16 dic 2014

DE ATÚN, ALMADRABAS Y SUS CAPITANES. UN LIBRO DE ÁNGELES RUIZ


Conocí a Ángeles RuizGarcía a través de Carles Llorca Baus. Carles era uno de los nuestros; era de la AAPET. Un buen día, sin más, Carles nos dejó. Llevábamos una temporadita en que raro era el día que no nos saludábamos y brevemente charlábamos en el tránsito entre el parking y los Institutos Universitarios de de la UA. Y, de repente, no nos vimos más. Pero nos quedaron sus libros e investigaciones.

Y en esa línea, ampliándola y yendo a más, mucho más, está Ángeles Ruiz García, la gaditana que compartió con él tantas cosas y que sigue ahí en la brecha como líder indiscutible de los periodistas gastronómicos de la Comunitat Valenciana: 20 libros e infinidad de artículos y trabajos donde la gastronomía y las cosas de La Terreta, aunque hay cositas de este largo territorio, campan por sus fueros.

Ayer, sin más, el Ayuntamiento de Benidorm, con llenazo de bandera, fue el marco de la presentación de su último trabajo: “De atún, almadrabas y sus capitanes”.

En este blog, desde 2010, hemos dado cancha a las cuestiones de la almadraba y de Benidorm; porque es casi increíble que en la patria chica de los más afamados arráeces de almadraba de todos los tiempos, la historia marinera de ellos esté, a flor de piel, olvidada. Puede que sepultada por una pátina de descuido. Ayer mismo, Jaume Climent -un viejo amigo- me decía que aún resonaban en sus oídos aquellas voces de mocedad que cada mañana oía: nombre de la almadraba y número de capturas. Era hacerse el Paseo de la Carretera y saber cómo le había ido a las gentes de Benidorm el día anterior en las almadrabas del Estrecho, principalmente. Llegaban los escuetos telegramas y de voz en voz los cantaban; el pueblo entero se enteraba, porque el que no estaba en una estaba en la otra.

Ayer, Ángeles Ruiz se dejó la mano firmando libros. La almadraba toca la fibra sensible de las gentes de Benidorm; hay tanto poso en sus casas y calles. La historia de Benidorm, una moderna historia de mujeres, no se puede entender sin aquellos hombres en la mar y ellas haciendo Benidorm a golpe de templanza. La toponimia local o los nombres de algunos veteranos hoteles llevan su carga de almadraba: el Agir sigue evocando la almadraba de Agadir.

Me impacto, al llegar al Ayuntamiento, el rótulo de la pantalla que presidía el Salón de Actos: “De atún, almadraba y sus capitanes” y “Ángeles García Ruiz”. Pero había algo más, una frase rotunda que definía perfectamente Benidorm y la temporada de la almadraba: “En memoria de los marinos de Benidorm que al zarpar metían su corazón en salazón para soportar la ausencia”. Más verdad que Dios; la temporada era larga y los de Benidorm dominaban todas las almadrabas del Mediterráneo y las bocas atlánticas de Europa y África, comenzaba a marchar nada más apuntar la flor del almendro para preparar la almadraba de paso… y hasta el cachondeo de finales de octubre, hasta que terminaban de faenar la almadraba de retorno y la levantaban, no volvían los últimos.

Yo que también he desarrollado un trabajo sobre la Almadraba, desde el ámbito de la Geografía, celebro la labor de investigación y contactos de Ángeles Ruiz García; como la de hablar con los hermanos Zaragoza que abren una larga lista de ilustres apellidos benidormeros ligados a la almadraba y de tantos y tantas benidormeros más. Es que Benidorm se prendó del atún, tanto del atún de paso como el de retorno, sin siquiera poseerlos en abundancia, y Ángeles la ha sabido reflejar. ¿Y las sagas familiares?, ¿los Tudela, los Xarrina, los Barceló, los Orts,, los Bayona, los Beches, los Besó, , los Maripepa, los Garullo, los La Sal, los Furier, los Zaragoza, los Candelaria…? Tantos y tantos hombres; tantos y tantos oficios: arráez, sotarráez, tercero… copejadores, varillas, almóceros, peteros, almokaenes, armadores, ronqueadores, arráeces cristianos, brebiones, cuchillas, escribanos, mandones, miradores, remeros, saladores, torreros, veedores y vigilantes; hasta tunantes y ventureros. La almadraba es grande, muy grande.

Para la presentación del libro, prologado por el chef Ángel León (del laureado Rte. A Poniente, el que se puso la mar por montera, y de Top Chef), acudió Susi Díaz (del no menos laureado e ilicitano La Finca y de Top Chef), que elogió el nivel gastronómico del Benidorm que acababa de descubrir; Vicente Leal, cuarta generación de salazoneros alicantinos y José Zaragoza Casamayor, con sangre almadrabera y un sentido elogio: “Ángeles no se ha quedado en los relatos de segunda boca y ha ido a la fuente original”. ¡Bien!

Para reforzar su aserto José Zaragoza no dudó en referirse a un célebre del folletín decimonónico que ahora ya nadie recuerda, y criticó que la almadraba fuera “una palabra que apenas se oye en Benidorm” aunque fue “el apaño de muchas familias y el paño de lágrimas de todos en Benidorm”.

Y Ángeles glosó su trabajo, de este trabajo, que es “un viaje personal” al epicentro del mundo de la almadraba. Se lamentó, como tantas veces lo hago yo, de que ahora ya sólo queden 4 almadrabas funcionando en España. Ella, gaditana, nació, contó, en una casa que se asienta sobre una vieja factoría fenicia; y allí siguen excavando, como ella ha excavado en los recuerdos de mucha gente, muchos de Benidorm, para sacar a la luz buenas pinceladas de una historia casi olvidada -la de Benidorm y la almadraba- que es la historia también de toda la provincia de Alicante; historias de hombres, de cáñamo y esparto, y de sal: sangre y sudor. ¿Dónde no hay un pal, un amerador, una cala de la almadraba?

Me he devorado el libro en una noche; se deja leer. He disfrutado mucho; es abundar en lo que sé, conocer nuevas pinceladas y estar a la última, con el fattening (engordar). Yo me quedó en proyectos de investigación de 2009 y cuando escribí aún operaban 8 almadrabas; con Ángeles sólo operan cuatro. La almadraba no puede morir.

La Almadraba no se puede perder; y menos olvidar. Es historia de Benidorm aunque la calen lejos, muy lejos. Una vez hubimos de cambiar hasta la fecha de celebración de las fiestas patronales porque los hombres de aquí aún estaban en la almadraba.

Bueno, y el colofón a la presentación del libro fue sensacional. Una decena de establecimientos ofrecieron un detalle de cocina con atún, desde el sangatxo al taco, pasando por la mojama de atún. Yo tuve que conformarme, en su día, con un arroz con atún y alcachofas, que no estaba nada mal.

Ofició de maestra de ceremonias la concejal de Turismo, Gema Amor, y cerró el acto el alcalde, Agustín Navarro.

“De atún, almadrabas y sus capitanes”, de la colección Cuadernos de Bitácora gastronómicos.

Enhorabuena, Ángeles: sencillo, ameno, documentado y que llega. Sana envidia. Y sí Ángeles; también a Carlos, allá donde esté navegando.




15 dic 2014

DE CUANDO JOAN FUSTER ELOGIABA BENIDORM; DE AGOSTO DE 196O


Destino fue un semanario fundado en Burgos, en mayo de 1937. Ya el mismo nombre lo decía todo: Destino.

Portada del nº 1201 del Semanario DESTINO
Se inspiraba en la frase de José Antonio Primo de Rivera “España, unidad de destino en lo universal”.

Destino; ahí es nada. Dos intelectuales catalanes vinculados a Falange y afines a la causa nacional lo pusieron en marcha, y la intelectualidad catalana lo tomó como enseña. Tanto, tanto, que en acabar la contienda (1939) la cabecera marchó a Barcelona. Al poco, Josep Pla tomó la batuta y, la verdad, comenzó toda una larga y fecunda segunda etapa -que acabó, como el semanario, en 1980, cuando era ya propiedad de un grupo liderado por Jordi Pujol (desde 1975)- en que Destino fue un referente liberal de intelectuales no franquistas y un baluarte de la llamada resistencia intelectual.

Uno de aquellos intelectuales que publicaba en Destino su Postal de Valencia fue Joan Fuster, el abogado suecano que fue figura clave del nacionalismo valenciano. Nadie va a poner hoy en día, ni entonces, la talla literaria del autor (en entras muchas obras) de Nosaltres, els valencians. De Fuster decía Pla que “No es un valenciano estricto, ni un catalán de Valencia, ni un valenciano catalanizado”. Un poco antes de escribir sobre Benidorm había publicado Fuster su Presència valenciana donde reclamaba la catalanidad de los valencianos y provocó incluso la respuesta del Grup Torre -que estaba en franca confrontación literaria con Lo Rat Penat (anticatalanistas)- y que inicia el capítulo de los Països Catalans (que defendía Fuster) frente al de Comunitat Catalànica (que pretendían los del Grup Torre porque defendían el fet diferencial valencià)… pero eso es otra historia.

Pero volvamos a Joan Fuster. Resulta que el 13 de agosto de 1960, en el número 1201 de Destino, apareció una Postal Valenciana –como siempre, firmada Fuster- que bajo el título Benidorm: parada y fonda señalaba su dedicación turística ya en aquellos días y que, considero, merece la pena recordar hoy… 54 años y 4 meses después.

Decía Fuster…

El caso de Benidorm es ejemplar. Admira comprobar la rapidez, la limpieza y el aplomo con que la gente de este bello lugar del sur valenciano ha realizado la tarea de convertir un paraje agrario absolutamente mediocre, en una feliz oportunidad de turismo veraniego. Benidorm pertenece a una de las zonas más áridas de nuestro litoral. Como en tantas poblaciones de la provincia de Alicante, la sequía endémica nunca permitió a sus habitantes el modesto desahogo de un “ir tirando” apacible. La tierra sedienta, irremediablemente sedienta, no daba para mucho. Y la pesca, el trabajo del mar, tampoco parece ser que rindiese beneficios excesivos. Con una economía tan precaria, se comprende que Benidorm fuese un pueblo condenado a la más rica atonía. Su vecindario emigraba. Un día había contado con siete u ocho mil almas: de esa cifra llegó a bajar a las dos mil, y creo que el dato en sí, mondo y lirondo, revela el drama local. Pero alguien, hace tiempo, descubrió que existía una opción por explotar para los benidormenses: la playa, el clima, la hospitalidad. El negocio podía ser salvador y así ha sido.

No sé exactamente desde cuando marcha la cosa. No es de hace cuatro días, desde luego. Ya Gabriel Miró, que había tomado el paisaje y el ambiente de la Marina valenciana como tema de sus almibarados encajes verbales, se había lamentado de la “turistificación” de Benidorm, y el autor de ‘Años y Leguas’ murió en 1930. Don Gabriel era más sensible a los encantos plásticos de la naturaleza que a los agobios materiales de los paisanos: el Benidorm letárgico, patriarcal, pescador y labrantín vegetando entre rocas peladas y olas avaras, tenía para él una fascinación deliciosa y sedante; la invasión de forasteros dedicados al baño y al reposo de lujo, no le gustó, decididamente. “La felicidad y la inocencia se han perdido”, escribía. Pero es más que probable que la gente de Benidorm pensase de modo muy distinto. La afluencia progresiva de veraneantes opulentos les brindaba una forma imprevista de ganar algunos “cuartos”. Y los benidormenses han hecho todo cuanto estaba de su parte para que el crédito turístico de su pueblo prospere de día en día.

Ignoro si la esplendorosa industria hotelera del Benidorm actual se debe a la exclusiva iniciativa -idea capital- indígena. Pero aunque así no fuere, el vecindario entero tenía que beneficiarse de un modo u otro del auge de sus hoteles y del tráfico de la clientela. Basta darse una vuelta por las calles de la población para darse cuenta de ello. El aire cosmopolita de los transeúntes explica, sin duda, un importante movimiento en las diferentes e insospechadas ramas del comercio. Bares, pensiones, residencias y otros establecimientos vinculados a la nutrición y al refugio de los forasteros, se multiplican con evidente justificación. Y no digamos ya la parte de la playa, donde los grandes hoteles, las villas de personas pudientes y los restoranes finos, se alternan en una deslumbrante opulencia. Benidorm es la playa más animada de todo el país valenciano. Ha superado, y con creces, al mismísimo y vecino Alicante, presunta “playa de Madrid” y feudo caciquil de don José Canalejas, que en paz descanse. Alicante, en este aspecto, se sobrevive; Benidorm está en su plenitud, y hasta se diría que lleva camino de aumentar su éxito cada vez más.

Hay que reconocer que no todo es cuestión de dones naturales. El sitio, ya lo diré, es bonito; la temperatura, agradable; el mar, bonanzón y tentador. Pero eso ocurre también en muchos otros lugares de nuestra costa que se quedaron, y se quedarán para siempre, en cita de veraneos comarcales. Si Benidorm dio el gran salto hacia la clientela políglota y remuneradora, se debe a que se ha puesto un gran tacto y una hábil inteligencia para conseguirla. Los “managers· de la aventura turística de Benidorm saben lo que se hace, y no cesan de promover eficaces trucos propagandísticos que proyecten sobre el nombre de su pueblo una importante expectación. Se podrían citar alguno de ellos, muestra ingeniosa de eficiencia comercial. Baste recordar el más reciente: ese Festival de la Canción, que reúne por unos días en torno a Benidorm, la atención de grandes masas de aficionados al bolero y al cha-cha-chá. El tipo de cantables en cuestión es verdaderamente  lastimoso -piénsese en el “Telegrama” (“¡Ya lo sabía, ya lo sabía!”) del año pasado-; pero la ola de popularidad que el certamen despierta, resulta indiscutiblemente provechosa para el prestigio turístico de Benidorm. Los ilustrados y benéficos señores de Sociedad Económica de Amigos del País, si levantasen la cabeza de su sepulcro dieciochesco, aprobarían el festival.

Pese al trasiego de los extranjeros y de subsecretarios, que dan vida a la contabilidad de los hoteles, Benidorm ha sabido preservarse en su clara autenticidad de pueblo valenciano. Eso es importante. El turismo suele tener la pega de inducir a la despersonalización a las poblaciones que suelen vivir de él. Por servilismo o por mimetismo, los autóctonos tienden a desvirtuarse en sí mismos, como si por eso el negocio fuese a rendir más. Afortunadamente Benidorm no ha llegado a contaminarse. Es más, parece que hasta se haya intentado hacer algo para resaltar ante los ojos foráneos, el irreductible carácter original de su gente.

Un gesto simpático, pero a la vez listo y sabio, de las autoridades locales ha sido el de restaurar en los rótulos de las esquinas los nombres típicos de las calles en la lengua del país. El hecho, a simple vista, no tiene trascendencia, pero en el fondo, sí. Es como una afirmación de personalidad, de finalidad a ellos mismos, que los vecinos de Benidorm han hecho. La mirada curiosa de tanta señora y señorita de ropas internacionalmente breves, de tanto caballero anglosajón o germánico (o quizás carpetovetónico), chocará con las inscripciones vernáculas, y no podrán dejar de hacerse algunas preguntas; la respuesta debida será, necesariamente, la de la profunda autenticidad, intacta y sólida del alma y la tierra de Benidorm.





14 dic 2014

DE UN CAFÉ SUBMARINO CON JAVIER Y MARÍA JESÚS, DEL POSEIDÓN


Dicen que el submarinismo hay que practicarlo en pareja.

Javier y María Jesús en la Tertulia
Tal vez por eso pasó por Los Cafés del Meliá el viernes último Javier López con María Jesús Lorea, su esposa y compañera de tantas inmersiones. Venían a contarnos cosas suyas y del Centro de Buceo Poseidón de Benidorm.

Es que  dicen que el 70% del planeta está bajo el agua… sólo el 30% está emergido. Y en Los Cafés del Meliá quisimos sumergirnos. Vayamos con nuestros protagonistas

Javier López es un madrileño del año 44 que comenzó como cajista tipógrafo (en una imprenta) y, al poco, comenzó a trabajar en una Agencia de Viajes que terminó construyendo en Benidorm apartamentos. Y así llegó él aquí, en 1964, y con 20 años se aficionó al buceo como pescador submarino, cosa que ahora abomina.

Pero poco a poco fue Javier mudando la afición a estar bajo el agua del arpón a la contemplación, y al poco ya hacía fotografía submarina con una primitiva carcasa plástica de la marca Ikelite, recuerda.

Y la cosa aún fue a más y quiso comprarse botellas de aire comprimido (esas que todo el mundo llama “de oxígeno”) y entonces fue cuando le recomendaron un curso de buceo que, como buen madrileño, hizo en Madrid y en piscina; aunque la prueba de mar la tuvo que pasar en Jávea, en “Amigos del Mar” -recuerda- el único club de buceo federado de la zona. 

Aquí en Benidorm, ya con cursillo, Javier López comenzó a bucear con los buceadores que se reunían en el entorno del Hotel Les Dunes y con el alemán Klaus Orlik (que ahora, con 74 años, dirige el Poseidón Phukhet, en Tailandia) quien montó -en 1970- el Club Poseidón en la Playa de Poniente de Benidorm.

Y Javier contagió su pasión a su esposa y a sus hijos… Y un buen día, los cuatro, dejaron Madrid para instalarse definitivamente en Benidorm (1986) y volcarse con el submarinismo, hasta el punto de hacerse cargo de club creado por Orlik. Su hijo prefirió el buceo profesional, su hija permanece aún con ellos en el Centro de Buceo de Benidorm.

Bueno, pues desde el 1974 a hoy… cuarenta años de inmersiones a golpe de taza de café: cientos de vivencias y anécdotas que fluyeron en la sala de juntas del Meliá Benidorm. Esta vez abandonamos nuestra habitual sala de reuniones porque el hotel estaba repleto de delegaciones deportivas internacionales; aquí estaban los 200 mejores atletas de Fitness del Mundo, de 35 países que competían en La Nucía. Bueno, hasta jugadores de futbolín, todos con sus uniformes y emblemas nacionales. Ah, las damas del concurso de Bikini Fitness (Copa del Mundo IFBB) llamaban la atención… con sus escudos nacionales tamaño king size.

La sede del Centro de Buceo Poseidón,
en el Edificio Sylvia, en La Cala
Pero nosotros, dicho esto, a lo nuestro: que si el profundo cañón submarino de Benidorm, que si la fosa de La Cala de Benidorm (la de los remolinos), que si la 1ª llosa, que si la 2ª llosa, que si los fondos de la Isla… “parece mentira -decía María Jesús- con la presión humana sobre las playas y toda la bahía, los fondos están muy limpios y sanos”. Los fondos marinos de Benidorm, nos dijeron Javier y María Jesús, son muy interesantes con sus corvinas, denton, langostas, pulpos, mojarras, congrios, sargos, doradas… y algún que otro mero, porque Don José -el mero casi mitológico de La Llosa- ya no está en estas aguas; unos franceses lo arponearon a finales de los 80 y aquello terminó mal.

El Centro de Buceo Poseidón, nos contaron Javier y María Jesús, realiza más de 3.000 salidas/año e imparten más de 120 cursos con los que se logra el certificado PADI; se exige titulación y seguro. 

Nos insistieron de lo importante de un buen curso, para el que una semana de duración es absolutamente insuficiente: “es para enfrentarse al mar, un medio hostil”, con lo que ríanse de cursitos de tres días. Vamos, que por meternos en faena buceamos en el mismísimo café y realizamos la maniobra de Valsalva.

Hasta nos sumergimos en la piscina de la aventura de piratas de Terra Mítica, en alguna historieta de redes  en las zonas protegidas que nos circundan y hasta de búsquedas y rescates en el mar -algunos de triste recuerdo- porque ellos cuentan con un equipo de protección civil.

Terminamos la tarde sumergiendo la imagen (lastrada) de la Virgen del Carmen hasta su peana del fondo del mar… y descubrimos que tenemos hasta tres imágenes en puntos emblemáticos de la bahía; bueno, dos. La del día de la Virgen del Carmen es de escayola y el mar se encarga de ella. Luego hay otras dos en la 1ª y 2ª Llosas; una de plomo que unos buceadores de Madrid instalan cada verano y otra permanente, de alabastro, a 25 metros.

Lamentamos -todos- la ausencia de una adecuada promoción de Benidorm como destino de buceo aunque, bien visto, los que viene, que son muchos (y muchos de más allá de los Pirineos) disfrutan de unos lugares que no están al alcance de todos… si no consiguen el certificado del curso y se sumergen.

Por cierto, lo del barquito ese hundido hace un siglo frente a Les Dunes… son solo unas tablas; pero hay muy bellos rincones que han reflejado en las varias exposiciones de fotografía submarina que han realizado.

Yo de buceo y submarinismo, hasta este café con Javier y María Jesús, sólo sabía que los pulpos bajo el agua, ¡cielos!, parecen inmensos y no paraba de repetir aquella frase de “Borreguitos en el mar, buceadores en el bar”. Ellos nos han enseñado mucho; ha sido un café muy provechoso. 




13 dic 2014

DE UNA PRÉDICA SOBRE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN… Y YO QUE IBA PORQUE TAMBIÉN IBAN A HABLAR DE PERIODISMO Y MEDIO AMBIENTE


Cerró la sesión de la entrega del Premio de Periodismo Ambiental Benidorm-Casa del Mediterráneo la prédica del apóstol de la Economía del Bien Común, el muy eminente Francisco Álvarez Molina. Doce horas después, mascullando aún la cosa, no consigo casar -y miren que lo intento- lo del periodismo ambiental con la excelente, pero breve, exposición de incardinación del no tan novedoso concepto de la Economía del Bien Común.

Me he agarrado a las palabras de la directora general de la institución, Mari Ángeles Valdivieso, de que Casa Mediterráneo es una “institución de diplomacia pública”… por si con la ayuda de un calzador metía a Álvarez Molina en el caso… y tampoco consigo casarlos. Espesito estoy esta mañana, vive Dios.

Y el caso es que la charla fue muy interesante: Medio Ambiente, Periodismo y Modelo Económico… y Francisco Álvarez se centró en exponer las contracciones en un mundo financializado y la función de los organismos que nos hemos dados. Sí, las finanzas lo dominan todo y ningún organismo “mundial” cumple los principios para los que fue creado. Sí, hay demasiados gurús económicos lanzando sus ideas a los cuatro vientos que no dudan en envainársela en cuanto una variable les desmonta la endeblez de su previsión. Y siguen, y siguen… como el conejito de Duracell.

Sí, llegó Álvarez Molina a plantearnos los límites del crecimiento de un planeta finito como el nuestro… y yo me hundí en mi asiento hasta descender a 1972 cuando el informe del MIT (bajo el modelo computacional World-3), el Club de Roma y Donella Meadows… y trepé hasta un “Más allá de los límites del crecimiento” (1992)… y conseguir subir hasta “Los límites del crecimiento: 30 años después” (2004)… Y tuve que descansar de tanto escalar. Era aquello abundar en los conceptos maltusianos desde un fuerte sesgo ideológico… pero ¡qué le vamos a hacer!, intenté, ya estaba cerca, volver a la superficie del Salón de Actos del Ayuntamiento de Benidorm.

Matriz de la Economía del Bien Común
Total, que una vez arriba me repantingué en mi asiento (en mi fila sólo estábamos dos personas y había metros de distancia entre ambos; ventajas de vivir en Benidorm) y así pude asentir, gustoso, cuando el ponente planteó que “la clave es desarrollar, no crecer”. Totalmente, Monsieur.

Pero a partir de ahí volvimos al dominio de la economía y la macroeconomía; que si el FMI, que si se suele equivocar más que el monje de la vara prediciendo el tiempo encima de un radiador; que si el BCE, que si nos hubiéramos ahorrado 137.000 millones si en lugar de prestar a bancos hubiera prestado a Estados; que si las finanzas lo dominan todo; que si el TTIP (Área de libre comercio trasatlántico) va a darnos más de un quebradero de cabeza… que sí, que sí, que todo eso es cierto. ¿Y qué? Y nos lo contó.

Y en ese momento sonó la palabra mágica de la sostenibilidad como nodo entre medidas económicas, sociales y ambientales, y de cabeza nos metimos en el Modelo Económico del Bien Común de Christian Felberg para llegar a una verdadera economía sostenible y plantear una alternativa a los mercados financieros; una alternativa al capitalismo de mercado y a la economía planificada que desde que terminó la IIGM nos ha venido dando más de un dolor de cabeza y más de un amago de infarto (bueno, que también ha habido algún infarto). Vamos, hasta citó el proyecto -bueno, ya es una pequeña realidad- de Banca Democrática.

Yo me acuerdo de Felberg en Valencia -“que las leyes de mercado coincidan con los valores sociales”-; en el verano de 2012, cuando vino a presentar su libro y aquí vivíamos inmersos en los procesos de regularización bancaria (con dinero público, oiga; que le doy toda la razón al ponente) y entonces nos dijo Felberg que en pocos años podríamos tener una banca democrática (¿?). Se le entendía todo. Y entonces le despellejamos un poco porque era representante de ATTAC, un grupo de presión contra la volatilidad de los mercados de capitales que la izquierda francesa lanzó al estrellato y que pronto iluminó el camino a sectores contra la desigualdad social y promovió los Foros Sociales. Y es que en ese mismo grupo está el Juan Torres que ha vuelto a salir a la luz con el programa económico de Podemos.

Entonces le pregunté a Francisco Álvarez: ¿cómo casamos el modelo turístico con la Economía del Bien Común? No sé, estábamos en Benidorm y aquello iba también de eso; y por eso le pregunté. Y me respondió que en base a la sensibilidad de los futuros clientes.

¡Sensibilidad!, ¡futuros clientes!,

Y yo que planteo que hay que ver cómo serán los turistas de 2050 para vez qué ciudad y servicios les vamos a ofrecer…

Total que yo me quedé, anoche, a cuadritos. Había ido a oír a un ponente de lujo hablar de Medio Ambiente, Periodismo y Modelo Económico y, tonto de mí, todo se centró en Modelo Económico y una cucharada del yogurt que produce La Fageda, la cooperativa de La Garrotxa.

Definitivamente, la ciudad no es para mí; me vuelvo a mi montaña del ostracismo hasta que soplen nuevos vientos y suavicen lo agreste y montaraz que estas cosas me vuelven.

Pues no que, tanto Álvarez Molina como Mari Ángeles Valdivieso, nos recordaron a los periodistas que nuestra misión es difundir y que “somos guardianes de la capacidad de información de los ciudadanos” mientras el primero predicó a una docena de personas sobre la Economía del Bien Común.

Me sentí un poco Judas; es que me quedé tan pasmado como aquél rey desde el mismo momento en que, cual parábola, salió a relucir el final de la Guerra de Vietnam en base a que al gigante yankee le comieron los pies desde el entramado subterráneo que montó el Viet Cong…

Viet Cong… V C… Víctor Charly… ¡que vienen los charlys!... esperé a que le entregaran los galardones  a dos periodistas por sus trabajos y subí a mi montaña de dónde no sé si bajaré algún día.



12 dic 2014

DE UN CAFÉ CON ABDUL


Bueno pues, después de un lapsus dedicado a los exámenes de diciembre (hay que prepararlos, desarrollarlos y corregirlos), retomo la actividad con una frase ya estereotipada: “Pasó por Los Cafés de Meliá…

Sí, porque, pasó por Los Cafés del Meliá el chef Abdelkader El Mlih… Vamos, Abdul; el chef de Casa Abdul, aquél lugar que trajo el sabor de marruecos a la Calle la Palma de Benidorm desde los años 70.

Aprendió Abdul el oficio en los fogones de su abuelo, que hacía el rancho para las tropas españolas en tierras de soberanía en el Norte de África… y poco a poco fue entrando en ese mundo que le llevó a trabajar ya en otro restaurante tangerino… hasta que los años 70 recala en Benidorm.

En la Calle la Palma trabajó en un restaurante y llegó a montar hasta otros dos, como copropietario: L’Escargot y Casa Abdul, historia gastronómica de Benidorm. Pero con los socios que se buscaba no le salían las cuentas y lo dejó. Mucho esfuerzo para que se esfumaran los resultados.

Se abandonó hasta que nuevamente emprendió la aventura, ahora en La Nucía. Y allí vuelve a brillar su cous-cous y sus especialidades de cocina marroquí. Vuelve a brillar su humanidad y saber hacer.
Sus amigos bien saben de él, y su cous-cous sigue ganando adeptos.

Esta es una tierra que desde aquellos tiempos de la migración gaviota, por su vínculos con el norte de África (Benidorm, limita al Sur con Argelia, mar Mediterráneo por medio), hay pasión por esa comida. Y Adbul nos dijo que no hay muchas diferencias a la hora de comer entre las cuatro orillas del Mediterráneo.

Pero, hoy, hablar de Abdul es hacerlo también de Cocina por la Paz, una iniciativa del malagueño Samuel Perea y del israelí Victor Gloger que ha unido ya a otros chefs del Mediterráneo -como el palestino Ahma Nuaf y nuestro Abdul- en un homenaje a la paz, la convivencia y la gastronomía. Mira, a lo mejor/peor la Casa del Mediterráneo podría echarles un ojo a ver qué tal puede ir la cosa.

 Samuel Perea es también conocido por haber desarrollado la fórmula matemática del “arroz perfecto” donde se miden todos los ingredientes en gramos y mililitros, donde son claves los diámetros de paella o perol /olla, donde la temperatura de cocción en grados centígrados es muy tenida en cuenta… y donde la única constante es “t”, el tiempo: 17 minutos.



Y resulta que “c” es la cantidad de caldo, “r” el número de raciones (y se aplica 2r para raciones pares y 2r-1 para impares), “t” es el tiempo (que es de 17 minutos según dice el autor; luego sería (-1)17), “T” es la temperatura (que no sale en la fórmula) e “i”… ¿qué c… es “i”? Como se enteren los de Wikipaella…

A mí no me salen los números; si le metemos una buena lumbre de sarmiento… ¿qué temperatura alcanza la cosa y qué tiempo subimos a la ecuación?

Bueno, pues los de Cocina por la paz tienen en marcha un documental, Armonía, y un libro que lo explica todo… como Chefs por la Paz han hecho lo propio, desde 2001… y son más famosos.

En fin que muchos chef están por la paz… y esto sigue siendo una merienda de negros.

En fin, que a “nuestro Abdul” le vaya muy bien por La Nucía; lleva muchos años en la brega sacando sonrisas de satisfacción en torno a la buena. Abdul se lo ha currado.



5 dic 2014

DE LOS VIENTOS DE REPULSA Y OTRAS COSAS; A PROPÓSITO DE EXODO


Vengo del cine. Uno (yo) va al cine “de higos a brevas”… que viene a ser un espacio de tiempo de unos ocho meses entre una peli y otra. No “echan” nada que me merezca la pena ir. Desde “8 apellidos vascos” no había sentido esa necesidad, y yo sólo voy al cine por impulsos (a veces, irracionales; pero impulsos son).

Esta vez lo he hecho con “Exodus: dioses y reyes” sólo para ver cómo resolvía Ridley Scott lo del “paso del Mar Rojo”. Lo demás, me lo sé. En mi Bachiller había Historia Sagrada. Yo soy así, qué le voy a hacer.

Y la verdad es que esa escena en la Playa del Risco del Paso, en Fuerteventura, le que quedado a Scott que “ni-que-la-da”[1]. Almería pone el resto de exteriores. Otra vez España como plató cinematográfico. Los interiores, en Londres.

Cada uno va al cine a ver lo que quiere; y eso he hecho yo.

Y como comencé por higos (y brevas) que da la higuera (siempre que sea brevera, o bífera), nada mejor que llevar el tema al lugar de donde es originaria (la higuera) y al territorio que más -y primeramente- ensalzó sus frutos (las brevas y los higos): me refiero la zona de Oriente Próximo (por lo de los israelitas bíblicos; y la higuera, claro) y Egipto (faraónico, que adoraban los higos… y las brevas).

Centrémonos pues en lo que me llevó al cine.

En Éxodo[2] 14-21 se dice que algo así como… “Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y Jehovah hizo que éste se retirase con un fuerte viento del Oriente que sopló toda aquella noche e hizo que el mar se secara, quedando las aguas divididas…”.

Ahí está la clave: toda la noche soplando un FUERTE VIENTO DEL ORIENTE y que LAS AGUAS SE SEPARARON por un espacio de tiempo lo suficientemente grande para permitir un éxodo tan masivo. Y luego las aguas volvieron a su cauce; con violencia como señala el relato, o tranquilamente, como parece que fue y que es. De momento, esto ocurre en algunos muy concretos puntos del planeta Tierra por su conformación orográfica. Lo producen los llamados vientos de repulsa/wind setdown que son capaces de retirar aguas en determinadas condiciones batimétricas, y al cesar, con el tiempo, las aguas vuelven a su cauce.

Luego ya nos podemos meter en camisa de once varas[3] con este viento de repulsa y relacionar el hecho (el éxodo que ocupa un metraje de la peli) con un lugar concreto.

Muy claro, lo que se dice muy claro, el camino del éxodo de los israelitas desde el país de Goshen (Egipto) no lo tenemos. Aún hay hoy quien discute las tres o cuatro vías posibles: la tradicional por el sur, la del norte más al norte, la del norte más al sur y la intermedia entre las dos del norte y la tradicional. Pero lo del paso del “Mar Rojo” tiene sus cosas porque el hebreo antiguo, dicen, no tenía vocales y traducir  Yan Soph (o lo que sea, porque –recuerden- el hebrero no tenía vocales) por “Mar Rojo” tiene su complicación: que si mar de los juntos, que si mar de las algas

Para Ptolomeo era el Arabicus Sinus (sólo un golfo, que es lo que es… del Océano Índico), porque el Mare Erythrias (Mar Rojo) era el Océano Índico, el Mar del Sur, como el Mar Negro era el Mar del Norte… colores y puntos cardinales; cosas de griegos.

La pregunta aquí y ahora está en si los israelitas, en su Éxodo, cruzaron ese “Mar Rojo” por una banda u otra de la península del Sinaí… que esa es otra: que si el “Monte Sinaí” estaba en la península de tal nombre (como dijo la madre del Emperador Constantino I -Flavia Julia Helena, Santa Helena de Constantinopla, en el año 325, durante el Concilio de Nicea- y nadie le replicó desde entonces… y hasta ahora) o el Monte Sinaí estaba en la península Arábiga (el Midiam/Madian del texto bíblico) y es el Jebel el-Lawz. Chi lo sa!

Sección de un viejo mapa del Delta del Nilo.
Sea como fuere, los investigadores y arqueólogos han identificado muchos lugares “bíblicos” por aquellas latitudes. Pi-haritot, Migdol, Baal Zefón… y atendiendo a la traducción los colocan según sus intereses. Pi-harirot, por ejemplo, dicen que significa “boca del canal”… y unos la sitúan en la rama Pelusiac del viejo Nilo, en la punta oriental de Sethrum, donde ese brazo del río Nilo -a modo de canal- desemboca en el Lago Tanis… y ahí, tanto la Universidad de Colorado (en Boulder) como el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) de los EEUU han demostrado que vientos sostenidos del Este son capaces secar durante horas un buentramo de lecho permitiendo un área de tránsito unos 3 km de ancho, capaz depermitir el paso de gentes y animales como el recogido en el texto bíblico. Es más, hay varias citas documentales de este fenómeno en los siglos XVIII y XIX. Ahora, el curso del río Nilo está tan alterado que es absolutamente imposible que se repita.

Ese sería el paso por Kedua, por el norte, cerca de la costa Mediterránea. La profundidad de este “paso” es de sólo 6 metros… y dos muros de agua de 6 metros volviendo, con brío, a su posición original, desde luego que se llevaría por delante al ejército egipcio perseguidor.




Pero hay más. Está la versión bizarra de Ron Wyatt (Ronald Eldon Wyat) que sitúa ese hecho, el “cruce del Mar Rojo”, por Nuweiba, por el Golfo de Aqaba… y Mar Rojo que es, también, el Golfo de Aqaba; pero la novedad es que Ron sitúa este episodio, el paso, entre la península del Sinaí y la península Arábiga… porque sitúa el Monte Sinaí en este lado, en Arabia. Oh, la la.



Sí, sí; no se olvide: Moisés vivió desterrado por el faraón en Hiyaz, en Madian/Midiam (Arabia Saudita)… y allí vivió por 40 años, casó con Séfora y engendró a Gersón. Y es en el monte Horeb (en nuestro Sinaí o en el Jebel el-Lawz) donde la zarza ardiente le dice que asuma su papel y vuelva para liberar al pueblo israelita… Y vuelve; es que estaba ya frente a Nuweiba, al otro lado del golfo de Aqaba; conocía el camino. Era fácil cruzar con barca y luego, con todos, que se le abrieran las aguas para pasar.

Ron se lo ha currado. A su favor tiene el desfiladero que termina en la Nuweiba y su playa; la etimología de Nuweiba relacionada con Moisés; las dos columnas que aseguró haber localizado a ambos lados (y que dijo que ordenó levantar el mismísimo Rey Salomón para conmemorar el hecho), la batimetría de la zona y los restos de arqueología submarina. Porque resulta que en un golfo marino -el de Aqba- con profundidades medias de 1.500 metros, frente a la extensa playa de Nuweiba (que bien pudo albergar a toda aquella multitud del Éxodo; es un inmenso cono de deyección del barranco Wadi Watir[4]) se abre “un pasillo” de unos 900 metros de anchura y pendientes -a ambos lados; de bajada y subida- de tan sólo un 6% (muy fáciles para personas, animales y carruajes). Ni hecho a posta.

La distancia entre ambas orillas es de sólo 13 km (14 km hay entre los puntos más cercanos del Estrecho de Gibraltar), pero la profundidad ronda los 100 metros. Y sí, la batimetría señala la existencia de ese “puente” submarino entre ambas orillas. ¿Pudieron cruzar por ahí? Pues… 100 metros de columna de agua (de profundidad, vamos) para que los vientos de repulsa (si allí se dan; que no lo sé yo y no tengo tiempo para averiguarlo esta noche) puedan desplazarlas parece ser empresa complicada, pero… cosas de Dios.

Nuweiba es el escenario perfecto. Si no llega a ser porque hasta la cadena Hilton tiene hoy un hotel muy cercano a la playa de Nuweiba, Scott hubiera filmado allí: el desfiladero, el fuego, la playa de acampada, el “puente submarino”… ¡todo!

Por ordenador y con cartografía reproducida de la antigüedad se han podido recrear situaciones… y ha funcionado en Kedua; en Nuweiba no se ha hecho aún, y aquí, bajo el mar, han aparecido huesos mineralizados, tanto de humanos como de equinos, armas egipcias, ejes y estructuras de ruedas de 8 radios de supuestos carros egipcios… y esa combinación -8 radios-, constatan los arqueólogos, sólo se dio en el periodo faraónico que nos ocupa. ¿Cómo llegaron allí?

Sea como fuere, la peli de Scott no aburre; tecnológicamente está muy lograda… para un “cinéfilo” como yo. No me dormí, que eso es un logro: “la peli no era de risa”.







[1] Niquelao/ado/á/ada: que ni pintao; perfecto; redondo; mejor, imposible; a pedir de boca, ¿vale?
[2] Éxodo, 2º Libro de la Biblia; narra la esclavitud de los hebreos en Egipto y la liberación por Moisés, hasta la llegada a la Tierra Prometida.
[3] Camisa de once varas de tela: grandísima. Una vara de tela equivalía a casi-casi 1 metro (0’835 m). Pues no vean qué camisa saldría con 9 metros de tela. La cosa era que el que quería adoptar en el Medievo simbolizaba la cosa con semejante saya y haciendo entrar al adoptado por la manga y sacando, luego, la cabeza por el cuello de la camisa. Así simbolizaban esa nueva unión familiar; bajo la misma camisa
[4] El vocablo Wadi (o Uadi) en el árabe antiguo viene a significar cauce generalmente seco; de comportamiento espasmódico. Por lo general, en España, rambla. De hecho, la playa de Nuweiba se conformó con los aportes tras episodios torrenciales. Por su parte, Wad (Uad) venía a significar cauce de río… y ahí tenemos los ríos que llamamos Guad-iana, Guad-alquivir, Guad-alhorce, Guad-almedina, etc.

1 dic 2014

DE UN DÍA DE DICIEMBRE… DE HACE 30 AÑOS YA


Yo es que me acuerdo de aquél 2 de diciembre de 1984. En realidad, del 3 de diciembre de 1984 de cuando los teletipos contaban la noticia: “Catástrofe por gas tóxico en la India”. Seguro que Ud. ha leído o le contando algo de aquello; incluso lo ha podido ver en las noticias de TV o ha vibrado con la narración de Dominique Lapierre y Javier Moro “Era medianoche en Bhopal/Five Past Midnight in Bhopal”. Bhopal, India.

En mi emisora, en cuanto salía algo de catástrofes… me lo endilgaba a mí.

Me estrené con Séveso (al norte de Milán, Italia), cuando la planta de ICMESA Spa (Grupo Roche) sufrió un escape en la mañana de 12 de julio de 1976. Producían el herbicida 2,4,5-T (que originariamente formaba parte del Agente Naranja que se utilizaba en -más que “en”, “contra”- Vietnam). En Séveso trabajaban con el triclorobenceno y, durante el proceso, generaban la dioxina TCDD[1]. Al final, en el accidente, fueron a parar al aire algo menos de 3 kg de TCDD pero la alerta causó tal situación de pánico que la población huyó de sus hogares en desbandada. Sólo hubo una víctima humana (a posteriori: los izquierdistas de Prima Linea asesinaron al director de producción de ICMESA, Paolo Paoletti, en 1980). Se produjo una estampida ciudadana. Hubo, eso sí, otras víctimas: unas 1.500 mascotas (perros, gatos, aves enjauladas) y unas 3.000 aves de corral, así como 80.000 animales (de granja y de todo tipo) sacrificados. Varios días sin agua y alimentándose de lo que daba el terreno fueron la causa de los primeros, una decisión político-sanitaria, de los segundos. Algunas personas fueron diagnosticadas de acné (por exposición a la dioxina) y unas 400 mujeres fueron inducidas a abortar. Hubo un breve e inexplicable episodio de bebés nacidos con malformaciones, pero las mujeres que no abortaron dieron a luz hijos sanos y no hay mayor incidencia sanitaria. La Unión Europea, a consecuencia del accidente, dictó la Directiva Séveso (1982): Reglas de Seguridad para instalaciones potencialmente peligrosas. En vigor está la Séveso-3.

La situación de pánico en Séveso la creó el accidente previo de Flixborough (UK, 01.07.1974) cuando la factoría de la empresa NYPRO, que a partir del Tolueno fabricaba caprolactama[2], tuvo un escape que generó una deflagración que causó 28 muertos, 36 heridos graves, 246 heridos leves y 18.000 casas afectadas en la zona.

Desde aquél mes de julio de 1974, en Europa, vivir cerca de una instalación fabril tenía a la población en vilo. La prensa aireó lo que cada fábrica inmediata a un núcleo urbano producía y se vivían situaciones de intranquilidad exacerbada.

Pero eso era en Europa y en los EE.UU.; que en el resto del Mundo… no sabían nada.

La India era en los años sesenta un país agrícola por salir adelante. Los expertos del Banco Mundial restregaban por todos lados la necesidad de roturar tierras, aplicar insecticidas y abonos y sacar adelante las cosechas. En esas que el Gobierno de la India urge a Union Carbide[3] a montar una fábrica de plaguicidas en su territorio (49% U-CAR, 51% Gobierno de la India). Resultaba que un potencial de 400 millones de campesinos indios esperaban con ello sacar mayor rendimiento a sus cosechas. U-CAR construye en 1967 la fábrica de Bhopal para producir carbail, un plaguicida que se comercializa (y se comercializa aún hoy) bajo el nombre de Sevin (sintetizado en 1958 y actualmente propiedad de la alemana Bayer, Sevin 80 PH).

En 1983 en medio de una inmensa sequía y con merma evidente de las ventas, el gobierno Indio urge a U-CAR a abandonar el proyecto, que queda en manos de la recién onstituida filial india de U-CAR, y reducir costes de producción y mantenimiento. U-CAR se lava las manos y se va. Aquello le vino ni que de perlas. La fábrica bhopalesa tenía fallos de seguridad y los trabajadores abandonaban con frecuencia las normas: en 1976 se produce ya un vertido tóxico contaminante que causa muertes de animales; en 1978 se produce un incendio que genera humos tóxicos que nunca fueron investigados; en 1981 muere un trabajador al saltarse el protocolo de seguridad tras un fallo en una válvula; en 1982 otro accidente contamina (no hay resultados concluyentes de patologías posteriores) a 25 trabajadores.parte del Agente Naranja que se utilizaba en Vietnamgada del d

Y en estas, nos vamos a la noche de autos: a la noche del domingo 2 al lunes 3 de diciembre de 1984; en realidad, la madrugada del día 3 se produce el accidente. A los 800.000 habitantes de Bhopal habría que añadir, se calcula, unos 150.000 visitantes más -tanto de la propia India como de Nepal y Afganistán- que habían acudido al Festival poético anual y la celebración de numerosas bodas, ya que los astrólogos habían señalado la bondad de los días 1 y 2 de diciembre para los enlaces. Miles de invitados y amantes de la poesía esperaban en la estación la salida, esa madrugada, de numerosos trenes que los llevarían de vuelta a casa. Y la ciudad estaba en fiesta.

En el depósito 610 de la fábrica de U-CAR en Bhopal salta la alarma de sobrepresión antes de la medianoche del domingo. Una inspección ocular detecta una fuga en una grieta en la camisa protectora; se informa. El tanque debe estar roto. La causa es el aumento de presión, pero no se reacciona.

Minutos antes de las 12 de la noche se abre la válvula de seguridad y comienza la emisión silenciosa de gases que hubiera cortado la antorcha de seguridad que había sido desconectada para proceder a su reparación. Se activa entonces el sistema de “lavado de gases”… pero también había sido desconectado para ahorrar energía. Se recurre al agua a presión de una manguera, pero la falta de presión no alcanza la altura a la que se encuentran la fisura y la válvula de seguridad. En poco más de 1 hora (a las 2 AM se consigue cerrar la válvula de seguridad) unas 36 TM de gases comprimidos (de las 46 almacenadas) habían salido a la atmósfera; de ella, 25 toneladas eran de letal Metil Isocianato (MIC). La nube, más densa que el aire, se aleja de la factoría conformando una “manta” que barre Bhopal empujada por la brisa. Esa misma noche produce 1.100 muertos, 20.000 personas enferman gravemente y unas 200.000 resultan directamente afectadas. También los pájaros, los animales domésticos y los animales del campo, murieron; de ellos no hay cifras.

Un solo aviso y un paño húmedo sobre la cara hubieran salvado vidas, pero los responsables huyeron al conformarse la nube tóxica, no se informó a la población y los médicos no sabían qué hacer. Sólo en la Colonia Ferroviaria, a 2 km de la planta, el informe sanitario señala que en 4 minutos murieron 150 personas, 200 quedaron gravemente afectadas, unas 600 inconscientes y otras 5.000 sufrieron diversas afecciones. La nube se disipó rápidamente dejando una alfombra de cadáveres.

A los pocos días de la tragedia el Gobierno indio pidió a U-CAR que indemnizara a los afectados. En febrero de 1989 UCAR llegó a un acuerdo extrajudicial con el Gobierno indio (que asumió la responsabilidad del accidente) para pagar 470 millones de dólares (frente a los 3.000 que pedían las víctimas)  a los casi 600.000 afectados o supervivientes del desastre.

Los supervivientes cobraron ese dinero en 2004. U-CAR había pagado, pero el Gobierno indio lo había destinado a otros menesteres. Al final, tocaron a 500 dólares por afectado.

La fábrica fue abandonada y Dow Chemical, al absorber U-CAR, comunicó al Gobierno indio que se desentiende de la fábrica: 5.000 TM de residuos. Hoy se habla de 25.000 fallecidos a consecuencia del accidente; el Gobierno indio sólo reconoce 3.700 muertes. El 7 de junio de 2010 el tribunal indio que juzgó el desastre condenó a ocho directivos de la filial india de U-CAR a dos años de prisión y una indemnización de medio millón de rupias (casi 9.000 euros).

Treinta años después siguen naciendo niños con deficiencias; son la tercera generación. Sólo la Sambhavna Clinic ofrece asistencia gratuita a los afectados; muchos viven, pobres de solemnidad, en los slum/bidón villes.

En Bhopal, hubo y hay una deliberada negligencia del Gobierno de la India.





[1] 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina; la dioxina más potente que se conoce. En 2004, a Victor Yuschenko, candidato a la presidencia de Ucrania, intentaron envenenarle con este producto que le generó un acné fortísimo. Pudo ser contrarrestado.
[2] Molécula clave para la síntesis del Nylon 6-6.
[3] Entonces UNION CARBIDE Corp. fabricaba plásticos, gases industriales, siliconas, anticongelantes, plásticos, metalurgia e insecticidas. Fundada en 1917, desde 2001 es filial de Dow Chemical Co.