16 ene 2015

DE VULNERABILIDAD Y ADAPTACIÓN; DEL ÍNDICE ND-GAIN Y DEL PROGRAMA HFA


La Universidad de Notre Dame du Lac es una universidad privada y católica de los EE.UU. Se ubica en Notre Dame, Indiana, y su nombre francés tienen sentido cuando se sabe que Indiana era originariamente una buena parte de un territorio llamado Nueva Francia y que fueron colonos franceses los que allí se asentaron, con los indios potawatomi -que no salen en las películas porque estaban muy, muy, al norte- y molan menos que los cheyenes, sioux y los socorridos apaches.

Esta universidad desarrolla, año tras año, un Índice de Adaptación Global a eso que llaman cambio climático y que se ha convertido ya en un clásico. Se trata del ÍndiceND-GAIN que pretende concienciar de la necesidad de aumentar la resiliencia[1] ante el cambio climático y trabajar por un desarrollo sostenible. Esta gente urge a adaptarse al cambio climático (¡Vaya!, ya lo he escrito tres veces; que para odiar -y combatir- el palabro es una inmensa bajada de pantalones) y resume la vulnerabilidad del país. En fin: analizar la debilidad ante lo que -dicen que- se nos viene encima y capacidad para evitarlo.



Están convencidos los de Notre Dame que lanzando estas alertas conseguirán que se prioricen las inversiones para dar una respuesta más eficaz a lo que se nos avecina.

En fin, que computado hasta 37 parámetros en 192 países -y llevan desde 1995 haciéndolo- han llegado a establecer el famoso índice. En fin, que estudiando aspectos concretos sobre producción agraria, agua, sistema sanitario, ecosistemas, hábitos humanos e infraestructuras son capaces de establecer un ranking de posibilidades de adaptación y supervivencia de cara al futuro.

El país que mejor lo tienes, dicen, es Noruega (con un índice de 82’7 y en el número uno los últimos 19 años; son unos cracks). Esto complacerá sobremanera a mi buen amigo el cónsul Nilsen (con el que he estado esta tarde intentando desmontarle la “paraeta” climato-apocalíptica).

Nueva Zelanda, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Australia y Reino Unido también están por encima de los 80 puntos. El final de la tabla lo ocupan Chad, Burundi, Eritrea, República Centroafricana y la República Democrática del Congo… el centro de África, por debajo de los 34 puntos, que son los que lo tienen fatal: muy vulnerables y muy mal preparados.

En el puesto número 25 está España (69’9 puntos). Consideran los de la Universidad de Notre Dame que aún existen en España algunos desafíos de adaptación, pero estamos bien posicionados para lograrlo: somos el decimoquinto país menos vulnerable y el trigésimo primero mejor preparado.

Recopilemos. No se esperan mermas en los rendimientos de las cosechas y tampoco aumentos en las demandas de alimentos. La dependencia de la importación de alimentos está dentro de los parámetros del comercio internacional y se mantiene en los últimos años. La población rural se reduce y tenemos una adecuada adaptación tecnológica, aunque los efectos de la crisis se han notado.

A nuestro favor tenemos que el impacto previsto en el tema de aguas (aludida disminución de precipitaciones) es tenida en cuenta: hay estabilidad en cuanto a escorrentías y en la recarga de acuíferos sobre la base de un escenario concreto (RCP4.5)[2], así como la proporción total de recursos hídricos renovables y la tasa de dependencia del agua. Uno de nuestros puntos flacos es precisamente que no aumentamos la capacidad de almacenamiento; que no construimos nuevos pantanos.

En los temas de salud estamos bien, en base al escenario S550[3]. En realidad, un más que aceptable sistema de salud nos asegura que podemos superar la situación futura. Además, está, que mantenemos los biomas y no alteramos en demasía la biodiversidad marina.

Nuestro fallito, eso sí, está en la huella ecológica, aunque estamos a nivel de Italia y Japón -lo que no sé si es medianamente bueno- y en que desde que estalló la crisis (2007) parece que hacemos caso omiso a lo que se nos pide en la convenciones internacionales de medio ambiente a ese respecto. Los índices tanto de olas de calor como de inundación están en parámetros estandarizados, y aunque aumenta la concentración urbana -que puede desequilibrar la cosa un poquito- nuestro principal problema en este campo está en que tenemos un importante desbarajuste de población envejecida o camino de ello (lo que califica -y calificamos- “de riesgo”) en los escenarios futuros (y un escaso porcentaje de población joven).

Finalmente está el capítulo de infraestructuras (atendiendo al escenario de emisiones A1B, que es el llamado Escenario Rápido Crecimiento Global en su variante de equilibrio entre todas las fuentes energéticas). Describe un mundo futuro de crecimiento muy rápido, nuevas tecnologías. Y aquí tienen en cuenta hasta un posible aumento del nivel del mar para finales de siglo de hasta 0’63 m -con afección de altura media de las mareas de tempestad de más de 2 metros- y han tenido en cuenta la proporción de población que vive a menos de 5 metros sobre el nivel del mar (que podría verse afectado por el manido aumento del nivel marino). Hasta ahí estamos bien posicionados, pero resulta que fallamos por una excesiva dependencia de una energía que no tenemos y que hemos de importar.

Finalmente, en el apartado de “preparación para los desastres”, no hay reseña para España; sí que la hay para Noruega y prácticamente todos los países de nuestro entorno. Aquí se tiene en cuenta la preparación de cada país para reducir el riesgo de los desastres naturales que analiza, a su vez, HFA (Hyogo Framework for Action) un programa marco de Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres. Por ello, en este apartado, tenemos una puntuación cero; cero patatero. Cualquier otra, positiva, (la que fuera) nos hubiera colocado en mejor posición en este índice/clasificación y al nivel de los principales países de la UE. Ahora, que ver a Groenlandia (con todo lo que dicen) que está en el nivel guay... da que pensar.

El índice ND-Gain a mí me sirve para poco; pero sí me gustaría saber por qué no estamos evaluados por este programa de Naciones Unidas que se ocupa de los riesgos naturales, clave del proceso.






[1] En ecología, la capacidad de las comunidades y ecosistemas de absorber perturbaciones sin alterar significativamente sus características de estructura y funcionalidad, pudiendo regresar a su estado original una vez que la perturbación ha cesado.
[2] Representative Concentratrion Pathway: con una radicación de 4,5 W m-2; aproximadamente 650 ppm CO2 equivalente
[3] Límite superior del Informe Sterm (550 ppm); aumento de temperatura en 3ºC

15 ene 2015

DE LA REALIDAD A LA PERCEPCIÓN – EL ISLAM EN EUROPA


De siempre se ha dicho que los extraterrestres viven entre nosotros; pero no podemos distinguirlos a simple vista… salvo en “Los Invasores/The Invaders” (ABC TV; 1967 y 1968, 43 capítulo) porque los invasores extraterrestres (y malvados)… ¡no podían doblar el dedo meñique!, y porque ni sangraban, ni tenían pulso. El arquietcto David Vincent los había visto y alertaba, con desigual fortuna, al mundo de su presencia. No había percepción de su existencia. Ahora bien, los telespectadores los calábamos a la primera. La música ayudaba mucho.

Todo lo contrario nos ocurre con los musulmanes en Occidente, donde también los calamos a la primera. Sí, existir, existen; pero ¿son tantos?

Parece que no, pueden serlo. Pueden serlo y confirmar lo que hoy es percepción.

Tenemos un desajuste contable entre la realidad que suponen y la percepción que tenemos. No sé si es por miedo o por qué; pero creemos que son muchos más de los que son.

Los británicos de Ipsos MORI publicaron el pasado mes de octubre una encuesta realizada en 14 países con el objetivo de averiguar si de verdad sabemos -y percibimos correctamente- la realidad de las noticias que cada día nos machacan la vida: que si el paro, que si el terrorismo, que si la tele-basura. La inmigración fue otro de esos temas de impacto, junto con la “invasión” musulmana. ¿Sabemos cuántos son los “nuevos invasores”?

Francia, impactada ahora por los asesinatos del nº 10 de la calle Nicolas Appert de París, cree a pie juntillas que lo menos hay un 31% de musulmanes en su país, cuando en realidad -importante realidad- es que los musulmanes en Francia suman un 8% (5’3 millones) con un incremento es de 0’25% anual. La cifra, es importante. Son los lodos que viene de los polvos de cuando Georges Pompidou permitió a las automotrices aquella “¡pajera abierta!”; y llegaron primeros los trabajadores… y luego se produjo el reagrupamiento familiar… y pasado el boom de los coches gabachos llegó la ghettización y las consecuencias de desarraigo y la permisividad.

Sin un Pompidou al que echarle la culpa también tenemos el caso de Bélgica, donde el porcentaje real es de un 6%; pero la población asegura que la percepción es que casi tres de cada diez belgas son musulmanes. En Gran Bretaña la realidad es de un 5%, pero la percepción social sobrepasa el 21%.

Así, podíamos ir desgranando todo los países de Europa.



También es notorio el dato de España: 3’6 % real[1] con una percepción equivalente al 16%. De los 1’7 millones musulmanes en España, 1’1 millones son extranjeros y 0’6 son españoles (nacionalizados, hijos de parejas mixtas y algo más de 21.000 españoles conversos al Islam). Hay en España más de 1.700 mezquitas… y eso también se nota.

La realidad, como vemos, es una; pero la percepción, como sufrimos, es otra. Aquí, en la vieja piel de toro consideramos que son muchos más; cuasi legión.

Estas sobreestimaciones suponen un problema a la hora de analizar la “invasión musulmana” a estas alturas del siglo XXI, tanto para ciudadanos de a pie como para políticos y sus políticas (las cosas que emprenden los políticos). Pero es que la realidad alimenta la percepción. La población musulmana en Europa crece a un ritmo del 2’9% anual y la población “europea” no siempre llega a crecer al 2’3%.
Y la verdad es que “invasión”, hay.

En 1990 contabilizábamos en Europa 29’6 millones de musulmanes… y en 2015 estamos cerca de los 46 millones. Para 2020 se habla ya de 50 millones y de 58 millones en 2030, aunque entonces no llegarán a sumar ni el 3% de la población musulmana mundial. Y lo grave es que ellos aumentan mientras nosotros (blancos –caucásicos - cristianos) vamos cayendo en picado: hoy somos 690 millones los europeos no musulmanes y en 2030 seremos unos 670 millones… y cayendo.



Hay un detalle que a veces obviamos (por el susto): la mayoría de los musulmanes europeos viven en la Europa del Este, pero los aumentos de población más significativos ocurrirán en la Europa del Oeste, en el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, con lo que España quedará emparedada porque otro aumento significativo se producirá entre los países musulmanes del Norte de África.



Consultando los estudios demográficos previstos resulta “tranquilizante” que nos “vendan” que la población musulmana de Europa crecerá con una tasa decreciente por la caída, paulatina, de las tasas de fecundidad y de inmigración. Parece que las proyecciones anuncian una estabilización futura… pero más allá de 2100. Y, hasta entonces, ¿qué? Todos calvos.

Otra cuestión a tener en cuenta es que cuando nos alarman con la proyección del aumento del número de musulmanes en el Sur de Europa debemos tener en cuenta que cuando mentan el “Sur de Europa” no sólo hablan de España-Italia-Portugal, incluso Grecia. En este grupo “Sur de Europa” están también Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo y Montenegro; incluso Croacia, Serbia. Con lo que hay que tener un hálito de respiro ante las cifras.

Algo parecido sucede con las cifras de la Europa del Este, aunque como nos queda más lejos se las ve con otros ojos. La caída del comunismo propició la exhibición de la identidad religiosa, con lo que las cifras de musulmanes se dispararon y ahora, ya reales, apuntan a una impactante realidad para 2030, en aquella región. Rusia seguirá siendo el país europeo con mayor población musulmana y ellos solos aportarán más de 18 millones al cómputo general, lo que preocupa a las autoridades pues en 2010 rondaban el 10% de la población y ya -2014- superan el 12%. La tasa de crecimiento es del 0’6% anual ¡¡para el próximo decenio!!; el mismo porcentaje en que se reducirá la población no musulmana. Ahí, Putin & Co., tienen un problema.

Hay un factor más a tener en cuenta: el crecimiento proyectado de las poblaciones musulmanas en Europa. La natalidad (y la tasa de fertilidad) es determinante: las mujeres musulmanas tienen más hijos que las europeas. La superior fertilidad de las mujeres musulmanas está directamente relacionada con su joven edad a la hora de matrimoniar y a los bajísimos índices de divorcio. Luego está el factor de las tasas de aborto, que las  europeas tienen (y hasta procuran) frente a un mínimo porcentaje (natural, las más de las veces) entre las musulmanas.

Y por encima de todo está la edad media de la población. Los censos abofetean exhibiendo la juventud: el dato de segmentos de población menor de 30 años. Las estructuras de población nos hacen enrojecer.

No obstante, hay una débil esperanza. La mujer musulmana “se europeiza” un poquito en cuanto está más de dos años residiendo en Europa y pasa de un mínimo de 2’6 hijo por mujer (3’1 en Noruega; ojito) a menos de 2’0 hijos por mujer, mientras que el promedio de las europeas no musulmanas, a duras penas, tiende a acercarse a esos 2’0 hijos por mujer.

Y no olvidemos la proporción de sexos. Cuando una población tiene más hombres que mujeres, cosas de la sabia naturaleza, el número de nacimientos tiende a ser menor que cuando estamos ante una población más equilibrada. Los procesos de reagrupación familiar han jugado siempre en contra de Europa. Ahora mismo en España estamos en una ratio de etnia musulmana de 190 hombres /100 mujeres y la proyección para 2030 está en los 133/100. Francia, y ahí hay un problema, está en 97/100.

En fin, hágase Ud. mismo la conjetura. Yo ya no sé si es más dura la realidad que la percepción. En todo caso es preocupante la percepción.

 Más información:





[1] A 31 de Diciembre de 2013; último dato oficial.

13 ene 2015

DE CONSUMO Y SELLOS DE SOSTENIBILIDAD


Las marcas con sello de sostenibilidad han crecido en España, en 2014, un 7%. Han generado, leo, unas ventas de 1.500 millones de euros y resulta que, ¡pásmense!, 1/3 de los españoles dice que compra productos con sello sostenible que son más caros que los otros. A mí las cuentas no me salen; por lo general estos productos triplican el precio de “los otros” a pesar de que en 2014 bajaron una media del 3’6% para hacerse más asequibles. Sólo en vinos sé que hay botellas con caldos “sostenibles” más baratos que los demás. En cosas de comer y potingues para la cara… no.

Todo esto y mucho más sale de un informe (noviembre 2014) de la Pontificia de Comillas (que está en Madrid) y de la consultora Nielsen: “El mercadode las marcas sostenibles en España” que está muy interesante aunque yo, ya expongo, me creo lo justito en los análisis que han salido a posteriori con la noticia. Hay mucha “boquilla” entre los encuestados… o es que los encuestadores dieron con un nido de ciudadanos sostenibles que no vean.

Lo primero: ¿qué es una marca sostenible? Y de cabeza al informe: “aquella que cuenta con algún atributo social y/o ambiental, que viene avalada por una organización independiente y que exhibe el sello/leyenda que lo atestigua”. Vamos, que no vale autodeclararse sostenible; alguien tiene que certificar que lo eres.

Y te da una patada en la cara ver (pag. 29 del informe) que es la clase Alta y pudiente la que más consume etiquetas sostenibles; sólo la llamada clase Baja se encuadra en la etiqueta sostenible FSC (Forest Steeardship Council/Consejo de Ambiente Forestal) -que es la más introducida- porque se trata de envases y casi nadie repara en eso de los envases a la hora de comprar.

Por lo general, los productos con etiqueta sostenible tienen, lo que se llama, precio Premium (más, pero que más, caro), de ahí que hablemos de un “hogar comprador tipo de pocos miembros, generalmente sin hijos, de clase social media y alta”… y ahí sí me salen las cuentas; vamos, que para unos pocos.

Luego, por encima de todos, está la voluntad de ser sostenible. Va entonces uno, se lía la manta a la cabeza, echa mano de la cartera y se encuentra con que en los estantes de los establecimientos generalistas faltan las marcas que de verdad tienen ese carácter de sostenible más allá del envase (FSC).

Por si entre sus propósitos para 2015 está el de apostar por la sostenibilidad del planeta tenga en cuenta este Post.

Yo empecé en 2014 a prestar atención a estas cosas… y en unas sí, y en otras no.

La más implantada es la etiqueta FSC de los envases (principalmente); garantiza la contribución a la conservación de los bosques y de los valores sociales y culturales asociados a ellos; hablamos de papel, envases y hasta muebles. El sello FSC lo otorga, ya lo hemos indicado, el Consejo de Administración Forestal.

En productos de alimentación provenientes de agricultura y ganadería, la UE y los gobiernos nacionales, a través de organismos pertinentes, otorgan los sellos “orgánico” y/o “ecológico”. Para ello están tanto el sello de la UE (Organic Bio Logo) como el de las CCAA (y el nacional). 
Garantizan que los productos proceden de cultivos donde no se han utilizado compuestos químicos durante todo el proceso (cultivo/crianza, transformación, envasado, etiquetado y comercialización). Viene a decirnos este sello que, por lo menos, el 95% de su producto es ecológico; en realidad lo que garantiza es que tiene muchos menos posibles tóxicos (nitratos, pesticidas, antibióticos o metales pesados) que los otros.



El Comité para la Etiqueta Ecológica de la UE tiene la etiqueta “ecolabel” para todo lo que no es de producción agraria. Es un cajón de sastre donde entra todo: desde electrodomésticos y bricolaje a textiles y limpieza, pasando hasta por alojamientos turísticos. Todo menos alimentos y medicinas. Para lucir un “ecolabel” basta con adherirse a la campaña internacional de la UE que busca mínimas repercusiones medioambientales y que todos los productos que intervienen en la prestación del servicio están dentro de los márgenes de seguridad ambiental, y atenerse a sus controles. No tengo nada claro el control de esta certificación, sobre todo porque el 50% de las etiquetas ecolabel existentes en la UE las tienen productos y cosas de Italia… y no es que dude de Italia, es que lo hago del sistema de control tan amplio y genérico.



La Asociación del Sello del Comercio Justo certifica que el producto que lo ostenta ha pagado un salario digno a los productores del mismo. Para ello se efectúan controles regulares y se presta especial atención a los productos que son muchos más que café e infusiones: cacao, azúcar, frutas y bananas, frutos secos, arroz, miel, zumos de frutas, legumbres, soja, especias, flores, algodón, la célebre quinoa (que es una semilla y no un cereal) y hasta balones de fútbol. Yo, más allá de café y de quinoa, no he encontrado ningún otro producto en lineales no específicos, pero me aseguran que haberlos, haylos.

En el campo de trabajo del Precio Justo está la Rain Forest Alliance, que certifica la Rain Forest Alliance (Alianza para los bosques) y apoya la Red de Agricultura Sostenible (RAS; coalición de organizaciones conservacionistas), garantizando que los productos se han cultivado en fincas donde los bosques, los ríos, los suelos y la vida silvestre están bajo protección y que los trabajadores han sido tratados con respeto, reciben salarios dignos y hasta tienen acceso a la educación y a la sanidad. Café, cacao, té, frutas y flores de la otra mitad del mundo llegan a tener esta etiqueta.



Para el pescado y sus derivados tenemos la certificación MSC (Marine Stewardship Council) de la propia MSC que garantiza que todo el pescado, marisco y sus derivados proceden de fuentes sostenibles. Y para la cosmética y la perfumería tenemos la Leaping Bunny, que certifica The Coalition for Consumer Information of Cosmétics y que garantiza productos obtenidos sin que los animales sufran y que confirma que las normal para productos libres de experimentos con animales (normas HCS) se han cumplido.



Al parecer, hay donde elegir incluso sin acudir a tiendas especializadas, pero lo que más abunda es el sello de los envases.






11 ene 2015

DE UN LIBRO Y DE UN CANAL


Una de las pocas cosas que tengo como ciertas de los Reyes Magos es que cada mañana del 6 de enero, ahí están. Lo mío es de absoluto convencimiento: llegar, llegan; y que lo mismo llegan con lo que ellos quieren. Pero desde mi más tierna infancia, sé que siempre llegan.

Pasada ya la moda de guantes, corbatas, camisas y bufandas (que hasta ahora nunca me puse) llevo una añitos que he conseguido que se centren en los libros. Y resulta que también traen lo que quieren. Porque es que una cosa soy yo, que persigo el objetivo, y otras SSMM que tienen “ocupaciones” más contumaces que buscar y rebuscar, hasta dar, con “mi” libro. Yo había pedido este año -“por carta”, faltaría más- “Las 1001 y una piernas”, de Montijano, para saber más de la señora Lenclós y el bikini en Benidorm… y me he encontrado con “El umbral de la eternidad” de Ken Follet (que no está mal)… y con varios más. Desde “Racing Rivers” (Anita Ganieri; de la serie Horrible Geography) a “Cambio Climático” (Duarte, CSIC). “La cosecha” ha sido buena: nueve nuevos ejemplares. Se ve que me he portado bien. Pero…

Pero ha habido un libro que me ha gustado más. Este, como los otros, no estaba en la carta; y he tenido que ir a recogerlo, porque me lo dejaron fuera de casa. ¿Pero no tenían pajes para estas cosas?
Se trata de una encuadernación de un coleccionable en fascículos que me ha tenido entretenido, hasta acabarlo, como pocos: “La catedral del agua”. No, no es la “del Mar”. Mira, ese año sí acertaron los Reyes Majos (aquél año sí que fueron majos, majos).

El Norte de Castilla, creo que en el año 2000 (no consta la edición), lo publicó con textos de Jesús Salviejo y fotografía de Miguel Martín. Es la historia del Canal de Castilla. Desde luego, con tan buen material, yo hubiera hecho otra cosa; pero me ha gustado.

Plano de Ulloa; 1753
“En la mitad de la nada”, coincido, en los páramos de la submeseta norte está el Canal de Castilla.

La vieja idea era la de comunicar Segovia con Santander; hasta Reinosa al menos. Cuatro canales “en un país sin hacer, que había hecho un imperio”, como escribió el ingeniero Lamaur cuando vino a ponerlo en marcha. Es genial esa frase; nos define muy bien. Y eso que Lamaur llega a España cuando don Zenón, el Marqués de la Ensenada, acababa de poner España patas arriba “construyendo” carreteras (ustedes entiendas “caminos”… y no habremos faltado a la verdad) y obras públicas de todo tipo… porque desde tiempos de los romanos, pocas obras públicas, pocas, por la vieja piel de toro. Hasta los Reyes Católicos (1495) no se aplican medidas que obliguen al mantenimiento de los caminos carreteros y a la construcción de puentes, y hasta 1534 las Cortes no solicitarán que se emprendan nuevas construcciones de puentes y se reparen de caminos. Se pide, entonces, la creación de la figura del diputado de provincia u obispado para estos menesteres.

Hasta entonces, la recua[1] de mulas, muchísimo más que la carreta, era el “convoy” típico de transporte. Los mulateros (o recueros) se unían en Cofradías (gremio) y estas en Universidades (conjunto de gremios mulateros, viandantes y recueros).

Total, que ante la falta de caminos y la dificultad orográfica, ya en tiempos de Felipe II (1582) se plantea canalizar el Tajo entre Toledo y Lisboa para que por aquél puerto salieran las mercancías de Castilla. Sevilla, el gran puerto y sede de la Casa de la Contratación, puso todas las trabas posibles a la vía fluvial lusa. Antes, ya se habían planteado (1548) la navegabilidad del Duero, e incluso la del Ebro (1508, para sacar al mar la lana aragonesa por lo que luego fue la Acequia Imperial y terminó siendo e Canal Imperial).De siempre el Guadalquivir fue navegable entre Sanlúcar y Sevilla; y mediante barcas se llegaba a Córdoba. No obstante, el trasporte fluvial tropezaba siempre con los peajes de los pueblos, las presas y azudes para riego o molinos, los caños para varios menesteres y los remansos para pesqueras. Un desastre. Antes se atendían las demandas del ganado trashumante -y de la Mesta- que las del comercio.

Límite N del Canal: Alar del Rey
Plano de principios del XIX
Por eso, Ulloa y el marqués, pensaron en un canal artificial y metieron en la aventura al ingeniero francés Carlos Lamaur que diseñó un trazado. Ojo, estamos en el siglo XVIII y ya hay otros canales en Europa; pero no tan complicados por la orografía y el desnivel. El proyecto español que se inicia en 1753 tenía cuatro tramos (más de 350 km de longitud) de los que sólo se completaron dos, 
quedando otro incompleto (llega sólo hasta Alar del Rey… y tenía que llegar a Reinosa) y el cuarto (Valladolid-Segovia) ni siquiera se inició, con un desnivel de 150 metros. En el canal de Suez (1859; 163 km) el desnivel es cero; no hay exclusas. En el Canal de Panamá (1905; 64 km y 6 esclusas) el desnivel es de 26 metros… (y el nivel del mar en la costa del Pacífico está 20 cm más alto que en la costa del Atlántico, apunto yo para añadir una pizca de interés).

Las obras del Canal de Castilla, Ramal de Campos, comenzaron el 16 de julio de 1753. De inmediato ya hubo fricciones entre Lemaur y Ulloa… y cayó en desgracia el marqués. Total, parón de las obras en noviembre. En 1759 se reanudaron y a partir de ahí fueron sufriendo peripecias hasta que fueron privatizadas (1831). Las obras de lo que hoy conocemos finalizaron el 12 de diciembre de 1849… 96 años después; que no 96 años de trabajos. En el proyecto se pensó en la navegación, el riego y en el aprovechamiento de la fuerza motriz del agua de las esclusas para industrias fabriles.

Al final, el Canal -insisto- que hoy conocemos se quedó en los 207 kilómetros de longitud -en sus tres ramales (Norte, Sur y Campos)- y presenta forma de un “y griega” invertida. Sus tres extremos están: en Alar del Rey (un pueblo que nació con la construcción del canal) al Norte, en Medina de Rioseco (el llamado Canal de Campos) y en Valladolid en el Sur. Medina y Valladolid eran núcleos muy importantes de la industria harinera de Castilla y  el objetivo inicial del canal había sido el de llevar el grano y la harina al puerto de Santander, el puerto de Castilla. Así, a lo largo de sus 207 km. se reparten 49 esclusas, que salvan un desnivel máximo de 141,90 m., 4 acueductos (el acueducto de Abánades, con cinco ojos, sobre el río Valdivia es el más emblemático), 3 represas (como la de San Andrés, en Herrera de Pisuerga), 66 puentes, 4 dársenas, varios muelles, 24 molinos de harina y uno de papel, 3 batanes[2], 1 martinete[3], 1 molino de cedazo, 1 fábrica de papel, 13 fábricas de harina, una fundición siderúrgica (1842), 1 serrería, 1 fábrica de hilados, dos centrales hidroeléctricas, varios astilleros, casas para el personal de las esclusas, varias cuadras para las acémilas que apoyaban el transporte por los caminos de sirga, infraestructuras menores (arquetas y sifones para riego) y diques secos. El Canal de Castilla generó el primer espacio industrial de España.

Corte de las esclusas de Frómista, para salvar 14 m de desnivel
Entre las esclusas, llamadas “Ynclusas” en los textos originales, se encuentran las cuatro localizadas  en Frómista, necesarias para salvar, de golpe, un desnivel de 14,20 metros y cuya fuerza utilizaban los llamados “artefactos de Frómista” (molinos y fábrica de harinas y un batán). Las esclusas del Canal de Castilla utilizaban las compuertas llamadas “de mitra”, muy elogiadas por Leonardo da Vinci. Son de doble hoja y cierran formando un diedro en el que el ángulo obtuso está contra la corriente, por lo que se cierran por la presión del agua.

El ferrocarril dio la puntilla al canal. A pesar de que cada barcaza era capaz de cargar el equivalente “a 30 carros de bueyes” y trabajaban de sol a sol… el ferrocarril era más rápido que las mulas que las empujaban por los caminos de sirga paralelos al trazado. En 1959 se prohibió navegar por su cauce; habían puesto motores a alguna barca y la dinámica afectaba a las riberas del canal. 
Hoy en día tiene un uso agrícola (regadío) y un nuevo uso turístico. Hasta cuatro barcos, con nombres íntimamente ligados a la historia del canal (pero ninguno honra a Carlos Lamaour), hacen recorridos turísticos, y varios museos y centros de interpretación intentan explicar lo que fue.

Pero imaginen lo que hubiera sido el Canal de Castilla si este país, que estaba sin hacer en 1753, hubiera estado más o menos organizado y hubiera realizado este canal, íntegro, en unos plazos razonables.

Gracias José María, palentino de auroras boreales, por este regalo de reyes.











[1] Palabra de origen árabe que define al conjunto de animales de carga, que sirven para trajinar; acarrear o llevar géneros de un lugar a otro.
[2] Máquina, generalmente hidráulica, compuesta de gruesos mazos de madera, movidos por un eje, para golpear, desengrasar y enfurtir los paños. El Batán es también el edificio que alberga el artilugio.
[3] Aparato diseñado para utilizar la energía hidráulica en el trabajo de forja. Se trata de un martillo pesado, que cae sobre un yunque dispuesto sobre un bloque de madera. El martillo, que se monta sobre una palanca oscilante alrededor de un eje horizontal, es accionado mediante unas levas conectadas a una noria que mueve un curso de agua.

8 ene 2015

DE BENIDORM Y MIAMI; DE CUANDO UNA HERRAMIENTA SIG TE PERMITE COMPARARLAS.


Acabando junio (de 2014) referíamos aquí la visita que el alcalde de Miami hacía a Benidorm. “Miami echa el ojo al modelo turístico deBenidorm” titulaba algún Medio; “Miami se mira en el espejo de Benidorm”, tituló otro que ni se había molestado en acudir al sarao, o “Elalcalde de Miami visita Benidorm”, contaba otro mucho más aséptico (esa jornada). Yo fui más caustico: “De una alargada mesa redonda que no sé paraqué se montó”, con alusión al incidente de ‘protoloco’ habido.

25.06.2014  El alcalde de Miami, entre el alcalde de Benidorm
y la concejal Gema Amor. Junto a ellos, el Presidente de HOSBEC
Entonces dije que yo no podía comparar Miami con Benidorm; la única cuestión que “nos iguala” (en mi opinión) es que las dos son “ciudades donantes”: “aportamos más que recibimos” (a las cuentas del Estado), como recordó el alcalde Tomás Regalado. Es más, hasta Roc Gregori se encargó de recordar (Diario Información; 13.07.2014) que “Benidorm no es Miami”; bueno, lo que sintetizo de Roc es que Benidorm y Miami “no juegan en la misma liga”.

Bueno, pues no he cejado hasta dar con una comparativa Benidorm-Miami.

Esta se produjo en las 5 Jornadas Internacionales de Investigación sobre Arquitectura y Urbanismo (23-25.10.2013) que organizó la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria donde en el Bloque Temático I (Innovación de la Investigación en Arquitectura y Urbanismo) se trató el tema a través de la Comunicación “Investigación mediante SIG de los parámetros urbanos de la ciudad turística”. Desconozco el autor, el nombre del autor, pero es que ya me he cansado de esperar la comunicación de la Escuela de Arquitectura de Las Palmas al respecto; vale que nos ha pillado Navidades-Fin de Año -y que la actividad académica ha comenzado hoy, pero desde el 15 de diciembre… Esta mañana aún no sabían qué decirme.

En fin. El trabajo compara “dos modelos de ciudad diferentes… pero con factores similares”: Benidorm (1950), “medio siglo de evolución”, frente a Miami-Miami Beach (1886), “dos ciudades centenarias que forman una única ciudad”. El autor (en las tablas e imágenes apostilla “del autor”) trata de analizar “acontecimientos urbanos, económicos y turísticos”. Y para ello ha de recurrir a la estratificación de parámetros con sistemas que puedan separar y superponer datos, y eso se consigue con los Sistemas de Información Geográfica (SIG), de los que los geógrafos entendemos, y una serie de bases de datos. Así, veremos tendencias.

La única vinculación entre ambas ciudades está en el Turismo, se señala con rotundidad. Y trascribo la básico: “1) Ambas ciudades desarrollan un turismo que se convierte en una industria cuando deviene en fenómeno de masas, vinculándose al “Sol y Playas”, apareciendo en Europa tras la Segunda Guerra Mundial y en EEUU una década antes, con el nacimiento de la “Sociedad del Ocio”, gracias a los excedentes de riqueza que se generaron en los diferentes espectros sociales; 2) los dos núcleos primitivos de Miami y Benidorm se transforman en una ciudad turística gracias al crecimiento exponencial de la sociedad, con equipamientos urbanos mínimos y donde el “waterfront” es el protagonista de las dinámicas sociales urbanas; 3) y por último la trivialización del paisaje urbano de las dos ciudades que depende de su capacidad de “seducción comercial y de ocio”, por lo que continuamente tienen que estar reinventándose para venderse y resultar atractiva”.

Capas SIG

El caso es que tanto Benidorm como Miami adquirieron características de desarrollo propias y únicas, vinculadas al desarrollo lineal, con tendencias exclusivas de crecimiento, desarrollo y evolución. Por ello, lo primero que se hizo es seleccionar el área de Miami que fuera comparable con Benidorm. Y para ello comenzaron por delimitar territorios, redes viarias, tramas urbanas, alojamientos, espacios públicos y equipamientos en estratos, lo que llevó a que a la hora de comparar con Benidorm había que reducir “la cosa” a Miami Beach, y en concreto a South Beach, y tras ello se elaboraron 11 capas: perímetro geográfico, tipos de suelos (clasificación), conexiones, viario, parcelación, edificaciones, espacios públicos, alojamientos turísticos, equipamientos, comercio y servicios públicos.

Así, “Benidorm presenta una superficie urbana similar al área total de South Beach, 7’5 km2”, los frentes marítimos “se desarrollan de forma lineal en ambas ciudades; el de Benidorm mira al Sur y tiene límites; el de South Beach mira al Este y no presenta límites”. “Benidorm tiende a la zonificación” del suelo “y al deseo de sus habitantes por evolucionar como ciudad vertical” y South Beach “programa su estructura urbana desde un desarrollo por partes”. Esto de “por partes” merecería una explicación que al no poder contactar con el autor no queda muy clara.

Pero sigamos; Benidorm adapta su viario a las condiciones geográficas y “solo el ensanche de Levante presenta un trazado ortogonal, pero con una complicada conexión con el centro histórico” mientras South Beach tiene “un trazado viario ortogonal, perimetral… una red viaria creada para la ciudad”. La red viaria de Benidorm suma 1’6 km2 y la de South Beach 1’7 km2.

En cuanto a la trama urbana, las diferencias son de concepto. La manzana tipo en South Beach es de 120x100 metros y en Benidorm (Levante) de 110x120, con lo que llegamos a superficies parceladas de 5’8 y 6 km2 donde hasta “el número de edificaciones es similar entre ambas ciudades”, aunque Benidorm “presenta una ocupación de 0’5 km2 frente al 1’8 km2 de South Beach, consecuencia… de los espacios libres de parcelas”. Es la célebre “esponjosidad” de la trama urbana de Benidorm. Y fundamental es que la superficie sin edificar es de 4 km2 en South Beach y 5’5 km2 en Benidorm.

Y si ahí -en ocupación de espacio- ganamos, en espacios públicos nos ganan por goleada: “1km2 frente a 0’1 km2”.

En cuanto a superficie de playas no es tanta la diferencia: 0’38 km2 en Benidorm y 0’42 km2 en South Beach.

En alojamientos turísticos, dice el autor que, “era de esperar que Benidorm superara a la ciudad de South Beach”. El frente marítimo de Benidorm alberga 125 alojamientos turísticos con 25.000 habitaciones frente a 144 alojamientos con 10.000 habitaciones próximas a playa.

En materia de servicios públicos, nos ‘apalizan’… como decían en los dibujos animados de mi época, pero en comercios turísticos (aunque aquí habría mucho que discutir sobre mínimos de calidad) les ‘apalizamos’. Es ‘lo malo’ de las cifras brutas.

En fin, sí podemos compara ambos destinos: el todo Benidorm con South Beach que actúa, dice el autor, “como un gran ‘central park’ de la ciudad de Miami durante todo el año”. Y Benidorm es eso mismo todo el año.

Gracias a los SIG se pueden comparar Benidorm y su avatar en Miami; y en la comparativa no sale tan mal. Me hubiera gustado citar al autor. Seguiré hasta dar con él, en la confianza de traerlo una tarde a “Los Cafés del Meliá”.



Benidorm
South Beach

Superficie
38’5 Km2
39’3 km2
Sup. Urbanizable
18’5 Km2
19’8 Km2
Sup. Parcelada
6’0 Km2
5’8 Km2
Sup. Edificada
0’5 km2
1’8 Km2
Sup. Sin Edificar
5’5 km2
4’0 Km2
Sup. Estudio
7’5 km2
7’5 Km2
Longitud Water Front
4’5 km
4’4 km
Sup. Viario
1’6 km2
1’7 km2
Sup. Libre
5’9 km2
5’8 km2
Sup. Espacios Públicos
0’1 Km2
1’0 Km2
Sup. Playa
0’38 Km2
0’42 Km2
Hoteles
220
557
Camas hoteleras
40.000
20.000

Tabla de datos comparativos elaborada con la información obtenida en la Comunicación.








7 ene 2015

DE 2014 Y LA ENSALADA DE DATOS SOBRE EL CLIMA NUESTRO DE CADA DÍA


Thomas Robert Malthus (1776-1834) fue un británico que enunció dos postulados (Ensayo sobre el Principio de Población, 1798) que podían sonar tal que así: “la población, cuando no se ve limitada, aumente en progresión geométrica y la producción de alimentos, en el mejor de los casos, en progresión aritmética”. Vamos, que la población se duplica cada 25 años y la producción de alimentos crece lo justito para quedarse en la mitad de ese crecimiento.

Esto de vivir en un planeta como el nuestro, y a pesar de Malthus -además-, se nos fue complicando tras la primera crisis del petróleo (agosto de 1973) cuando se hicieron públicos los datos obtenidos para el estudio “Los límites del crecimiento” (1972; MIT & Club de Roma), aunque le pusieron coto a la cosa en 1992 (Más allá de los límites del crecimiento), actualizaron en 2004 (Los límites de crecimiento: 30 años después) y han rehecho en 2012 (Los límites del crecimiento, en un mundo finito). Siempre insisten, y no es que no sea verdad, en que estamos “danzando en el borde de la chimenea del volcán”… y nos podemos caer. Esto se podría matizar, pero ahora no.

Es que ahora mismo estoy leyendo a Ferran P. Vilar, por entregas, para saber “¿Hasta qué punto es inminente el colapso de la civilización actual?” por todas estas cosas, y más.

Hasta ahora, lo único que sé es que… en España saldremos antes de la crisis -que nos jode la vida desde 2007- que del pesimismo -que nos inunda desde 2009… porque no quisimos ver la crisis en aquél verano de 2007-… y el caso es que en cuestiones de pesimismo, en España, somos profesionales: ha sido nuestro fiel acompañante desde tiempos de Argantonio… y si me apuran, desde tiempos de Gerión.

Y así, con la duda lacerante de saber si “¿habrá mañana?”, comienzo a escribir en este 2015… echando la vista atrás.

Bueno, pues 2014 se fue. Y se fue con el sambenito de año más cálido en no-sé-cuántos años ha. Y yo que tiro de mediciones globales de temperatura y… ni flowers. Eso no me aparece más en que el ámbito hirviente de los calentógos. Es más, aún me acuerdo de tal Gore -más gore[1] no he visto tipo alguno en este saroa- cuando en 2010 predijo que en “en 5años puede desaparecer el hielo polar”… y que se salva por ese “puede” que soltó para cubrirse las espaldas. ¿Ha desaparecido el hielo polar? ¿Por qué los chinos se empeñan en ponernos chinerías en un tren y no en barco?



Preguntas, sin respuesta.

Y es que los modelos computacionales predicen cosas, en función del alpiste que le suministremos, y el planeta, menos mal, va a su puta bola. Sí, puede ser que le pinchemos un poquito… pero lo más grave es el negocio que se montan los espabilaos a costa de todos nosotros. Que una cosa es la sostenibilidad y otra las cosas del clima.

De momento, el hielo marino sigue la tónica de los últimos años, con sus típicas fluctuaciones… mientras yo sigo leyendo las entregas de Vilar.

Sí, comenzaré por donde pueda con lo del finiquitado 2014.

Temperatura: no sé si estamos en la antesala de infierno pero mientras todos me dicen que nos asamos, los registros satelitales RSS no vienen a decirnos nada de eso. Los Sistemas Remotos de Sensores (RSS; corporación fundada en 1974) recogen los datos de microondas de varios satélites de la NASA y tienen parangón con las mediciones MSUs (Sondeo por Unidad de microondas) de los satélites de la NOAA. Miden la intensidad de radiación de las microondas del oxígeno atmosférico… que es proporcional a su temperatura… Y ahí no hay variación planetaria en los últimos 18 años. Pero bueno, sigamos dándole a la rotativa que hay muchos que comen de eso.

Pues no han acertado las previsiones

Capa de hielo ártico: Yo sigo sin ver el derretimiento del casquete polar ártico. No es que esté en máximos históricos, pero se mantiene en la tendencia comprobada desde 1979. Hace relativamente poco (2013) han encontrado los del National Snow & Ice Data Center películas de las “mediciones” de 1964 en el satélite Nimbus-1 (agosto-septiembre 1964; le pusieron un tomavistas al satélite) y están procesando (aún) los datos: son fotografías sobre un monitor de video. Y, aún así, han estimado en 6’9 millones de km2 en agosto del 64… que estaría en la media de ahora mismo, y se mantiene que la congelación no ha sido uniforme.



Nunavut (Canadá)
Bueno, y ya que estamos en estas latitudes, hablemos de los osos polares parece. Digan lo que digan, parece que ahora no están en peligro. Leo que este año ha sido duro para ellos por exceso de hielo en las zonas que habitan (¡Exceso de hielo!, ¡Vágame Dior!, Christian Dior). Las autoridades de Nunavut aseguran que se mantienenlas poblaciones. Nunavut es el mayor territorio autónomo de Canadá; es como 4 veces España (2 millones de Km2) y con sólo 31.900 habitantes humanos y unos 15.000 osos polares (de los 25.000 que calculan hay en todo el Ártico). Los humanos son, casi todos, inuits (esquimales) que viven de permitir explotar sus recursos minerales (oro, plomo, zinc y diamantes) mientras ellos se dedican a la pesca y se permiten cazar unos 500 osos al año (la caza está restringida desde 1973). Los que los cazan no son los inuits; son los turistas, a 50.000 dólares por excursión, acompañados por un guía inuit del lugar. Y la piel del oso (otros 15.000 dólares) la venden los inuits, no el cazador. A principios del verano el gobierno canadiense efectúa un barrido aéreo y determina las cuotas de caza.

Por su parte, el otro extremo del planeta, en la Antártida, la capa de hielo se engrosa y actualmente la extensión del hielo es 700.000 km2 superior a la media 1981-2010 para esta época del año; que por allí es verano; austral, pero verano. También, veremos, cómo queda la cosa.

Finalmente, de lo del CO2 ya hemos hablado mucho en este blog. Como camelo, no tiene precio. Unos y otros blanden esta espada gaseosa y satánica que cada vez tiene impacto… y eso lo saben unos y otros. El único clavo ardiente al que se aferraban los calentólogos en cuanto al CO2 era el de la acidificación de los océanos y ahí parece quetambién han pinchado.

En fin, que ya lo dijo Platón, hablado de Sócrates… y que nos sirve para este tema de alarmar con el clima y sus cosas: “Este hombre, por una parte, cree que sabe algo, mientras que no sabe [nada]. Por otra parte, yo, que igualmente no sé [nada], tampoco creo [saber algo]”. Y aquí estoy, feliz con lo que sé y viendo como cuentan lo suyo los que igualmente están felices con servir a la causa que les impulsa a hacerlo. Cuestión de fe.

Cuestión de fe porque… el conjunto de datos satelitales RSS dice que entre septiembre de 1996 y septiembre de 2014 no hay tendencia definida; que desde 1900 estaríamos en los 0’8ºC por siglo, lo que se entiende por variabilidad natural, aunque si bien, desde 1950, podemos señalar una previsión de 1’2º hasta 2050, también en la línea de variabilidad natural y lejos de los 2’8º previstos y los 4’8º de los enfebrecidos del IPCC. El caso es que desde agosto de 2001 a agosto de 2014 no se ha producido tendencia alguna. ¿Entonces?

Ríos de tinta.






[1] Violencia gráfica extrema