6 mar 2026

DE LA GUERRA ESTA DE PERSIA O IRÁN...

  

Al repetir como una cotorra las capitales del mundo, eso decía yo: Persia o Irán, capital Teherán. Y punto pelota; que aquello estaba muy lejos, aunque Jaime Peñafiel no paraba de acercárnoslo con sus continuados reportajes sobre el Sha de Persia -y a su familia- en el Hola. A estas alturas del siglo XXI la actualidad nos ha vuelto a acercar lo de Persia o Irán a un palmo de las narices.

Llevamos unos días donde nuevamente el lejano país está de actualidad y nuestro presidente del Gobierno anda ahí, evidenciando estulticia, con este tema -que tapa otros- y cogiendo un protagonismo absurdo e innecesario; como siempre. Macron y Meloni han venido a decir lo mismo y sin buscar protagonismo.

El miércoles 4 de marzo escuché al ‘padre’ Sánchez en su homilía matutina –y eso sí que fue una homilía (explicación de las Escrituras; de sus escrituras, claro), créanme- porque –dijo nada más comenzar- iba –él, en su magnificencia- a “informarnos de la crisis que se ha desatado en Oriente Medio, de la posición del Gobierno de España y de las acciones que estamos llevando a cabo”. Vamos, que -¡pobres españolitos!- vivimos en un limbo bombardeado por bulos de derecha y extrema derecha y tenemos nulo conocimiento sobre lo que está pasando en realidad; como si no conociéramos los acontecimientos, como si no supiéramos lo que pasa.

Al poco de empezar, el ‘padre’ Sánchez nos dijo que “ni siquiera están claros los objetivos de quienes lanzaron el primer ataque”… y ahí ya entré en ‘modo avión’; no está uno para perder absurdamente el tiempo.

Ya, por la tarde, con tiempo y ante la necesidad de saber qué (coño) había dicho nuestro presidente del Gobierno del Reino de España, tuve que escucharlo un par de veces para enterarme –sin quitarme la pinza de la nariz- y llegar a la misma conclusión que tantos y tantos compatriotas: el ‘padre’ Sánchez estaba en modo ZP; pero Zapatero II.

Hasta retrocedió 23 años y nos soltó un recadito para el ‘trío de las Azores’: Irak nos dejó “un mundo más inseguro y una vida peor”.

Extrañado, me pregunté: ¿de qué va?

Con lo que está pasando entre EEUU e Israel por lo que estaba pasando en Persia o Irán -no nos olvidemos de lo que estaba pasando- Sánchez recupera el 'no a la guerra' –sus cuatro palabras- para mantener el desafío a Trump y va y concluye que “es ingenuo practicar un seguidismo ciego y servil… y ya le tenemos en solfa en su pugna con Trump.

Le va Trump; concluyo que le va Trump.

Yo recuerdo cuando le persiguió para una foto; y les animo a ustedes a hacerlo. Fue la tarde del 11 de julio de 2018, en Bruselas, en la cumbre de la OTAN: Sánchez se coloca entre Trump y Erdogan para reclamar la mirada del norteamericano que, con absoluta indiferencia, sigue a lo suyo y al final, por fin, Sánchez sonríe, le coge por el codo y recibe una palmadita ante una extasiada ministra de Defensa al borde del séptimo cielo.

Luego, en la cumbre del G20 en Osaka, en junio de 2019, Sánchez fue a saludar a Trump… y este le mandó sentarse en su sitio (como señaló la prensa y la RRSS; y hay foto), pero Moncloa lo dejó a nivel de anécdota y la SER en broma: “lo que parecía un gesto autoritario de Trump, resultó ser una broma”, ¡ja, ja, ja!; pero pueden buscar los vídeos y las fotos en Google poniendo en el buscador ‘Trump señala sitio a Sánchez G20 Osaka 2019’ y… decidir por ustedes mismos.

Y, rizando el rizo, termino con lo ridículo del tira y afloja -¡que me sueltes, coño!- del apretón de manos de octubre de 2025 en Sharm el Sheij (Egipto), en la Cumbre sobre Gaza. Esto es mucho más reciente y seguro que lo recuerdan; pero pueden buscarlo.

Este hombre es así. Me refiero al ‘padre’ Sánchez

Y vuelvo al tema: después de lo del miércoles –la breve homilía del ‘padre’ Sánchez-, seguro que muchos le compran el mensaje; aquí hay tanta gente ideologizada. Tanta como en Persia a Irán.

Yo, por supuesto, no compro su mensaje.

Echar la culpa de los males que nos aquejan en los últimos años a que Bush, Blair y Aznar -dice él que- fueron a la guerra con el vecino de Persia (2003-2004) –Irak- es tomar por imbéciles a los españoles; incluso a los mononeuronales.

‘Padre Sánchez’: el que tengamos una inflación acumulada estimada en torno al 46%-50% de subida en las últimas dos décadas, duplicado el precio del alquiler de la vivienda, aumentado en un 80% el coste de la cesta de la compra, encarecido en un 50% el precio de la vivienda, el que los precios de los coches de gama media haya subido en este lapsus más de un 80% o que el precio de la electricidad ha sufrido subidas superiores al 200% no tienen relación alguna con aquella guerra.

No; como tampoco que el salario medio haya crecido desde entonces un 56%.

El problema está en que los salarios reales (ajustados por inflación) en España apenas han crecido un 2'76% mientras en los demás países de la OCDE han subido más de un 30 % en el mismo periodo y compensado las subidas. E insisto: no por aquella guerra.

Mire: aquí, en España, solo en los últimos cinco años el IPC acumulado supera el 23 %[1]. Ve como no es por aquella guerra.

Como país, el PIB per cápita de España y la riqueza del país son mayores; ¡menos mal! Pero como ciudadanos de este país nos encontramos con que el poder adquisitivo ha mejorado mínimamente o incluso empeorado para muchos. La sensación social es clara: trabajamos más y llegamos peor a fin de mes, diga lo que diga el ‘padre’ Sánchez y cualesquiera de sus acólitos.

Y tiene bemoles que esta triste realidad nos la quieran tapar con el telón del ‘no a la guerra’ de ahora.

Ah, y sobre aquella guerra, que surgió –recordemos- de la invasión de Irán a Kuwait (país que desmanteló Sadam; se llevó hasta las incubadoras de los hospitales) y a una sucesión de eventos que alcanzaron su punto culminante con el atentado a las Torres Gemelas (11S2001), España apoyó políticamente la invasión –como Polonia o Italia, por ejemplo-; pero no participó en la fase de combates durante la invasión. España apoyó la guerra, pero no envió tropas para invadir Irak. Después de la invasión, España sí desplegó tropas dentro de la operación multinacional en misión de estabilización[2]. Sí hubo enfrentamientos armados[3], aunque no era una misión ofensiva de guerra convencional[4]. El episodio más crítico fue la Batalla de Nayaf de 2004, donde tropas españolas y salvadoreñas combatieron contra milicias del clérigo Muqtada alSadr. Y aquello fue en Irak, con ‘k’.

Pero es que este país –el nuestro: España- es así. No a la guerra –de boquilla-, y prohibiciones mirando al tendido, pero siguen saliendo –como no puede ser de otra manera, pues estamos en organismos internacionales occidentales- aviones de las bases de utilización conjunta y enviando buques a misiones en las que tienen que estar, además de los contingentes militares desplegados en la zona: más de 1.500 militares españoles tenemos ahora mismo en el Líbano, en Turquía y en Irak –sí, Irak, con K: Operación Inherent Resolve y NMI/Adiestramiento- además de operativos navales y aéreos en el Mediterráneo y en el Índico[5].

En fin, qué les voy a contar… pues batallitas. Y esta es una.

Recuerdo los años, durante la oprobiosa, cuando algunos cantaban aquello de ‘en el mundo manda Dios, en la tierra los cristianos y en esta España de Franco mandan los americanos”… olvidando que los Pactos de Madrid (1953), de los que salieron las bases, fueron cruciales porque, sencilla y llanamente, rompieron el aislamiento internacional de España, aportaron ayuda económica e integración en la estrategia occidental al tiempo que prepararon el camino para el crecimiento económico de los años 60. Además de la leche americana (en polvo, desnatada y mineralizada), Estados Unidos concedió a España créditos y ayuda financiera, suministros industriales, tecnología y equipamiento. Esto ayudó a España a mejorar infraestructuras, modernizar parte de la industria y estabilizar la economía como paso previo al gran cambio económico -que llegaría con el Plan de Estabilización de 1959- que abrió la economía española al exterior.

Aquellos pactos también tuvieron efectos en la sociedad como la llegada de productos y cultura estadounidense, contacto con industrias y empresas extranjeras y mejoras económicas graduales que ahora gusta olvidar.

Sí, y también lo de Rota, Morón, Zaragoza y Torrejón… Y la antena de Guardamar, por ejemplo; y el radar de Aitana, sí, de cuando Kansas fue Benidorm; pero esa es otra historia que ya hemos contado[6].

Hablamos de unos 1.500 millones de dólares de 1953 en ayuda económica y otros casi 500 millones más en ayuda militar que, palmo arriba-palmo abajo, a ojo de buen cubero superarían hoy del orden de 24.000 millones de dólares de 2026… el equivalente al 1’7% del PIB de España hoy; que fue el 1’5% de entonces que, como el PIB era infinitamente menor supuso más.

Entonces, aunque España era una dictadura, comenzó una lenta apertura económica y cultural que consiguió obrar el ‘milagro español’ de los sesenta y… y se columpió con las crisis del petróleo de 1973 y 1975 hasta el fin de la dictadura y el arranque de la transición.

Ah, por cierto: no sé cuánto tardarán en sacarme lo de Palomares... el 17 de enero se cumplieron sesenta años… Lo mismo, con este párrafo, les doy una idea… porque mañana (o pasado) se cumplen sesenta años del baño de Fraga (¡viva el Meyba!) y el embajador Duke en una playa del termino municipal de Palomares para demostrar que no había radiación y que bañarse en marzo no es una temeridad.

Es que esta gente no se me acuerda de nada…

Y en estas de ahora que me llegan Irene Montero e Ione Belarra y piden que España salga de la OTAN y rompa con la OTAN; para ir a miccionar y no echar gota. Estas dos hubieran sido felices en la Albania de Hoxha.

Desde los Pactos de Madrid de 1953 que España –vale, aquella España- quería ingresar en la OTAN. Sí; y desde el Pentágono –la verdad sea dicha- no lo veían mal, aunque sólo veían a España -la península ibérica- como un gran portaviones en esta esquina de Europa muy útil a sus propósitos en la Guerra Fría. Francia y Reino Unido no estaban por la labor de admitir una dictadura en la organización y Vernon Walters y otros generales norteamericanos chocaban una y otra vez con esta cuestión. Pero acabando el mismísimo 1975 –ya sin Franco- se empezó a trabajar muy en serio este tema desde Washington… y el 30 de mayo de 1982 –que cayó en domingo, celebrando San Fernando, patrón del Arma de Ingenieros y del Cuerpo de Transmisiones, y con desfile del Día de las Fuerzas Armadas- España entró en la OTAN. Recordemos, de paso, que el 23F ocurrió el 23 de febrero de 1981 y visto lo visto nos dijeron que para adentro; Marcelino Oreja venía insistiendo en ello desde junio de 1980 y tras lo que había pasado con Tejero nos dieron el ‘placet’.

Y eso que veían, desde enero de 1981, que por la vieja piel de toro había marejada y mar de fondo en contra de las bases y, de rebote, en contra de la OTAN. Por aquellos fríos días el Movimiento Comunista (MC) y la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) convocaron la primera marcha a Torrejón (Madrid-Base de Torrejón), cuyo éxito impulsó la formación del famoso Comité Anti-OTAN, el CAO.

Entonces se popularizó un lema que no todos recuerdan -‘OTAN no, bases fuera. Paz y neutralidad’- y se celebró un sonadísimo concierto mitin –con “mucho enrolle”, se decía en la publicidad convocante- en el verano del 81 y en la Casa de Campo se dieron cita más de 50.000 personas[7]; y en octubre siguiente PSOE y PCE entregaron más de un millón de firmas contra la OTAN; y en noviembre, 250.000 personas se manifestaban contra la organización por las calles de Madrid.

Así las cosas, con el CDS –heredero de la UCD- en el gobierno, en las elecciones generales de octubre de 1982 va y barre el PSOE. No se habían cumplido los primeros cinco meses de España en la OTAN y tras la victoria electoral del PSOE -más de ocho millones y medio de votos, el 40’82%, y 177 diputados-, los socialistas cambian el rumbo anti OTAN y se pasan al silencio sobre el tema en lo que se llamó “una ambigüedad calculada” que lleva a la ruptura PSOE-PCE (Partido Comunista de España) -y a una importante fractura interna- y a preparar el famoso Decálogo de Paz y Seguridad (1984; que desempolvarán de un momento a otro).

En resumen: mucha americana de pana con coderas, pero por muy socialista que fuera González se encontró con que el tratado estaba firmado y España era ya el país número 16 de la Alianza Atlántica… y esto nos acercaba a entrar en la Comunidad Económica Europea. Felipe se dio cuenta desde la poltrona de lo que significaba estar en la OTAN y entendió la cuestión de Estado; se mordió la lengua y empezó a ver cómo se le podía dar la vuelta al tema.

Pablo Romero contaba en Público, con motivo del 40 Aniversario de la entrada de España en la OTAN, que “mucho se ha hablado del ‘engaño’ que supuso el famoso referéndum de 1986, en el que el Gobierno socialista preguntó a los españoles acerca de la permanencia o no en la OTAN. Quienes acudieron a depositar su voto se encontraron con una papeleta de promesas enrevesadas -con tres cláusulas que apenas se cumplieron después- y específicamente diseñadas para recabar la mayor cantidad de 'síes'[8]. Así fue; y aquí -en la OTAN- seguimos.

Hasta la saciedad se ha contado que el PSOE de Felipe González dio “una voltereta político-ideológica” al pasar del rechazo absoluto hacia la Alianza Atlántica al considerarla imprescindible para España. La excusa tenía un nombre: Europa (ser miembro de la CEE; hoy UE). La realidad era otra: el temor a que Marruecos se anexionara Ceuta y Melilla y tuviéramos que hacer algo (o nada) porque allí viven españoles y porque ambas ciudades (y las plazas de soberanía) son España. Así pues, se nos vino a pedir a todos los españoles –yo lo tenía muy claro- el vota SÍ en interés de España.

Y para marzo de 1986 -40 años va a hacer el 12 de marzo- nos sometimos a un referéndum donde sólo en el País Vasco, en Cataluña y en la provincia canaria de Las Palmas hubo más papeletas por el No que por el Sí, que finalmente ganó.

Aquí llegados, resumo: Felipe González, ganador en octubre de 1982, aguantó hasta ingresar en la Comunidad Económica Europea (1º de enero 1986, tras la adhesión en junio de 1985) para sacar a la palestra el referéndum de marzo. González defendió el sí a la permanencia sin matices… mientras la Alianza Popular de Manuel Fraga tonteaba con la abstención… cuando en aquellos días “el soldado Adrián” era protagonista de las ondas de radio porque El último de la fila triunfaba con ‘Querida Milagros’, que fue la banda sonora del NO. Y sonaba mucho; tanto que hasta el propio González tuvo que salir a decirnos que dejaría el cargo si triunfaba el NO[9].

Son así: melodramáticos supinos.

Tiempo después llegaría ‘bamby’ ZP, que, para significarse -otro que tal- no se levantó al paso de la bandera de los EEUU[10] en 2002 y nos contaría –en otra homilía televisada- que lo hizo para ¡protestarle al PP!, que no nos entranos; que los árboles no nos dejan ver el bosque: “Yo no permanecí sentado ante la bandera de los Estados Unidos de América, que respeto… un país aliado y amigo; yo permanecí sentado frente a… las tropas de los países que estaban en la guerra de Irak con nuestros soldados y que de repente aparecieron en el desfile… Yo mantuve una actitud de protesta porque el gobierno había hecho desfilar a los soldados… No fue a la bandera, fue ante el gobierno por llevar allí ese tema[11]”. En fin, que vimos lo que vimos; pero resulta que no fue eso lo que vimos.

Sí, hay que reconocerles al ‘padre’ Sánchez y al ‘prior’ Zapatero que de oratoria andan finos y se justifican lo que sea.

Guerra, que no fue guerra para nosotros, sí fue la de Irak. Lo de ahora es otra cosa; y es por Irán; Persia o Irán, capital Teherán, un país del que sólo conocíamos en papel couché al Sha –título que reciben los monarcas de allí desde el VII antes de Cristo- Mohammad Reza Pahleví y a su familia. Hay que significar que al inicio de la década de los 70 Persia o Irán era un país que estaba pero que muy bien visto, porque funcionaba como país y como sociedad; y muy bien, desde que en 1954 volvieron las compañías petroleras a operar en el país y se produjera una occidentalización brutal. Los petrodólares fueron a impactar en industria, educación, salud y gasto militar, que esa fue otra.

La Revolución Blanca –que así se llamó para diferenciarla de otras ‘revoluciones’ árabes lideradas por el baazismo[12]- de Reza Pahleví (lanzada en 1963) buscaba convertir a Persia o Irán en la quinta potencia mundial extirpando el sistema feudal dominado por los ayatolas. Desde el primer momento se enfrentaron al Sha los sectores más tradicionales y conservadores: la Reforma agraria chocó abiertamente con los clérigos y ayatolás, poseedores de la mayoría de las tierras agrícolas. Además, una modernización y occidentalización tan rápida, tan extremadamente rápida –aunque muy bien aceptada por la clase media-, generó malestar en los estamentos más rancios de la sociedad y entre los movimientos de izquierda panarabista que la Oficina de Inteligencia y Seguridad (SAVAK) reprimió siempre, a partir de 1971 -cuando se montó un fiestón para conmemorar los 2.500 años de ‘grandeza’ del imperio Persa en medio de una sequía que arruinó la escasa agricultura- y especialmente desde agosto de 1978 en que un incendio en un cine de Abadán, un acto terrorista[13] con muchas lagunas en la autoría, sacó a la luz, además, la pésima gestión para intentar sofocarlo.

Aquellas ascuas de incendio prendieron en la sociedad contra el Sha hasta el punto de organizarse una macro manifestación general, el viernes 8 de septiembre (de 1978) -el ‘Viernes Negro’ de Teherán-, donde miles de personas de todo tipo y condición se concentraron en la plaza Jaleh… y el Ejército disparó contra la multitud. Jomeini, el líder de los ayatolás, desde París dictó sentencia: “No se puede perdonar a quien ha vendido el alma de la nación[14]. Y no le perdonaron al Sha lo que estaba pasando y lo que no.

Total, que la cosa se puso pero que muy mal en Irán porque la Revolución Blanca había agotado su tiempo de validez ante un país dividido entre ancestral tradición y progreso moderno, entre ser fiel a la religión o al Estado, y entre ser un retazo de Occidente en medio del más ferviente Oriente. Y encima ya estaba corrupta y mal gestionada la espina dorsal del Estado persa. Alguien, lo he oído en una tertulia de radio que ahora no identifico, dijo a finales del 79: “no se puede modernizar un país a bofetadas”… que es lo que al final hacía el Sha.

Así que, en la Conferencia de Guadalupe (isla antillana y francesa; entre el 4 y el 7 enero de 1979) Giscard d’Estaing, Jimmy Carter, James Callagham y Helmunt Smidt acordaron dejar de apoyar al Sha, allanando el camino para el ascenso al poder del ayatolá Jomeini.

En Persia o Irán un batiburrillo de islamistas ortodoxos, nacionalistas e izquierdistas estaban resueltamente dispuestos contra el Sha… y este lo vio claro: el 16 de enero salía del país con destino a Assuan, en el Sur de Egipto, donde el presidente Anwar el Sadat le recibió con los máximos honores.

El 1º de febrero aterrizaba Jomeini en Teherán; exiliado en Francia había prometido a los EEUU una nueva fórmula de gobierno y gestión del país que beneficiaría la causa de la paz y la tranquilidad para toda la humanidad… pero una vez allí, el 1º de noviembre –nueve meses después-, alteró toda situación proclamando una República Islámica que dejó a Occidente con dos palmos de narices… y un marrón con la crisis de los rehenes.

Tres días después de proclamada la República Islámica, el 4 de noviembre, la embajada de los Estados Unidos en Teherán fue rodeada por un grupo de estudiantes iraníes seguidores de la revolución islamista; sabían que el Sha había llegado a Nueva York ese mismo día para un tratamiento contra el cáncer y exigían su extradición inmediata para juzgarlo en Teherán. Cincuenta y dos estadounidenses fueron tomados como rehenes y así estuvieron 444 días. Seis diplomáticos lograron escapar de la embajada durante la toma y refugiarse en casa del embajador de Canadá; tienen una gran historia[15].

Lo de los rehenes se complicó en grado sumo porque ya en diciembre de 1979 –hagamos memoria- la URSS invadió Afganistán –sí, por las bravas, como ha hecho Rusia con Ucrania- para sostener a un corrupto gobierno comunista afgano en crisis contra insurgentes muyahidines, que esta es otra historia mollar. Los EEUU apoyaban a los insurgentes y complacidos asistían al culebrón del ‘Vietnam de la URSS’, para lo que recomiendo la peli ‘la bestia de la guerra’. El caso es que la URSS salió como pudo de Afganistàn el 13 de febrero de 1989 totalmente derrotada y en 1979, recién desemnarcados, los EEUU no quisieron involucrar al oso ruso en su causa contra Persia o Irán y decidieron no atacar directamente a Teherán por el secuestro que podía meter a los rusos en el conflicto y se decantaron por una operación de rescate –Eagle Claw: aprobada el 16 de abril de 1980- que -¡recuerden!- fracasó estrepitosamente. Hubo muertos norteamericanos y sus cadáveres paseados por Teherán. Los rehenes fueron dispersados para evitar otra operación de rescate.

En fin, que un cáncer acabó con el Sha en junio de 1980; y en el mes de septiembre de 1980, el vecino Irak atacó a Persia o Irán desencadenando una guerra que se prolongó hasta 1988[16]; y en noviembre de 1980 Carter perdió las elecciones presidenciales norteamericanas ante Reagan… Así las cosas, atacada por Irak, Persia o Irán se avino a resolver la crisis de los rehenes y aceptó la mediación argelina. Así, el 20 de enero de 1981, nada más jurar su cargo Reaga despegaron desde Teherán los aviones que transportaban a los rehenes; llegaron a Argel y de allí volaron de nuevo a Rhein-Main, cerca de Fráncfort, donde les esperaba el ya expresidente Carter y la libertad

Jopé, ¡qué historias!

Que lo de Teherán, se las trae…





[2] Resolución 1500 el 14 de agosto de 2003 para apoyar la reconstrucción y estabilización tras la invasión

[3] El número de bajas ascendió a 9 militares y 7 agentes del CNI caídos en combate, 2 periodistas fallecidos y 18 militares heridos de diversa consideración.

[4] Y se reportó la utilización de niños, hospitales y escuelas por parte de los irakíes: https://www.elmundo.es/cronica/2015/02/22/54e83bc022601d79708b456e.html

[6]  https://juanjfdiaz.blogspot.com/2012/06/de-cuando-kansas-fue-benidorm.html  

[7] Joan Manuel Serrat, Rosa León, Luis Edurado Aute, Pi de la Serra, Luis Pastor, Teddy Bautista y Pepe Robles, Imanol, Oskorri, Suburbano, Víctor y Diego, Juan Carlos Senante, Joan Isaac y Leño; y las intervenciones de la actriz Lola Gaos, del diputado socialista Pablo Castellano, del canario Fernando Sagaseta, del excomandante Luis Otero, uno de los fundadores de la Unión Militar Democrática (UMD), y del líder de la ‘Revolución de los  claveles’  portuguesa Otelo Saraiva de Carvalho.

[12] Ideología que mezcla intereses nacionalistas árabes, panárabes, socialistas árabes y antiimperialistas. El Baazismo exige la unificación del mundo árabe en un solo Estado. Su lema "Unidad, Libertad, Socialismo" se refiere a la unidad árabe y libertad de control sobre el territorio, así como a la no injerencia por parte de Estados (u otros agentes) no árabes. Se representa por el Partido Baaz Árabe socialista

[13] 19 de agosto de 1978. Un grupo de cuatro hombres cerraron y atrancaron las puertas de entrada a la sala y al edificio –Cinema Rex- y emplearon gasolina. Ardió por completo. La cifra de muertos rondó los 400. El gobierno echó la culpa a integristas islámicos y esto a los agentes de SAVAK. Nunca se ha tenido interés en esclarecerlo, pero el juicio de 1979 el Tribunal Revolucionario señaló a un culpable que nunca estuvo allí.

[14] No hay constancia exacta de tal frase pronunciada por Jomeini desde París, pero varias informaciones de la época la dan por cierta; al menos, resume lo trasladado en aquella fecha a sus seguidores

[15] Disfrutad viendo ‘Argo’ (2012), dirigida y protagonizada por Ben Affleck.

[16] La revolución de Jomeini tenía un fuerte componente islámico revolucionario chií; Irak era de mayoría chií, pero estaba gobernado por una élite suní y Sadam Hussein temía que Teherán incitara una revolución islámica dentro de Irak. Por las purgas en el Ejército de partidarios del Sha, Hussein pensó que Irán estaba debilitado y que era el momento de atacar; pero el argumento bélico principal era tomar el control de la zona de Shatt alArab, una vía estratégica para exportar petróleo.

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