9 abr 2013

DEL BENIDORM DEL AYER… CON NOSTALGIA



Después de 48 horas entregado a la primera lectura del manuscrito de un libro que en Benidorm será impactante y que, por su interés, he, literalmente, devorado con especial deleite sus 217 páginas iniciales buscando aportarle al autor un juicio sosegado e imparcial del mismo, pues aún no ha visto la luz, me sumerjo en otra pasión como es la de bucear en el trastero: he de hacer sitio y me encuentro con joyas: “Una presencia constante”, que editó el grupo Orts-Puchades en 1984.

Y descubre uno, que no tenía ni idea, que en 1953 se construyó ya en Benidorm el Parque de Atracciones de “La Lloreta que contó, leo, con un cine de verano “con la pantalla más grande de España”. Por más que busco nadie me aporta una foto del efímero, imagino, parque de “La Lloreta”, pues estaba en la Playa de Levante.

De la zona de Levante he conseguido fotos espectaculares, como esta de la Torre Yago, sola, que me dicen que es de 1968; incluso ésta otra de la Playa de Levante hacia el interior donde el pequeño descampado que hay en blanco se viene a corresponder con la Plaza de la Hispanidad (Plaza Triangular) de hoy. En ella aparece ya el Hotel La Mayora, que había sido pensión ya en los años 20, y, me dicen, es de mediados de los sesenta. Y es que, me maravilla ese Hotel “La Mayora”, hoy desaparecido: el primer overbooking de la hotelería de Benidorm es del año 1920 (junio) cuando un grupo excursionista alemán copa todo el alojamiento posible que ofrecían la Fonda “Casa de Baños”, el Hostal “La Plaza” y el Hostal “La Mayora”.


Leyendo “Una presencia constante” me entero que la primera escalera mecánica que se instala en una edificación en toda la Comunidad Valenciana (por aquél entonces no más que viejo Reino de Valencia) se puso en 1962 en el edificio del Mercado Municipal; otro hito.

Y para hitos: en 1969 se pone en marcha la depuradora y ya se cuenta con un proyecto de reutilización de aguas residuales depuradas; en 1970 se finaliza el Paseo marítimo de la Playa de Levante… y así un sinfín de realizaciones.
La historia de un no parar




7 abr 2013

DE BIGAS LUNA; DE “HUEVOS DE ORO” Y BENIDORM



Cuando el Hotel Bali iba por el piso treinta y tantos, Bigas Luna rodaba en Benidorm “Huevos de Oro”. Aquello fue por la primavera de 1993.

Me viene ahora al recuerdo una vez que he sabido de la muerte del director de cine.

Andaba yo por 1993 a caballo de los gabinetes de Prensa, Documentación y Estudios y Relaciones Públicas del Ayuntamiento de Benidorm, y los “Santos Juanes” estábamos siempre al quite. “Santos Juanes”, así nos llamó Juan José Bigas Luna a Juan M C, Juan S y a mí.

De “Huevos de Oro” tengo algún que otro sucedido.

Cada mañana desde la Productora nos enviaban por fax la previsión de rodaje, y cada tarde manteníamos una reunión de trabajo. “Facilitarles el trabajo” era la orden que habíamos recibido.

Bardem interpretaba a un tal Benito González empeñado en construir el edificio más alto de España… y para eso teníamos en Benidorm el Hotel Bali en construcción. Íbamos ya por más de la mitad, y todo había que subir por un montacargas de obra que para mí presentaba una fragilidad extrema. Lo pasé mal, muy mal, el primer día en que sólo subimos a la 4ª planta una etapa de potencia… y andaban por la treinta y tantas. Hasta allí subió actores y actrices, y parte del equipo. Ni que decir tiene que no he vuelto a subir a ninguna de las plantas de esa torre.

Cositas de aquellos días: rehacer parte de los guiones (porque siempre había una punzadita que nos metían sobre Benidorm) y reconfirmar exteriores e interiores, como el chaletazo de Sierra Helada con piscina desbordante sobre el mar o la suite del Mesalina, un club de alterne.

Yo me pasaba el día intercambiando párrafos con Cuca Canals, la guionista… y siempre nos salían con que era una coproducción España-Francia-Italia para que les dejáramos un poquito en paz. Es que había un empeño en presentar al concejal de urbanismo de la ciudad donde Benito González quería construir su edificio como un corrupto de aúpa… y ni al alcalde de entonces de Benidorm, ni al concejal de Urbanismo, ni a nadie de aquella corporación les gustaba aquello. En el guión había mucho sesgo sobre un Benidorm que hacía relativamente poco había vivido su moción de censura. El caso es que con buena voluntad, y mucha mano izquierda de los otros dos Juanes -pues de sobra es conocido que yo carezco por completo de ella-, por ambas partes arreglamos un poco los diálogos, aunque el trasfondo era el mismo… lo que hacía que yo me opusiera.

Un día hubo que buscar extras para una fiesta híper mega excéntrica y elegante; y, obviamente, los encontramos; fue de lo más fácil. Manuda fauna conocíamos; Bigas y Canals se maravillaron.

Pero no cantemos victoria tan pronto. Otro día, recuerdo, nos pidieron ¡¡moscas!!, cientos de moscas, miles a ser posible; y moscas que les dimos. En eso Juan M C se lo curró… gracias a una raspa de melva y una fresquera en una finquita de aquí al lado les servimos una legión de moscas.

Otra tarde nos plantearon un problema que tenían con los equipos de niebla que no llegaban… Y nos comprometimos que a la mañana siguiente a eso de las seis tendrían en Poniente toda la niebla del mundo… y no veas que amanecer más fantasmagórico tuvimos. Juan José Bigas y su equipo alucinaban en colores. El caso es que jugábamos con ventaja y la gente de la mar del Náutico, que aún quedan, nos había dicho que se daban todas condiciones.

Y así, dos docenas de minianécdotas.

María de Medeiros, Elisa Touati y Raquel Bianca, especialmente la Touati, siempre estaban en deshabillé por los lugares de rodaje… y encendían al personal. A Maribel Verdú es que la conocíamos más y exhibía menos carne entre bambalinas.

Juan José Bigas nos lo explicaba todo antes de rodar; y nosotros, claro, asentíamos… y a esperar la zancadilla del día siguiente que, por lo general, hábilmente esquivábamos.
Y llegó el final del rodaje y la fiestecilla que se montó. Allí nos agradeció todo el esfuerzo. 
Especialmente a Juan MC lo de las moscas; una pasada de cumplidoras y fotogénicas moscas.

La peli, como no, “se estrenó” en Benidorm… y ahí terminó la relación en con Bigas Luna, con una página en prensa donde la Productora agradecía a todo el mundo que había intervenido su colaboración. Y ahí aparecíamos, en ese inmenso listado, los “Santos Juanes”, por nuestra paciencia.


PD. No aparecen los apellidos de mis compañeros en la “santidad” momentánea de aquellos días porque no he podido localizarlos para pedirles permiso, no son aún las 10 de la mañana, son un par de respetables ciudadanos que han hecho de la política una forma de servicio a la sociedad y yo quiero así preservarlos.



6 abr 2013

DE LAS MONDAS



Cuando niño, saber que el viernes por la tarde llegábamos a Orihuela a pasar el fin de semana era ya un subidón de adrenalina. Significaba la libertad de la calle que el tráfico de Alicante impedía. El lunes yo exhibía mis raspaduras en piernas y brazos, rojas por la mercromina; eran como medallas al valor del juego en la calle que llegaba a incluir desde el inocente jugar al fútbol entre equipos de la calle tal contra la calle cual, donde la porterías las marcaban dos montoncitos de piedras y sin “ojo de halcón” que aceptaban los goles, hasta batallas de piedras en el río, junto al puente de hierro (del ferrocarril) separados por el cauce. Ninguna pedrada, pero innumerables caídas futboleras que magullaban rodillas y codos. Incluso una vez me caí al río, saltando entre los alivios del socaz del molino “del Rojo”.

Entonces, por aquellos años, mi abuelo me llamaba zagal, por revoltoso. Caray, lo que ha perdurado en el tiempo la memoria del aguerrido sobrino de Boabdil, az-Zaghall.

De aquellos años de zagal recuerdo un amigo genial al que perdí la pista: Toni. Jugaba al fútbol como nadie, era aplicado y músico. Su padre no le dejaba jugar al fútbol si antes no le daba la suyo a la bandurria. Era cuestión de esperar; lo necesitábamos para ganar. El colofón era siempre ver al padre y los hijos en un conjunto de cuerda que sonaba, a pesar del tiempo transcurrido, maravillosamente. Y rápidamente al casi siempre encarnizado partido con los oponentes de otra calle. Y a echar pies…

El padre de Toni era Paquito el de las Mondas. Con su cuadrilla, un personaje indispensable. En Orihuela, sitio de huerta avenada por el Segura, con sus cauces de aguas vivas y muertas, era necesario, por marzo mondar, y por agosto, remondar. El resto del tiempo se lo dedicaba al río, que buena falta le hacía. Y siempre había algo que hacer en los azudes y las tomas, en las motas, eliminando tapones, limpiando frezaderos (el Segura tuvo vida), retirando sedimentos, reparando defensas… Era un sin parar.

Mondar, limpiar una cosa quitándole lo superfluo o lo extraño; limpiar cauces. Paquito contaba historias increíbles de lo que él y su equipo se encontraban en esas acequias de Dios. El suyo era un oficio regulado de antiguo; “cosas del Rey Sabio” (Alfonso X), decía con acierto pleno.

Y de él aprendí palabras que hoy quiero recordar como mondaor, el que trabajar en las mondas; la podre, el cieno; la bardomera, esa maraña de broza y basura que se forma con el tiempo y obstruye los cauces; o los quijeros, los márgenes del cauce a limpiar. Seguro que hay más, pero hoy no me salen.

La monda era un trabajo necesario pero insalubre; la suciedad casi nunca huele de forma mínimamente agradable, y entre ella alguna rata o culebra podría dar un susto, cuando no una poza o alguna trampa oculta en aquellos cauces antiquísimos conformados a costa de siglos. Se mondaban acequias, brazales, escurridores y azarbes… aguas vivas y aguas muertas.

Y en esto que caigo: la frase “esto es la monda”, o “eres la monda”, ¿de dónde viene?, porque del penoso mondar…. Tal vez señale la ventaja de la monda, porque la monda permitía que las aguas fluyeran libres por el cauce, y un cauce mondado era garantía de circulación y provecho.

Hay un libro que me he agenciado esta misma mañana (Los paisajes fluviales y sus hombres en la Baja Edad Media en el discurrir del Segura, de María de los Llanos Martínez Carrillo, Univ. de Murcia, 1997) que pienso deglutir en honor a Paquito y su hijo Toni. Antes de abrirlo ya me acordado de ellos. Va de la huerta murciana, pero algo sacaré de las gentes de las mondas… algo que hoy veo que está en desuso; lo hacen máquinas.




4 abr 2013

DE LA NAO (Y no es de ningún viejo barco, ni del cercano Cabo de la Nao)



Bueno, parece que ha llovido más de lo habitual por toda España y…  de aquellas aguas vienen estos lodos. Bueno, y mucha agua: “el reventón” del río Mundo es todo un espectáculo (y un calar, luego lo normal es que brote agua). Algún que otro río se nos está saliendo de madre; y hasta el mismísimo río Segura, se anuncia, va a llevar un buen caudal en las próximas 72 horas. Jo, si hasta el río Don Juan -¿a que nunca ha oído hablar de él?- lleva más agua “de la cuenta”… a unos pocos kilómetros del mismísimo Albacete. Bueno, el río Don Juan es más conocido como el “Canal de la Lobera”… y hasta que pasó a canal, no llegaba ni a regato, aunque tuvo mejores tiempos. Aquí es que tenemos una ganas de llamar río a una simple ramblilla; y más ahora que forma parte, canalizado/a, del sistema del trasvase Tajo-Segura.

Bueno, no frivolicemos que en algún sitio lo llevan mal.

NAO + y NAO -
Y todo esto porque estamos ante una NAO negativa que… La NAO es, en inglés, la Oscilación del Atlántico Norte; un patrón meteorológico de sobra conocido que provoca inviernos húmedos o templados -o secos o fríos- y de la que no sabemos qué es lo que la controla; pero existir, existe, y a las pruebas me remito. Por cierto, que en el Hemisferio Sur, por el Pacífico, tenemos el efecto ENSO (El Niño-Oscilación del Sur; esta última, también, en inglés) y en el Hemisferio Norte, por el Atlántico (Norte), tenemos la NAO.

Y si “El Niño” es una cosa que ya tenemos referenciada en el XVII en el Pacífico tropical, y, por influencia evangelizadora cristiana bautizaron así al fenómeno “porque llegaba por Navidad”, del estudio de un sacerdote danés (desconozco su confesión), misionero en Groenlandia (entre 1770 y 1778), comparando la isla helada grandota con su patria chica chiquita, la isla de Styno (al Sur de Dinamarca), puso al mundo ante la realidad de esa oscilación. Incluso antes que él, el doctor David Crantz en su “Historie von Grönland” (Historia de Groenlandia,1770) ya se había dado cuenta de que había “una algo”, y así lo reflejó en sus páginas. Ya en el siglo XIX se vio que existía una relación, y desde los años 20, del siglo XX, tras los trabajos del Sir Gilbert Walter, se estableció un índice NAO atendiendo a la diferencia de presión entre Ponta Delgada, en las Islas Azores (38ºN) -donde pace el Anticiclón de las Azores-, y Stykkishólmur (65ºN), un enclave islandés (de Islandia), de rancia historia, cargado de simbolismo en las sagas de vikingos -cuna de la Baja de Islandia (Depresión de Islandia, un gran centro de Bajas Presiones… productor de Borrascas, vamos)-. Ya en los años 90 del siglo XX se apostó por establecer ese índice con mediciones en Gibraltar (36º7’N) y Reykjavik (64º8’N)… que todos saben donde están; y resulta que la capital islandesa está un poco más al sur que remoto lugar de Stykkishólmur.

Cuando hay mucha diferencia de presión entre ambos puntos decimos que estamos ante una NAO positiva: tormentas de invierno más fuertes cruzando el Atlántico que llevan calor (y humedad) a Europa, dejando en el Mediterráneo inviernos fríos y secos. Cuando la diferencia entre ambos puntos es pequeña, estamos ante una NAO negativa: y las tormentas se me bajan de latitud y cruzan el Atlántico llevando calor (y humedad) hacia el Mediterráneo (luego, llueve en toda la península, empezando por el Oeste, porque está en la línea de movimiento). Cuando esto ocurre, cuando se “bajan” las tormentas, el frío que rodea el Polo Norte se enseñorea de la Europa Central, a la que llega desde las frías latitudes groenlandesas.

Y ahora mismo estamos ante una NAO negativa.

Y, ¿por qué ocurre esto de la NAO?

NAO 1770-2012
Pues no la sabemos… por mucha gráfica que establezcamos.

Lo que sí sabemos es que la Baja de Islandia y el Anticiclón de las Azores controlan la dirección y fuerza de los vientos que terminan por cruzar Europa, más arriba o más abajo, arrastrando las borrascas que, por lo general, riegan a su antojo el viejo continente.

La NAO, tanto positiva como negativa, se produce entre noviembre de un año y abril del otro… y está relacionada con el ENSO… porque aquí, en el planeta Tierra, todo está interrelacionado, aunque no sabemos cómo y en qué grado.

El profesor Ricardo M Trigo, de la Universidad de Lisboa, tiene el tema muy bien estudiado con la influencia de la NAO en la Península Ibérica y los ríos Ibéricos. A lo mejor, si alguien en las Confederaciones Hidrográficas se leyera los libros y artículos de Trigo (y otros más, que los hay) planificaríamos mejor la apertura de compuertas de los pantanos, digo yo.

Porque esto de la NAO está muy trillao.

Vamos, está estudiada hasta su influencia que tiene en los ecosistemas marinos, por aquello de la pesca en el Atlántico Norte: caladeros y distribución de especies.

Y, pregunto yo, si los que salen a pescar atienden al índice NAO y saben a dónde ir, ¿por qué no tenemos en cuenta esto y actuamos en consecuencia con los pantanos? Es que me veo todo el Bajo de Guía de Sanlúcar de Barrameda inundado… Y, ¿dónde me como yo esas huevas aliñás?  




3 abr 2013

DE CUANDO FUI “TRAFICANTE”... DE OPTALIDONES



He tomado café hoy con un buen amigo con el que he comentado lo de la foto Feijóo con el condenado Dorado… Y nos hemos reído de una que tenemos de cuando yo fui “traficante”. Naturalmente que no la adjunto porque mi amigo, llamémosle “A”, es un reputado profesional en Alicante, y porque yo, “B”, no quiero andar por aquí subiendo fotos de cariz personal delante de un coche viejo.

Y es que hubo un tiempo, breve lapso de tiempo -todo hay que decirlo-, en que me convertí en “traficante” de optalidones.

Y es que coincidió, todo hay que decirlo, que él, el amigo “A”, vino a verme en aquellos días a mi aventura andaluza… y después de comer el Olhäo (creo recordar que fue en un sitio muy típico que ahora mismo creo estar viendo frente al Esteiro das Mortiñas, en el puerto de recreo), de vuelta a casa, paramos en Vila Real de Santo Antonio a por optalidones. No era el primer viaje, pero fue el último. Me trasladaron y no pude seguir con aquella actividad que nada de adrenalina me reportó.

Aquello fue en el año 87.

En la Navidad de 1986 me dijeron que sabían de que había optalidones de “fórmula pura” en Portugal, y que si les podía conseguir alguna caja. Tampoco digamos a quién/quienes.

Y tras las vacaciones, en enero, me planté en la mismísima Plaza del Marqués de Pombal y pedí cuatro cajas. Me las vendieron, y me advirtieron que no podía pasar las cuatro. Me acompañaba mi amigo de farras, llamémosle “C”, que era “cosita” aduanera y muy conocido a ambos lados de la frontera hídrica que suponía el Guadiana. Se partió de risa cuando se lo dije… y ni los guardiñas, ni la Guardia Civil, nos dijeron nada. Pasé y envié por valija las cuatro cajas, y en paz.

Pero es que a los pocos días me llaman y me pidieron más. Y repetí la operación, pero aquí ya me advirtieron de que eso no era así; aunque, no obstante, me dejaron pasar.

Y llegó una tercera llamada y un aumento de la cantidad y… al final ya pasé el coche en el barcaza (entonces aún no había puente internacional) y por sabia indicación del farmacéutico (nos habíamos hecho amigos) en el inmenso hueco del filtro del aire del R-18 cabían hasta 10 cajas de aquellas y entre la Plaza del Marqués de Pombal y la Plaza de la Laguna, Guadiana por medio, no hacía más de 6 kilómetros, luego no era problema circular con el filtro en el maletero y los optalidones envueltos en papel de aluminio en el filtro del aire.

El cuarto viaje ya fue con mi amigo “A”. Había venido porque eran Carnavales y teníamos un amigo común en Cádiz, “D”, y así nos hacíamos, con “C” y en el mismo lote, Ayamonte, Isla Cristina, Huelva y Cádiz entre chirigotas y fiesta, que en los cuatro sitios se lo pasan pipa
Fue cuando hicimos la paradiña gastronómica portuguesa. Yo, habitualmente iba a Monte Gordo y en su barrio de pescadores daba cuenta de lo que hubiera, amarguiña y/o Beirao incluida/o. Y cargué los optalidones y nos hicimos la foto. Bueno, tenemos otra foto en una barbería con el barbero a punto de pasarnos “la piedra” de alumbre (alumbre potásico) que servía para paliar la irritación de la piel tras el paso de la navaja. Hoy lo veo como una guarrería; la de caras por las que habría pasado aquella “piedra” hedionda, recuerdo, a pesar de su tradicional poder desodorante.

Naturalmente que no pasó nada; y remití los optalidiones a Madrid… sin lucro alguno por mi parte, ni en este ni en ningún otro viaje. No sirvo para traficante.

En Cádiz, aquél año ganó un cuarteto que eran, imagínense, 3 y un maniquí: “El cuarteto siempre llama dos veces”, que eran, creo, de Rota. El que hacía de Picador era muy bueno. El teatro Falla estaba en obras y se celebró en otro sitio… pero como no tomé optalidones, no me acuerdo del nombre. Lo debería buscar en Internet, pero lo mismo da.

Total, que con aquél Carnaval terminó mi vida de “traficante” de optalidones.

Yo no sabía nada del optalidón antes de aquél año; uno es que era (y es) muy inocente. Yo lo más que sabía era de la centramina, que nunca probé, en aquellos noches preparando exámenes de la Escuela de Ingenieros. “E”, el amigo “E”, le daba a todo, pero a mí con un simple café me daba para 36 horas de hipermegactividad… que rompían un simple sorbo de cerveza a la mañana siguiente. Y así me sigue funcionando el café.

Bueno, “E” era la repera; se preparaba para ponerse a estudiar chupando un cubito de sopicaldo Knorr (que estaba muy salado) al compás de una tableta de cecrisina (que según yo recuerdo -y he comprobado-) es ácido ascórbico (Vitamina C). Pues nada, con eso, “E” se quedaba toda la noche despierto cuando no tenía a mano una centramina o, que también le daba, una Biodramina C. Incluso “E” buscaba con ahínco -y como un loco- pastillas de “Fósforo Ferrero”, que nunca encontrábamos, y que creía era una fabulación y hoy sé que existieron. Él las rodeaba de tal halo de excelencia que de haberlas encontrado no digo yo que no me hubiera dado por probarlas.

Por aquellos andaluces días volvimos a la Terreta los cuatro (mi amigo el médico, “A”; el funcionario “C”, que era de Alcoy; el amigo que estaba en Cádiz, “D”; y yo, “B”) cantando aquello de “En las paredes han puesto un nombre que no lo puedo leer… porque lo han puesto en Inglés”… que sonaba igual que el “Francisco Alegre”… y era lo que más nos acordábamos del Carnaval de Cádiz…




2 abr 2013

DE LOS PARQUES DE OCIO TEMÁTICO… AL COMIENZO DE LA TEMPORADA



Entre el 31 de marzo y el 1º de abril me encontré en la prensa noticias sobre la intensa vida que intentan mostrar los parques de ocio temático, con un cariz contradictorio. Por un lado leí que “Losparques de atracciones invierten más de 500 millones € en su puesta a punto”; y por el otro, que “El ocio no conjuga con el negocio” que se puede encontrar en varios medios y yo la tengo en papel impreso por Las Provincias.

Además de un somerísimo repaso a las novedades de esta temporada de una pincelada de aquí y otra de allá, se señala que “los parques temáticos no despegan en España, salvo Port Aventura”… y eso me ha llevado a tirar de hemeroteca y a buscar una apreciación bastante similar (sobre la cultura de los parques de ocio) que en marzo de 2005 hacía yo saliendo en defensa, por cierto, de Terra Mítica, sin mencionar explícitamente a los demás del cotarro. Salvo a Disney… que no tenía yo el estómago para ruidos. Me amparaba en el Premio Internacional Europa Universitas que tengo en la estantería por un trabajo sobre parques de ocio.

Soy un poco talib alicantino y creo en Terra Mítica.

.-.

… Desde el primer día Terra Mítica sufrió la ira de unos pocos. Los mismos que no quieren ver cómo se forjó el primer parque temático español –olvidan las amarguras de una cervecera de Missouri y los sinsabores de la Generalitat de Catalunya, La Colonial o La Caixa cuando la británica Pearson-Tussauds se marchó, sin más (dejándolos sin un euro, pues eran los inversores)- y en qué fase se encuentra el parque, y las hipotecas sociopolíticas que lo lastran. Tampoco recuerdan la iniciativa sevillana y el viacrucis por el que pasan las cajas andaluzas. Del parque de Madrid, ni hablan; porque Arpegio no da ni la nota…

… De todos ellos, de los que hablan, me llama la atención la absoluta ausencia de cultura de ocio en parques temáticos y tematizados… Manolete, Manolete, si no sabes torear, pa qué te metes

… La realidad norteamericana va más allá de Walt Disney Atractions, Universal Studios Recreation Group, Six Flags Inc., Sea World Park & Entertainment, Cedar Fair Entertainment Co., Herschend Entertainment y unos pocos más; allí es un modo de entender la vida y el ocio. Yo prefiero el modelo Cedar (Cedar Point, en Sundusky, Ohio), pero es que los yankees tan sólo arrastran doscientos años de historia y están abiertos a todo. La vieja Europa y la ancestral piel de toro esta, aún no han entrado, mal que nos pese, en la cultura de los parques de ocio tematizado y temáticos. Ir a los parques es un modelo cultural

… En Europa -no sé aún por qué- no acudimos a estos recintos en el modo en que los hacen en los EE.UU. o en aquellos lugares de Asia donde las grandes firmas norteamericanas trasladan sus propuestas con absoluta implantación yankee. La realidad de los dos parques parisinos de Disney -París, nudo de comunicaciones europeas con 93 millones viajeros, posibles visitantes- a pesar del éxito, no hace más que producir dolores de cabeza a sus gestores quienes ya en tres ocasiones han debido reformular la vinculación con la matriz norteamericana para no infringir pérdidas. Es que los modelos de parques en Europa, tanto de marcas americanas como de jugueteras de renombre o de sintonía épica local, no consiguen vencer sus problemas financieros. Por ello no veo que España no esté en sintonía; Españano queda al margen de esa realidad: empresas que quiebran, administraciones y entidades de crédito en su socorro, nuevos intentos… En fin, una serie de situaciones catastróficas que en el continente sólo cuentan con el más absoluto respaldo hacia las sociedades que albergan esas instalaciones...

… Me sigue maravillando el extraordinario tratamiento de Le Monde, o de Le Figaro, a la situación que atraviesa ahora mismo EuroDisney; Sólo Les Echos ha sacado los pies del tiesto un poquito con eso que son de los de color salmón (prensa económica especializada). Es portentoso: ni un solo reproche porque, dicen, “el parque es como un poco suyo”. Lo cual, como ahora les contaré, es totalmente cierto. Pero es que no hubo ni un solo reproche ni el 24 de marzo de 1987 cuando la República Francesa, el Consejo Regional de la Ille-de-France, el Consejo General del Seine-et-Marne, la RAPT (compañía del Metro) y la municipalidad de Marne-la-Vallée, con montañas de dinero público y exenciones fiscales  de escándalo, se unían a The Walt Disney Co. y firmaban el convenio por el que para construir el primer parque TWDC ¡¡sólo arriesgaba el 31% de la operación!! Ni un reproche cuando la Caisse des Dépôts el Consignations anunció que estaba en quiebra por la imposición gubernamental de apoyar incondicionalmente el proyecto, ni cuando BNP Paribas y Le Crédit Agricole salieron en tromba a decir que “hasta aquí hemos llegado” porque hemos agotado los recursos. Ni siquiera una salida de pata de banco cuando la Disney les dio el ultimátum (31.03.2004) de que le apoyaban en todo o no se hacía el segundo parque… y Francia puso de 20.000 millones de euros que TWDC exigía; se pagó una parte, se financió el resto, y punto…

… Y nadie puso allí en la picota ni al Presidente de la República, ni al ministro de Equipamientos y Transportes, ni al presidente del Consejo de Administración de la maltrecha caja, ni a los de los bancos del ultimátum… ni a nadie…

… Me llama la atención…

.-.

Ocho años después, me reafirmo en lo que en aquél inicio de temporada de 2005 dije: Aquí no tenemos cultura de parques… y así vamos. En uno de los Cursos de Verano de El Escorial, de aquél año, un alumno me preguntó qué era uno de estos parques… y le respondí lo mismo que me dijeron en un curso al que asistí de alumnos en la Universidad Pública de Florida, en Gainsville: “un parque de ocio temático es un sitio idílico para la diversión donde al entrar te agarran de los pies y te voltean alegremente hasta que se te cae todo el dinero; entonces, con inusitada suavidad, te dejan de nuevo en el suelo y te acarician el pelo para que vuelvas”. Y muchos, por aquí, no estamos acostumbrados a ello, probamos y probamos modelos y… cuanto más azúcar, más dulce. ¿Y rentable?



1 abr 2013

DE LA MONA DE PASCUA



El 18 de abril de 2006, me publicaron una columnita al respecto de “La mona de Pascua”. La he recuperado para este “Lunes de mona”.  El original decía así:

-_-

Cómo será la cosa que todos se apuntan su paternidad, la llamen mona o la llamen hornazo. Las recetas originales son iguales; al menos lo eran en el siglo XV, que es cuando se recogen. Luego, cada región le ha puesto su guinda y ahora presume con que son diferentes.

Aquí es mona; y “mona” viene bien del mundo latino como “muna” -cesta de pasteles, según la más rancia tradición-, del “munna” semítico -regalo-, o del “mu’na” árabe -presente, regalo-.

Y la mona, tradicionalmente (que es de finales del XVIII y principios del XIX, nunca antes) y por aquí es la que regala el padrino, por Pascua (Florida, de Flores o de Resurrección), al ahijado que ese mismo año hará su Primera Comunión.

La Pascua, recordemos, era la gran fiesta judía; conmemora la salida de Egipto. El primitivo cristianismo la adoptó de inmediato y la adjudicó a la Resurrección de Cristo, con lo que estamos ante la fiesta más antigua del calendario cristiano. Y una vez que el cristianismo saltó las fronteras saltó las fronteras de Judea se mantuvo la fiesta.

Se cuenta que fue severa y rigurosa abstinencia que siempre caracterizó la Cuaresma la que incluyó el huevo, pero eso -he leído- llegó con el acercamiento a las costumbres tradicionales y las fiestas de la Primavera; vamos que en una concesión a los ritos paganos se le colocó el huevo; huevos que eran especialmente recogidos, cuentan, desde el miércoles de ceniza (¿?), cocidos en el momento oportuno y bendecidos el Sábado Santo para ser consumidos desde el Domingo de Resurrección.

Media Europa celebraba las fiestas primaverales con especial dedicación a la diosa Easter/Eastre, diosa de la fecundidad y la forma de unir Pascua de Resurrección y la Fiesta de la Primavera fue el huevo, cocido (huevos duros). En el mundo anglosajón “Easter” significa “Pascua”.

Hubo un tiempo en que el huevo se asimiló a la carne en cuanto a la abstinencia, pero se buscó la salida: el huevo cocido. Y lo más gracioso es que por entonces no había tanto huevo como endilgarle tanto protagonismo; era más bien un preciado producto no al alcance de todos: “cuando seas padre, comerás huevos”. Y en estas que surgió la costumbre de colorearlos, para distinguirlos de los crudos. Y no sólo colorearlos, sino cascarlos en la frente del “contrario” para demostrar que se cumplía con la prohibición y los pintados estaban cocidos. En un principio se les pintó de rojo… en recuerdo a la sangre de Cristo… y porque era uno de los pocos colores que siempre estaba a mano.

Y para rizar el rizo del huevo de Pascua resulta que -cuentan, dicen, aseguran- Simón de Cirene, el Cirineo (de la actual Libia; menudo viaje), el hombre que ayudó a Jesús a transportar la cruz hasta el Gólgota, cuentan (¿?) que su actividad en el campo, de donde venía cuando le obligaron a cargar con la cruz, era ¡¡la de cuidar sus gallinas… para vender huevos!! Ya, el colmo. Así entramos el huevo en la Pascua por la puerta grande y no porque los paganos celebraran la fiesta dándole bombo al huevo.

Y la última. En el Concilio de Nicea (año 325 dC) se fijó la fecha de la Pascua: “el primer domingo después de la primera luna llena que siga al equinoccio de Primavera”… con lo que nunca podrá ser antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril con nuestro calendario en la mano.

Pero volvamos a la mona que me la he dejado de lado con esto de la Pascua, y era la protagonista. La mona, en realidad, es “la bandeja” del huevo; el poderío gastronómico que hacía compatible la masticación del huevo… y no atragantarnos en su deglución. Después, cuanto más dulce y jugosa la mona, mejor; porque del huevo casi nos habíamos olvidado.

El Diccionario de la Lengua Castellana de 1783 (compuesto por la Real Academia Española reducido a un tomo para su más fácil uso; 968 páginas, 2ª Edición) adjudica la mona a los reinos de Valencia y Murcia como “torta que se cuece al horno, con huevos con cáscara sobre ella, por Pascua de Flores, que en otras zonas llaman hornazo”.

Hasta todo un siglo después 1883 no hay alusión alguna a la mona como típica de Cataluña; eso sí, con sus figuritas de chocolate.

-_-

Luego había que dejarlo en 25 líneas y meterle la tijera sin que perdiera un ápice de interés.