Y… Es que en los años 20 -los Felices 20- coincidieron en el
tiempo el auge de las deportistas femeninas y la más rancia reacción contra las
prácticas deportivas por parte de las mujeres. Mentalidades de aquellos días y
especialmente contra el fútbol femenino.
Aquí llegados, permítanme que haga un inciso -puñalada trapera,
más bien, antes que se me olvide- que contra el fútbol hubo más de un
posicionamiento en contra. En 1914 las Juventudes Socialistas de Langreo (Asturias,
cuenca minera) calificaban en sus pasquines de “barbarie moderna” la
práctica deportiva del “foot-ball”[1]. Je, je… Pero el fútbol pasó
de resentimientos y siguió practicándose tras la IGM.
De hecho, tenemos el caso de Irene González[2] -líder del Irene Foot-ball
Club- la primera española que jugó con hombres. Lo hizo en 1920, bajo los
postes y el travesaño, como gran portera, en una serie de partidos de
exhibición de un equipo de veteranos coruñés.
Pero en el tema que hoy nos ocupa, el fútbol femenino -que
desde aquellos compases iniciales de 1914 que truncó la IGM había sido
olvidado-, contarles que regresó a Barcelona en 1923 con la disputa de dos
partidos internacionales amistosos (Francia-Inglaterra) organizados por el
Sindicato de Periodistas a beneficio de su promotora cooperativa de “casas
baratas” -que no lo eran tanto-, algunas de cuyas ‘torres’ aún permanecen[3] en pie en Can Baró-La Salut y
en la Font d’En Fargués. Jugaron francesas y británicas, pero no españolas.
Narciso Masferrer, fundador de ‘El Mundo Deportivo’ y
factótum del deporte y el fútbol tuvo mucho que ver en este regreso del fútbol femenino,
pero desde la revista ‘Stadium’ -que él también había fundado- se escribieron
lindezas sobre el fútbol femenino de francesa y británicas de muy grueso
calibre: “Hemos de confesar que el fútbol no se ha hecho para la mujer y
que la mujer no se ha hecho para el fútbol”[4]. Y sentenciaba el periodista
(y abogado) que firmaba la crónica, Enrique Guardiola Cardellach[5], que “El fútbol es un
deporte al que sin exagerar podríamos calificar de antifemenino”.
¡Jopé; vaya plan!
Me permito apuntar como descarte de tienta que cuando estas
palabras destacaban negro sobre blanco estábamos atravesando los años veinte
del siglo XX –en el apogeo del pistolerismo en España[6]- y ese era el ripio que
repetían la inmensa mayoría de los varones y las más destacadas eminencias
científicas del momento que, además, argumentaban en sus postulados que el deporte
como fenómeno social se estaba consolidando en España[7].Resulta, dicen los
entendidos, que entre 1920 y 1936 el fútbol en España adquirió todos los rasgos
personales que hoy le caracterizan y sumó todas las cuestiones de masculinidad
posible que arrinconaron la participación femenina.
Sí, algunas mujeres hacían deporte, pero… Resulta que hubo deportistas
femeninas en aquellos años que también inscribieron sus nombres para el oropel
deportivo en otras actividades que no fueran el balompié, pero fíjense: a los
JJOO de París de 1924 inscribimos a cuatro mujeres -Isabel Fondorona, Mª Luisa
Marnet, Rosa Torras Buxeda y Elia María González-Álvarez y López-Chicheri- y
sólo viajaron a París dos; y tan sólo la condesa de Valdéne, conocida como Lilí
Álvarez, acaparó la fama al conseguir el primer diploma olímpico para una
deportista española.
Lilí se convertirá en una defensora a ultranza del deporte
femenino, incluso en los primeros años del franquismo; en 1946 vio la luz su
libro “Plenitud”, donde abogaba por la práctica del deporte y animaba a
las mujeres a hacerlo.
Por cierto, en Amberes (cuatro años antes, en 1920, cuando la
plata futbolera masculina) habíamos inscrito a Francisca Subirana y Carmen
Róspide, otras dos tenistas… pero ni siquiera viajaron. Mucho de boquilla.
Y así pasaban los años y no será hasta 1928 cuando se dio carta
de naturaleza, en Barcelona, el primer Club Femenino de Deportes; para hacerlo
en Madrid habrá que esperar a 1935 y entre sus respetados miembros fundadores
estarán la duquesa de Maqueda (afamada amazona), la condesa de Torrepalma (excelente
patinadora) y la marquesa de Valdeolmos (gran esquiadora), junto a las
jugadoras de criquet (deporte tan, tan, español) Pilar Carrión y Elisa Torres
Quevedo. Caché y rancio abolengo.
Este país siempre tendrá un fallo en algo; por lo general en
el cromosoma “ñ”.
Saltemos la década de los 30, que tuvo su arraigo deportivo
que truncó la guerra civil y vivamos con intensidad las restantes. Antes, señalemos,
en los años treinta se vive plenamente el desarrollo de un nuevo contexto socio-deportivo
vinculado a la masificación de la cultura y de las actividades de ocio, lo que
es muy significativo porque se sumó a la democratización de la vida asociativa de
carácter popular. Es el caso del deporte obrero socializante de organizaciones
como la Federación Cultural Deportiva Obrera (FCDO), próxima al Partido
Socialista Obrero Español (PSOE)[8]. Y a esto sumemos la irrupción
de la radio deportiva: en 1935 Radio Barcelona dedicaba ya media hora diaria a
los deportes, de lunes a sábado, más un especial deportivo los lunes por la
noche. Y eso construye afición.
Pero el conflicto paralizó el deporte español durante tres
años, debilitándolo durante muchos más; cambió completamente las selecciones
nacionales, los clubes de las distintas disciplinas e incluso las competiciones.
Acaba la contienda comienza un punto y aparte en la historia deportiva
de España con algunos hechos trascedentes.
El nuevo régimen impuso una reordenación social que también
recayó sobre deporte, pasando todas las prácticas un filtro. Incluso el Comité
Olímpico Español tuvo que mantenerse en la clandestinidad al principio, ya que
debía ser independiente y esa independencia no estaba en las premisas de los
primeros gobiernos franquistas. Las organizaciones del Frente de Juventudes[9] para los chicos y la Sección
Femenina[10]
para las chicas tomaron el control de las actividades deportivas.
En un principio (1939), el deporte femenino fue visto con recelo
desde el Régimen. Se determinó que las mujeres podían practicar baloncesto,
tenis, natación, gimnasia, esquí y bailes regionales, con vestimenta moral. El
balonmano se sumó en la primera revisión (1940), cuando se determinó que la
Educación Física en las escuelas debía de hacerse con la ropa adecuada:
bombachos, blusones y delantal para las tablas de gimnasia neo-sueca[11].
El atletismo tuvo un problema y terminó prohibiéndose por espacio
de dos décadas. Una cuestión que tuvo como protagonista a María Torremadé, que desde
bien joven destacó por sus marcas en atletismo. María había nacido en Barcelona
en 1923 y desde muy joven compitió en atletismo, baloncesto y hockey sobre
hierba. Era un portento por su fortaleza física. Entre 1940 y 1941, María, que
competía con el equipo del RCD Espanyol, se proclamó campeona de España, con
récord nacional incluido, de 100 metros (12 segundos), 200 metros (27 segundos),
800 metros (2’29.5”), salto de altura (1,42 metros) y salto de longitud (5,09
metros). Además, durante el campeonato provincial de Barcelona de 1941, batió
el récord de Europa de los 60 metros, haciendo una marca de 7”71 décimas,
quedándose solo a cuatro décimas del récord mundial.
Incluso María Torremadé jugó de guardameta en el equipo del
SEU (Sindicato Español Universitario creado por la Falange).
Siempre sospecharon de ella en que era en realidad un hombre
y, efectivamente, tenía síndrome de Morris[12] o condición de intersexual,
que finalmente la hizo pasar por el quirófano y cambiar sus datos en el
registro para pasar ser Jordi Torremadé. Debido a este caso, la Sección Femenina
prohibió el atletismo femenino durante más de 20 años al considerarlo “masculinizante
y poco femenino”. Y así lo mantuvo fuera de la órbita oficial hasta 1960.
Obviamente se siguió practicando, pero cerrándose la
competición estas dos décadas perdimos el tren expreso que habíamos conseguido
en 1931 con María Rosa Castellfort quien había certificado una marca de 11’8”
en los 100 metros lisos. En 1960 la llamada “primera plusmarca nacional de
los 100 metros lisos” es de 13’6” y la consigue María Luisa Consegal, una
atleta sensacional, fruto del empeño de sus padres Luisa Oliveras y Miguel
Consegal que no cesaron en la práctica deportiva en los años 50.
Las consideraciones del primer franquismo (1939-1959, el
periodo autárquico)[13] lastraron la lógica y
consecuente evolución del deporte femenino en general. La gimnasia y al deporte
se enfocaron a la mejora de la salud para la maternidad. Es que, se consideraba
que, la mujer atleta no podía ser el ideal de esposa para ningún hombre[14].
Tengo varias referencias de un librito -“Franco y el
deporte femenino” (1942)-, del que fue autora María de Miranda y Huelín,
que me hubiera gustado hojear. No doy con él. Menuda piedra filosofal para
completar este Post.
Uno ya está curado de espanto y ha bebido en las páginas de “El
proceso de incorporación al deporte por parte de la mujer española (1939-1985)”
de Nuria Puig para tropezar con que en los años 50 se consideraron como
deportes aptos para la mujer el tenis, el esquí, el hockey y el baloncesto.
¿Por qué? Pues porque Lilí Álvarez y otras destacadas deportistas
aristocráticas que venían de antes impusieron su acertado criterio. Y aquí
confirmo con sorpresa, como dije más arriba, que la Sección Femenina apadrinó
el balonmano de chicas ya en 1940[15]. Pero nada del fútbol.
Por eso creo que, llegados aquí, con todo lo expuesto, ustedes
ya están vacunados para lo de “horripilantes comienzos” del fútbol femenino en
España, versión 1.0 Juan Díaz que señalé en el post anterior… cosas de un
tierno mozalbete de 13 años que quedó terriblemente marcado por aquellas
mamarrachas imágenes del mismísimo segundo día de Navidad. En mi tierra era tan
festivo como el 25 de diciembre.
Que fue un 26 de diciembre de 1970 cuando en el campo del Rayo
Vallecano y a beneficio de las guarderías del Patronato de Nuestra Señora del
Socorro dieron patadas a un esférico, en lo que la prensa llamó “un divertimento benéfico” una serie de
mujeres que triunfaban en la canción, el celuloide y las páginas del hígado: “folclóricas”
contra “finolis”. Anoto aquí lo de que “todo lo dora un buen fin, aunque lo desmientan los desaciertos de los medios”,
que como antecedente de la frase ‘el fin justifica los medios’ decía ya
Baltasar Gracián, en 1647; y lo hago para insuflarme ánimos y poder seguir el
relato.
Es que, verán, por el lado de las 'folclóricas', con camiseta
del Real Betis Balompié (¡Vaya, por Dios!) estaban Lola Flores y su hermana Carmen,
Gracia Montes, Rosa Morena, Marujita Díaz, Rocío Jurado, Conchita Bautista... Y
por el de las 'finolis', con la equipación del Rayo Vallecano y pelos cardados,
Encarnita Polo, Mara Lasso, Gisia Paradís, Luciana Wolf... ¡Térribol!
Sí, terrible espectáculo entonces -y ahora- pero que llenó las
gradas… quizás más -permítanme que lo escriba, porque si me lo callo me puedo
envenenar- más por ver a todas aquellas famosas de corto (que siempre se ha
dicho) que por colaborar con la función benéfica. La Lola era mucha Lola (la
Faraona, la Lola de España) y… leo que el partido acabó 1-1. Para
más inri, el cantante Junior y el actor Juan Luis Galiardo hicieron de
árbitros. P’a habernos matao.
Sí, porque tras el “éxito” de aquella puesta de corto de las
futb0leras folclórica vs finolis no se le ocurrió peor cosa a Pedro Masó que
aceptar su primer encargo cinematográfico y rodar en 1971 “Las Ibéricas
Futbol Club”. Como no me sonaba haber ido a verla (con 14 o 15 años) y
tirado de la Internet y he leído -en crónicas modernas- que fue “un truño como un puño”[16], pero imagino que entonces
triunfaría porque de dónde si no lo del hito del cine español que también leo.
Una película con Rosanna Yani, María Kosti, Tina Sainz, La Contrahecha (Encarnación
Pérez) o Ingrid Garbo, estrellas del momento, donde cada una de las jugadoras
hacía partícipe al espectador de sus propios problemas personales y
sentimentales por unirse al equipo de fútbol mientras convivían con un
masajista sobón –José Sacristán, en el papel de Bonilla: “¡Morao, Bonilla! ¡Te vas a poner morao!”- y unos arquetípicos
personajes -Fernando Fernán-Gómez haciendo de tarado marido celoso- que suman
todos los tópicos machistas que puedan ustedes, ya en el siglo XXI, imaginar.
Hasta Tip y Coll.
La escena final de Las Ibéricas FC es -¡cómo no!- una séxtuple
boda en la Catedral de Almudena de Madrid… Muerto, me he quedado al visionar
fragmentos para escribir esto.
Y ya, el colmo con otra cinta de celuloide: la película de
Ignacio Iquino (1972) “La liga no es cosa de hombres” con Cassen, Margit
Kocsis, Silvia Solar, Monika Kolpek, Judy Collins, Fanny Grey y Mary Santpere. Esta
cinta es para no parar de llorar a lágrima viva; va de uno que “se infiltra” en
un equipo de fútbol femenino. Aquí ya el truño no encuentra sistema métrico
para reseñarlo.
¡Terrible!
Menos mal que antes que la Flores, el resto de las folclóricas
y las muchas finolis se vistieran de corto sí se jugó en España, en
diciembre de 1970, unos días antes del bodrio folclóricas-finolis, un partido
de fútbol femenino de verdad al que apenas se dio cobertura mediática. Y
podemos considerar que es el inicio del fútbol femenino (moderno) en España
También en Madrid, el 8 de diciembre de 1970, también festivo,
en el campo de la Sociedad Recreativa Boetticher y Navarro S.A., la Sociedad Recreativa
Villaverde Club de Fútbol posibilitó que se jugara, sin foco mediático, uno de los
primeros partidos de fútbol femenino de nuestra reciente historia.
Rafael Muga[17], presidente del Mercacredit
(que más tarde pasó a llamarse Olímpico Villaverde) empedernido promotor del
fútbol femenino contactó con José María García[18], estrella de la radio deportiva,
escribió a Samaranch[19] y recibió equipaciones para
las chicas, y, finalmente, con el apoyo del diario As consiguió que ocho mil
personas abarrotaron las gradas del Boetticher de Villaverde. Venció el Sizam
por 5 a 1. Los cinco, leo, obra de Conchi Sánchez, aquella tarde rebautizada
por los periódicos como Conchi Amancio[20] y [21]. Muga tuvo que pasar por el
cuartelillo de la Guardia Civil al finalizar el encuentro… y no se hizo pieza
de atestado ninguna. ¿Algo estaba cambiando?
A partir de ahí comenzó a visibilizarse el fútbol femenino gracias
a los equipos que existían: Sizam, Mercacredit, Espanyol de Barcelona, Marcol
de Valencia, Fuengirola, Isla Cristina, Peña Barcelonista Femenina… con los que
ese mismo año se encarga Muga la primera selección española de fútbol femenino
al tiempo que el seleccionador recibía, leo en El Español, el recadito, en
forma de Saluda: “Rogamos se abstengan de promover toda actividad
relacionada con el fútbol femenino por no gozar de aquiescencia de la Sección
femenina del movimiento. Dios guarde a usted muchos años”[22]. José Luis Pérez Payá, presidente
de la Federación Española de Fútbol era contrario al fútbol femenino, pero atendiendo
una recomendación de la UEFA -hasta 1980, cuando 15 países europeos tenían
competiciones oficiales, no llegó la petición oficial de la UEFA- posibilitó la
formación de un primer combinado nacional.
Y mientras se rodaba ‘Las Ibéricas FC’, el 21 de febrero de
1971 se disputó en el Estadio de La Condomina, en Murcia, el primer partido
internacional de España ante Portugal, con el presidente de la federación murciana
pidiendo que no entrara al campo y con el colegio de árbitros impidiendo a los
colegiados salir con la zaína vestimenta reglamentaria. Así nos iba; así nos
va.
Y así comenzaba a escribirse la historia de un deporte y una
selección nacional oficiosa que disputó seis encuentros entre febrero de 1971 y
diciembre de 1972 de la mano del Consejo Nacional de Fútbol Femenino -al poco
ya Comité Nacional- que no era otra cosa que un paripé inventado a modo de organismo
privado al margen de la federación. Y, como siempre, en el proyecto, el
promotor deportivo Rafael Muga que siempre creyó en el fútbol femenino
A los pocos días del partido internacional en Murcia, en
Almansa (Albacete), en un partido a favor de APROSU, la Asociación Protectora
de Subnormales (entonces se decía así; hasta en esto hemos cambiado y hoy
hablamos de discapacidad intelectual), se impedía, por los capitostes locales,
el inicio del partido que iba a jugar la selección de Muga. El presidente de APROSU,
con más reaños que los reaccionarios llamó directamente a El Pardo y habló con
doña Carmen, que amadrinaba la asociación. Su “hagan ustedes lo que quieran
y soluciónenlo, pero no me gustaría tener que decírselo a Paco” sirvió para
los recalcitrantes locales dejaran que se celebrase el partido[23], lo que lleva a la
periodista Andrea García a reseñar que Paco Muga concluyó: “Carmen Polo
salvó el partido”. ¡Quien se lo iba a poder imaginar!: Camen “Collares”
relanzando el fútbol femenino para no tener que decírselo a Paco. Me urge más
que nunca dar cos ese libro de “Franco y el deporte femenino”.
En 1971 se disputó la Copa Fuengirola Costa del Sol de fútbol
femenino; una de cal y otra de arena, porque las chicas del fútbol tuvieron que
renunciar a su participación en el segundo Mundial de Fútbol Femenino (México
1971) por prohibición expresa de la Federación Española y de su presidente José
Luis Pérez Payá.
El primer partido de la (furtiva) selección española femenina fuera
de España en ese año de 1971 -donde las seleccionadas jugaron sin escudo en sus
camisetas por desautorización expresa de la Federación Española- fue en Italia,
que era entonces subcampeona del mundo. Y fue a lo grande, en el Comunale de
Turín el de 15 de julio de 1971; y a la abultado, perdieron por 8 goles a 1 a
favor de las italianas.
El futbol femenino siguió su tortuoso camino y por fin
consiguió que se disputase la primera competición femenina de fútbol en España,
la Copa de la Reina de 1981. Y siete años más tarde echó a andar la primera
liga, en 1988. Y tuvieron que pasar otros treinta y un años para que las
jugadoras firmasen su primer convenio colectivo y esperarse al 20 de agosto de
2023 para conseguir que se bordara esa primera estrella en un escudo que no
pudieron lucir hasta 1983.
El fútbol femenino español es un claro ejemplo de lucha y
tenacidad por salir de la clandestinidad deportiva y la desigualdad de género.
[1]
J. Uría, Una historia social del ocio.
Asturias 1898-1914, Madrid, 1996.
[2]
Desde este año, 2023, se celebra en La Coruña la
Copa Irene González Basanta, torneo internacional de fútbol femenino juvenil,
promovido por el Ayuntamiento de La Coruña y organizado por el Orzán Sociedad
Deportiva. Este es el primer torneo internacional en categoría juvenil femenina
organizado en España.
[3]
https://catxipanda.tothistoria.cat/blog/2020/05/07/els-habitatges-centenaris-de-la-cooperativa-de-periodistes-per-a-la-construccio-de-cases-barates-dhorta-per-dolors/
[4]
Reseña publicada el 15 de junio en Stadium;
obtenida en https://www.panenka.org/pasaportes/10816/
[5]
Importante escritor, periodista y abogado muy
vinculado en México autor, entre otros, de "La Anti-España", "El
Rif en España" o "La paz en Europa y el porvenir de España". Con
Ricardo de Alcázar, pseudónimo de Wenceslao Rodríguez, fundó en tierras aztecas
"El Día Español" en 1918
[6]
1917-1923; que ya quisiera Chicago haberse
parecido a Barcelona, por ejemplo. Y Hollywood sin enterarse
[7]
Xavier Torrebadella y Antoni Nomdedeu en su
trabajo sobre la popularización del fútbol en España: https://www.docsity.com/es/la-popularizacion-del-futbol-en-espana-analisis-del-fenomeno-a-traves-de-la-literatura-especializada-del-futbol-1920-1936/4687545/
[8]
De atletas y soldados. El deporte y la Guerra
Civil Española en la retaguardia republicana (1936-1939). Xavier Pujadas i Martí; pag. 93
[9]
Organismo político-administrativo creado en
España en 1940, como sección juvenil autónoma de Falange Española
Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista. Con la
evolución del franquismo, el Frente de Juventudes fue adaptando sus finalidades
y su composición a las vicisitudes políticas del régimen; en noviembre de 1961
se cambia la denominación de Frente de Juventudes por la de Delegación Nacional
de Juventudes, mucho menos beligerante, y en enero de 1970, una importante
reorganización de la Secretaría General del Movimiento, máximo órgano político
del Régimen, cambia su denominación por la de Delegación Nacional de la
Juventud, con la que llega hasta el final del Régimen, en 1977. Los servicios y
actividades que desarrolló el Frente de Juventudes fueron muy amplios y
numerosos, pues cubrían además del ámbito educativo, el del tiempo libre, el de
la cultura e, incluso, el de la información. En el de tiempo libre destacaron principalmente
los torneos y competiciones de actividades deportivas, los campamentos y
albergues, actividades culturales y de ocio como teatro, aeromodelismo, la
sanidad escolar y empresas como la CAR (Cadena Azul de Radiodifusión), la
Oficina de Viajes T.I.V.E. (Turismo, Intercambio y Viajes Educativos), la Red
Española de Albergues Juveniles, la Red de Bazares Juveniles, y la Editorial
Doncel, a través de la cual editó tebeos como Balalín (1957-1959) y Trinca
(1970-1973).El soporte humano básico del Frente de Juventudes lo constituyó el
Cuerpo Especial de Oficiales Instructores formados en la Academia de Mandos
«José Antonio» (AMJA) de Madrid, titulados en Educación Física, Formación
Cívico-Social y Campamentos.
[10]
La Sección Femenina (SF) fue la rama femenina del
partido Falange Española de las JONS, y posteriormente de FET y de las JONS. La
Sección Femenina fue constituida en Madrid en 1934,1 y llegó a funcionar
durante cuarenta años, siendo disuelta tras la muerte de Francisco Franco y el
consiguiente desmontaje del régimen dictatorial. Fue dirigida desde su
nacimiento hasta su liquidación por Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador
de Falange. Impregnada su jefa nacional de un ferviente catolicismo, la rama
femenina de la Falange adoptaría las figuras de Isabel la Católica y santa
Teresa de Jesús como modelos de conducta y símbolos de su acción. En su
momento, la Sección Femenina llegó a tener un poder casi monopolístico al
constituir el único órgano femenino de encuadramiento y acción que existía en
la dictadura franquista. Desde 1940 se crearon diferentes centros de formación
(Málaga, Quinta del Pardo, Las Navas del Marqués) hasta la creación de la
Escuela Nacional de Especialidades ‘Julio Ruiz de Alda’ de la Sección Femenina,
instalada en la Ciudad Universitaria de Madrid,(…) fue desde su creación en
1956, el Centro Superior destinado a la formación del profesorado de Educación
Física en sus diferentes niveles: profesora, instructora, monitora, etc.(…)
Comenzó a funcionar en el curso 1957-58…Esta primera promoción realizó un Plan
de Estudios de dos años de duración, que serían ampliados a tres, para
sucesivas promociones.
[11]
Pedro Enrique Ling introduce a principios del
siglo XIX la gimnasia sueca para la formación corporal y postural bajo enfoque castrense.
Su método es principalmente analítico. Contempla ejercicios variados ejecutados
desde posiciones diferentes: de pie, sentado, tendido prono, tendido supino.
Utiliza cuerdas, barras de suspensiones, escaleras de balanceos. Busca hacer al
joven más resistente a la fatiga y de modelar el cuerpo. También se educa la
precisión por medio de saltos, volteretas y movimientos de agilidad, y hay
preocupación de una postura correcta y de la corrección de ésta, a través de
los ejercicios. Con este tipo de gimnasia se ayuda a modelar el cuerpo y a
prevenir futuros problemas, posturales, por ejemplo. Su hijo, Hjamar Ling,
ordenó, sistematizó y divulgó el trabajo de su padre, estableciendo un nuevo
orden en la clasificación de los ejercicios, los que seguían siendo estáticos y
analíticos. Fue él, quien creó las “tablas de gimnasia”, que buscaban lograr un
efecto correctivo de los ejercicios. A diferencia de su padre, quien enfocó la
gimnasia a jóvenes y adolescentes en preparación militar, Hjamar Ling, lo
trasladó al ambiente escolar, trabajando el principio de totalidad, en que
cuerpo y alma son inseparables que es lo que se conoce como gimnasia neo-sueca.
[12] El síndrome de Morris, también conocido como Síndrome
de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA), es una alteración genética que afecta
al desarrollo sexual del individuo. La persona nace con un sexo genético
masculino (XY), pero su desarrollo y apariencia física es de mujer. El síndrome
de Morris es considerado la tercera causa de amenorrea después de la disgenesia
gonadal y de la ausencia de la vagina al nacer. es una forma de
pseudohermafroditismo, se ha dado en algunos casos entre atletas. Son seres de
apariencia femenina por sus genitales externos, tienen labios vaginales
subdesarrollados y vagina ciega, es decir sin útero. La ausencia de órganos
femeninos internos tiene por contra poseer testículos en la zona inguinal o en
el abdomen. Tienen pies y manos grandes, carecen de vello axilar, vulvar y púbico
y poseen mamas no muy desarrolladas con pezón rosado como los hombres.
[13]
Tuñón de Lara, Manuel. (1980). Historia de
España. Madrid: Labor.
[14]
Enciso Viana, Emilio. (1945).”¡Muchacha!”. Pg.
132. (6ª Edic.). Madrid: Estadium de Cultura.
[15]
Historia del deporte de las mujeres españolas
(1939-1975): circunstancias de la participación en los Juegos Olímpicos de
verano. Carmen María Pereda Peláez, 2017
[17]
Rafael Muga (1945); seleccionador nacional de
fútbol. Tras conseguir la titulación de Instructor Nacional de Educación Física
y Deportes se vinculó al fútbol y en n Villaverde Bajo y fundó 'Juve', una
agrupación deportiva de la que la actriz Concha Velasco era madrina. Fue el
primer entrenador de la selección española de fútbol femenino y está
considerado una importante figura fundadora del fútbol femenino moderno en
España. TIENE ENTRADA EN WIKIPEDIA EN INGLÉS; NO ES ESPAÑOL, todo un detalle
patrio.
[18]
José María García Pérez (1943); periodista
deportivo español. Está considerado uno de los locutores radiofónicos más
emblemáticos e influyentes, marcando estilo, en la historia de la radiodifusión
española. Inició su carrera profesional como reportero en 1963 en Radio España;
en 1964 simultaneaba el diario Pueblo y TVE (Estudio Estadio). En 1972 ficha
por la Cadena SER, siendo el precursor de la radio deportiva de medianoche en
«Hora 25». En 1982 marcha a Antena 3 Radio con el programa «Supergarcía».
Coincidí con él en esta etapa con 3 vueltas ciclista a España como director de
emisora. En 1992, tras la compra por parte de PRISA de la emisora, pasa con su
programa a la Cadena COPE en la que permanece hasta julio de 2000 cuando inicia
un ambicioso proyecto audiovisual de la mano de Telefónica (Telefónica Media,
Admira Spot). El 7 de abril de 2002, el locutor dimite de sus funciones.
[19]
Juan Antonio Samaranch Torelló, I Marqués de
Samaranch (1920-2010); empresario y político español. Entre 1980 y 2001
presidió el Comité Olímpico Internacional; en 1992 vio cumplido su sueño de ver
celebrarse unos JJ. OO. en Barcelona, que había ganado su nominación en 1986 frente
a candidaturas tan prestigiosas como Ámsterdam y París. Inició su carrera
política como concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Barcelona (1954-1962),
organizando en dicha ciudad los II Juegos del Mediterráneo. En diciembre de
1966 fue designado Delegado Nacional de Educación Física y Deportes. El 18 de
julio de 1973 fue nombrado presidente de la Diputación Provincial de Barcelona
y cuatro años después, embajador en la Unión Soviética y Mongolia (1977),
momento en que era ya vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI),
organización en la que había ingresado en 1966. En 1977, crea el partido
Concordia Catalana.
[20]
Concepción Sánchez Freire (1957);
"Conchi" y "Conchi Amancio"; futbolista española, leyenda
hoy del fútbol femenino español que abrió las puertas al profesionalismo. Fue
la primera capitana de la Selección femenina de fútbol de España en 1971.
Cuando tenía 15 años, en 1973, fichó por el Gamma 3 de Padua (Italia). En la
liga italiana ganó varias ligas y copas jugando en diferentes clubes. En 1997,
su último año como profesional, fue jugadora del Arsenal donde acabó su carrera
deportiva. Llegó a marcar casi 600 goles. A los 40 años colgó las botas en el
fútbol profesional. En 2010 creó una escuela de fútbol femenino, el 'Filton
College' de Bristol (Inglaterra).
[21]
Amancio Amaro Varela (1939-2023);
"Amancio", futbolista español, jugador histórico del Real Club
Deportivo de La Coruña y del Real Madrid Club de Fútbol y presidente de honor
del Real Madrid desde el 2 de octubre de 2022. Campeón de Europa de clubes y
selecciones y ganador del Balón de Bronce (1964), es considerado junto a Luis
Suárez como uno de los mejores jugadores gallegos de todos los tiempos por
palmarés y trayectoria. Lideró junto a Paco Gento la histórica generación de
futbolistas españoles del Madrid C. F. de la década de los años 1960. No pongo
algo del Real Madrid en este Post y me da algo chungo
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