19 mar 2016

DEL HUEVO... Y DEL PADRE


Hoy, 19 de marzo, San José, se conmemora el “Día del Padre” y ayer, con un amigo, en la hora del vermú (¡qué antigüedad!) nos ofrecieron un huevo duro de tapa (que aceptamos al compás que un par de buenas cañas) y filosofamos sobre la frase aquella de “cuando seas padre, comerás huevos”. Y ahora voy, a medio día, y lo cuento.

¡Qué pocos huevos habrían y a qué precio estarían… cuando se inventó la frase!

Y lo de “pocos huevos” entiéndanlo en cantidad e incluso en calidad, pero no en contundente muestra de valor, por lo general, machista…

Claro, que en esta acepción de valor exceptuamos al caballo del general Espartero, muerto en 1789 (el general; que del caballo poca información hay), famoso por la alusión popular y admirativa a los huevos que exhibía, sobre el pedestal, el equino sobre el que monta en general (1886; calle Alcalá con O’Donnell, frente al Retiro) y cuyo nombre yo no he podido averiguar. Hay caballos ilustres por muy distintos motivos, y este, que tiene extendida fama por atributos, no averiguo su nombre: “Marengo”, leo, era el nombre del caballo de Napoleón (muy francés y a la moda), “Strategos” (muy griego; por eso no trago) el del púnico Aníbal, “Bucéfalo” el de Alejandro, “Babieca” el del Cid, “Torda” era el nombre de la jaca torda de mi abuelo José, “Rocinante” el del jamelgo de don Quijote… y hasta el burro de Sancho (al mamífero équido doméstico me refiero, al rucio -aunque rucio sea solo un color canoso-; que el del mamífero humano ya he señalado su nombre) tenía por idem “Rocinante”. Pues del caballo del general Espartero, Baldomero, observo que no consta el nombre (del jamelgo). 
Cuestión de huevos lo ha hecho famoso pero en genérico (como los medicamentos). Tan famoso como a don Bartolomeo Colleoni, afamado condotiero (vamos, mercenario) que lucía 3 -sí, 3- en su escudo heráldico… que le venía que ni al pelo al apellido (Colleoni… hagan ustedes mismos la derivada). Pero el bravo Colleoni los exhibía porque su estirpe venía de castradores de caballos y no en alusión a su íntima anatomía; aunque bravura y gónadas derrochó en defensa de la Serenísima República de Venecia.

El caso es que… volviendo a los huevos… me contaron en su día en la EUITA de Orihuela, donde seguí mi aventura universitaria, que la avicultura debió comenzar 8.000 años atrás (entonces y ahora, que por casi 40 años más nada va a cambiar) cuando en zonas selváticas del sudeste asiático comenzaron a domesticar las gallinas de la jungla, muy útiles por sus huevos (en sentido alimenticio y reproductivo) y su carne. El caso es que con el tiempo -y algún regalo caravanero- las gallinas invadieron la Magna Grecia antes que Alejandro Magno llegara en su marcha imperial hasta la India; es que, dicen los expertos, de allí, de la India, nos llegaron.

En Egipto eran muy apreciadas, pero los egipcios preferían los huevos de pato y oca que eran también aves, pero más dados a anidar, por lo natural, en las riberas del Nilo (cuenta una estela en tiempos de Tutmosis III unos mil quinientos años antes de Cristo). A la vieja piel de toro parece que llegaron, parece -insisto-, en torno al siglo VII aC pues hay referencias a ellas en la colonia fenicia de Malaca (Málaga).

Cosa de fenicios, de punos púnicos (de Poenici vendrá Punici). Sea como fuere en la puls púnica -el plato estrella (michelín) de la época en todo el Mediterráneo- el huevo está presente desde el IX aC en aquella papilla que se hacía con harina, miel, queso fresco, huevo y agua… y que era el alimento principal de aquellos tiempos.

Los etruscos fueron muy dados a criar gallinas (por huevos: cantidad y calidad) y como estaban en la bota itálica y luego Roma se enseñoreó del lugar hay quien se quejó de que el romano era un imperio de gallinas (por huevos: cantidad y calidad) donde cuidaban mucho los “rebaños celestes”; y muy apreciadas que eran en los ritos religiosos romanos. Pero parece que con la oscuridad de la Edad Media los huevos pasaron a ser casi artículo de lujo.

La historia de la gallina es larga; pero no tanto como la del huevo… que tiene hasta un Día Mundial del Huevo (10 de octubre). Esto nos lleva a replantear, nuevamente (es muy socorrido para debates similares al del sexo de los ángeles) el dilema: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? El profesor John Brookfield, especialista en genética de la Universidad de Nottingham, se inclina por el huevo (sin precisarnos quién lo puso). Por esto digo que la historia del huevo es un pelín más larga que la de la gallina: la del tiempo en nacer. Y es que también por el huevo se inclina el profesor de Filosofía de la Ciencia del King’s College londinense, David Papineau: “el primer pollo salió de un huevo”. Y es rotundo: “es un error pensar que el primer huevo de gallina fue un mutante producido por padres de otras especies”. Falta la opinión del pollero, pero no he encontrado contundencia científica, y sí más de un exabrupto, en las consultadas. Y ante las evidencias científicas, yo me inclino por el huevo.

Por cierto, Lucio Junio Moderato Columela, en Los 12 Libros de Agricultura, nos cuenta lo de las gallinas y los huevos (Libro 8; De las crías que se hacen en la casería, capítulo II y sucesivos). Advierte Columela que “no conviene comprar aves si no son ponedoras”; cosa de huevos, oiga. Es que entonces todo era una cuestión de huevos (cantidad y calidad). Incluso fue más allá Columela: “los bastardos de todas especies procedentes de gallinas del país y de gallos extranjeros son muy buenos pollos porque tienen la hermosura de los padres y el aliento y la fecundidad de las madres”, recomendando la función ponedora. Los huevos eran importantes tanto para la continuidad de la especie como para el consumo y Columela se deshace en consejos alimenticios y recomendaciones al pollero para que consiga más (huevos) y hasta que traslade los más frescos a las lluecas (para perpetuar la especie) y disponga el resto para el consumo humano. Eso sí, ya entonces recomienda encarecidamente anotar las fecha de la puesta siempre y atender a un calendario tanto para la incubación como la crianza de los pollos y hasta para su consumo.

También recomienda medidas higiénicas en el gallinero, para la conservación, la manipulación y el consumo. Asegura que los huevos más puntiagudos darán machos y los más redondos, hembras, aunque ambos son de consumo ideal. Recomienda hojas de laurel debajo de cama de paja -y cabezas de ajo pinchadas con clavos de olor en las inmediaciones- para mejorar el sabor del huevo e incluso favorecer la incubación. Los huevos, insistía, se debían conservar entre paja y sal; incluso entre salvado y habas (enteras y molidas). Pero en salmuera, sentencia, se conservaban con total integridad. El capítulo VI no dice nada más.

Del huevo escribieron destacados romanos: Gayo Plinio Segundo (¿quién con mejor información sobre gallinas y huevos habida cuenta de su nombre?) que ha pasado a la historia como Plinio el Viejo (Naturalis Historia), Cayo Fanio, Cornelio Celso o Casiano Baso por no cerrar la lista en el algún momento.

Los romanos eran muy dados a tomarlos de aperitivo, cocidos y en salmuera. Como nosotros, Carlangas y yo, ayer mismo. Somos padres, y ayer -al menos- comimos huevos.







5 mar 2016

DE ELENA CEBRIÁN, UNA CONSELLERA EN LOS CAFÉS DEL MELIÁ


Pasó a tomar café en el Meliá Benidorm la consellera de Agricultura. Era la primera vez que un miembro del Gobierno valenciano acudía a la tertulia. Hasta el momento, los miembros del Consell, salvo los nacidos en Benidorm, por uno u otro motivo, o no pasaban del CDT Domingo Devesa, o no pasaban del INVAT.TUR o no pasaban de Radio Benidorm. Que me acuerdo yo, cuando siendo ambos gobiernos del mismo color (ayuntamiento y Consell), Andrés García Reche venía a la emisora, a defender Mediterrània, sin pasar por el Ayuntamiento; y volvía a la autopista. Pues nada, ayer la consellera Cebrián se acercó al Meliá a tomar café con nosotros y tertuliar y tertuliar.

Hay que agradecerle que aceptara el “atraco” que le hicimos en Alicante cuando acudió a la Noche del Vino, de BOCOPA, y nos entregó el premio por el empeño en el Señorío de Benidorm que, dicho sea, acaba de conseguir otro galardón en Berlín.

Elena Cebrián Calvo es, además, hija de un compañero de la Asociación Valenciana de Periodistas y Escritores de Turismo y con Rafael Cebrián hemos compartido, los periodistas de turismo, vivencias; y disfrutado con sus libros, que son un montón.

Elena Cebrián es Ingeniero agrónomo y funcionaria del Ministerio de Agricultura con amplia experiencia en Madrid, Bruselas y Copenhague, y desde finales de junio de 2015 es la consellera de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural… y ahí entra prácticamente todo lo que es terruño. Ella se define como “miembro de un equipo en el que su papel es de consellerra; pero de equipo”. Y en eso nos señaló que como miembro de un gobierno tripartito “se puede gobernar en coalición; aunque no es fácil”.

Y le preguntamos y nos respondió: “está muy descuidado nuestro patrimonio natural que es un paisaje transformado por muchos siglos de Historia”. Y sí, “somos una comunidad agrícola” con la consiguiente matización, que obviamente suscribo: “somos una comunidad agroalimentaria”. Y nos explicó su concepción de una “economía interrelacionada” haciendo hincapié en la “capacidad de actividad económica y de empleo” que genera lo agroalimentario en la Comunitat.

A preguntas de tertulianos sobre el Turismo justificó que no tuviera departamento “propio” (porque nunca lo tuvo, lo compartía con otros) porque “dada su importancia, depende de Presidencia” (como viene siendo desde 1996), a lo que añadió que “tiene carácter transversal” y que “es importante relacionarlo con la agricultura, en concreto con la alimentación y las cuestiones naturales”. Aunque habría que matizar, le aceptamos la cuestión, con lo que apuntó más: “las cuestiones de Medio Ambiente son recursos turísticos”.

En la cuestión del agua, en nuestra tradicional indigencia hídrica, no fuimos nada condescendientes con ella. La consellera nos explicaba las generalidades y, con vehemencia, alguno/a le recordó que aquí sabemos gestionar la escasez; “escasez de muchos años” añadió ella, que, además, apuntó líneas de “modernización de regadíos y de eficacia” cuando aquí le reclamábamos seguridad de abastecimiento. Y ahí estuvo en su papel: “mensaje alejado de las guerras del agua” por un lado y, dogma por competencias departamentales, “hay que preparar nuestra forma de vida a escenarios más graves”. No obstante, ella está “a favor del trasvase Tajo-Segura” lo mismo que “por la desalinización”, aunque yo me permito recordarle (la alegre inconsciencia de mi situación que me para una pátina de osadía)  lo de siempre: se desala el bacalao, se desaliniza el agua, con rendimientos (2015) de 47% y costes de 0’45 €/m3 que eso es tela marinera aún. Y sí, aquí pagamos poco por el agua, pero es que pagamos mucho por todo lo demás.



Lo de los “usos lúdicos” del agua sentó como siempre sienta aquí eso; entre jarro de agua fría y olla de agua hirviendo. Que el Turismo tenga agua es impepinable y nunca debería entenderse como uso lúdico más que en alguna -y muy concreta- actividad turística. La consellera, me consta, se fue con nota tomada, como la de la avispa “egipcia”, que luego me contaron que es china.

Apostó la consellera por “fomentar la relación con el territorio” y cuando se le preguntó por la salud ambiental de la Comunitat Elena Cebrián nos aseguró que “iba a ser crítica”. Y lo fue. “No hay un informe del Estado Medioambiental en la Comunidad Valenciana; nadie se preocupó en organizar el informe. No me atrevería a señalar el estado”. Hombre… Entendamos que cuando dijo “nadie”, se refería a los anteriores moradores del PP. Luego añadió “visiones” sobre “el problema de los RSU, la cuestión cualitativa del agua, la mejorable calidad del aire” y de otros muchos aspectos. Todos, consellera.

Y nos metimos en las cosas del bosque; que ¿qué necesidad teníamos? Es que en eso de ‘nuestros bosques’ entra muchas veces el desconocimiento general de qué es el ‘bosque mediterráneo” porque no es ni el bosque boreal canadiense ni el bosque de Couvet (Suiza); el nuestro tiene más de matorral, con autóctonas de porte, pero que muchas veces le han colocado pino carrasco que prende por todas parte. Y que si falta ganado, y por ello el ramoneo y limpieza, tenemos una bomba de relojería; y que podríamos estar con eso varios días porque “más del 50% del territorio de la Comunidad Valenciana es forestal; el concepto forestal tiene muchos pisos”, reclamando “mayor conocimiento de los ecosistemas forestales y, sobre todo, de los suelos”.

Habló del CC; no coincidiendo en nada con ella. Y mira que cuando mentan las cosas del clima yo intento entenderles; pero no puedo. Y con mi bilis in crescendo le interpelé por una frase que deslizó casi al principio. Ella dijo “no podemos exportar todo tipo de modelo turístico” y yo, que me malicié lo peor, le pregunté, a la consellera de Medio Ambiente, por su parecer por el ‘modelo Benidorm’ al tiempo que le ofrecía a todos y cada uno de los miembros de la Tertulia para enseñarle la verdad de Benidorm incluso antes de la respuesta. Y es que preveía la respuesta. Y la acepto; pero de manifiestamente mejorable, nada de nada. ¿Qué es lo que habría que mejorar?, le pregunté: “adaptarse a la mayor escasez de agua, optar por la eficiencia energética, atender las demandas de producto local y ecológico, desarrollar su adaptación a los tiempos…”. Uff, idiomas distintos. ¿Quién se adapta mejor que nadie a la indigencia hídrica?, ¿quién sabe de eficiencia energética?, ¿Quién?, ¿quién?

Y luego, reclamó “atención el equilibrio territorial”. ¿Quién mejor que Benidorm sabe lo que tiene detrás en la Marina Baixa? Si es que más arriba del Montgó no se entiende que hay arte en la intensificación de la actividad turística; que un modelo de masas funciona, ¡y cómo funciona! Y no la culpo, pero es que esta realidad hay que vivirla, y el fenómeno Benidorm es como el secreto de la tónica de los años que tan bien interpretaba Bernard Le Coq: conocerla es amarla. ¿Se acuerdan?



Hablamos de muchas más cosas en Los Cafés del Meliá; la consellera estuvo muy receptiva y amable, simpática y condescendiente: encantadora. Y nos atendió a todos y por muy impertinentes que fueran las preguntas (que alguna y algún modo hubo), Elena Cebrián fue una tertuliana de mucho nivel. Nos dedicó casi cuatro horas de su tiempo, en una tarde de viernes, viniendo desde Valencia, donde oficia de valenciana de pro. Sobre todo, porque muchas de las preguntas formuladas exigían una tesis para responderla y un esfuerzo supino para hacerlo a nuestro gusto.

No me resta más que agradecerle la deferencia y prestarme a mostrarle la realidad de Benidorm que equilibra territorialmente como nadie y es más sostenible que la bola esa que el coloso Atlas carga a su espalda.  



22 feb 2016

DE UN PERIODISTA QUE VUELVE... UN RATO; DE JORGE FAURÓ


En la tarde del viernes 19 de febrero, en la Tertulia “Los Cafés del Meliá”, quisimos darnos un homenaje. Y no era el primero; los anteriores habían sido gastronómicos, y en esta ocasión nos inclinamos por la amicitias e invitamos a Jorge Fauró. No creo que hubiera ni un solo tertuliano que no supiera de él tras más de una década “en el Información”, su paseíto por las Casas Consistoriales como asesor (cuatro años y pico), y vuelta “al Información” ahora como subdirector. Y en calidad de tal y, fundamentalmente, como amigo, le invitamos.

Así qué, pasó a tomar café con nosotros, por “Los cafés del Meliá” el amigo Jorge Fauró Hernández, un periodista de raza que desde los 11 años, nos dijo, quiso serlo. Y decidió comenzar en Benidorm; pidió prácticas en Benidorm, le dijeron que sí… y hasta hoy. Y con anécdota: “el primer día fui a la Redacción con el bañador y la toalla; al terminar pensaba irme a la playa. Salimos a las 10 de la noche”. Aquello era por el año 82 y bien poco ha cambiando la cosa.

Cuando terminó su carrera en la Complutense, el Información -su periódico- lo esperaba y lo mandó a foguearse a Elda, donde no localizaba “‘el rascacielos’ de 8 plantas; yo que venía de Benidorm”. Luego, un paseíto por Tribunales en la Redacción de Alicante y… en nada estaba por aquí. 

Llegamos, él y yo, a Benidorm por las mismas (1987; con días de diferencia, los justos para no salir en esta foto), en medios distintos, con la información asumida como equivalente de la comunicación (que diría Olga Dragnic: recoger, elaborar, transmitir y difundir noticias ciertas). Y hemos mantenido el contacto y la amistad. La amistad dentro de la profesión (y fuera de ella) en medios que se hacían la competencia. Es que en aquellos años (finales de los ochenta) los chicos de la prensa de Benidorm éramos una piña; competencial, pero piña. Luego llegaron las chicas… y Jorge se nos casó con Nieves, que también es del gremio. Pero esas son otras historias, aunque la conoció “al día siguiente del ‘Marujazo’” (noviembre de 1991, para los que se hacen un lío con las fechas).



Y la suya fue la primera boda civil que se ofició en Benidorm; y en el castillo de Benidorm. Le recordé la anécdota de aquél poema pretendido (que hablaba de una cabellera) y el alcalde Vicente Pérez Devesa, que Jorge recordó y todos reímos. Resumiendo; por lo obvio, se cambió el poema.

Juanjo Vidal, Jorge Fauró & me. ¡Qué tiempos!

Jorge Fauró fue un referente de la prensa local durante 12 años. Y luego pasó “a conocer el ‘lado oscuro’” que es como se llama a acompañar a los políticos: fue Jefe de Prensa (asesor, le gusta a él) del Ayuntamiento de Benidorm, con Agustín Navarro como alcalde: “me contrataron para ganar unas elecciones”. Y en Junio de 2014 volvió al claustro materno del Diario Información como subdirector “para dirigir el área digital” y ahí está. Y en nada se nos vuelve, se nos viene encima, a darle un empujón a la Redacción de Benidorm, aquella en la que comenzó con Carlos Esteve (al que Jorge llama maestro), Vicente Zaragoza, etc., etc. Aquél Benidorm que vivimos con Juan Ramón Gil (hoy director del Diario Información) en Canfali,  Manuel Ballestero en ABC, Carmen Gómez, Jaime Esquembre, etc.

Y comenzamos a tertuliar con humor: “sí, el periodismo en el 4º Poder, pero hay quien dice que los periodistas somos la 5ª mierda”; humor de periodista.



Humor de periodista de prensa escrita: “este negocio vive de lo que vive; si viviéramos de las ventas, cerrábamos en dos días”; humor de directivo de medios: “Esto es negocio”; humor de profesional: “decir que un periódico -un medio- es libre es mucho decir”. Claro, sostengo, y lo pregono yo, que la “libertad de prensa” es la que el ciudadano ejerce al comprar uno u otro periódico, al mover el dial hacia una u otra emisora, el manejar el mando para seleccionar uno u otro canal de TV, al navegar por una u otra web.

Pero volvamos a Jorge. Le pedimos -¡cuán osados somos!- una radiografía de la prensa desde cuando él llegó: “el nivel ha bajado por muchos motivos”. El diagnóstico es rotundo: “Benidorm no tiene medios (de comunicación) ahora mismo”. Hizo un repaso de la terrible realidad, y se mojó, con los tertulianos como Fuenteovejuna: “(Benidorm) tuvo una televisión para la extorsión y el delito”, llegando a puntualizar: “periodistas somos los que ejercemos con honestidad nuestro oficio que no es otro que contar hechos verificables”. El tiempo pone a cada uno en su lugar y a la cárcel de papel sólo van los huesos literarios.

Y suscribo lo que dijo: “cuando uno aprende en la universidad de la infamia llega donde llega, no más”. Y de eso, aunque callemos (perro no come perro) todos sabemos más.

Y volviendo a la radiografía local, además “del Información”, “Radio Sirena se lo curra”, ha desaparecido la SER y “hay mucho medio digital”. La cuestión es que “el periodista tiene que vivir”. Esta situación no beneficia a nadie y perjudica a todos.

Hay futuro, clarividenció (nuevo verbo para la ocasión): “la gente sigue leyendo”, aunque persigue la instantaneidad que le ofrece Twitter. Y esa es otra: “los medios jamás supimos quienes eran nuestros lectores, ni cuando nos leían, ni por qué lo hacían”. Ahora, en la era digital sí lo sabemos; y lo sabemos todo. “Supimos que con la crisis, el 56% dejó de comprar periódicos con asiduidad, y ahora sabemos que no se considera esencial comprar periódicos, pero sí informarse”.

Cunde el concepto de que “no hay necesidad de pagar por informarse” y ahí el amigo Jorge nos puso el pico de la muleta para haber bajado a cotas abisales de lo que es la información y lo que es la comunicación. La información, permítaseme, sostengo yo, es la que generan/generamos los periodistas, con su/nuestro bagaje a cuestas y la profesionalidad por bandera; la comunicación es mucho de lo demás. La comunicación no puede sustituir a la información. Hay mucho voluntarismo y, en ocasiones, muy poca profesionalidad. “Es que -dijo Jorge- no es los mismo Twitter que Facebook” y nos fuimos hacia la Fosa de las Marianas para concluir que “si no eres creíble, nunca tendrás respeto”.

Me voy por los cerros de Úbeda y me alejo de la planicie de la mesa en torno a la cuál celebrábamos la tertulia. Y vuelvo porque aún, a Jorge, le vino a la mente alguna anécdota de aquél periodismo de los 80, con varias vacas sagradas -y al algún diplodocus- y entramos en cuestiones de más enjundia.

Comenzamos por el “turistazo” y una valoración: “es un error; el intervencionismo es un error cuando viene de Valencia”. Y muy en nuestra sintonía, jugaba en casa, reafirmó: “¿quién nos va a enseñar a nosotros de Turismo?: si en algún sitio se sabe de turismo es aquí”. Es que Jorge es aún Benidorm y oficia de benidormense: “darnos clase a nosotros sobre Turismo es muy osado; el ‘turistazo’ se ha hecho con mucha prisa”. Y ya en el barro: “el debate sobre la Dipu debe ser más largo”.

Y hablamos de más cuestiones y hasta recordamos el enfrentamiento del PP con el Diario Información en tiempos de Eduardo Zaplana: “un diario a la contra vende más y genera mayor respeto”. Y recordó, y recordamos, ‘el tridente’ (que decíamos): “la CAM de Juan A. Gisbert, la UA del Rector Andrés Pedreño y el Diario Información”. Zaplana, como el periódico, resistió, pero después “Camps y Fabra abrieron el grifo de nuevo”.

También entonó el mea culpa de su paso por el lado oscuro: “he vendido mucho humo”. La cuestión, Jorge -yo que también lo he vendido-, está en si te lo compran y en el cómo te lo compran; porque el humo, muchas veces, es humo de gestos que no inducen a confusión y no provocan confusionismo. Es más, hasta con humo, si no eres creíble, nunca tendrás respeto.

El caso es que lo pasamos bien; muy bien. El café estaba de cine. Ya lo he manifestado: nos dimos un homenaje. Jorge Fauró vuelve a Benidorm a echar un ojo y una mano. Y además está el tema de la tele local. Prensa Ibérica (Diario Información) tiene una de las tres licencias comarcales. Recordó la sitcom de la concesión de licencias, la batalla de TeleElx hasta la anulación del concurso y la situación a día de hoy con un proceso revertido y con la convicción de que el Diario Información ejercerá la licencia en cuanto la tenga.

Y con eso nos quedamos: antes de un año, la TV del diario Información en Benidorm. Sacamos a relucir algún episodio de tiempos pasado, pero Jorge no entró en más, porque en nada vuelve a ser uno de los nuestros; por una temporadita, pero Uno de los Nuestros.





18 feb 2016

DE CONVIVIR CON LAS ADVERSIDADES; DE CÉSAR SÁNCHEZ, PRESIDENTE DE LA DIPU


Y pasó a tomar café con nosotros en el Meliá Benidorm el Presidente de la Diputación de Alicante, César Sánchez Pérez. Y yo me planteaba: ¿qué necesidad tiene este chico de aparecérsenos hoy en carne mortal con la que le está cayendo al PP?; alguno, hasta yo mismo, le puede saltar a la yugular. Si hubiera venido en su día lo mismo come mejor y no tiene el escenario que se le ha brindado al PP en la Comunitat y Madrid.

Y el caso es que vino; al final cuadraron agendas y en Los Cafés del Meliá estuvo César Sánchez, un extremeño de nacimiento (Navalmoral de la Mata, 1979) formado en Calpe y Sociólogo por la UA. Comenzó a ganarse la vida como telefonista en el Ayuntamiento de Calpe, mientras iba a la universidad, y tras haber sido concejal, hoy es su alcalde (2ª Administración); y por esas cosas que tiene la vida política (nadie quería a Císcar), presidente de la Diputación de Alicante.

Estuvo en el gabinete del presidente Camps (que, discúlpeme, no es para alardear) y fue diputado autonómico (VII Legislatura, 2007-11); hasta se casó y es padre de una niña. Ahora lidia en Calpe con dos partidos más y en la Dipu con C’s: “creo que no hay riesgo en la Institución provincial” nos aseguró, porque desde el instante uno entramos al trapo ya que C’s rompió el pacto. Y, claro, como había sentado un “hay que convivir con las adversidades” faltó tiempo para mentarle tres presidentes de Dipu, tres, con cartel: Carlos Fabra, Alfonso Rus y Ripoll: “He convivido con ellos; hace daño la corrupción. Hay que superar la etapa. Le han hecho daño al PP y a la Comunidad Valenciana; merman nuestra credibilidad, así que lo mejor es que cuanto más rápido actúe la Justicia, mejor”.

Y como se le recordó también algún diputado provincial, alcalde en la comarca, con imputación, no sólo citó al nuciero Bernabé Cano, sino que también al benidormense Agustín Navarro. Del PP y del PSOE. “No son los únicos; hay más”, dijo y nos preocupó, por lo que puntualizó: “Lo son por cuestiones administrativas. Imputar por cuestiones administrativas es muy sencillo. Hace unos días se ha archivado una contra otro diputado. Hay que marcar una línea entre ‘meter la pata’ y ‘meter la mano’; se está pervirtiendo el funcionamiento de la Administración”. Sí, 
administrativamente, por chorradas o magnicidios, es muy fácil lograr la imputación del contrario. No sé si nos tranquilizó, pero interpelado por los casos de corrupción, fue tajante: “no hay que esperar la investigación; se les ha de apartar”. Y tras ello nos dijo que “un político debe gestionar emocionalmente también”.

Y entró en las cosas del PP en la Comunidad Valenciana, que es el suyo: “el PP no está bien”. Apuesta por una refundación “más potente que la de AP en el PP; toca ir más allá”. Apuntó que la sociedad española está en una segunda transición “y el PP debe transformarse; tiene que darse 6 meses, superar la fase de culpa y volver a funcionar”. Y tras ello apuntó algo que a muchos nos molesta: “el PP tiene un problema de relato”. Y eso no es de hoy; el PP no sabe comunicar -no sabe vender- ni lo más mínimo. El “maricomplejines” de Losantos lo dice todo.

Obviamente, defendió la validez de la institución supramunicipal: la defensa de la provincia, la dinamización de la economía y la vertebración interna de la provincia para evitar que el interior desaparezca (cuestiones de manual). Y como píldora de aperitivo: “la mejor política social es crear empleo”, tras lo que indicó que “en función de las competencias de cada uno se pueden atender unos servicios u otros; que la ley los deja muy claros”. Defendió algunas facetas que históricamente asumió el organismo, como el Centro de Mentales Dr. Esquerdo o el Hogar Provincial que si bien ahora no le competerían, no se entendería la provincia sin ellos.



Y clave era -estando en Benidorm- la cuestión del turismo: “el turismo es el polo principal; prácticamente el 13% del PIB de la Comunitat depende del turismo”. Y es que uno andaba por hospitales esos días y no estaba al tanto del magnicidio perpetrado por el Consell; pero él sí. Primero nos contó que la Diputación, el Patronato de Turismo de la Costa Blanca, “está al 100% con Benidorm; la sede de Benidorm tendrá funciones muy concretas para monitorizar el comportamiento del turista en la Costa Blanca y con esos datos, mejorar nuestras políticas”. Y avanzó las apuestas turísticas de la Dipu; incluso que “con la Universidad vamos a profundizar en el turismo idiomático ante la demanda que hay de español en USA”, y con otra idea a materializar: “con una escuela culinaria USA, una cátedra de gastronomía y con la Cámara de Comercio, la Agencia de la Salud y la Dieta Mediterránea”. Y proyectos con el ciclismo y capitalidad cultural para Orihuela. Buenos proyectos.

Buenos serían, y los lanzó… porque a esa hora ya sabía el señor Sánchez del Decreto del Consell de retirar las competencias de Turismo a las Diputaciones. Y ahí abrimos otro frente. Al César lo que es del César: “buscan acabar con las Diputaciones; esto ya se hizo en Cataluña en 1981”. Y ahí le salió la vena militante: “Ximo Puig no cree en las provincias y sí en los Països (Catalans)”. Y ya metido en faena, “ellos sí tienen un relato; creen en las comarcas, la veguerías catalanas; eso tiene encaje en un modelo federal, pero en el constitucional de comunidades autónomas no cabe”. (¡Tinkkkk!)

Y fue a más en su denuncia: “En la FVMP, de la que soy portavoz, ya no se habla de Comunidad Valenciana; ellos (PSOE) tienen un modelo territorial distinto donde las provincias son un estorbo”. E insistió en su batalla por las provincias y por las diputaciones como órgano supramunicipal, el célebre “ayuntamiento de ayuntamientos”.

Las autonomías nos han dado mucha prosperidad; como modelo de gestión, deben funcionar mejor, pero las diputaciones hacen su función y colaboran”.

Y dimos de mano, rumiando lo del Decreto de Turismo. Y yo les pregunto: ¿Entienden de turismo más al Norte del Montgó? Y no mucho más allá. En todo caso: ¿Qué entienden por Turismo por allí? “Volver a Mediterrània es un error”, apostilló el presidente de la Diputación. Si hasta ellos mismos tumbaron Mediterrània, apostillamos y reafirmo yo.

Y yo no tengo aún cuerpo para leerme el Decreto pero de entrada ya lo considero una barbaridad. Cuando el mal viene de Valencia… muestra pendencia, suena a sentencia, carece de solvencia y nos hastía la paciencia. ¿De verdad nos merecemos esto?   





8 feb 2016

DE MÁS MADERA; DE UN CAFÉ CON JOSEP BIGORRA.


Pasó a tomar café por las Tertulias del Meliá un paternero de 33 años, licenciado en Periodismo, que recaló por aquí siguiendo a su chica: una de las mejores maneras de llegar a Benidorm. Josep Bigorra Guaita es el portavoz del grupo Compromís-Los Verdes en el Ayuntamiento de Benidorm y teníamos una deuda tertuliana con él: cuando las citas de cara a las Municipales de 2015 habíamos dejado unos viernes libres pero se nos presentaron tantos que se nos quedó este grupo político sin tertuliar. ¿Falta de previsión?; no, exceso de mimbres para la cesta. ¡Cómo vamos a echarnos la culpa nosotros mismos! Estamos programando a cuatro meses vista; ¿cómos íbamos a imaginar que aquello se parecería a Eurovisión, que hasta Israel concursa?

Bueno, pues al café melianense. Se nos presentó Josep Bigorra, el mayor de tres hermanos, hablando de su familia. Se deshizo en elogios a la generación de su abuela, al incansable espíritu de trabajo y capacidad de comunicación de su madre y la abnegación de su padre, que vive en su persona las secuelas de aquél anestesista Maeso que sembró hospitales con el virus de la Hepatitis C. Nos dijo que sobre ellos tres tejió su personalidad.

En “Los cafés del Meliá” dejó impresión de buena persona, aunque más de uno le pidió que enseñara la patita por debajo de la puerta evidenciando su complejo de estar viviendo la fábula del XIX (o la versión de Disney).

Bigorra de definió como “el cabeza visible de Compromís en Benidorm”; “de ideas valencianistas y de izquierda social”. Su mayor ilusión, nos dijo es que “cuando alguien le plantee un problema que -además de haberle escuchado- pueda ser capaz de ofrecerle una solución”.

Quiere que “Benidorm mejore”. Hombre; ahí me perdí. ¿Quién no quiere que su pueblo mejore? Y tras esto, estalló la primera bomba de la tarde: la tasa turística. A mí, que me tocó oficial de guardia de la porra (en otras tertulias, moderador), se me ocurrió señalar que ‘la que manda en el tema ya ha dicho que no’ y no vean la que se montó: desde “la que manda tiene nombre, Clara Ferrando” (y es Secretaria Autonómica de Hacienda, afecta a Compromís) hasta un ‘que se moje’ porque detrás había un “de momento”. Y encima Bigorra nos dice que “no es descartable en un futuro”. En esto de esta tasa se habló hasta del sexo de los ángeles… para no coincidir en nada. En resumen, allí le postulamos que ‘primero ¿para qué?, segundo ¿a quién? y tercero ¿cómo?’ Es que no sólo en los hoteles… y entonces se lía la cosa hasta extremos inauditos. ‘Gestionen ustedes mejor’, se le oyó decir a una tertuliana; “los políticos tenemos que gestionar mejor, sí”, reconoció Bigorra, que es muy nuevo en esto.

Le peguntamos lo de ¿Qué es Compromís? Y hasta le costó un poco explicarlo a Josep Bigorra que comenzó por la Unitat del Poble Valencià y llegó al Bloc, a Iniciativa y a Els Verds, que suman tres, más un ente etéreo que es Gent de Compromís, donde está la base local benidormera y que “tiene un estilo propio de funcionamiento”. “Capacidad de diálogo y postura en común” es el objetivo amalgamante. “Se conserva el eje valencianista y se añaden valores como la izquierda social, la participación y el ecologismo”.

Sobre lo que se puede hacer con 2 concejales en el consistorio con 25, fue sincero: “molestar”. Y se explicó, porque quedaba rácana la respuesta: “fiscalizar y proponer; si no se propone nada, no se sabe que existes; fiscalizar al gobierno de ahora y al anterior”. Y claro, salió a relucir lo de ‘¿si no está en marcha una moción de censura al gobierno municipal del PP, de 8 concejales?’. Bigora, con rotundidad, dijo que “no ha habido ninguna conversación seria con Compromís desde que se formó el actual gobierno; las condiciones no han cambiado”.

Y ahí, entró otra: lo de prometer el cargo por imperativo legal. Se remitió al artículo 135 de la Constitución que reformaron PP y PSOE que supedita el gasto al pago de la deuda y ahí radicó el motivo. A unos les satisfizo la respuesta, a otros no: taurina división de opiniones. Le he pedido al Meliá que sirve más descafeinado según qué tarde.

Acto seguido entró en escena la cuestión de la ‘autodeterminación valenciana’. “Mónica Oltra ya ha dicho que no está en la agenda: no es un tema crucial, pero lo tenemos en cartera”. La sinceridad de Bigorra exasperaba algún corner: “Soy federalista, pero en Compromís hay sectores independentistas”. Y nueva tanda de filosofadas sobre la cuestión hasta que soltó un “La independencia no sabemos en qué repercute; no hay cuantificación”. Y más leña al fuego; de haber sido la caldera de la Flying Scotsman se cruza Estados Unidos de costa a costa con la presión que llevaba; no le hacía falta repostar.    

Aún siendo el objetivo las cosas locales, más de un tertuliano se interesó por ámbitos territoriales más extensos y llegamos a los pactos para la Generalitat (Pacte del Botànic i més ellà). Bigorra recordó que “Compromís no es Podemos”; que “se hizo una alianza puntual” y que “Podemos ha incumplido ciertas cosas” sin entrar en más. Par entonces ya habíamos desglosado el sexo de toda la Angeología, desde serafines a arcángeles.

También hubo alguna pincelada en materia educativa: “las obras en el ‘Pere María’ serán en este semestre”, a la que añadió “soy muy pesado cuando me lo propongo”. Lo políticamente correcto hubiera sido ‘soy muy constante’; pero es muy nuevo. ‘Lo del Pere Maria’ es una obra acometida por CIEGSA, subcontratada de más, y que ha conferido un paisaje de “barracones” -y una obra inacabada- en el Complejo Escolar del Salt de l’Aigua tiene ya pátina inmemorial.

Y después entramos en materia de Turismo… y volvió la tasa turística. Entramos con lo del Municipio Turístico donde seguimos anclados en las viejas historias antediluvianas. Aún seguimos pensando en Madrid cuando la solución está en la Ley del Turismo de la Comunitat Valenciana. Hombre, aquí no hubo textos, por lo que no podemos hablar de diatribas, pero aquello fue, verbalmente, lo más parecido a las diatribas. Al final, una recomendación ‘in vitro’ -como llegó a pedir un hoy añorado concejal queriendo decir ‘in voce’-: ’lleven al juzgado a la Generalitat por no pagar lo acordado en la Ley del Municipio Turístico’. No creo que prospere, pero se le dijimos.
Lo inmediato, apuntó él, “Auditorías urbanísticas y turísticas de Benidorm en los últimos años; incluso sobre la Fundación Cortés Roig” que algún tertuliano le ofreció ‘más madera’.

Y por si acaso la vena ecologista iba a poner cortapisas de tanta madera (que sale de talar árboles) levantamos la sesión tras deforestar más de medio salón del Meliá Benidorm.





31 ene 2016

DE QUE YA DES LOS FELICES 20 (DEL SIGLO XX) SE HABLÓ DE CALENTAMIENTO… Y HASTA DE GLACIACIÓN


Cuando Jorge Olcina, en Los Cafés del Meliá, hablándonos del clima sacó la otra tarde a colación un libro de Hubert Horace Lamb de los años setenta me acordé de una publicación de la Unesco (El Correo de la Unesco) que tengo por casa y que el paso de los años ha vuelto aún más amarillo el papel y lo ha dotado de una inaudita fragilidad.

Huber H. Lamb
Hubert H. Lamb era en los años 70 director del Centro de Investigaciones Climáticas de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) y había realizado un intenso trabajo en relación con estas cuestiones. Había publicado The changing climate (1966) y Britain’s Change Climatic (1967). Para él, entonces, todo iba camino de una glaciación; se le llegó a llamar “el Hombre de Hielo” porque asustaba anunciando una posible glaciación. Entonces, un calentamiento se veía hasta con buenos ojos, pero una glaciación suponía un problema conceptual.

La Universidad de East Anglia es una de las del Programa Nuevas Universidades puesto en marcha por el Reino Unido en los años 60 tendente a acentuar la investigación. Independientemente de su actividad académica, a esta Universidad se le acusó de haber iniciado el programa de mentalización social propuesto desde el Gabinete de Margaret Thatcher, a través de Sir Crispin Tickell, para evidenciar la contribución de la combustión del carbón -vamos, del CO2- en el calentamiento terrestre desde los años 70 y contener a los mineros galreses tras sus programas de reconversión minera. Pero se hizo famosa por el Climagate (2009) cuando salieron a la luz centenares de e-mails cruzados entre los científicos de la Climatic Research Unit, el Centro de Investigaciones Climáticas al que perteneció Lamb en los 70 donde, a la luz de las informaciones aparecidas en prensa, se advertía de manipulación de datos a favor de la tendencia del calentamiento global planetario. Tanto la investigación oficial de la Policía (¿?) como de otros organismos -desde el Comité de Ciencia y Tecnología del Parlamento Británico, al IPCC, la Universidad de Pensilvania o la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU.- llevadas a cabo entre 2009 y 2011, descartó la existencia de evidencias de fraude y mala praxis, todo lo más, claras evidencias de desorganización y mentalidad de grupo.  

Pero volvamos a los años 70 en los que Lamb advertía de que “las más recientes tendencias climáticas nos han obligado a reconocer que los cambios y fluctuaciones del clima se vienen produciendo desde siempre y constantemente, incluso en nuestra propia época, y que esos cambios se deben a la vez a causas naturales y a nuestra propia intervención”. Pues… como ahora; exactamente como ahora: causas naturales y meteduras de pata antrópicas.

Hubert Lamb se fue ganando un renombre internacional por su predicción de un gradual enfriamiento global. Pero la verdad es que al poco estaba ya convencido de que lo mismo nos podía llegar un calentamiento global. No lo tuvo claro.

The Times Sábado, 9 de agosto 1975, Pág. 14
Sí, ya sé que siempre se le ha colgado el sambenito de una edad de huelo, pero el caso es que Hubert Lamb dudaba. Argumentaba que: “los cálculos efectuados en todo el mundo muestran que, desde 1880 hasta una fecha posterior a 1940, el clima de la tierra tendía en general a volverse más cálido”. Vamos, que apuntaba a calor, aunque siempre se le ha colocado en la versión contraria: él defendía que aún era pronto para señalar los efectos de la Oscilación del Atlántico Norte y aventurarse en planteamientos, pero...

Los científicos comprobaban sobre el hielo, y los submarinos atómicos bajo el hielo, que “el hielo de los mares árticos disminuyó un 10 % aproximadamente y su espesor general en un tercio, más o menos”. Eso era en los 70 del siglo XX…

En algunos de los primeros trabajos científicos sobre el tema se atribuía el calentamiento a la producción por el hombre de anhídrido carbónico al quemar combustibles fósiles (carbón, petróleo, etc.). Alfred J. Lotka, desde la John Hopkins, predijo -en 1924- que “la actividad industrial podría duplicar la cantidad de CO2 en la atmósfera”, y George E. Hutchingson, biólogo de Yale, apuntó treinta años más tarde que la deforestación hacía aumentar los niveles de CO2 atmosférico, lo que no gustó a los economistas del Banco Mundial empeñados en deforestar la Amazonía para dar de comer las proyecciones demográficas de Brasil. Vamos, que eso se sabía. Hasta Lamb puntualizaba en 1973 que “El anhídrido carbónico es un elemento poco importante de la atmósfera, el 0,3 por mil del volumen total, pero sus efectos sobre el calentamiento de la tierra son importantes”. Lamb conocía muy bien los estudios de Guy Stewart Callendar, el meteorólogo británico que había planteado el “efecto Callendar” (calentamiento) que retrasaría la siguiente glaciación.

A Lamb le preocupaba la alteración de los cursos de agua que los rusos efectuaban por entonces para irrigar increíbles superficies: “Al aumentar la población del Asia soviética las autoridades se han visto obligadas a pensar en la posibilidad de desviar las aguas de los grandes ríos de Siberia que desembocan en el Océano Ártico”. Y manifestaba su preocupación porque aún se desconocían detalles trascendentes de los procesos climáticos en aquellas frían latitudes: “Hay que conocer más los posibles efectos, dado que el agua de los ríos siberianos es una fuente importante de la capa de hielo de baja salinidad existente en la superficie del Océano Ártico”.

Y explicaba: “Si este océano se convirtiera en un océano normal de agua salada con una superficie libre y exenta de hielo, la temperatura de la mayor parte del Ártico aumentaría, por término medio, en 10° o 20° (y en invierno 30°). Con ello podría modificarse todo el régimen de circulación de los vientos y, por ende, la distribución de las lluvias en el hemisferio norte”.

Vamos, que si los rusos seguían adelante con aquellas iniciativas iríamos hacia una calefactación más que a una glaciación. Al final, los rusos centraron sus proyectos de desvío de ríos e irrigación al Sur, en Ucrania, sobre el Dnieper y Dniester… y no pasó nada. En una de sus últimas contribuciones a la ciencia, en su conferencia “El futuro de la Tierra – efecto invernadero o refrigerador”, en 1984, dejó claras sus dudas. Murió en 1997 sin tenerlo claro: Warmer or Colder?





28 ene 2016

DE QUE AÚN SIGO RECELANDO CON AQUÉL FINAL DE “PRUDÈNCIA, COMPROMÍS I FUTUR” DE DICIEMBRE ÚLTIMO


En diciembre pasado le oí al presidente de HOSBEC, Antonio Mayor, el mejor discurso que ha hecho hasta la fecha. La síntesis del momento se plasmó negro sobre blanco con detalles de narración: “la bonanza turística nos ha cogido con los pantalones de la rentabilidad bajados”. ¿No me digan que no hay metafísica, poesía y enjundia en el texto? Esto lo dice un gurú de la macroeconomía, al que le haya sonreído el destino con un Nobel y que viva de decir cosas en conferencia entre clase y clase en alguna universidad norteamericana y da para una saga de sesudos análisis; pero lo dice uno de Benidorm y… suena a chistecillo, cuando rezuma realidad.

Cierto es que para hacer memoria del año 2015 bastaba con señalar, como hizo, que “nos hemos encontrado sin pretenderlo como única oferta”, y un “nos ha ido bien la cosa”. Pero como podía ser interpretado, una vez más, como conformista y poco reivindicativo, luego se despachó desgranando peticiones para este 2016: yo me quedo con la de “más aviones operando con el Reino Unido para 2016”, con la de “reivindicar el AVE a las Marinas” (que por pedir que no quede) y con la preguntita de marras: “¿para cuándo el tercer carril del by pass de Alicante?; naturalmente antes de que se colapse, porque es nuestra comunicación con el aeropuerto”. Hubo más, muchas más, reivindicaciones. Y para todos los gustos: estuvo bien con tirios y troyanos. Por ello, cuando llegó el turno del alcalde Toni Pérez este no tuvo más narices que decir aquello de “suscribo las reivindicaciones de HOSBEC; todas son legítimas”. La apostilla legitimista era el marchamo de político.

Aquél día, Toni Pérez fue a más y ya nos planteó uno de los retos más llamativos para 2016: “el de posicionarnos en la inteligencia turística”… porque el otro que soltó, el que dice “que Benidorm reciba lo que se merece”, aún sabiendo que se trata de parné… suena a ajuste de cuentas. Y en cualquier momento, con la que está cayendo, se puede producir.

Y ahora, al meollo de la cuestión; a lo que aquí nos trae en este Post. Toni Pérez dijo más, pero ya ha sido protagonista de otros Posts. Ahora, el verdadero protagonista.

Es que aquella tarde también estuvo en el CDT “Domingo Devesa” de Benidorm -“el CDT es la casa del Turismo”, que así lo llamó, Francesc Colomer, Presidente de la Agència Valenciana de Turisme/Secretario Autonómico. Y él si fue el protagonista porque era su primera vez en un sarao de ese tipo. Y comenzó amable: lo primero que hizo es soltar algo en lo que todos coincidimos: “el Turismo es cuestión de Estado”. Pero, ¡ojo!: ¿de qué tipo de Estado estamos hablando?; porque a las primera de cambio me salen por peteneras.

Mientras algunos, sin rueca (para no pincharnos), intentábamos hilar fino con las hebras que iba lanzando, anunció el señor Colomer en su búsqueda de la complacencia del auditorio, uno de esos mensajes tan en boga cuando hay mudanzas ideológica y política en las altas esferas del poder: nos dijo que en este “nuevo tiempo” que comenzaba a imperar había que “rescatar lo mejor del pasado para preparar lo mejor para el futuro”. Claro, entonces uno empieza a cogérsela con papel de fumar. ¿Qué considera él que fue “lo mejor del pasado”?

Y entonces se le escapó -¡digo yo!- un “venir a Benidorm es venir a aprender”… Y digo que se les escapó porque parece que no aprendió nada y a los pocos días ya se la había olvidado a lo que había venido: a aprender. Que si tasa (que ya ha dicho la responsable de Hacienda, Clara Ferrando, que “si el sector no está de acuerdo, no aplicaremos la tasa turística”; pues ya saben) y que si la marquita de marras, por no ahondar en la herida.  

Turismo es imaginación y creatividad”, que también dijo Colomer… para a las pocas de cambio meter la pata por falta de imaginación y ausencia de creatividad. No sé; todo esto me da que pensar. No saqué a relucir en diciembre todas estas cosas porque no me las creía y como el tiempo me ha dado la razón, las saco ahora que Fitur ha terminado y ¡cómo ha terminado!

El caso es que el “prudència, compromís i futur” con el que terminó me dejó sumido en un mar de dudas envueltas en brumas… muchas brumas. Tantas, que creí estar en Brumario, el mes del calendario republicano francés de finales del XVIII; un mes otoñal que no pega nada con el momento que vivíamos: ese cálido y soleado diciembre pasado. Y ahora es aún peor: estaríamos en Pluvioso (últimos días de enero a los que añadir prácticamente una veintena de febrero; que aquellos revolucionarios franceses revolucionaron hasta el calendario) sin que caiga una gota… y aún queda un rato para que llegue Germinal y la perspectiva primaveral me haga ver las cosas de otra manera.

Sigo sin descifrar el jeroglífico de “prudència, compromís i futur”. ¿Qué quiso decirnos?