Cuarenta y cinco días ya… y aquí no pasa nada. No
entiendo ni que esto pueda suceder ni el proceder de muchos que se dicen
españoles. Quienes de momento han perdido 45 días de su vida son los ceutíes a
los que por inacción les han robado ya ese tiempo de sus vidas.
¿Se acuerdan de la pandemia? Pues el COVID-19 nos robó un promedio de 1,8 años de esperanza de vida. Estadísticamente, la humanidad retrocedió de golpe a los niveles de longevidad que se tenían en el año 2012, borrando en solo dos años casi una década completa de avances en la medicina y la salud pública[1]. El bache demográfico de esos años quedará marcado en la historia para siempre[2]. No debo comparar aquello con esto; la pandemia robó vidas y salud, mientras que lo que está pasando ahora tensiona la convivencia, frustra la vida social, mantiene altas cotas de inseguridad entre las ceutíes, afecta a la economía local y pone en evidencia la calidad y cantidad de los recursos del Estado.
Aún hay cándidos y mentes retorcidas que ven en lo de Ceuta una crisis humanitaria y migratoria provocada, dicen, por la desesperación económica y la desinformación en redes sociales, recordando que los migrantes no son un ejército, sino personas que buscan un futuro mejor. Llevo un agosto leyendo unas cosas en determinadas publicaciones que por mucho Master’s in Migrations, por la Université Panthéon Sorbonne, no pasan de ser una fumada por parte de quien no quiere ver el problema.
Yo, tal vez muy simplón, sólo veo que tenemos a los ceutíes cabreados y a más de la mitad de los españoles cabreados (57'4% según el barómetro de La Sexta[3]); y aún hay quien se hace cruces.
Yo me las hago: si enarbolas la palabra “invasión” eres un facha irredento. Y si encima vez la mano negra de Marruecos detrás, eso ya no tiene nombre; te escupen en la cara.
Menos mal que desde Chatham House[4] se han atrevido a escribir que detrás de lo de Ceuta han visto el uso de la migración como herramienta de presión y destacan que Marruecos ha utilizado históricamente el control de sus fronteras como una ‘llave’ diplomática frente a España y la Unión Europea, trasluciendo que cuando hay tensiones políticas o Rabat busca concesiones, la vigilancia del lado marroquí se relaja, permitiendo los cruces[5].
Es que el gran problema de Marruecos son sus ‘ninis’; resulta que uno de cada tres menores de 30 años en Marruecos, en edad de trabajar, están fuera del mercado laboral; o del ámbito educativo[6]. ¡Coño!, que no les interesa ponerle remedio. Y encima hay una buena biblioteca de artículos recientes que no paran de sacar a pasear la desesperación social existente en todo el norte de África y que sostienen —coinciden todos— que existe una profunda crisis económica y hay de falta de oportunidades entre la juventud. Muchos tratan sobre la llamada Generación Z 212[7], que ha protagonizado protestas internas por la carestía de la vida, empujando a miles de jóvenes a buscar una salida desesperada hacia Europa ante la pasividad del gobierno marroquí. Protestan contra la desigualdad y la falta de oportunidades centradas en reclamar una sanidad pública de calidad, una educación de calidad, medidas contundentes contra la corrupción institucional del Gobierno, una clara igualdad de oportunidades y la creación de empleo. Vamos: que piden el oro y moro.
Desde el punto de vista geopolítico, el Gobierno de España debería seguir con máximo interés y cautela la evolución de Gen Z 212. No dudo de que lo esté haciendo el CNI y demás servicios; pero he escrito ‘Gobierno de España’ con toda intensidad. Es extremadamente improbable que GenZ 212 sea una creación del Majzén; pero sería ingenuo pensar que los servicios de seguridad marroquíes no están siguiendo, monitorizando e intentando penetrar un movimiento juvenil que puede convertirse en un factor de inestabilidad interna. La Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), la inteligencia interior, acendrada hija de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN), es una de las más eficaces y agudas del norte de África.
Hasta el momento Carnegie Europe[8] es de los pocos referentes internacionales que está poniendo los puntos sobre las íes: que si “El Estado marroquí, cada vez más represivo, ha utilizado los recursos de la Unión principalmente para su propio beneficio y supervivencia” —es que viajas país y se te chotean: “todo esto lo estáis pagando vosotros”; menos mal que no terminan la frase con un “pringaos”, mientras exhiben su sonrisa más farisaica— o que “Marruecos lleva mucho tiempo jugando a dos bandas: creando crisis más amplias y presentándose ante la UE como un socio indispensable para resolverlas”. ‘Europa no aprende de las lecciones de Ceuta’[9] saco los colores a Europa.
Algo muy gordo (y grave) está pasando en Ceuta. No olvidemos que tenemos en vigor el Real Decreto 681/2026[10] que declara oficialmente la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta hasta el 31 de diciembre de 2026. Se trata de una figura jurídica diseñada precisamente para escenarios de incertidumbre, urgencia y transversalidad que van a probar en Ceuta y con los ceutíes.
Los experimentos en casa; pero con gaseosa. Porque no solamente las armas las carga el Diablo. Y, desde luego, estamos ante un experimento que huele a salfumán. Y, ya saben; y, si no, se lo cuento yo. El ácido muriático suelta irritantes vapores de cloruro de hidrógeno.
Estoy muy mosqueado con lo que nos está pasando en la españolísima Ceuta y siempre miro de reojo a Melilla y a las demás plazas de soberanía. Todo me huele a experimento del doctor Bacterio.
En España existe actualmente una investigación judicial que estudia precisamente la posible utilización de la presión migratoria como instrumento de guerra híbrida. Hay informes policiales que apuntan en esa dirección. No sería riguroso afirmar que Marruecos organizó la operación como hecho probado, pero tampoco sería razonable ignorar la dimensión geopolítica.
Es que, algunos quieren que olvidemos que en Ceuta confluyen simultáneamente soberanía española, frontera exterior europea, el Marruecos de Mohamed VI, migraciones masivas, cuestiones de seguridad nacional, procesos de guerra híbrida, inteligencia por todos lados, cooperación UE-España-Marruecos-EEUU, presión demográfica, transformación económica y —¡ojo al dato!— redefinición del concepto de frontera.
Me preocupa que muchas de las variables que caracterizan el nuevo escenario geopolítico del siglo XXI están concentradas apenas dieciocho kilómetros cuadrados; menos de la mitad de la superficie de Benidorm. Ceuta puede estar convirtiéndose en un laboratorio europeo de gestión de fronteras, migración masiva, soberanía y seguridad híbrida, en un momento de profunda transformación del orden geopolítico mediterráneo.
Es que después de revisar lo que está pasando en estos cuarenta y cinco días y teniendo de referenciotros puntos de presión fronteriza, veo todo esto de la forma más inquietante —y también más interesante— que uno se puede imaginar. Te paras a pensar en Ceuta, Melilla, Lampedusa, Lesbos y Samos; e incluso en la frontera Polonia-Bielorrusia... y te entra un “alien” que no veas.
Yo veo Lampedusa como el laboratorio de la externalización[11]; Lesbos: el laboratorio de la frontera administrativa[12] (porque allí se experimentó con lo de la identificación biométrica, se pusieron en marcha centros de recepción y registro, imperó la separación entre solicitantes de protección y migrantes sin derecho de permanencia, se iniciaron los procedimientos acelerados y se crearon centros de alojamiento de alta seguridad, con vigilancia tecnológica donde la frontera deja de ser simplemente una línea y pasó a convertirse en un sistema); y la frontera polaco-bielorrusa en un símil potenciado de lo que pasa en Ceuta. Recordemos que allí, n la frontera entre Bielorrusia y Polonia, la hipótesis europea que se sostiene es que el régimen de Lukashenko, con apoyo ruso, facilitó el movimiento de personas hacia la frontera para generar presión política sobre la UE entre agosto y noviembre de 2021[13].
Ceuta es una frontera terrestre europea. Ceuta no es una isla (italiana o griega; Ceuta no es un campamento fronterizo. Ceuta es una ciudad de 83.595 habitantes; población permanente, economía propia, servicios sanitarios, educativos, administrativos, comerciales, bancarios y jurídicos, actividad empresarial, vivienda y administración municipal. Y de repente recibe una presión migratoria equivalente a prácticamente la totalidad de su población. No es de recibido la inacción inicial ni la pasividad actual.
Porque viendo lo que veo hay algo que me inquieta. Viendo los ejemplos de antes, lo que llamé “laboratorios”, parecen seguir un mismo sistema. Así, Polonia tiene una frontera militarizada; Grecia (y sus islas de Lesbos y/o Samos) concentra centros cerrados e identificación tecnológica; Italia (Lampedusa) se decanta por la externalización a través de acuerdos con terceros países (de momento ya operan en Albania); Francia y el Reino Unido extreman la cooperación transfronteriza para impedir el tránsito; y, de momento, España, en las Canarias, trabaja en la gestión de rutas marítimas y la cooperación africana. No son cinco crisis iguales. Son cinco respuestas distintas a una misma transformación: la frontera europea está dejando de ser una línea y está convirtiéndose en un sistema.
¿Y dónde me quieren dejar a Ceuta? No me gusta un pelo esto en manos de este gobierno. Esto asoma que va de frontera terrestre y de ciudad habitada, con implicaciones de seguridad nacional y, como hemos visto, de la materialización de una amenaza híbrida. Y es la frontera Sur de la UE.
No afirmo que exista un plan prediseñado para Ceuta. Afirmo algo mucho más sencillo: que las decisiones que se están tomando, comparadas con las que ya se han ensayado en otras fronteras europeas, apuntan hacia una transformación profunda del concepto de frontera.
Por eso, mis preguntas: ¿Está Ceuta convirtiéndose en el
laboratorio europeo de un nuevo modelo de frontera, en el que migración,
seguridad nacional, inteligencia, tecnología, soberanía y cooperación
internacional dejan de ser cuestiones separadas? ¿Está colaborando en ello el
Gobierno de Pedro Sánchez
Están tardando mucho en dar respuesta a hermanos españoles. A la inacción del Gobierno de España le sigue la parsimonia de la UE. ¿Están castigando la indolencia de Sánchez… o tienen más melsa que las vacas? Lo demás me importa una higa.
Europa está aprendiendo a gestionar las fronteras a base de crisis. Y nadie nos ha explicado todavía —y lo mismo es que ni Sánchez ni sus ministros saben de qué va esto—qué papel quieren que desempeñe Ceuta en ese nuevo modelo.
[1] https://www.who.int/es/news/item/24-05-2024-covid-19-eliminated-a-decade-of-progress-in-global-level-of-life-expectancy
[3] https://www.lasexta.com/noticias/nacional/barometro-lasexta-66-encuestados-considera-marruecos-responsable-crisis-migratoria-ceuta_202609126aa54353250a3a7556f7cc4c.html
[4] En realidad, el
Real Instituto de Asuntos Internacionales (Royal Institute of International
Affairs); un prestigioso centro de pensamiento (think tank) sin fines de lucro
con sede en Londres, fundado en 1920 para analizar y promover la comprensión de
los asuntos internacionales. Está
considerado uno de los centros de análisis geopolítico más influyentes del
mundo, enfocado en temas como seguridad, economía global, energía y medio
ambiente. Se ubica en un palacete de arquitectura georgiana clásica del siglo
XVIII en el número 10 de la plaza St James's Square, en el centro de Londres.
En el residió William Pitt, primer conde de Chatham, quien fue Primer Ministro
de Gran Bretaña desde el 30 de julio de 1766 hasta el 14 de octubre de 1768.
[5] https://www.chathamhouse.org/2026/07/ceuta-border-crisis-heaps-pressure-spains-sanchez-government-and-european-unity
[6] https://www.vozpopuli.com/internacional/el-gran-problema-de-marruecos-tres-millones-de-jovenes-ninis-que-le-cuestan-el-75-de-su-pib.html
[7] La Generación Z
212 (GenZ 212) es un movimiento de protesta social juvenil surgido en
Marruecos. El nombre combina el término "Generación Z" (los jóvenes
nacidos entre 1997 y 2012) con el número 212, que es el prefijo telefónico
internacional de Marruecos. Se organizó inicialmente de forma digital en
servidores de Discord —una plataforma usada habitualmente por aficionados a los
videojuegos— y se viralizó a través de videos en TikTok e Instagram.
[8] Carnegie Europe
es un influyente centro de pensamiento (think tank) e investigación
independiente con sede en Bruselas, Bélgica. Funciona como la filial europea
del Fondo Carnegie para la Paz Internacional (Carnegie Endowment for
International Peace), fundado en Estados Unidos en 1910 y que es una de las
instituciones globales de relaciones internacionales más antiguas y respetadas
del mundo. Carnegie Europe investiga a fondo las relaciones de Europa con sus
vecinos y competidores, incluyendo Turquía, Rusia, China, Norte de África y
Oriente Medio.
[9] https://carnegieendowment.org/europe/strategic-europe/2026/09/europe-fails-to-learn-the-lessons-from-ceuta
