1 abr 2026

CANTINELA DE CUBA

  

Sí, cantinela; en su muy correcta acepción de “repetición molesta e importuna de algo”.

Y verán de qué.

Cierto que tiene Cuba un son; pero cerró la cantina. Y desesperado, le cuento a un Carlos por haya por ahí que La Habana ya no es Cádiz, con más negritos. Es el desastre a la que la han llevado los barbudos del 56[1] y sus herederos. Y esta habanera ni es dulce, ni es galana. ¡Ea!

Veía yo, que me impactaron, unas imágenes, el otro día, de La Habana repletas de bolsas de basura y suciedad en sus calles y al poco me llegó su explicación. No tienen gasolina ni para los camiones de su recogida.

No llega petróleo al país con el que refinar y producir combustibles… y me acordé de cuando estudiábamos Cuba y el Caribe en la carrera y hablamos, un buen día, del petróleo cubano; porque Cuba tiene petróleo, oiga. España no[2], pero Cuba sí. Eso sí: el petróleo accesible no es de la mejor calidad -pesado, viscoso y con alto contenido en azufre-, pero con PDVSA y otras compañías habría realizado Cuba un mapeo marino que alumbraba importantes expectativas de potencial abastecimiento. Ah, a un palmo de La Habana, en Bucaranao, donde la Academia de las FAR, se localizan los yacimientos de un petróleo más ligero (y escaso). En Cuba las varias producciones petroleras se mezclan entre sí y se diluyen para obtener un petróleo estándar que llaman allí ‘crudo isla’.


 

Yo, echo la vista atrás -que me gusta- porque el petróleo cubano tiene su historia; y un buen tramo de la historia cubana fue nuestra historia. Allí en Cuba, de siempre, ha habido -y hay- una franja petrolera que se localiza en la costa albufera entre la bahía de Cárdenas y La Habana; y que se prolonga bajo el mar con un rosario de yacimientos y posibles yacimientos.

Eso de los depósitos de petróleo ha sido de siempre en la isla, pero en los tiempos del descubrimiento y del virreinato el petróleo nunca fue uno de nuestros objetivos, aunque sí supimos apreciar y utilizar lo que Cuba en esa materia ofrecía. El principal astillero estuvo en La Habana, rodeada de fuentes de brea que servían para calafatear los barcos[3].

Se apunta que Sebastián de Ocampo, en 1508, ya mandó aplicar “bitumen” a sus naves en la Bahía de La Habana… ciudad que se fundó en 1519, junto al “Puerto de Carenas”, que recibía su nombre del lugar donde sometía a carena a los barcos, como reseña Bernal Díaz del Castillo[4] destacando que es por la existencia de manaderos de betún como los que describen Juan de Cárdenas[5], Gonzalo Fernández de Oviedo[6] o Nicolás Monardes.[7]

Toda la etapa de descubrimiento de tierras americanas está repleta de episodios relacionados con estos charcos de brea: desde el lago Bermúdez en la isla Trinidad, frente a las costas hoy de Venezuela, a los depósitos californianos en los condados de Santa Bárbara y Kern, además de los archi famosos “Pozos de la Brea” del Parque Hancock en la mismísima ciudad de Los Ángeles donde fracciones de petróleo pesado -llamadas gilsonita[8]- se filtran por estructuras falladas del terreno y llegan a la superficie terrestre donde forman charcos, convirtiéndose en asfalto a medida que se biodegradan o evaporan las esencias más volátiles.

Pasaba en Cuba y pasaba en El Caribe. Es Fernández de Oviedo el que al describir la Isla de Cabagua, junto a Isla Margarita (hoy Venezuela) referencia ya lo que él llama “licor de cabagua” y lo equipara al “stercus demonis[9] que otros -explica en el texto- llaman “petrolio” e incluso “asphalto[10]. Y el mismo autor, hablando de la isla de Cuba, destaca que el ‘licor de cabagua’ también mana en ella[11]. Por todo el Caribe y por aquellas tierras.

El mismísimo Alexander Humboldt, en su ‘Ensayo político de la isla de Cuba’ cita los “manaderos” de este viscoso líquido y señala incluso de la recolección de ‘galletas’ de betún -¡que llama chapapote[12]!- que se recogían sobre las aguas cercanas.

El chapapote en Cuba era algo habitual; incluso se mencionan dos importantes zonas chapapoteras en la isla -Bacuranao y Guanabacoa- más o menos inmediatas a La Habana. Leyendo las narrativas expedicionarias de entonces descubres que los nativos de Cuba quemaban este betún como si fuera incienso para perfumar sus chozas y que ya en el continente, los toltecas y los aztecas lo utilizaron para la decoración de objetos, en la construcción, como impermeabilizante, pegamento, goma de mascar, incienso, para adorno corporal, como pintura y como combustible[13].

Conocido esto, concluyamos que hay muchos tipos de chapapote y a unos les cuesta más arder que a otros y no siempre es cuestión de aroma porque los hay de humo tóxico. El caso es que existía este recurso y desde siempre se le buscó alguna utilidad más que la de impermeabilización y sellado de materiales. Ya a principios del XIX se realizaron experimentos avanzados para extraer hidrógeno carburado del chapapote, lo que sirvió durante un tiempo para iluminar el faro del Castillo del Morro en La Habana[14], que en 1816 utilizó este gas para su funcionamiento.

Aquí llegados sería conveniente trazar unas pinceladas sobre la economía y recursos de la isla de Cuba en aquellos días de presencia española, porque Cuba fue un prodigio económico para el imperio español, aunque no será hasta la segunda mitad del XVIII cuando comencemos a tener en cuenta su importancia por la fertilidad del suelo, la variedad inmensa de toda clase de frutos, plantas y maderas -incluso preciosas- así como por los vastos depósitos de cobre, de Santiago y de Bayamo, que bien explotamos.

Y si hablamos de Cuba, hablaremos, por ejemplo, del tabaco y sus labores. Ya los indios taínos cultivaban tabaco en los conucos[15] y su empleo era medicinal, social y ceremonial. Bien pronto comenzó la plantación intensiva y el tabaco comenzó a ser importante a partir de 1610, configurándose en una actividad industrial de tal calibre que en 1717 Felipe V proclamó el estanco del tabaco (monopolio real); aunque un siglo después (1817) se derogó en beneficio del libre comercio[16]. Y aparecieron los chinchales[17] que torcían cigarros y con el éxito chinchalero se dio paso a las grandes y renombradas marcas y fábricas.

Si el tabaco tuvo éxito, no vean el azúcar; pero al azúcar el éxito le tardó más en llegar. La caña de azúcar se trasladó desde Canarias en el segundo viaje de Colón y la primera plantación tuvo lugar en La Isabela en 1506. A la isla de Cuba llegaría pocos años después y las primeras “cañas nobles” -que así se les llamaba-, procedentes de La Española, comenzaron a cultivarse en la península de Guincho, en la actual provincia de Camagüey. La tierra criolla, de suelos rojos, se convirtió en la más idónea y la primera licencia para un trapiche[18] se otorgó en 1535. Desde ahí, un larguísimo camino. El azúcar, recordemos, hasta el siglo XVII, tenía tratamiento -prácticamente- de especia y lo mismo entraba en guisos que en bebidas y postres; y siempre en dura competencia con la miel. Pero precio y producción terminaron por arrinconar la miel frente al azúcar y la demanda hizo -ya al despuntar el XVIII- que comenzara el monocultivo azucarero de la isla. Y para entonces, Cuba organizaba su vida agraria en función de la zafra[19] y de su éxito dependía la prosperidad de todos; y no fallaba.

Lo del café en Cuba vendrá sobrevenido: se introdujo a partir de 1768, gracias a la llegada -huyendo de la sangrienta Revolución haitiana[20]- de cultivadores franceses. Y también fue un éxito c0mercial que, a su vez, incentivó la producción de azúcar.

Y la más antigua de todas las producciones cubana es la cuprífera. El cerro de Cardenillo[21] es famoso desde 1529 en que un maestro campanero vio sus posibilidades pues era muy necesario para la artillería[22] y otros usos industriales que terminarán llevándonos al azúcar. Allí, en 1599, a cuatro leguas de Santiago de Cuba, surgió el primer caserío minero -Santiago del Prado- en las entrañas montañosas del oriente cubano donde aborígenes y esclavos traídos de África trabajaron juntos en las labores de extracción del cobre que se utilizó en la fabricación de los cañones de las fortificaciones y en los utensilios y maquinarias de la naciente industria azucarera. El cobre fue tan importante en Cuba que aquel poblado cambió su nombre por el de El Cobre y la patrona de la isla es la Virgen de la Caridad del Cobre, que o bien encontraron tres esclavos[23] o bien la llevó hasta allí un capitán de artillería de Illescas[24]. El caso es que una virgen milagrera y toda Cuba le tiene fe desde finales del siglo XVII.

Y a lo que íbamos: el Reglamento de Libre Comercio de 1778, promulgado por Carlos III, permitió a la isla prosperar a velocidad vertiginosa: La Habana y otros puertos podían comerciar libremente con España y -casi- con el resto del mundo, lo que influyó en un sensible crecimiento productivo y demográfico que se manifestaría en los albores del XIX, estando los Estados Unidos más cerca de Cuba que ningún otro país.

Y así, la llegada del siglo XIX fue determinante para la isla: aumentó la producción de caña de azúcar -y con ello la de azúcar cruda[25], mieles, aguardientes y ron-, de café, de tabaco y de sus labores, y de cobre, maderas preciosas y…, señalan los partes comerciales, de asfalto (a muchas ciudades norteamericanas; en especial Nueva York).

Este fue el tiempo en que llegaron los capitales británicos y norteamericanos -y algunos españoles- y en medio de aquella bonanza surgirá el sistema bancario cubano, fundamental para el éxito cubano del XIX; y lo hará a partir de 1827 cuando empieza a operar en La Habana el Banco Real de Fernando VII (Banco de San Fernando en 1832) y la primera Caja de Ahorros (1837). En 1854 se estableció la Caja Real de Descuentos, que pasaría luego a ser el Banco Español de La Habana y en 1857 se fundó el Banco de Cuba en Santiago.

Y hasta irrumpió en escena el ferrocarril. En 1830, Capitanía General y hacendados solicitaron a la Real Junta de Fomento de La Habana la construcción de un ferrocarril entre La Habana y el emporio azucarero del valle de Güines para asegurar el porvenir de Cuba como ‘azucarera del mundo’. Y aunque el rudimentario ferrocarril minero de El Cobre es anterior, se considera la línea La Habana-Bejucal-Güines[26] como la séptima del mundo. Fue posible gracias a un empréstito de dos millones de pesos negociado en Inglaterra. El norteamericano Alfred Cruger fue el ingeniero principal y el 19 de noviembre de 1837 se abrió a la explotación el primer tramo de 27,5 km desde La Habana y Bejucal. A finales de 1839 llegaba el ferrocarril a Güines.



Así las cosas, en plena efervescencia económica la Revolución de 1868 en España -La Gloriosa; la Septembrina-, la que derrocó a Isabel II, también desencadenó el inicio de la lucha por la independencia de Cuba, marcando el comienzo de la Guerra de los Diez Años (1868-1878; la Guerra Grande).

El 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes[27] proclamó la independencia en La Demajagua -el grito de Yara-, aprovechando la inestabilidad política en la metrópolis para buscar la libertad del  país.

A la Guerra Grande la sucedieron la Guerra Chiquita (1879-1880) y la Guerra Necesaria (1895-1898)… hasta que entraron los Estados Unidos en la cuestión y tuvimos que firmar la Paz de París[28]. España en 1898 no tenía con qué defender sus colonias ante un enemigo geográficamente mucho mejor situado con respecto a ellas; España tuvo que defender el perímetro de la isla y hacer frente a las guerrillas del interior. Así, el desigual combate del 3 de julio de 1898, entre la escuadra norteamericana al mando de Sampson y la española de Cervera, zanjó la suerte de la corta guerra final que había comenzado el 21 de abril, pues apenas dos semanas después el gobierno Sagasta pidió la mediación de Francia para negociar el armisticio que se firmó el 12 de agosto de 1898, poniendo fin a las hostilidades entre España y Estados Unidos. Este protocolo suspendió los combates y culminó el proceso con el Tratado de París el 10 de diciembre de 1898, donde España renunció a Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Y Cuba no pudo proclamar su independencia hasta 1902, pues resultó ocupada militarmente.

Y a punto de entrar en esas guerras es cuando se produce la primera aparición de un petróleo más útil que el engendro bituminoso de las galletas de chapapote. En Bacuranao, en 1867, impulsada por el industrial azucarero Juan Poey Aloy se realiza la primera prospección exitosa; Poey buscaba en el petróleo el combustible óptimo para calentar el proceso de fabricación del azúcar y tratar el bagazo[29] y el proceso de refinamiento[30]. Poey aún desarrolló otras dos prospecciones exitosas más; en la mina Santa Teresa afloró gas que se incendió e iluminó mucho tiempo la noche en aquel paraje de la provincia de Matanzas. Ninguna de las tres tuvo el éxito esperado, pues la guerra paralizó los primeros desarrollos.


 

En medio de la situación beligerante, en 1872, se produjo en el ingenio Nueva Felicia, a ocho kilómetros de Varadero, un nuevo sondeo exitoso. El descubrimiento de petróleo fue reportado en sesión ordinaria de la Real Academia de Ciencias de La Habana, el 12 de mayo de 1872. Y hasta se constituyó la primera empresa petrolera de la isla -Álvarez y Asociados- para su explotación. Desde Estados Unidos se importó todo lo necesario para la perforación y extracción, incluso los equipos para refinar aquel crudo y obtener queroseno: la primera refinería de la isla. En el transcurso de la Guerra Necesaria (1895-1898) resultaron gravemente dañadas ambas instalaciones y nunca más fueron recuperadas.

Y en 1881 se hizo famoso el primer hallazgo petrolífero en el campo de Motembo, en Corralillo; pero su explotación fue la más problemática. Cuentan los cronicones[31] que el hacendado Manuel Cueto Álvarez encargó a unos chinos la perforación de un pozo para agua, pero el agujero solo salía una extraña pestilencia que se incendió cuando alguien quiso fumar por allí. Cueto no desistía y buscaba agua; por eso, junto al intermitente arroyo Mojabragas, en su propiedad, volvió a intentarlo. Y casi pasó lo mismo. Los geólogos le dijeron que había dado con un yacimiento de nafta natural, de altísima pureza y baja densidad, tan rara y excepcional que fue llevada a la Exposición Internacional de París de 1889 donde fue reconocida con una medalla de bronce por su inusitada rareza.

A partir de 1898 a la isla llegaron un buen número de empresas norteamericanas cuyo objetivo esencial era la explotación del asfalto que por aquellos manaderos de chapapote prácticamente se había despreciado y que ahora salía por toneladas desde el puerto de Mariel para pavimentar las calles de las grandes ciudades norteamericanas.

Cuba pasó lo suyo pues no daba con la tecla de conseguir petróleo fetén para refinar y lo poco que salía del subsuelo no alcanzaba niveles de llegar a gran escala; no sólo las guerras de independencia del siglo XIX malograron las expectativas.

La producción a gran escala se retrasó y la explotación industrial no se consolidó hasta la segunda década del siglo XX cuando se perforaron algunos pozos en las inmediaciones de Villa Clara, en Matanzas, y en Sancti Spíritus. Se descubrieron campos petroleros en Catalina, Cristales y Jarahueca, en la región central que sumaban esfuerzos a los que se operaban en Bacuranao (1914) y Motembo (1917). Cuba siempre ha estado detrás del petróleo que le de la vida. Así, en los años 40 del siglo XX comenzó un trabajo intensivo de perforación de pozos que arrojó solo un yacimiento pequeño en la zona de Jatibonico, en el centro de Cuba. Con este y con los pozos de los pequeños campos de la costa norte de La Habana -por las playas de Guanabo, Santa María, Bacuranao y Tarará- se conformaba el resumen extractivo que llegó a darles entre 600 y 800 barriles diarios en 1959[32].

Y llegó la Caravana de la Libertad y se asentó en La Habana y comenzaron a ocurrir cosas. La refinería de La Habana, operada por ESSO, se negó (01.06.1960) a refinar crudo de un carguero soviético y fue obligada a ello. Aquellos primeros días de julio de 1960 debieron ser infartantes. El presidente Eisenhower canceló las exportaciones de petróleo a Cuba y llegó la nacionalización del sector el día 6, con la creación además del Instituto Cubano del Petróleo (ICP) y una empresa estatal para la extracción de crudo: Unión Cuba Petróleo (CUPET). Desde 2014, el 6 de julio se celebra en Cuba como “el día del Petrolero” honrado, dice la propaganda cubana, “la labor de los trabajadores del sector petrolero cubano, en particular los de producción y refino[33] .

El petróleo en Cuba ha sido siempre un problema. En 1968 se descubre el yacimiento Guanabo y ante las perspectivas, en 1969 se firma un acuerdo con la URSS para avanzar en la búsqueda y extracción de petróleo potenciando los estudios geológicos que sacarán a la luz nuevos yacimientos de diferente envergadura, al este de La Habana, en Varadero, en Camarioca y en la provincia de Matanzas[34].

Ya en los años noventa del siglo XX, la actividad petrolera en la Isla se abrió a la inversión extranjera y entraron en escena compañías como la canadiense Sherritt Oil & Gas, la malaya Petronas, Petro Vietnam y la venezolana PDVESA adentrándose todas en perspectivas hacia el Golfo de México. Ya en el año 2000 llegaría la española Repsol.


 

Cuba produce petróleo en sus aguas territoriales y muy cerca de la costa en  yacimientos que se encuentran entre 400 y 700 metros bajo el lecho marino mediante lo que llaman pozos horizontales, que abaratan -aunque reducen- el operativo de extracción.

Hoy en día, alrededor del 99 % de la producción petrolera cubana se concentra en la llamada Franja Petrolera Norte Cubana, entre La Habana y Matanzas. La franjita del interior del país -el 1% restante- es residual: hoy, pequeños depósitos en Ciego de Ávila y Sancti Spíritus.

Cuba tiene petróleo; cada día se extraen unos 45.000 barriles de crudo y tres millones de metros cúbicos de gas, pero esto no llega ni para cubrir la mitad de la demanda energética del país. Venezuela se ocupaba de cubrir el resto…

Oficialmente, han estado prácticamente desde diciembre sin recibir petróleo y ayer mismo (30.03.2026) un petrolero ruso llegaba con 700.000 barriles. Rusia llevaba desde febrero de 2025 sin asegurar oficialmente estos aportes[35].

Y es que Cuba vive ahora mismo en un escenario de economía de guerra. En diciembre último, el ministro de Economía Joaquín Alonso quien, según Granma[36], habló del “efecto combinado y acumulado de factores externos e internos”. Sí, hay mucho de fuera y mucho de dentro. Así, las demandas “superan las capacidades reales en divisas, alimentos y portadores energéticos”.

Cuba tiene un Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 donde también es calve fortalecer la defensa y el orden interior, a lo que destina un buen pico. Y tiene metas: incrementar las exportaciones de bienes y de servicios, aumentar el número de turistas y mejorar la producción de azúcar al mismo tiempo que importar más combustibles y alimentos que se pagan en dólares. El plan contempla exportar producciones por valor de 40 millones de dólares (y subiendo) e importar por valor de 2.600 millones de dólares (progresivamente). Y así, las cuentas no salen. Ah: y con la que tienen encima, van y proyectan viviendas estatales.

Es que PIB cubano va en caída libre: cuesta abajo y sin frenos. Allí hablan de “policrisis”; de “decrecimientos en la producción de bienes y servicios”; de “incumplimientos en la exportación de bienes” -café, miel, productos pesqueros o níquel- “asociados a fallos productivos”. Reconocen que, desde la pandemia, el turismo cubano no repunta y en 2025 se han quedado en el 73% de lo previsto: 1’8 millones de visitantes, el peor registro desde 2002[37]. Y aun así, para 2026, creen que recibirán 2’2 millones … y con los datos de enero y febrero (112.000 turistas menos que el mismo periodo de 2025[38]) ya no salen las cuentas. Ni siquiera el azúcar responde; así se entiende lo de “con la soga al cuello…”[39].

Que sí, el embargo es el embargo, pero el sistema es el que ha colapsado en Cuba, especialmente en el último lustro; desde que Miguel Díaz-Canel asumió la presidencia.

Es demoledor el artículo[40] que firmó el domingo Yoel Meilán en el Economista. Tómense estas pildoritas con absenta, “plis; son difíciles de tragar: La extrema pobreza aumenta sin frenos. Y no es que el PIB de la isla haya caído un 5% en 2025; es que lo lleva haciendo desde 2020 y estaríamos ya ante una caída del 15%. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos apunta que en 2025 el 89 de la población se situaría en el umbral de pobreza: de los 10 millones de habitantes de la isla… pues 9 millones con menos de 1 dólar por día para vivir. En 2020, el 64% estaba con menos de 1’1 dólares al día… Y para la ONU, pobreza es estar con menos de 1’90 dólares al día.

La policrisis -colapso del turismo, caída de remesas de los cubanos en el extranjero y desplome de exportaciones- y pobreza es consecuencia de la continuidad en el tiempo de un sistema que no funciona. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola lleva años denunciando la baja productividad del sector primario por falta de inversión, innovación y asistencia técnica: la producción no cubre la demanda. El Observatorio Cubana de Derechos Humanos destaca como causa el control estatal de la tierra y la falta de incentivos. Cuba importa casi el 80% de lo que consume. La Agencia Francesa de Desarrollo ya lo denunció: la economía cubana es poco productiva y está escasamente diversificada, lo que la limita. Así, el 97% de los cubanos, ya en 2024, declaraba dificultades para acceder a una alimentación adecuada. Y World Food Program, de Naciones Unidas, cifró en ese año de 2024 en más de un millón trescientos mil cubanos los que deberían de recibir asistencia humanitaria urgente; sólo el 30% de la población podía comer dos veces al día.

Y ahora viene la opinión; mi opinión.

Llevamos más de 60 años de embargo; los mismo que de Revolución. Y el embargo, es muy sui géneris, porque mientras Cuba pague al contado, no hay problemas. Y, ¿por qué tiene que pagar Cuba al contado? Esto ya viene de que EEUU es el grande y Cuba la chica; y cuando la Revolución se expropiaron bienes por más de mil millones de dólares de la época. Cuba era un emporio; una perita en dulce muy codiciada.

Y sí, hay un problema, y gordo: Cuba fue una economía completamente subsidiada por la Unión Soviética hasta 1990, y cuando colapsó el epicentro comunista, se acabaron los subsidios y afloró la realidad del sistema: monopolio del Estado y poca iniciativa privada. Nada más comenzar la década de los años 1990 se le vieron las costuras al traje y, enseguida, entonaron la cantinela del embargo, la narrativa oficial, que no ha sido otra cosa que la forma de justificar el fracaso de la Revolución.

Sí, si quieren que haga de reyezuelo salomónido, echemos la culpa a los errores de política económica del gobierno cubano y los efectos de las sanciones. Hasta el propio Díaz-Canal dijo en diciembre pasado que “no se trata de una crisis más”, sino de “la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades y errores propios, exacerbados por un cerco externo extremadamente agresivo”[41].

Y dejo la opinión para un pildorazo final.

Según datos de 2024 del Observatorio de Complejidad Económica de Instituto Tecnológico de Massachusetts, China es el principal destino de las exportaciones de (39,9%; por valor de 270 millones de dólares), seguido por España (13%; 109 millones $), Alemania (5,48% y 68’2 millones $), Macao (4,06% y 57 millones $) y Suiza (3,88% y 49’9 millones $). Y las principales importaciones de Cuba son carnes de ave (369 millones $), cerveza (138 millones), coches (111 millones), arroz (104 millones) y teléfonos móviles (77,1 millones), importando principalmente desde España (por valor de 835 millones de $), China (644 millones), Estados Unidos (519 millones), Brasil (277 millones) e Italia (201 millones $).

Y, ¿nada se dice del petróleo que le llegaba? La factura petrolera de Cuba con Venezuela se pagaba principalmente a través de acuerdos de intercambio por servicios profesionales, principalmente médicos... Y más de una denuncia ha salido a la luz sobre las Brigadas de Salud cubanas en el exterior[42].  Venezuela ya no aporta. Sólo queda México. El pasado febrero, Petróleos Mexicanos (Pemex) afirmó que Cuba “paga puntualmente” sus envíos, pero los periodistas -¡marditos plumilla!- insistieron sobre el cómo lo hacen… y persisten serias dudas. Incluso de habla de una deuda acumulada (Pemex habría suministrado desde 2023 petróleo a Cuba por unos 1.400 millones de dólares). Terminó respondiendo la propia presidenta Sheinbaum[43]; “en algún momento se vendió crudo de manera humanitaria… Pero ellos van pagando a créditos abiertos. Se paga conforme al contrato”… Y no despejó la duda. Según datos de la compañía Kpler[44] en lo que va de 2026 Cuba ha recibido un solo envío, proveniente de México, de 84.000 barriles de petróleo[45].

Dejo el petróleo y concluyo.

Solo en diciembre de 2025, España exportó a Cuba mercancías por valor 46,4 millones de dólares e importó por valor de 9,48 millones de dólares; un balance comercial positivo para España. Eso sí, entre diciembre 2024 y diciembre 2025 las exportaciones de España a Cuba disminuyeron un 33,4% y las importaciones aumentaron un 112%; de 4,47 millones de dólares a 9,48 millones de dólares.

España exportó a Cuba en 2025 cerveza, mucha cerveza, agua saborizada, alimentos procesados, cables aislados, antibióticos y medicamentos envasados; cada vez menos cigarros puros.

Y, mira por donde, Estos Unidos, por su parte y en las cantidades económicas ya reseñadas, exportó pollo, mucho pollo, y derivados cárnicos del pollo, carne de cerdo, lácteos, zumos, arroz, preparados alimenticios, frutas, vegetales procesados, salsas y condimentos. A esto, añadir 98 millones de dólares en productos sanitarios y medicamentos y 147 millones en donaciones humanitarias.

 Faena hecha, arrima flotilla; que así nos va.

 



[1] El 2 de diciembre de 1956, 82 guerrilleros viajaron de México a Cuba a bordo del yate Granma y desembarcaron al sur de la isla. Fidel y su “ejército de barbudos” consiguieron la victoria gracias al apoyo de la población, que sufría la represión de la dictadura de Batista. Después de dos años de combates, el 1 de enero de 1959 Fidel Castro proclamó el triunfo de la revolución desde Santiago de Cuba. Batista había huido el día antes a Estados Unidos. Finalmente, el 8 de enero, el ejército de rebeldes entró en La Habana y tomó el mando del gobierno y las instituciones para a Cuba a un estado comunista.

[2] Tras el cierre el 2018 por Columbus Energy Resources -tras rechazarse la renovación de la concesión para explotar el yacimiento de hidrocarburos de La Lora, en Ayoluengo  (en Sargentes de la Lora, Burgos; operativo desde 1967, pero descubierto en 1964) y el desmantelamiento de la plataforma marina Casablanca (Repsol) iniciado este mismo mes de marzo (https://elperiodicodelaenergia.com/repsol-cierra-la-plataforma-casablanca-por-60-millones-y-pone-fin-a-una-era-del-petroleo-en-espana/), la producción nacional de crudo ha cesado. Repsol se adelanta con el cierre a la exigencia del fin de los permisos de exploración de hidrocarburos recogida en la Ley de Cambio climático pese a que contaba con autorizaciones para algunos de ellos hasta el 2040. Los yacimientos españoles llegaron en sus mejores momentos a producir 45.000 barriles día; la producción actual era de unos 200 barriles de petróleo al día.

[3] Brea o pez: sustancia viscosa utilizada históricamente para impermeabilizar, como combustible, en medicina popular y en la pavimentación. La brea fue fundamental en la antigüedad para impermeabilizar barcos de madera, una técnica conocida como calafateado, que cerraba las juntas de loas tablas para proteger la madera de la humedad y los organismos marinos. Esta práctica, usada desde hace milenios por fenicios y otros pueblos, era esencial para la navegabilidad y durabilidad de las embarcaciones. La broma, el teredo navalis, ataca todo tipo de maderas menos al cedro de Jamaica y al roble de La Habana.

[4] Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España" (1575), capítulo VI:  "...hasta que nuestro Señor Jesucristo nos llevó a puerto Carenas, donde ahora está poblada la villa de La Habana..."

[5] "Problemas y Secretos Maravillosos de las Indias" (1591)

[6] "Historia General de las Indias", escrita en el XVI, pero publicados sus tomos entre 1851 y 1856; relata acontecimientos que van de 1492 a 1549 y en 1526 se imprimió un primer sumario donde señala que "… era usado para embadurnar el casco de los buques…” en la costa, cerca de Maternillos

[7] Historia Medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales (1565): "... el bitumen es una clase de brea. Abundan en la isla de Cuba ciertas fuentes, situadas cerca del mar, que dan bitumen de color negro y con un fuerte olor. Los indios lo usan para fines medicinales, mientras que nuestros hombres se sirven de él para calafatear los barcos (...) Mi opinión es que es nafta, de la que ya hablaron escritores como Posidonio, que se refirió a las fuentes de Babilonia, y que era blanca y negra".

[8] La Gilsonita es un hidrocarburo resinoso natural. Este asfalto natural o betún natural es similar al asfalto de petróleo duro y a menudo se lo denomina asfalto natural, asfaltita, uintaita o asfalto. La Gilsonita es soluble en solventes aromáticos y alifáticos.

[9] ‘Mierda del diablo” es una expresión latina utilizada en el siglo XVI por Gonzalo Fernández de Oviedo para denominar al petróleo que manaba en la isla de Cubagua, Venezuela, reflejando la visión negativa del recurso pues manchaba, olía mal y no servía para la tierra ni para los animales.

[10] “… Tiene la punta del oeste una fuente ó manadero de un licor, como açeyte, junto a la mar, en tan manera abundante que corre aquel betún o licor por encima del agua del mar, haciendo señal más de dos y tres leguas de la isla, e aún da olor de sí este açeyte…”

[11] “… en la dicha isla, y no muy desviado de la mar, sale de una montaña un licor o betún a manera de pez o brea, y muy suficiente y tal cual conviene para brear los navíos; de la cual materia, entrada en la mar continuamente mucha copia de e/la, se andan sobre el agua grandes balsas o manchas, o cantidades encima de las ondas, de unas partes o otras, según las muevan los vientos, o como se menean y corren las aguas de la mar de aquella costa donde este betún o materia que es dicha anda.

[12] El término chapapote ya era de uso común en Cuba en 1829. La “Memoria sobre la Resinita o Chapapote de la isla de Cuba”, es un informe de Joaquín J. Navarro, realizado por invitación de la Real Sociedad Patriótica de La Habana, en 1829 que alcanzó notoriedad y describía, además varios campos de petróleo de Guanabacoa, en las cercanías de La Habana. El Diccionario de la Lengua Española de 1884 definía el chapapote como “brea natural que se encuentra más o menos líquida en las islas de Cuba y Santo Domingo y en otros puntos del globo”.

[14] Comenzó a utilizarse como faro en 1764 en época de la capitanía general de Cuba, en las murallas del castillo de los Tres Reyes del Morro, la fortaleza que resguarda el puerto de La Habana, quemando leña para su luz y fue sumando avances con el tiempo. Adoptó su configuración actual en 1845 cuando se le incorporaron los avances técnicos más importantes de su época al montarse con una lámpara giratoria de dieciséis lámparas exhibida en la Exposición Internacional de París de 1844 y lograba un alcance de 33 kilómetros

[15] Conuco: pequeña parcela donde se cultivan diversos productos agrícolas para el consumo familiar, utilizando técnicas tradicionales, sin necesidad de riego intensivo o maquinaria; es un sistema agrícola ancestral, que tiene sus orígenes en las prácticas de las culturas aborígenes de América. Podemos considerar que el conuco es la génesis de la agricultura en aquellas latitudes.

[16] Un informe de 1811 señala la existencia en Cuba, dedicadas a la plantación de tabaco, de 5.996 vegas realengas y 962 de particulares. Señala además las posibilidades de ampliación a 13.663 vegas estaban por labrarse y constata que hasta 20.000 eran posibles de posibles de ponerse en cultivo en las márgenes de los ríos.

[17] Chinchal: pequeño chamizo cercano al bohío del guajiro donde se torcía tabaco para satisfacer la demanda de la propia familia y, posteriormente la de su entorno cercano. Con el éxito particular llegó la competencia y la lucha por el mercado, a través de la calidad y la diferencia. En este proceso de diferenciación, a finales del siglo XIX, se introdujeron las primeras anillas chinchales, que además de identificar al propietario -y en ocasiones el origen- irán definiendo sus diferentes vitolas y productos: brevas, nacionales, Londres, conservas, cazadores, fumas, conchas, delicias, coronas, lanceros, dobles coronas y los nº1.

[18] Molino tradicional utilizado principalmente para extraer el jugo de la caña de azúcar, el guarapo, y procesarlo mediante procedimientos para la decantación o purgado del azúcar: limpieza, evaporación del agua por calor y, finalmente, enfriamiento para la cristalización hasta su transformación en panela (piloncillo, raspadura), mieles de caña y bebidas artesanales. Como subproductos, genera bagazo (fibra seca), usado como combustible, y cachaza, usada frecuentemente como abono. El guarapo fermentado comenzó también a utilizasen burdamente destilado, convirtiéndose en una bebida alcohólica barata y consumida por esclavos y las clases más humildes que se llamón rum, ron, (una contracción de la palabra del latín saccharum, azúcar). En el siglo XIX cuando se perfeccionó su destilado, se puso en valor con el envejecimiento en barricas, a la manera francesa

[19] Cosecha del azúcar

[20] Revolución haitiana: movimiento revolucionario surgido en las colonias francesas entre 1791 (grandes levantamientos de esclavos negros) y 1803 que resultó en la abolición de la esclavitud en Saint-Domingue en 1793 y la proclamación del Primer Imperio de Haití en 1804. Quedó marcada por el dominio del caudillo negro Toussaint Louverture, quien venció a sus rivales del sur en 1800 y ocupó el Santo Domingo español en 1801, unificando La Española. Entre 1802 y 1803 se dio la última etapa, cuando el Primer Cónsul Napoleón Bonaparte intentó recuperar el dominio de la isla, enviando a su cuñado Charles Victoire Emmanuel Leclerc a cargo de una expedición que fracasó. Como consecuencia de la pérdida de Saint-Domingue, Bonaparte decidió vender Luisiana a los Estados Unidos.

[21] En la parte oriental de la sierra del Turquino, Sierra Maestra, en los 20°00’43” N y los 76°03’40” W, entre los municipios de Guamá, Palma Soriano y Santiago de Cuba. Se localiza entre el río Quiviján, la loma de La Estrella y Dos Palmas hasta el puerto de Moya.

[22] El cobre, aleado con estaño, se transforma en bronce y los cañones y culebrinas de bronce en una proporción de 8 a 11 libras de estaño por 100 de cobre dominaron la artillería de la época. Las armas de bronce fueron las más empleadas hasta finales del siglo XVII por su fiabilidad, menor peso que las de hierro y por la resistencia de su alma, que no sufría erosiones en el tiro. Aún a finales del siglo XIX se seguían fabricando cañones de bronce que aún permanecieron en activo hasta bien entrado el siglo siguiente, cuando el acero envió al baúl de los recuerdos a cualquier otro tipo de material. Fundamental era el molde que, según los manuales de la época, se hacían a partir de un barro cuya mezcla óptima se obtenía con doce espuertas de arcilla roja, 6 de arcilla amarilla, 9 de estiércol de caballo y media libra (130 gramos) de pelo de vacuno. El barro del interior, la pótea, se trabajaban más finamente y por cada doce espuertas del polvo obtenido se mezclaba con seis de arcilla amarilla y una libra de pelo. El operativo del molde era complejo: un cañón de 24 libras debía tener unos 58 mm de espesor. La colada se completaba en unos cinco minutos, y tras llenar los moldes se dejaban reposar entre doce y dieciséis horas antes de extraerlos para proceder al barrenado de las ánimas. Sí, los cañones salían macizos aunque se suela creer lo contrario. Luego, en tornos que funcionaban mediante tracción animal o conectados a una rueda de molino, una barrena de 46 mm hacía la primera perforación. Luego se iba aumentando el diámetro del ánima con sucesivas perforaciones con herramientas de corte más una final para obtener un pulido perfecto. Por último, se torneaba el cañón por fuera desde el cascabel hasta la boca para eliminar posibles imperfecciones salvo la parte de las asas y los muñones que, por razones obvias, eran imposibles de tornear. Los disparos de un cañón de 24 libras marcaron la frontera de la ciudad de Melilla en 1862; una línea que continúa siendo una de las más emblemáticas en la historia de esa ciudad.

[23] Fue avistada por tres esclavos en la bahía de Nipe (a la que habían acudido a buscar sal) -un muchacho negro de 10 años (Juan Moreno) y dos hermanos de pura sangre india (Juan y Rodrigo de Hoyos)- que trabajaban en las minas de cobre de la región. Llevada de inmediato al Hato de Barajagua, resultó finalmente colocada en una Ermita del Poblado de Santiago del Prado. La Virgen, reconocida durante siglos por sus milagros, centró la atención de pobladores y visitantes, génesis de una devoción popular por la Virgen de la Caridad del Cobre. El relato de su hallazgo se conserva en el Archivo de Indias de Sevilla.

[24] Y también en el Archivo de Indias de Sevilla se custodia la reseña de que Francisco Sánchez de Moya, capitán de artillería, recibió el 3 de mayo de 1597 un mandato del rey Felipe II para que se fuera a las minas de la Sierra del Cobre a defender aquellas costas de los ataques de piratas ingleses. El rey le hizo el encargo de erigir una pequeña iglesia, lugar donde soldados y mineros pudieran acudir a encomendarse y hacer sus oraciones a la venerada imagen de la Virgen de la Caridad. Antes de su partida hacia el Nuevo Mundo, este capitán mandó tallar en Toledo una réplica de la Virgen de la Caridad, que fue la que llevó por mar hasta la isla.

[25] Hacia 1830, con una producción que rondaba las 100 000 TM, Cuba aportaba casi una quinta parte de todo el azúcar comerciado en el mundo.

[26] la expansión del área de plantaciones cañameleras había ido alejando paulatinamente trapiches e ingenios de los puertos por donde embarcaban sus productos a exportar. El escaso caudal de la red fluvial cubana hacía impracticable la navegación interior y la construcción de canales, de modo que el transporte del azúcar se hacía casi por entero por medios terrestres en caminos insufribles hundidos en suelos arcillosos y con un régimen pluvial tropical que los hacía intransitables buena parte del año.

[27] Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo (1819-1874); miembro de la sacarocracia cubana y terrateniente del ingenio la Demajagua. Se graduó bachiller en Derecho Civil por la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana en 1838; en 1840 marcha a España a licenciarse en Derecho en la Universidad de Barcelona, doctorándose posteriormente en la Universidad Central, en Madrid. Tras completar sus estudios, recorrió Francia, Reino Unido, Suiza, el Imperio otomano, Grecia, Alemania e Italia antes de regresar a Cuba en 1844, instalándose en Bayamo, como abogado, e iniciando sus planes independentistas aspirando hacer de Cuba un miembro más de los Estados Unidos de América y con el objetivo de hacer de los propietarios cubanos la clase gobernante en la isla. Ya en 1852 participó en la Rebelión de las Pozas y se hizo masón en Bayamo; en 1856 se instala en Manzanillo centrándose en su producción literaria. Durante la guerra de África (1859-1860) apoyó económicamente a los soldados españoles heridos en aquel conflicto, pero con la llegada de los moderados al poder en España, se radicalizó. En 1867 adquirió la Demajagua y la convirtió en el epicentro de la conspiración, aunque el comité se localizó en Bayamo, en la Logia Estrella Tropical N.º 19. Tras enviudar, en enero de 1868, Céspedes se centró de lleno en la actividad conspirativa. El 8 de octubre, convocó a los patriotas a la acción contra la dominación española. En la noche del 9 al 10 de octubre, en su ingenio azucarero, se alzó en armas, y al grito de ¡Viva Cuba Libre! -el Grito de Yara-, proclamó la independencia de Cuba dando comienzo la Guerra de los diez años. El 20 de octubre, en Bayamo se le proclamó Capitán general de la Cuba Libre. Y en pleno conflicto militar, el 10 de abril de 1869, en Guáimaro, se proclamó una Constitución dando nacimiento a la República de Cuba en Armas. En el transcurso de la guerra, el 28 de octubre de 1873 Céspedes es depuesto como presidente de la República de Cuba en Armas. El 27 de febrero de 1874 cayó combatiendo contra una tropa española. Abandonado a su suerte por la Cámara de Representantes y sin escolta alguna, prácticamente ciego, herido de muerte, se despeñó por un barranco, dicen que antes de evitar ser capturado. Murió, contrariado y decepcionado por la posición calculadora del gobierno de Estados Unidos, que no acababa de reconocer la beligerancia de los insurgentes cubanos, y frustrado y molesto ante la apatía de los liberales españoles, con los que trabó amistad y no le apoyaron.

[28] El Tratado de París se firmó el 10 de diciembre de 1898 en París entre España y Estados Unidos, poniendo fin a la guerra que había estallado tras la explosión del acorazado estadounidense Maine en La Habana y la intervención de Estados Unidos en apoyo a los insurrectos cubanos y filipinos. España, derrotada militarmente, aceptó ceder sus últimas colonias de ultramar y renunciar a sus derechos sobre Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.

[29] Residuo fibroso y orgánico que queda tras exprimir o triturar plantas, frutos o semillas para extraer su jugo, siendo muy común en la caña de azúcar, uvas (orujo) y la industria cervecera.

[30] El jugo clarificado se calienta en evaporadores de múltiples etapas para eliminar agua y convertirlo en un jarabe espeso llamado meladura.

[31] En 1881, el cardenense Manuel Cueto y Álvarez perforó un pozo en la finca San Juan de Motembo, en el término municipal Ceja de Pablo, de la Jurisdicción de Sagua La Grande. El pozo, que originalmente estaba destinado para agua, produjo una entrada de nafta natural y gas que estuvo ardiendo por varios días. El hecho llevó a la formación de una empresa y a la inscripción del denuncio minero. En un nuevo pozo se descubrió petróleo a la profundidad de 95 metros, y produjo 0,6 barriles al día de condensado de gas: un líquido incoloro y transparente muy inflamable, que no dejaba residuo perceptible luego de la combustión. Esta primera empresa no prosperó a causa de fallecer su dueño en 1884. A principios del siglo XX, el coronel mambí John Caldwell retomó la exploración en la zona, pero la empresa cerró con grandes pérdidas luego del incendio de varios pozos. Correspondió a otro emprendedor, Abel del Rio y Tamanes, en 1916, resucitar la exploración en las colinas serpentiníticas de San Juan de Motembo. Este explorador, encargó hacer los estudios de las posibilidades de la nafta natural y el gas acompañante, llegando a perforar varios pozos en la antigua concesión de Cueto- [Juventud Técnica, Cuba]

[34] Se estimaron los recursos extraíbles de petróleo en cuatro mil seiscientos millones de barriles de petróleo y en 9,8 billones de pies cúbicos los de gas natural.

[44] Kpler es una empresa francesa que mapea el comercio mundial en tiempo real. Fundada en París en 2014 por los ingenieros Jean Maynier y François Cazor, la compañía se ha convertido en una referencia global en inteligencia de materias primas. Se define a sí misma como una especie de "Bloomberg de la economía real" y dispone de una plataforma capaz de mostrar en tiempo real el flujo global de 40 materias primas, con especial foco en el petróleo. https://www.kpler.com/

[45] https://www.bbc.com/mundo/articles/c23r5v09vveo