Por el día de ayer me han regalado un libro que me atraía y
no me decidía a cazarlo. Claro, es que al mismo tiempo me interesa, tanto o
más, una opinión científica nacional de alcance y otra sobre el mismo contenido
sobre los del interior: “La invasión pacífica: los turistas y la España
de Franco” (2009) del profesor Sasha
David Pack, del Departamento de Historia de la Universidad del Estado de
Nueva York, en Buffalo; a media horita justa de las Cataratas del Niágara. El
original, de 2006, une al título, por delante, lo que se le ha recortado en la
versión traducida: “Turismo y Dictadura. Pacífica invasión de la España de Franco”.
Ya les contaré, cuando encuentre un ratito para leer.
Uno de los motivos de mi interés por el libro es que Pack señala
que el “Spain is different” (de 1948) es, ¡¡atención!!, una copia del “USSR
is different” que se inventó Intourist (1929), la agencia comunista
soviética para el turismo, en los años 30… agencia que aún sigue viva e
integrada -¡Oh, la, la!- en el grupo Thomas Cook.
¿No me digas, Sasha, que el Régimen publicitó nuestro
turismo con una frase Made in URSS?
¡Válgame Dior (Christian Dior) la que se puede liar! (Y si no lo ha hecho ya desde
2006 o 2009 -traducido al cristiano- es porque pasan ya mucho del tema).
Le achacan a Fraga, Manuel Fraga, la frase… pero ya figuraba
en los carteles publicitarios desde 1948, como he mostrado en otros Post
anteriores de este Blog. En el 48 ya se decía que España no estaba peor para el
turismo que el resto de Europa, que acababa de salir de la IIGM; España estaba también
hecha unos zorros, pero era diferente. Recordemos que el “Visit Spain” había sido punta de lanza en los años 20; ahora cabía
otra cosa.
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Cartelería oficial España años 40 previa al Spain is different; con el Visit Spain |
La verdad es que en la España de los años 40 había que
luchar contra un absoluto desconocimiento europeo de lo que en realidad era
España. La verdad es que en muchos aspectos, fuera de las grandes ciudades,
estábamos a la altura del betún de los aborígenes de algún rincón planetario,
pero nada del otro jueves. Habíamos llegado tarde a muchas cosas, pero habíamos
llegado, aunque no era la tónica general.
El que por fuera de nuestras
fronteras no nos vieran con buenos ojos -o africanos- es un estigma ganado a
base de aguantar y no responder. Le echamos mucho la culpa a la Leyenda Negra, pero personajes contemporáneos
(por aquél entonces) como Nicolás Massons
de Morvilliers y la Enciclopedia Metódica -con su “Que doit-on à l'Espagne? Et depuis deux siècles, depuis quatre, depuis
dix, qu'a-t-elle fait pour l'Europe?”[1] (¿Qué se debe a España?... ¿Qué ha hecho
España por Europa?)- nos dinamitaron toda la línea de flotación creando una
atmósfera antiespañola que fue demoledora durante la etapa final del XVIII y
buena parte del XIX. Habíamos sido (más bien los Habsburgo) dueños de Europa y
encima habíamos derrotado a Napoleón. Lo del vino de ahora, como la fruta de
los ochenta, es una minucia. Con personajes como Massons, los Pirineos y “nuestro
exotismo”, íbamos dados. Y como bien explica otro francés, el hispanista Joseph Pérez, en “La Leyenda Negra”, “una buena parte de Europa nunca olvidó la
arrogancia, la codicia y la brutalidad de un pueblo que se creía llamado a un
gran destino”. Vamos, que lo llevábamos claro.
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Cartelería oficial España 1948 con la transición entre ambas frases |
El caso es que, ya en los años 60 del siglo XX, pasadas las penurias de las guerras, sin
haberlas superado totalmente, utilizando la frasecita del 48, la campaña de Fraga (y la continuación de la del “reformista”
Solís) nos colocó en una posición de
ventaja en el mundo del turismo porque los europeos gustaron de nuestro “exotismo”
diferente. “Spain is different” -¡Ele,
Viva la diferencia!-, ahora sí, nos catapultó. Luego llegaron lo de “España; pase sin llamar” y otras
lindezas como “España es simpatía”,
serie cartelera de la que me mola cantiduvi
un Colón bajándose de la columna para indicar a los turistas por dónde se va (al
sitio).
Pero bueno: ¿esto no iba del libro de Pack? He comenzado por
la frase promocional que dice Pack que fue una ocurrencia soviética, comunista
a más no poder, por lo que al llegar aquí, vale persignarse… no sea que se
rompan esquemas, y me quieran linchar, y me he olvidado de la silenciosa
invasión. Es que es fuerte. Para muchos, primero resulta que no era de Fraga y
luego está con que era de la URSS y de Intourist. Total, que no entro aún en la
invasión que me he de leer.
Es que me ha gustado lo de Intourist. En sus comienzos, era
atendida por funcionarios del NKVD (luego KGB); fue privatizada en 1992. De
ella se decía: “Intourist es el al
turismo lo que una indigestión es a una digestión”[2]. Pero… la
cartelería que promovía era sugerente: estilo mezcla de Art Decó y Realismo
soviético que transmitían invitación y sentido de libertad, exploración y
aventura que incluso ofrecía vistar la URSS como puerta a Oriente (“hasta el Cáucaso y más allá”, versión
soviet de la frase de mi amigote Buzz Lightyear).
La misión de Intourist era la de “conseguir divisas para ayudar a una economía soviética que quería salir
adelante” (Elena Sudakova; 2013). Y qué mejor que los odiados mercados
emisores capitalistas para ello. Por cierto: Sudakova confirma que por aquél
entonces no había en la URSS ni balnearios ni centros de salud preparados para
el nivel de un turismo cuya cartelería publicitaba.
Entonces, ¿qué había? Echándole un vistazo a la publicado
por Yulia Prokopenko (Historia del Turismo en Rusia, en la
revista de investigaciones turísticas Gran Tour: 2014), había poco, pero había
algo; sobre todo, organización: “a
finales de la década de 1920 se abre la Oficina Central de Turismo de Masas, el
Centro Temporal de Información Turística, la Comisión de Organización y la
Asociación del Turismo Proletario... el turismo (interno) se usaba como medio de educación patriótica”.
No se había producido el despertar al Turismo y sólo encuentro datos de
turistas internacionales a partir de 1965. Y yo los quiero de cuando el “USSR is different” de los años 30. Mucho
leer para nada.
No tengo ni idea del impacto de aquella cartelería, pero era
atractiva. ¿A cuántos cautivó?; ¿cuántos fueron? No serían muchos, como tampoco
lo fueron por aquí, pero… seguiremos buscando otro día, o cuando me lea el
libro.
Eso, que -a todo esto-, aún no he empezado con el libro de
Pack y su pacífica invasión… que es a lo que venía. Es que cuando las nubes
impiden que lleguen los rayos del sol… pasa lo que pasa. Un día nublado lo
tiene cualquiera.
[1] Aujourd'hui
le Danemark, la Sude, la Russie, la Pologne même, l'Allemagne, l'Italie,
l'Angleterre et la France, tous ces peuples ennemis, amis, rivaux, tous brûlent
d'une généreuse émulation pour le progrès des sciences et des arts! Chacun
médite des conquêtes qu'il doit partager avec les autres nations; chacun d'eux,
jusqu'ici, a fait quelque découverte utile, qui a tourné au profit de
l'humanité! Mais que doit on à l'Espagne? Et depuis deux siècles, depuis
quatre, depuis dix, qu'a-t-elle fait pour l'Europe?
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