16 oct 2015

DEL TURISMO RUSO; EL QUE VIENE, REPITE.


Tenía en la fresquera lo del “Turismo ruso en la Costa Blanca”, una sensacional jornada de trabajo que organizó la Cátedra de Estudios Turísticos “Pedro Zaragoza Orts el pasado día 1, en la UA. 

Antes de poner negro sobre blanco impresiones, me he leído la tesis de Yulia Prokopenko que, con 
el profesor Tomás Mazón, dirigía el encuentro. Echo en falta la prehistoria del turismo ruso en la Costa Blanca (Roc Gregori, las galas de Julio Iglesias en Rusia, los Ballester y Justo Quesada que vendían casas de estas latitudes en aquellas tan frías, la fundamental participación de la Compañía Hispano-Rusa de Comercio, la iniciativa de Carner Free Time, a las gentes de Bosht y East Line, a José Luís Nerín, Juan José Campus, Oleg Sysuev (que de secretario de embajada se convirtió en el "primer TTOO"), Natalia Pérez, Robin Grant, Valeri Nedoseykin, Said Kasymov, Alexansdr Skalyn , Vladimir V. Boroviev, Irina Efremova y, cómo no, José Mª Díez. Y más gente. Pero como lo cortés no quita lo valiente, excelente tesis y gran jornada que suplió con nivel las ausencias de última hora en un día, recuerden, en que nos despertamos con un tal Putin dando órdenes sobre Siria. Ah, también aquél teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Petersburgo, Vladimir Valdimirovich Putin ahora presidente y que también estuvo en la prehistoria del turismo ruso en la Costa Blanca.

De la jornada salió material para una saga; pero que anden tranquilos Tolkien y Rowlin que no pienso emularlos.

El turismo ruso está siempre en crisis”, resonó en mi cerebro minutos antes de comenzar la jornada. Y lo dijo un opinador de prestigio que luego lo obvió en la mesa. De todas formas, lo cierto es que “hace un par de años todas las esperanzas estaban puestas en ellos”, apuntó Núria Montes (HOSBEC) señalando que “en 5-10 años se superará esta crisis… que no es tal”; es que lo suyo (lo hotelero) es la medio-largo plazo.  Y a los pocos días sabíamos que “LaCosta Blanca amortigua la caída del turismo ruso” y que ya hay 15.000 empadronados en la Comunitat Valenciana, donde la Costa Blanca es hegemónica.

El primer secretario de la Embajada, Alexandr Batadeev, puso la nota diplomática (4º mercado potencial más grande del que España es el 2º destino, porque Turquía que está más cerca y es el 1º) y política (que si las sanciones económicas, que si el tema de visados, que si problemas artificiales), Y no le faltaba un puntito de razón: hoy dejan entrar a cualquier en la UE-28 y a los posibles turistas rusos se les mira hasta el dobladillo del pantalón. Alexander Cherpurnoy (Casa Rusia en Alicante) fue de la mano del anterior en lo de permisos de residencia y vuelos caros. Y para colmo, esa misma mañana, Transaero entraba en Bancarrota.

No mandó Mazón sus naves a luchar contra los elementos, como tantos otros ilustres españoles, y seguimos en la jornada de la mano de Yulia Prokopenko, que repasó la evolución del turismo ruso y destacó que “conocer el destino es fundamental” y destacó el papel de Visit Benidorm y Costa Blanca. La radiografía de Yulia es total: “problema de precios (85 rublos = 1€), falta de conexiones aéreas (y aún no sabía lo de Transaero), exigencia de visados, falta general de promoción de destinos, falta de información del destino en ruso, necesidad de ofertar estancias más cortas (del orden de 5 noches), el problema del nivel de inglés entre los indígenas del lugar (el ruso, habla ruso o inglés… y por aquí, español y… ¡por teléfono!, mientras entono el mea culpa, en latín; faltaría más) y, la verdad es que esbocé una malévola sonrisa cuando lo oí, falta de oferta AI/TI (todo incluido)”. 
Y luego salió lo de los hábitos alimentarios de los rusos que se parecen a los de los ingleses en la hotelería como los inuit a los massai. Además está que el ruso, se dijo, “no entiende por qué no se puede comer a las 5 de la tarde”. Y la guinda: sólo nos centramos en los mercados emisores de Moscú y San Petersburgo como si no hubiera nada más en Rusia.

El objetivo de Visit Benidorm, explicó Leire Bilbao, es estar en la mente del turista ruso y crear necesidad de destino así como ofrecer productos desestacionalizados. Contó la experiencia benidormera con la TV federal rusa y dejó que Katerina Filitsina, la mujer de Benidorm en Rusia, nos contara cómo ve la cosa. “En nuestras manos no está lo que de nosotros no depende” me heló el corazón, pero luego me devolvió a la realidad cuando señaló que “otros destinos dan más facilidades con los visados” y en eso está buena parte de la clave. “La Comunitat valenciana es ya el tercer destino más demandado”; y Katerina no es pesimista: “los que viajan saben que han de obtenerlos y hay 27 centros de visados”, con lo que entendí las muecas entre la muy respetable audiencia cuando hablaba Batadeev. “España es el país que menos problemas pone; se tarda 15 minutos y la validez (del visado biométrico) es por 5 años”. “El turista ruso va olvidándose del paquete organizado y se busca la vida por Internet, lo que es un hándicap para los TTOO” pero está la órbita internacional con auge de los alojamientos no hoteleros. Insistió en que “desestacionalizar es básico”, elogió la promoción de Visit Benidorm en el mercado ruso y pidió “no perder el posicionamiento logrado” y ampliar la geografía rusa. Me quedé con las ganas de leer el documento “Lo que busca el turista ruso en España” que aún no me ha remitido, pero disfruté de lo que contó.

Las mesas redondas tuvieron nombres señeros (Carolina Cortes, de Costa Blanca, o Josualdo Ros, de Provía) junto a representantes de compañías que diagnosticaron con precisión la situación. “Somos muy pequeños y Rusia es muy grande” y “hay que sumar esfuerzos”; “el turista ruso es un turista cómodo y el 90% es repetitivo”; “el mercado ruso no puede trabajar con tarifas dinámicas; el turista ruso decide de hoy para mañana”; “Todavía queda mucho mercado por descubrir, aunque los próximos 5 años serán difíciles”… Ros pidió analizar “el impacto de las compras rusas en la economía de la provincia” y todos coincidieron en que “el que viene una vez a España, vendrá toda su vida”.

Unos y otros evidenciaron lo distintas que son las facetas turísticas residencial y vacacional, especialmente en el turismo ruso, pero unos y otros sacaron conclusiones útiles para potenciar el turismo ruso… 145 millones de ciudadanos que alumbras varios millones de posibilidades muy a tener en cuenta.

¡Ánimo Tomás, a por la siguiente!





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