4 feb. 2018

DE ARQUEOLOGÍA; JOSÉ MORÁN, ENTRE LA CANASTA Y EL ÁNFORA




Pasó a tomar café con nosotros, por el Meliá Benidorm, un joven arqueólogo y benidormer, José Morán, enamorado del deporte y en especial del Baloncesto, al que dedica horas y horas, ahora como presidente del Club Baloncesto Benidorm.

Alto, este chico es alto”, concluyó un tertuliano cuando al final de la tertulia se levantó a saludarlo. Y la tarde había dado mucho más de sí que para sacar aquella conclusión. La de Morán ha sido la tertulia más extensa de las celebradas en Los cafés del Meliá desde septiembre de 2009, lo que quiere decir que estábamos cómodos conociendo cosas de nuestro pasado y de Pompeya, por ejemplo.

De Benidorm, sus primeros días los pasó en la sevillana Puebla de Cazalla, de donde es su madre. Elogios a su madre, abuela y tías, y un acercamiento al mundo de la Historia, que le inculcó su padre, fueron sus primeras palabras.

Confesó que en 8º le orientaron hacia el periodismo; incluso que se decantó inicialmente por el fútbol y el taekwondo, pero tras leer “Blitz”, de David Trueba, se decidió por el baloncesto (que, como ‘sutilmente’ dije, es alto) y en COU por la Historia, única vía española para llegar a la Arqueología.

Y nos contó cómo es eso de la arqueología, cómo trabajan los arqueólogos, la diferencia entre el trabajo de campo y el de gabinete -“un día de campo son al menos siete días de mesa de trabajo”-, el identificar ambientes, el completar el puzle de las piezas recogidas, el descubrir los objetos antiguos, el conocer cómo vivían -y morían- aquellos grupos humanos, cómo podían ser sus relaciones… Ellos, los arqueólogos, son los que componen el rompecabezas de la Historia.
José Moran, en pleno "trabajo intelectual", en una excavación
Una vez leí, ahora he recordado, que un arqueólogo es aquél que va abriendo las páginas del libro de la historia rompiendo las más recientes hasta llegar a las más antiguas en busca de leer en ellas una verdad que queda encerrada en el libro del planeta. El método arqueológico debe minimizas las pérdidas pero manteniendo la esperanza de encontrar siempre algo en la página que hay más abajo. Explorar, excavar, analizar… y nada que ver con Henry Walton Jones Jr., más conocido por ‘Indiana’ Jones…

Con él nos fuimos por un rato a Lezuza, en el Campo de Montiel, y a la colonia Libisosanorum Foroagustana -Libisosa, para los amigos- un hito en la Via Augusta del siglo II aC.

Desde ese cerro se controlaba el comercio ganadero y de minerales hasta las costas levantinas: valor geoestratégico. Y nos metimos en la excavación y en el trabajo de los arqueólogos. Algo pasó allí; algo de carácter militar y urgente, vinculado a la época de las guerras sertorianas, produjo la destrucción… el esqueleto de la niña, el puñal, las monedas… Gilbert “Gil” Grissom (CSI) al canto.

Con él viajamos a Italia; hacia Perugia -y las cosas de Etruria- y hasta Pompeya, en la Campania, hasta el año 79. Pompeya estaba muy viva en la mente de varios tertulianos; así nos detuvimos en demasía. Yo soy más de Herculano, más pequeña, rica y culta, y que también sucumbió a la erupción del 79; su frente portuario me fascina… y siempre hay mucha menos gente. Pero, nada, Pompeya hasta el eructo.

Echamos en Pompeya la tarde; casi. “Pompeya muere de éxito, siempre tiene visitas”. Y eso que cada vez hay más casas cerradas a la vista del público y se hace más complicado trabajar y visitar.
Tertuliano en pleno "trabajo intelectual" durante la tertulia
Fotos: M. Ayús


José Morán tuvo palabras de elogio hacia su profesor y mentor, José Uroz. Hasta cuando dejó la Arqueología para decantarse por el baloncesto, desde las filas del Etosa y surgieron las posibilidades de irse a ligas internacionales. Una inoportuna lesión le volvió a la Arqueología y ahí estaba Uroz para llevarle, de nuevo, en sus campañas.

Gracias a eso pudimos hablar un poquito de la labor del Club Baloncesto Benidorm, con 17 equipos “y 210 críos en la cantera”; con un equipo en la Liga EBA -la categoría de plata- y hasta un Senior de viejas glorias. Y lo que cuesta encontrar patrocinadores. Ahí descolgó elogios a Hoteles Servigroup por sus 35 años de patrocinio y reclamó un poquito más de empeño de las empresas locales en apoyar el deporte local.

Pero volvimos a la Arqueología; el deporte es tan cansado…

La crisis de finales de la primera década del 2000 afectó a la Arqueología y cesaron las campañas. El arqueólogo no dudó bajar a la arena en trabajos menores y el Plan E le llevó a la Villa Romana de El Albir y en volver a hincar codos con el Máster de Virtualización del Patrimonio, donde se aplican las NNTT a la Arqueología, y el Máster en Política Exterior de la UE; Gustavo Palomares le dirigió la tesina y sigue anidando en él la vieja idea del periodismo y el corresponsal en ‘territorio comanche’, donde prima la Antigüedad y sucumbe la Arqueología.

Hablamos de Benidorm, del castillo en Canfali, de Mont Benidorm, de la torre de la Avenida de Villajoyosa, de “les casetes dels moros”, del plano de Gonzaga y de la Isla. Le gustaría a Morán prospeccionar en la Isla y en el Castillo; urgen las catas.

Nos fuimos hasta Elche y el yacimiento de l’Alcudia; la Dama es mucha dama; debe volver. “¿Os imagináis las visitas a Elche para ver a la dama?”. Reclamó poner en valor el patrimonio histórico y arqueológico de Benidorm. Insiste en que están muy bien las investigaciones de Feliciana Sala en el Tossal y el campamento de las guerras sertorianas, “pero debe haber más de lo ibérico”. Echamos en falta a Paco Amillo.

Casi no pone cuerpo a tierra excavando con él y nos hace hacer “trabajo intelectual” portando alguna pieza…

Y sí, José Morán es el tertuliano más alto que ha pasado por Los cafés del Meliá en esta década de tertulias y nos metió el gusanillo de la Arqueología en el cuerpo.



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