9 jun 2012

DE SAIRA, SAIROTA VON HENFLICNHT, Y LA EUROCOPA



Se llama Saira; cosas de la vida.

Es mi primera sobrina nieta; uno ya peina canas. Ella tiene ya siete años; una señorita. Coqueta y muy femenina. Se le nota, le sacará punta a la vida.

No sé, fue el primer bebé de la familia (en grado superlativo) y se le coge cariño. Luego, ha pasado más tiempo en esta casa que en ninguna. Al salir del cole, es obligación dejarse caer por aquí. Ahora ya no persigue a “Putoperro” ni va por ahí mendigando “netetito un lápi”; ahora ya no pregunta “tío, ¿qué jases?”, ahora se sienta por aquí y es capaz de rivalizar con su miniordenador.

Pasa de su hermano, un elefante que está a punto de cumplir 2 años… y se le nota que es niño.

Ha llamado esta mañana y ha dicho que comienza la Eurocopa; que pongamos la bandera, que ella viene a ver el partido. Es demencial: Saira nos ha salido futbolera.

En la anterior Eurocopa, apenas un mico de 3 años, estaba todo el día con “Es-pa-ña, Es-pa-ña” y agitando su banderita. Celebraba los goles con pasión. Nos hacía gracia: apenas levantaba un palmo del suelo, hablaba trapajoso y coordinaba como un pelícano, pero ahí estaba: “Es-pa-ña, Es-pa-ña”. Y seguro que no entendía nada, pero ahí estaba: “Es-pa-ña, Es-pa-ña”.

Cuando el Mundial, retomó su pasión futbolera y vivía los partidos con más intensidad que los 23 de Sudáfrica. Hoy está ya preparada para derrotar a Italia.

Nos ha sorprendido gratamente; a sus padres también. Mañana estaremos todos más pendientes de ella que del terreno de juego.

Nos tiene a todos ya ganados; tanto que la he elegido como protagonista de mi docudrama sobre la intrahistoria de Benidorm, que arranca en 1950 y termina en los primeros días de 2001: “Sairota von Henflincht, de los Von Henflincht de Benidorm de toda la vida. Las bases de esta ciudad”. Ya está terminada, en plan novela, y cuenta la génesis de Benidorm a través de lo que cuenta la protagonista que es nieta de uno de aquellos alemanes que aparecieron por Benidorm en torno a 1947, nadie les preguntaba nada, vivían idílicamente, poco a poco se integraron… e irrumpieron en 1950 para contribuir al desarrollo de esta ciudad. Hay mucha realidad en esos folios, apenas unas dosis de imaginación; se ve cómo se forjó esta ciudad. Me lo han contado casi todo; yo lo he puesto en boca de Saira. A mí me fascina esa historia.

Pero, como aquellos “Poemes de Tardor”… los folios donde está escrita “Sairota von Henflincht…” mai veuràn el sol, doncs fora del meu món… tan sol son tonteríes…


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