15 ene 2015

DE LA REALIDAD A LA PERCEPCIÓN – EL ISLAM EN EUROPA


De siempre se ha dicho que los extraterrestres viven entre nosotros; pero no podemos distinguirlos a simple vista… salvo en “Los Invasores/The Invaders” (ABC TV; 1967 y 1968, 43 capítulo) porque los invasores extraterrestres (y malvados)… ¡no podían doblar el dedo meñique!, y porque ni sangraban, ni tenían pulso. El arquietcto David Vincent los había visto y alertaba, con desigual fortuna, al mundo de su presencia. No había percepción de su existencia. Ahora bien, los telespectadores los calábamos a la primera. La música ayudaba mucho.

Todo lo contrario nos ocurre con los musulmanes en Occidente, donde también los calamos a la primera. Sí, existir, existen; pero ¿son tantos?

Parece que no, pueden serlo. Pueden serlo y confirmar lo que hoy es percepción.

Tenemos un desajuste contable entre la realidad que suponen y la percepción que tenemos. No sé si es por miedo o por qué; pero creemos que son muchos más de los que son.

Los británicos de Ipsos MORI publicaron el pasado mes de octubre una encuesta realizada en 14 países con el objetivo de averiguar si de verdad sabemos -y percibimos correctamente- la realidad de las noticias que cada día nos machacan la vida: que si el paro, que si el terrorismo, que si la tele-basura. La inmigración fue otro de esos temas de impacto, junto con la “invasión” musulmana. ¿Sabemos cuántos son los “nuevos invasores”?

Francia, impactada ahora por los asesinatos del nº 10 de la calle Nicolas Appert de París, cree a pie juntillas que lo menos hay un 31% de musulmanes en su país, cuando en realidad -importante realidad- es que los musulmanes en Francia suman un 8% (5’3 millones) con un incremento es de 0’25% anual. La cifra, es importante. Son los lodos que viene de los polvos de cuando Georges Pompidou permitió a las automotrices aquella “¡pajera abierta!”; y llegaron primeros los trabajadores… y luego se produjo el reagrupamiento familiar… y pasado el boom de los coches gabachos llegó la ghettización y las consecuencias de desarraigo y la permisividad.

Sin un Pompidou al que echarle la culpa también tenemos el caso de Bélgica, donde el porcentaje real es de un 6%; pero la población asegura que la percepción es que casi tres de cada diez belgas son musulmanes. En Gran Bretaña la realidad es de un 5%, pero la percepción social sobrepasa el 21%.

Así, podíamos ir desgranando todo los países de Europa.



También es notorio el dato de España: 3’6 % real[1] con una percepción equivalente al 16%. De los 1’7 millones musulmanes en España, 1’1 millones son extranjeros y 0’6 son españoles (nacionalizados, hijos de parejas mixtas y algo más de 21.000 españoles conversos al Islam). Hay en España más de 1.700 mezquitas… y eso también se nota.

La realidad, como vemos, es una; pero la percepción, como sufrimos, es otra. Aquí, en la vieja piel de toro consideramos que son muchos más; cuasi legión.

Estas sobreestimaciones suponen un problema a la hora de analizar la “invasión musulmana” a estas alturas del siglo XXI, tanto para ciudadanos de a pie como para políticos y sus políticas (las cosas que emprenden los políticos). Pero es que la realidad alimenta la percepción. La población musulmana en Europa crece a un ritmo del 2’9% anual y la población “europea” no siempre llega a crecer al 2’3%.
Y la verdad es que “invasión”, hay.

En 1990 contabilizábamos en Europa 29’6 millones de musulmanes… y en 2015 estamos cerca de los 46 millones. Para 2020 se habla ya de 50 millones y de 58 millones en 2030, aunque entonces no llegarán a sumar ni el 3% de la población musulmana mundial. Y lo grave es que ellos aumentan mientras nosotros (blancos –caucásicos - cristianos) vamos cayendo en picado: hoy somos 690 millones los europeos no musulmanes y en 2030 seremos unos 670 millones… y cayendo.



Hay un detalle que a veces obviamos (por el susto): la mayoría de los musulmanes europeos viven en la Europa del Este, pero los aumentos de población más significativos ocurrirán en la Europa del Oeste, en el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, con lo que España quedará emparedada porque otro aumento significativo se producirá entre los países musulmanes del Norte de África.



Consultando los estudios demográficos previstos resulta “tranquilizante” que nos “vendan” que la población musulmana de Europa crecerá con una tasa decreciente por la caída, paulatina, de las tasas de fecundidad y de inmigración. Parece que las proyecciones anuncian una estabilización futura… pero más allá de 2100. Y, hasta entonces, ¿qué? Todos calvos.

Otra cuestión a tener en cuenta es que cuando nos alarman con la proyección del aumento del número de musulmanes en el Sur de Europa debemos tener en cuenta que cuando mentan el “Sur de Europa” no sólo hablan de España-Italia-Portugal, incluso Grecia. En este grupo “Sur de Europa” están también Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo y Montenegro; incluso Croacia, Serbia. Con lo que hay que tener un hálito de respiro ante las cifras.

Algo parecido sucede con las cifras de la Europa del Este, aunque como nos queda más lejos se las ve con otros ojos. La caída del comunismo propició la exhibición de la identidad religiosa, con lo que las cifras de musulmanes se dispararon y ahora, ya reales, apuntan a una impactante realidad para 2030, en aquella región. Rusia seguirá siendo el país europeo con mayor población musulmana y ellos solos aportarán más de 18 millones al cómputo general, lo que preocupa a las autoridades pues en 2010 rondaban el 10% de la población y ya -2014- superan el 12%. La tasa de crecimiento es del 0’6% anual ¡¡para el próximo decenio!!; el mismo porcentaje en que se reducirá la población no musulmana. Ahí, Putin & Co., tienen un problema.

Hay un factor más a tener en cuenta: el crecimiento proyectado de las poblaciones musulmanas en Europa. La natalidad (y la tasa de fertilidad) es determinante: las mujeres musulmanas tienen más hijos que las europeas. La superior fertilidad de las mujeres musulmanas está directamente relacionada con su joven edad a la hora de matrimoniar y a los bajísimos índices de divorcio. Luego está el factor de las tasas de aborto, que las  europeas tienen (y hasta procuran) frente a un mínimo porcentaje (natural, las más de las veces) entre las musulmanas.

Y por encima de todo está la edad media de la población. Los censos abofetean exhibiendo la juventud: el dato de segmentos de población menor de 30 años. Las estructuras de población nos hacen enrojecer.

No obstante, hay una débil esperanza. La mujer musulmana “se europeiza” un poquito en cuanto está más de dos años residiendo en Europa y pasa de un mínimo de 2’6 hijo por mujer (3’1 en Noruega; ojito) a menos de 2’0 hijos por mujer, mientras que el promedio de las europeas no musulmanas, a duras penas, tiende a acercarse a esos 2’0 hijos por mujer.

Y no olvidemos la proporción de sexos. Cuando una población tiene más hombres que mujeres, cosas de la sabia naturaleza, el número de nacimientos tiende a ser menor que cuando estamos ante una población más equilibrada. Los procesos de reagrupación familiar han jugado siempre en contra de Europa. Ahora mismo en España estamos en una ratio de etnia musulmana de 190 hombres /100 mujeres y la proyección para 2030 está en los 133/100. Francia, y ahí hay un problema, está en 97/100.

En fin, hágase Ud. mismo la conjetura. Yo ya no sé si es más dura la realidad que la percepción. En todo caso es preocupante la percepción.

 Más información:





[1] A 31 de Diciembre de 2013; último dato oficial.

13 ene 2015

DE CONSUMO Y SELLOS DE SOSTENIBILIDAD


Las marcas con sello de sostenibilidad han crecido en España, en 2014, un 7%. Han generado, leo, unas ventas de 1.500 millones de euros y resulta que, ¡pásmense!, 1/3 de los españoles dice que compra productos con sello sostenible que son más caros que los otros. A mí las cuentas no me salen; por lo general estos productos triplican el precio de “los otros” a pesar de que en 2014 bajaron una media del 3’6% para hacerse más asequibles. Sólo en vinos sé que hay botellas con caldos “sostenibles” más baratos que los demás. En cosas de comer y potingues para la cara… no.

Todo esto y mucho más sale de un informe (noviembre 2014) de la Pontificia de Comillas (que está en Madrid) y de la consultora Nielsen: “El mercadode las marcas sostenibles en España” que está muy interesante aunque yo, ya expongo, me creo lo justito en los análisis que han salido a posteriori con la noticia. Hay mucha “boquilla” entre los encuestados… o es que los encuestadores dieron con un nido de ciudadanos sostenibles que no vean.

Lo primero: ¿qué es una marca sostenible? Y de cabeza al informe: “aquella que cuenta con algún atributo social y/o ambiental, que viene avalada por una organización independiente y que exhibe el sello/leyenda que lo atestigua”. Vamos, que no vale autodeclararse sostenible; alguien tiene que certificar que lo eres.

Y te da una patada en la cara ver (pag. 29 del informe) que es la clase Alta y pudiente la que más consume etiquetas sostenibles; sólo la llamada clase Baja se encuadra en la etiqueta sostenible FSC (Forest Steeardship Council/Consejo de Ambiente Forestal) -que es la más introducida- porque se trata de envases y casi nadie repara en eso de los envases a la hora de comprar.

Por lo general, los productos con etiqueta sostenible tienen, lo que se llama, precio Premium (más, pero que más, caro), de ahí que hablemos de un “hogar comprador tipo de pocos miembros, generalmente sin hijos, de clase social media y alta”… y ahí sí me salen las cuentas; vamos, que para unos pocos.

Luego, por encima de todos, está la voluntad de ser sostenible. Va entonces uno, se lía la manta a la cabeza, echa mano de la cartera y se encuentra con que en los estantes de los establecimientos generalistas faltan las marcas que de verdad tienen ese carácter de sostenible más allá del envase (FSC).

Por si entre sus propósitos para 2015 está el de apostar por la sostenibilidad del planeta tenga en cuenta este Post.

Yo empecé en 2014 a prestar atención a estas cosas… y en unas sí, y en otras no.

La más implantada es la etiqueta FSC de los envases (principalmente); garantiza la contribución a la conservación de los bosques y de los valores sociales y culturales asociados a ellos; hablamos de papel, envases y hasta muebles. El sello FSC lo otorga, ya lo hemos indicado, el Consejo de Administración Forestal.

En productos de alimentación provenientes de agricultura y ganadería, la UE y los gobiernos nacionales, a través de organismos pertinentes, otorgan los sellos “orgánico” y/o “ecológico”. Para ello están tanto el sello de la UE (Organic Bio Logo) como el de las CCAA (y el nacional). 
Garantizan que los productos proceden de cultivos donde no se han utilizado compuestos químicos durante todo el proceso (cultivo/crianza, transformación, envasado, etiquetado y comercialización). Viene a decirnos este sello que, por lo menos, el 95% de su producto es ecológico; en realidad lo que garantiza es que tiene muchos menos posibles tóxicos (nitratos, pesticidas, antibióticos o metales pesados) que los otros.



El Comité para la Etiqueta Ecológica de la UE tiene la etiqueta “ecolabel” para todo lo que no es de producción agraria. Es un cajón de sastre donde entra todo: desde electrodomésticos y bricolaje a textiles y limpieza, pasando hasta por alojamientos turísticos. Todo menos alimentos y medicinas. Para lucir un “ecolabel” basta con adherirse a la campaña internacional de la UE que busca mínimas repercusiones medioambientales y que todos los productos que intervienen en la prestación del servicio están dentro de los márgenes de seguridad ambiental, y atenerse a sus controles. No tengo nada claro el control de esta certificación, sobre todo porque el 50% de las etiquetas ecolabel existentes en la UE las tienen productos y cosas de Italia… y no es que dude de Italia, es que lo hago del sistema de control tan amplio y genérico.



La Asociación del Sello del Comercio Justo certifica que el producto que lo ostenta ha pagado un salario digno a los productores del mismo. Para ello se efectúan controles regulares y se presta especial atención a los productos que son muchos más que café e infusiones: cacao, azúcar, frutas y bananas, frutos secos, arroz, miel, zumos de frutas, legumbres, soja, especias, flores, algodón, la célebre quinoa (que es una semilla y no un cereal) y hasta balones de fútbol. Yo, más allá de café y de quinoa, no he encontrado ningún otro producto en lineales no específicos, pero me aseguran que haberlos, haylos.

En el campo de trabajo del Precio Justo está la Rain Forest Alliance, que certifica la Rain Forest Alliance (Alianza para los bosques) y apoya la Red de Agricultura Sostenible (RAS; coalición de organizaciones conservacionistas), garantizando que los productos se han cultivado en fincas donde los bosques, los ríos, los suelos y la vida silvestre están bajo protección y que los trabajadores han sido tratados con respeto, reciben salarios dignos y hasta tienen acceso a la educación y a la sanidad. Café, cacao, té, frutas y flores de la otra mitad del mundo llegan a tener esta etiqueta.



Para el pescado y sus derivados tenemos la certificación MSC (Marine Stewardship Council) de la propia MSC que garantiza que todo el pescado, marisco y sus derivados proceden de fuentes sostenibles. Y para la cosmética y la perfumería tenemos la Leaping Bunny, que certifica The Coalition for Consumer Information of Cosmétics y que garantiza productos obtenidos sin que los animales sufran y que confirma que las normal para productos libres de experimentos con animales (normas HCS) se han cumplido.



Al parecer, hay donde elegir incluso sin acudir a tiendas especializadas, pero lo que más abunda es el sello de los envases.






11 ene 2015

DE UN LIBRO Y DE UN CANAL


Una de las pocas cosas que tengo como ciertas de los Reyes Magos es que cada mañana del 6 de enero, ahí están. Lo mío es de absoluto convencimiento: llegar, llegan; y que lo mismo llegan con lo que ellos quieren. Pero desde mi más tierna infancia, sé que siempre llegan.

Pasada ya la moda de guantes, corbatas, camisas y bufandas (que hasta ahora nunca me puse) llevo una añitos que he conseguido que se centren en los libros. Y resulta que también traen lo que quieren. Porque es que una cosa soy yo, que persigo el objetivo, y otras SSMM que tienen “ocupaciones” más contumaces que buscar y rebuscar, hasta dar, con “mi” libro. Yo había pedido este año -“por carta”, faltaría más- “Las 1001 y una piernas”, de Montijano, para saber más de la señora Lenclós y el bikini en Benidorm… y me he encontrado con “El umbral de la eternidad” de Ken Follet (que no está mal)… y con varios más. Desde “Racing Rivers” (Anita Ganieri; de la serie Horrible Geography) a “Cambio Climático” (Duarte, CSIC). “La cosecha” ha sido buena: nueve nuevos ejemplares. Se ve que me he portado bien. Pero…

Pero ha habido un libro que me ha gustado más. Este, como los otros, no estaba en la carta; y he tenido que ir a recogerlo, porque me lo dejaron fuera de casa. ¿Pero no tenían pajes para estas cosas?
Se trata de una encuadernación de un coleccionable en fascículos que me ha tenido entretenido, hasta acabarlo, como pocos: “La catedral del agua”. No, no es la “del Mar”. Mira, ese año sí acertaron los Reyes Majos (aquél año sí que fueron majos, majos).

El Norte de Castilla, creo que en el año 2000 (no consta la edición), lo publicó con textos de Jesús Salviejo y fotografía de Miguel Martín. Es la historia del Canal de Castilla. Desde luego, con tan buen material, yo hubiera hecho otra cosa; pero me ha gustado.

Plano de Ulloa; 1753
“En la mitad de la nada”, coincido, en los páramos de la submeseta norte está el Canal de Castilla.

La vieja idea era la de comunicar Segovia con Santander; hasta Reinosa al menos. Cuatro canales “en un país sin hacer, que había hecho un imperio”, como escribió el ingeniero Lamaur cuando vino a ponerlo en marcha. Es genial esa frase; nos define muy bien. Y eso que Lamaur llega a España cuando don Zenón, el Marqués de la Ensenada, acababa de poner España patas arriba “construyendo” carreteras (ustedes entiendas “caminos”… y no habremos faltado a la verdad) y obras públicas de todo tipo… porque desde tiempos de los romanos, pocas obras públicas, pocas, por la vieja piel de toro. Hasta los Reyes Católicos (1495) no se aplican medidas que obliguen al mantenimiento de los caminos carreteros y a la construcción de puentes, y hasta 1534 las Cortes no solicitarán que se emprendan nuevas construcciones de puentes y se reparen de caminos. Se pide, entonces, la creación de la figura del diputado de provincia u obispado para estos menesteres.

Hasta entonces, la recua[1] de mulas, muchísimo más que la carreta, era el “convoy” típico de transporte. Los mulateros (o recueros) se unían en Cofradías (gremio) y estas en Universidades (conjunto de gremios mulateros, viandantes y recueros).

Total, que ante la falta de caminos y la dificultad orográfica, ya en tiempos de Felipe II (1582) se plantea canalizar el Tajo entre Toledo y Lisboa para que por aquél puerto salieran las mercancías de Castilla. Sevilla, el gran puerto y sede de la Casa de la Contratación, puso todas las trabas posibles a la vía fluvial lusa. Antes, ya se habían planteado (1548) la navegabilidad del Duero, e incluso la del Ebro (1508, para sacar al mar la lana aragonesa por lo que luego fue la Acequia Imperial y terminó siendo e Canal Imperial).De siempre el Guadalquivir fue navegable entre Sanlúcar y Sevilla; y mediante barcas se llegaba a Córdoba. No obstante, el trasporte fluvial tropezaba siempre con los peajes de los pueblos, las presas y azudes para riego o molinos, los caños para varios menesteres y los remansos para pesqueras. Un desastre. Antes se atendían las demandas del ganado trashumante -y de la Mesta- que las del comercio.

Límite N del Canal: Alar del Rey
Plano de principios del XIX
Por eso, Ulloa y el marqués, pensaron en un canal artificial y metieron en la aventura al ingeniero francés Carlos Lamaur que diseñó un trazado. Ojo, estamos en el siglo XVIII y ya hay otros canales en Europa; pero no tan complicados por la orografía y el desnivel. El proyecto español que se inicia en 1753 tenía cuatro tramos (más de 350 km de longitud) de los que sólo se completaron dos, 
quedando otro incompleto (llega sólo hasta Alar del Rey… y tenía que llegar a Reinosa) y el cuarto (Valladolid-Segovia) ni siquiera se inició, con un desnivel de 150 metros. En el canal de Suez (1859; 163 km) el desnivel es cero; no hay exclusas. En el Canal de Panamá (1905; 64 km y 6 esclusas) el desnivel es de 26 metros… (y el nivel del mar en la costa del Pacífico está 20 cm más alto que en la costa del Atlántico, apunto yo para añadir una pizca de interés).

Las obras del Canal de Castilla, Ramal de Campos, comenzaron el 16 de julio de 1753. De inmediato ya hubo fricciones entre Lemaur y Ulloa… y cayó en desgracia el marqués. Total, parón de las obras en noviembre. En 1759 se reanudaron y a partir de ahí fueron sufriendo peripecias hasta que fueron privatizadas (1831). Las obras de lo que hoy conocemos finalizaron el 12 de diciembre de 1849… 96 años después; que no 96 años de trabajos. En el proyecto se pensó en la navegación, el riego y en el aprovechamiento de la fuerza motriz del agua de las esclusas para industrias fabriles.

Al final, el Canal -insisto- que hoy conocemos se quedó en los 207 kilómetros de longitud -en sus tres ramales (Norte, Sur y Campos)- y presenta forma de un “y griega” invertida. Sus tres extremos están: en Alar del Rey (un pueblo que nació con la construcción del canal) al Norte, en Medina de Rioseco (el llamado Canal de Campos) y en Valladolid en el Sur. Medina y Valladolid eran núcleos muy importantes de la industria harinera de Castilla y  el objetivo inicial del canal había sido el de llevar el grano y la harina al puerto de Santander, el puerto de Castilla. Así, a lo largo de sus 207 km. se reparten 49 esclusas, que salvan un desnivel máximo de 141,90 m., 4 acueductos (el acueducto de Abánades, con cinco ojos, sobre el río Valdivia es el más emblemático), 3 represas (como la de San Andrés, en Herrera de Pisuerga), 66 puentes, 4 dársenas, varios muelles, 24 molinos de harina y uno de papel, 3 batanes[2], 1 martinete[3], 1 molino de cedazo, 1 fábrica de papel, 13 fábricas de harina, una fundición siderúrgica (1842), 1 serrería, 1 fábrica de hilados, dos centrales hidroeléctricas, varios astilleros, casas para el personal de las esclusas, varias cuadras para las acémilas que apoyaban el transporte por los caminos de sirga, infraestructuras menores (arquetas y sifones para riego) y diques secos. El Canal de Castilla generó el primer espacio industrial de España.

Corte de las esclusas de Frómista, para salvar 14 m de desnivel
Entre las esclusas, llamadas “Ynclusas” en los textos originales, se encuentran las cuatro localizadas  en Frómista, necesarias para salvar, de golpe, un desnivel de 14,20 metros y cuya fuerza utilizaban los llamados “artefactos de Frómista” (molinos y fábrica de harinas y un batán). Las esclusas del Canal de Castilla utilizaban las compuertas llamadas “de mitra”, muy elogiadas por Leonardo da Vinci. Son de doble hoja y cierran formando un diedro en el que el ángulo obtuso está contra la corriente, por lo que se cierran por la presión del agua.

El ferrocarril dio la puntilla al canal. A pesar de que cada barcaza era capaz de cargar el equivalente “a 30 carros de bueyes” y trabajaban de sol a sol… el ferrocarril era más rápido que las mulas que las empujaban por los caminos de sirga paralelos al trazado. En 1959 se prohibió navegar por su cauce; habían puesto motores a alguna barca y la dinámica afectaba a las riberas del canal. 
Hoy en día tiene un uso agrícola (regadío) y un nuevo uso turístico. Hasta cuatro barcos, con nombres íntimamente ligados a la historia del canal (pero ninguno honra a Carlos Lamaour), hacen recorridos turísticos, y varios museos y centros de interpretación intentan explicar lo que fue.

Pero imaginen lo que hubiera sido el Canal de Castilla si este país, que estaba sin hacer en 1753, hubiera estado más o menos organizado y hubiera realizado este canal, íntegro, en unos plazos razonables.

Gracias José María, palentino de auroras boreales, por este regalo de reyes.











[1] Palabra de origen árabe que define al conjunto de animales de carga, que sirven para trajinar; acarrear o llevar géneros de un lugar a otro.
[2] Máquina, generalmente hidráulica, compuesta de gruesos mazos de madera, movidos por un eje, para golpear, desengrasar y enfurtir los paños. El Batán es también el edificio que alberga el artilugio.
[3] Aparato diseñado para utilizar la energía hidráulica en el trabajo de forja. Se trata de un martillo pesado, que cae sobre un yunque dispuesto sobre un bloque de madera. El martillo, que se monta sobre una palanca oscilante alrededor de un eje horizontal, es accionado mediante unas levas conectadas a una noria que mueve un curso de agua.

8 ene 2015

DE BENIDORM Y MIAMI; DE CUANDO UNA HERRAMIENTA SIG TE PERMITE COMPARARLAS.


Acabando junio (de 2014) referíamos aquí la visita que el alcalde de Miami hacía a Benidorm. “Miami echa el ojo al modelo turístico deBenidorm” titulaba algún Medio; “Miami se mira en el espejo de Benidorm”, tituló otro que ni se había molestado en acudir al sarao, o “Elalcalde de Miami visita Benidorm”, contaba otro mucho más aséptico (esa jornada). Yo fui más caustico: “De una alargada mesa redonda que no sé paraqué se montó”, con alusión al incidente de ‘protoloco’ habido.

25.06.2014  El alcalde de Miami, entre el alcalde de Benidorm
y la concejal Gema Amor. Junto a ellos, el Presidente de HOSBEC
Entonces dije que yo no podía comparar Miami con Benidorm; la única cuestión que “nos iguala” (en mi opinión) es que las dos son “ciudades donantes”: “aportamos más que recibimos” (a las cuentas del Estado), como recordó el alcalde Tomás Regalado. Es más, hasta Roc Gregori se encargó de recordar (Diario Información; 13.07.2014) que “Benidorm no es Miami”; bueno, lo que sintetizo de Roc es que Benidorm y Miami “no juegan en la misma liga”.

Bueno, pues no he cejado hasta dar con una comparativa Benidorm-Miami.

Esta se produjo en las 5 Jornadas Internacionales de Investigación sobre Arquitectura y Urbanismo (23-25.10.2013) que organizó la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria donde en el Bloque Temático I (Innovación de la Investigación en Arquitectura y Urbanismo) se trató el tema a través de la Comunicación “Investigación mediante SIG de los parámetros urbanos de la ciudad turística”. Desconozco el autor, el nombre del autor, pero es que ya me he cansado de esperar la comunicación de la Escuela de Arquitectura de Las Palmas al respecto; vale que nos ha pillado Navidades-Fin de Año -y que la actividad académica ha comenzado hoy, pero desde el 15 de diciembre… Esta mañana aún no sabían qué decirme.

En fin. El trabajo compara “dos modelos de ciudad diferentes… pero con factores similares”: Benidorm (1950), “medio siglo de evolución”, frente a Miami-Miami Beach (1886), “dos ciudades centenarias que forman una única ciudad”. El autor (en las tablas e imágenes apostilla “del autor”) trata de analizar “acontecimientos urbanos, económicos y turísticos”. Y para ello ha de recurrir a la estratificación de parámetros con sistemas que puedan separar y superponer datos, y eso se consigue con los Sistemas de Información Geográfica (SIG), de los que los geógrafos entendemos, y una serie de bases de datos. Así, veremos tendencias.

La única vinculación entre ambas ciudades está en el Turismo, se señala con rotundidad. Y trascribo la básico: “1) Ambas ciudades desarrollan un turismo que se convierte en una industria cuando deviene en fenómeno de masas, vinculándose al “Sol y Playas”, apareciendo en Europa tras la Segunda Guerra Mundial y en EEUU una década antes, con el nacimiento de la “Sociedad del Ocio”, gracias a los excedentes de riqueza que se generaron en los diferentes espectros sociales; 2) los dos núcleos primitivos de Miami y Benidorm se transforman en una ciudad turística gracias al crecimiento exponencial de la sociedad, con equipamientos urbanos mínimos y donde el “waterfront” es el protagonista de las dinámicas sociales urbanas; 3) y por último la trivialización del paisaje urbano de las dos ciudades que depende de su capacidad de “seducción comercial y de ocio”, por lo que continuamente tienen que estar reinventándose para venderse y resultar atractiva”.

Capas SIG

El caso es que tanto Benidorm como Miami adquirieron características de desarrollo propias y únicas, vinculadas al desarrollo lineal, con tendencias exclusivas de crecimiento, desarrollo y evolución. Por ello, lo primero que se hizo es seleccionar el área de Miami que fuera comparable con Benidorm. Y para ello comenzaron por delimitar territorios, redes viarias, tramas urbanas, alojamientos, espacios públicos y equipamientos en estratos, lo que llevó a que a la hora de comparar con Benidorm había que reducir “la cosa” a Miami Beach, y en concreto a South Beach, y tras ello se elaboraron 11 capas: perímetro geográfico, tipos de suelos (clasificación), conexiones, viario, parcelación, edificaciones, espacios públicos, alojamientos turísticos, equipamientos, comercio y servicios públicos.

Así, “Benidorm presenta una superficie urbana similar al área total de South Beach, 7’5 km2”, los frentes marítimos “se desarrollan de forma lineal en ambas ciudades; el de Benidorm mira al Sur y tiene límites; el de South Beach mira al Este y no presenta límites”. “Benidorm tiende a la zonificación” del suelo “y al deseo de sus habitantes por evolucionar como ciudad vertical” y South Beach “programa su estructura urbana desde un desarrollo por partes”. Esto de “por partes” merecería una explicación que al no poder contactar con el autor no queda muy clara.

Pero sigamos; Benidorm adapta su viario a las condiciones geográficas y “solo el ensanche de Levante presenta un trazado ortogonal, pero con una complicada conexión con el centro histórico” mientras South Beach tiene “un trazado viario ortogonal, perimetral… una red viaria creada para la ciudad”. La red viaria de Benidorm suma 1’6 km2 y la de South Beach 1’7 km2.

En cuanto a la trama urbana, las diferencias son de concepto. La manzana tipo en South Beach es de 120x100 metros y en Benidorm (Levante) de 110x120, con lo que llegamos a superficies parceladas de 5’8 y 6 km2 donde hasta “el número de edificaciones es similar entre ambas ciudades”, aunque Benidorm “presenta una ocupación de 0’5 km2 frente al 1’8 km2 de South Beach, consecuencia… de los espacios libres de parcelas”. Es la célebre “esponjosidad” de la trama urbana de Benidorm. Y fundamental es que la superficie sin edificar es de 4 km2 en South Beach y 5’5 km2 en Benidorm.

Y si ahí -en ocupación de espacio- ganamos, en espacios públicos nos ganan por goleada: “1km2 frente a 0’1 km2”.

En cuanto a superficie de playas no es tanta la diferencia: 0’38 km2 en Benidorm y 0’42 km2 en South Beach.

En alojamientos turísticos, dice el autor que, “era de esperar que Benidorm superara a la ciudad de South Beach”. El frente marítimo de Benidorm alberga 125 alojamientos turísticos con 25.000 habitaciones frente a 144 alojamientos con 10.000 habitaciones próximas a playa.

En materia de servicios públicos, nos ‘apalizan’… como decían en los dibujos animados de mi época, pero en comercios turísticos (aunque aquí habría mucho que discutir sobre mínimos de calidad) les ‘apalizamos’. Es ‘lo malo’ de las cifras brutas.

En fin, sí podemos compara ambos destinos: el todo Benidorm con South Beach que actúa, dice el autor, “como un gran ‘central park’ de la ciudad de Miami durante todo el año”. Y Benidorm es eso mismo todo el año.

Gracias a los SIG se pueden comparar Benidorm y su avatar en Miami; y en la comparativa no sale tan mal. Me hubiera gustado citar al autor. Seguiré hasta dar con él, en la confianza de traerlo una tarde a “Los Cafés del Meliá”.



Benidorm
South Beach

Superficie
38’5 Km2
39’3 km2
Sup. Urbanizable
18’5 Km2
19’8 Km2
Sup. Parcelada
6’0 Km2
5’8 Km2
Sup. Edificada
0’5 km2
1’8 Km2
Sup. Sin Edificar
5’5 km2
4’0 Km2
Sup. Estudio
7’5 km2
7’5 Km2
Longitud Water Front
4’5 km
4’4 km
Sup. Viario
1’6 km2
1’7 km2
Sup. Libre
5’9 km2
5’8 km2
Sup. Espacios Públicos
0’1 Km2
1’0 Km2
Sup. Playa
0’38 Km2
0’42 Km2
Hoteles
220
557
Camas hoteleras
40.000
20.000

Tabla de datos comparativos elaborada con la información obtenida en la Comunicación.








7 ene 2015

DE 2014 Y LA ENSALADA DE DATOS SOBRE EL CLIMA NUESTRO DE CADA DÍA


Thomas Robert Malthus (1776-1834) fue un británico que enunció dos postulados (Ensayo sobre el Principio de Población, 1798) que podían sonar tal que así: “la población, cuando no se ve limitada, aumente en progresión geométrica y la producción de alimentos, en el mejor de los casos, en progresión aritmética”. Vamos, que la población se duplica cada 25 años y la producción de alimentos crece lo justito para quedarse en la mitad de ese crecimiento.

Esto de vivir en un planeta como el nuestro, y a pesar de Malthus -además-, se nos fue complicando tras la primera crisis del petróleo (agosto de 1973) cuando se hicieron públicos los datos obtenidos para el estudio “Los límites del crecimiento” (1972; MIT & Club de Roma), aunque le pusieron coto a la cosa en 1992 (Más allá de los límites del crecimiento), actualizaron en 2004 (Los límites de crecimiento: 30 años después) y han rehecho en 2012 (Los límites del crecimiento, en un mundo finito). Siempre insisten, y no es que no sea verdad, en que estamos “danzando en el borde de la chimenea del volcán”… y nos podemos caer. Esto se podría matizar, pero ahora no.

Es que ahora mismo estoy leyendo a Ferran P. Vilar, por entregas, para saber “¿Hasta qué punto es inminente el colapso de la civilización actual?” por todas estas cosas, y más.

Hasta ahora, lo único que sé es que… en España saldremos antes de la crisis -que nos jode la vida desde 2007- que del pesimismo -que nos inunda desde 2009… porque no quisimos ver la crisis en aquél verano de 2007-… y el caso es que en cuestiones de pesimismo, en España, somos profesionales: ha sido nuestro fiel acompañante desde tiempos de Argantonio… y si me apuran, desde tiempos de Gerión.

Y así, con la duda lacerante de saber si “¿habrá mañana?”, comienzo a escribir en este 2015… echando la vista atrás.

Bueno, pues 2014 se fue. Y se fue con el sambenito de año más cálido en no-sé-cuántos años ha. Y yo que tiro de mediciones globales de temperatura y… ni flowers. Eso no me aparece más en que el ámbito hirviente de los calentógos. Es más, aún me acuerdo de tal Gore -más gore[1] no he visto tipo alguno en este saroa- cuando en 2010 predijo que en “en 5años puede desaparecer el hielo polar”… y que se salva por ese “puede” que soltó para cubrirse las espaldas. ¿Ha desaparecido el hielo polar? ¿Por qué los chinos se empeñan en ponernos chinerías en un tren y no en barco?



Preguntas, sin respuesta.

Y es que los modelos computacionales predicen cosas, en función del alpiste que le suministremos, y el planeta, menos mal, va a su puta bola. Sí, puede ser que le pinchemos un poquito… pero lo más grave es el negocio que se montan los espabilaos a costa de todos nosotros. Que una cosa es la sostenibilidad y otra las cosas del clima.

De momento, el hielo marino sigue la tónica de los últimos años, con sus típicas fluctuaciones… mientras yo sigo leyendo las entregas de Vilar.

Sí, comenzaré por donde pueda con lo del finiquitado 2014.

Temperatura: no sé si estamos en la antesala de infierno pero mientras todos me dicen que nos asamos, los registros satelitales RSS no vienen a decirnos nada de eso. Los Sistemas Remotos de Sensores (RSS; corporación fundada en 1974) recogen los datos de microondas de varios satélites de la NASA y tienen parangón con las mediciones MSUs (Sondeo por Unidad de microondas) de los satélites de la NOAA. Miden la intensidad de radiación de las microondas del oxígeno atmosférico… que es proporcional a su temperatura… Y ahí no hay variación planetaria en los últimos 18 años. Pero bueno, sigamos dándole a la rotativa que hay muchos que comen de eso.

Pues no han acertado las previsiones

Capa de hielo ártico: Yo sigo sin ver el derretimiento del casquete polar ártico. No es que esté en máximos históricos, pero se mantiene en la tendencia comprobada desde 1979. Hace relativamente poco (2013) han encontrado los del National Snow & Ice Data Center películas de las “mediciones” de 1964 en el satélite Nimbus-1 (agosto-septiembre 1964; le pusieron un tomavistas al satélite) y están procesando (aún) los datos: son fotografías sobre un monitor de video. Y, aún así, han estimado en 6’9 millones de km2 en agosto del 64… que estaría en la media de ahora mismo, y se mantiene que la congelación no ha sido uniforme.



Nunavut (Canadá)
Bueno, y ya que estamos en estas latitudes, hablemos de los osos polares parece. Digan lo que digan, parece que ahora no están en peligro. Leo que este año ha sido duro para ellos por exceso de hielo en las zonas que habitan (¡Exceso de hielo!, ¡Vágame Dior!, Christian Dior). Las autoridades de Nunavut aseguran que se mantienenlas poblaciones. Nunavut es el mayor territorio autónomo de Canadá; es como 4 veces España (2 millones de Km2) y con sólo 31.900 habitantes humanos y unos 15.000 osos polares (de los 25.000 que calculan hay en todo el Ártico). Los humanos son, casi todos, inuits (esquimales) que viven de permitir explotar sus recursos minerales (oro, plomo, zinc y diamantes) mientras ellos se dedican a la pesca y se permiten cazar unos 500 osos al año (la caza está restringida desde 1973). Los que los cazan no son los inuits; son los turistas, a 50.000 dólares por excursión, acompañados por un guía inuit del lugar. Y la piel del oso (otros 15.000 dólares) la venden los inuits, no el cazador. A principios del verano el gobierno canadiense efectúa un barrido aéreo y determina las cuotas de caza.

Por su parte, el otro extremo del planeta, en la Antártida, la capa de hielo se engrosa y actualmente la extensión del hielo es 700.000 km2 superior a la media 1981-2010 para esta época del año; que por allí es verano; austral, pero verano. También, veremos, cómo queda la cosa.

Finalmente, de lo del CO2 ya hemos hablado mucho en este blog. Como camelo, no tiene precio. Unos y otros blanden esta espada gaseosa y satánica que cada vez tiene impacto… y eso lo saben unos y otros. El único clavo ardiente al que se aferraban los calentólogos en cuanto al CO2 era el de la acidificación de los océanos y ahí parece quetambién han pinchado.

En fin, que ya lo dijo Platón, hablado de Sócrates… y que nos sirve para este tema de alarmar con el clima y sus cosas: “Este hombre, por una parte, cree que sabe algo, mientras que no sabe [nada]. Por otra parte, yo, que igualmente no sé [nada], tampoco creo [saber algo]”. Y aquí estoy, feliz con lo que sé y viendo como cuentan lo suyo los que igualmente están felices con servir a la causa que les impulsa a hacerlo. Cuestión de fe.

Cuestión de fe porque… el conjunto de datos satelitales RSS dice que entre septiembre de 1996 y septiembre de 2014 no hay tendencia definida; que desde 1900 estaríamos en los 0’8ºC por siglo, lo que se entiende por variabilidad natural, aunque si bien, desde 1950, podemos señalar una previsión de 1’2º hasta 2050, también en la línea de variabilidad natural y lejos de los 2’8º previstos y los 4’8º de los enfebrecidos del IPCC. El caso es que desde agosto de 2001 a agosto de 2014 no se ha producido tendencia alguna. ¿Entonces?

Ríos de tinta.






[1] Violencia gráfica extrema

29 dic 2014

DE VIAJEROS, TURISTAS Y EXCURSIONISTAS


Leyendo “Aproximación  a la Hª del Turismo en el Reino Unido, siglos XVIII-XX”, de John K. Walton (U. Central Lancashire) me he tropezado con la manida y problemática distinción entre viajeros, turistas y excursionistas (travellers, tourist, trippers) que en los años 80 y 90 del pasado siglo inundaban las disquisiciones académicas -y profanas- en nuestro país sobre “las clases” de turistas.

Y eso me ha llevado hasta el sociólogo francés Pierre Bourdieu, un “sociólogo de nuestro tiempo” que estudió los mecanismos de reproducción de las jerarquías sociales y llevó su análisis a todos los campos. Y entre ellos, al turismo, incluyendo la Teoría de la Acción, la Teoría de los Campos y el concepto “hábito” que tanta fama le dio; incluso esa frase que le he encontrado: “En el origen de la mayor parte de las fotografías están la familia y el turismo”. No sufrió Bourdieu el impacto del Facebook (todo quisque “colgando” fotos), pero la frase, reconozcámoslo, no tiene desperdicio.

Bueno, pues a lo que íbamos; que me pierdo.

El concepto de “distinción” entre viajeros, turistas y excursionistas (travellers, tourist, trippers) se remonta a las obras de Pierre Bourdieu, analizando el consumo francés a fines de los años sesenta del siglo XX, pero quizás la elaboración más influyente para esta historiografía, señala Walton, ha sido la del norteamericano James Buzard buceando en la literatura británica y en su análisis de la novela victoriana de Dickens y coetáneos, plasmado inmejorablemente en “The Beaten Track: European Tourism, Literature and The Ways to ‘Culture’: 1800-1918”/El circuito Turístico: Turismo europeo, Literatura y las maneras de ‘Cultura’; 1800-1918” (Oxford, 1993) donde parece que se aclara todo.

Resulta que  su encarnación turística este concepto -viajeros, turistas y excursionistas- se origina en los prejuicios de la aristocracia y, más tarde, de las nuevas clases adineradas del Reino Unido hacia las gentes menos pudientes que llegaron a compartir con ellas los espacios hasta entonces exclusivos, bien fuera una playa inglesa (porque a los ingleses les dio muy pronto por ir a las playas… que debió ser cosa de un cambio climático a comienzos del XVIII; incluso de la manía higienista), bien fuera un museo de bellas artes en Italia (menos).

La aristocracia británica (y las clases adineradas de la pérfida Albión) manifestaban un desprecio absoluto hacia la presunta falta de educación y de “capital cultural” (la célebre aportación al tema de Bourdieu) de los recién llegados -ahorradores que podían permitirse aquellos lujos-, acusándoles de pasar rápidamente por los sitios históricos y de moda, guía en mano, no entendiendo realmente lo que miraban por no haber experimentado la duradera instrucción clásica del gran señor y del caballero, como mantiene Buzard y que ya “denunciara” John Pemble en su “The Mediterranean Passion: Victorians and Edwardians in the South/La pasión mediterránea: victorianos y eduardianos en el Sur” (Premio Wolfson 1987; Faber & Faber). Este profesor de Historia Moderna en la Universidad de Bristol lo tiene más claro que nadie.

Según toda esta gente, especialmente Pemble, los viajeros (travellers) eran los de la aristocracia y la alta burguesía británicas que disponían de la formación cultural suficiente y el capital económico para permitirse el ocioso trance que les posibilitaba hacer viajes largos que les abrían oportunidades para explorar, elegir y entender todo lo que había en los lugares a los que viajaban. En un segundo nivel estaban los burgueses adinerados (tourist); sí, tenían el dinero suficiente y lograban el tiempo de ocio necesario para viajes -mucho más rápidos que los anteriores-, pero que carecían de su educación, con lo que miraban y experimentaban las cosas que les mostraba una creciente industria del turismo sin relajarse en su disfrute como lo hacían los primeros. Estos eran calificados de meros “turistas”. Finalmente estaban los integrantes de la pequeña burguesía, e incluso de la clase obrera cualificada, que sabían ahorrar dinero para pasar un día o un fin de semana en un lugar de esparcimiento; para ellos reservan la palabra “tripper” (excursionista), casi despectivo, para calificar a esa grey ruidosa, borracha e inmoral que ni mira ni contempla y sólo busca disfrutar el momento y el lugar, a su modo. Esa calificación y la reseña “británica” me suena a muy moderna; ¿a ustedes no?

Y así, resulta que estos discursos -o maneras de calificar-, que nacieron en el siglo XIX, se mantuvieron y afectaron a la política de muchos balnearios -y de otros sitios ingleses de vacaciones, incluso parecidos- que deseaban rechazar a los excursionistas (trippers), pero que no podían excluirles, ya que necesitaban su dinero constante y continuado. ¿Esto también les suena, no?
Y en esas que Walton sugiere que “Gran Bretaña no sólo dio al mundo el deporte del fútbol, sino también las vacaciones a orillas del mar, dos de las más difundidas invenciones culturales del mundo contemporáneo”. Y a ver quién se lo rebate.

Fue en Inglaterra donde se produjo el primer desarrollo de la ciudad especializada en baños de mar: Brighton fue casi la capital de verano del Reino Unido a partir de 1780.

Pero no olvidemos que Margate (el pueblín de pescadores cuyas playas captaron las vacaciones de mar desde 1735) fue el centro de vacaciones de playa de “los plebeyos” de Londres por antonomasia, sin olvidar a Scarborough y a su vecina Whitby disputándose, las cuatro y cada una en su nivel, el título dieciochesco de primera ciudad turística de baños marítimos del Mundo (moderno) en las frías aguas del Mar del Norte, estas tres últimas.

Famosas aún son, en el recuerdo, las “máquinas de baño” de Margate (como las de Brighton y los demás sitios de baños de mar)… que no son más que nuestras “casetas de baño” que no eran más que un carro, tirado por caballería (allí, y vacas aquí), que introducía el conjunto balneario sobre ruedas en el mar; la altura de las ruedas del carro permitía una buena entrada marítima. Vamos, que se perdían el inicial chapoteo en la orilla o la carrerilla hasta poder mojarnos medio cuerpo al menos. El carro estaba cubierto (madera y telas) para que en su interior se cambiaran los bañistas (lejos de miradas indiscretas) y disponía de escalera para “bajar al mar”. Hasta existía la figura del bañero (y la bañera), persona a sueldo que les ayudaba a bajar de la caseta o les daba la mano en el agua. Los “dippers” británicos eran los ayudantes del bañero y eran los encargados de empujar las “máquinas de baño” cuando se pensó que meter las caballerías en las playas y en la orilla del mar no era lo más higiénico.

En defensa de los trippers diré que lo suyo no estaba mal -las escapadas de fin de semana a la playa- pues la práctica médica aconsejaba, hasta bien entrado el siglo XX, no tomar más de 9 baños de mar en todo el verano… porque desgastaban mucho.

Ah, de lo de tomar el sol… ni les cuento. Los baños de mar eran saludables: pero los de sol, contraproducentes... llegando a perjudicar la piel.






27 dic 2014

DE TERREMOTOS EN ARGELIA. Y VAN…


A puntito de cumplir 10 años como “columnista” diario, y yo sin acordarme.

Ayer estábamos a una década del terremoto submarino de Sumatra-Andamán (26.12.2004) que provocó un tsunami (varios tsunamis) devastador (devastadores). El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP), en 2009, estableció, en un informe complementario al inicial de 2006, que ocasionó 229.866 pérdidas humanas (186.983 muertos y 42.883 desaparecidos). Incluso Cruz Roja Internacional (IFRC) acaba de emitir un informe al respecto. Su escala, inicialmente establecida en 9.0 se elevó -tras los primeros estudios- a 9.3 y finalmente se ha rebajado a 9.1, con lo que es el tercero más grande desde que se dispone de sismógrafo para efectuar mediciones (desde 1875) y ha sido el segundo de mayor duración desde que hay registros: entre 8’3 y 10 minutos de zarandeo. El tsunami generado cruzó todo el Índico y llegó hasta Sudáfrica (8 muertos). Y yo escribí porque me parecía una ignominia comparar su potencia y trasladar sus efectos a Benidorm, como hizo un medio local, y… seguí y seguí escribiendo. En varias ocasiones, incluso, sobre tsunamis y terremotos.



En 2010, lo conté: “De tsunamis mediterráneos en Levante…”. Y hasta localizo en mi blog seis entradas más con lo de “tsunamis” y ocho con lo de “terremotos”.

En 2003 (21.05.2003) tuvimos uno (terremoto con tsunami), con epicentro en la falla de subducción argelina, que nos desencadenó un tsunamito (tsunami pequeñito) que se notó en algún puerto de nuestro litoral. Incluso en El País tuvo su reseñacientífica y, obviamente, el Instituto Geográfico Nacional lo reflejó en su boletín (nº 15 – Julio/Septiembre 2003).

Secuencia del tsunami generado por el terremoto de Bumerdes (21.05.2003)

Y todo esto que les cuento viene porque llevo un tiempo que me quiero que agenciar el primero de mis escritos (publicado) de esta etapa, de enero de 2005, (que va de tsunamis) y porque mi vecino argelino, esta mañana -cuando nos hemos visto y hablado de la glotonería navideña y del tiempo (no nos habíamos visto desde el día 23)-, me ha contado que llevan una semanita que no veas -en Argelia, su país- con terremotos. Y que ayer hubo otro.



Total que con la psicosis del decembruno de 2004, en su efeméride, me he tirado como loco a la página del Servicio Geológico de losEstado Unidos dedicado a Argelia… y allí estaba todo. Y luego me he ido a la página del CRAAG argelino (Centro de Investigación en Astronomía, Astrofísica yGeofísica de Argel; el Observatorio de Argel) que tiene también información de primera mano. Y en efecto, vaya semanita de sensorround que se están dando por allí. Y llevan un año fino; que el del 1º de agosto lo sintieron pero que bien en Argel.

Es que el acercamiento geológico de Europa hacia África (unos 2 cm por año; y Europa, literalmente, se mete -falla de subducción- bajo el manto africano) se convierte en la principal causa de estos fenómenos en la zona.  Por el Magreb tenemos registros importantes desde hace siglos, pero, por ejemplo, desde 1960 para acá hay unos cuantos de órdago. El del 29.02.1960 destruyó por completo la ciudad de Agadir (Marruecos) y Argelia ha sido castigada por varios de importancia: El Asman (10.10.1980), Mascara (18.08.1994), Argel (04.09.1996), Bumerdes (21.05.2003), Argel (10.01.2004), Beni Haoua (24.04.2012 y 26.05.2013), Magtaa (18.07.2013), Argel (01.08.2014)...



Pero no sólo allí, en Argelia. En los últimos 10 días (17 al 27 de diciembre de 2014), el IGN en su catálogo de registros sísmicos tiene 58 sismos mayores de 1’5 puntos y de ellos 13, los más intensos, corresponden a Argelia. Aquí también hemos tenido los nuestros desde Boborrás, muy cerca de O Carballino (Ourense; 1’8 a las 23’12 de ayer), a Aielo de Malferit (Valencia; 1’5 a las 12’12 h del Día de Navidad); que esto no para de temblar.



Pero en las últimas fechas, las inmediaciones de la localidad argelina de Blida se llevan la palma con 9 registros confirmados de entre 3’5 (que ya se nota; menor alto) y 5’2 (moderado) en la Escala de Magnitud de Momento (que es la sucesora de la célebre Escala de Richter, y aunque siempre le coloquemos a la magnitud el sambenito de “en la Escala de Richter”, la que se usa es la Escala de Magnitud de Momento).

Blida es una ciudad fundada en 1535 por moriscos que salieron de al-Andalus tras la conquista de Granada en las estribaciones del Atlas Telliano y en ella, un célebre pirata (o corsario otomano) que hizo muchas de las suyas por estas tierras surestinas nuestras -Jeireddin Barbarroja- mandó erigir una importante mezquita. La Blida actual se encuentra a corta distancia de aquella primitiva Blida que un terremoto, en 1820, la arrasó.


Esto está vivo.