25 ene 2026

FITUR 2026: 40 en bastos...

 

 

Con 40 ediciones de FITUR a mis espaldas puedo salir por aquí y decir que esta, sin lugar a duda, ha sido la mejor.

Integrista benidormero, entiendo -y defiendo- que en esto del turismo profesional -en la realidad y en las ferias- hay quien juega en Champions (League) y hay otros que se quedan colgados entre los cinco escalones descendentes hasta Tercera RFEF, No penemos ejemplos para no sonrojar a más de cien mil.

Dicho esto, resumamos: este año no hemos tenido que sufrir el despelote insultante de la absurda parafernalia de las vanidades exaltadas que se paseaban por IFEMA dando grima; aunque retazos de espectáculo han dado México -el invitado estrella- y algunos otros que creen -absurdo convencimiento- que dan color a la feria con su decrepitud procesionando. Pero... ¿Qué le vanos a hacer? Para gustos, los colores.

Al grano. Cuando entramos en IFEMA, en esta edición y en estos últimos años, y te plantificas ante el stand (en mi caso, de Benidorm y de la Comunitat Valenciana), echas de menos a Ale Guijarro. Una mirada al cielo y una oración.

Ya sé -lo acabo de dejar negro sobre blanco- que para gustos los colores; pero el despiporre tecnológico de las curvipantallas que restaban protagonismo a las personas no decía absolutamente nada a favor del diseño, aunque en esta ocasión el planteamiento era mejor y han ganado altura, como Benidorm... así lo dijo el Secretario Autonómico de Turismo. Pero quien orquesta la planilla de actuaciones estelares en la Plaza Central sigue creyéndose que el todo el monte es turismo, porque le han contado que en Ley de Turismo vigente se plantea que el turismo es un sector estratégico que afecta al conjunto del territorio. Pero de ahí a considerar que que todos los municipios son turístico va un abismo y terminan haciendo un pan como unas tortas y quedan en evidente evidencia. Lo mismo que los de la absurda identidad a favor de un conjunto artificioso que se manifiesta en un disjunto y mezcla churras con merinas. La identidad no es mala, pero es errónea si se usa para camuflar insuficiencias en un conjunto paraguas que unifica por debajo. La mediocridad de La Comarca, al noroeste de la Tierra Media -en la gran Eriador-, huele -¡hiede!- desde lejos. Si es que la Comarca turística esta que se han montado entre el Baranduoin-Sènia y los Mojones del Reino/Colinas de las Torres por el Sur, también tiene tres cuadernas, pero ni la mitad la mitad de territorio que la ficción de Tolkien ha encumbrado; pero acurruca más seres de Zarkino que las páginas de sus libros. ¡Vaya con la comarca y la Nana Bolson de turno!

Vuelve uno quemadillo. Es que contarlo me lo pide el cuerpo y me lo inspira mi neurona ociosa. Hay quien ha destacado su presencia en Fitur -y así la ha justificado- para anunciar un eclipse -el del próximo 12 de agosto; cuán largo me lo fiais- en plan "evento único e histórico". Este/esta, lo mismo, también estudio en la inecistente Universidad de Teruel. Bueno, vale que llevamos un siglo sin ver uno total solar en España, pero que han de saber que España está situada al final de la franja de totalidad del eclipse del próximo y futuro 12 de agosto, por lo que de verlo -que es agosto, pero lo mismo está nublado-, esto sucederá durante minuto y medio cuando el Sol se esté poniendo muy cerca del horizonte. Y no sé yo, amigos de Castellón... Porque de Galicia a Mallorca (tiren una línea), hay una porrada de sitios para verlo antes y mejor. Pero no seré yo el que les diga nada: sin son felices, pues buenas perdices.


Pero volvamos a esta edición que si me muerdo la lengua me enveneno.

La de 2026 estuvo marcada por el luto del accidente ferroviario del entorno de Adamuz. Esto nos ha hecho acercarnos al Pabellón de Andalucía, inmediato, con cierto recogimiento y mostrar nuestro dolor a las 10'15 horas -la feria abre (oficialmente) a las 10 y debe llegar todo el mundo a su destino- del miércoles; todos guardamos un respetuoso minuto de silencio con profundo sentimiento. Dije dolor -y no cité rabia, que ahora la apunto- porque la feria no es ajena a lo que se cuece fuera de ella y tienes que soportar con más pesar y dolor, aún, que una columnista de La Vanguardia, en el Mañaneros 360 (RTVE y La Cometa TV), donde está Javier Ruiz, diga, para explicar lo inexplicable, que "las ruedas del tren son una especie de cuadrado", se quede tan pancha y se descargue con que ha sido un lapsus, olvidando que, primero, había introducido su estulticia diciendo que eran "cilíndricas", cual rodillo de apisonadora. Si es que los de la "sincronizada" dan grima. Se quejaban algunos de la "Brunete" mediática y nos llegaron estos panolis con subidón de progresía.

Esta edición, considero que por ausencia de fauna extraña, ha estado muy en clave profesional y ha sido fantástica. Pero hay que ponerle un 'pero': no puede ser que el Pabellón 12 estuviera un poco más allá de a 'on brama la tonyina'. Era el Pabellón del Conocimiento; una contribución a la competitividad y la sostenibilidad de la industria turística, epicentro del debate y la innovación en clave de turismo; un espacio donde presentar propuestas, compartir experiencias y difundir las buenas prácticas que están marcando las tendencias de la industria turística. Allí teníamos que acudir, desde el Pabellón 7, por uno u otro motivo -participar, debatir, exponer, asistir a reuniones y firmas, grabar podcast y ser ejemplo-, varias veces al día y arrastrar los pies por la moqueta fiturera y cruzar del 4 al 12 chispeando, eludiendo charcos o esquivando decenas de pingüinos árticos -porque frío ha hecho-. Les faltó conocimiento a la hora de ubicar el Pabellón del Conocimiento. Cierto es que promover la divulgación del conocimiento y la tecnología poniéndola a disposición de las empresas y profesionales del sector es de elogio y hay que significar la labor del ITH, pero en el Pabellón 10 -como hasta ahora-, a tiro de piedra, funcionaba mejor.

No se lo pierdan (bueno, ya se lo han perdido; si no fueron): en el Pabellón 12 estaba FITUR TechY, FITUR Know-How & Export, FITUR Sports, el Observatorio FITURNEXT y el área de empresas de Travel Technology. Si, merecía -y mucho- la pena ir; pero para quedarse sin otros compromisos. Pero hay agenda en tu pabellón y stand y si esto se avisa, uno se apunta y se programa una periodización intensiva de alto volumen a alta intensidad, dividida en tres etapas fundamentales durante unos 5-6 meses antes de ir: acondicionamiento, preparación física y fuerza/especificidad y con una buena parka -y un propio que la sostenga dentro de los pabellones con su rica calefacción- se hace mejor el proceso. Una propuesta-ruego: que el 12 vuelva al 10. No me harán caso pero ahí lo dejo.

Y a lo que iba: para Benidorm, digamos que, un Fitur 2026 completito: Y es que hasta el stand de Benidorm se llegó la secretaria de Estado de Turismo de Reino Unido, Stephanie Peacock (nivel ministro), acompañada del embajador británico en España, Alexander Ellis, y otros miembros de su oficina diplomática. Benidorm ha sido el único municipio con el que han mantenido un contacto profesional; los restantes han sido a nivel ministro -Hereu- y ciertos presidentes y consejeros de Comunidades Autónomas. También se ha presentado la décima edición del Skyline Benidorm Film Festival, consolidado ya como plataforma internacional. Además, Benidorm ha aprovechado para comunicar sus -provisionales- cifras del año 25: se ha roto la barrera de los 3 millones de turistas y se han superado los 16 millones de pernoctaciones sin dejar de ser un referente en sostenibilidad: varios premios y reconocimientos además del Green Pioner 2025 y finalista Freen Leaf. Sí, con cifras provisionales aún, 3.058.623, un 7,7% más que en el año anterior, y 16.211.131 de pernoctaciones, un 3,4% que en 2024. De estas pernoctaciones, 11,6 millones se produjeron en establecimientos hoteleros reglados, que han despedido el año con un 4,3% más de clientes que el año anterior hasta alcanzar los 2,45 millones, y con un aumento de ocupación media del 1,1%, situándose en el 82,2%. Durante el año 2025, la estancia media en los hoteles rozó los cinco días, manteniendo los números del ejercicio anterior.

En este FITUR, Benidorm ha participa en la reunión del consejo de gobierno de la Spain Convention Bureau y en las sesiones de la Alianza de Municipios Turísticos, donde ya todos están integrados en la iniciativa "Turismo Que Suma". Benidorm ha recibido un reconocimiento por su modelo turístico transformador y sostenible; se ha valorado el trabajo desarrollado por la ciudad en materia medioambiental, alcanzando los más altos estándares de calidad. Ha recibido el premio Veolia ‘Turismo transformador y sostenible’ dentro de la Categoría ‘Municipio Turístico’, para el que han decantado la balanza el haber sido European Green Pioneer of Smart Tourism en 2025, finalistas del Green Leaf 2027, haber desarrollado el hub de innovación BeCiTi o la plataforma Benidorm CORE para seguir avanzando en inteligencia turística.

Benidorm Core ha sido un puntazo. Se trata de la plataforma de gestión de la ciudad y el destino Benidorm que permite, a partir de los datos de toda la sensórica y tecnología desplegada, gestionar mejor los servicios y anticipar y atender necesidades de vecinos, residentes, turistas y visitantes. Apunten: Benidorm CORE (City Operating Resource & Environment. Centro de gestión de recursos operativos y medio ambiente de la ciudad, que en inglés suena mucho más tecnológico y disruptivo), un salto cualitativo en la gobernanza de Benidorm, aplaudida por los expertos e incomprendida por los pusilánimes, que también -son legión- los hay. Benidorm Core es el corazón que hace fluir el torrente de datos que integran información sobre calidad del agua, consumo hídrico, movilidad, aparcamientos, ocupación de playas, características ambientales de las mismas, meteorología, calidad del aire o control de vertidos. Los distintos espacios de datos se cruzan en un sistema integral de gestión conectado a cuadros de mando, para tomar decisiones más rápidas y más precisas. Nos pidió el alcalde Toni Perez -en la presentación- que apuntáramos la fecha: 23 de enero de 2026. Y se explicó: hacía 10 años que Benidorm se presentó en Fitur para ser disruptiva y anunciar que el turismo debería ser gestionado de forma inteligente, que habían normas para ello, que la gobernanza de una ciudad y un destino requería un esfuerzo titánico, que había que formar el modelo, que teníamos que apoyarnos en la sostenibilidad ambiental, económica y social, y que teníamos que apostar por la accesibilidad, por la innovación y por la tecnología. Dentro de poco, dijo, todos vendrán por este camino que Benidorm, faro de sostenibilidad turística, alumbró en tal día de 2026. Tiempo al tiempo.

También Benidorm abordó en esta edición, junto a otros destinos pioneros de la Alianza de Municipios Turísticos (AMT), el potencial del Turismo Azul para impulsar la sostenibilidad y la competitividad porque, no olvidemos, el agua y la gestión hídrica forman parte de nuestra propia identidad y de nuestro relato como destino porque Benidorm convirtió la necesidad en estrategia; y la estrategia en virtud para ser hoy un referente en la gestión del agua a través de tecnología, planificación e inversión continua para ser líderes en sostenibilidad aplicada al ciclo integral del agua y que ahora sea argumento de resiliencia climática. Demostramos que somos un destino seguro, preparado y bien gestionado hasta convertir la gestión del agua en un activo reputacional.

No faltó presentar el sexto Benidorm Gastronómico, consolidado como escaparate de la gastronomía local, y -ya en materia- revalidar las certificaciones ‘Q’ de Calidad y ‘S’ de Sostenibilidad para sus playas y oficinas de turismo. Aprovecho Benidorm su estancia en Madrid para presentar un nuevo estudio permanente: Benidorm mide los hábitos sostenibles de los turistas para poder valorar el impacto ambiental de su actividad. Es que el Ayuntamiento de Benidorm ha comenzado a medir el comportamiento en materia de sostenibilidad de las personas que acuden a la ciudad a pasar sus vacaciones, con un bloque específico dentro de la Encuesta Turística que anualmente realiza la Cátedra de Estudios Turísticos Pedro Zaragoza Orts, junto con el Consistorio y la Universidad de Alicante, con el objetivo de conocer con detalle cómo impacta su estancia y actividad durante los días en los que permanecen en. Asimismo, también permite conocer la percepción de los visitantes sobre el destino en esta misma materia. Todo ello, para poder mejorar la toma de decisiones.

Y, ¡cómo no!, hubo un tiempo para el Benidorm Fest, que llegará a la quinta edición antes de que el mes de febrero llegue a su mitad. Contaron que en la edición de 2025 se logró un impacto mediático equivalente a 243 millones de euros. Este año, el Benidorm Fest recupera como trofeo a la mítica "Sirenita" del Festival de Benidorm. Con todo el glamour festivalero del mundo, también en Fitur se anunció que las galas del festival en el Palau d’Esports l’Illa de Benidorm serán los días 10, 12 y 14 de febrero, así como que también se ultima la programación del Euroclub que complementará al Fest y el TapaFest que también se promociona estos días en Fitur.

No faltó nada y hasta hubo una extrapolación fiturera de la Costa Blanca en Plaza de Callado; sí, como lo han leído y que han escuchado estas orejas que me sostienen las gafas (junta con la nariz; porque tres puntos configura un plano... y ahí se quedan). El prohombre comarcal, que se pasó de frenada finolis quiso enmendar la plano a los iletrados que decían que iban "para Callao" que es simplificar el destino. En realidad es un plaza madrileña en recuerdo del combate naval del Callao, el puerto peruano y la batalla del 2 de mayo de 1866 en la que Méndez Núñez se vino asegurando haber desmantelado las defensas peruanas y los peruanos aseguran que se tuvo que retirar porque no le quedaba munición. A mí me pillaron así, sin munición, cuando lo oí; porque le hubiera tirado con bala. Ya es el colmo. Con estos personajes sólo me queda claro que si hay que ir, se va; pero ir pa ná es tontería. En efecto: a eso me refiero.

Y concluyo. 40 fitures a cuestas ya son muchos, ¿no?: 23 de martes a viernes y 17 de visita el Día de la Comunidad. Esto va requiriendo ir entregando la cuchara porque cada viaje vuelvo más convencido de que muchas entelequias están en la antípodas de lo que de verdad es el turismo. Pero que no decaiga la fiesta: hace a tantos tan felices.

Sigo recordando los viajes en metro a la estación Lago, cuando estábamos en la Casa de Campo. Menudos recuerdos. El año que estuvimos al lado del stand de Israel, perros por la mañana y seguridad a todas horas; la marcha al Olivar de la Hinojosa y lo despoblado que estaba aquello; las latas de anchoas de Revilla, visita obligada al estand de Cantabria; las fiestas y los lucidos saraos de la noche madrileña... que la Fitur tiene horario extendido... y que no volverán jamás como en sus épicos inicios.

 


 

Apostilla. Nota para no eclipsar a los que se eclipsan en Fitur: Tras el eclipse de agosto de 2026, el siguiente eclipse solar visible como total en España tendrá lugar el 2 de agosto de 2027, seguido de otro anular el 26 de enero del año siguiente, que completará la triada de eclipses ibéricos de 2026-2028. No será posible observar otro eclipse solar total desde España hasta 2053.




9 ene 2026

DE ICEBERGS... Y LA PATRULLA DE HIELO...

 

La noche de Reyes, practicando zapping -que si fuera una disciplina olímpica seguro que algún buen ojeador me hubiera llevado a un equipo de élite y ya estaría en la selección nacional y en el equipo olímpico español, aunque aspirando a diploma; que uno es modesto en lo de los cinco aros y ve el pódium y el medallero aún lejano- vi que reponían “Titanic” por un canal y. al mismo tiempo, en otro ‘echaban’ un reportaje sobre su hundimiento y la investigación británica de Lord Mersey -que también hubo una, e inmediata, de los norteamericanos, sobre las causas de aquella ‘ship-iceberg collision’.

No llegué al final, los epílogos me matan; y más si ya me he tragado más de uno de estos programas o leído hasta la última línea de reseñas y artículos de prensa. Pero quien sí lo hizo me ha preguntado esta mañana que ¿qué era eso? de la Patrulla Internacional del Hielo, que fue una de las primeras consecuencias (1914) consecuencias de una tragedia de tal magnitud como la del “Titanic” ocurrida en abril de 1912.

La respuesta es rápida: La Patrulla Internacional del Hielo (IIP) es una organización dirigida por la Guardia Costera de los Estados Unidos, establecida tras el hundimiento del “Titanic”, para monitorear icebergs en el Atlántico Norte y alertar a los barcos, financiada por algunos países marítimos y con intereses de navegación. Para sus cometidos utiliza aeronaves y satélites para mapear peligros y garantizar la seguridad del tráfico naval por el Atlántico norte y en especial por el ‘callejón de los icebergs’.

Y dicho esto, para un post tenga enjundia añadamos algo más.

Y, claro está, en esto de los icebergs y la navegación comienzo con el “Titanic” y, permítanme refunfuñar, porque tiene su miga que -como todos- la habrán saboreado, porque DiCaprio y la Winslet ya forman parte de un imaginario colectivo más allá de la realidad del trasatlántico recién estrenadito navegando a toda velocidad –intereses comerciales mandan- por una zona muy concreta donde todos sabían del frío y los icebergs desgajados. Y ya lo aderezamos con la construcción moderna de barcos con mamparos y sobre la estanqueidad, unos remaches flojuchos remachados a mano, la radiotelegrafía como símbolo de modernidad y la estética: una cuarta chimenea que sólo servía para los humos de las cocinas y unos botes salvavidas que no sabían dónde ponerlos para no desentonar la belleza de las líneas armónicas del barco. La rueda de repuesto bien que se esconde en las entrañas de un coche, pero en un barco tienen mal encaje las chalupas que quitan las vistas de las cubiertas.

El del “Titanic” es el más famoso de los naufragios por ‘toques’ con icebergs, pero desde el siglo XIX tenemos noticias de estos desastres y las tragedias devenidas. El último ‘beso’, ¡pásmense!- tuvo lugar en 2007; pero desde los años sesenta del siglo XX no se han registrado víctimas mortales en los que han ocurrido.

Vale que antes del XIX había poco tránsito por aquellas aguas y lo de la navegación trasatlántica estaba en mantillas, pero desde Eric el Rojo a los balleneros vascos, el ‘callejón de los icebergs’ (Iceberg Alley) ha dado muchos disgustos a la navegación.



Y otra vez que saco a pasear de los ‘callejón de los icebergs’.

Llaman ‘callejón de los Icebergs’ a un sector del Atlántico Norte -hoy muy vigilado-, que discurre desde Groenlandia hasta Terranova y baja más al sur, donde las corrientes transportan grandes icebergs desprendidos de glaciares, especialmente en primavera y verano, creando un peligro para la navegación y un espectáculo natural en muchas localidades costeras canadienses e incluso norteamericanas de la costa oriental de los Estados Unidos. En ocasiones, por causas todavía desconocidas, el curso de las aguas groenlandesas se ve alterado y se desvían más hacia el Este, zonas que normalmente están libres de ese peligro. Por eso, en la navegación al Oeste del XIX y principios del XX se llamaba “la esquina” -y la doblaban, para dirigirse más al Sur- a la intersección 42ºN-47ºW; y una vez alcanzada esa posición, un golpe de timón a babor y hasta el puerto de destino, evitándolos.



Por cierto, al “Titanic” de poco le valió doblar la esquina porque se tropezó con uno a 41º43’55” N - 49º56’45” W en una noche sin luna y sin nubes, en la que brillaban las estrellas: “despejado, agradable y con mar en calma”, señalaba el último parte meteorológico recibido y plantificaba ‘el mapa del tiempo’ para el día 15, cuando ya reposaba, partido en dos, a 4.000 metros de profundidad y había dejado mil quinientos muertos.

La mayoría de los icebergs del Atlántico Norte provienen de Groenlandia, donde está el fiordo helado de Ilulissat, declarado en 2004 Patrimonio de la Humanidad por su espectacular belleza natural; y allí, el glaciar Sermeq Kujalleq (uno de los más rápidos del mundo) produce en los meses clave -y de continuo- icebergs como una vulgar máquina de cubitos.

De Groenlandia se desprenden aproximadamente unos 14.000 icebergs al año, aunque de ellos, el tres y pico por ciento (más o menos; entre 450 y 500) llegan hasta los 48° de latitud Norte por el llamado ‘callejón de los icebergs’. Hablamos de 200 km3 anuales de hielo compacto y duro como roca en errático viaje sumido en las corrientes. En 1912 transitaron por el callejón casi 400 icebergs; y -¡mira por dónde!- uno de ellos fue a ponerse en mitad del rumbo del Titanic, que ya es mala suerte.



El récord de tránsito de icebergs ocurrió en 1984 con más de 2.200 bichos de estos; y no pasó nada.

Y es que no siempre tenía que pasar un accidente de estos. Hablemos de ellos.

La primera reseña que tenemos es de 1828; un 28 de abril, la goleta “Superb”, según The Morning Chronicle -del 7 de mayo de 1828- chocó con un iceberg, en la bahía de Cape Cod, que le abrió una vía de agua importante. Realizaba el viaje entre Bristol y Quebec y sólo hubo 5 supervivientes que fueron rescatados, contó The Montreal Gazette, por otras dos embarcaciones (no especifica las características, aunque sí da los nombres: “Catherine” y “Hannah”), del Reino Unido, que estaban por aquellas gélidas aguas.

Entre la “Superb” (1928) y el “Titanic” (1912) hay dieciséis naufragios con víctimas tras encontrarse con icebergs. Y tras el “Titanic” hay registradas 5 colisiones más. La última, como ya dijimos, en 2007… con todos los adelantos tecnológicos y medidas de seguridad en marcha. Esta última, la del “Explorer”, fue en aguas antárticas (Hemisferio Sur) donde no hay un tan exhaustivo control; pero que también lo hay. La ship-iceberg collision de 1991, la del “Finnpolaris”, tienen hasta su filmación correspondiente.

                   Colisiones de proa contra un iceberg: SS Arizona (07.11.1879) y SS Grampian (10.07.1919)

Ahora son muchos los organismos que tienen todo esto registrado. Estados Unidos lidera la Patrulla del Hielo y Canadá tiene un banco de datos completísimo que lo registra todo.

Antes de tratar lo de la Navegación Segura en el Atlántico Norte durante la temporada de hielos (del 1º de febrero al 31 de julio) recalquemos que los icebergs tienen relación con una corriente que baja de Groenlandia sumergida a unos cincuenta metros de profundidad que desde los años cincuenta del siglo XX está bastante bien monitorizada. Ese chorro de agua que se desplaza a esa profundidad es el que determina el viaje de los icebergs, de los que emerge un once por ciento (más o menos) en función del Principio de Arquímedes y la diferencia de densidades: 1.027 kg/m3 la del agua del mar y 916 kg/m3 la del hielo puro.

Empecemos.

No tan mediático como el caso del “Titanic” pero con hondísima repercusión resultó el naufragio en 1841 del “William Brown” que ha inspirado varias películas[1], un libro de investigación y un dilema que aún pervive: en la ética del bote salvavidas el dilema de ¿a quién debo salvar? Les cuento: el “William Brown” salió de Liverpool un 18 de marzo con destino a Filadelfia. Componían la tripulación 17 marineros y a bordo viajaban 65 pasajeros, emigrantes escoceses e irlandeses pobres. Tras un mes de navegación chocó contra un iceberg y se fue a pique. ¡Sálvese quien pueda!; 31 pasajeros se habían hundido con el barco. El capitán, 8 marineros y un pasajero accedieron a una chalupa y el primer oficial, 9 tripulantes y 32 pasajeros subieron a una barcaza en bastante mal estado: consiguieron salvarse del naufragio, pero no todos cabían en ella para garantizar la supervivencia, así que tiraron al mar a dieciséis personas. Los dos botes fueron rescatados; el capitán llegó a Estados Unidos y el primer oficial a Francia. Cuando los de Francia lograron regresar a Filadelfia denunciaron el caso y se armó un revuelo de mil demonios. Entonces se acusó al único marinero del ”William Brown” que localizaron en Filadelfia; fue juzgado y terminó condenado a 6 meses de cárcel y 20 dólares de multa[2]: total, sólo se trataba de inmigrantes pobres.

La tragedia del “Hannah” en 1849 fue muy mediática también. El “Hannah” era un bergantín de unas 200 toneladas que zarpó de Newry, Irlanda, el martes 3 de abril de 1849 con destino a Quebec, en el río San Lorenzo. Tenía una tripulación de 12 personas bajo el mando de un capitán de 23 años, Curry Shaw, y transportaba a unos 180 inmigrantes irlandeses -familias con niños- que huían de la gran hambruna irlandesa. A las 4 de la madrugada del 29 de abril, el “Hannah” chocó contra un iceberg que le perforó el casco. Shaw y dos de sus oficiales huyeron en el único bote salvavidas del barco. Los supervivientes, unos cincuenta, treparon por el iceberg de donde les rescataría esa misma noche la tripulación del “Nicaragua”. El capitán Curry Shaw, a su vez, fue rescatados por otro barco. The Guardian, el 11 de junio de 1849 informó de 49 muertos y 127 rescatados; la prensa irlandesa -The Ballina Chronicle- apostó fuerte y consiguió una acusación contra Shaw y sus dos oficiales por “ser culpables de uno de los actos de inhumanidad más repugnantes que puedan concebirse”[3]. Hace unos años, la productora canadiense Gala Films realizó dos documentales sobre aquellos emigrantes irlandeses pobres que huyendo de la hambruna de su país tuvieron el contratiempo de toparse con un capitán desalmado, un iceberg y los mares fríos de Terranova.

Como el “Hannah”, el naufragio del “María” ocurrió en 1849 y sumó más de cien muertos. El 10 de mayo de 1949 chocó contra un iceberg en su viaje de Quebec a Limerick, irlanda, con 121 personas a bordo. El impacto desgarró su proa e hizo que el mar inundara la bodega; se hundió casi de inmediato. Tres tripulantes subieron a un bote y una veintena de personas quedaron sobre el hielo a merced de un mar helado; sólo 9 de ellos sobrevivieron al ser rescatados por la barcaza “Roslin Castle” y el bergantín “Falcon” que los devolvieron a Quebec.

La primavera de 1856 resultó trágica; en ocho semanas cuatro grandes buques se hundieron al tropezarse con icebergs en su ruta: el “John Rutledge”, el “SS Pacific” y dos clíperes, el “Driver” y el “Ocean Queen”.

El “John Rutledge” sumó 133 víctimas; era un paquebote de tres mástiles que zarpó hacia Nueva York desde Liverpool con 136 personas a bordo: 16 tripulantes y 120 pasajeros. Durante la travesía, dos personas fallecieron; se contó en las crónicas posteriores, debido a las terribles condiciones meteorológicas sufridas durante la travesía. El 19 de febrero, el barco chocó contra un iceberg de proa, lo que -se dijo- permitió el tiempo suficiente para que todos abandonaran la embarcación y subieran a los botes salvavidas, comenzando una nueva aventura de supervivencia. Fueron cinco los botes que se arriaron y de los 13 pasajeros del último sólo fue encontrado con vida unos de los tripulantes, Thomas W. Nye -de Fairhaven, Massachusetts-, agarrado al cuaderno de bitácora. Su historia fue contada en las revistas de la época (como el Frank Leslie’s Illustrated Newspaper) y la prensa generalista. Brian Murphy, un periodista del Washington Post, en 2019, publico “Adrift” narrando los horribles nueve días que sufrieron a la deriva en aquel frío y gris mes de febrero en el que sólo sobrevivió el joven Nye al ser rescatado por el “Germania”.



La historia del “SS Pacific” es también truculenta: aporta 186 muertos, la totalidad del pasaje y la tripulación. Era un vapor a ruedas (de paletas), de la prestigiosa American Collins Line, que zarpo el 23 de enero de 1856 de Liverpool rumbo a Nueva York con 45 pasajeros y 141 tripulantes. Sólo sabemos que salió de Liverpool; nunca llegó a Nueva York. Buscado infructuosamente, se dio por perdido desconociéndose que le sucedió. En el verano de 1861, se informó de que se había encontrado una botella, conteniendo una nota, en una playa de la isla de Uist, en las Hébridas, en la costa Oeste de Escocia. Un tal William Graham había escrito: “A bordo del Pacífic, de Liverpool a Nueva York. El barco se hunde. Gran confusión a bordo: icebergs por todas partes. Sé que no puedo escapar. Escribo la causa de nuestra pérdida para que nuestros amigos no vivan en suspense. Quien la encuentre, por favor, publique la nota”. En el texto parece la palabra ‘maldita’ -iceberg- y se presume que fue un choque con un iceberg el que echó a pique al “SS Pacific”; pero no hay más evidencias.

Lo del mensaje en una botella no crean que es de cuando Sting (The Police) lazó el tema en 1979; que ya el filósofo griego Teofrasto, por el 300 a. C., ya lo hacía con la intención de demostrar la interconexión de mares y océanos… aunque no he leído que alguien le respondiera a sus mensajes y le diera la razón. Era una costumbre tan arraigada que hasta los espías mandaban mensajes con este sistema. He leído en el National Geographic que en el siglo XVI, la reina Isabel I de Inglaterra, nombró a un ‘Descorchador de Botellas del Océano’[4], convirtiéndose en el único que podía hacerlo y convirtiendo en un crimen capital que cualquier otra persona abriera una botella llegada a las costas no sea que se topara con una que contuviera uno de estos mensajes que podrían afectar a la seguridad nacional.

Y para mensajes en botellas, los del “Naronic” que desapareció en 1893 dejando, se dice, 74 desaparecidos. El 11 de febrero de ese año, el “Naronic”, de la White Star Line -la del “Titanic”-, partió de Liverpool con destino a Nueva York con pasajeros, tripulación, 3.600 toneladas de carga general y más de 1.000 toneladas de carbón a bordo. A principios de marzo, en pleno ‘callejón de los icebergs’, fueron localizados dos botes salvavidas, uno volcado y el otro medio inundado, pertenecientes al barco; fueron los únicos restos encontrados con el nombre “Naronic”.  Entonces, de marzo a septiembre de ese año se anunció la localización de hasta cuatro mensajes en botellas que aparecieron en puntos tan dispares (las corrientes marinas y el oleaje son así) como la bahía de Nueva York, una playa de Virginia, en el canal de Irlanda y en el río Mersey, en la bahía de Liverpool, desde donde zarpó. Los mensajes indicaban, más o menos, que el barco había chocado contra un iceberg y se hundía. Sin embargo, la Junta de Comercio Británica no dio crédito a ninguno de los mensajes, ya que las firmas que figuraban en ellos no coincidían con las de ninguno de los pasajeros -ni de la tripulación- de los roles oficiales. Sigue el misterio del “Naronic”.

En 1897 el bergantín “Vaillant” naufragó sumando 78 muertos más. Había partido el 13 de abril en ruta entre Saint-Malo (Francia) y Saint-Pierre (Canadá) y en la noche del 16 de abril un contacto con un iceberg hundió rápidamente el barco posibilitando tan sólo que 7 personas subieran a un bote que estuvo diez días a la deriva. Los cuatro supervivientes fueron rescatados por el “Victor Eugene” el 26 de abril y trasladados al puerto de Saint-Pierre al que llegaron en un estado lamentable; hubo que amputarles los brazos por congelación. Se sospechó que habían recurrido al canibalismo para asegurar su supervivencia, pero dado su lamentable estado y deterioro físico, no se siguió la causa contra ellos.

Hay más tristes ejemplos; pero voy a cortar por lo sano con el llamado “Titanic danés”. Se trata del “Hans Hedtoft”, que sumó 95 muertos. Su naufragio ocurrió en 1959; va a hacer 67 años. Era un carguero de 2.857 toneladas que también presumía de insumergibilidad y en su viaje inaugural -pero de regreso de Godthabb, en Groenlandia, a Copenhague- chocó contra un iceberg el 30 de enero de 1959, a unas 20 millas náuticas al sureste del cabo Farewell, el punto más meridional de Groenlandia. El pesquero alemán “Johannes Kruss” respondió al SOS lanzado por el carguero danés, pero al llegar a la última posición reportada, no había rastro del “Hans Hedtoft”. Las operaciones de rescate se prolongaron en el tiempo, pero el único resto identificado fue un salvavidas que llegó a la costa de Islandia nueve meses después. El hundimiento del “Hans Hedtoft” sigue siendo otro de los misterios sin resolver que –posiblemente- los icebergs nos han dejado. Nada se supo de las 95 personas de a bordo: 40 tripulantes y 55 pasajeros.

Desde 1913, por el naufragio del “Titanic”, la Guardia Costera de los Estados Unidos mantiene un patrullaje sobre el ‘corredor de los icebergs’[5]. Desde 1914 el convenio SOLAS (Seguridad de la vida humana en el mar) apoya a la Patrulla Internacional del Hielo que financian la Organización Marítima Internacional y 17 de los 67 países signatarios. 500.000 millas marinas cuadradas son escrutadas de continuo[6]; especialmente entre el primero de febrero y el 31 de julio ahora también con sistema satelital, aviones, boyas y el BAPS, el Sistema de Análisis y Predicción de Icebergs. Pero aún así, como ya señalamos al principio, en 1991 lamentamos la pérdida del “Finnpolaris”. Chocó contra un iceberg a las 12:00 UTC del 11 de agosto de 1991, a 144 millas náuticas al noroeste de la isla Disko, bahía de Baffin; iba cargado con concentrado de zinc. Se hundió a las 04:10 UTC del día siguiente. Diecinueve personas a bordo abandonaron el barco; toda la tripulación fue rescatada de un moderno bote salvavidas por el petrolero danés “Sofie Theresa” (ex “Amanda”; de Etelä-Suomen Laiva, Helsinki).



Estaos Unidos y Canadá tienen un excelente registro, vigilancia y control sobre esos icebergs[7]… porque, como las meigas, haberlos haylos… y ahí está la ship-collision with Iceberg Database[8].



Y luego estarían, para rizar el rizo, los barcos que se vieron atrapados por el hielo y tuvieron desigual fortuna.

En esta ‘categoría’ entrarían -nivel top del famoseo naval- el “Fram” de Fridtjof Nansen, que fue deliberadamente atrapado en el hielo en un intento de llegar al Polo Norte, y el “Endurance” de Ernest Shackleton, que quedó atrapado accidentalmente en el hielo en un intento de desembarcar una expedición para cruzar la Antártida.

Aunque yo metería un tercero, el “SS Jeanette” que quedó atrapado en el hielo en septiembre de 1879 cerca de isla Wrangel, frente a la costa norte de Siberia oriental, estuvo a la deriva durante 21 meses y finalmente fue aplastado y hundido en el mes de junio de 1881… y tres años después, se recuperaron sus restos en el extremo sur de Groenlandia… ¡en el lado opuesto del Ártico! Esto sirvió para que muchos descubrieran que no hay una masa de tierra en el Polo Norte como comúnmente se creía; allí, lo que hay es un océano abierto con una corriente que va de Siberia a Groenlandia.

Ya pues, incluyamos al “HMS Erebus” y al “HMS Terror” que quedaron atrapados en el hielo, en la llamada Expedición Perdida de Franklin (1845-1848), una desastrosa misión británica liderada por Sir John Franklin para encontrar el Paso del Noroeste y que llevó a la muerte a toda la tripulación.

Así que ya se pueden imaginar: visto lo visto y leído lo leído, yo, de hielo, no más que unos cubitos en el gin-tónic.

 


 



[1] Souls at Sea (1937), con Gary Cooper, George Raft y Henry Wilcoxon; Seven Waves Away (Abandon Ship!), de 1957, con Tyronne Power; y The Last Survivors (1975), con Martin Sheen.

[3] Chris Must (10 March 2011). "Irish famine survivors settled near Perth". EMC Perth.

[4] https://www.nationalgeographic.com/science/article/120918-oldest-message-in-a-bottle-science-history-messages


5 ene 2026

ALMA LLANERA; A PROPÓSITO DE VENEZUELA

 

 

¡Cómo pasa el tiempo! Que va camino de hacer cincuenta y cinco años de la visita de un primo de mi padre a España. Madrileño, hijo de alicantino, el bueno de Pepe -geólogo- trabajaba para la Corporación Venezolana de Petróleo[1] que se iniciaba en el mundo de los hidrocarburos. Total que, recaló por aquí en visita familiar. Tiempo después supe que por aquellos años en Venezuela habían surgido grupos de guerrilleros de izquierda, muy activos, que no se andaban con chiquitas en lo del petróleo y que lo del primo Pepe fueron como unas vacaciones forzadas.

Fue la primera vez que oía llamar “cafetera” a un Citroën 2 CV. No lo he olvidado; como tampoco el (mal) entonar ‘Alma llanera’; que aún resuena en mí lo del Arauca[2] vibrador… Y también fue la primera vez en mi mocedad que me contaban cosas de Venezuela narradas en primera persona por un tipo que trabajaba allí siempre unido, recuerdo su imagen y fotografía, a un pistolón; por estar en la selva, que decía él.

Nunca más he vuelto a saber del “primo cafetera” -como le bauticé- y dada mi natural querencia a resumir la familia a lo que abrazas a diario es muy normal que sólo me venga a la memoria -y de soslayo- cuando me hablan del Lago de Maracaibo, que no es un lago, pues está conectado con el Golfo de Venezuela, que es Mar caribe; pues decía vivir en Maracaibo[3].

Nunca más presté atención a ese país hasta que me topé con el tema “Iberoamérica” en aquel temario de oposiciones donde estudiábamos todas las repúblicas -alguna bananera- de aquella mitad continental. Y me llamó la atención Venezuela por sus riquezas, sus gentes y su realidad. Y a partir de entonces, cada vez que un Medio de comunicación me trae a colación un disparate de los que por allí se cocinan me acuerdo de lo que contaba el “primo cafetera”. No sé: así, al pronto que si la nacionalización petrolera del 76 y la Venezuela saudita de los petrodólares; que si el ‘caracazo’ del 89, por la crisis económica, consecuencia de la durísima resaca de la borrachera petrolera anterior; que si la irrupción de Hugo Chávez desde 1992; que si la Revolución Bolivariana de 1998… Y así hasta la extracción de Maduro… 

Venezuela, se las trae.

Leo por ahí que Venezuela es hoy un híbrido letal de dictadura, cártel de drogas y santuario del terrorismo global. Y lo peor es que hay evidencias. Y, aún así, hay quienes apoyan a los bolivarianos.

El coste humano de este cóctel imbebible que maquinaron Chávez y sus acólitos es el mayor éxodo del siglo XXI en el hemisferio occidental. Según ACNUR, 7’9 millones de venezolanos han huido del país, una cifra superior a la población total de muchos países vecinos y comparable a las crisis humanitarias de Siria o Ucrania. La Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela eleva la cifra a 8’7 millones[4].  Vamos: una joyita la Revolución bolivariana.

Además, en Venezuela -y sobre todo en Caracas- el mes de enero es un mes de sucesos.

En enero de 1958, golpe de Estado contra el general Marcos Pérez Jiménez que, por cierto, terminó viviendo en España; en enero de 1962, un intento de golpe por los militares del Batallón Simón Bolívar; en enero de 1969, la rebelión de Rupununi que recogió la prensa; en enero de 1972, el asalto guerrillero a Ocumare del Tuy; en enero de 1992 ya estaba Hugo Chávez preparando su 4F (del que luego hablaremos); en enero de 1994 la gran crisis bancaria; en enero de 1999 llega al poder Hugo Chávez -lo que fue un desastre-; en enero de 2018 una crisis humanitaria que conmocionó al país; en enero de 2019 todos contra Maduro, pero ahí seguía… y así cada enero despertaba Caracas (y Venezuela) con un  sobresalto monumental hasta este año en que el día 3 de enero los Delta Force se llevaron a Maduro de Miraflores o donde estuviera.

Mira por donde, el 3 de enero es una fecha para enmarcar para dictadores sudamericanos. El 3 de enero de 1990, capturaron los norteamericanos al general panameño Manuel Antonio Noriega en Ciudad de Panamá. El 3 de enero de 2026 capturaron a Maduro en Caracas. A Noriega se lo llevaron a Nueva York, fue juzgado y le endilgaron 40 años de nada. A Maduro se lo han llevado a Nueva York y -cuando escribo esto- ya le han leído los cargos[5].

De lo que en realidad estaba siendo Venezuela me abrió los ojos, hace un mes -el 5 de diciembre-, un artículo de Gustavo de Arístegui[6] sobre la realidad de ese país con Maduro y los suyos.

Aunque la verdad es que ya se venía señalando desde lo del “Pollo” Carvajal. Este también es un personaje.

Hugo Carvajal Barrios fue un militar que estuvo con Hugo Chávez en la asonada del 4F (que luego saldrá por aquí) y terminó como jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en dos periodos claves: con Chávez y con Maduro. Fue el encargado de echar de Venezuela a la DEA -la misma que ha paseado ahora a Maduro por Nueva York- en agosto de 2005 y desde entonces vivió momentos muy turbios coqueteando con el narcotráfico… hasta que un día cayó del caballo y una luz cegadora lo sumergió en una catarsis personal por la que terminó denunciando a sus compinches… lo que le obligó a tener que salir por piernas de Venezuela -en febrero de 2019- tras haber reconocido a Juan Guaidó -un personaje de este drama que se ha desvanecido- como presidente del país.

Guaidó, de centro izquierda (por el partido Voluntad Popular), fue designado como presidente del parlamento venezolano el 5 de enero de 2019 -otro enero- y asumió la presidencia interina del país el 23 de enero -siempre pasan allí cosas en enero- siendo reconocido por Estados Unidos, el Parlamento Europeo y medio centenar de países. Rusia, China, Irán, Turquía y Nicaragua dijeron que nones y reconocieron a Maduro. El 30 de abril, Guaidó llamó a las Fuerzas Armadas a sublevarse frente a una base militar en Caracas; y hasta aquí has llegado, pibe. Con el fracaso del intento de rebelión, Guaidó tuvo su más y sus menos y terminó saliendo del país y ahora vive en Miami.

El caso es que, tras este episodio -donde también entraría Leopoldo López, también de Voluntad Popular-, el chavismo recuperó el control de la Asamblea Nacional con una enorme mayoría.

López fue el líder de la oposición a Chávez en 2006; en 2008 se le inhabilitó para optar a cargo público hasta 2014 no fuera que le ganara a Chávez. Y viendo que su popularidad iba en aumento, en 2014 se emitió una orden de arresto contra él “por intentar poner fin a la Revolución Bolivariana” y fue declarado culpable por “incitación a la violencia” y -cosas de allí- encarcelado; terminó en arresto domiciliario hasta el levantamiento contra Nicolás Maduro el 30 de abril de 2019, donde fue liberado (lo de Guaidó del párrafo anterior). Pero como vimos, el levantamiento no tuvo éxito y a López no le quedó otra que buscar refugió en la embajada de España en Caracas; escapó de Venezuela y recaló en Madrid en octubre de 2020; y aquí sigue.

Y vuelvo al “Pollo” Carvajal que tiene su miga. De compañero de golpe de Chávez a cantar las cuarenta en bastos a los de la Revolución Bolivariana. Hasta publicó una carta abierta a Nicolás Maduro, exigiéndole que asumiera su responsabilidad por la escasez de alimentos y medicinas en Venezuela y, a los militares, exigiendo que se permitiera el reparto de la ayuda humanitaria almacenada. Maduro le acusó de traición a la patria. Este también terminó en España, donde fue detenido en febrero de 2019 atendiendo a una orden internacional desde Estados Unidos por narcoterrorismo.

Pero cosas que pasan solo en esta España del sanchismo, en septiembre de 2019 nuestro país no solo se negó a la extradición a los EE.UU. del detenido Carvajal sino que le concedió libertad provisional. Tamaño dislate fue revocado un mes después; y se autorizó su extradición. Pero el “Pollo” había volado. En septiembre de 2021 fue nuevamente localizado por la DEA (Drug Enforcement Administration) en Madrid y la policía española lo detuvo (de nuevo). Para evitar su extradición, tanto a los EE.UU. como a Venezuela -que también la había solicitado-, pactó el “Pollo” con la Audiencia Nacional piar lo fuera -información sensible (que, por ejemplo, afectaba a la financiación de Podemos, al Movimiento italiano 5 Estrellas e incluso a líderes de la izquierda en Sudamérica a los que financiaba Chávez en secreto)- a cambio de que no le cruzaran el charco… y aquí que se mantenía a mesa y cama.

Y tuvo que ser el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo, en julio de 2023, el que le pidiera a España atender la solicitud de extradición norteamericana. Finalmente, la Audiencia Nacional hizo entrega a Interpol del detenido, que fue trasladado a Nueva York para ser juzgado por delitos relacionados con narcotráfico y blanqueo de divisas. El 26 de junio de 2025 Hugo Carvajal se declaró culpable ante el juez federal de la Corte de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, Alvin K. Hellerstein de cuatro cargos penales: narcotráfico, narcoterrorismo, tráfico de armas y de secuestro y asesinato de personas. Y se comprometió a colaborar para una reducción de sentencia[7].

Prácticamente lo mismo -piar- hizo otro ex de la banda de Chávez: Cliver Antonio Alcalá, mayor general, que viéndole las orejas al lobo se entregó directamente a la DEA en octubre de 2020 y ahora anda denunciando las cosas de Maduro y del resto a cambio de rebajar penas.

Así pues, ahora la DEA y el juez federal tienen -como mínimo- dos manantiales de información que han permitido cerrar el organigrama del narcoterrorismo que ahora lideraba Maduro.

Mientras tanto, para mantenerse en el poder y posibilitar sus negocietes, los bolivarianos -de la cúspide la pirámide- no han dudado en ir conculcando derechos y actuando contra los disidentes. Aun así, son muchos los venezolanos de mayor o menor rango y estatus que se han opuesto[8] a Chávez y Maduro con desigual desenlace y fatal fortuna.

Pues aún así -y con todo lo que sabemos- el chavismo sigue campando por sus fueros a pesar de la extracción de Maduro y todas las denuncias de narcoestado sobre un país que debería dar gloria verlo.

Aquí llegados quiero destacar que una de las cosas que me dejan patidifuso de Venezuela es que pese a su gran potencial, por estar donde está -zona Sur del mar Caribe- la industria turística hoy no pinta nada; apenas aporta un 0,5% al PIB venezolano, siendo el país con el sector turístico más débil de todos los que analiza el Consejo Mundial del Turismo y que son ciento ochenta y tantos. A ver quien tiene bemoles a ir allí de turismo y vacaciones.

Me llama la atención que la obcecación de los revolucionarios bolivarianos por sus chanchullos haya hecho que el país que posee algunos de los paisajes y playas más espectaculares de Sudamérica -desde el Salto Ángel, la caída de agua más alta del mundo, hasta los archipiélagos de Los Roques, Isla Margarita o los tepuyes de Canaima- no tenga mayor protagonismo en el mundo del turismo y este sólo sea un sector residual dentro de su economía.

Lejos de parecer una alternativa sólida al petróleo o al menos un pilar económico a considerar, la actividad turística es residual.

Me llama la atención el caso de Isla Margarita. Fue durante años fue uno de los destinos favoritos del Caribe ya que prácticamente ofrecía lo mismo que Cancún o Punta Cana, pero a unos precios más competitivos. Pero Chávez y Maduro la han convertido en resort de narcos y terroristas de Hezbolá y Hamás[9].

Hoy, la economía venezolana sigue siendo muy dependiente del petróleo, dejando subexplotados la práctica totalidad de los demás sectores productivos. Según el ICEX (el antiguo Instituto español de Comercio Exterior y hoy España Exportación e Inversiones), en 2024 el petróleo suponía el 27% del PIB venezolano. A esto unan que Venezuela cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo y, encima, es el octavo país con las mayores reservas de gas natural.

Con sólo estos mimbres -petróleo, gas y el olvidado y denostado turismo- si Venezuela está como está -y se ha volcado con lo que no debe- es, sin lugar a duda, por la pésima gestión bolivariana y por la corrupción y las mordidas. También es cierto que las sanciones de EEUU han hecho daño; mucho daño y la industria petrolera anda obsoleta. Pero es que el chavismo bolivariano se las trae.

La agricultura sólo le aporta un 6% al PIB; Venezuela produce maíz, arroz, caña de azúcar y café. La minería -su segunda gran promesa económica- es un fracaso. La minería legal, apenas aporta un 1% del PIB, mientras que la ilegal hincha los bolsillos de los compinches de Maduro. Venezuela concentra (y más adelante señalaremos) alrededor de 3% de la oferta mundial de minerales en el llamado Arco Minero del Orinoco y las Fuerzas Armadas Bolivarianas controlan el acceso y la explotación.

Lo de Venezuela tiene un llanto amargo que no vean. Mucho militar de todo color y mucho ladrón.

Pero si es que de casta le viene al galgo.

Venezuela entró en el siglo XX metida de lleno en el ‘gomecismo’, la etapa de dictadura de Juan Vicente Gómez Chacón (militar), que ha había sido vicepresidente durante la dictadura de Cipriano Castro (militar), y en la que comenzó la etapa petrolera del país (1914).

La verdad sea dicha: Gómez transformó las arcaicas estructuras de poder vinculadas con la agricultura en un estado moderno hasta llevarlo a cotas de crecimiento económico sustancial y convertirlo en uno de los países más prósperos de América Latina en los años treinta y cuarenta. Otro militar, Marcos Pérez Jiménez, continuaría con el legado de Gómez. En los años cincuenta, Venezuela estaba en su apogeo: cuarto PIB per cápita en el mundo.

No solamente el petróleo fue capaz de ello; tengamos en consideración también una economía relativamente libre, un sistema de inmigración que atrajo y asimiló a trabajadores de Italia, Portugal y España -principalmente- lo que permitió a Venezuela experimentar niveles sin precedentes de desarrollo económico hasta la década de 1970. En este periodo fue clave la dictadura de otro militar: Marcos Pérez Jiménez (1952-1958). Pero lo de siempre: la represión era brutal. O con el régimen o a la trena. Un golpe de Estado provocado por el descontento debido a la represión -que esto les mola- llevó al contralmirante Wolfgang Larrazábal -entre los mismos militares se daban las asonadas- a dirigir una junta militar que en menos de un año llevó a unas elecciones.

En toda aquella década de los cincuenta -incluso en la de los cuarenta- funcionó con notable éxito en Venezuela el llamado ‘Capitalismo de Compadres’ (crony capitalism), un sistema económico donde el éxito empresarial dependía de la cercanía y favoritismo entre empresarios y políticos, llegando solo a unos pocos las subvenciones y las ayudas, incluso con leyes a medida, a costa de la eficiencia y la libre competencia. Este modelo se caracterizó por la corrupción, el amiguismo y el favoritismo que distorsionaron el mercado, limitaron la inversión y perjudicaron la economía, frenando el desarrollo real del país.

Releyendo lo escrito en este párrafo anterior me ha dado un pasmo por los ejemplos de crony capitalism que han salido a la luz en los últimos meses del año 2025 con el actual y sanchista gobierno de España… Pero lo mismo las apariencias engañan… ¿O no?

Yo se lo he oído más de una vez a Feijóo[10]. Y me lo parece.

Bueno, sigo; que me disperso y me disparo en el pie.

Vuelvo a aquella ribera del Arauca vibrador y al año 1959 que trajo un gobierno, salido de las urnas, presidido por Rómulo Betancourt que de líder estudiantil contra el gomecismo pasó a ser  ¡miembro del Polit Buró del Partido Comunista de Costa Rica! (que está a más de mil kilómetros de distancia) y se avino con posterioridad en socialdemócrata. Vamos, un comunista de libro que dijo dulcificarse. Lanzó la llamada ‘doctrina Betancourt’ a favor de gobiernos democráticos en América Latina que su sucesor, el socialcristiano Rafael Caldera, cortó de cuajo nada más llegar al poder en marzo de 1969.

Cierto es que con Betancourt, la IV República de Venezuela, se dotó de una Constitución (1961) y consolidó el orden político mediante el llamado Pacto de Punto Fijo que consistió en un acuerdo bipartidista entre los denominados socialdemócratas -de Acción Democrática- y los autodenominados socialcristianos -del COPEI (Comité de Organización Política Electoral Independiente)- que sentó las bases de un orden político de matiz socialista -dijeron que a la europea- y con alternancia de poder entre ambos, lo que distorsionó la realidad a las primeas de cambio.

Con la visión del tiempo, los analistas políticos coindicen en que esto fue un proceso de socialismo progresivo -regresivo en lo social y económico- que gradualmente redujo los fundamentos económicos e institucionales de Venezuela. Pero se justifica en que fueron demócratas; pero no cuela, oiga.

Quizás por eso se preguntaba el sábado un contertulio en la radio: ¿qué se puede pedir de una sociedad forjada en las ideas de un comunista como Betancourt que se transmutó en socialdemócrata? No lo sé, pero lo que sí sé es que está (tristemente) muy clara es la relación entre el papel activista del Estado en asuntos económicos y el fracaso asegurado. A miles de pruebas me remito…

Betancourt pretendía en sus inicios nacionalizar completamente el sector petrolero de Venezuela y utilizar las rentas para establecer el Estado del Bienestar: una industria petrolera nacionalizada financiaría educación gratuita a todos los niveles, asistencia médica universal, servicios públicos gratitos y gasolina a porrillo y subvencionada. Un lógico cuento de la lechera sobre el papel. Creía, como tantos, que para que Venezuela se convirtiera en un país verdaderamente independiente y se liberara de la influencia de intereses extranjeros, el gobierno debía dominar absoluta y completamente el sector petrolero. Muy en la fracasada línea de los colectivistas, pensaba que el petróleo sería producido, administrado y suministrado por el Estado venezolano; y esto le animó a tratar de eliminar el sector privado; y casi lo consigue.

Pero con las multinacionales hemos topado.

Y encima fracasó la Reforma Agraria, que fue más absurda e ineficiente que la española de la II República (1932), que, como bien sabemos, aunque ambiciosa para redistribuir tierras y combatir latifundios, se topó con una burocracia lenta, falta de consenso político y aplicación errática. Resultado: pocas y mínimas expropiaciones, frustración social y agitación del campo, sin lograr transformar la estructura de la propiedad y generando caos entre quienes trabajaban a jornal la tierra.

El caso es que a pesar del maná del petróleo, los gobiernos venezolanos -a partir de los años sesenta- comenzaron a generar monstruosos déficits fiscales con programas sociales fuera de control que ni la nacionalización del sector petrolero (1975, bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez), lograron revertir. La idea era convertir Venezuela en un PetroState y el objetivo fue comprar la voluntad de todo bicho viviente con los dólares del petróleo aprovechando las crisis y los recortes de los productores árabes.

A pesar de la bonanza, por culpa del llamado capitalismo de compadres y la compra de voluntades populares, en Venezuela, toda una década (1975-1984) no se creó riqueza neta: ni un dólar real. Un desastre. Y aunque la nacionalización de la industria petrolera no fuera motivo de recesión económica, sí sentó las bases para el desastre de los años ochenta y noventa.

No han tenido suerte con sus gobernantes aquellas almas llaneras.

A los desastres de Carlos Andrés Pérez le sucedieron los de Luís Herrera Campins, que comenzó su mandato bajo el lema ‘Luís arregla esto’ y terminó siendo el Luisma de Aída: no arregló nada. Se justificó y dijo se había encontrado con un “país hipotecado” -como si no lo supiera- y como aquello se iba al garete, pues lo dejó ir. Por más que dijo que lo intentó, no resolvió nada. Pero entraban dólares por el petróleo. A su favor jugó que la Revolución iraní -la deposición del sah Mohammad Reza Pahleví en 1979 y el inicio de la guerra Irán-Irak en 1980- hizo subir el precio del petróleo; pero ni por esas se salvó el país del desastre. Herrera no cambio el rumbo ni un milímetro hasta que el bolívar, la moneda, se hundió a cotas abisales (18.02.1983). Su sucesor, Jaime Lusinchi, no supo lidiar la crisis que trajo las continuas devaluaciones del bolívar, a las que sumar las complicaciones con el pago de la deuda externa, el acelerado deterioro del poder adquisitivo de la gente de la calle y la implantación de un control de cambio que sumó infinitos casos de corrupción política y social.

Tan mal estaba la cosa -“de guatemala en guatepeor”- que volvió al poder Carlos Andrés Pérez (1989-1993) prometiendo devolver el esplendor y la prosperidad de los años setenta. Y se lo creyeron. Pero Venezuela estaba al borde de la bancarrota por la excesiva intervención del Estado en la economía. Pidió ayuda al FMI y estos le dijeron lo de siempre: los excesos se combaten apechugando todos. Así que -proclamó, pero no ejecutó- el fin del capitalismo de compadres, aumentó los impuestos y planteó una reducción de gastos que no se pudo llevar a efecto. Ni sus correligionarios de Acción Democrática le apoyaron y en mayo de 1993 la Corte Suprema suspendió a Pérez como Presidente de la República por actos de corrupción. El presidente del Congreso, Octavio Lepage asumió la presidencia interinamente hasta el nombramiento de Ramón Velásquez como nuevo presidente para completar el período constitucional de Pérez; del que aún restaban casi nueve meses.

Este Carlos Andrés Pérez fue vicepresidente de la Internacional Socialista, con Willy Brandt de presidente. El 30 de mayo de 1996, la Corte Suprema de Justicia de Venezuela lo condenó por “malversación genérica agravada”. Por su edad, estuvo en arresto domiciliario y siguió tan pancho.

Rara avis en Venezuela, Rafael Caldera, un democristiano, llegó a la presidencia -de nuevo- en 1994. Ya había sido presidente entre 1969 y 1974 y veinte años después tuvo que destinar el 12% del PIB de aquel año a tapar agujeros de mangoneo del anterior gobierno y a torear el morlaco de la economía venezolana con los precios del petróleo por los suelos (20 dólares barril Brent, que bajó hasta los 12 dólares en 1998). Caldera se empeñó en arreglar el régimen de prestaciones sociales, la seguridad social y la creación de fondos de pensiones; incluso se permitió impulsar entre otros aspectos la construcción de viviendas sociales. Pero poco más; que para lo que habían hecho otros (y de boquilla) fue mucho.

Y un clima pútrido, las elecciones del 6 de diciembre de 1998 las ganó un teniente coronel retirado liderando el Movimiento Quinta República, un partido de izquierdas que a la postre resultaría el más votado de Venezuela entre 1998 y 2006, año en que fue disuelto para integrarlo en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Se trató de Hugo Chávez Frías -¡por qué no te callas!-, que se quedó de presidente entre 1999 y 2013.

Chávez, bien lo saben, era un personaje nefasto. En diciembre de 1982 había fundado el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 a raíz de un golpe de Estado fallido, protagonizado por él mismo el 4 de febrero de ese año (el 4F que dijimos al principio) contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Cinco tenientes coroneles protagonizaron la Operación Zamora; fracasó y fueron encarcelados y, con el tiempo, liberados. Total: sólo se habían levantado contra el poder constituido.

La Coordinadora ‘Simón Bolívar’ -revisionista- dice que aquello del 4F fue una insurrección cívico-militar: fue un golpe de Estado en toda regla pero que fracasó, lo que -mira por dónde- le valió a Chávez para popularizar su movimiento bolivariano entre los más desfavorecidos y descontentos con el régimen; ¡y ganar las elecciones del 98!

¿Cómo no estaría Venezuela para posibilitar aquello?

Ya con Chávez en el poder, el año 1999 fue un desastre. Nadie daba un bolívar por su futuro. Pero como en el año 2000 se dispararon los precios del petróleo -se puso a más de 28 dólares el barril- ya pudo poner en marcha sus “Misiones Bolivarianas” que mejoraban condiciones económicas y sociales con autogestión del trabajo y cooperativas colectivistas en las zonas marginales. Y el sistema bolivariano funcionaba mientras el precio del petróleo iba al alza. Así, Chávez enjugaba los problemas de la balanza económica del país, rodeado de marxistas de absurdas teorías económicas y académicos del colectivismo que se empeñaron en subvertir el ya frágil orden político de Venezuela.

Y cuando el petróleo empezó a flaquear en precio descubrieron la coca colombiana y armar a las guerrillas de medio mundo: pingües negocios.

Y sus gobiernos bolivarianos siguieron en sus trece: control de divisas, expropiaciones, control de precios y el uso de la petrolera estatal, PDVSA, para financiar programas de gasto social. Chávez tuvo el apoyo de los altos precios del petróleo de 2003 a 2010 para financiar sus planes socialistas y canalizar las rentas petroleras para consolidar el apoyo político en el corto plazo. Pero el 5 de marzo de 2013 muere Chávez.

Le sucede, bien lo sabemos, Nicolás Maduro. Y le toca vivir la bajada del precio del crudo y el reinicio de los problemas económicos del país. Pues más al sector narcoterrorista.

Es una obviedad, pero el socialismo rancio sólo crea un círculo vicioso de intervencionismo que sólo lleva a más caos y miseria. Lo hemos visto en todo en el mundo pero especialmente en Sudamérica donde dos países con gobiernos de esa índole -Venezuela y Nicaragua- están en crecimiento negativo cuarenta años ya. Venezuela es un estado fallido.

Pero lo más grave es lo que ha pasado en los últimos tiempos, ya con Maduro, que es la explotación inmisericorde y extraoficial del Arco Minero del Orinoco que es doble en territorio del arco petrolero del país. Se trata de un área de explotación irregular y trabajos precarios de recursos minerales y personas en Venezuela desde 2017, gestionado por las Fuerzas Armadas de Venezuela. Allí se localizan yacimientos de diamantes, níquel, torio, oro, cobre, carbón, coltán, hierro, bauxita, fosfatos, caliza, níquel, manganeso, yeso y uranio; Venezuela -demostraron los servicios secretos israelíes- facilitó el uranio a Irán para sus bombas y está en el núcleo del integrismo terrorista y del narcotráfico.

¿Cómo un país tan apañado en lo material ha llegado a esto en lo social?

No se les ocurra responderme: es lo de siempre. Después de lo de Trump con Maduro todos opinan… Yo sólo he visto cirugía de precisión y mantengo que si de toros entienden las vacas… de Venezuela dejemos que opinen los venezolanos y venezolanas que lo sufren y padecen.

 

 

De Wikipedia; los del MBR200; Chávez al micro y Maduro... con bigote

 



[1] La Corporación Venezolana del Petróleo fue creada por decreto (Nº 260) el 19 de abril de 1960 y se dedicó principalmente al mercado doméstico de productos derivados del petróleo y a la distribución de gas en la zona metropolitana de Caracas, ocupándose en reducida escala de la exploración y del comercio internacional, actividades claves para el desarrollo de la industria petrolera. En 1967 logró acuerdos con Creole, Shell, Mene Grande, Texas, Mobil y Phillips. En 1974, la CVP y Shell firmaron un contrato para investigar los crudos pesados venezolanos y CVP pasó a ser una SA. En 1978 CVP cesó actividades comerciales al fusionarse con Llanoven en una nueva entidad denominada Corpoven. CVP fue reactivada en 1995 como filial de PDVSA (Petróleos de Venezuela, SA) centrándose en controlar y administrar todo lo concerniente a los negocios que se realizan con otras empresas petroleras de capital nacional o extranjero y siendo el brazo ejecutor de PDVSA para cuestiones de desarrollo económico y social de Venezuela.

[2] Río, afluente del Orinoco que hace frontera con Colombia. De ahí el “yo nací en esta ribera”; en la venezolana.

[3] Es la segunda ciudad más poblada de Venezuela (prácticamente 2 millones de habitantes) y el centro económico más importante del occidente del país, debido a la industria petrolera que se desarrolla en las orillas del Lago de Maracaibo, específicamente en su sector noroccidental.

[4] Colombia (2,8 millones), Perú (1,7 millones) y Estados Unidos (0,99 millones) son los tres países con más personas refugiadas de Venezuela. Brasil y Chile son el cuarto y quinto destino más elegido por los venezolanos para emigrar con 732.300 y 669.400 personas respectivamente. España es el sexto país con más refugiados de Venezuela: 602.500 personas.