Al repetir
como una cotorra las capitales del mundo, eso decía yo: Persia o Irán, capital
Teherán. Y punto pelota; que aquello estaba muy lejos, aunque Jaime Peñafiel no
paraba de acercárnoslo con sus continuados reportajes sobre el Sha de Persia -y
a su familia- en el Hola. A estas alturas del siglo XXI la actualidad nos ha
vuelto a acercar lo de Persia o Irán a un palmo de las narices.
Llevamos unos
días donde nuevamente el lejano país está de actualidad y nuestro presidente
del Gobierno anda ahí, evidenciando estulticia, con este tema -que tapa otros-
y cogiendo un protagonismo absurdo e innecesario; como siempre. Macron y Meloni
han venido a decir lo mismo y sin buscar protagonismo.
El miércoles 4
de marzo escuché al ‘padre’ Sánchez en su homilía matutina –y eso sí que fue una
homilía (explicación de las Escrituras; de sus escrituras, claro), créanme-
porque –dijo nada más comenzar- iba –él,
en su magnificencia- a “informarnos de la crisis que se ha desatado
en Oriente Medio, de la posición del Gobierno de España y de las acciones que
estamos llevando a cabo”. Vamos, que -¡pobres españolitos!- vivimos en
un limbo bombardeado por bulos de derecha y extrema derecha y tenemos nulo conocimiento
sobre lo que está pasando en realidad; como si no conociéramos los
acontecimientos, como si no supiéramos lo que pasa.
Al poco de
empezar, el ‘padre’ Sánchez nos dijo que “ni siquiera están claros los objetivos de
quienes lanzaron el primer ataque”… y ahí ya entré en ‘modo avión’; no
está uno para perder absurdamente el tiempo.
Ya, por la
tarde, con tiempo y ante la necesidad de saber qué (coño) había dicho nuestro
presidente del Gobierno del Reino de España, tuve que escucharlo un par de
veces para enterarme –sin quitarme la pinza de la nariz- y llegar a la misma
conclusión que tantos y tantos compatriotas: el ‘padre’ Sánchez estaba en modo ZP; pero Zapatero II.
Hasta
retrocedió 23 años y nos soltó un recadito para el ‘trío de las Azores’: Irak
nos dejó “un mundo más inseguro y una vida peor”.
Extrañado, me
pregunté: ¿de qué va?
Con lo que
está pasando entre EEUU e Israel por lo que estaba pasando en Persia o Irán -no
nos olvidemos de lo que estaba pasando- Sánchez
recupera el 'no a la guerra' –sus cuatro palabras- para mantener el desafío a Trump y va y concluye que “es ingenuo practicar un seguidismo ciego y
servil”… y ya le tenemos en solfa en su pugna con Trump.
Le va Trump;
concluyo que le va Trump.
Yo recuerdo
cuando le persiguió para una foto; y les animo a ustedes a hacerlo. Fue la tarde
del 11 de julio de 2018, en Bruselas, en la cumbre de la OTAN: Sánchez se
coloca entre Trump y Erdogan para reclamar la mirada del norteamericano que,
con absoluta indiferencia, sigue a lo suyo y al final, por fin, Sánchez sonríe,
le coge por el codo y recibe una palmadita ante una extasiada ministra de
Defensa al borde del séptimo cielo.
Luego, en la
cumbre del G20 en Osaka, en junio de 2019, Sánchez fue a saludar a Trump… y
este le mandó sentarse en su sitio (como señaló la prensa y la RRSS; y hay
foto), pero Moncloa lo dejó a nivel de anécdota y la SER en broma: “lo que parecía un gesto autoritario de
Trump, resultó ser una broma”, ¡ja, ja, ja!; pero pueden buscar los vídeos
y las fotos en Google poniendo en el buscador ‘Trump señala sitio a Sánchez G20
Osaka 2019’ y… decidir por ustedes mismos.
Y, rizando el
rizo, termino con lo ridículo del tira y afloja -¡que me sueltes, coño!- del
apretón de manos de octubre de 2025 en Sharm el Sheij (Egipto), en la Cumbre
sobre Gaza. Esto es mucho más reciente y seguro que lo recuerdan; pero pueden
buscarlo.
Este hombre
es así. Me refiero al ‘padre’ Sánchez
Y vuelvo al
tema: después de lo del miércoles –la breve homilía del ‘padre’ Sánchez-, seguro
que muchos le compran el mensaje; aquí hay tanta gente ideologizada. Tanta como
en Persia a Irán.
Yo, por
supuesto, no compro su mensaje.
Echar la
culpa de los males que nos aquejan en los últimos años a que Bush, Blair y
Aznar -dice él que- fueron a la guerra con el vecino de Persia (2003-2004) –Irak-
es tomar por imbéciles a los españoles; incluso a los mononeuronales.
‘Padre
Sánchez’: el que tengamos una inflación acumulada estimada en torno al 46%-50% de
subida en las últimas dos décadas, duplicado el precio del alquiler de la
vivienda, aumentado en un 80% el coste de la cesta de la compra, encarecido en
un 50% el precio de la vivienda, el que los precios de los coches de gama media
haya subido en este lapsus más de un 80% o que el precio de la electricidad ha
sufrido subidas superiores al 200% no tienen relación alguna con aquella
guerra.
No; como
tampoco que el salario medio haya crecido desde entonces un 56%.
El problema
está en que los salarios reales (ajustados por inflación) en España apenas han
crecido un 2'76% mientras en los demás países de la OCDE han subido más de un
30 % en el mismo periodo y compensado las subidas. E insisto: no por aquella
guerra.
Mire: aquí,
en España, solo en los últimos cinco años el IPC acumulado supera el 23 %[1].
Ve como no es por aquella guerra.
Como país, el
PIB per cápita de España y la riqueza del país son mayores; ¡menos mal! Pero
como ciudadanos de este país nos encontramos con que el poder adquisitivo ha
mejorado mínimamente o incluso empeorado para muchos. La sensación social es
clara: trabajamos más y llegamos peor a fin de mes, diga lo que diga el ‘padre’
Sánchez y cualesquiera de sus acólitos.
Y tiene
bemoles que esta triste realidad nos la quieran tapar con el telón del ‘no a la
guerra’ de ahora.
Ah, y sobre
aquella guerra, que surgió –recordemos- de la invasión de Irán a Kuwait (país
que desmanteló Sadam; se llevó hasta las incubadoras de los hospitales) y a una
sucesión de eventos que alcanzaron su punto culminante con el atentado a las
Torres Gemelas (11S2001), España apoyó
políticamente la invasión –como Polonia o Italia, por ejemplo-; pero no
participó en la fase de combates durante la invasión. España apoyó la guerra,
pero no envió tropas para invadir Irak. Después
de la invasión, España sí desplegó tropas dentro de la operación multinacional en
misión de estabilización[2].
Sí hubo enfrentamientos armados[3],
aunque no era una misión ofensiva de guerra convencional[4].
El episodio más crítico fue la Batalla de Nayaf de 2004, donde tropas españolas
y salvadoreñas combatieron contra milicias del clérigo Muqtada al‑Sadr. Y aquello fue en Irak, con ‘k’.
Pero es que
este país –el nuestro: España- es así. No a la guerra –de boquilla-, y
prohibiciones mirando al tendido, pero siguen saliendo –como no puede ser de
otra manera, pues estamos en organismos internacionales occidentales- aviones
de las bases de utilización conjunta y enviando buques a misiones en las que
tienen que estar, además de los contingentes militares desplegados en la zona:
más de 1.500 militares españoles tenemos ahora mismo en el Líbano, en Turquía y
en Irak –sí, Irak, con K: Operación Inherent Resolve y NMI/Adiestramiento-
además de operativos navales y aéreos en el Mediterráneo y en el Índico[5].
En fin, qué
les voy a contar… pues batallitas. Y esta es una.
Recuerdo los
años, durante la oprobiosa, cuando algunos cantaban aquello de ‘en el mundo manda Dios, en la tierra los
cristianos y en esta España de Franco mandan los americanos”… olvidando que
los Pactos de Madrid (1953), de los que salieron las bases, fueron cruciales
porque, sencilla y llanamente, rompieron el aislamiento internacional de España,
aportaron ayuda económica e integración en la estrategia occidental al tiempo
que prepararon el camino para el crecimiento económico de los años 60. Además
de la leche americana (en polvo, desnatada y mineralizada), Estados Unidos
concedió a España créditos y ayuda financiera, suministros industriales,
tecnología y equipamiento. Esto ayudó a España a mejorar infraestructuras,
modernizar parte de la industria y estabilizar la economía como paso previo al
gran cambio económico -que llegaría con el Plan de Estabilización de 1959- que
abrió la economía española al exterior.
Aquellos
pactos también tuvieron efectos en la sociedad como la llegada de productos y
cultura estadounidense, contacto con industrias y empresas extranjeras y mejoras
económicas graduales que ahora gusta olvidar.
Sí, y también
lo de Rota, Morón, Zaragoza y Torrejón… Y la antena de Guardamar, por ejemplo;
y el radar de Aitana, sí, de cuando Kansas fue Benidorm; pero esa es otra
historia que ya hemos contado[6].
Hablamos de
unos 1.500 millones de dólares de 1953 en ayuda económica y otros casi 500 millones
más en ayuda militar que, palmo arriba-palmo abajo, a ojo de buen cubero superarían
hoy del orden de 24.000 millones de dólares de 2026… el equivalente al 1’7% del
PIB de España hoy; que fue el 1’5% de entonces que, como el PIB era
infinitamente menor supuso más.
Entonces, aunque
España era una dictadura, comenzó una lenta apertura económica y cultural que
consiguió obrar el ‘milagro español’ de los sesenta y… y se columpió con las
crisis del petróleo de 1973 y 1975 hasta el fin de la dictadura y el arranque
de la transición.
Ah, por
cierto: no sé cuánto tardarán en sacarme lo de Palomares... el 17 de enero se
cumplieron sesenta años… Lo mismo, con este párrafo, les doy una idea… porque
mañana (o pasado) se cumplen sesenta años del baño de Fraga (¡viva el Meyba!) y
el embajador Duke en una playa del termino municipal de Palomares para
demostrar que no había radiación y que bañarse en marzo no es una temeridad.
Es que esta
gente no se me acuerda de nada…
Y en estas de
ahora que me llegan Irene Montero e Ione Belarra y piden que España salga de la
OTAN y rompa con la OTAN; para ir a miccionar y no echar gota. Estas dos hubieran
sido felices en la Albania de Hoxha.
Desde los
Pactos de Madrid de 1953 que España –vale, aquella España- quería ingresar en
la OTAN. Sí; y desde el Pentágono –la verdad sea dicha- no lo veían mal, aunque
sólo veían a España -la península ibérica- como un gran portaviones en esta
esquina de Europa muy útil a sus propósitos en la Guerra Fría. Francia y Reino
Unido no estaban por la labor de admitir una dictadura en la organización y
Vernon Walters y otros generales norteamericanos chocaban una y otra vez con
esta cuestión. Pero acabando el mismísimo 1975 –ya sin Franco- se empezó a
trabajar muy en serio este tema desde Washington… y el 30 de mayo de 1982 –que
cayó en domingo, celebrando San Fernando, patrón del Arma de Ingenieros y del
Cuerpo de Transmisiones, y con desfile del Día de las Fuerzas Armadas- España
entró en la OTAN. Recordemos, de paso, que el 23F ocurrió el 23 de febrero de 1981
y visto lo visto nos dijeron que para adentro; Marcelino Oreja venía
insistiendo en ello desde junio de 1980 y tras lo que había pasado con Tejero
nos dieron el ‘placet’.
Y eso que
veían, desde enero de 1981, que por la vieja piel de toro había marejada y mar
de fondo en contra de las bases y, de rebote, en contra de la OTAN. Por
aquellos fríos días el Movimiento Comunista (MC) y la Liga Comunista
Revolucionaria (LCR) convocaron la primera marcha a Torrejón (Madrid-Base de
Torrejón), cuyo éxito impulsó la formación del famoso Comité Anti-OTAN, el CAO.
Entonces se
popularizó un lema que no todos recuerdan -‘OTAN no, bases fuera. Paz y neutralidad’- y se celebró un sonadísimo
concierto mitin –con “mucho enrolle”,
se decía en la publicidad convocante- en el verano del 81 y en la Casa de Campo
se dieron cita más de 50.000 personas[7];
y en octubre siguiente PSOE y PCE entregaron más de un millón de firmas contra
la OTAN; y en noviembre, 250.000 personas se manifestaban contra la
organización por las calles de Madrid.
Así las
cosas, con el CDS –heredero de la UCD- en el gobierno, en las elecciones
generales de octubre de 1982 va y barre el PSOE. No se habían cumplido los
primeros cinco meses de España en la OTAN y tras la victoria electoral del PSOE
-más de ocho millones y medio de votos, el 40’82%, y 177 diputados-, los
socialistas cambian el rumbo anti OTAN y se pasan al silencio sobre el tema en
lo que se llamó “una ambigüedad calculada” que lleva a la ruptura PSOE-PCE
(Partido Comunista de España) -y a una importante fractura interna- y a
preparar el famoso Decálogo de Paz y Seguridad (1984; que desempolvarán de un
momento a otro).
En resumen: mucha
americana de pana con coderas, pero por muy socialista que fuera González se
encontró con que el tratado estaba firmado y España era ya el país número 16 de
la Alianza Atlántica… y esto nos acercaba a entrar en la Comunidad Económica
Europea. Felipe se dio cuenta desde la poltrona de lo que significaba estar en
la OTAN y entendió la cuestión de Estado; se mordió la lengua y empezó a ver
cómo se le podía dar la vuelta al tema.
Pablo Romero
contaba en Público, con motivo del 40 Aniversario de la entrada de España en la
OTAN, que “mucho se ha hablado del
‘engaño’ que supuso el famoso referéndum de 1986, en el que el Gobierno
socialista preguntó a los españoles acerca de la permanencia o no en la OTAN.
Quienes acudieron a depositar su voto se encontraron con una papeleta de
promesas enrevesadas -con tres cláusulas que apenas se cumplieron después- y
específicamente diseñadas para recabar la mayor cantidad de 'síes'”[8].
Así fue; y aquí -en la OTAN- seguimos.
Hasta la
saciedad se ha contado que el PSOE de Felipe González dio “una voltereta político-ideológica” al pasar del rechazo absoluto
hacia la Alianza Atlántica al considerarla imprescindible para España. La
excusa tenía un nombre: Europa (ser miembro de la CEE; hoy UE). La realidad era
otra: el temor a que Marruecos se anexionara Ceuta y Melilla y tuviéramos que
hacer algo (o nada) porque allí viven españoles y porque ambas ciudades (y las
plazas de soberanía) son España. Así pues, se nos vino a pedir a todos los
españoles –yo lo tenía muy claro- el vota SÍ en interés de España.
Y para marzo
de 1986 -40 años va a hacer el 12 de marzo- nos sometimos a un referéndum donde
sólo en el País Vasco, en Cataluña y en la provincia canaria de Las Palmas hubo
más papeletas por el No que por el Sí, que finalmente ganó.
Aquí llegados,
resumo: Felipe González, ganador en octubre de 1982, aguantó hasta ingresar en
la Comunidad Económica Europea (1º de enero 1986, tras la adhesión en junio de
1985) para sacar a la palestra el referéndum de marzo. González defendió el sí
a la permanencia sin matices… mientras la Alianza Popular de Manuel Fraga tonteaba
con la abstención… cuando en aquellos días “el soldado Adrián” era protagonista
de las ondas de radio porque El último de la fila triunfaba con ‘Querida
Milagros’, que fue la banda sonora del NO. Y sonaba mucho; tanto que hasta el
propio González tuvo que salir a decirnos que dejaría el cargo si triunfaba el
NO[9].
Son así: melodramáticos
supinos.
Tiempo después
llegaría ‘bamby’ ZP, que, para significarse -otro que tal- no se levantó al paso de la bandera de los EEUU[10]
en 2002 y nos contaría –en otra homilía televisada- que lo hizo para ¡protestarle
al PP!, que no nos entranos; que los árboles no nos dejan ver el bosque: “Yo no permanecí sentado ante la bandera de
los Estados Unidos de América, que respeto… un país aliado y amigo; yo
permanecí sentado frente a… las tropas de los países que estaban en la guerra
de Irak con nuestros soldados y que de repente aparecieron en el desfile… Yo
mantuve una actitud de protesta porque el gobierno había hecho desfilar a los
soldados… No fue a la bandera, fue ante el gobierno por llevar allí ese tema…[11]”.
En fin, que vimos lo que vimos; pero resulta que no fue eso lo que vimos.
Sí, hay que
reconocerles al ‘padre’ Sánchez y al ‘prior’ Zapatero que de oratoria andan
finos y se justifican lo que sea.
Guerra, que
no fue guerra para nosotros, sí fue la de Irak. Lo de ahora es otra cosa; y es
por Irán; Persia o Irán, capital Teherán, un país del que sólo conocíamos en
papel couché al Sha –título que reciben los monarcas de allí desde el VII antes
de Cristo- Mohammad Reza Pahleví y a su familia. Hay que significar que al
inicio de la década de los 70 Persia o Irán era un país que estaba pero que muy
bien visto, porque funcionaba como país y como sociedad; y muy bien, desde que
en 1954 volvieron las compañías petroleras a operar en el país y se produjera
una occidentalización brutal. Los petrodólares fueron a impactar en industria,
educación, salud y gasto militar, que esa fue otra.
La Revolución
Blanca –que así se llamó para diferenciarla de otras ‘revoluciones’ árabes lideradas
por el baazismo[12]-
de Reza Pahleví (lanzada en 1963) buscaba convertir a Persia o Irán en la
quinta potencia mundial extirpando el sistema feudal dominado por los ayatolas.
Desde el primer momento se enfrentaron al Sha los sectores más tradicionales y
conservadores: la Reforma agraria chocó abiertamente con los clérigos y
ayatolás, poseedores de la mayoría de las tierras agrícolas. Además, una
modernización y occidentalización tan rápida, tan extremadamente rápida –aunque
muy bien aceptada por la clase media-, generó malestar en los estamentos más rancios
de la sociedad y entre los movimientos de izquierda panarabista que la Oficina
de Inteligencia y Seguridad (SAVAK) reprimió siempre, a partir de 1971 -cuando
se montó un fiestón para conmemorar los 2.500 años de ‘grandeza’ del imperio
Persa en medio de una sequía que arruinó la escasa agricultura- y especialmente
desde agosto de 1978 en que un incendio en un cine de Abadán, un acto
terrorista[13]
con muchas lagunas en la autoría, sacó a la luz, además, la pésima gestión para
intentar sofocarlo.
Aquellas
ascuas de incendio prendieron en la sociedad contra el Sha hasta el punto de
organizarse una macro manifestación general, el viernes 8 de septiembre (de
1978) -el ‘Viernes Negro’ de Teherán-, donde miles de personas de todo tipo y
condición se concentraron en la plaza Jaleh… y el Ejército disparó contra la
multitud. Jomeini, el líder de los ayatolás, desde París dictó sentencia: “No se puede perdonar a quien ha vendido el
alma de la nación”[14].
Y no le perdonaron al Sha lo que estaba pasando y lo que no.
Total, que la
cosa se puso pero que muy mal en Irán porque la Revolución Blanca había agotado
su tiempo de validez ante un país dividido entre ancestral tradición y progreso
moderno, entre ser fiel a la religión o al Estado, y entre ser un retazo de
Occidente en medio del más ferviente Oriente. Y encima ya estaba corrupta y mal
gestionada la espina dorsal del Estado persa. Alguien, lo he oído en una
tertulia de radio que ahora no identifico, dijo a finales del 79: “no se puede modernizar un país a bofetadas”…
que es lo que al final hacía el Sha.
Así que, en
la Conferencia de Guadalupe (isla antillana y francesa; entre el 4 y el 7 enero
de 1979) Giscard d’Estaing, Jimmy Carter, James Callagham y Helmunt Smidt
acordaron dejar de apoyar al Sha, allanando el camino para el ascenso al poder
del ayatolá Jomeini.
En Persia o
Irán un batiburrillo de islamistas ortodoxos, nacionalistas e izquierdistas
estaban resueltamente dispuestos contra el Sha… y este lo vio claro: el 16 de
enero salía del país con destino a Assuan, en el Sur de Egipto, donde el
presidente Anwar el Sadat le recibió con los máximos honores.
El 1º de
febrero aterrizaba Jomeini en Teherán; exiliado en Francia había prometido a
los EEUU una nueva fórmula de gobierno y gestión del país que beneficiaría la
causa de la paz y la tranquilidad para toda la humanidad… pero una vez allí, el
1º de noviembre –nueve meses después-, alteró toda situación proclamando una
República Islámica que dejó a Occidente con dos palmos de narices… y un marrón
con la crisis de los rehenes.
Tres días después
de proclamada la República Islámica, el 4 de noviembre, la embajada de los
Estados Unidos en Teherán fue rodeada por un grupo de estudiantes iraníes
seguidores de la revolución islamista; sabían que el Sha había llegado a Nueva
York ese mismo día para un tratamiento contra el cáncer y exigían su
extradición inmediata para juzgarlo en Teherán. Cincuenta y dos estadounidenses
fueron tomados como rehenes y así estuvieron 444 días. Seis diplomáticos
lograron escapar de la embajada durante la toma y refugiarse en casa del
embajador de Canadá; tienen una gran historia[15].
Lo de los
rehenes se complicó en grado sumo porque ya en diciembre de 1979 –hagamos
memoria- la URSS invadió Afganistán –sí, por las bravas, como ha hecho Rusia
con Ucrania- para sostener a un corrupto gobierno comunista afgano en crisis
contra insurgentes muyahidines, que esta es otra historia mollar. Los EEUU apoyaban
a los insurgentes y complacidos asistían al culebrón del ‘Vietnam de la URSS’,
para lo que recomiendo la peli ‘la bestia de la guerra’. El caso es que la URSS
salió como pudo de Afganistàn el 13 de febrero de 1989 totalmente derrotada y
en 1979, recién desemnarcados, los EEUU no quisieron involucrar al oso ruso en
su causa contra Persia o Irán y decidieron no atacar directamente a Teherán por
el secuestro que podía meter a los rusos en el conflicto y se decantaron por una
operación de rescate –Eagle Claw: aprobada el 16 de abril de 1980- que -¡recuerden!-
fracasó estrepitosamente. Hubo muertos norteamericanos y sus cadáveres paseados
por Teherán. Los rehenes fueron dispersados para evitar otra operación de
rescate.
En fin, que
un cáncer acabó con el Sha en junio de 1980; y en el mes de septiembre de 1980,
el vecino Irak atacó a Persia o Irán desencadenando una guerra que se prolongó
hasta 1988[16];
y en noviembre de 1980 Carter perdió las elecciones presidenciales
norteamericanas ante Reagan… Así las cosas, atacada por Irak, Persia o Irán se
avino a resolver la crisis de los rehenes y aceptó la mediación argelina. Así, el
20 de enero de 1981, nada más jurar su cargo Reaga despegaron desde Teherán los
aviones que transportaban a los rehenes; llegaron a Argel y de allí volaron de
nuevo a Rhein-Main, cerca de Fráncfort, donde les esperaba el ya expresidente Carter
y la libertad
Jopé, ¡qué
historias!
Que lo de
Teherán, se las trae…
[1] Lea el último párrafo en: https://elpais.com/economia/2026-02-27/la-inflacion-frena-las-caidas-en-febrero-y-se-mantiene-sin-cambios-en-el-23.html?utm_source=chatgpt.com
[2] Resolución 1500 el 14 de agosto de 2003 para apoyar la
reconstrucción y estabilización tras la invasión
[3] El número de bajas ascendió a 9 militares y 7 agentes
del CNI caídos en combate, 2 periodistas fallecidos y 18 militares heridos de
diversa consideración.
[4] Y se reportó la utilización de niños, hospitales y
escuelas por parte de los irakíes: https://www.elmundo.es/cronica/2015/02/22/54e83bc022601d79708b456e.html
[5] https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/5791138/radiografia-presencia-militar-espanola-oriente-medio
[6] https://juanjfdiaz.blogspot.com/2012/06/de-cuando-kansas-fue-benidorm.html
[7] Joan
Manuel Serrat, Rosa León, Luis Edurado Aute, Pi de la Serra, Luis Pastor, Teddy
Bautista y Pepe Robles, Imanol, Oskorri, Suburbano, Víctor y Diego, Juan Carlos
Senante, Joan Isaac y Leño; y las intervenciones de la actriz Lola Gaos, del diputado
socialista Pablo Castellano, del canario Fernando Sagaseta, del excomandante
Luis Otero, uno de los fundadores de la Unión Militar Democrática (UMD), y del
líder de la ‘Revolución de los claveles’ portuguesa Otelo Saraiva de Carvalho.
[9] https://media.realinstitutoelcano.org/wp-content/uploads/2022/05/powell-garciaencina-40-anyos-espana-en-otan.pdf
[10] https://www.elperiodicoextremadura.com/espana/2003/10/13/zapatero-evita-honrar-bandera-eeuu-45701734.html
[12] Ideología que mezcla intereses nacionalistas árabes,
panárabes, socialistas árabes y antiimperialistas. El Baazismo exige la
unificación del mundo árabe en un solo Estado. Su lema "Unidad, Libertad,
Socialismo" se refiere a la unidad árabe y libertad de control sobre el
territorio, así como a la no injerencia por parte de Estados (u otros agentes)
no árabes. Se representa por el Partido Baaz Árabe socialista
[13] 19 de agosto de 1978. Un grupo de cuatro hombres
cerraron y atrancaron las puertas de entrada a la sala y al edificio –Cinema
Rex- y emplearon gasolina. Ardió por completo. La cifra de muertos rondó los
400. El gobierno echó la culpa a integristas islámicos y esto a los agentes de
SAVAK. Nunca se ha tenido interés en esclarecerlo, pero el juicio de 1979 el
Tribunal Revolucionario señaló a un culpable que nunca estuvo allí.
[14] No hay constancia exacta de tal frase pronunciada por
Jomeini desde París, pero varias informaciones de la época la dan por cierta;
al menos, resume lo trasladado en aquella fecha a sus seguidores
[15] Disfrutad viendo ‘Argo’ (2012), dirigida y
protagonizada por Ben Affleck.
[16] La revolución de Jomeini tenía un fuerte componente
islámico revolucionario chií; Irak era de mayoría chií, pero estaba gobernado
por una élite suní y Sadam Hussein temía que Teherán incitara una revolución
islámica dentro de Irak. Por las purgas en el Ejército de partidarios del Sha,
Hussein pensó que Irán estaba debilitado y que era el momento de atacar; pero
el argumento bélico principal era tomar el control de la zona de Shatt al‑Arab, una vía
estratégica para exportar petróleo.

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