14 ago. 2017

DEL TURISMO EN UNA TARDE DE DOMINGO






Tal vez parezca muy simple, incluso ramplón, comparar el Turismo con el Fútbol, pero es que hay categorías, divisiones, aficionados, profesionales… y hasta ultras; y en cada división siempre los hay arriba de la tabla, como líderes (y no miro a nadie) y colistas (tampoco miro a nadie) que en ocasiones descienden. Si queremos complicarlo un poquito, me atrevo a comparar también el Turismo con la Química y las reacciones, la combinación de reactivos para formar productos a una determinada velocidad. Es un mundo igual de complejo en que un mal manejo resulta explosivo. A mí me lo parece así, y… así lo cuento.



Cuando en el seno de la FEPET (Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo) debatíamos temas de Turismo y Viajes yo llegaba a la desesperación cuando el análisis era defendido desde Segovia, Verín, Zamora, Bilbao, Palma de Mallorca, Madrid, Barcelona, Gijón o Matalascañas… distintos puntos de vista, en nada coincidentes con los míos, y con premisas dalinianas. No, no entendemos el turismo de igual forma; que esa es otra.



Pero es que hasta en la estructura primaria de nuestra organización, disentía ya con los compañeros de Valencia y Castellón. Incluso en la estructura elemental, dentro de la provincia de Alicante -nuestra Asociación era la única uniprovincial- no coincidíamos Alcoy, Elche, Santa Pola, Torrevieja, Denia y Benidorm. No, no vemos las cosas igual o yo sufro de un integrismo nada recomendable. Sí, hay Turismo de playa, de ciudad, cultural, gastronómico… hay tantas formas de Turismo como opciones y posibilidades queramos aplicarle y el único denominador común es el nombre -Turismo- porque cada apellido lleva aparejado sus problemas y vicisitudes. Y cuando hablamos de Turismo, simplificamos al máximo; se caen los apellidos.



Cada uno entiende esto del Turismo en función de la afección que le supone. Muchos de nosotros mismos no sabemos bien -es mi opinión- en qué grado nos impacta el Turismo. No, ni siquiera si es la principal fuente de prosperidad y el nivel de afección que tenemos con él. Esto está en función de dónde vivamos y lo implicados que estemos con él. Creo, sinceramente, que no nos llegamos a dar cuenta de lo que representa el Turismo -me da lo mismo que vivamos en Astorga o en Burriana- y de lo mucho que incide el Turismo en nuestro bolsillo. Tal vez por eso, yo -tan primitivo y montaraz como soy- lo único que veo es que si el Turismo se convierte (se ha convertido) en un problema es porque no se ha sabido explicar -ni valorar- y porque una mala gestión administrativa lo ha ocasionado. No se ha sabido explicar lo que supone el Turismo en nuestras vidas y no se ha sabido valorar lo que representa el Turismo en nuestra economía y, finalmente, no se ha sabido gestionar lo que representa el Turismo en nuestra sociedad y en determinadas ciudades, espacios y productos.



Además, hay un elemento en la ecuación del Turismo que me preocupa: la vida cotidiana. Es fundamental que sea tenida en cuenta la vida cotidiana de las personas que habitan los lugares porque un desequilibrio en la reacción turismo-ciudadanía da al traste con el producto final en Barcelona o en Benidorm. Cómo en química, la reacción puede estar ligeramente desplazada, pero no más; deben seguir produciéndose reactivos y productos en función de la constante de equilibrio y cierta velocidad. De lo contrario la reacción no se produce. La vida cotidiana, en consecuencia, bien pudo haber languidecido o se recuperó con el turismo; la vida cotidiana resulta siempre alterada por el impacto del turismo. O bien, o mal. La vida cotidiana es fundamental que sea tenida en cuenta para varias generaciones, previas y posteriores. Unos lo han intentado; muchos lo han obviado.



La funcionalidad de los espacios habitados es otro factor determinante; algo que, por lo general, pasamos por alto en ciudades nuevas y ciudades viejas. Las funciones son las que justifican el lugar. La función militar se ha perdido en casi todos los enclaves; Cartagena es puerto de cruceros. Incluso la función industrial se ha diluido en este mundo de globalización. Ahora priman las funciones administrativas, educativas y culturales, comerciales y, más modernamente, las funciones de acogida. Estas no las teníamos muy claras y son las de alojamiento, diversión y recreo. Ahí va: funciones de acogida. Conjuntar funcionalidades es lo más interesante, pero lo más delicado. Vuelve a surgir la necesidad del equilibrio en la reacción química y la importancia de la vida cotidiana.



Hay que habitar la ciudad y disfrutarla cotidianamente. La cotidianidad, la sociabilidad, es, a fin de cuentas, el modo de vida de los individuos, y sobre la vida cotidiana de los ciudadanos impacta el Turismo. Lo cotidiano es lo que nos identifica. Vale, pueden ser rutinas compartidas; pero marcan un proceso que se nos acomoda y nos dirige hacia un futuro apacible -incluso en la mediocridad- que puede llegar a ser alterado por hechos inusuales a esas rutinas: el ocio ajeno. Esas rutinas, nuestras rutinas, nos gustan porque son las nuestras; nos hemos acostumbrado a ellas y las hemos integrado como partes de nuestra vida. Y si se rompe el equilibrio de la reacción llegamos a procesos de exclusión. Las disfunciones, si las hay -¡hay que cosas escribo!-, afectan a la vida cotidiana y rompen la convivencia. Hay que evitarlas.



¿A quién corresponde que esos procesos no se distorsionen? Pues en la química a la IUPAC y en el Fútbol… ahí lo tengo tan difícil como en la vida real. Y no es por el fenecido Villarato o por las cositas de Blatter en la FIFA. Evitarlo es labor de la Administración. Si es que las ciudades tienen como mínimo un Plan de Usos.



Los beneficios del turismo, que los tiene, tienen que hacerse visibles. El problema surge muchas veces cuando el ciudadano sólo percibe los inconvenientes y problemas, que también los tiene.



El Turismo no debe ser un problema. Todos coincidimos en que precisa un cambio en la gestión del proceso, pero también necesitamos que valoremos más lo que es y representa el Turismo. No sé -creo que sí-, pero echarle toda la culpa al Capitalismo y a la Economía de mercado limita la visión del problema y reduce el margen de solución porque la cuestión es muy amplia y son múltiples los factores. Y necesita una solución porque llevamos años reclamándola. Ya es hora.



Lo cierto es que tenemos que actuar. Si de toros entienden las vacas y no los toreros, de Turismo entienden los que hacen turismo y los que reciben a los que hacen Turismo y los atienden. Entendemos un rato (algunos, como yo, decimos que algo se nos pegará de estar cerca de los que entienden) y por ello merecemos que se nos tenga en cuenta cuando opinamos. Hay que arreglar esto y no darle argumentos a gente como Fritz Joussen, el consejero delegado de TUI, que ya ha dicho, porque le interesa mover otros destinos, que estamos muy llenos. El Turismo son puestos de trabajo e ingresos económicos. Podemos diseccionar la cuestión en otra entrega, otros Post, pero esa es una premisa que no podemos olvidar.



Dejar descansar a los cerebros y poner en marcha a los fanáticos, que le leí a Ángel Palomino, no nos lleva a nada bueno. El turismo ha sido, y es, nuestra fuerza modernizadora. El británico Mike Raven -que en realidad se llamaba Austin Churton Fairman-, un gurú de la música en los sesenta y con criterio a través de las ondas, dijo aquello de “Puede que no todo sean rosas en el jardín, pero España es un jardín”.



¿Oído, cocina?










13 ago. 2017

DE QUE EL TURISMO ES COMO UNA BICICLETA…






Vale. Si me espero un año, esto de lo que les voy a hablar tendría un cuarto de siglo en su haber; “sería de hace 25 años”. Pero no me puedo esperar; no tengo paciencia.



Ahora que todos hablan de turismo y se plantea repensar el modelo, me he acordado de las palabras de “Pototo”: el turismo es como una bicicleta; si no avanzas, te caes. Y es cierto; en turismo no puedes parar, tienes que pedalear e ir hacia adelante, y las bicicletas son para pasear y hasta para competir… y con ellas lo mismo disfrutas una excursión que haces una veloz crono, que deambulas por un llano, que subes a los lagos de Enol o escalas el Mortirolo. Si te paras, te caes. Necesitas equilibrio. Y me he puesto a buscar; he bajado al trastero… y he dado con ellas (con las bicicletas y con las declaraciones de “Pototo”).



Las palabras de “Pototo” están en el Especial de ABC “Benidorm, 100 años de Turismo” (junio de 1993). Y que como no tengo infladora y menos ganas de aventurarme en la bici, lo hago en el ordenador y tiro de recuerdos.



Cuando me llamó Manolo Ballesteroporque en 36 horas tenía que estar en máquinas el Especial de ABC”, de las pocas cosas que estaban hechas eran las entrevistas a don Pedro Zaragoza y a “Pototo”. Así de irreverentes, pecados de juventud, éramos con su Alteza Imperial y Real Otón de Habsburgo-Lorena. Don Pedro siempre nos corregía, pero íbamos a lo nuestro. “El Archiduque”, como le llamaban otros, insistía en que desde 1919 él sólo era Otto Habsburg-Lothringen; político, periodista y escritor, miembro del Parlamento Europeo -Comisión de Asuntos Exteriores- por la Unión Social Cristiana de Baviera y presidente de la Unión Internacional Paneuropea. Y enamorado de Benidorm, concluía. Marcos Grau le hizo entrevista al político y hubo una frase que se quedó anclada en la neurona: el turismo es como una bicicleta; si no avanzas, te caes.



Sobre turismo gravitó la entrevista con continuadas referencias al ciclismo, como la de “Benidorm siempre está en el pelotón de cabeza”. Creía que había más.



Repaso el ejemplar, las notas, papeles y reseñas que guardo de aquellos días donde Blas de Peñas no paraba de urgirle a Manolo que termináramos. Pero no hay nada más que la frase. Pero aquí llegados no voy a dejar de pedalear sobre el teclado; no quiero caerme. He de avanzar.


Giro el manillar y sigo; hablaremos del Especial. “Pototo” se nos vino de vacaciones a Benidorm en 1951, compró un terreno por Sierra Helada y vendiendo parte del mismo se hizo la casa que disfrutó junto a su familia muchos años. En la entrevista, “El Archiduque” alaba que en Benidorm sea dominante la clase media y nos da la clave por lo que ahora luchamos en el capítulo BND WH (Benidorm Patrimonio de la Humanidad): “Benidorm posibilitó que gente que jamás pudo tener vacaciones ahora las tenga. Y eso vale la pena”. He encontrado otro camino que seguir.



En aquellos días de primeros de junio de 1993, la cosa estaba pachuchota. Ahora no recordamos ni por asomo -y si lo hacemos aún andamos embebidos por los éxitos de los JJOO de Barcelona y la Expo de Sevilla- que no estábamos en materia de Turismo para tirar más cohetes que los estrictamente oficiales de final de fiesta. Fuera de Barcelona y Sevilla, 1992 fue un malísimo año para el turismo y 1993 no tenía mejor cara. Benidorm sorteó el problema del 92 y aunque había mar rizada siguió navegando. “Vender” lo de los “100 años de Turismo” fue una operación de marketing para copar protagonismo en Medios, relanzar Benidorm y darnos un chute de optimismo.



Manolo y yo hurgábamos un poco más en las entrañas de un Benidorm que nos descubría, a cada paso, algo nuevo. En 1972, la revista Which? -de los consumidores británicos-, analizaba las 30 “mejores” playas españolas y ya entregaba los mayores elogios -y galardones- a las de Benidorm. Alguno de nosotros tuvo que quedarse con aquél ejemplar; yo no lo he encontrado entre mis cosas. Tampoco he encontrado, en mi descubierta dominical al trastero, la documentación que manejamos de la quiebra de Court Line Aviation, aquella compañía pionera en vender paquetes turísticos a España, a Benidorm, “cheap & cheerfull” (baratos y divertidos). La 1ª crisis del petróleo se la llevó por delante, junto a Clarksons Holidays. ¿O fue al revés? Ambas se precipitaron al abismo de la rentabilidad pillada con alfileres y en el Especial, analizando los procesos temporales de Benidorm, lo contábamos.



En nuestro análisis, Manolo y yo, alertábamos en 1993 del “crecimiento desmesurado de la oferta extrahotelera” recriminando ya entonces que “la Administración no ha mostrado interés alguno por determinar esa bolsa que defrauda a Hacienda que hace competencia al sector hotelero”, y de la creciente “heterogeneidad económica de nuestros visitantes” alarmándonos de la precariedad económica de los jóvenes italianos que en masa nos invadían, criticando en el especial “la obsolescencia de determinadas ofertas”; seguíamos como en los setenta.



Blas y los suyos, desde Alicante, hicieron camino y al final, entre carreras y noches de picar textos mirando el reloj para llegar un rato al Sunset o donde fuera, lo pasamos bien con aquél Especial de ABC “Benidorm, 100 años de Turismo”; Beniyork: el coloso de la costa; Benidorm, Cien años a toda vela… con todo, jugábamos a impactar. Guillermo Amor, el futbolista, elogió “Una ciudad sin agobios”, el rejoneador Ginés Cartagena repasaba “Los mejores años” y contaba que “Cuando me retire fijaré mi residencia aquí…” sin imaginar que siendo el nº1 del escalafón un camión se lo llevaría por delante treinta meses después camino de Badajoz. La taekwondista Coral Bistuer, oro en Barcelona 92 y campeona del Mundo en el 87 con orgullo contaba que “al terminar los JJOO, no pasé ni siquiera por Madrid, me fui directamente a Benidorm a enseñar mi medalla…; aquí encontré la tranquilidad que necesitaba para enfrentarme a Barcelona 92”. Los cantantes Raphael –“Era un día del mes de julio”- y Julio Iglesias –“No estaría donde estoy de no haber ganado el festival de Benidorm”- relataron sus experiencias en Benidorm y con el Festival de Benidorm. Hasta las plumas de José Antonio Sánchez, Lorenzo López Sancho, Antonio Zardoya, Miguel Signes Núria Ramírez y Emilia María Gómez se unieron a esa fiesta del periodismo que fue el “100 años de turismo”, donde no faltaron la carta del alcalde Eduardo Zaplana y las entrevista a Pedro, don Pedro, Zaragoza, a Vicente Pérez Devesa y a Francisco Savall.



Era un encargo y éramos capaces de escribir en el 93 que “el Turismo está cambiando”. ¿Qué seríamos capaces de escribir Manolo y yo ahora mismo? Manolo nos dejó hace muchos años; aún añoro la hidalguía del Dr. No. Y las encerronas aquellas “tenemos 36 horas para sacar un especial…”. Y lo sacamos… pero lo de la bicicleta -el turismo es como una bicicleta; si no avanzas, te caes- se me ha quedado flojo. Pero si no pedaleo, me caigo… Sigo.








10 ago. 2017

DE UN PROGRAMA DE CUATRO-TV QUE NOS TUVO EN EL PUNTO DE MIRA… Y AQUÍ ESTAMOS




El lunes 7 me senté ante el televisor a esperar una descarga mortal. Mi aversión a determinadas cadenas televisivas de este país, por programas del hígado o sectarismo congénito, es de estudio clínico; pero, afortunadamente para mí, a los émulos de don Sigismund -Sigmund para los amigos- les importo una higa. El martes 8 me volví a sentar ante el televisor, lo que indica que no sufrí una necrosis isquémica en la noche del lunes, y hasta disfruté, al final, viendo a Mourinho protestar y a Ramos levantar un nuevo trofeo. Merengón que soy.


Entre ambas acciones de apoyar las nalgas (y hasta la espalda) en algo cómodo (que es como se define la acción de sentarse) discurrió la emisión del programa "El Verano de Benidorm en el Punto de Mira" (Temporada 3, Episodio 21; 90') y la cola que trajo. Poca; yo me esperaba más. No hubo sangre… aunque después -vanitas, vanitatis- lo hayan intentado con el llamativo titular de la amenza.

Por cuestiones que no vienen al caso, estaba yo al tanto del programa desde primeros de julio y siempre había un intercambio de WhatsApp o una llamada telefónica que, a última hora de la mañana del lunes, te decían un "este, no; el próximo". Y ya parecía cosa de cachondeo. Por fin, el 31 de julio llegó el recado definitivo: "al 99% que va el lunes 7". Y vino el lunes 7. Por eso lo estábamos esperando; sentados, por si temblaban las piernas.


No me gusta sentirme objetivo de nada; estar en la cruz filar de un sniper. Boro Barber no resultó parecerse a Carlos Hathcock. Menos mal.


Marbella fue el primer destino de "El Verano en el Punto de Mira" (01.08.2017); Benidorm ha sido el siguiente (07.08.2017). Para los demás lunes de agosto están montados los programas de Barcelona, Mallorca y Formentera. Incluso hay otro sobre Cádiz.


Y a la nuestro; al nuestro. 


No estuvo nada mal. Me temía "lo pedor". No contaron nada que no supiéramos: ni quienes preparan los mojitos, ni dónde viven; ni quienes son los trileros, ni dónde viven; ni quienes son los protagonistas de los 7 pecados capitales de esta ociurbe, ni dónde viven. Además, no era, por si alguien lo ha olvidado, este de Cuatro TV un programa de promoción de Benidorm: lo era denuncia.

Y denunció lo obvio: tenemos unas leyes desfasadas que aún andan con sanciones administrativas, cuando debían ser más punitivas, llegando "a lo más" con la retirada y confiscación de la caja de cartón, el vertido de las bebidas y la entrega de un papelito rosa para que el gachó de turno nos cuente que con él le empapela la habitación a la niña. ¿Qué pasaría si le dieran el amarillo?



Yo le encontré lagunas al programa. No, yo no conseguí averiguar dónde, coño, ponen la bolita "los de la patata", pero me alegré de que coincidieran con Pere Agulló y "vivieran" el rodaje de un capítulo de la serie de la ITV británica "Benidorm" que además del éxito mediñatico ha cosechados dos Post en este Blog y un estudio universitario por su impacto.


A mí me pareció un programa muy correcto que dijo cosas muy interesantes sobre Benidorm y mostró las pocas lacras que tenemos y que a lo largo del mismo se evidenció que tienen solución en una legislación más contundente. Y eso se soluciona en el Parlamento y no en el Ayuntamiento. Varias veces se destacaba que "aparece la Policía (Local, la mayor parte de las veces) y sólo puede..."; "... enseguida llegó la Policía...". Y se vio acción y salto al vacío; a más no te dejan llegar: impunidad.


Y luego está lo que a mí me mata. Yo -y les recuerdo lo del principio con don Sigismund- no siento el más mínimo impulso por apostar en la calle... y menos sobre una caja de cartón y con tres cascos de patata rodeado de especímenes de variopinto ADN. A mí, insisto, más bien me repele echar mano de un "mojito" (o de la variedad cocktelera que exhibían sin pudor ante la cámara aquellos barmans de patilla ancha) que deambula en caja de fresas en lo alto de una mano, a 35 grados y pleno sol. Yo... Yo no lo entiendo... Como tampoco entiendo que algunas figuras de ese submundo que en nada nos representa anden, cada cuatro años, tonteando con algunos elementos afines a la clase política que en todo nos representa. O Toddy o nada; o son buenos, o son malos.


Y sí, "El Verano de Benidorm en el Punto de Mira" nos llamó "Icono del turismo español"; contó un par de veces lo de que "aspiramos a Patrimonio de la Humanidad" sin cachondearse ni lo más mínimo (como ha hecho alguna que se considera líder de las ondas vespertinas); sacó a pasear lo de los "11 millones de pernoctaciones", una ocupación "todo el año" del 80% y un cálculo del volumen de negocio que cifró en "77 millones de euros" (¿?)... No sé yo si por 77 millones levantaría cada mañana la persiana de este negocio que se llama Benidorm los 365 días del año.


Para mí (que este es mi Blog y opino como quiero), Boro Barber hizo un buen trabajo y no quedaron mal ni el concejal de Seguridad, ni el oficial de la Policía Local ni el presidente de la patronal hotelera... ni el elenco de actores impostados que sin miedo a la cámara y sin pudor se sentían protagonistas por un día. Hasta el energúmeno de "te quito la cámara" se retrató, para que hubiera de todo.


Y si con todo esto, con la que está cayendo, resulta que mojiteros, trileros y falsas prostitutas es todo lo que nos pueden echar en cara moviendo lo que movemos en el mundo del turismo... es que lo estamos haciendo muy bien y no hay por dónde arañar más (que lo hay).


Vamos, para darnos con un buen canto en los dientes y donde haga falta porque esa combinación de 1/3-1/3-1/3 que pregona Roc Gregori, ¡funciona!: 1/3 de su capacidad para las gentes de Benidorm (70.000 habitantes); 1/3 de plazas turísticas legalizadas (70.000 en hoteles, apartamentos y campings) y 1/3 de camas en Segundas residencias que algunas terminan en la muy mal llamada economía colaborativa (70.000 más). Equilibrio equilibrado equilibrante.








9 ago. 2017

DE TENER CLARAS LAS FILIAS Y LAS FOBIAS AL TURISMO.




Javier Ortiz, periodista de vieja escuela, metió en nuestras vidas veraniegas la más genuina explicación de lo que era la “serpiente del verano”, la recurrente noticia a la que atendíamos en los días de la canícula, como estos de hoy, en que no había noticia que echarle a la rotativa. Y como Nessie, el amigo del Lago Ness, aparecía cada verano para incentivar el atractivo turístico del lugar, aquí teníamos “serpiente”, por lo general, banal en los papeles… y hasta en la tele.

Al final, perdió el toque de banalidad y se convirtió en el sambenito veraniego.

Este año, verano de 2017, la cosa está en la turismofobia, palabro considerado ya “neologismo válido (ya saben, se puede escribir sin recurrir a entrecomillar o escribir en cursiva). Esto ha sido esta misma semana. Hace un mes no me atreví con el palabro (y con la fobia; me producía aversión) y recurrí, más científico (cada uno juego a lo que quiere) a los turistización y turistificación.

Pero como ya “es legal”, pues a fumar. Turismofobia.

Y mira que había imágenes para ilustrar este Post 
y tengo yo que sacar del armario esta...
¿Qué nos pasa?, ¿hemos olvidado la alpargata que un día colgamos para calzarnos el mocasín? Yo recomendaría algo de lectura… desde Sasha D. Pack (“La invasión pacífica: los turistas y la España de Franco”) a Graciano Palomo en “Preferente”; “’El Turismo mata’, ¡Viva la muerte!”. Ya saben que la virtud está en la mitad, pero me lo pide el cuerpo. En este mismoblog, en agosto del año pasado, diseccionamos el libro de Pack.

La verdad es que se ha complicado la cosa; pero no en todas partes. Hace un mes destacaba yo, en este mismo blog, la importancia de estar preparados (incluso diseñados) para la industria de los forasteros (Joaquín Alcover, 1903, mallorquín, autor de La Balanguera… para más INRI de los reaccionarios al turismo de por allí) que esto del turismo se llamó así aquí: industria de los forasteros. Es que lo eran. Pero -es que- aunque se diseñara el contenedor en su día, estamos ahora mismo en un proceso de reciclado del concepto. Y luego están los paisanos; y reciclar el paisanaje ya es harina de otro costal.

Que vivimos del turismo es un hecho incuestionable; pero que haya quién se atreva a cuestionarlo es de una gravedad supina. Que el concepto, más que el modelo, deba ser revisado es otro hecho que deja poco margen al debate. Los tiempos han cambiado y las modalidades de disfrute del ocio han tomado caminos dispares.

Estamos hablando del 11 al 14% del PIB. Y esto es como la máquina de hacer pasta (de cocer). Cuanto más juntos estén los rodillos, más fina y más cantidad. Y ese 11-14% lo puedo llevar hasta el 25% por poco que junte la realidad económica de los rodillos de este país. Turismo sí o sí.

Otra cosa es la disparidad regulatoria de los variopintos casos que se dan en las Comunidades Autónomas de este país. Aquí el problema no está en el alojamiento reglado que atienden a los forasteros (aunque también le ponen en algunos sitios puertas al campo); la cuestión está en lo que un día se llamó “economía colaborativa” y en Torrevieja se llamaba todos los veranos de mi niñez “Alquileres Juana” (citada aquí como homenaje a aquella emprendedora) y no era más que una avispada mujer que sabía quién podía alquilar una casa (o habitaciones con derecho a…) y ganarse unas pesetas para el duro invierno… Pero aquello se ha disparado por toda la geografía ibérica (y planetaria) y ahora es, sin lugar a dudas, un eslabón más de la cadena alojativa compitiendo sin reunir, en muchísimos casos, las condiciones de los reglados y sin pasar por la taquilla del Sr. Montoro de turno. Y como en muchos casos se compite por precio -y no se atiende a la capacidad- llegamos casi al piso patera aderezado con litros de alcohol y música en una celdilla de una colmena humana.

Gente por doquier; forasteros invadiendo nuestro espacio vital. El otro día, un medio de tirada nacional, salía a justificar el malestar reinante que desemboca en la turismofobia alegando que es que “me han quitao lo ‘mío’”: titulaba que 8 de cada 10 paseantes por la Rambla de Barcelona ¡¡eran turistas!! Me la echo, amiga, con el Paseo de la Carretera de Benidorm (que ya estudiaron Gaviria e Iribas) y encima les muestro la alegría con la que los de aquí celebramos que así sea. Y eso que aquí también tenemos lo nuestro… porque existe el derecho a plegar la oreja; pero en eso no entraba la colega plumilla. Si hay que contarlo todo. Más razón argumental esgrimía Rosa Boch en La Vanguardia con su “El Barrio Gòtic acoge 7 turistas por cada 10 residentes”. Eso ya da una idea.

Hay casos y casos. Y es que me llama la atención que desde 2013, año desde que toda la normativa en Turismo es cuestión de las CCAA, cada una ha seguido yendo por su lado porque en materia de Turismo sobre 17 CCAA compitiendo por todo.

Por la calle de en medio han tirado en las Baleares. Sin ir más lejos -y Ustedes perdonen, porque uno es así-, me asusta (hasta el acojone) que en Mallorca quieran poner “orden” a esto fijando un techo máximo de 623.624 plazas (el detalle en el número me conmueve) de las que 18.000 (permítanme que ya no sea tan detallista) son para Formentera, 60.000 para Menorca, 110.000 para Ibiza y 435.000 para Mallorca. Ni uno más.

Y las plataformas están creciditas: vale, me vas a multar… pero aquí estoy yo porque he llegado para quedarme. No vas a multarlos a todos. La irlandesa Airbnb (en Irlanda tiene su sede oficial) anima a todos a poner en alquiler viviendas sin control: “Mientrastú haces la maleta para irte a… hay un viajero preparando la suya para venir atu ciudad ¿Porqué no sufragas tu viaje gracias al suyo?...” Y así, abiertamente, te invita a que alquiles tu casa y con eso te pagas parte de tu viaje. La compañía solo le pide al paisano anfitrión que se asegure de que cumple la normativa de su CCAA, pero no tiene que demostrar que opera sujeto a la ley. ¡Cojonudo!; ayudando.

Luego te encuentras versos sueltos hablando de hospitalidad y señalando, gracias Francesc Colomer, que hay que estar por la turismofilia (amor y amistad para con el turismo; la filia es lo contrario de la fobia)… pero sobre ese palabro aún nadie ha dicho nada; tiene toda la pinta de ser “legal”, pero…

Hoy cuento una docena de articulistas opinando sobre el caso y otra docena de supuestos articulistas luciendo bilis al respecto. XavierCanalis, Javier Caraballo, Ignacio Vasallo o Rafael Torres entre los primeros; gentes que dicen salir de la Universidad (del bar de la Facultad, por la altura de sus argumentos) los otros. Luego, he encontrado denuncias, como la de Raúl Solís (Turismofobia, tu padre) que combina argumentos para justificar lo injustificable… Y no hay que estar ni en el lado del Capital ni en el otro.

Sí, hace falta meterle mano al asunto, pero no perdamos las formas ni el futuro. Esto es una industria; y tiene normas y reglas.










2 ago. 2017

DE UN SPOT DE TV; DE UN MAL SUEÑO




Aquí andan todos a la gresca[1] con lo del anuncio de Loterías para el sorteo de Navidad. Confieso que no había visto el spot hasta hace unos minutos.

Somos un país de gentes banderizas y los dos bandos habían machacado mi neurona a base de llamadas telefónicas, mensajes (de todo tipo de ancho de banda y sistema) y emails. Y como, insisto, somos un país de banderizos me siento en la necesidad de tomar bando, bandera y partido (yo, siempre del Real Madrid). Y eso es un problema a pesar de que nunca he tenido problema en abrazar una postura y defenderla hasta el infinito y más allá… como el monigote aquél de la peli infantil.

He visto el anuncio -¡jo!, qué suma de trivialidades; qué empacho a - y con los ojos de ver comerciales (y miope que soy) reconozco que Loterías consigue lo que se propone: animarnos a comprar décimos.

Y sí, no citan el nombre de mi pueblo por ningún lado (ni yo; he tenido el detalle de no citarlo ni en este Post). Incluso en el barquito que va a la porción de tierra rodeada de agua por todas partes (otro detalle) corta el plano cuando uno intenta leer lo de “Bahía de…”. Y no se ve más. Pero ni falta que hace: ¡se intuye!

Vale, con cigarritos de la risa, puede ser cualquier punto del planeta tierra que tenga mar, playa, referencia geográfica, skyline y todo lo que queramos… pero es que estamos ante… verde y con asas: alcarraza. Y mucho trabajo nos ha costado crear una imagen que identifique el producto. Más de uno (por ser comedido) identificará el escenario; no me cabe duda. Hasta en dura mañana de resaca.

Esa identificación… ¿será para bien?, ¿será para mal? En estas quisiera yo ver a don Segismund (luego lo simplificó a Sigmund, por el que dirán) y otros colegas. 

Yo, la verdad, soy inmune a la publicidad (o eso me quiero creer yo) y ni hubiera reparado en el spot si no llega a ser por la tormenta digital a la que me veo sometido. Pero cuando lo he visto -hace nada y menos- y como tengo presente los comentarios de unos y otros… pues… Que no, más que Que sí.

No, no me gusta que llamen “guiris” a los residentes de otros países que apuestan por venir a España (es un decir, porque como no sabemos en que punto se ha rodado el spot, pero la voz que suena lo hace en español) de vacaciones o adoptarnos como segunda residencia… incluso como residencia permanente y casi final. No me gusta que los llamen así, ellos, los que no son de aquí. Son “mis guiris” y así, aunque esté mal, sólo los llamo yo; que para eso cuanto con su confianza. No, de verdad, no me gusta que los llamen “guiris”. Para mí que empezamos mal a vender la Lotería de Navidad.

Luego he visto que no les cabía un tópico más: indigesta el spot. Los guionistas, ¿habrán leído “Souvenirs” de Patrick Buckley?

No, no me gusta el derroche de estereotipos caducos. Conocí un matrimonio británico de avanzada edad, enamorados de mi ociurbe playera, con más años Matusalén, que vivían felices por poder ir cada día al cablesquí, venciendo sus achaques a golpes de sol, y que rompían moldes y estereotipos. Y me presentaron a toda una colonia, integrada, que nunca hubiera hecho alarde de sumarse a nuestras prácticas de ansiada ludopatía estacional porque no necesitaban exterioralizarlo; lo hacían sin más.

No, no me gusta que retumbe, tras un “me encanta España” -que es obvio- un sonoro “barato” porque es algo contra lo que luchan (luchamos) muchos profesionales de aquí. No por optar a subir los precios, sino por quitarnos un sambenito que en la mayoría de los casos no es cierto. Estamos ahí, compitiendo por ser sus anfitriones y porque se atrevan a convivir al máximo con nosotros.

No, no me gusta que se aluda al flamenco -danza, cante, toque, baile; Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad- que es un universo cultural cuando en las imágenes me aparece un grupo de personas intentado bailar country… aunque sin un Stetson decente.

La verdad es que no, no me gusta que se juegue con las cosas de comer.

Y, encima, aquí, por nada, tomamos partido; y si el tema es de enjundia llegamos a las manos (de momento, dialécticas). Sí, no se nos nombra ni por asomo, pero en el imaginario colectivo somos nosotros -Benidorm- y como nos duele Benidorm, saltamos sin importarnos el de enfrente: político o picapedrero, picas o arcabuces. No es no.

Seguro que hay otras opiniones tan válidas como estas; pero no las encuentro tan contundentes. No voy a sacar a pasear banderas de dignidad/indignidad, pero es que en ocasiones te obligan a enarbolarlas… aunque sea para causas perdidas… o por ganar. No está dicha la última palabra: moriremos con las botas puestas.
¡Allí, allí está la Felicidad: Benidorm!
Reconozco que sólo es un anuncio para vender billetes (bueno, décimos; que un billete son 10 décimos) de Lotería y que todos soñamos, todos los días, con esa lluvia de millones (que en realidad no son tantos) de la Lotería de Navidad y que cuando van en barco, todos esos simpáticos personajes cargaditos de años señalan con el dedo su ideal de Felicidad -¡Benidorm!- que pueden conseguir con ese trocito de papel (Yo, que tú, compraría). Es que, si nos acaparas tú, ibérico patrio, los décimos del sorteo, los puede comprar uno “de esos” que nos visitan. Retorcido, ¿no?

Vale, no te vuelvas de las vacaciones sin tu décimo del Sorteo Extraordinario de Navidad… y evita que les toque a ellos. ¡Jo!, eso es rizar el rizo.

No, lo que pasa es que han votado Brexit, quieren irse. Pues que se vayan, pero sin mi premio de la Lotería de Navidad. Ni Disraeli afinaba tanto, ni Maquiavelo podía llegar a más.

Que se nos asocie con ese ideal de felicidad me encanta, pero el spot, en sí, no, no me gusta.

Y, además, ponen a la venta 170 millones de décimos (de cien mil números) y “sólo” hay 2.380 millones de euros en premios. Para mí que es el sorteo en menos probabilidades hay y menos cae.

Mi diagnóstico clínico es claro: no tengo ni repajolera idea de publicidad, pero es que me duele mi pueblo; me duele que se juegue con la imagen de Benidorm.

Dicen que “podemos soñar hasta el 22 de diciembre”. ¿Tanto va a durar este mal sueño?













[1] Alboroto, bulla, pelea, riña… pues no, no era tan niña.

23 jul. 2017

DE UN TREN BOTIJO DE 1896 Y LAS MUJERES DE ALICANTE




El 22 de agosto de 1896 aparecía en Blanco y Negro Revista Ilustrada un artículo de Luís Gabaldón, en clave de Humorada, titulado El Tren Botijo. La revista Trenes (de RENFE) en mayo de 1953 lo sacaba de nuevo a la palestra. Varios post de este blog han sido para este invento, pero hoy quiero yo también sacar a pasear algunos párrafos de Gabaldón, periodista, escritor y dramaturgo, editor de la revista satírica “El último mono” y asiduo en las páginas de ABC.

El caso es que tres caballeros, tres, salen de Madrid el 1º de agosto, ¡¡a las dos de la tarde!!, con la perspectiva de dieciocho horas de viaje -llegar a Alicante con el frescor del nuevo día- y tener que atravesar la sartén manchega “en esas horas, en que el sol hace algo más que molestar”.

El dibujante Mecachis  (Eduardo Sáenz Hermúa), famoso por sus “monos” (caricaturas del paisanaje del momento)  y el fotógrafo Christian Franzen le acompañan en la aventura veraniega.
Suben a un vagón de 3ª, la clase más popular, y… “la tentativa fue infructuosa… estaba lleno desde la víspera”. Resulta increíble la popularidad que consiguieron esas vacaciones de verano y el Tren Botijo ya a finales del XIX. Es fantástico leerle: “En vano invocamos el ‘sacerdocio de la Prensa’. Mecachis se comprometió a hacer ‘monos’; pero sí, sí, ellos fueron los que se pusieron “monos”, mejor dicho, ellas…”. Tuvieron que ir recorriendo coches de tren hasta que fueron aceptados en uno y sus bártulos e impedimenta colocada en un lugar. Mientras tanto, el tren ya “rodaba perezosamente por los campos estériles, resoplando con la fatiga de un asmático…”. Es más, dice Gabaldón que el tren botijo aquél de las 18 horas de viaje “tiene pujos y honores de especial; pasa desdeñosamente por las estaciones sin detenerse… y solo cuando atisba una fonda suspira y descansa”.

Y Gabaldón hace el análisis sociológico de aquél tren botijo, de aquél viaje camino de las vacaciones junto al mar de finales del XIX: el vagón “ofrecía aspecto de baratill[1]o: botas de vino, sombreros, botijos, americanas, cestas… ¡hasta ropa interior!, todo colgado en las paredes del coche -la gente llevaba clavos y martillos para improvisar perchas- … las gentes, en mangas de camisa, ‘si que también’ en elástica, jugaban al mus, cantaban, reían o dormitaban, que de todo había…”.

Una pincelada de sociología en la crónica: “un buñolero de la calle de Arganzuela -vender buñuelos permitía este viaje; el tren Botijo socializó el turismo-… nos decía con la mayor ingenuidad que sí, que al llegar a Alicante, ‘si no se bañaba, se lavaría’”. ¿La corriente higienista irrumpiendo por ahí?

En la parada de Aranjuez, los viajeros “organizaron bailes de carácter marcadamente popular a los ingratos sones de un acordeón” y en la parada de Alcázar de San Juan se encuentran Gabaldón y sus compañeros con Ramiro Mestre, el promotor de estos viajes e Hijo Adoptivo de la ciudad de Alicante. No hay mayor referencia al encuentro, pero sí al apedreamiento del convoy botiji nada más salir de la estación, cosa que parecía habitual en la época: chiquillo no tires piedras, que no es mío el melonar… que decía la canción “Vamos a contar mentiras”. ¿Quién hasta mi quinta no ha tirado piedras al paso del tren y puesto perras gordas en los raíles?

La noche se pasó y el tren cruzaba y cruzaba llanuras y montañas, y el día se avecinaba; el sol trepando por las cumbres…”. De repente, “un caballero gritó ¡Tierra! Faltaba poco para llegar a Alicante, y en el coche comenzaron los preparativos y el aseo”. Nos cuenta Gabaldón que hasta el buñolero se cambió de elástica mientras las mujeres “recogían cuidadosamente su peinado”. Detalla que “una madre pulcra limpiaba cuidadosamente su niño”. A esas alturas del viaje las enflaquecidas botas rendían los últimos tragos mientras “todos se preparaban cuidadosamente para entrar en Alicante”.

Crujieron las plataformas, respiró la locomotora con un aliento prolongado, abriéronse las portezuelas, y cada cual con sus trebejos saltó al andén, no sin hacerse antes mutuamente las más cordiales protestas de amistad”. Estaban, por fin, en Alicante.

De Alicante, Gabaldón destaca “su hermoso puerto -donde estaban, y así lo refleja, tres buques de la Escuadra: “Infanta María Teresa”, “Pelayo” y “Vizcaya”, donde al poco iría para servir como condestable de Artillería Francisco Zaragoza y Such, nuestro héroe local- y espléndido paseo de palmeras, que le dan el color y el tono de una ciudad africana”.

A la mañana siguiente de nuestra llegada vimos en la playa a la mayor parte de los expedicionarios gustando de los encantos del mar y de las comodidades del balneario, que las tiene para todos los gustos: desde los baños a 5 céntimos, sin espejo, y con espejo, diez, en adelante”. Luego dice que “Alicante ha respondido a la atenta visita de los forasteros organizando festejos espléndidos… y los buques de la Escuadra son visitados todas las tardes por los ‘botijistas’”. 

No cita Gabaldón en este reportaje de 1896 la diligencia que desde La Balseta trasladaba -6 horas de viaje más- hasta Benidorm a muchos “botijistas”, pero sí a las mujeres de Alicante: “¡Ah! Las mujeres de Alicante merecen la justa fama que gozan de hermosas. Las mujeres que hay allí, como dicen en una popular zarzuela, ‘en otra parte no hallarás’. Así que no comprendo el sentido del adagio[2] que dice: No me vengas con alicantinas. ¡Ojalá!”.

Y así termina Gabaldón su humorada de aquél viaje del que no da más detalles, aunque ilustra el reportaje con dibujos de Muñoz Lucena, fotos de Franzen y caricaturas de Mecachis, que para algo aquél Blanco y Negro era una Revista Ilustrada.



PD. Me dejó planchado ayer Gabaldón cuando leí el final de su crónica y escribí el Post. Toda la noche dándole a la neurona y… Mire Usted, don Luís: El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, en su tercera acepción, define la alicantina como treta, astucia o malicia con que se procura engañar. Y en el Refranero Geográfico Español, de Vergara Martín, se explica que tal definición tiene su origen en los pretextos de que se valen, según la tradición, los naturales de Alicante para eludir el cumplimiento de sus contratos comerciales. Y esto tiene su explicación: esta supuesta inclinación –insisto, supuesta inclinación; sóc alacantí- de los alicantinos a no cumplir con sus compromisos parece que se debe a la permanencia entre ellos de la llamada fe púnica, ya que los ascendientes de los alicantinos debieron aprender de los cartagineses a no ser rigurosos cumplidores de sus convenios mercantiles. Por otra parte, el Diciconario Somontinero dice que "alicantina" es una manía, una obsesión casi enfermiza. También veo en Alicante Vivo que una "alicantina" es una especie de víbora, de siete a ocho decímetros de largo y de hocico remangado. Es muy venenosa y se cría en todo el mediodía de Europa.

Y como alicantino que soy me quedo con lo que dice Alicante Vivo; las alicantinas son "les xiques més reboniques"... y ahí coincido con Gabaldón. ¡Ah! Las mujeres de Alicante… y de más allá.





[1] Para amigos de la LOGSE y similar: Conjunto de cosas de poco precio que se venden en un lugar público; tienda o sitio donde se venden.
[2] Para ellos también: frase de origen culto repetida de forma invariable, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza.

16 jul. 2017

DE… INICIACIÓN DEL TURISMO EN BENIDORM




He dado con un escrito de Edelmiro Trillo -titulado “Iniciación del Turismo en Benidorm”- que publicó la Federación Turística de Benidorm (FTB) en su número de noviembre de 1998. No tengo referencias de Trillo más que como uno de los primeros periodistas de Benidorm.

Trillo es muy difuso en las fechas -“corrían los años 1800… y pico”- pero me describe ‘aquél’ Benidorm como “dos playas de anchura desmesurada, completamente desiertas, y un cuartel de carabineros[1]… al mando de un cabo”. Dice que los carabineros “iban a ‘la confronta’” y no he conseguido saber qué era eso, aunque me lo relaciono con el contrabando, pero es mucho suponer.
Identifica tres construcciones a lo largo de la Playa de Levante -Villa Dolores, Villa Lucía y Villa Salud- aunque les intercala “el Palmeral de Chimo y la casa de los Vives” (¿dónde estaban?, ¿quién me los sitúa?); incluso “les Tres Casetes, regentadas por los Calvo”. 

Ya con esto, Paco Amillo, Antonio Couto o Paco Bou me podrían situar en una línea del tiempo el relato de Trillo porque aún cita la almadraba y destaca “campos de alfalfa, olivos, la casa del notario y la del banquero Manuel Llorca”.

No, si al final lo dicho de “completamente desérticas” sólo era ya, entonces, un tópico. Insisto, no sé en qué año sitúa Trillo su relato pero dice que “el Racó -de Loix- era Caletas y el emperador de las mismas Vicent Nadal”. ¿El término “Racó” es moderno?

Entonces, coincido con él, no había turistas: los que venían eran veraneantes.

Y uno de ellos era Luís de Cáceres y Pereyra, “benidormer de adopción”, conocido como “Capità Càseres” al que concede Trillo el honor de haber sido uno de los primeros articulistas sobre Benidorm, en La Correspondencia de España[2] –Diario Universal de Noticias (entre 1859 y 1925… con lo que ya nos ponemos en que el “1800… y pico” tiene acotación entre 1859 y 1899)- donde firmaba bajo el pseudónimo Kentucky (adelante investigadores).

De Luís de Cáceres, abuelo de Trillo (aunque él no lo cita en el artículo en cuestión), es la primera foto de la costa de Benidorm -que posee el Ayuntamiento; un negativo sobre cristal que ha sido positivado- en la que se ve (es un decir) que desde el chalé Santa Lucía, por el  Rincón de Loix, estamos ante un pedregal. Juzguen, si pueden, ustedes mismos.

Primera "foto" de la Playa de Levante de Benidorm. Sin datar. Fondo Edelmiro Trillo


Habla ya Trillo de eslóganes promocionales de Benidorm a finales del XIX. Por entonces estaba en vigor el de “Horizontes Azules”; antes había estado el de “Playa seca, buena gente, mejor clima y paz encima” que nos puede llevar a ajustar la datación porque -dice Edelmiro Trillo- fue un eslogan utilizado por Europa, y por entonces la paz tenía fecha en el calendario. Entiendo lo de “buena gente” y lo de “mejor clima” (estábamos con las corrientes higienistas), aunque lo de “Playa seca” me deja tocado. ¿Qué se quería decir?

Ahora bien, el eslogan promocional que me gusta es el de “Euritmia, luz y color; esto es Benidorm”. ¡Fantástico! Es más, el concepto Euritmia nos centra más el momento histórico del mismo. La Euritmia es el arte de moverse de modo armonioso buscando la belleza; es una forma de expresar los estados de ánimo. La puso de moda el austríaco Rudolf Steiner hacia 1880 gozando de gran aceptación en las élites. Más referencias para saber el “y pico” del 1800.

Me ha chocado leerle a Trillo que “de los turistas -de aquél Benidorm de 1800… y pico- se tenía un concepto ‘sui generis’: los alemanes por comilones, los franceses por cutres, los ingleses por espléndidos y los demás por pesados”.  Y señala que estos comportamientos dieron hasta para un anecdotario que podría llevarnos a una Antología de la Anécdota Hotelera. ¿Podríamos hacerla con los legajos que Trillo cedió al Ayuntamiento? Nueva fuente de investigación. Cita Trillo una anécdota que sabe a chascarrillo: la del alemán que le pide “on-ce-po-llo” y como tenían fama de glotones, Currillo el posadero le consigue los once pollos… y el alemán quería “on-ce-po-llo” para la ropa. Un cepillo. La ponemos en cuarentena…

Y, atención Paco Amillo: cita la Posada del Currillo. Un pareado. La localiza en la Plaza de la Constitución… y también cita el Hotel General… y el Hotel El Áncora. ¿Los teníamos referenciados? Yo al menos no; ya tenemos trabajo, Pacos (Amillo y Bou).

Cuenta Trillo hasta que un avión comercial tomó tierra en la playa de Levante, sin dar más referencias (habrá que investigar); pero eso ya nos mete en que el “Corrían los años 1800… y pico” ya tiene pico y pala y estaríamos en los inicios del siglo XX. Como  cuando dice que “la invasión de los alcoyanos, enriquecidos después de la IGM…” En fin, que ya se comienza a edificar la Playa de Levante -chalets de Arañó, Boronat y Doménech- aunque de aquellos turistas de primeros del siglo XX dice que “guardaban su ropa vieja para terminarla en Benidorm”.

Concluye Edelmiro Trillo sentenciado que “un gallego, Eduardo Soto, fue el primero que en España habló de Turismo, y el general Luís de Cáceres y Llano, coronel subinspector de Carabineros, hijo de Luís de Cáceres y Pereyra (con lo que era tío suyo), el que afrontó el problema (¿?)”. Y sigue: “ La Agencia Orientación de Alicante, fue la primera que envió grupos de turistas nacionales, y Lamagniere, por medio de lo que posteriormente fue Hispania, las realizó en serio”.
 

Primeros "Turistas" de Benidorm; Agencia Orientación. Sin datar. Fondo Edelmiro Trillo

Mucho trabajo de investigación nos deja Trillo con este “Iniciación del Turismo en Benidorm”. Manos a la obra.






[1] Cuerpo policial armado español cuya misión era la vigilancia de costas y fronteras, y la represión del fraude fiscal y el contrabando. Fue creado en 1829 y tras la Guerra civil, en 1940 fue integrado en la Guardia Civil.
[2] La Correspondencia de España fue un periódico vespertino publicado en Madrid, de ideología conservadora fundado en 1859 por Manuel María de Santa Ana y desaparecido en 1925, desbancado por El Imparcial