13 nov. 2017

DE CUANDO LA ‘LÍNEA B-B’ PASÓ A ‘OPERACIÓN B-B’




En mayo de 2014 escribí sobre la Operación B-B (Benidorm-Bilbao). Hoy sé, que en principio, aquello se llamó Línea B-B (Benidorm-Bilbao). Benidorm pensó que el vasco, con epicentro en Bilbao, sería un mercado bueno y fiel; y se lanzó a por él.

Corría el año 1964. El operativo fue planificado en detalle y nada más pasar la fiesta de Reyes, el 7 de enero, los autobuses urbanos de Bilbao lucían en sus laterales el eslogan “El Sol pasa el invierno en Benidorm… y la brisa el verano”. Era la avanzadilla motorizada de una invasión pacífica que se realizó a base de “folletos, saquitos de arroz, dátiles, geranios y ‘vino de Benidorm’”, que en realidad era de Monóvar, de Salvador Poveda.

Allí estaba, con el ‘merchandising’ citado, el equipo de promoción: Miguel Martínez Monge, Francisco Javier Gadea, Alberto López y Julián Hinojosa (Julián ‘el del Miami’). Y se he olvidado alguno es porque en la referencia documental no figura.

Colaboradores necesarios -implicados hasta las trancas- fueron El Correo Español-El pueblo vasco y la emisora Radio Bilbao. Jorge Vila Fradera, desde Editur, se unió al sarao, enamorado de la idea, y echo tantas ganas a la iniciativa que parecía que fuera suya. El nombre, terminó siendo.

Ya el día 10 ‘desembarcaron’ en Bilbao las autoridades benidormeras: Pedro -don Pedro- Zaragoza, Pedro de Borja Llorca, Jaime Llinares, Miguel Bayona, Jaime Fuster, el presidente del Sindicato de Hostelería (El Correo no cita su nombre) y el presidente de la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm (sin dar cuenta del nombre). Allí les esperaban el Gobernador Civil de Vizcaya (ahora no cito yo el nombre), el alcalde de Bilbao (ídem), el comandante de Marina (ídem) y el Delegado de Información y Turismo (el único que no debía tener nombre, porque no lo indican).

Y en Bilbao, el 10 de mayo se dio carta de naturaleza y se ofició la Línea B-B para “establecer estrechos vínculos de amistad y unión entre dos villas marineras”. Por cierto: se utilizó el que la Vuelta Ciclista a España, había pasado por Benidorm (final y principio de etapa) para señalar que “la Vuelta Ciclista a España es una idea genuinamente bilbaína”. Otra cosa que he aprendido.

El caso es que todo se fundamentó en base a que “el turismo es un fenómeno social que crea corrientes económicas pero, sobre todo, lazos de amistad y comprensión”. Por allí dejó caer Pedro, don Pedro, Zaragoza en su discurso que “el Turismo es una industria sometida a las leyes económicas, a la rentabilidad de los capitales, a la planificación del gasto y al estudio de la demanda”. La idea que pretendía traslucir era que el Turismo era una industria y casi una ciencia.

Por aquel enero de 1964 Benidorm acudía a Bilbao ‘con los deberes hechos’: ya había dado el nombre de Bilbao a una de sus calles que se asoman al Mediterráneo: Avenida de Bilbao. El alcalde bilbaíno, Javier Ybarra Bergé (ahora sí), anunció que Benidorm tendría calle en su ciudad, y también el mar Mediterráneo. Y así fue, en Deusto están, y se cruzan.

Se creó, a partir de la visita, una Comisión Mixta para profundizar en las acciones futuras de la Línea B-B. Los comisionados benidormeros fueron el alcalde Zaragoza Orts, el empresario Jaime Puchades Orts, el director del Hotel Atún, Miguel Zaragoza Lloret, y el abogado Juan Ronda Perales.

Aún estoy en los pormenores de las acciones de esa comisión pero mientras desembrollo cuestiones, me fijo en que Editur elogió a finales de enero “la previsora mentalidad” de Benidorm que se había dado cuenta de que “cada día entran en liza más centros receptivos para captar clientes extranjeros” y que aun siguiendo en línea competitiva por esos clientes, “Benidorm toma una postura operante en por de la clientela española”.

Y es Vila Fradera el que bautiza aquella ‘Línea B-B’ como “Operación B-B”.

Al nuevo nombre le vino ni que pintada la iniciativa inmediata, ya en el mes de mayo, entre El Correo, la Caja de Ahorros Vizcaína y Viajes Ecuador para posibilitar vacaciones de Luna de Miel en Benidorm -al módico precio de 5.000 pesetas la pareja- a los primeros 60 matrimonios que se celebrasen el 2 de mayo en la Basílica de Begoña. Y para esto sonaba mejor lo de “Operación B-B” que ‘Línea B-B’ por el revuelo mediático, los recién casados, la luna de miel y las cosas de la natalidad.

Desde Editur se bendijo la iniciativa y animó a los responsables de Turismo a actuar como Benidorm. Jorge Vila Fradera sentenció a los pocos días: “el turismo industrial no debe ser abordado por aficionados y gentes que en su ignorancia lo consideran algo demasiado fácil mientras otros hacen cosas y dan pasos efectivos, como Benidorm”.

Pedro, don Pedro, Zaragoza, le agradecía el apoyo de Editur a la iniciativa y le explicaba por carta a su amigo (Vila Fradera): “el Sol sale para todos. Será nuestro trabajo, nuestra ingeniosidad, nuestra calidad, nuestra oferta, nuestra cocina, la que sostendrá o arruinará esta primera fuente económica del país”.

A punto de alcanzar el ecuador de los años 90, cuando el Plan de Marketing Turístico de Benidorm, un Vila Fradera entrado en años recordaba aquellas palabras (las suyas y las de don Pedro) y animaba a ser adelantados al tiempo.

Esto, Benidorm, no salió así porque sí. Había ideas y gentes que las materializaran. Había ilusión de ir a más. Ahora, acabando 2017, yo, que echo de menos estas iniciativas, veo que no queremos ir a más. Y el futuro hay que ganarlo; tener la cabeza en el presente y las miras puestas en el futuro.








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