Hay debates que merecen serenidad, algo de memoria y,
sobre todo, coherencia. El del impuesto turístico llamado “Tasa Turística” es
uno de ellos.
Conviene empezar llamando a las cosas por su nombre. No estamos hablando de una "tasa", sino de un impuesto que grava las pernoctaciones en alojamientos reglados. No lo pagarían todos los turistas, ni afectaría a toda la actividad turística; recaería únicamente sobre quienes se alojan en establecimientos que cumplen la normativa porque es la manera de implantarlo y cobrarlo. Es un matiz importante, porque condiciona todo el debate.
Lo sorprendente no es que vuelva a plantearse este impuesto; lo verdaderamente llamativo es el cambio de postura del PSOE de Benidorm.
En diciembre de 2021, el Pleno del Ayuntamiento aprobó por u-na-ni-mi-dad instar a la Generalitat a no implantar este impuesto por sus efectos desfavorables para el turismo y por el rechazo unánime del sector. El PSOE votó entonces exactamente lo mismo que el resto de la Corporación. PP, PSOE y Cs unen sus votos para reclamar a Ximo Puig que no aplique una tasa que “ataca” al principal motor económico de la ciudad, de la provincia y de la Comunitat, se leía en la prensa. Hoy, sin embargo, el PSOE defiende lo contrario. La pregunta es sencilla: ¿qué ha cambiado?
Abundo en el noble arte de preguntar: ¿existe algún informe nuevo que demuestre que el impuesto ya no perjudica a Benidorm?, porque hay varios que señalan que sí. ¿Ha cambiado el modelo turístico de la ciudad?, porque el de Sol y Playas sale malparado con este impuesto. ¿Ha dejado Benidorm de competir con otros destinos del Mediterráneo?, porque esto sí sería noticia de portada de telediario. Y como colofón ¿Ha cambiado la posición política del partido? Ante esta última pregunta sale otra: ¿Por qué ha cambiado? Y ahí está el quid de la cuestión.
Desde el punto de vista técnico, las razones para oponerse siguen siendo las mismas. Recordemos que la propia Generalitat encargó en 2022 a la Universidad de Alicante un estudio específico sobre la idoneidad de implantar este impuesto en la Comunitat Valenciana. Sus conclusiones son especialmente relevantes porque distinguen entre los destinos urbanos con atractivos culturales o patrimoniales singulares y los destinos de sol y playa. Precisamente en estos últimos, donde lidera y compite Benidorm, el informe advierte de los riesgos para la competitividad y cuestiona la conveniencia de la medida. Puestos a preguntar: ¿qué informe posterior contradice al de la UA?; ¿qué nueva evidencia científica existe?; ¿qué ha cambiado técnicamente?
El estudio llega incluso a definir este tributo como "un impuesto a un determinado modelo turístico", al gravar únicamente el alojamiento reglado, dejando fuera otras modalidades de alojamiento o de consumo turístico. Es decir, penaliza precisamente a quienes cumplen las reglas y sostienen el modelo turístico formal. Ya lo expliqué en un post caluroso en este mismo mes de julio hace cuatro años; que fue por Santa Ana.
El informe, además, planteaba una reflexión de enorme calado: financiar los servicios públicos mediante impuestos específicos a determinados sectores abre una peligrosa dinámica. El problema de los municipios turísticos no es la falta de nuevos impuestos; que ya pagamos bastante. Aquí, en los municipios turísticos —yo arrimo el ascua a mi espeto de sardinas— la cuestión radica en la existencia dolosa de un sistema de financiación que no reconoce que ciudades como Benidorm prestan servicios permanentemente a una población muy superior a la empadronada.
La solución a este problema —adalides de los impuestos, presten atención— no pasa por gravar exclusivamente las pernoctaciones. Pasa por reformar la financiación local, reconocer el esfuerzo de los municipios turísticos y garantizar que reciban recursos acordes con la población real a la que atienden y los beneficios que reportan a la Hacienda nacional.
Hay otro aspecto que tampoco conviene que me olviden. Benidorm es Sol y Playas. No es una capital urbano-turístico-cultural como Barcelona, Venecia o Roma. Benidorm es un destino mediterráneo que compite diariamente con decenas de destinos nacionales e internacionales de Sol y Playa. Nuestra fortaleza reside en la competitividad y en nuestra capacidad de atracción que va os reforzando con estándares de calidad y grandes dosis de eficiencia gracias a los tejidos empresarial y laboral que hacen de Benidorm un emporio del Turismo. Cualquier incremento del precio —alto o bajo, que siempre hay un Benidorm para cada benilover— favorece la competencia y llega a influir en la comercialización de un modelo —Sol y Playas— especialmente sensible al mercado y a los operadores turísticos. Ya se advertía hace años y el contexto internacional actual, con la recuperación de otros destinos mediterráneos, no hace sino reforzar esa realidad.
Resulta significativo que el propio estudio de la Universidad de Alicante concluyera que el dinero rinde con mayor eficacia en el municipio cuando lo gasta directamente el turista que cuando se recauda como impuesto, además de recordar que el turismo ya aporta miles de millones de euros en impuestos y sostiene cientos de miles de empleos en la Comunitat Valenciana.
Nadie discute —a estas alturas de la película, quiero creer yo— que los municipios turísticos necesiten más recursos. Lo que se discute —por la miopía de muchos—es cómo obtenerlos sin perjudicar precisamente al principal motor económico que los genera.
Por eso la pregunta sigue siendo la misma que en 2021. Si entonces este impuesto era perjudicial para Benidorm y el PSOE votó en contra de implantarlo, ¿qué ha cambiado realmente para defender ahora exactamente lo contrario?
Mantengo que la defensa de Benidorm no debe depender de quién gobierne en Benidorm, en Alicante, en Valencia o en Madrid. Debería depender, únicamente, de lo que sea mejor para Benidorm.
Desde la coherencia, la evidencia técnica y la defensa de Benidorm yo les pido un poquito de por favor; de raciocinio. El debate no es si los turistas deben contribuir más con otro impuesto; ya contribuyen de forma muy significativa. El debate está en la financiación de los municipios turísticos. Benidorm lleva décadas demostrando que es un destino turístico puede acoger a millones de visitantes con eficiencia, con una densidad urbana adecuada y con un elevado nivel de satisfacción. No necesita desincentivar turistas; necesita seguir siendo el destino más competitivo del Mediterráneo.
Por ello, vuelvo a la financiación. El problema real es que falta una participación específica en el IVA generado por la actividad turística, que ya lo propuso el alcalde Toni Pérez; o un fondo estatal para municipios turísticos, que desde 1961 está propuesto por el alcalde Pedro Zaragoza; o una financiación vinculada a la población estacional efectiva, que ya lo propuso el alcalde Manuel Catalán; o una compensación por los servicios que prestan los municipios turísticos más allá de su población empadronada; que es una histórica reivindicación de Benidorm y nadie quiere hacer caso.
A todos estos nuevos voceros de la sinrazón, yo les
pregunto: ¿Cómo financiamos adecuadamente los municipios turísticos? ¿Más
impuestos?; ¿para qué?
Existe, pero olvidan, el concepto económico del multiplicador local: un euro gastado genera IVA y empleo, supone compras gasto en restauración y ocio; resuelve el tema de los salarios y produce beneficios a toda la ciudad. Un euro recaudado por la Administración poquísimas veces, por ser elegante, vuelve al municipio.
El estudio de la UA cifraba en 54 millones la recaudación para la Comunidad Valencina. No se trata de si 54 millones son mucho o son poco. Se trata de saber si lo que pudiera recaudarse compensa el riesgo económico a correr. El estudio ya decía que no.
Imponer el impuesto turístico es una iniciativa muy peligrosa; existe el riesgo de transmitir la idea de que para prestar determinados servicios hay que crear un impuesto específico. Y ya está bien de mentalidades colectivistas y recaudadoras. Es que no sería un impuesto al Turismo sino un impuesto a un determinado modelo turístico; y no a todos los turistas. Insisto: la fórmula de pago se ceba en el que pernocta en reglado; la oferta irregular queda fuera o resulta mucho más difícil de controlar.
Yo les señalo que si hay un sector al que no se deben añadir más cargas fiscales es, precisamente, al principal generador de empleo, inversión, renta y actividad económica de la ciudad. No parece lógico gravar precisamente aquello que sostiene el bienestar del municipio. Presentar la nueva figura tributaria como si el turismo "no pagara" es sencillamente falso.
Si cuando se posicionaron en el pleno de 2021 el impuesto perjudicaba al destino y dañaba la competitividad, repregunto: ¿Qué ha cambiado en Benidorm desde 2021 para justificar un giro de 180 grados?
El impuesto "tasa turística" se inventó frente a la presión urbana y la saturación con el fin de mejorar la convivencia gracias a que aportarían cierta financiación. Pero Benidorm es justamente lo contario de aquellas ciudades que desde finales de los ochenta hablaban de presión urbana, saturación y competencia. Benidorm es justamente el caso contrario. Su éxito internacional reside en haber conseguido concentrar la actividad turística ocupando muy poco suelo y en ser una estructura urbana diseñada para absorber una gran población flotante y ofrecerles ocio y felicidad. Benidorm no necesita desincentivar visitantes; Benidorm necesita seguir siendo competitiva.
Y una cuestión que es hoy muy relevante: la competencia internacional se ha intensificado. Destinos del Mediterráneo oriental como Turquía, Egipto o Túnez han recuperado capacidad competitiva. En ese contexto, cualquier sobrecoste añadido influye en la comercialización de un destino y ante un mercado muy sensible al precio.
Benidorm no necesita un impuesto sobre las pernoctaciones; necesita una financiación justa como municipio turístico. Y si este impuesto en 2021 era malo para Benidorm ¡explíquenme!; ¿en qué ha cambiado la cosa?
Ah y un última y pretenciosa pregunta: y si embreados en farlopa algún día la opinión de este pueblo cambiara ¿la recaudación se quedaría íntegra en Benidorm?... ¿o sería -como ya se propuso- para apoyar a toda la Comunitat?

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