y frente a las costas
de Tarifa, España).Inaugurado en 2007, se consolida como el puerto más grande
de África y de todo el mar Mediterráneo en volumen de carga, funcionando como
el motor económico del Marruecos moderno. En 2025 el puerto superó hitos
globales al gestionar más de 11 millones de contenedores (TEU) y 161 millones
de toneladas de mercancías en un solo año (justo el doble que el Puerto de
Valencia), lo que lo sitúa de forma estable dentro de los 20 puertos más
importantes de todo el mundo. https://www.atalayar.com/en/articulo/economy-and-business/the-port-of-tangier-med-handled-over-161-million-tonnes-of-goods-in-2025/20260203154039223060.html
[32] La mayor
instalación de energía solar concentrada (CSP) del mundo. Ubicado en la región
de Drâa-Tafilalet, a unos 10 kilómetros de la ciudad de Ouarzazate —la puerta
del desierto del Sáhara—, cuenta con una capacidad instalada total de 580
megavatios (MW). Esta megaestructura, desarrollada por la Agencia Marroquí para
la Energía Sostenible (MASEN), cubre más de 3.000 hectáreas de desierto y es
una pieza fundamental en el objetivo del país de generar más del 52% de su
electricidad a partir de fuentes renovables hacia el año 2030. https://fundacionmeridiano.org/noor-ouarzazate-mayor-planta-de-energia-solar-concentrada-del-mundo/
[33] https://www.oecd.org/en/publications/oecd-economic-surveys-morocco-2024_80777ea7-en/full-report/component-6.html
+ https://www.cese.ma/en/docs/une-approche-integree-pour-resorber-leconomie-informelle-au-maroc/
+ https://www.swissinfo.ch/spa/ocde%3A-la-econom%C3%ADa-sumergida-en-marruecos-obstaculiza-el-crecimiento-y-la-productividad/87529326
+ https://www.ecofinagency.com/news-services/1201-51834-morocco-s-informal-sector-employs-up-to-80-of-the-workforce
[34] Inicialmente, el
Palacio intentó calmar las aguas prometiendo planes millonarios de
infraestructuras. Sin embargo, a medida que las manifestaciones crecían en
fuerza y sumaban el apoyo de la diáspora en Europa, el régimen endureció
drásticamente su postura ante el temor de que se contagiara al resto de
Marruecos. La región fue cercada por fuerzas policiales y se prohibieron las
manifestaciones. Cientos de activistas, ciudadanos e incluso periodistas que
cubrían las protestas fueron arrestados. En junio de 2018, la justicia marroquí
dictó penas draconianas. Nasser Zefzafi y otros tres líderes de la cúpula del
Hirak fueron condenados a 20 años de prisión bajo cargos graves de
"atentar contra la seguridad del Estado". Aunque la calma regresó a
las calles de Alhucemas tras la represión, el activismo y las demandas del
Hirak siguen vivos en el imaginario colectivo y a través de las manifestaciones
que convoca la diáspora rifeña en el extranjero. https://www.elsaltodiario.com/rif/marruecos-condena-20-anos-lideres-revueltas-rif
[35] Haraga (o
Harraga) es un neologismo de los dialectos de Marruecos y Argelia que define el
fenómeno de la migración irregular clandestina desde el norte de África hacia Europa.
La traducción literal del término significa "los que queman". Esta
fuerte metáfora visual hace referencia directa a dos acciones drásticas que
realizan los migrantes: Quemar las fronteras (cruzar de manera no regulada los
límites fronterizos terrestres o marítimos) y Quemar los papeles (destruir
deliberadamente sus pasaportes y documentos de identidad antes o durante el
trayecto). Esto último lo hacen para evitar que las autoridades de destino
(como las españolas o italianas) no identifiquen su país de origen y puedan
tramitar una orden de repatriación automática. os denominados harragas son
mayoritariamente jóvenes y adolescentes (entre 15 y 30 años) oriundos de
Marruecos, Argelia y Túnez. Suelen proceder de entornos marcados por el
desempleo, el subempleo crónico o la desesperanza socioeconómica. https://ceutaahora.com/archive/17329/haraga
[36] La Renta
Nacional Bruta Per Cápita Anual (Método Atlas) para Francia es de 44.500 a
46.000 dólares; para España es de 32.500 a 34.500 dólares (ligeramente por
debajo de la media europea); y la de Marruecos está entre los 3.900 y los 4.360
dólares, una diferencia de aproximadamente 8 a 10 veces menos renta por
habitante en comparación con sus vecinos españoles y franceses. https://blogs.worldbank.org/es/opendata/understanding-country-income--world-bank-group-income-classifica
[37] https://www.agenceecofin.com/actualites-industries/0902-135606-offre-maroc-les-projets-d-hydrogene-vert-passent-a-l-etape-fonciere
El objetivo oficial de Marruecos es elevar la cuota de energías renovables
hasta el 52 % de su capacidad de potencia eléctrica instalada para el año 2030;
proyecta alcanzar una producción masiva de un millón de toneladas de hidrógeno
verde al año a largo plazo.
[38] Es una ruta ya
operativa y respaldada por la alianza Power-to-X firmada entre Rabat y Berlín. Resulta
muy complejo y costoso transportar el hidrógeno en estado gaseoso a largas
distancias sin tuberías. Por ello, Marruecos transforma el hidrógeno en
amoníaco verde o metanol (que son líquidos estables). Los barcos metaneros
cargan el amoníaco en los puertos del sur de Marruecos (Dajla o Tarfaya) o
puertos del norte (Tánger Med) y navegan bordeando las costas de España,
Portugal y Francia, cruzan el Canal de la Mancha y el Mar del Norte hasta
atracar en los grandes puertos fluviales e industriales alemanes (Hamburgo,
Wilhelmshaven o Bremen).
[39] Memorias de
Casanova (título original en francés es Histoire de ma vie / Historia de mi
vida).
[40] https://elpais.com/espana/2021-05-31/la-crisis-diplomatica-que-empezo-en-una-cama-de-hospital.html
[41] https://elpais.com/espana/2021-05-19/que-esta-pasando-en-ceuta-claves-de-la-crisis-entre-espana-y-marruecos.html
[42] https://seguridadinternacional.es/resi/html/autopsia-del-asalto-a-la-frontera-de-ceuta-en-2021-entre-la-zona-gris-y-la-gestion-de-crisis/
[43] El espionaje
mediante el software Pegasus a los teléfonos móviles del presidente Pedro
Sánchez y de varios de sus ministros es uno de los incidentes de brecha de
seguridad y ciberespionaje más graves en la historia reciente de España. El
caso combina intrusiones técnicas de alto nivel, el robo masivo de información
gubernamental y una evidente conexión con crisis geopolíticas. Al teléfono del presidente
Sánchez, solo en la primera intrusión (mayo de 2021) los atacantes extrajeron
2,6 gigabytes (GB) de información, seguidos de otros 130 megabytes (MB) en una
segunda descarga... y luego están Margarita Robles, ministra de Defensa (9
megabytes), Grande Marlaska, Luis Planas y Arancha González Laya... y archivada
la causa porque se dice que no se sabe nada... https://www.eldiario.es/politica/juez-archiva-espionaje-movil-sanchez-tres-ministros-absoluta-falta-colaboracion-israel_1_10364776.html

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