¡Cómo pasa el
tiempo! Que va camino de hacer cincuenta y cinco años de la visita de un primo
de mi padre a España. Madrileño, hijo de alicantino, el bueno de Pepe -geólogo-
trabajaba para la Corporación Venezolana de Petróleo[1]
que se iniciaba en el mundo de los hidrocarburos. Total que, recaló por aquí en
visita familiar. Tiempo después supe que por aquellos años en Venezuela habían
surgido grupos de guerrilleros de izquierda, muy activos, que no se andaban con
chiquitas en lo del petróleo y que lo del primo Pepe fueron como unas
vacaciones forzadas.
Fue la primera vez
que oía llamar “cafetera” a un
Citroën 2 CV. No lo he olvidado; como tampoco el (mal) entonar ‘Alma llanera’;
que aún resuena en mí lo del Arauca[2]
vibrador… Y también fue la primera vez en mi mocedad que me contaban cosas de
Venezuela narradas en primera persona por un tipo que trabajaba allí siempre
unido, recuerdo su imagen y fotografía, a un pistolón; por estar en la selva,
que decía él.
Nunca más he
vuelto a saber del “primo cafetera” -como le bauticé- y dada mi natural
querencia a resumir la familia a lo que abrazas a diario es muy normal que sólo
me venga a la memoria -y de soslayo- cuando me hablan del Lago de Maracaibo,
que no es un lago, pues está conectado con el Golfo de Venezuela, que es Mar
caribe; pues decía vivir en Maracaibo[3].
Nunca más presté
atención a ese país hasta que me topé con el tema “Iberoamérica” en aquel
temario de oposiciones donde estudiábamos todas las repúblicas -alguna
bananera- de aquella mitad continental. Y me llamó la atención Venezuela por
sus riquezas, sus gentes y su realidad. Y a partir de entonces, cada vez que un
Medio de comunicación me trae a colación un disparate de los que por allí se
cocinan me acuerdo de lo que contaba el “primo cafetera”. No sé: así, al
pronto que si la nacionalización petrolera del 76 y la Venezuela saudita de los
petrodólares; que si el ‘caracazo’ del 89, por la crisis económica, consecuencia
de la durísima resaca de la borrachera petrolera anterior; que si la irrupción
de Hugo Chávez desde 1992; que si la Revolución Bolivariana de 1998… Y así
hasta la extracción de Maduro…
Venezuela, se las
trae.
Leo por ahí que
Venezuela es hoy un híbrido letal de dictadura, cártel de drogas y santuario
del terrorismo global. Y lo peor es que hay evidencias. Y, aún así, hay quienes
apoyan a los bolivarianos.
El coste humano de
este cóctel imbebible que maquinaron Chávez y sus acólitos es el mayor éxodo
del siglo XXI en el hemisferio occidental. Según ACNUR, 7’9 millones de
venezolanos han huido del país, una cifra superior a la población total de
muchos países vecinos y comparable a las crisis humanitarias de Siria o
Ucrania. La Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y
Migrantes de Venezuela eleva la cifra a 8’7 millones[4]. Vamos: una joyita la Revolución bolivariana.
Además, en
Venezuela -y sobre todo en Caracas- el mes de enero es un mes de sucesos.
En enero de 1958,
golpe de Estado contra el general Marcos Pérez Jiménez que, por cierto, terminó
viviendo en España; en enero de 1962, un intento de golpe por los militares del
Batallón Simón Bolívar; en enero de 1969, la rebelión de Rupununi que recogió
la prensa; en enero de 1972, el asalto guerrillero a Ocumare del Tuy; en enero
de 1992 ya estaba Hugo Chávez preparando su 4F (del que luego hablaremos); en
enero de 1994 la gran crisis bancaria; en enero de 1999 llega al poder Hugo
Chávez -lo que fue un desastre-; en enero de 2018 una crisis humanitaria que
conmocionó al país; en enero de 2019 todos contra Maduro, pero ahí seguía… y
así cada enero despertaba Caracas (y Venezuela) con un sobresalto monumental hasta este año en que el
día 3 de enero los Delta Force se llevaron a Maduro de Miraflores o donde
estuviera.
Mira por donde, el
3 de enero es una fecha para enmarcar para dictadores sudamericanos. El 3 de
enero de 1990, capturaron los norteamericanos al general panameño Manuel
Antonio Noriega en Ciudad de Panamá. El 3 de enero de 2026 capturaron a Maduro
en Caracas. A Noriega se lo llevaron a Nueva York, fue juzgado y le endilgaron
40 años de nada. A Maduro se lo han llevado a Nueva York y -cuando escribo
esto- ya le han leído los cargos[5].
De lo que en
realidad estaba siendo Venezuela me abrió los ojos, hace un mes -el 5 de
diciembre-, un artículo de Gustavo de Arístegui[6]
sobre la realidad de ese país con Maduro y los suyos.
Aunque la verdad
es que ya se venía señalando desde lo del “Pollo” Carvajal. Este también es un
personaje.
Hugo Carvajal
Barrios fue un militar que estuvo con Hugo Chávez en la asonada del 4F (que
luego saldrá por aquí) y terminó como jefe de la Dirección General de
Contrainteligencia Militar (DGCIM) en dos periodos claves: con Chávez y con
Maduro. Fue el encargado de echar de Venezuela a la DEA -la misma que ha
paseado ahora a Maduro por Nueva York- en agosto de 2005 y desde entonces vivió
momentos muy turbios coqueteando con el narcotráfico… hasta que un día cayó del
caballo y una luz cegadora lo sumergió en una catarsis personal por la que
terminó denunciando a sus compinches… lo que le obligó a tener que salir por
piernas de Venezuela -en febrero de 2019- tras haber reconocido a Juan Guaidó -un
personaje de este drama que se ha desvanecido- como presidente del país.
Guaidó, de centro
izquierda (por el partido Voluntad Popular), fue designado como presidente del
parlamento venezolano el 5 de enero de 2019 -otro enero- y asumió la
presidencia interina del país el 23 de enero -siempre pasan allí cosas en
enero- siendo reconocido por Estados Unidos, el Parlamento Europeo y medio
centenar de países. Rusia, China, Irán, Turquía y Nicaragua dijeron que nones y
reconocieron a Maduro. El 30 de abril, Guaidó llamó a las Fuerzas Armadas a
sublevarse frente a una base militar en Caracas; y hasta aquí has llegado, pibe.
Con el fracaso del intento de rebelión, Guaidó tuvo su más y sus menos y
terminó saliendo del país y ahora vive en Miami.
El caso es que,
tras este episodio -donde también entraría Leopoldo López, también de Voluntad
Popular-, el chavismo recuperó el control de la Asamblea Nacional con una
enorme mayoría.
López fue el líder
de la oposición a Chávez en 2006; en 2008 se le inhabilitó para optar a cargo
público hasta 2014 no fuera que le ganara a Chávez. Y viendo que su popularidad
iba en aumento, en 2014 se emitió una orden de arresto contra él “por intentar
poner fin a la Revolución Bolivariana” y fue declarado culpable por “incitación
a la violencia” y -cosas de allí- encarcelado; terminó en arresto domiciliario hasta
el levantamiento contra Nicolás Maduro el 30 de abril de 2019, donde fue
liberado (lo de Guaidó del párrafo anterior). Pero como vimos, el levantamiento
no tuvo éxito y a López no le quedó otra que buscar refugió en la embajada de
España en Caracas; escapó de Venezuela y recaló en Madrid en octubre de 2020; y
aquí sigue.
Y vuelvo al
“Pollo” Carvajal que tiene su miga. De compañero de golpe de Chávez a cantar las
cuarenta en bastos a los de la Revolución Bolivariana. Hasta publicó una carta
abierta a Nicolás Maduro, exigiéndole que asumiera su responsabilidad por la
escasez de alimentos y medicinas en Venezuela y, a los militares, exigiendo que
se permitiera el reparto de la ayuda humanitaria almacenada. Maduro le acusó de “traición a la patria”. Este también terminó en España, donde fue detenido en
febrero de 2019 atendiendo a una orden internacional desde Estados Unidos por
narcoterrorismo.
Pero cosas que
pasan solo en esta España del sanchismo, en septiembre de 2019 nuestro país no
solo se negó a la extradición a los EE.UU. del detenido Carvajal sino que le
concedió libertad provisional. Tamaño dislate fue revocado un mes después; y se
autorizó su extradición. Pero el “Pollo” había volado. En septiembre de 2021
fue nuevamente localizado por la DEA (Drug Enforcement Administration) en
Madrid y la policía española lo detuvo (de nuevo). Para evitar su extradición,
tanto a los EE.UU. como a Venezuela -que también la había solicitado-, pactó el
“Pollo” con la Audiencia Nacional piar lo fuera -información sensible (que, por
ejemplo, afectaba a la financiación de Podemos, al Movimiento italiano 5
Estrellas e incluso a líderes de la izquierda en Sudamérica a los que
financiaba Chávez en secreto)- a cambio de que no le cruzaran el charco… y aquí
que se mantenía a mesa y cama.
Y tuvo que ser el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo, en julio de 2023, el que le
pidiera a España atender la solicitud de extradición norteamericana. Finalmente,
la Audiencia Nacional hizo entrega a Interpol del detenido, que fue trasladado a
Nueva York para ser juzgado por delitos relacionados con narcotráfico y
blanqueo de divisas. El 26 de junio de 2025 Hugo Carvajal se declaró culpable
ante el juez federal de la Corte de Distrito de los Estados Unidos para el
Distrito Sur de Nueva York, Alvin K. Hellerstein de cuatro cargos penales: narcotráfico,
narcoterrorismo, tráfico de armas y de secuestro y asesinato de personas. Y se
comprometió a colaborar para una reducción de sentencia[7].
Prácticamente lo mismo
-piar- hizo otro ex de la banda de Chávez: Cliver Antonio Alcalá, mayor
general, que viéndole las orejas al lobo se entregó directamente a la DEA en
octubre de 2020 y ahora anda denunciando las cosas de Maduro y del resto a
cambio de rebajar penas.
Así pues, ahora la
DEA y el juez federal tienen -como mínimo- dos manantiales de información que
han permitido cerrar el organigrama del narcoterrorismo que ahora lideraba
Maduro.
Mientras tanto,
para mantenerse en el poder y posibilitar sus negocietes, los bolivarianos -de
la cúspide la pirámide- no han dudado en ir conculcando derechos y actuando
contra los disidentes. Aun así, son muchos los venezolanos de mayor o menor
rango y estatus que se han opuesto[8]
a Chávez y Maduro con desigual desenlace y fatal fortuna.
Pues aún así -y
con todo lo que sabemos- el chavismo sigue campando por sus fueros a pesar de
la extracción de Maduro y todas las denuncias de narcoestado sobre un país que
debería dar gloria verlo.
Aquí llegados
quiero destacar que una de las cosas que me dejan patidifuso de Venezuela es que
pese a su gran potencial, por estar donde está -zona Sur del mar Caribe- la industria
turística hoy no pinta nada; apenas aporta un 0,5% al PIB venezolano, siendo el
país con el sector turístico más débil de todos los que analiza el Consejo
Mundial del Turismo y que son ciento ochenta y tantos. A ver quien tiene
bemoles a ir allí de turismo y vacaciones.
Me llama la
atención que la obcecación de los revolucionarios bolivarianos por sus
chanchullos haya hecho que el país que posee algunos de los paisajes y playas más
espectaculares de Sudamérica -desde el Salto Ángel, la caída de agua más alta
del mundo, hasta los archipiélagos de Los Roques, Isla Margarita o los tepuyes
de Canaima- no tenga mayor protagonismo en el mundo del turismo y este sólo sea
un sector residual dentro de su economía.
Lejos de parecer
una alternativa sólida al petróleo o al menos un pilar económico a considerar,
la actividad turística es residual.
Me llama la
atención el caso de Isla Margarita. Fue durante años fue uno de los destinos
favoritos del Caribe ya que prácticamente ofrecía lo mismo que Cancún o Punta
Cana, pero a unos precios más competitivos. Pero Chávez y Maduro la han
convertido en resort de narcos y terroristas de Hezbolá y Hamás[9].
Hoy, la economía
venezolana sigue siendo muy dependiente del petróleo, dejando subexplotados la
práctica totalidad de los demás sectores productivos. Según el ICEX (el antiguo
Instituto español de Comercio Exterior y hoy España Exportación e Inversiones),
en 2024 el petróleo suponía el 27% del PIB venezolano. A esto unan que Venezuela
cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo y, encima, es el octavo país
con las mayores reservas de gas natural.
Con sólo estos
mimbres -petróleo, gas y el olvidado y denostado turismo- si Venezuela está
como está -y se ha volcado con lo que no debe- es, sin lugar a duda, por la pésima
gestión bolivariana y por la corrupción y las mordidas. También es cierto que las
sanciones de EEUU han hecho daño; mucho daño y la industria petrolera anda obsoleta.
Pero es que el chavismo bolivariano se las trae.
La agricultura sólo
le aporta un 6% al PIB; Venezuela produce maíz, arroz, caña de azúcar y café. La
minería -su segunda gran promesa económica- es un fracaso. La minería legal, apenas
aporta un 1% del PIB, mientras que la ilegal hincha los bolsillos de los
compinches de Maduro. Venezuela concentra (y más adelante señalaremos) alrededor
de 3% de la oferta mundial de minerales en el llamado Arco Minero del Orinoco y
las Fuerzas Armadas Bolivarianas controlan el acceso y la explotación.
Lo de Venezuela
tiene un llanto amargo que no vean. Mucho militar de todo color y mucho ladrón.
Pero si es que de
casta le viene al galgo.
Venezuela entró en
el siglo XX metida de lleno en el ‘gomecismo’, la etapa de dictadura de Juan
Vicente Gómez Chacón (militar), que ha había sido vicepresidente durante la
dictadura de Cipriano Castro (militar), y en la que comenzó la etapa petrolera del
país (1914).
La verdad sea
dicha: Gómez transformó las arcaicas estructuras de poder vinculadas con la
agricultura en un estado moderno hasta llevarlo a cotas de crecimiento
económico sustancial y convertirlo en uno de los países más prósperos de
América Latina en los años treinta y cuarenta. Otro militar, Marcos Pérez
Jiménez, continuaría con el legado de Gómez. En los años cincuenta, Venezuela
estaba en su apogeo: cuarto PIB per cápita en el mundo.
No solamente el
petróleo fue capaz de ello; tengamos en consideración también una economía
relativamente libre, un sistema de inmigración que atrajo y asimiló a
trabajadores de Italia, Portugal y España -principalmente- lo que permitió a
Venezuela experimentar niveles sin precedentes de desarrollo económico hasta la
década de 1970. En este periodo fue clave la dictadura de otro militar: Marcos
Pérez Jiménez (1952-1958). Pero lo de siempre: la represión era brutal. O con
el régimen o a la trena. Un golpe de Estado provocado por el descontento debido
a la represión -que esto les mola- llevó al contralmirante Wolfgang Larrazábal -entre
los mismos militares se daban las asonadas- a dirigir una junta militar que en
menos de un año llevó a unas elecciones.
En toda aquella
década de los cincuenta -incluso en la de los cuarenta- funcionó con notable
éxito en Venezuela el llamado ‘Capitalismo de Compadres’ (crony capitalism),
un sistema económico donde el éxito empresarial dependía de la cercanía y
favoritismo entre empresarios y políticos, llegando solo a unos pocos las
subvenciones y las ayudas, incluso con leyes a medida, a costa de la eficiencia
y la libre competencia. Este modelo se caracterizó por la corrupción, el
amiguismo y el favoritismo que distorsionaron el mercado, limitaron la
inversión y perjudicaron la economía, frenando el desarrollo real del país.
Releyendo lo
escrito en este párrafo anterior me ha dado un pasmo por los ejemplos de crony
capitalism que han salido a la luz en los últimos meses del año 2025 con el actual
y sanchista gobierno de España… Pero lo mismo las apariencias engañan… ¿O no?
Yo se lo he oído
más de una vez a Feijóo[10].
Y me lo parece.
Bueno, sigo; que
me disperso y me disparo en el pie.
Vuelvo a aquella
ribera del Arauca vibrador y al año 1959 que trajo un gobierno, salido de las
urnas, presidido por Rómulo Betancourt que de líder estudiantil contra el
gomecismo pasó a ser ¡miembro del Polit
Buró del Partido Comunista de Costa Rica! (que está a más de mil kilómetros de
distancia) y se avino con posterioridad en socialdemócrata. Vamos, un comunista
de libro que dijo dulcificarse. Lanzó la llamada ‘doctrina Betancourt’ a favor
de gobiernos democráticos en América Latina que su sucesor, el socialcristiano
Rafael Caldera, cortó de cuajo nada más llegar al poder en marzo de 1969.
Cierto es que con
Betancourt, la IV República de Venezuela, se dotó de una Constitución (1961) y
consolidó el orden político mediante el llamado Pacto de Punto Fijo que
consistió en un acuerdo bipartidista entre los denominados socialdemócratas -de
Acción Democrática- y los autodenominados socialcristianos -del COPEI (Comité
de Organización Política Electoral Independiente)- que sentó las bases de un
orden político de matiz socialista -dijeron que a la europea- y con alternancia
de poder entre ambos, lo que distorsionó la realidad a las primeas de cambio.
Con la visión del
tiempo, los analistas políticos coindicen en que esto fue un proceso de
socialismo progresivo -regresivo en lo social y económico- que gradualmente
redujo los fundamentos económicos e institucionales de Venezuela. Pero se
justifica en que fueron demócratas; pero no cuela, oiga.
Quizás por eso se
preguntaba el sábado un contertulio en la radio: ¿qué se puede pedir de una
sociedad forjada en las ideas de un comunista como Betancourt que se transmutó
en socialdemócrata? No lo sé, pero lo que sí sé es que está (tristemente) muy
clara es la relación entre el papel activista del Estado en asuntos económicos
y el fracaso asegurado. A miles de pruebas me remito…
Betancourt
pretendía en sus inicios nacionalizar completamente el sector petrolero de
Venezuela y utilizar las rentas para establecer el Estado del Bienestar: una
industria petrolera nacionalizada financiaría educación gratuita a todos los
niveles, asistencia médica universal, servicios públicos gratitos y gasolina a
porrillo y subvencionada. Un lógico cuento de la lechera sobre el papel. Creía,
como tantos, que para que Venezuela se convirtiera en un país verdaderamente
independiente y se liberara de la influencia de intereses extranjeros, el
gobierno debía dominar absoluta y completamente el sector petrolero. Muy en la
fracasada línea de los colectivistas, pensaba que el petróleo sería producido,
administrado y suministrado por el Estado venezolano; y esto le animó a tratar
de eliminar el sector privado; y casi lo consigue.
Pero con las
multinacionales hemos topado.
Y encima fracasó
la Reforma Agraria, que fue más absurda e ineficiente que la española de la II
República (1932), que, como bien sabemos, aunque ambiciosa para redistribuir
tierras y combatir latifundios, se topó con una burocracia lenta, falta de
consenso político y aplicación errática. Resultado: pocas y mínimas expropiaciones,
frustración social y agitación del campo, sin lograr transformar la estructura
de la propiedad y generando caos entre quienes trabajaban a jornal la tierra.
El caso es que a
pesar del maná del petróleo, los gobiernos venezolanos -a partir de los años
sesenta- comenzaron a generar monstruosos déficits fiscales con programas
sociales fuera de control que ni la nacionalización del sector petrolero (1975,
bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez), lograron revertir. La idea era convertir
Venezuela en un PetroState y el objetivo fue comprar la voluntad de todo
bicho viviente con los dólares del petróleo aprovechando las crisis y los
recortes de los productores árabes.
A pesar de la
bonanza, por culpa del llamado capitalismo de compadres y la compra de
voluntades populares, en Venezuela, toda una década (1975-1984) no se creó
riqueza neta: ni un dólar real. Un desastre. Y aunque la nacionalización de la
industria petrolera no fuera motivo de recesión económica, sí sentó las bases
para el desastre de los años ochenta y noventa.
No han tenido
suerte con sus gobernantes aquellas almas llaneras.
A los desastres de
Carlos Andrés Pérez le sucedieron los de Luís Herrera Campins, que comenzó su
mandato bajo el lema ‘Luís arregla esto’ y terminó siendo el Luisma de Aída: no
arregló nada. Se justificó y dijo se había encontrado con un “país hipotecado” -como
si no lo supiera- y como aquello se iba al garete, pues lo dejó ir. Por más que
dijo que lo intentó, no resolvió nada. Pero entraban dólares por el petróleo. A
su favor jugó que la Revolución iraní -la deposición del sah Mohammad Reza
Pahleví en 1979 y el inicio de la guerra Irán-Irak en 1980- hizo subir el
precio del petróleo; pero ni por esas se salvó el país del desastre. Herrera no
cambio el rumbo ni un milímetro hasta que el bolívar, la moneda, se hundió a
cotas abisales (18.02.1983). Su sucesor, Jaime Lusinchi, no supo lidiar la
crisis que trajo las continuas devaluaciones del bolívar, a las que sumar las
complicaciones con el pago de la deuda externa, el acelerado deterioro del
poder adquisitivo de la gente de la calle y la implantación de un control de
cambio que sumó infinitos casos de corrupción política y social.
Tan mal estaba la
cosa -“de guatemala en guatepeor”- que volvió al poder Carlos Andrés Pérez
(1989-1993) prometiendo devolver el esplendor y la prosperidad de los años
setenta. Y se lo creyeron. Pero Venezuela estaba al borde de la bancarrota por
la excesiva intervención del Estado en la economía. Pidió ayuda al FMI y estos
le dijeron lo de siempre: los excesos se combaten apechugando todos. Así que
-proclamó, pero no ejecutó- el fin del capitalismo de compadres, aumentó los impuestos
y planteó una reducción de gastos que no se pudo llevar a efecto. Ni sus
correligionarios de Acción Democrática le apoyaron y en mayo de 1993 la Corte Suprema suspendió
a Pérez como Presidente de la República por actos de corrupción. El presidente
del Congreso, Octavio Lepage asumió la presidencia interinamente hasta el
nombramiento de Ramón Velásquez como nuevo presidente para completar
el período constitucional
de Pérez; del que aún restaban casi nueve meses.
Este Carlos Andrés
Pérez fue vicepresidente de la Internacional Socialista, con Willy Brandt de
presidente. El 30 de mayo de 1996, la Corte Suprema de Justicia de Venezuela lo
condenó por “malversación genérica agravada”. Por su edad, estuvo en arresto
domiciliario y siguió tan pancho.
Rara avis en
Venezuela, Rafael Caldera, un democristiano, llegó a la presidencia -de nuevo- en
1994. Ya había sido presidente entre 1969 y 1974 y veinte años después tuvo que
destinar el 12% del PIB de aquel año a tapar agujeros de mangoneo del anterior
gobierno y a torear el morlaco de la economía venezolana con los precios del
petróleo por los suelos (20 dólares barril Brent, que bajó hasta los 12 dólares
en 1998). Caldera se empeñó en arreglar el régimen de prestaciones sociales, la
seguridad social y la creación de fondos de pensiones; incluso se permitió impulsar
entre otros aspectos la construcción de viviendas sociales. Pero poco más; que para
lo que habían hecho otros (y de boquilla) fue mucho.
Y un clima pútrido,
las elecciones del 6 de diciembre de 1998 las ganó un teniente coronel retirado
liderando el Movimiento Quinta República, un partido de izquierdas que a la
postre resultaría el más votado de Venezuela entre 1998 y 2006, año en que fue
disuelto para integrarlo en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Se
trató de Hugo Chávez Frías -¡por qué no te callas!-, que se quedó de presidente
entre 1999 y 2013.
Chávez, bien lo
saben, era un personaje nefasto. En diciembre de 1982 había fundado el
Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 a raíz de un golpe de Estado fallido,
protagonizado por él mismo el 4 de febrero de ese año (el 4F que dijimos al
principio) contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Cinco tenientes coroneles
protagonizaron la Operación Zamora; fracasó y fueron encarcelados y, con el
tiempo, liberados. Total: sólo se habían levantado contra el poder constituido.
La Coordinadora
‘Simón Bolívar’ -revisionista- dice que aquello del 4F fue una insurrección
cívico-militar: fue un golpe de Estado en toda regla pero que fracasó, lo que
-mira por dónde- le valió a Chávez para popularizar su movimiento bolivariano
entre los más desfavorecidos y descontentos con el régimen; ¡y ganar las
elecciones del 98!
¿Cómo no estaría
Venezuela para posibilitar aquello?
Ya con Chávez en
el poder, el año 1999 fue un desastre. Nadie daba un bolívar por su futuro. Pero
como en el año 2000 se dispararon los precios del petróleo -se puso a más de 28
dólares el barril- ya pudo poner en marcha sus “Misiones Bolivarianas” que
mejoraban condiciones económicas y sociales con autogestión del trabajo y
cooperativas colectivistas en las zonas marginales. Y el sistema bolivariano funcionaba
mientras el precio del petróleo iba al alza. Así, Chávez enjugaba los problemas
de la balanza económica del país, rodeado de marxistas de absurdas teorías
económicas y académicos del colectivismo que se empeñaron en subvertir el ya
frágil orden político de Venezuela.
Y cuando el
petróleo empezó a flaquear en precio descubrieron la coca colombiana y armar a
las guerrillas de medio mundo: pingües negocios.
Y sus gobiernos
bolivarianos siguieron en sus trece: control de divisas, expropiaciones,
control de precios y el uso de la petrolera estatal, PDVSA, para financiar
programas de gasto social. Chávez tuvo el apoyo de los altos precios del
petróleo de 2003 a 2010 para financiar sus planes socialistas y canalizar las
rentas petroleras para consolidar el apoyo político en el corto plazo. Pero el
5 de marzo de 2013 muere Chávez.
Le sucede, bien lo
sabemos, Nicolás Maduro. Y le toca vivir la bajada del precio del crudo y el
reinicio de los problemas económicos del país. Pues más al sector narcoterrorista.
Es una obviedad,
pero el socialismo rancio sólo crea un círculo vicioso de intervencionismo que sólo
lleva a más caos y miseria. Lo hemos visto en todo en el mundo pero
especialmente en Sudamérica donde dos países con gobiernos de esa índole
-Venezuela y Nicaragua- están en crecimiento negativo cuarenta años ya.
Venezuela es un estado fallido.
Pero lo más grave
es lo que ha pasado en los últimos tiempos, ya con Maduro, que es la
explotación inmisericorde y extraoficial del Arco Minero del Orinoco que es
doble en territorio del arco petrolero del país. Se trata de un área de
explotación irregular y trabajos precarios de recursos minerales y personas en
Venezuela desde 2017, gestionado por las Fuerzas Armadas de Venezuela. Allí se
localizan yacimientos de diamantes, níquel,
torio, oro, cobre, carbón, coltán,
hierro, bauxita, fosfatos, caliza, níquel, manganeso, yeso y uranio; Venezuela -demostraron
los servicios secretos israelíes- facilitó el uranio a Irán para sus bombas y
está en el núcleo del integrismo terrorista y del narcotráfico.
¿Cómo un país tan
apañado en lo material ha llegado a esto en lo social?
No se les ocurra
responderme: es lo de siempre. Después de lo de Trump con Maduro todos opinan…
Yo sólo he visto cirugía de precisión y mantengo que si de toros entienden las
vacas… de Venezuela dejemos que opinen los venezolanos y venezolanas que lo
sufren y padecen.

De Wikipedia; los del MBR200; Chávez al micro y Maduro... con bigote
[1] La Corporación Venezolana del Petróleo fue creada por
decreto (Nº 260) el 19 de abril de 1960 y se dedicó principalmente al mercado
doméstico de productos derivados del petróleo y a la distribución de gas en la
zona metropolitana de Caracas, ocupándose en reducida escala de la exploración
y del comercio internacional, actividades claves para el desarrollo de la
industria petrolera. En 1967 logró acuerdos con Creole, Shell, Mene Grande,
Texas, Mobil y Phillips. En 1974, la CVP y Shell firmaron un contrato para
investigar los crudos pesados venezolanos y CVP pasó a ser una SA. En 1978 CVP
cesó actividades comerciales al fusionarse con Llanoven en una nueva entidad
denominada Corpoven. CVP fue reactivada en 1995 como filial de PDVSA (Petróleos
de Venezuela, SA) centrándose en controlar y administrar todo lo concerniente a
los negocios que se realizan con otras empresas petroleras de capital nacional
o extranjero y siendo el brazo ejecutor de PDVSA para cuestiones de desarrollo
económico y social de Venezuela.
[2] Río, afluente del Orinoco que hace frontera con
Colombia. De ahí el “yo nací en esta ribera”; en la venezolana.
[3] Es la segunda ciudad más poblada de Venezuela
(prácticamente 2 millones de habitantes) y el centro económico más importante
del occidente del país, debido a la industria petrolera que se desarrolla en
las orillas del Lago de Maracaibo, específicamente en su sector noroccidental.
[4] Colombia (2,8 millones), Perú (1,7 millones) y Estados
Unidos (0,99 millones) son los tres países con más personas refugiadas de
Venezuela. Brasil y Chile son el cuarto y quinto destino más elegido por los
venezolanos para emigrar con 732.300 y 669.400 personas respectivamente. España
es el sexto país con más refugiados de Venezuela: 602.500 personas.
[5] Maduro y su esposa enfrentarán otra imputación en Manhattan,
según la fiscala general de EE. UU. - The New York Times
[6] https://www.eldebate.com/opinion/en-primera-linea/20251205/venezuela-chavista-narcodictadura-terrorista_362319.html
[8] https://cnnespanol.cnn.com/2025/12/19/venezuela/lideres-opositores-venezuela-apoyo-politico-exilio-orix
[9] https://es-us.noticias.yahoo.com/isla-terror-maduro-agentes-hezbol%C3%A1-120021229.html?guccounter=1&guce_referrer=aHR0cHM6Ly93d3cuZ29vZ2xlLmNvbS8&guce_referrer_sig=AQAAAEQ2BkGYpo5pnP40UKblhmB6lF1EOgkD1Lmv6igmzVECCJDaklIf_0T73uBoXQb530OJTMB9r8Cj7aV4ot32L1RQTPAeGMgE3q0v3Wa-Zw1tj_GlxXkBfhbxBrv-9VGL8w6JRCqRqh61TuqO4MvzexVmsizFUCPb9N1VPXVmOWzy