23 sept. 2015

DEL INVIERNO DEMOGRÁFICO QUE LE ESPERA A ESPAÑA


Esto está muy feo. Me acabo de merendar un informe del Instituto de Política Familiar que se me ha atragantado: en 2050 resulta que “1 de cada 3 españoles tendrá más de 65 años” (Y yo, más). Y eso es una tremenda putada, ¡oiga! Estamos ante un verdadero problema demográfico, un invierno demográfico tan crudo, que me río yo del grosor de la capa de hielo antártica.

Y no ya porque pongamos en riesgo las pensiones (que esa es otra) sino porque el que no llenemos aulas, que existen, va a ser un juego de niños (ahí me han dado) con lo de los geriátricos (que no existen tantos) y las especialidades geriátricas. Es que, además, incidirá en la población activa, la que saca las castañas del fuego. En 2050, por cada 3 pensionistas (mayores de 65) sólo habrá 5 personas en edad de trabajar (si hay trabajo, claro), lo que pondrá en riesgo no solo el ya citado problema de las pensiones, sino todo el sistema de protección social.

Leo en el informe: “la práctica totalidad de los españoles quisieran tener hijos…”… pero todo se reduce a un “quisieran” que no es más que la 3ª persona del plural del pretérito imperfecto de subjuntivo. Imperfecto y de subjuntivo. Ahí es nada. Los españoles quisieran… ¿Querer es poder? Hay que hacer que puedan.

Resulta que el 83% quisiera tener 2 hijos, pero… Es que el reemplazo generacional está en 2’1 hijos/mujery estamos ahora en 1’32 hijos/mujer… Y eso porque contamos los nacidos de ciudadana extranjera, que de aborígenes de la vieja Iberia estamos en 1’27… Farolillo rojo de la fecundidad europea.

Necesitamos 260.000 nacimientos más al año.

Cada día nacen en España, de media, algo más de 1.100 niños/as y necesitamos estar por encima de los 1500 al día, lo que lleva a que “algunas comunidades españolas estén en situación de natalidad crítica”. Asturias, Canarias, Galicia, Cantabria y Castilla-León están camino de la UVI en natalidad: entre 0’99 y 1’17 hijos por mujer. En la Comunitat Valenciana raspamos la media nacional (1’30 sobre 1’32). La inmigración hace que Murcia (1’56) y Cataluña (1’39) tiren del carro, junto a Navarra (1’44); pero ni aún así reemplazamos. ¡Chistorra!

Vale, dicen que es que retrasamos mucho la maternidad. El listón lo tenemos en los 31’7 años. Pero es que las ibéricas pata negra están en los 32’3 años (que es edad de tener los hijos criaos; mis duelos doblaos, que decía mi abuela) y es la inmigración la que rebaja el listón. Desde 1980 que esto va de mal en peor.

Y luego tenemos otro culpable: el aborto. Más de 100.000 abortos en 2013. Al cabo del día se producen del orden de los 300 abortos… que aunque no se produjeran aún estaríamos fuera de la órbita del reemplazo generacional. Y no entro en lo que puede llevar a una mujer a abortar; me quedo en lo frío de la cifra que mancha el futuro. Pero me parece muy grave tener que señalar, como hace el informe, que “cada hora, 2 adolescentes abortan en España”… cosa que entra ya en otro nivel de la posible decadencia del concepto social y de la sociedad que nos hemos creado.

El problema, insisto, es grave. Cuando se nos llenaba la boca diciendo que crecíamos (y yo era de los que pedían prudencia con las cifras) resulta que crecíamos en extranjeros. Desde la Transición está el país remolón en procreación. Y a pesar de la falta de polvos vienen estos lodos: el crecimiento natural no es muy natural en la vieja piel de toro. Desde 2011 que se nos mueren más que nacen. En 2014: 350.555 nacimientos y 383,742 defunciones… la cuenta de futuro no sale.



Sí, se nos han ido 1’3 millones de extranjeros con esto de la crisis… pero aún así, 1 de cada 10 ciudadanos en España es extranjero: 4’4 millones, el 9’9% de la población.

Y encima, a día de hoy (2015), 1 de cada 5 españoles es mayor de 65 años y resulta que “hemos perdido” (es un decir; no han nacido) 2’6 millones de jóvenes (de hasta 15 años) que necesitábamos para malcompletar la ecuación del futuro. Nos hemos convertido en una nación vieja: ya hay millón y medio de mayores de 65 que menores de 15. Es que el 6% de la población tiene más de 80 años. Venerables abuelos, maravillosos ciudadanos que se han dejado la piel para hacer grande este país… que se les vacía. Invierno demográfico; país de yayos.

Y se llega a ser tan viejo porque en este país se vive bien y han mejorado mucho las cosas. La esperanza de vida está en los 82,82 años (85’6 ellas y 79’97 nosotros). Pero en esto de la esperanza de vida tiene su trampa: al caer tanto la natalidad, la ecuación se nos dispara y resulta que la esperanza de vida nos crece del orden 1’3 años cada 5. No está mal lo que bien acaba (vivir más en mejores condiciones de salud).

Y puestos a aplicar matemáticas a la vida, computando la natalidad y la esperanza de vida al nacer nos encontramos con una edad media de 42 años. Maduritos, vamos, aunque nos sintamos chavales. Pero con 42 añitos no te quieren ya en muchas empresas y no estás para jugar en la champions league de la vida global.

Necesitamos niños: “ver crecer a los hijos es el mayor placer para el 91’9% de los españoles. Necesitamos oírlos reír.

Cuando Rachel Carson publicó “Primavera Silenciosa” (1962), alertaba al mundo de que los pesticidas acabarían con las aves… y no piarían; se abatía el silencio. El Departamento de Agricultura de los EE.UU. prohibió el DDT (¿se acuerdan del DDT y el “flit”?) y creó la Agencia de Protección Ambiental. Bueno, pues ahora este es un grito casi similar: Necesitamos niños que nos eviten las 4 estaciones silenciosas; niños que llenen las aulas de los colegios (trabajo para profesores, libreros, cantineros, limpiadoras… ropa, calzado, gafas, tiritas y escayolas… electricidad, agua… ¡todo!) y hasta las de la universidad y buen formados copen los puestos del mercado laboral. Y hagan futuro.

No entro en cuestionar si de los 1.168 nacimientos diarios (de media) que hay en España 761 se producen entre parejas matrimoniadas y 477 son extramatrimoniales, porque son niños que llegan a este país envejecido.

Sólo sé que se hace necesario que nos sensibilicemos y que los que deben generen políticas que permitan esa renovación demográfica que tanto nos urge. Hay que estimular la natalidad como sea. En el informe se habla de un Pacto por la Natalidad y la Demografía, y las 15 medidas propuestas (página 36 a 39) son muy a tener en cuenta. Porque, es que, los números te ponen los pelos de punta.

Urge un debate y una concienciación nacional. Más incluso que sobre refugiados y cambio climático (por París y su inminente COP). Ah, y del debate, que se abstengan los opinadores viscerales de turno, que confunden neuronas con razón y estómago con corazón. Que una cosa es la necesidad demográfica de un país, con los suyos propios, y otra los emplastes étnicos. Me asusta tanto el invierno demográfico que presagio en no tan lejana lontananza como los paños calientes que me temo ponga alguno que diga saber de qué va la cosa.





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