25 jul 2015

DE BUSCAR -PARA CELEBRAR- AL PATRÓN DEL TURISMO Y LOS TURISTAS


En el 1er vermú de hoy (sábado de calor y piscina -35’3ºC-), cuando a lo lejos resonaba la mascletá de medio día que en honor del Santo Patrón de Benidorm -San Jaime; en algunos otros lugares le dicen Santiago- se disparaba, no hemos tenido mejor ocurrencia que plantearnos si había -o no- Santo/a Patrón/ona del Turismo. Somos así; los peligros de la ociosidad sabatina ante los efluvios del alcohol.

No tengo ni idea”, he soltado. Es que todos me miraban con aire inquisidor. Y yo qué sé. Me sacan de San Francisco de Sales (Periodistas), San Isidro Labrador (Agrónomos)  y San Alberto Margo/San Isidoro de Sevilla (Geógrafos) -que en mis tiempos nadie se ponía de acuerdo en cuál-, y no soy nadie. Ah, y Santa Nefija, la de la prostitutas (que me acuerdo, y he confirmado, de aquellos años de mocedad y dichos).

Pablo ha tirado de Internet en el móvil y… resulta que el Santo Patrón del Turismo es San Francisco Javier, desde el año 1952 (cosas, de Pío XII).

-                  -- ¿San Francisco Javier?, hemos coreado cual coreutas de una tragedia griega.

Y, claro, de rebote, un…

-                  --  ¿qué pinta el navarro en esto del turismo?”.

Y Pablo, sin abandonar la conexión, cuenta que “es que le dio por ir abriendo misiones y viajando siempre más allá… y que por eso”.

A partir de ahí se ha abierto un debate que ya quisiera algún Parlamento patrio de baratija autonómica. ¡Qué nivel, Maribel!

Puede que del Santoral andásemos algo desfasados, pero de ideas íbamos sobrados. De vermú, no; era el primero… aunque a eso de la una de la tarde no sabría yo qué decir.

El que caso es que no estábamos conformes con la decisión papal del duodécimo Pío (en controversia por haber ocupado la Silla de Pedro durante la IIGM); como si eso fuera a cambiar las cosas. No tenemos nada contra San Francisco Javier, pero no nos parece vinculante su actividad pastoral con el patronazgo del Turismo o la de los turistas. Y en el debate hemos adolecido de un ponente a favor del santo, pero es que ese nombramiento no entraba ni con calzador; y para los imposibles ya está San Judas Tadeo (Pablo lo ha buscado en Internet y yo corroborado para escribir esto), a quien no hemos invitado al vermú.

Y consumiendo batería y datos del móvil de Pablo hemos ido viendo -y juzgando- posibles candidatos. El Santo Patrón -o la Santa Patrona- debía de cumplir con los requisitos canónicos (en los que no íbamos a entrar) y, por encima de todo, estar vinculado al turismo.

-                 --  ¡Ya está!, ha dicho Pablo blandiendo su seis pulgadas. “El Patrón de los Turistas es San Veremundo”. 

Nunca nadie de los presentes oyó ese nombre.

-                  -- Y eso, ¿por qué?, volvimos los coreutas a corificar.

-                 --  Acabo de encontrar en una página que el patrón de los turistas es San Veremundo” (¡cosas de la Internet!).

Ve-re-mun-do.

-                  -- ¿Dónde lo pone?

-                --   En una página de patronos varios
-              
                 --     [Como para creérselo];¡Ah!; y, ¿es fiable?

-               --   Internet a primera vista [vamos, que no pasa la prueba del algodón; pero lo pone].

Conversación de vermú; ociosa, faltaría más.

-              --   ¿Y de dónde era?

-              --   De Navarra, también[estos navarros están abonados al santo patronazgo turístico]; “Murió en Irache”.

-             --    ¿Y por qué?

Pregunta que puede parecer doble (¿por qué murió? y ¿por qué es patrón de los turistas?) y es sencilla (¿por qué es patrón de los turistas?).

-             --   Porque se volcó con los peregrinos del Camino de Santiago [estuvo rápido Pablo].

Mira, por ahí vamos bien. El Camino de Santiago (la calle Mayor de Europa) es la primera iniciativa turística que al parecer existió… y se mantiene. Con él nacieron las primeras necesidades turísticas y comenzaron a cubrirse (alberges, posadas, hospitales y un largo etcétera que llega hasta el sistema de cambio de moneda: el Cirial de San Ildefonso, la Hermandad de Cambiadores de Moneda).

En casa, en seco y a la sombra, compruebo que San Google de Internet dice que “es el patrón del Camino de Santiago en Navarra”; vamos, que deben haber otros; pero este, San Veremundo, nos ha gustado. Pablo nos lo vendió bien.

Nos ha caído bien San Veremundo (San Bermudo, vamos) a golpe de vermú. Y mucho más el recordatorio de su celebración: “Mientras el mundo sea mundo, el 8 de marzo San Veremundo”. Esto ya no se olvida.

Veremundo era un benedictino y en el Camino estaba su función; y parece ser que la hizo fue bien.

Total que hemos acabado con la botella de vermú (cada vez son más pequeñas y nosotros más y con más hechuras) y hemos pasado a la cerveza (esta vez sin alcohol) y el contraste en boca era incluso desagradable; al principio, solo al principio. Lo mismo que pasa con el santo este: al principio lo desconoces y a fuerza de mentarlo -Veremundo, Veremundo, Veremundo- terminas hasta por cogerle cariño.

Y así, nos decantamos por este Veremundo mejor que por el otro santo que se nos fue a China… y lo que hay que hacer, en esto del turismo, es que vengan. Y una vez que vengan, cuidarlos un poco para que vuelvan, como lo hacía Veremundo en el Monasterio de Irache. Lo dicho, nosotros apostamos por Veremundo. Y todo queda en Navarra… aunque no hemos dado con el Papa que lo propuso (lo canonizó Alejandro III, cuenta Pablo).

Mientras Benidorm celebra Sant Jaume y España Sant Yago, nosotros brindando por San Veremundo. Y a las 14’10 retronó el trueno gordo, Pablo guardó su iPhone. Y nos fuimos al agua como críos.




PD: Lo más interesante de la consulta que hacía Pablo al Santoral de Patronazgos -y nos relataba- ha sido descubrir que hay distintos patrones para el tema de la lactancia: para las madres que lactan, San Mamerto de Vienne; y para los hijos que se nutren, San Guenalio, que era el tercero de un parto y que consiguió que la madre, en minutos, generara un tercer seno en el que mamar. ¡Genial el Santoral!

Por cierto, Santa Águeda está en esto de la teta también en cuanto a cuitas dolorosas.






23 jul 2015

DE ‘AI’, LA SERPIENTE DEL VERANO DE 2015 EN BENIDORM


La cosa se está liando y de culebrilla de verano vamos a pasar a serpiente, tipo boa, de verano.
Ayer metieron en esto al Secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer.

Él, que está disfrutando de la tarjeta Visit Benidorm (ah, ¿que no existe?; pues deberían inventarla), con tanto ir y venir y reunirse aquí, y todo eso,  y va y se encuentra ayer con que le endilgan lo del AI. Y van y le piden un posicionamiento.

Y el señor Colomer, que fue alcalde del turístico municipio de Benicasim se encontró ante la tesitura de elegir entre tres respuestas posibles:

a)  el AI es una cabronada de espanto, aunque más bien es un espanto de cabronada el AI.
b) no sé a qué viene tanto revuelo y si me pincho, grito ¡AI!, y
c)  exponer la letra menuda del Capítulo LXVIII del tomo IX del Libro de Petete de la Filosofía del Turismo, de la escuela del realismo científico y del idealismo lógico, siempre y cuando apostando por el método Dilthey de las ciencias del espíritu, sean tenidas en cuenta las propuestas del Círculo de Viena -en concreto, las de Kauffman-, para lidiar con dos dobles cambiadas.

Y, ¿qué es lo que hizo el señor Colomer? Pues encaminar sus pasos por la tercera vía: la C. Hablar, habló, de la bondad de la diversidad del turismo.

Y el colmo es que hay quien encuentra en esa respuesta el clavo ardiente al que agarrarse y va y dice que Colomer les dio la razón.

Llevé ayer toda la tarde intentando saber qué se quiso decir con lo de la diversidad del turismo, porque en la cualidad de lo variado no encuentro yo sostén al concepto. ¿O sí? Como siempre hay alguien cerca que sabe más (aunque a veces es de sabor y no de sabudiría) me explica que se refería el político a las clases y actividades. Y por un momento pensé en el colegio: clases y actividades. Y no, clases de turistas en función de lo que buscan o a lo que aspiran. ¡Toma ya!

Pero no; hasta hubo quien me habló de la diversidad en el Turismo pero referida al trabajo en hostelería. Así que pensé y pensé, y terminé por exclamar: ¡Cuán diversa es la composición de la fuerza laboral en el turismo! Y tras hacerlo, advertí que Colomer no iría por ahí.

¿A quién se le ocurre preguntar al Secretario autonómico -así, a bote pronto; sin anestesia ni nada- por la cuita local? Lo lógico era una respuesta similar a la propinada sobre el sexo de los ángeles.

Y luego vino lo de la “ciudad abierta”. Me acordé, aun siendo cinéfobo, de Rosellini (Roma, ciudad abierta)… que no es el caso de Benidorm. Y hasta me acordé de quienes preconizan que cuando se acabó el open-field, nació el enclosure, el hombre encontró el camino hacia el futuro y el progreso. Aperturasssss. ¿Recuerdan lo que nos trajo la apertura en el 7º Arte patrio? Pasamos del “Alba de América” al “Pierna creciente al falda menguante” y ‘éxitos de taquilla’ similares.

Nuevamente, alguien me insinuó que Colomer no iba por ahí. Debí imaginarlo.

De todas maneras, para entender la cosa y ya que mañana tengo sesión con los que se posicionan contra el AI, voy a ilustrarme con el documento Tot Inclòs de la Coordinadora Libertaria de Mallorca. Lo que no averigüe ahí… Dicen que es un “material de combate”.

Y parece que de eso se va a tratar a partir de ahora.

PD. Por… cierto. Luego se reactivó el compromiso con la Cátedra Pedro Zaragoza Orts. ¿Han reparado en que el profesor Mazón, su director, y su equipo es hipermega competente en estudios de Sociología del Turismo…? El que avisa es avisador.




19 jul 2015

DE LO QUE SÓLO ES UNA ANÉCDOTA MIENTRAS DEJAMOS ESCAPAR EL FUTURO


A las 8’10 (AM) me ha llamado un amigo. “¡Carlos, que es domingo!”, le he respondido con resignación cristiana. Y ni me ha respondido. Él, a lo suyo: “¿Has leído en ‘Información’ lo de ‘A vueltas con el modelo Benidorm’? Y yo, a lo mío: “¡que son las 8 y 10!”.

Carlangas es así; donde esté, preocupado por Benidorm. Y me ha sacado de la cama; lo que no hace “Putoperro” lo ha hecho hoy Carlitos. “¡Confunden el ‘todo incluido’ con el ‘modelo turístico’ y lo meten, con cuña, en lo referente al ‘modelo de ciudad’!; ¿tú te crees?”.

Y ese ha sido el resorte que me ha impelido a la ducha y al ordenador. En caliente, como que ¡mejor que no! Un 8-9-8 en ayunas y un paseíto. A las 8’30 (AM) ya estaba yo en la calle con el semoviente de la unidad familiar para digerir la noticia.

Gente bajando de la zona Disco -algunos con desmedida euforia se pasaban, unos a otros, una descomunal sandía… que ha terminado bien cascada-, la zona azul muy despejada, poco tráfico y a pesar de ello una ambulancia haciéndose notar (y no sé para qué), unas chicas arrastrando maletones inmensos y consultando un mapa, la playa con algunos madrugadores, el paseo muy concurrido de runners y aspirantes a ello, gente desayunando en alguna terraza, algún que otro vehículo “extrañamente” aparcado, muchos paseantes de congéneres de “Putoperro”… Vamos, lo de siempre.
Lorenzo se ocultaba entre alguna nube y daba un respirín matinero. Las hamacas playeras casi en perfecto estado de revista; alguna sombrilla azul ya estaba abierta.

Y yo me he acordado de Giles Tremlett, el británico que en “España ante sus fantasmas: Un recorrido por un país en transición” nos da un señor repaso, pero termina haciendo un panegírico de Benidorm: “Benidorm, por horrible que sea (que le pueda parecer a él o alguno de sus lectores), es un monumento al trabajo duro y a la determinación”. “Milagro” nos llama en algún pasaje. Cuatro capítulos, y la obra va de toda España, para Benidorm. “Gran turópolis” (turópolis, ciudad-turismo, nuevo palabro para Benidorm), nos llama. Si “España es una superpotencia mundial del Turismo Benidorm es el símbolo por antonomasia de este estatus”. O que “Benidorm es a los paquetes turísticos lo que Las Vegas al juego: la indiscutible capital del mundo”. ¡Cómo tira el veguero!


A lo mejor, alguien debería leerse a Tremlett y valorar la opinión del periodista de The Guardian. A Tremlett y a una legión de analistas de la realidad de Benidorm… que, mira por dónde, ninguno está en el Ayuntamiento.

O a Arcai Espada (Ebro/Orbe). Allí puedes leer lo de “Benidorm es uno de los mejores lugares del mundo para no estar solo”. ¡Genial! En una conversación con Iribas, éste le recuerda que “Benidorm es el mejor parque temático”. A lo que replica el autor que “Benidorm es el concurrido dominio del ocupante ocasional, del inquilino” y vuelve a aparecer la comparativa de la Coca-Cola de 2 litros: divertida, refrescante, para todas las edades, para todas las horas y que combina bien con todo.

¿Debatir el ‘modelo Benidorm’ en un pleno? Si es para proponer un debate serio y profesional donde los políticos de turno (los concejales) estén sólo como mirones (para ver si aprenden algo), pues naturalmente que sí. ¿Para otra cosa?, naturalmente que no.

Convertir el absurdo debate que ha propuesto el PSOE -¡¡y aceptado el PP!!- sobre una mínima modalidad hotelera en el equivalente al modelo de ciudad es intentar lo imposible. Y sobre eso, lo imposible, Napoleón ya se pronunció: “Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes”.

Si hay que valorar algo es el modelo (económico) de ciudad. Ya está bien de decir que Benidorm es una ciudad de servicios… porque sólo hay un servicio: turismo (ocio, recreación, alojamiento, restauración, compras). No hay más servicios que en las demás ciudades: un transporte elemental que distribuye mercancías y traslada personas, una banca sencilla de intermediación financiera, un comercio con las mismas tiendas que en todas las demás ciudades, una sociedad de la información en mantillas… Sólo Turismo: estancias y viajes con los aditivos de ocio y recreación para los cinco sentidos. Sí, una ciudad terciaria con mínima incidencia de lo público y tremenda de lo privado; un terciario social; un terciario expansivo que se estabiliza por lo regresivo; un terciario evolucionado en una sola vía y en una única dirección: el Turismo.

Echen mano, si no, de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE): Comercio, Hostelería y restauración, casi todo. Transportes y comunicación, para andar por casa. Servicios a la producción, para no ser flor de un día. Otros Servicios… se suponen. Somos Terciario de Bienestar Social (actividades de incremento cuantitativo de bienestar social) con alguna laguna; pero líderes en Turismo.

Trabajemos ese campo: Turismo. Ahora (bueno, hace ya un tiempecito) se habla del Sector Cuaternario, el del Conocimiento, y del Sector Quinario, el de los Servicios sin ánimo de lucro… que no debe ser el nuestro.

Para estar de cara al futuro hay que hablar de población (ojo a las cohortes del futuro; hay que mirar más allá de los Millennials), hay que hablar de financiación, hay que hablar de cómo mejorar el conjunto. Hay que hablar de las personas y su futuro, de los estándares de habitabilidad, sostenibilidad y economía. Hay que hacerse un lavado de cara, una expiación de las culpas de infracalidad antes de hablar.

Hemos llegado aquí por las condiciones del lugar y de la materia prima de los pioneros; hemos llegado aquí por inercia, por la misma inercia de aquél primer empujón. Todo lo más, habrá que matizar el camino de las llamadas “áreas suaves” de la economía, de las actividades en torno al turismo, pero con introspectiva; mirándonos bien por dentro. En casa tenemos el origen de todos los males… que no es la mínima demanda internacional del ‘todo incluido’.

Vuelvo a Tremlett, se acaba el Partagás. Ya están llegando los autobuses que desde La Mancha y el Altiplano murciano traen a domingueros ansiosos de las playas de Benidorm; un par de horitas de trayecto y antes de las diez a tostarse al sol. Se desparraman por el paseo camino de la playa.

Y yo, echando de menos a José Miguel Iribas que bien pronto buena respuesta les hubiera endiñado a los del modelo, termino con el británico Tremlett: Le tengo cada vez más respeto a este milagro recargado, a esta máquina turística eficaz y estridente que vende una cosa y sólo una: el placer de unas vacaciones de dos semanas lejos del departamento de contabilidad, del teléfono de ventas o de la fábrica”. En eso, Benidorm es único e insuperable, una cálida localidad de acogida que ha sabido reinventarse y adaptarse siempre a los nuevos tiempos.

Benidorm, nos guste o no, son las vacaciones de la gran clase media. No lo echemos a perder por no saber ni lo que queremos.

He leído en la Memoria de la producción de Bikini (Ocar Bernarcer-Joana Martínez) que lo de Pedro, don Pedro, fue “más allá de soñar un futuro distinto, la capacidad de llevarlo a cabo”. Reclamo el espíritu de don Pedro, el fantasma si quieren: recobremos el futuro, hagamos realidad la quimera, no nos quedemos en la anécdota. Busquemos ese Benidorm 2050.

La propuesta del PSOE, que irá al próximo pleno -la del AI-, no es más que la anécdota de las vacaciones en Benidorm. Benidorm es un fenómeno complejo; sólo hay que entenderlo.






18 jul 2015

DE BAIA, TAL VEZ EL PRIMER LUGAR DE VACACIONES


Al oeste de Nápoles, en el golfo de Pozzuoli (Puteoli, cuando el Imperio Romano), se encontraba Baia/Baya; y aquél golfo también fue conocido como Sinus Baianus.

Se encontraba, digo, porque entre el vulcanismo y la sismicidad aquella ciudad de Baia está ahora a 15 metros de profundidad (Parque Arqueológico sumergido de Baia). Nada que ver con la Baia actual en cuanto a emplazamiento (en la línea de costa actual), pero sí en cuanto a actividad. Debe su nombre a Baio, el timonel de Ulises, que, cuentan (Licofrón de Calcis, III aC), estaba allí enterrado, en Baia.

En el siglo I aC Pompeyo venció a los piratas que asolaban las costas de Campania y aquello comenzó a vivir una etapa dorada con las vacaciones de la aristocracia romana. Baia se convirtió en el lugar de veraneo más famoso. Desde Marco Licinio Craso (el que acabó con la revuelta de los esclavos de Espartaco) a pie de mar, a Julio César (en el actual Castello), todo el que era alguien en Roma tenía en Baia su casa de verano.

«Baia da Villa Schiano Di Pepe» de Oliver-Bonjoch
Porque tirando de Estrabón (Libro V), Plinio (en su Laurentium), Dion Causius (XLVIII), Propercio (en A Cynthia), Séneca (en sus Epístolas), Cicerón (en Pro Cornelius) y Marcial (Libro I) sabemos que Baia era un resort turístico de primera magnitud: villas y torres jalonaban la costa, los jardines acompañaban todo el año, por mor de la temperatura, y su clima hacía apetecible a Baia en invierno y, especialmente, en verano.

Estrabón cuenta que “todo el golfo (de Puteoli) está ocupado por las ciudades antedichas (Puteoli, Baia, Cumas y Misenum), y entre ellas, por jardines y villas, unas a continuación de las otras, por lo que representa el aspecto de una sola ciudad”.

Dión Casius señala que estas villas -y torres- son “muy apropiados para pasar la vida y practicar ejercicios deportivos”.

Es Horacio el que nos cuenta que tan complicada se puso la cosa del suelo para construir en Baia que en Roma, en el Senado, se habló de habilitar fórmulas para “invadir” el mar (ganar terreno al mar). La traducción de Renato Ferrara dice: “d’invadere perfino (incluso) il mare con le nuove construzioni”.

Baia de llenó de albergues y posadas para que pudieran disfrutar del “veraneo” también otras clases menos adineradas; y de campamentos para quienes atendían los negocios de la temporada. Los clásicos cuentan que los lugareños abrían negocios para aquellos “veraneantes”. Desde excursiones al lago Lucrino -como hacía el tal Orata, un importante personaje que contaba con esa concesión-, hasta actividades náuticas (¿vela?, ¿pesca?; porque lo de la banana, la moto acuática, el parasailing y el cablesquí… no operaban por entonces). O tiendas, como la de la famosa patricia puteolana Gratidia, de aceites bronceadores que vendía en su “taberna ungüentaria” y cuya fama llegó a Roma (el SEUR de entonces se forró enviando paquetes).

Vamos, que estaba ya todo inventado de cuando los romanos. Desde la colonización intensiva de la costa a la especulación del suelo, pasando por la idea de ganar terreno al mar, los recursos turísticos, el tostarse al sol o el bikini, que también vienen de por aquél entonces. Recordemos que, aunque más al Sur -en Sicilia-, en la Villa Casale, en Piazza Armerina, se localizaron los frescos de las chicas en la playa con sus bikinis, que es como dicen que iban por las playas de Baia.

La fama de Baia procedía del clima y de la fiesta, de la eterna Saturnalia en que vivía: bebida, juego, libertad y licencias de costumbres. Disfrutaban del mar y de los placeres terrenales, aunque aún no habían inventado el Ku y similares.  Cicerón la llamó Pusilla Roma: Roma en miniatura… por su belleza, su aristocracia y… por ser un sitio “de fiesta y perdición”, como denunció el moralista Marco Terencio Varrón.

A Baia se iba a disfrutar del mar -talaso- y de las aguas minero-medicinales. Porque ese era otra gran atractivo. Las propiedades terapéuticas de sus fuentes ya están descritas en el siglo II aC. Los grandes templos estaban asociados a fuentes termales y piscinas (Diana, Mercurio, Venus…) aunque otras fuentes gozaron de fama (Truglio, Sodanda, etc.).

Total que en pilentum (carro cubierto de dos ejes, 4 ruedas, útil para transportar mercancías) y en carpentum (la, digamos, berlina deportiva de la época, 1 eje, 2 ruedas, sólo para personas y equipaje ligero) se desplazaban aquellos romanos (patricios y con pasta gansa) a sus lugares de veraneo. Y terminado aquél, regresaban.




17 jul 2015

DEL DICCIONARI DE BENIDORM… YA ESTÁN LA WEB Y LA APP


En septiembre de 2014 escribía yo: “en mayo de 2015 con un solo click y a través de un dispositivo electrónico cualquiera se podrá conocer un significado concreto, científico y cierto de un aspecto toponímico, patronímico, cultural, histórico, urbanístico, arquitectónico, turístico, anatómico, biológico, médico, literario, lingüístico, festero, etnográfico, gastronómico… o lo que sea sobre Benidorm”.

Y no ha sido en mayo -¡Válgamer Dior, Christian Dior!- pero el 17 de julio, a las 9’30 h. de la mañana ha sido cuando los alumnos de DAW y DAM (Desarrollo de Aplicaciones Web y Desarrollo Aplicaciones Multiplataforma) han presentado lo realizado: ¡un proyecto espectacular! que tiene ya en la web (aunque ahora, de acceso restringido) el Diccionari de Benidorm en un click.

No, no está aún digitalizado todo el diccionario -faltan entradas- pero han desarrollado la arquitectura de la web y de la aplicación para el móvil y tableta que hemos podido comprobar que funciona y muy bien. Han trabajado en plan empresa y han creado un producto multiplataforma que los Reyes Majos (es que no hay nada de magia en esto y sí muchas horas de tesón) podrán traernos en enero de 2016.

Bases de datos, fotografías, textos, geolocalización, enlaces, conectividades, formas de compartir contenidos, videos en algunas entradas. Todo el motor descansa sobre el chasis, todo está conectado y la carrocería favorece mucho el conjunto. Falta completar la digitalización de algunas entradas y listo. Los alumnos que han desarrollado las plataformas descansarán este verano y con el nuevo curso lo terminarán. Aunque ya han dicho que este verano seguirán buscándole las cosquillas a las casi infinitas posibilidades de la plataforma que ellos han creado. Seguro que les habrán aprobado.

El acto de hoy era pura y llanamente académico; pero allí que hemos estado para comprobar un trabajo eficiente que acercará el Diccionario (Enciclopédico) de Benidorm en valencià, castellano e inglés a golpe de click. El alcalde de Benidorm, Toni Pérez, se comprometió a garantizar el proyecto y renovar el convenio. Pasqual Almiñana, director del Diccionari se mostró “impresionado por el resultado del trabajo” que, insisto, sólo unos pocos pudimos ver. Pero los alumnos se lo han currao bien y han dejado la puerta abierta a gestionar nuevas entradas y aplicaciones al Diccionari.

Y yo he confirmado que ando pez en esto de la programación informática con nombres como Json, tinyMEC y aply Key; pero he tomado nota de todo.





16 jul 2015

DE PRORA, QUE EN LOS AÑOS 30 TODOS PENSABAN EN VACACIONES…


Cuando el otro día les conté lo de los campamentos británicos de vacaciones en cabañas, tan primitivos ellos, debí de haber introducido la iniciativa teutona de aquellos días; sólida y hormigonada. Pero yo iba a tratar el tema del ‘todo incluido’ y en este ejemplo no entraba.

En fin, este Post va de resort turístico “singular”

Cosas de la Alemania Nazi, que también pensó en las vacaciones de la gente; de su gente… con campos de concentración de fiesta, como alguien llamó a esta iniciativa de 5 grandes resorts turísticos nazis. De los cinco, solo Prora vio la luz, aunque nunca albergó ningún vacacionista.

En la Isla de Rügen, en el Mar Báltico, por la obra y gracia de la organización Nationalsozialistische Gemeinschaft Kraft durch Freude, más conocida como Kraft durch Freude (Fuerza a través de la Alegría, KdF), se comenzó a construir en 1936 un resort turístico de narices.

La KdF era como una agencia de viajes que organizaba vacaciones muy baratas -por lo general crucerillos fluviales- para los trabajadores nazis.

Y así y allí levantaron ocho bloques -ocho- de edificios (de 550 metros de largo cada uno -y 5 pisos de altura-, que uno al lado del otro suman casi 5 kilómetros de bloques en hilera; cómo para haber quedado con los del bloque 1 estando en el 8). En total, Prora eran 10.000 habitáculos pensados para otras tantas familias arias en vacaciones, con piscinas, teatro-auditorio, salas de baile... Vamos, un Marina d’Or alargado; que tenía de todo. Se llamó (y se llama) Prora, “el Coloso de Rügen

En 1939, cuando estalló la IIGM, los trabajadores de la inacabada Prora fueron destinados a la base de Peenemünde, y Prora, que estaba prácticamente finalizada, se quedó compuesta y sin turistas. Y los obreros sí terminaron la base de las bombas volantes V.

Y, tras la derrota, Prora terminó albergando al Ejército soviético y al de la RDA; y cuando la unificación tuvo sus más y sus menos. Los rusos, con su cuartel ubicado en uno de los bloques, habían derribaron uno de los bloque por su deterioro y el conjunto se iba deteriorando poco a poco.

lo rehabilitado convive aún con lo viejo
Tras la reunificación de Alemania, la fundación Neue Kultur se volcó con la ciudad balnearia que nunca fue tal. Su preocupación era mantener Prora como monumento histórico y desde 1992 trabajaron en ello con el apoyo de la UE. En el año 2000 pudieron abrir un Centro de Documentación; en 2012 la sociedad Centro de Documentación de la Sociedad Prora se hizo cargo de la gestión del edificio 3, donde se alberga.

Pero el entorno, muy grande, iba perdiendo atractivo poco a poco desde 1992.

En 2004 se pone en marcha Neue Prora y se comenzaron a vender los bloques uno a uno para ponerlos en actividad: que si uno para hotel, que si otro para apartamentos de mayores, que si otro para rehabilitación y viviendas de lujo, que si otro para albergue juvenil (desde 2011, en el Bloque 5), que si otro para otro hotel… Vamos que en 2015 Prora ha vuelto a la vida.

Prora está sobre una barra arenosa de unos 9 kilómetros de largo y dos de ancho, llamada Schmale Heide que se ancla entre la península de Jasmund y el saliente de Granitz (una masa boscosa que hoy es Reserva de la Biosfera), al sureste de Brinz (famosa ciudad balnearia del XIX) y delimitada por el puerto de la señorial Sassnitz (tradicional ciudad balnearia), en la Isla de Rügen; su playa es de arena blanca entre el Báltico y la bodden (laguna típica de Pomerania, de origen glaciar, donde se mezclan aguas dulces y débilmente salinas) Kleiner Jasmunder que otorga un atractivo de agua y densa vegetación. El lugar, ideal.

Prora es, aún hoy, uno de los edificios más largos de Europa; ahora se están desarrollando modernos apartamentos sobre la vieja y sólida estructura y parece que vuelve a ser un lugar de vacaciones frente al mar.





15 jul 2015

DEL 'ALL INCLUSIVE': EL PROBLEMA ES, REALMENTE, OTRO


Voy a permitirme un nuevo Post sobre el ‘todo incluido/all inclusive/AI’; voy a filosofar. Y digo filosofar porque si de verdad supiera algo de esto… hubiera puesto en marcha una actividad turística, tal vez sería un alojamiento ‘all inclusive’, y no estaría aquí dándole que te pego a la tecla.

Podría zanjarlo, dando la razón a los polemistas, con un “la cuestión es si el hotel se gestiona sosteniblemente en el entorno económico en el que se incardina”; porque, resulta que, para el hotel maximizar su contribución a la economía local debería ser el objetivo filosofal turístico-económico natural… según todos los tratados filosofales de Turismo. Vamos que, lo mismo que se procura la sostenibilidad ambiental, se debe procurar la sostenibilidad económica del lugar. Los impactos económicos del turismo son clave para la pervivencia del destino. Y podría decir más de localitos y garitos, pero lo cómodo es ir al mamotreto: al hotel.

Ayer tarde, Antonio Mayor (presidente de HOSBEC) salió a la palestra con una muy buena respuesta. Y como viene al hilo de lo que decía yo ayer, destaco eso de que “ochomil turistas entre 300.000 en el momento de mayor carga de visitantes, no puederesultar nunca un problema”. Y apuntillo el tema con lo que más me ha gustado del presidente hotelero: “El problema seguramente es otro, pero costará admitirlo”. Seguramente no, señor Mayor: el problema es otro, muy concreto, y no, no quieren admitirlo.

Pero una cosa es segura: sencilla y llanamente, hay turistas AI. Y hasta el momento, la únicapropuesta de solución al tema ha venido desde el editorial de Radio SirenaDigital (Manuel Abad). Pero hay más tela que cortar.

PhocusWright, que investiga estas cosas de la industria del viaje y la actitud de los viajeros, en una reciente investigación de mercado señalaba el aumento de este tipo de solución vacacional -‘al inclusive’- que en 2013 representaba el 12% de los turistas mundiales. Sí, y tal vez por la crisis, es una modalidad que ha subido, porque en 2010 era del 8%. Y sí, no tengo datos de 2014; lo lamento.
Y es que resulta que sí, que ahora se mira más el bolsillo. Vale que casi podemos gritar que la crisis 2007-2014,5 es historia; pero sigue faltando toda la alegría que ya nos gustaría. Y sin embargo, la cosa se mueve, aunque sea AI.

Ahora, dicen los estudiosos, tenemos turistas “independientes” que se valen de la red de Redes para todo, los turistas “clásicos” que siguen confiando en el TT.OO. a través de la agencia o por la web, y los turistas AI (‘all inclusive’) que pase lo que pase seguirán fieles a esa fórmula. Y dentro de los AI tenemos a los que buscan ese tipo de servicio en un resort urbano (del que hay poquísimos estudios de impacto económico) o en un resort turístico ajeno a la civilización urbana y hasta europea, (de los que hay innumerables estudios de paraísos tercermundistas).

La clave del aumento del turista AI está en que es esa fórmula ofrece bastante más que la simple estancia y alimentación. Lo decíamos ayer; la clave está en las extras. Hoy sabemos que están ya negociando con las aerolíneas para un aumento de peso de las maletas y otros posibles atractivos con los proveedores locales para quienes opten por la fórmula AI. Si, aquí, el que no se mueve…

El Premio Nobel de Economía 2009, Oliver Williamson, con su Teoría de la Transacción-Coste ha sentado las bases de algunas investigaciones modernas sobre el impacto AI. Pero no hay que ser un cerebrín para llegar a conclusiones como que “Aún donde se dan precios bajos llega el todo incluido” (C Bladh & HJ Holm, Lund Univ. 2013). Es que el AI no está en función del resort sino del cliente y del agente vendedor. Nadie está libre, pues, del ‘all inclusive’. Y coincido con Antonio Mayor: “el ‘todo incluido’ nada tiene que ver con poderes adquisitivos o niveles de renta, ni con turistas de mejor o peor calidad”.

Ah, la calidad de los que vienen -eligen- a Benidorm es la mejor. Cuestionar esto deja en mal lugar al cuestionador (1er Principio Fundamental del Turismo-recepción: no hay mejor turista que el que elige Benidorm)[1].

Y la verdad es que no he encontrado nada científicamente decente como para hincarle el diente al turismo AI en Benidorm. Y de lo que he encontrado por ahí, a vuela pluma, es sorprendente. Un estudio del comparador travelsupermarket viene a señalar que 1 de cada 10 turistas británicos prefiere AI y que de ellos sólo el 13% de los que compran vacaciones AI no abandonan nunca el complejo; el resto, el 87%, a pesar del ‘all inclusive’, sale a gastar en el destino turístico, fuera del Walhalla/Shangri-la donde lo tiene todo. Pero no señala el estudio en qué tipo de alojamientos y ciudades ha investigado (urbanos o extraurbanos). Ahora bien, el estudio también señala que “el gasto que efectúan depende del lugar en que se encuentren y de la oferta ante la que se encuentren”.

A Heather Skinner, una consultora autónoma, le leí que en Turquía sólo es el 10% de los turistas AI los que salen del resort y que sólo se dejan el 2% de presupuesto vacacional en el enclave urbano más inmediato. En Turquía, digo. Y otro estudio de Tourism Concerm (2014) para destinos AI (en Kenia, Barbados y Tenerife; ninguno de ellos urbano) sólo señala que el comportamiento del huésped AIes diferente” y que de los AI urbanos hay muy poco trillado en investigación.

Para datos genéricos hay que llegar al Travel Cost Barometre, de la Post Office británica, resulta que 2 de cada 3 de las familias encuestadas en vacaciones tipo AI se gastaron 233 libras más de la cuenta (de las previstas) de promedio fuera del hotel/resort IA porque no les gustaban las marcas de las bebidas -o porque les pasaba lo mismo con la comida- y salían del hotel a gastárselas esas libras extra en la oferta local. Y encima, cuando salen, a través del Worldwide Holiday Costs Barometer (2015 en este caso) saben lo que les puede costar la cosa y van, casi, sobre seguro.

Los británicos, por ejemplo, se lo piensan mucho y tienen elementos de juicio a su alcance antes de tomar la decisión de hacía donde encaminar sus vacaciones.

Por favor, seamos serios en esto. Y si queremos opinar, hagámoslo con conocimiento de causa. Que no nos vayan a tomar por el pito del sereno por salir a pitar cuando debemos callar. Hay muchos establecimientos en Benidorm que no pasan la prueba estética del algodón; a lo mejor, empezando por su erradicación, ganamos algo.

Cuando exista un estudio del hecho, opinen; antes no.





[1] Para cualquier otro destino turístico el principio es el mismo; sólo cambia el final: se incluye el nombre del lugar