18 nov 2018

DE LA QUINTA ESENCIA DE LOS MERCADOS: DEL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA.




En cuestión de visitas culturales soy un irredento ‘descastao’: museos y zarandajas elitistas, los justos y las justas. Ni uno más. Pero mercados, todos. Distingo entre mercados y mercadillos; en cosa de mercadillos -que es otro nivel- es muy difícil que me encuentren; pero en cosa de Mercados de Abastos que es ver lo que se vende en el meollo de la vida cotidiana de una ciudad y que, por lo general, presiden elementos de arquitectura urbana sin paragón, siempre me encontrarán. Ver lo que comen (bueno, primero lo compran) los lugareños me hace entrar en sintonía con el lugar que visito. Y luego está que siempre encierran un atractivo gastronómico peculiar.

He de reconocer que huyo de estos inventos modernos que recuperan la estructura de siempre y la colocan como referente gastronómico y, la verdad, resulta que no he tenido ni una sola experiencia agradable. A estos últimos, los obvio; paso de ellos.

Y escribo este post porque me he encontrado esta mañana con la agradable noticia de que una cadena hotelera -Mercure- ha anunciado que en la recepción de sus hoteles en España y Portugal los clientes podrán consultar en una pizarra el nombre de los mercados locales más importantes del momento para ser visitados. Aplaudo la iniciativa; soy muy de mercados.

Yo recomendaba antes ir al Mercado Central de Florencia y en al bar del marcado (al único bar del Mercado) para comerse “un panino con Il Lampredotto”, que es lo mismo que un bocadillo “de Trippa”; una especia de callos hechos con el cuarto estómago de la vaca. Delicioso. Pero ahora me han convertido el viejo mercado en un resort gastronómico a imagen del madrileño de San Miguel (por ejemplo) y… ya no es lo mismo; ni por asomo. Hay tantos sitios gastronómicos que aburre. Le falta esencia. Borramos Florencia.

Pero sumamos a la lista, a pesar de que se han apuntado a las tendencias actuales, el Mercado de Abastos de Santiago de Compostela. El edificio engancha: arquitectura de piedra -sillería de granito-, en sintonía con el agua que soporta. Una readaptación de 1941 sobre el antiguo mercado de 1870. Además de los 177 puestos con lo mejor de la tierra y del mar gallegos, acuden 250 paisanas productoras con sus pequeñas mercaderías primorosas de huerta y lácteos. Una gozada.
Mercado de Abastos de Santiago. Paisanas en el exterior e interior de una de las naves
Y está detrás de la Facultad de Geografía, un singular edificio de finales del XVIII. 
Primero, mientras esperaba la hora de deponer, visité la Biblioteca (¡qué gran tipo del decano!) y entre aquellos anaqueles me sentí casi coetáneo a Cornide de Saavedra –¡que grandes mapas los suyos!- y aluciné en el Paraninfo, entre los frescos de Fenollera y González. Total, que conferenciar sobre el municipio turístico -que es lo mismo que hablar de Benidorm- da mucha hambre y me plantearon una rápida descubierta sobre las posibilidades del Mercado. Se veía triste la cita gastronómica con los colegas y decliné… y allá que me fui, al mercado: unos 250 metros de la Facultad.

Todos te recomiendan visitar la nave 5, pero como uno no hace caso más que a su instinto, me apalanqué en Aviñoteca -que está en el centro geográfico del Mercado- y ante un primer mencía atendí a las sabias explicaciones de quien sabe de qué va la cosa. En resumen: tu vas de puesto en puesto mercando lo que quieres -marisco, chacina y quesos, en mi caso- para luego ir al puesto 350 -que, además, son expertos en bacalao- donde te los preparan y con primorosa y acertada parsimonia, de cronómetro, van trayéndote las viandas al mismo compás con que vacías las copas. Una sinfonía perfectamente ejecutada sin un von Karajan que la dirija, porque falta no hace.

Por la otra banda y en su momento llegó el resto; incluso el pan, que lo compras por cachos. Un pan gallego riquísimo.

Y al néctar de la mencía siguió el de la brancellao; y a esta, el de la caiño y el de la merenzao de la Ribeira Sacra. Siempre caldos tintos de pequeños productores y nuevas bodegas gallegas. Yo ya estaba en otra dimensión.

Para rematar, me quedé con las ganas de probar las “burbujas del Atlántico” en un brut nature, Eidosela de nombre, porque era ya botella entera y no era cosa de complicar la jornada (aunque en lo académico ya había terminado) después de probar unas gotitas de una selección de orujos caseros -pimientos, café blanco, castañas, chocolate con cerezas y un blanco que quitaba el sentido- de elaboración propia de una paisana llamada Carmina.

Fue tan grande y positiva la experiencia que a pesar de que en la noche me acerqué al tradicional Gato Negro, en la concurrida y turística Rúa Raiña, al día siguiente volví a sentir la experiencia del Mercado santiagués.

Y fui al Gato Negro buscando la vieja esencia santiaguiña y para darle al pote gallego y a la empanada; la de congrio nunca la he podido pasar, pero estaba la de sardinas y unos chicharrones gallegos. Destaco lo de “gallegos” -y allí les llaman roxóns- porque en Andalucía son otra cosa. Alguien, en una mesa cercana -¡y tan cercana!; estábamos como las sardinas en lata-, los comparó con el pull pork de los british… y buenos que estaban.

Y sin dejar de la noche, un lamento: ya no quedan en Santiago más que tres de las viejas tabernas de siempre (que yo conociera). Menos mal que este oscuro Gato Negro, de toda la vida, aún funciona. Nada que ver con la modernidad que inunda las calles tradicionales. Sigue el Trafalgar, bar, con sus mejillones tigres que pican de lo lindo y el Orense, tasca, con sus tazas de Ribeiro. Esta vez ya no estaba el Negreira, en la Rúa del Villar; o yo ya no lo vi. Y ciego no iba; tal vez la cortina de agua que caía.

En fin, que en esto de los sitios de siempre, auténticos, Santiago ha cambiado tanto que… Que nada, que hay que dejar sitio a todo. Que si Petiscos do Cardenal, Taberna do Bispo, Papatorio, Avellá, Maríacastaña, Orella… Siempre Santiago.

Y, para cerrar, vuelta al Mercado. En la modernidad -como su mismo nombre adelanta- se enclava en la taberna Abastos 2.0 donde hasta la Guía Michelin se rinde a su “producto excepcional y elaboraciones de gran nivel”; navajas, tataki de listado (variedad de atún) y fabes con jabalí bien regadas con un godello antológico y albarino a tutiplén, con una previa a base de un vermú gallego que no recuerdo si era Nordesía.

Es que los mercados se han puesto ahora con un nivel que quita el sentido -como ya he dicho- (y no el sentío, porque con la que se está liando con Rosalía y que si se apropia de unas raíces ‘que no son suyas’, ya no sabe uno como hablar). Pero el caso es que alucinas con los mercados de hoy en día. Sobre todo si no se suben a la parra.

Y vi la Casa de la Parra en la Praza Quintana de vivos…






17 nov 2018

DE DISEÑO Y DISCURSO, LAS CLAVES DEL MARQ. DE MANUEL OLCINA, SU DIRECTOR





Desde que pasó a tomar café con nosotros por el Meliá Benidorm la doctora Feliciana Sala teníamos un acervado interés arqueológico, a pesar de que con las fiestas Patronales de Benidorm se nos olvida todo. Y eso que un trago de hiel nos heló el corazón.

Entre aquella charla y esta, de la que voy a hacer referencia, hemos encontrado una ciudad griega “perdida” -el cano de Tenea-, tenemos un nuevo rostro para Jesús, contamos con un nuevo fragmento de laPartida V del cuerpo normativa de la Castilla del siglo XIII, hemos encontrado un trocito más del mecanismo de Anticitera y hasta hemos dado con el dibujofigurativo más antiguo (40.000 años ha) que ha aparecido por Borneo… que está por Indonesia y poco tiene que ver con la rancia expresión de ‘darse un borneo’, que viene del verbo bornear que, además de torcer y ladear, significar llegar hasta el límite (territorial).

Bueno, pues resulta que pasó a tomar café con nosotros el director del MARQ (Museo Arqueológico de Alicante; de la Diputación de Alicante), Manuel Olcina Doménech, acompañado de la doctora Sala.

Resulta que este contestano (Cocentaina, 1960) también bebió de las esencias de la Contestania íbera y la dio por la Arqueología. De familia ontiñentina, fue recorriendo el eje zapatero con estancias de niñez y juventud en Elda y Elche hasta que llegó la hora de la Universidad de Alicante con final en la de Valencia para especializarse en Arqueología, lo que le permitió acercarse a las excavaciones. Su tesis versó sobre la topografía de la Saguntum romana, lo que nos dio pie para hablar de la barbaridad acometida por el tándem Grasssi-Portaceli en el Teatro Romano de Sagunto que vacunó a los más innovadores arquitectos para evitar similares tropelías por otros lugares de la vieja piel de toro, como Moneo en Cartagena.

Contó Olcina peripecias del Servicio Militar para seguir en los trabajos de arqueología, becas de investigación y, finalmente, plaza de conservador en el entonces Muso Arqueológico cuando estaba en los bajos del Palacio Provincial (Diputación de Alicante).
Tertulianos en tertulia (estas dos primeras fotos son de Mario Ayús)
Habló con tal pasión del Tossal de Manises que por unos instantes deambulamos por las calles del viejo Lucentum en el barrio alicantino de la Albufereta, “una de las pocas ciudades romanas conocidas con profundidad: 5 Has. de Parque Arqueológico y e2 de ciudad romana, en el núcleo urbano de Alicante”. Vivimos todo el proceso desde 1961 a hoy de esta “fundación púnica, bárkida, que termina como municipio romano… que fue abandonado en el siglo III dC “por razones económicas internas y dinámica regional”.
Lucentum, hoy; en la Albufereta
Aquél éxito en Lucentum animó a la Diputación a sacar todo lo que atesoraba y exponerlo y trabajarlo. Al final, la opción fue recuperar el viejo Hospital Provincial, en el Plà del Bon Repós, y pasar de 200 m2 a 9.000 m2 con salas de exposición, talleres de restauración, archivos documentales y grades dosis de querer hacer muy bien las cosas: “conservación, investigación y difusión como ejes del funcionamiento del museo”.

Recordaba Olcina en ‘Los cafés del Melià’ la “batalla feroz” con el equipo de Boris Micka sobre el criterio museístico y que “aquella idea arriesgadísima funcionara: si no tienes piezas maestras tienes que hacer atractivo el conjunto y explicar muy bien el discurso museográfico”. Muchos consideraron al MARQ “un ejemplo de herejía al mezclar objetos y vídeos de explicación”, pero el MARQ ha servido de modelo a otros muchos museos y sigue cosechando premios de todo tipo.

Recordó la apuesta por las grandes exposiciones que les han valido un muy merecido reconocimiento internacional. Especial mención para “El señor de Sipán”, que en 2006 abrió el ciclo para conmemorar el 75ª Aniversario de la creación del Museo Arqueológico Provincial de Alicante del que el MARQ era la plasmación.

Y en ese aire de grandes acontecimientos, los contactos con el British Museum. Interesados por la exposición sobre el arte Asirio allí que se fueron. “Y, ¿Dónde está Alicante?, que les preguntaron. ‘Al Sur de Benidorm’, que respondieron; y comenzaron a trabajar”. Ya en la primera visita “vieron que éramos un museo y que sabíamos lo que queríamos”. Luego vendrían de Scotland Yard a certificarles que podían almacenar y exhibir obras cedidas por el BM. Y finalmente que las propuestas del MARQ fueran las que sirvieran para las futuras exhibiciones de la muestra en Boston, por ejemplo. Y con el BM se han hecho más exposiciones en un idilio que se mantiene con el Conservador principal como ‘Grecia, la belleza del cuerpo’. 
Y luego con el Museo del Hermitage para las piezas escitas en un momento de tensión Rusia-Ucrania y la devolución de la visita con la pieza más exclusiva del MARQ: una mano con empuñadura de espada en cuyo pomo hay dos cabezas de águila (águila bicéfala), un modelo iconográfico único en el mundo romano, localizada en 2005 durante la campaña de excavación de la cabecera del foro romano de la antigua ciudad romana de Lucentum.

El águila bicéfala llega con los hititas y el siglo XV identifica a los Habsburgo y por esos destinos de matrimonio llega también al Zar de todas las Rusias, Ivan III… y era -y es- esta empuñadura de espada pieza muy codiciada que expuso el MARQ.

Y el MARQ ha trabajado también con el Museo del Louvre (Arte egipcio), con Pompeya (excavación de la casa de Ariadna y la primera restauración ajena a Italia) y con muchas más exposiciones que suman hitos que van jalonando la trayectoria de este museo que tenemos a tiro de TRAM y que debiéramos visitar más.

Olcina se sometió luego a las preguntas de los tertulianos y hablamos de casi todo. Apostó por visitas itinerantes de la Dama a Elche y porque Benidorm desarrolle su Museo de la ciudad; de cómo está la cuestión de la arqueología y de los aspectos más insospechados del MARQ que es, a pesar de que no nos prodigamos en sus visitas, el segundo museo arqueológico más visitado de España donde “se explica la Historia a partir de los objetos que se exponen” debiendo ser conscientes de que “no se puede conservar todo, pero sí todo puede ser documentado” al hilo de que en nuestras ciudades, muchas veces, hay piezas en el subsuelo de gran valor, pero “no podemos coartar el urbanismo”, porque la vida sigue… y seguimos y seguimos y hubiéramos seguido hablando del MARQ y lo que atesora aún más tiempo pero… nos dieron las tantas y con tanto café no íbamos a poder dormir…   






5 nov 2018

DE UNA ARQUEÓLOGA QUE SURGIÓ DE “MISIÓN RESCATE”; DE FELICIANA SALA.




Y en eso que pasó a tomar café con nosotros, en el Hotel Meliá Benidorm (Los cafés del Meliá), la catedrática de Arqueología de la UA, Feliciana Sala Sellés.

Llevamos un verano de hallazgos arqueológicos ‘que pa qué’ y queríamos que nos contara cosas suyas y de nuestra joya arqueológica del Tossal de la Cala… y mira por donde El País, a la mañana siguiente, nos sacó negro sobre blanco, algunasde las cosas que la doctora Salas nos contó en primera persona.

No sé: en octubre, que si Pompeya ardió dos meses después de lo que nos habían contado (en octubre y no en agosto), refrescando lo de la moneda y dejando en supuesto mal lugar a un joven Plinio el Joven; que si mese antes del verano los hallazgos en Libisosa, de la mano de José Morán; luego que si la invasión de los yamnayas y el final de los hombres de esta Tierra de Damanes… Uf, ¡qué verano! Y finalmente llega la gota fría a Castellón y nos saca una carretera ibero-romana como unos meses antes un temporal sacó en la gaditana playa de la Cortadura, un acueducto y una calzada. Hasta hemos sabido cómo sacaban los egipcios los bloques de piedra para sus pirámides. ¡Qué gran cosecha arqueológica la de este 2018).

El caso es que esta alicantina, criada en El Fornet de Altea, siempre quiso saber el por qué del acueducto de Altea (de lo que queda). Feliciana es una aquella niña a la que el programa de TVE Misión Rescate forjó.

Misión Rescate fue un programa que en los años sesenta y setenta pusieron en marcha TVE y RNE al alimón (donde no llegaba una llegaba la otra) con el objetivo de recuperar parte del patrimonio arqueológico español tomando como soporte a la propia población local al tiempo que intentaba inculcar en los escolares el amor por la arqueología. Con Feliciana lo logró.

Nada, de cabeza a la Universidad -recién estrenada Universidad de Alicante en el 81-, y se propuso desde el primer día hablar con el profesor de Arqueología de turno y comenzar a excavar como una Indiana Jones/Tadeo Jones (para los más jóvenes). Y realizó campañas por media España e Italia, recordando a sus primeros mentores, en especial al catedrático Lorenzo Abad.

El Mundo Ibérico, sus contactos con el Púnico, las becas de investigación, sus etapas italiana y tunecina, el paso por el MARQ, las recomendaciones de Manuel Olcina y de Enrique Llobregat, sus acciones de ‘mercenaria’ (así las llamó) para prospectar de urgencia en Cap Negret o realizar el Catálogo de Yacimientos de la Comunitat Valenciana con una colega, o las excavaciones en la Vega Baja (San Fulgencio, por ejemplo)… hasta llegar a las primeras campañas para el yacimiento del Tossal de la Cala y poder afirmar con rotundidad, después de tanto trecho recorrido, que “los íberos eran los primos pobres del Mediterráneo”. Pero lo que tenemos es nuestro y maravilloso: “nada trascendente, pero sí importante”.
Tertulianos en Tertulia... y como el tema de la doctora Sala era muy antiguo (el Tossal de la Cala es del siglo I aC, el amigo Ayús, Mario Ayús, fotógrafo oficial de la Tertulia, ha tenido a bien ofrecer las imagen en b/n para denotar antigüedad; pero la foto es del viernes 2 de noviembre de 2018)


Ha pasado Feliciana por todos los escalones del sistema docente universitario hasta la titularidad en 2001 y como el profesor Abad dejó de liderar proyectos en 2009 ella tomó el relevo y así llegó, con el Ayuntamiento de Benidorm (Eva Mayor y Antonio Couto; 2013), a excavar en el Tossal de la Cala; y así han seguido con el Ayuntamiento de Benidorm (Ana Pellicer y Antonio Couto) con nuevas campañas y la musealización del conjunto en breve.

Siempre se dijo “ibérico” el Tossal de la Cala, pero las evidencias, el peso de las evidencias, le llevaron ya en anteriores campaña a contarnos que era un “castellum romano de la época de las Guerras Sertorianas” (82 a 72 aC). La clave: “el gran número de piezas de metal, una plomada, una llave y armamento romano, a pesar de la cerámica íbera”.

Reconoció ‘un golpe de suerte’: “Ana Ronda encontró los diarios de Alejandro Ramos (‘el abuelo Ramos’) y dos carretes de fotografías”. El padre Belda, Schulten, el cura Duart y otros varios arqueólogos habían trabajado en el yacimiento pero hasta los 80 no había gráficos ni fotos. La carretera, construida en 1956, había destrozado parcialmente el yacimiento pero había referencias “de las 27 habitaciones que excavó Belda” y con lo trabajado hasta hoy, la doctora Sala anunció que “todos los colegas citarán el castella de Benidorm” por su estado de preservación; “sólo hay dos: el de Cáceres viejo y éste”.

El control de la navegación entre Denia y Cartagena dio protagonismo a estas construcciones que al final terminaron derruidas a sangre y fuego como atestiguan las capas de cenizas que hacen aflorar los arqueólogos.

Relató Feliciana Sala un día de excavaciones, en julio, con el calor. El tener la seguridad de lo que buscas y que al final aparezca y que, encima, puedas datarlo. Y refirió la anécdota: fue el tertuliano y profesor de Historia Paco Amillo el que detectó la pieza de cerámica, en el cimiento de la muralla, que pudo datar la obra en el siglo I aC. Y ya estamos en la autoría y en el momento histórico.

Y hablamos de mucho más: del yacimiento de Les Bastides de Finestrat, de fortines cartagineses de los siglos IV y III aC, de la II Guerra Púnica, de la torre de la Tellerola, en la desembocadura del torres, del acueducto de la Partida Les Arcs (¡cómo no!), de factorías, de la pesca del atún, de la Estela de Altea, de la Villa Romana de El Albir, de santuarios en Villajoyosa como La Malladeta, o no…

Y dejamos para dentro de quince días el continuar la prospección arqueológica desde el Museo Arqueológico de Alicante, el MARQ, de la mano de Manuel Olcina, su compañero de viaje en la vida y la Arqueología… que está de moda.


7 oct 2018

DE ROBIN GRANT: MI CASA ES BENIDORM (y II)


La prodigiosa memoria de Robin Grant comenzó pasada la taurina hora de las cinco de la tarde a desgranar nombres que son historia del Turismo: Aniceto Tisca, los hermanos Enrique y Juan Teixidó y Ramón y Martín Casals, junto a otros destacados emprendedores del nivel de Vicente Guasch, Pascual Mora, José Rosell o José María Caballé. Todos son nombre históricos del turismo y la hotelería que han creado cadenas nacionales e internaciones; y Robin los ha tratado en primera persona y los visto subir como la espuma, pero a golpe de esfuerzo.

Y de pronto su voz se torna amarga: “el 15 de agosto de 1974, quiebra Court Line”. Court Line fue el mayor operador del concepto ‘cheap & cheerfull’ (barato y divertido; que todo está ya inventado) y arrastró a todos los operadores turísticos el día que anunció su quiebra. Robin repite: “el 15 de agosto” que es cuando se conoció, pero el lío se fraguó en la tarde del 14 de agosto.

La verdad sea dicha, Clarksons ya arrastraba pérdidas desde 1971 y representaba el 40% de Court Line, con lo que la matriz ya estaba tocada del ala tras el verano del 73. La Guerra del Yom Kipur (árabe-israelí) de octubre del 73 puso patas arriba el mercado del petróleo y a medio mundo. Egipcios y sirios atacaron por sorpresa Israel (que ya les había machacado en la Guerra de los Seis días, en 1967, y clamaban venganza) y durante cuatro días fueron los reyes del mambo, pero los israelíes contratacaron y en los veintiún días siguientes no sólo recuperaron territorios sino que se plantaron a 100 km de El Cairo y a 32 de Damasco. Intervino la Comunidad Internacional y paró aquello. Pero la humillación militar sufrida por los árabes les llevó a querer castigar a los aliados israelíes con una rebaja de la producción de petróleo. Y como los países aliados de Israel eran la inmensa mayoría de los occidentales, pues... el precio del crudo se triplicó y el del refino se sextuplicó. Resultado: crisis de las economías industrializadas. Israel ni se enteró de la movida económica: tenía pozos en el Sinaí y le salió redonda la jugada.

Sí, aquello ocurrió en 1974 cuando aquí comenzábamos a vivir el ocaso del Régimen y allí, en el Reino Unido, se sumían en el bache que el empecinamiento de los mineros del carbón, en su reivindicación contra el gobierno conservador de Edward Heath, los estaba metiendo. Los británicos padecían el grueso de la crisis con ‘semanas de tres días’ -para poder ahorrar energía; hasta la TV cerraba emisiones a las 22’30 cada día-, y no estaban para vacaciones. El mercado turístico británico se hundió entre el 30 y el 40%.

El caso es que en aquella situación socioeconómica local y global las pérdidas acumuladas por los TTOO asociados a Court Line y la falta de apoyos del nuevo gobierno laborista de Harold Wilson para que la compañía saldara sus cuentas en el negocio naviero, en el que también estaban, hicieron que el 14 de agosto, debiendo más de 7 millones de libras, Court Line proclamaran quiebra y dejaran a casi 50.000 turistas británicos colgados por el mundo y se instara la liquidación voluntaria de las sociedades; los trabajadores quedaron en la calle. Aquello pilló a Robin, con casa recién comprada en Londres y la familia creciendo. El silencio, la atención que le prestábamos, sonaba en la sala.
Robin Grant, junto a José Mª Díez y otros tertulianos en Los cafés del Meliá. (Fotos: M. Ayús)
Pero como dice Robin: “cuando una puerta se cierra, se abre una ventana” y Viajes Interplanet de Benidorm le ofrece empezar desde aquí. Y “con mucha tristeza dejamos nuestra casa de Londres y con siete maletas y un baúl nos vinimos”. Pero recuerda, con tono reivindicativo: “Si todos los hoteles hubieran devuelto a Clarksons los créditos, no hubiera quebrado”.

Y dicho esto, de pronto, la cambia el rictus y la sonrisa vuelve a iluminar el rostro. Se ríe: “reservé en el Hotel Don Pancho tres noches y cuando llegue con todo aquél equipaje en recepción se asustaron; era sólo por tres noches porque enseguida nos mudamos al Playmon Fiesta”.

Y así comenzó Robin Grant a ser de Benidorm.

A estas altura del relato Robin fue una catarata de experiencias y anécdotas de aquél Benidorm de la segunda mitad de los setenta donde las agencias movían viajes, excursiones, cambio de divisas y muchas cosas más. Negocio.

En 1981 se sumó al equipo de Hoteles Servigroup como director comercial y nos contó toda aquella gratificante experiencia, mientras la familia se consolidaba -Pilar y sus hijos Lara, Jonathan y Alex-, en Benidorm. Un Benidorm de “muchas salas de fiesta y hoteles” en una España que vivía “los años del plomo”, en alusión a ETA. Robin ya era uno más de Benidorm y sentía las cosas de España como suyas. Eso sí, o paraba de viajar y comercializar camas.

En 1993 deja Servigroup y encamina sus pasos nuevamente hacia el Hotel Don Pancho y es allí, hablando con Paco Sellés es cuando nuevamente al cerrarse una puerta se abre una ventana. Otro grupo hotelero de Benidorm precisa sus servicios como director comercial y otra vez en órbita. De este grupo pasará a Hoteles Poseidón hasta 2012 en que apuesta por la jubilación, aunque se mantiene en contacto con un mundo al que ha dedicado su vida.

Robin vivió en primera persona la llegada del mercado ruso y no se cansa de elogiar lo mejor de todos con los que ha trabajado en Benidorm: “Caballé y Pere Joan apuestan siempre por la calidad”.

Tiene claras las cosas sobre el Turismo: “El Turismo es como el fútbol. Las normas son las de siempre, pero ahora los jugadores son atletas y derrochan calidad”. “El turismo es el que hay, pero cuando yo llegué había 25 destinos en Europa y ahora hay 2.500”. Y sobre Benidorm es tajante: “Siempre habrá mercado para nosotros; recordad que siempre hemos sobrevivido a multitud de cosas -y las enumeró-; hemos tenido suerte y la tendremos; porque haciendo las cosas bien siempre saldremos adelante”.

Se quejó de que “quizás nos falta implicación a nivel destino” y recordó que “el éxito de un hotel está en la suma de pequeños detalles, pero sólo tienes una oportunidad de crear una buena sensación”. Es consciente de que esto ha cambiado: “hemos pasado del jefe de recepción al comunity manager sin darnos cuenta”. Y critica una cuestión de Benidorm: “el comercio es hoy una asignatura pendiente” y “los hoteles no volverán a superar el 95% de ocupación”. En cuanto al mercado inglés convino con Moncada que “en el último año la libra ha caído un 10% mientras que los precios han subido un 20%” y al Brexit, lo tiene claro: “llegarán al final a un acuerdo; estoy seguro al 99%”, aunque convino con Díez que “el precio del petróleo, la sobreoferta del mercados y la falta de pilotos es más grave que la falta de conexiones”.

Y ahora que la vida de le ha golpeado, un ictus en 2009 y hace nada y menos un poco más cerca, Robin pasea entre amigos, que somos muchos, y se convierte en referente y Wikipedia turística para los que investigamos los detalles de este proceso del Turismo nuestro de cada día.

Nos alerta de cosas a futuro y se muestra tranquilo: “Ir a casa, para mí, es llegar a Benidorm”.

Gracias Robin por tal derroche de memoria y conocimientos.

Alguno te esperaba con kilt, sporran y chaqueta de Argyll… cosas de escoceses, y nos apareciste por la tertulia “Los cafés del Meliá” como un paisano mediterráneo que contempla la obra bien hecha con el mismo entusiasmo que aquel Robin que enseñó Edimburgo a los gurkhas, o el Robin que llegó al Hotel Arcadia, o el Robin se presentó ante el coronel Crosby, o el Robin que llegó a Interplanet, Servigroup o Poseidón. Nuestro Robin.






6 oct 2018

DE ROBIN GRANT: MI CASA ES BENIDORM




Y como viernes que era, pasó a tomar café con nosotros, en el Meliá Benidorm, un escocés de pura cepa que se nos ha hecho benidormer: Robin Grant.

Alguna vez había pasado por la tertulia “Los cafés del Meliá” de la mano del tertuliano y amigo José María Díez; alguna vez compartimos mesa, mantel, café, copa y afable conversación, con ellos dos, Manolo Moncada y yo, pero esta era la gran ocasión porque le teníamos gana a ese álbum de vivencias y anécdotas del mundo del Turismo que atesora Robin Grant.

Del mismo Edimburgo, de la añada del 47 y sexto de diez hermanos, Robin nos pintó su desnivelada ciudad natal de tal forma que creíamos subir la empinada calle Victoria o plantarnos ante Bute House. Incluso nos enfrentamos a cruzar el río Forth en ferry; cuando Robin era niño sólo estaba el puente ferroviario que hoy es Patrimonio de la Humanidad. El Forth Road se inauguró en 1964 y para entonces Robin ya estaba por Londres y por elmundo.

Madre enfermera y padre chófer de un aristócrata: “teníamos lavadora en casa y en el garaje, junto a los coches cajas de té de Ceilán (hoy Sri Lanka), vino y champán”, pero también recuerda Robin el Edimburgo de la “cartilla de racionamiento hasta bien entrados los años 50 para el azúcar y esas cosas”.

Casi entramos con él a aquella escuela que presidía un gran mapa del Imperio Británico; nos reímos con su ingenuidad espontanea de niño: “¡Madre mía, todo eso era nuestro!”. Nos trasladó al Edimburgo engalanado de 1953 y al paso de la comitiva por Princes Street casi vitoreamos a la real pareja. Robin nos hizo partícipes de su emoción en la Fiesta de la Coronación de Isabel II y el duque de Edimburgo y, por fin, supimos cómo comenzó en esto del turismo.

Un mayor retirado del Ejército le pidió a su padre, con quien había servido en Egipto, un guía turístico para un grupo de oficiales gurkhas, nepalíes integrados en el Ejército británico con su emblemático y curvo cuchillo kukri, que asistían al acto y con 12 años Robin ofició de cicerone (que es palabra inglesa, aunque parezca italiana; que se lo pregunten a Joseph Addison en Dialogue on Medals).

Se le iluminaba el rostro a Robin al recodar en aquel Edimburgo de niñez el mítico espectáculo del vaquero Roy Rogers, su caballo “Trigger” y su perro “Bala”. O cuando el Celtic ganó la Copa de Europa, Copa de Campeones que se llamaba oficialmente, en 1967 con la anécdota del salto y la rotura de la lámpara. Justificación: fue el primer equipo británico en ganarla. Eso merecía el cabezazo a la lámpara.

Terminó Robin como funcionario de Hacienda y un recuerdo más a un profesor que tenía siempre sobre el piano The Daily Worker (que era del PC de los EE.UU. y se editaba en Nueva York) y The Times y algo así como que “leyendo los dos te enterarás de las cosas”, aunque la mejor frase de Ronald Stevenson que recuerda Robin es aquella de “si puedes poner en el plato de tu hijo un huevo más, lo harás”, para ilustrar a los alumnos que en ocasiones hay que hacer concesiones frente a tu ideario.

Tras una estancia de tres semanas en Hungría en aquel 1967, antes de que el Mayo francés le diera un vuelco a Europa, en un pub de Londres, en el que completaba el salario, conoció a un guía que trabajaba en España y terminó en Sitges aprendiendo español, por lo que en marzo de 1968 se compró un paquete de vacaciones de 12 días “en el Hotel Arcadia de El Arenal, de Palma de Mallorca y… ya me quedé; al acabar las vacaciones ya estaba trabajando en el hotel”. Recuerda de aquella estancia que “no había ni mantequilla ni mermelada para desayunar; sólo ‘pa anb oli’” y ríe y nos contagia su risa. Entra en liza “un amigo español de Sóller” y al poco, al Torre Azul, “un hotel más grande”.

Pero en esa parte del trabajo del Turismo, en la recepción del hotel, las jornadas eran agotadoras: “doce horas cada día”. Y veía Robin el trabajo de los guías y eso le animó a tocar a la puerta de Clarksons, en Palma, donde le recibió “el coronel Crosby, un militar retirado muy simpático que sabía ‘latín’”. Había trabajo en Alemania, pero no en Mallorca. Un tanto decepcionado se volvió a su hotel; “era un viernes, pero el lunes me llamaron y me incorporé a Clarksons en el Hotel Carolina, en Cala Ratjada”, junto a Capdepera.
Tertulianos en tertulia: José María, Robin, Reyes y Eduardo. (Fotos: Mario Ayús)


Y aquí entra en juego la portentosa memoria de Robin Grant. Nombres, fechas, datos se amontonan sobre la mesa: “el señor Fluixá, dueño de Viajes Iberia, era el duelo del Hotel Carolina; y el director era Tom Gallick”, otro personaje que debería pasar por la tertulia. Y hasta nos contó la aventura de la multa de “dieciocho mil pesetas, una fortuna, que le puso la Guardia Civil por entrar rápido en una curva con peligro de accidente”.

Terminaba la temporada turística y volvía con sus padres y hermanos. Para la de 1969 lo envían a Fuengirola y vuelve la memoria de Robin a señalar rutas, hoteles, personajes, anécdotas y lugares, como “el restaurante Los Montes, en la carretera Málaga-Granada, donde actuaba ‘el chico de Coín’”, su pasión por el flamecno o la breve aventura laboral con la compañía norteamericana ITC que le llevará al Atalaya Park de Estepona y al Estoril -de Estoril, Portugal, junto al casino-, “pero quebró ITC y salí de Estoril, antes de empezar a trabajar, en el primer vuelo que conseguí”. Clarksons lo volvió a contratar e ITC le pagó los gastos.

Aquí, de nuevo en Clarksons, se detuvo Robin en explicar lo que fue aquél grandioso turoperador británico. Que si Clarksons Holidays, que si Clarksons Tours, que si aviones para acá y para allá, que si Alemania o Noruega, Holanda o Austria… hasta llegar a la anécdota del Renault Gordini. Sí, le llamaban ‘el coche de las viudas’; mi padre tuvo uno y a mí me gustaba. A Robin, el suyo, comenzó a echarle humo cerca del aeropuerto de Nuremberg y allí lo dejó. Tomó el primer vuelo y… a los pocos días la Interpol localizó a su familia en el Reino Unido para preguntar si sabían algo de quien había abandonado aquel coche en Nuremberg. Nos reímos por la gracia con la que Robin lo contaba.

En 1972 promociona en Clarksons a Contract Manager y ya la vida le cambia. Se casará al año siguiente, 1973, con Pilar, a la que había conocido nada más llegar a Clarksons, en el Hotel Carolina y fija residencia en Londres. Pero en aquellos años Robin contrataba para Clarksons en Formigal y en toda la Costa Mediterránea… con lo que llegamos a Benidorm… Y eso, y todo lo que traerá consigo la convulsa década de los 70 será protagonista del próximo Post.

Es que Robin es amigo y su know-how no se puede dejar pasar sin la importancia que tiene. 





22 sept 2018

DE RAFA BALONGO: MEMORIAS DE UN CHICO DEL PROTECTORADO




En “Los cafés del Meliá” hemos vuelto a las andadas; no tenemos enmienda. Y ya van 11 ‘cursos’. Les llamamos ‘cursos’ porque los comenzamos en septiembre… y seguimos las pautas vacacionales de los estudiantes: que si Fiestas Patronales, que si puentes y festivos, Navidad, Semana Santa y verano. La cuestión es, como ellos, no dar un palo al agua, que no se note y aprobar con nota.

El Meliá Benidorm nos sigue abriendo salones y ofreciendo café (y bollería fina) para hacer más llevaderas, en ocasiones, las diatribas que, a veces, surgen. No somos perfectos, pero vamos contando la Historia de nuestra gente.

El primer invitado de esta reentré de 2018 ha sido Rafael Balongo Lozano, un hombre cabal que en su prodigiosa memoria atesora infinidad de cifras y datos sobre la más reciente Historia de Benidorm; al menos, “de los últimos cuarenta y seis años…” que son los que lleva Rafa Balongo en Benidorm. Y no ha perdido ni un ápice de integridad, de ilusión y de ideario. Rafa es triple “i”.

Comenzó su relato en la ciudad que entre 1913 y 1956 fue la capital del Protectorado español de Marruecos, en Tetuán; donde nació. Su padre trabajaba ya en el Banco Español de Crédito, el Banesto que llamábamos[1].

Lo de la Unión bancaria hispano-marroquí no satisfizo al progenitor que pidió volver a Madrid y Rafa, con la familia. Y la familia era también el banco, con lo que ingresó por oposición. “La Plaza de la Independencia fue mi primera sucursal” y al poco fue agregado al Departamento Técnico teniendo que organizarse para realizar el Servicio Militar en Colmenar (RMING-1) pero sorteando aquella fase (hasta con un arresto) hasta volver a Banesto donde, además, se integró en los equipos de tenis de mesa (entonces, ping-pong; ¡cómo somos!) y natación en el tiempo que le dejaba lo de ir a organizar sucursales por toda España: “vivía de las dietas; ahorraba todo el sueldo. Se lo daba a mi madre”.

Y con ese cometido llegó a Benidorm en 1972, “para diez días” y… ‘echaron’ un tiempo aquí; tanto, que le bastó para ‘echarse’ novia. Total, que decidió ‘echar’ raíces en Benidorm y dejar el Departamento Técnico para quedarse de interventor en la Avenida del Mediterráneo, donde vivió el atraco del 78, aquél 31 de agosto. Nos lo relató con todo el susto y los pormenores.

Rafa nos introdujo por unos instantes en aquel mundo de la banca de los setenta donde los millones fluían, la moneda extranjera requería departamento propio, y las inversiones mantenían la efervescencia del ladrillo en Benidorm. “Los clientes de la banca no fallaban nunca”, recuerda. Parece que era otro mundo. Y así parece que fue pues avalaron su tesis algunos tertulianos que han andado por las alturas del gremio en aquellos años. ¡Oiga, que hay tertulianos de postín!
Tertulianos en faena. Fotos: Mario Ayús.


Podía haber aspirado a más en el banco, reconoció; “pero eso significaba salir de Benidorm”. Y Rafa, renunció. Benidorm tiene eso, que engancha.

Y en Benidorm se fue incardinando en su la vida de la ciudad y se acercó a la UGT… “Y me llamaron al orden”. Contó cosas de los tiempos del Benidorm CD, de Aniceto Benito -“todo un señor”, dice en su recuerdo. Y recuerda Rafa cuando él fue de los fundadores del Club La Marina y de la Asociación de Vecinos l’Illa y… en todo y por todo presume de “honradez y ética”.

Tal vez por eso, en 1983 le reclama Manuel Catalán para la candidatura del PSPV. Y se incorporó, como nº 7 en la lista del PSOE en la confianza de ser concejal de Deportes. Y lo fue de Hacienda y Personal. Convino entonces que lo mejor era “trasladar el trato del Banco al Ayuntamiento”. Recordó a los funcionarios y a sus compañeros de aquella aventura: Ángel de la Fuente -“el más político”- y Miguel Mozo en especial, pero también Colau Pagés, Vicent Picó y Blas Candela. Elogió la figura del Interventor -“don José Luís, un encanto; un crack”-, el Recaudador, el Secretario… “y a Pepe Albero”, compañero de tertulias. Confesó que “de leyes, entonces, sabía poco; pero sé que 2 y 2 suman 4, y teníamos que hacer cosas con la recién estrenada democracia”.

Recordaba la obsesión de Candela: “Rafa, colegios”. Y se hicieron dos. De Picó recuerda: “quería hacer el Bernabéu; y no se podía”. Aquel Ayuntamiento estaba como estaba y “se hicieron muchas cosas porque había mucho por hacer. La CLEOP hacía todas las obras que había que hacer en Benidorm… y eso había que corresponderlo. Las demás grandes empresas, a la cola: no tenían problemas de liquidez”. Recordó a Manuel Jorge, aquel director financiero que consiguió sacar aquella emisión de deuda pública: “mil millones de pesetas que se agotaron en dos horas”. Benidorm atraía mucho.

Recordó Rafa Balongo aquellas Comisiones de Hacienda “que eran duras” al compás que señalaba el ‘feeling’ con los miembros de la oposición: “Manuel Navarro Padilla, un señor; como Joaquín Ortiz, un caballero”. “Hasta ‘el valencianet’”, llegó a decir, recordando a quien militaba en el nacionalismo valenciano y que ahora ostenta representación empresarial hotelera. “Todos teníamos mucha ilusión por hacer cosas”.

Nadie escapó del repaso; ni los claroscuros de la prensa local de entonces; que había que echarles de comer aparte, señalo yo, que llegue en el 87 y ví lo que ví.

También hablamos de la administración de fincas, labor que ocupó sus últimos años hasta jubilarse. Aquí sacamos a relucir hasta la mafia de los conserjes, que muchos hemos vivido.

Hablamos de muchas cosas, hasta de lo que le espera al PSOE de cara a la cita de mayo de 2019, pero como bien saben… ‘lo que pasa en la tertulia Los cafés del Meliá queda entre los posos del café… y nada más’.

Rafa nos dijo al final que los suyo eran “memorias de un chico del Protectorado que llegó a Benidorm cargado de ilusión”, que no ha perdido. Pidió, más que nada, “educación y acabar con el alquiler sin control, el ruido y la suciedad porque playas hay muchas… ¡Aquí se pone la gente a trabajar o…!”, dijo para terminar.

Y todos le entendimos.

Este fue el paso de Rafa Balongo por la tertulia de ‘Los cafés del Meliá’: integridad, ilusión e ideario. Y que así siga.









[1] Hasta aquella “inocentada” de 1993 (fue un 28 de diciembre) en que el Gobierno lo intervino. Era presidente Mario Conde y ya había habido sus más y sus menos; como cuando se quiso que JPMorgan (yi-pi-morgan) entrara en el accionariado. Fue adquirido por el Banco de Santander.

9 sept 2018

DE PROBABILIDAD, POSIBILIDAD Y TODO ESO… CUANDO UNA DANA REVOLOTEA POR AHÍ





No venía yo de comprar el pan, como Umbral, que iba de paseo matutino con un semoviente de unidad familiar que me han endosado el fin de semana cuando un buen amigo, de tiempos pretéritos, desde la moto me interpela por la DANA; vamos, por la gota fría.

Ya no soy dado al paseo de tusos porque ya han sido muchos y el alma está muy rota por esos amigos que se van. Fräulein, Skol, Waffen, Tinguaro, Sara, Sr. O’Keeffe y Rodolfo suman ya siete heridas y el alma no aguanta un roto más. Vale que han sido en distintas épocas de la vida, pero resulta que vas guardando detalles de todos ellos y, al final, el tarro de las vivencias está que no cabe una más; ya es un momento pasional repleto de comparativas que ahondan la herida. Fräulein era la novedad, Skol la vitalidad de la juventud, Waffen el despertar a la responsabilidad, Tinguaro la nostalgia de la universidad y el marcar carácter de egresado, Sara el vedetismo -no supe nunca si del Paralelo o de Montmartre-, el Sr. O’Keeffe la plasmación de la madurez profesional y Rodolfo el artista pendenciero de la bohemia de mi vida profesional. Ya no quiero más. Pero en eso que te dejan por unas horas al cuidado de… y se complica la cosa, complot lo llamo yo, y va para 48 horas donde vuelves a las andadas: a fumar.

Pues en eso del paseo matutino del can, buscando pasar lo más desapercibido, intentando calcular la sinuosidad en el humo del veguero y hasta curvas praxitelianas cuando la perspectiva las coloca en la visual de un árbol, cuando desde la acera de enfrente te gritan. El motor de la moto no fue suficiente para anular el timbre de la voz que, por cierto, me era conocido.  Y sí, levantas la vista y lo reconoces.

¿Qué hace este hombre por aquí de buena mañana?, te comienzas a preguntar… Cuando te llega su voz: “¡Tú te crees, hace sol! Tanto ayer darnos la paliza con la gota fría y mira. Me llama mi hijo: diluvia por El Albir (¿?). Y por aquí, nada. Mejor, pero yo creo que esto no es normal”.

A mí no me da tiempo a decirle nada. Es una ametralladora de palabras. Debe ser que la calle es estrecha y si viene un coche deberá seguir y quiere trasladarme su mensaje a toda prisa. Sigue y sigue, sin quitarse el casco, sin bajarse de la moto: “A mí me da que todos esos aviones lanzando cosas hacen que no llueva en Benidorm” dice señalando al cielo.

Cuando intento responderle, un transfer -grande como la Big Boy de la UPR- atruena con el claxon para que siga. Y él me grita: “Ya nos vemos y lo hablamos”. ¿Hablar? Ha sido una perorata de mitin…

Siri ha sido testigo de la escena. No se ha enterado de nada; mejor. A su breve edad no es bueno que vea estas cosas.

Y nos llegamos hasta la playa Levante. He disfrutado de la mitad del veguero. Calculo que he de regresar en unos veinte minutos más, lo que me queda de este buen cigarro de Partagás. A disfrutar…

Pero no se va de la cabeza la interpelación del amigo. De pronto, otro motorista que me llama; se quita el casco. Pero este ya se interesa, nos interesamos, por temas más humanos y trascendentes. No entendemos lo que pasa, no entendemos ciertos procederes del estamento judicial con la que está cayendo, pero… lo dejo, que él ha venido a desayunar y yo a tirar de un cigarro que ya anuncia que hay que regresar porque, como siempre, lo bueno se acaba.

Y ya en casa, preocupado con lo del primer motorista me siento ante el folio en blanco.

Culpaba mi amigo -en el lamento mañanero- de la situación de no-lluvia torrencial (aún) en Benidorm a la conspiración paranoica de los chemtrails que, ¡maravilloso!, sólo mostraban su eficacia protegiendo este mínimo enclave que es Benidorm. 
Nubes, preciosas nubes… ¿y el chemtrails de mi amigo? ¡Vaya domingo!
Queriendo obviar la paranoia me refugié en los conocimientos locales que sobre Benidorm atesoraba Pepe Bayona y me acordé de aquellas mañanas de Radio Benidorm cuando Pepe, erudito local, nos contaba con detalle aspectos trascendentes de geografía benidormera como ese cíngulo montañoso que nos protege por todos lados: Ponoig, Margoix, les Mamelles de la Monja, Sierra Cortina, Sierra Helada, la Sierra de Callosa y el Puig Campana … y me hablaba del Collado de Llam, de la Isla -rompiendo las llegadas del Sur- del ligero strand de la bahía y hasta del efecto de los murtales… un bello decorado para este teatro de los sueños que es Benidorm. Permanezco en deuda con Pepe Bayona por todo lo que me enseñó.

Pero: ¿qué pasa con la gota fría -la DANA- de la pregunta del primer motorista?

Cuando esto escribo tenemos el núcleo de la DANA sobre la vertical de la mitad oeste de la Península y avanzando SSW a NNE. Sí, viene hacia nosotros… pero yo no creo que haya muchos que sepan lo que va a pasar. Vamos a estar en la parte más inestable y tenemos el Mediterráneo muy caliente (dicen que sobre los 27ºC)… Estamos a merced de que sople viento de Levante… pero me inclino más a que si pasa algo será esta madrugada… ¿Quién sabe?

Hace Sol, quema: con la que tenemos montada, eso implica posibilidad de tormentas aisladas más al interior.

Ese individuo meteorológico que es la DANA está moviéndose en una cuerda floja y cualquier variación la puede desencadenar… O sigue su camino y desaparece.

Anoche la cosa se preveía más chunga y AEMET lanzó su aviso: curarse en salud. Esta mañana los parámetros eran distintos y AEMET suavizó la situación de alerta. No sé por qué. Hablamos de posibilidad, de probabilidad.

El que avisa no es traidor, siempre se ha dicho; ¡es avisador!, siempre se ha comentado con sorna. Pues eso, han avisado. ¡Que viene el lobo! Pues protege tu rebaño si quieres; luego no digas que no te han avisado.

Pero la situación de psicosis que se genera viendo imágenes como las de Cebolla (Toledo) es harina de otro costal. Y sí, del costal de la Ordenación del Territorio y de los Riesgos Naturales y la acción del hombre. No de la probabilidad de una lluvia torrencial en sí por una tormenta severa que se quedó estática.

A mí me gustaría que mi amigo de la moto -y todos- se quedara con la idea de que los avisos indican probabilidad, posibilidad; y que con eso, con la probabilidad y posibilidad nos hemos de quedar.

No, no es que no sean ciertos; son posibles. Advierten es de probabilidad de que ocurra. Y esa probabilidad puede ser alta o baja.

Lo que no es probable es lo de los chemtrails… Pero, allá cada uno con el casco que le cubre la cabeza cuando va en moto… y andando… por si le cae algo