14 dic 2014

DE UN CAFÉ SUBMARINO CON JAVIER Y MARÍA JESÚS, DEL POSEIDÓN


Dicen que el submarinismo hay que practicarlo en pareja.

Javier y María Jesús en la Tertulia
Tal vez por eso pasó por Los Cafés del Meliá el viernes último Javier López con María Jesús Lorea, su esposa y compañera de tantas inmersiones. Venían a contarnos cosas suyas y del Centro de Buceo Poseidón de Benidorm.

Es que  dicen que el 70% del planeta está bajo el agua… sólo el 30% está emergido. Y en Los Cafés del Meliá quisimos sumergirnos. Vayamos con nuestros protagonistas

Javier López es un madrileño del año 44 que comenzó como cajista tipógrafo (en una imprenta) y, al poco, comenzó a trabajar en una Agencia de Viajes que terminó construyendo en Benidorm apartamentos. Y así llegó él aquí, en 1964, y con 20 años se aficionó al buceo como pescador submarino, cosa que ahora abomina.

Pero poco a poco fue Javier mudando la afición a estar bajo el agua del arpón a la contemplación, y al poco ya hacía fotografía submarina con una primitiva carcasa plástica de la marca Ikelite, recuerda.

Y la cosa aún fue a más y quiso comprarse botellas de aire comprimido (esas que todo el mundo llama “de oxígeno”) y entonces fue cuando le recomendaron un curso de buceo que, como buen madrileño, hizo en Madrid y en piscina; aunque la prueba de mar la tuvo que pasar en Jávea, en “Amigos del Mar” -recuerda- el único club de buceo federado de la zona. 

Aquí en Benidorm, ya con cursillo, Javier López comenzó a bucear con los buceadores que se reunían en el entorno del Hotel Les Dunes y con el alemán Klaus Orlik (que ahora, con 74 años, dirige el Poseidón Phukhet, en Tailandia) quien montó -en 1970- el Club Poseidón en la Playa de Poniente de Benidorm.

Y Javier contagió su pasión a su esposa y a sus hijos… Y un buen día, los cuatro, dejaron Madrid para instalarse definitivamente en Benidorm (1986) y volcarse con el submarinismo, hasta el punto de hacerse cargo de club creado por Orlik. Su hijo prefirió el buceo profesional, su hija permanece aún con ellos en el Centro de Buceo de Benidorm.

Bueno, pues desde el 1974 a hoy… cuarenta años de inmersiones a golpe de taza de café: cientos de vivencias y anécdotas que fluyeron en la sala de juntas del Meliá Benidorm. Esta vez abandonamos nuestra habitual sala de reuniones porque el hotel estaba repleto de delegaciones deportivas internacionales; aquí estaban los 200 mejores atletas de Fitness del Mundo, de 35 países que competían en La Nucía. Bueno, hasta jugadores de futbolín, todos con sus uniformes y emblemas nacionales. Ah, las damas del concurso de Bikini Fitness (Copa del Mundo IFBB) llamaban la atención… con sus escudos nacionales tamaño king size.

La sede del Centro de Buceo Poseidón,
en el Edificio Sylvia, en La Cala
Pero nosotros, dicho esto, a lo nuestro: que si el profundo cañón submarino de Benidorm, que si la fosa de La Cala de Benidorm (la de los remolinos), que si la 1ª llosa, que si la 2ª llosa, que si los fondos de la Isla… “parece mentira -decía María Jesús- con la presión humana sobre las playas y toda la bahía, los fondos están muy limpios y sanos”. Los fondos marinos de Benidorm, nos dijeron Javier y María Jesús, son muy interesantes con sus corvinas, denton, langostas, pulpos, mojarras, congrios, sargos, doradas… y algún que otro mero, porque Don José -el mero casi mitológico de La Llosa- ya no está en estas aguas; unos franceses lo arponearon a finales de los 80 y aquello terminó mal.

El Centro de Buceo Poseidón, nos contaron Javier y María Jesús, realiza más de 3.000 salidas/año e imparten más de 120 cursos con los que se logra el certificado PADI; se exige titulación y seguro. 

Nos insistieron de lo importante de un buen curso, para el que una semana de duración es absolutamente insuficiente: “es para enfrentarse al mar, un medio hostil”, con lo que ríanse de cursitos de tres días. Vamos, que por meternos en faena buceamos en el mismísimo café y realizamos la maniobra de Valsalva.

Hasta nos sumergimos en la piscina de la aventura de piratas de Terra Mítica, en alguna historieta de redes  en las zonas protegidas que nos circundan y hasta de búsquedas y rescates en el mar -algunos de triste recuerdo- porque ellos cuentan con un equipo de protección civil.

Terminamos la tarde sumergiendo la imagen (lastrada) de la Virgen del Carmen hasta su peana del fondo del mar… y descubrimos que tenemos hasta tres imágenes en puntos emblemáticos de la bahía; bueno, dos. La del día de la Virgen del Carmen es de escayola y el mar se encarga de ella. Luego hay otras dos en la 1ª y 2ª Llosas; una de plomo que unos buceadores de Madrid instalan cada verano y otra permanente, de alabastro, a 25 metros.

Lamentamos -todos- la ausencia de una adecuada promoción de Benidorm como destino de buceo aunque, bien visto, los que viene, que son muchos (y muchos de más allá de los Pirineos) disfrutan de unos lugares que no están al alcance de todos… si no consiguen el certificado del curso y se sumergen.

Por cierto, lo del barquito ese hundido hace un siglo frente a Les Dunes… son solo unas tablas; pero hay muy bellos rincones que han reflejado en las varias exposiciones de fotografía submarina que han realizado.

Yo de buceo y submarinismo, hasta este café con Javier y María Jesús, sólo sabía que los pulpos bajo el agua, ¡cielos!, parecen inmensos y no paraba de repetir aquella frase de “Borreguitos en el mar, buceadores en el bar”. Ellos nos han enseñado mucho; ha sido un café muy provechoso. 




13 dic 2014

DE UNA PRÉDICA SOBRE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN… Y YO QUE IBA PORQUE TAMBIÉN IBAN A HABLAR DE PERIODISMO Y MEDIO AMBIENTE


Cerró la sesión de la entrega del Premio de Periodismo Ambiental Benidorm-Casa del Mediterráneo la prédica del apóstol de la Economía del Bien Común, el muy eminente Francisco Álvarez Molina. Doce horas después, mascullando aún la cosa, no consigo casar -y miren que lo intento- lo del periodismo ambiental con la excelente, pero breve, exposición de incardinación del no tan novedoso concepto de la Economía del Bien Común.

Me he agarrado a las palabras de la directora general de la institución, Mari Ángeles Valdivieso, de que Casa Mediterráneo es una “institución de diplomacia pública”… por si con la ayuda de un calzador metía a Álvarez Molina en el caso… y tampoco consigo casarlos. Espesito estoy esta mañana, vive Dios.

Y el caso es que la charla fue muy interesante: Medio Ambiente, Periodismo y Modelo Económico… y Francisco Álvarez se centró en exponer las contracciones en un mundo financializado y la función de los organismos que nos hemos dados. Sí, las finanzas lo dominan todo y ningún organismo “mundial” cumple los principios para los que fue creado. Sí, hay demasiados gurús económicos lanzando sus ideas a los cuatro vientos que no dudan en envainársela en cuanto una variable les desmonta la endeblez de su previsión. Y siguen, y siguen… como el conejito de Duracell.

Sí, llegó Álvarez Molina a plantearnos los límites del crecimiento de un planeta finito como el nuestro… y yo me hundí en mi asiento hasta descender a 1972 cuando el informe del MIT (bajo el modelo computacional World-3), el Club de Roma y Donella Meadows… y trepé hasta un “Más allá de los límites del crecimiento” (1992)… y conseguir subir hasta “Los límites del crecimiento: 30 años después” (2004)… Y tuve que descansar de tanto escalar. Era aquello abundar en los conceptos maltusianos desde un fuerte sesgo ideológico… pero ¡qué le vamos a hacer!, intenté, ya estaba cerca, volver a la superficie del Salón de Actos del Ayuntamiento de Benidorm.

Matriz de la Economía del Bien Común
Total, que una vez arriba me repantingué en mi asiento (en mi fila sólo estábamos dos personas y había metros de distancia entre ambos; ventajas de vivir en Benidorm) y así pude asentir, gustoso, cuando el ponente planteó que “la clave es desarrollar, no crecer”. Totalmente, Monsieur.

Pero a partir de ahí volvimos al dominio de la economía y la macroeconomía; que si el FMI, que si se suele equivocar más que el monje de la vara prediciendo el tiempo encima de un radiador; que si el BCE, que si nos hubiéramos ahorrado 137.000 millones si en lugar de prestar a bancos hubiera prestado a Estados; que si las finanzas lo dominan todo; que si el TTIP (Área de libre comercio trasatlántico) va a darnos más de un quebradero de cabeza… que sí, que sí, que todo eso es cierto. ¿Y qué? Y nos lo contó.

Y en ese momento sonó la palabra mágica de la sostenibilidad como nodo entre medidas económicas, sociales y ambientales, y de cabeza nos metimos en el Modelo Económico del Bien Común de Christian Felberg para llegar a una verdadera economía sostenible y plantear una alternativa a los mercados financieros; una alternativa al capitalismo de mercado y a la economía planificada que desde que terminó la IIGM nos ha venido dando más de un dolor de cabeza y más de un amago de infarto (bueno, que también ha habido algún infarto). Vamos, hasta citó el proyecto -bueno, ya es una pequeña realidad- de Banca Democrática.

Yo me acuerdo de Felberg en Valencia -“que las leyes de mercado coincidan con los valores sociales”-; en el verano de 2012, cuando vino a presentar su libro y aquí vivíamos inmersos en los procesos de regularización bancaria (con dinero público, oiga; que le doy toda la razón al ponente) y entonces nos dijo Felberg que en pocos años podríamos tener una banca democrática (¿?). Se le entendía todo. Y entonces le despellejamos un poco porque era representante de ATTAC, un grupo de presión contra la volatilidad de los mercados de capitales que la izquierda francesa lanzó al estrellato y que pronto iluminó el camino a sectores contra la desigualdad social y promovió los Foros Sociales. Y es que en ese mismo grupo está el Juan Torres que ha vuelto a salir a la luz con el programa económico de Podemos.

Entonces le pregunté a Francisco Álvarez: ¿cómo casamos el modelo turístico con la Economía del Bien Común? No sé, estábamos en Benidorm y aquello iba también de eso; y por eso le pregunté. Y me respondió que en base a la sensibilidad de los futuros clientes.

¡Sensibilidad!, ¡futuros clientes!,

Y yo que planteo que hay que ver cómo serán los turistas de 2050 para vez qué ciudad y servicios les vamos a ofrecer…

Total que yo me quedé, anoche, a cuadritos. Había ido a oír a un ponente de lujo hablar de Medio Ambiente, Periodismo y Modelo Económico y, tonto de mí, todo se centró en Modelo Económico y una cucharada del yogurt que produce La Fageda, la cooperativa de La Garrotxa.

Definitivamente, la ciudad no es para mí; me vuelvo a mi montaña del ostracismo hasta que soplen nuevos vientos y suavicen lo agreste y montaraz que estas cosas me vuelven.

Pues no que, tanto Álvarez Molina como Mari Ángeles Valdivieso, nos recordaron a los periodistas que nuestra misión es difundir y que “somos guardianes de la capacidad de información de los ciudadanos” mientras el primero predicó a una docena de personas sobre la Economía del Bien Común.

Me sentí un poco Judas; es que me quedé tan pasmado como aquél rey desde el mismo momento en que, cual parábola, salió a relucir el final de la Guerra de Vietnam en base a que al gigante yankee le comieron los pies desde el entramado subterráneo que montó el Viet Cong…

Viet Cong… V C… Víctor Charly… ¡que vienen los charlys!... esperé a que le entregaran los galardones  a dos periodistas por sus trabajos y subí a mi montaña de dónde no sé si bajaré algún día.



12 dic 2014

DE UN CAFÉ CON ABDUL


Bueno pues, después de un lapsus dedicado a los exámenes de diciembre (hay que prepararlos, desarrollarlos y corregirlos), retomo la actividad con una frase ya estereotipada: “Pasó por Los Cafés de Meliá…”

Sí, porque, pasó por Los Cafés del Meliá el chef Abdelkader El Mlih… Vamos, Abdul; el chef de Casa Abdul, aquél lugar que trajo el sabor de marruecos a la Calle la Palma de Benidorm desde los años 70.

Aprendió Abdul el oficio en los fogones de su abuelo, que hacía el rancho para las tropas españolas en tierras de soberanía en el Norte de África… y poco a poco fue entrando en ese mundo que le llevó a trabajar ya en otro restaurante tangerino… hasta que los años 70 recala en Benidorm.

En la Calle la Palma trabajó en un restaurante y llegó a montar hasta otros dos, como copropietario: L’Escargot y Casa Abdul, historia gastronómica de Benidorm. Pero con los socios que se buscaba no le salían las cuentas y lo dejó. Mucho esfuerzo para que se esfumaran los resultados.

Se abandonó hasta que nuevamente emprendió la aventura, ahora en La Nucía. Y allí vuelve a brillar su cous-cous y sus especialidades de cocina marroquí. Vuelve a brillar su humanidad y saber hacer.
Sus amigos bien saben de él, y su cous-cous sigue ganando adeptos.

Esta es una tierra que desde aquellos tiempos de la migración gaviota, por su vínculos con el norte de África (Benidorm, limita al Sur con Argelia, mar Mediterráneo por medio), hay pasión por esa comida. Y Adbul nos dijo que no hay muchas diferencias a la hora de comer entre las cuatro orillas del Mediterráneo.

Pero, hoy, hablar de Abdul es hacerlo también de Cocina por la Paz, una iniciativa del malagueño Samuel Perea y del israelí Victor Gloger que ha unido ya a otros chefs del Mediterráneo -como el palestino Ahma Nuaf y nuestro Abdul- en un homenaje a la paz, la convivencia y la gastronomía. Mira, a lo mejor/peor la Casa del Mediterráneo podría echarles un ojo a ver qué tal puede ir la cosa.

 Samuel Perea es también conocido por haber desarrollado la fórmula matemática del “arroz perfecto” donde se miden todos los ingredientes en gramos y mililitros, donde son claves los diámetros de paella o perol /olla, donde la temperatura de cocción en grados centígrados es muy tenida en cuenta… y donde la única constante es “t”, el tiempo: 17 minutos.



Y resulta que “c” es la cantidad de caldo, “r” el número de raciones (y se aplica 2r para raciones pares y 2r-1 para impares), “t” es el tiempo (que es de 17 minutos según dice el autor; luego sería (-1)17), “T” es la temperatura (que no sale en la fórmula) e “i”… ¿qué c… es “i”? Como se enteren los de Wikipaella…

A mí no me salen los números; si le metemos una buena lumbre de sarmiento… ¿qué temperatura alcanza la cosa y qué tiempo subimos a la ecuación?

Bueno, pues los de Cocina por la paz tienen en marcha un documental, Armonía, y un libro que lo explica todo… como Chefs por la Paz han hecho lo propio, desde 2001… y son más famosos.

En fin que muchos chef están por la paz… y esto sigue siendo una merienda de negros.

En fin, que a “nuestro Abdul” le vaya muy bien por La Nucía; lleva muchos años en la brega sacando sonrisas de satisfacción en torno a la buena. Abdul se lo ha currado.



5 dic 2014

DE LOS VIENTOS DE REPULSA Y OTRAS COSAS; A PROPÓSITO DE EXODO


Vengo del cine. Uno (yo) va al cine “de higos a brevas”… que viene a ser un espacio de tiempo de unos ocho meses entre una peli y otra. No “echan” nada que me merezca la pena ir. Desde “8 apellidos vascos” no había sentido esa necesidad, y yo sólo voy al cine por impulsos (a veces, irracionales; pero impulsos son).

Esta vez lo he hecho con “Exodus: dioses y reyes” sólo para ver cómo resolvía Ridley Scott lo del “paso del Mar Rojo”. Lo demás, me lo sé. En mi Bachiller había Historia Sagrada. Yo soy así, qué le voy a hacer.

Y la verdad es que esa escena en la Playa del Risco del Paso, en Fuerteventura, le que quedado a Scott que “ni-que-la-da”[1]. Almería pone el resto de exteriores. Otra vez España como plató cinematográfico. Los interiores, en Londres.

Cada uno va al cine a ver lo que quiere; y eso he hecho yo.

Y como comencé por higos (y brevas) que da la higuera (siempre que sea brevera, o bífera), nada mejor que llevar el tema al lugar de donde es originaria (la higuera) y al territorio que más -y primeramente- ensalzó sus frutos (las brevas y los higos): me refiero la zona de Oriente Próximo (por lo de los israelitas bíblicos; y la higuera, claro) y Egipto (faraónico, que adoraban los higos… y las brevas).

Centrémonos pues en lo que me llevó al cine.

En Éxodo[2] 14-21 se dice que algo así como… “Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y Jehovah hizo que éste se retirase con un fuerte viento del Oriente que sopló toda aquella noche e hizo que el mar se secara, quedando las aguas divididas…”.

Ahí está la clave: toda la noche soplando un FUERTE VIENTO DEL ORIENTE y que LAS AGUAS SE SEPARARON por un espacio de tiempo lo suficientemente grande para permitir un éxodo tan masivo. Y luego las aguas volvieron a su cauce; con violencia como señala el relato, o tranquilamente, como parece que fue y que es. De momento, esto ocurre en algunos muy concretos puntos del planeta Tierra por su conformación orográfica. Lo producen los llamados vientos de repulsa/wind setdown que son capaces de retirar aguas en determinadas condiciones batimétricas, y al cesar, con el tiempo, las aguas vuelven a su cauce.

Luego ya nos podemos meter en camisa de once varas[3] con este viento de repulsa y relacionar el hecho (el éxodo que ocupa un metraje de la peli) con un lugar concreto.

Muy claro, lo que se dice muy claro, el camino del éxodo de los israelitas desde el país de Goshen (Egipto) no lo tenemos. Aún hay hoy quien discute las tres o cuatro vías posibles: la tradicional por el sur, la del norte más al norte, la del norte más al sur y la intermedia entre las dos del norte y la tradicional. Pero lo del paso del “Mar Rojo” tiene sus cosas porque el hebreo antiguo, dicen, no tenía vocales y traducir  Yan Soph (o lo que sea, porque –recuerden- el hebrero no tenía vocales) por “Mar Rojo” tiene su complicación: que si mar de los juntos, que si mar de las algas…

Para Ptolomeo era el Arabicus Sinus (sólo un golfo, que es lo que es… del Océano Índico), porque el Mare Erythrias (Mar Rojo) era el Océano Índico, el Mar del Sur, como el Mar Negro era el Mar del Norte… colores y puntos cardinales; cosas de griegos.

La pregunta aquí y ahora está en si los israelitas, en su Éxodo, cruzaron ese “Mar Rojo” por una banda u otra de la península del Sinaí… que esa es otra: que si el “Monte Sinaí” estaba en la península de tal nombre (como dijo la madre del Emperador Constantino I -Flavia Julia Helena, Santa Helena de Constantinopla, en el año 325, durante el Concilio de Nicea- y nadie le replicó desde entonces… y hasta ahora) o el Monte Sinaí estaba en la península Arábiga (el Midiam/Madian del texto bíblico) y es el Jebel el-Lawz. Chi lo sa!

Sección de un viejo mapa del Delta del Nilo.
Sea como fuere, los investigadores y arqueólogos han identificado muchos lugares “bíblicos” por aquellas latitudes. Pi-haritot, Migdol, Baal Zefón… y atendiendo a la traducción los colocan según sus intereses. Pi-harirot, por ejemplo, dicen que significa “boca del canal”… y unos la sitúan en la rama Pelusiac del viejo Nilo, en la punta oriental de Sethrum, donde ese brazo del río Nilo -a modo de canal- desemboca en el Lago Tanis… y ahí, tanto la Universidad de Colorado (en Boulder) como el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) de los EEUU han demostrado que vientos sostenidos del Este son capaces secar durante horas un buentramo de lecho permitiendo un área de tránsito unos 3 km de ancho, capaz depermitir el paso de gentes y animales como el recogido en el texto bíblico. Es más, hay varias citas documentales de este fenómeno en los siglos XVIII y XIX. Ahora, el curso del río Nilo está tan alterado que es absolutamente imposible que se repita.

Ese sería el paso por Kedua, por el norte, cerca de la costa Mediterránea. La profundidad de este “paso” es de sólo 6 metros… y dos muros de agua de 6 metros volviendo, con brío, a su posición original, desde luego que se llevaría por delante al ejército egipcio perseguidor.




Pero hay más. Está la versión bizarra de Ron Wyatt (Ronald Eldon Wyat) que sitúa ese hecho, el “cruce del Mar Rojo”, por Nuweiba, por el Golfo de Aqaba… y Mar Rojo que es, también, el Golfo de Aqaba; pero la novedad es que Ron sitúa este episodio, el paso, entre la península del Sinaí y la península Arábiga… porque sitúa el Monte Sinaí en este lado, en Arabia. Oh, la la.



Sí, sí; no se olvide: Moisés vivió desterrado por el faraón en Hiyaz, en Madian/Midiam (Arabia Saudita)… y allí vivió por 40 años, casó con Séfora y engendró a Gersón. Y es en el monte Horeb (en nuestro Sinaí o en el Jebel el-Lawz) donde la zarza ardiente le dice que asuma su papel y vuelva para liberar al pueblo israelita… Y vuelve; es que estaba ya frente a Nuweiba, al otro lado del golfo de Aqaba; conocía el camino. Era fácil cruzar con barca y luego, con todos, que se le abrieran las aguas para pasar.

Ron se lo ha currado. A su favor tiene el desfiladero que termina en la Nuweiba y su playa; la etimología de Nuweiba relacionada con Moisés; las dos columnas que aseguró haber localizado a ambos lados (y que dijo que ordenó levantar el mismísimo Rey Salomón para conmemorar el hecho), la batimetría de la zona y los restos de arqueología submarina. Porque resulta que en un golfo marino -el de Aqba- con profundidades medias de 1.500 metros, frente a la extensa playa de Nuweiba (que bien pudo albergar a toda aquella multitud del Éxodo; es un inmenso cono de deyección del barranco Wadi Watir[4]) se abre “un pasillo” de unos 900 metros de anchura y pendientes -a ambos lados; de bajada y subida- de tan sólo un 6% (muy fáciles para personas, animales y carruajes). Ni hecho a posta.

La distancia entre ambas orillas es de sólo 13 km (14 km hay entre los puntos más cercanos del Estrecho de Gibraltar), pero la profundidad ronda los 100 metros. Y sí, la batimetría señala la existencia de ese “puente” submarino entre ambas orillas. ¿Pudieron cruzar por ahí? Pues… 100 metros de columna de agua (de profundidad, vamos) para que los vientos de repulsa (si allí se dan; que no lo sé yo y no tengo tiempo para averiguarlo esta noche) puedan desplazarlas parece ser empresa complicada, pero… cosas de Dios.

Nuweiba es el escenario perfecto. Si no llega a ser porque hasta la cadena Hilton tiene hoy un hotel muy cercano a la playa de Nuweiba, Scott hubiera filmado allí: el desfiladero, el fuego, la playa de acampada, el “puente submarino”… ¡todo!

Por ordenador y con cartografía reproducida de la antigüedad se han podido recrear situaciones… y ha funcionado en Kedua; en Nuweiba no se ha hecho aún, y aquí, bajo el mar, han aparecido huesos mineralizados, tanto de humanos como de equinos, armas egipcias, ejes y estructuras de ruedas de 8 radios de supuestos carros egipcios… y esa combinación -8 radios-, constatan los arqueólogos, sólo se dio en el periodo faraónico que nos ocupa. ¿Cómo llegaron allí?

Sea como fuere, la peli de Scott no aburre; tecnológicamente está muy lograda… para un “cinéfilo” como yo. No me dormí, que eso es un logro: “la peli no era de risa”.







[1] Niquelao/ado/á/ada: que ni pintao; perfecto; redondo; mejor, imposible; a pedir de boca, ¿vale?
[2] Éxodo, 2º Libro de la Biblia; narra la esclavitud de los hebreos en Egipto y la liberación por Moisés, hasta la llegada a la Tierra Prometida.
[3] Camisa de once varas de tela: grandísima. Una vara de tela equivalía a casi-casi 1 metro (0’835 m). Pues no vean qué camisa saldría con 9 metros de tela. La cosa era que el que quería adoptar en el Medievo simbolizaba la cosa con semejante saya y haciendo entrar al adoptado por la manga y sacando, luego, la cabeza por el cuello de la camisa. Así simbolizaban esa nueva unión familiar; bajo la misma camisa
[4] El vocablo Wadi (o Uadi) en el árabe antiguo viene a significar cauce generalmente seco; de comportamiento espasmódico. Por lo general, en España, rambla. De hecho, la playa de Nuweiba se conformó con los aportes tras episodios torrenciales. Por su parte, Wad (Uad) venía a significar cauce de río… y ahí tenemos los ríos que llamamos Guad-iana, Guad-alquivir, Guad-alhorce, Guad-almedina, etc.

1 dic 2014

DE UN DÍA DE DICIEMBRE… DE HACE 30 AÑOS YA


Yo es que me acuerdo de aquél 2 de diciembre de 1984. En realidad, del 3 de diciembre de 1984 de cuando los teletipos contaban la noticia: “Catástrofe por gas tóxico en la India”. Seguro que Ud. ha leído o le contando algo de aquello; incluso lo ha podido ver en las noticias de TV o ha vibrado con la narración de Dominique Lapierre y Javier Moro “Era medianoche en Bhopal/Five Past Midnight in Bhopal”. Bhopal, India.

En mi emisora, en cuanto salía algo de catástrofes… me lo endilgaba a mí.

Me estrené con Séveso (al norte de Milán, Italia), cuando la planta de ICMESA Spa (Grupo Roche) sufrió un escape en la mañana de 12 de julio de 1976. Producían el herbicida 2,4,5-T (que originariamente formaba parte del Agente Naranja que se utilizaba en -más que “en”, “contra”- Vietnam). En Séveso trabajaban con el triclorobenceno y, durante el proceso, generaban la dioxina TCDD[1]. Al final, en el accidente, fueron a parar al aire algo menos de 3 kg de TCDD pero la alerta causó tal situación de pánico que la población huyó de sus hogares en desbandada. Sólo hubo una víctima humana (a posteriori: los izquierdistas de Prima Linea asesinaron al director de producción de ICMESA, Paolo Paoletti, en 1980). Se produjo una estampida ciudadana. Hubo, eso sí, otras víctimas: unas 1.500 mascotas (perros, gatos, aves enjauladas) y unas 3.000 aves de corral, así como 80.000 animales (de granja y de todo tipo) sacrificados. Varios días sin agua y alimentándose de lo que daba el terreno fueron la causa de los primeros, una decisión político-sanitaria, de los segundos. Algunas personas fueron diagnosticadas de acné (por exposición a la dioxina) y unas 400 mujeres fueron inducidas a abortar. Hubo un breve e inexplicable episodio de bebés nacidos con malformaciones, pero las mujeres que no abortaron dieron a luz hijos sanos y no hay mayor incidencia sanitaria. La Unión Europea, a consecuencia del accidente, dictó la Directiva Séveso (1982): Reglas de Seguridad para instalaciones potencialmente peligrosas. En vigor está la Séveso-3.

La situación de pánico en Séveso la creó el accidente previo de Flixborough (UK, 01.07.1974) cuando la factoría de la empresa NYPRO, que a partir del Tolueno fabricaba caprolactama[2], tuvo un escape que generó una deflagración que causó 28 muertos, 36 heridos graves, 246 heridos leves y 18.000 casas afectadas en la zona.

Desde aquél mes de julio de 1974, en Europa, vivir cerca de una instalación fabril tenía a la población en vilo. La prensa aireó lo que cada fábrica inmediata a un núcleo urbano producía y se vivían situaciones de intranquilidad exacerbada.

Pero eso era en Europa y en los EE.UU.; que en el resto del Mundo… no sabían nada.

La India era en los años sesenta un país agrícola por salir adelante. Los expertos del Banco Mundial restregaban por todos lados la necesidad de roturar tierras, aplicar insecticidas y abonos y sacar adelante las cosechas. En esas que el Gobierno de la India urge a Union Carbide[3] a montar una fábrica de plaguicidas en su territorio (49% U-CAR, 51% Gobierno de la India). Resultaba que un potencial de 400 millones de campesinos indios esperaban con ello sacar mayor rendimiento a sus cosechas. U-CAR construye en 1967 la fábrica de Bhopal para producir carbail, un plaguicida que se comercializa (y se comercializa aún hoy) bajo el nombre de Sevin (sintetizado en 1958 y actualmente propiedad de la alemana Bayer, Sevin 80 PH).

En 1983 en medio de una inmensa sequía y con merma evidente de las ventas, el gobierno Indio urge a U-CAR a abandonar el proyecto, que queda en manos de la recién onstituida filial india de U-CAR, y reducir costes de producción y mantenimiento. U-CAR se lava las manos y se va. Aquello le vino ni que de perlas. La fábrica bhopalesa tenía fallos de seguridad y los trabajadores abandonaban con frecuencia las normas: en 1976 se produce ya un vertido tóxico contaminante que causa muertes de animales; en 1978 se produce un incendio que genera humos tóxicos que nunca fueron investigados; en 1981 muere un trabajador al saltarse el protocolo de seguridad tras un fallo en una válvula; en 1982 otro accidente contamina (no hay resultados concluyentes de patologías posteriores) a 25 trabajadores.parte del Agente Naranja que se utilizaba en Vietnamgada del d

Y en estas, nos vamos a la noche de autos: a la noche del domingo 2 al lunes 3 de diciembre de 1984; en realidad, la madrugada del día 3 se produce el accidente. A los 800.000 habitantes de Bhopal habría que añadir, se calcula, unos 150.000 visitantes más -tanto de la propia India como de Nepal y Afganistán- que habían acudido al Festival poético anual y la celebración de numerosas bodas, ya que los astrólogos habían señalado la bondad de los días 1 y 2 de diciembre para los enlaces. Miles de invitados y amantes de la poesía esperaban en la estación la salida, esa madrugada, de numerosos trenes que los llevarían de vuelta a casa. Y la ciudad estaba en fiesta.

En el depósito 610 de la fábrica de U-CAR en Bhopal salta la alarma de sobrepresión antes de la medianoche del domingo. Una inspección ocular detecta una fuga en una grieta en la camisa protectora; se informa. El tanque debe estar roto. La causa es el aumento de presión, pero no se reacciona.

Minutos antes de las 12 de la noche se abre la válvula de seguridad y comienza la emisión silenciosa de gases que hubiera cortado la antorcha de seguridad que había sido desconectada para proceder a su reparación. Se activa entonces el sistema de “lavado de gases”… pero también había sido desconectado para ahorrar energía. Se recurre al agua a presión de una manguera, pero la falta de presión no alcanza la altura a la que se encuentran la fisura y la válvula de seguridad. En poco más de 1 hora (a las 2 AM se consigue cerrar la válvula de seguridad) unas 36 TM de gases comprimidos (de las 46 almacenadas) habían salido a la atmósfera; de ella, 25 toneladas eran de letal Metil Isocianato (MIC). La nube, más densa que el aire, se aleja de la factoría conformando una “manta” que barre Bhopal empujada por la brisa. Esa misma noche produce 1.100 muertos, 20.000 personas enferman gravemente y unas 200.000 resultan directamente afectadas. También los pájaros, los animales domésticos y los animales del campo, murieron; de ellos no hay cifras.

Un solo aviso y un paño húmedo sobre la cara hubieran salvado vidas, pero los responsables huyeron al conformarse la nube tóxica, no se informó a la población y los médicos no sabían qué hacer. Sólo en la Colonia Ferroviaria, a 2 km de la planta, el informe sanitario señala que en 4 minutos murieron 150 personas, 200 quedaron gravemente afectadas, unas 600 inconscientes y otras 5.000 sufrieron diversas afecciones. La nube se disipó rápidamente dejando una alfombra de cadáveres.

A los pocos días de la tragedia el Gobierno indio pidió a U-CAR que indemnizara a los afectados. En febrero de 1989 UCAR llegó a un acuerdo extrajudicial con el Gobierno indio (que asumió la responsabilidad del accidente) para pagar 470 millones de dólares (frente a los 3.000 que pedían las víctimas)  a los casi 600.000 afectados o supervivientes del desastre.

Los supervivientes cobraron ese dinero en 2004. U-CAR había pagado, pero el Gobierno indio lo había destinado a otros menesteres. Al final, tocaron a 500 dólares por afectado.

La fábrica fue abandonada y Dow Chemical, al absorber U-CAR, comunicó al Gobierno indio que se desentiende de la fábrica: 5.000 TM de residuos. Hoy se habla de 25.000 fallecidos a consecuencia del accidente; el Gobierno indio sólo reconoce 3.700 muertes. El 7 de junio de 2010 el tribunal indio que juzgó el desastre condenó a ocho directivos de la filial india de U-CAR a dos años de prisión y una indemnización de medio millón de rupias (casi 9.000 euros).

Treinta años después siguen naciendo niños con deficiencias; son la tercera generación. Sólo la Sambhavna Clinic ofrece asistencia gratuita a los afectados; muchos viven, pobres de solemnidad, en los slum/bidón villes.

En Bhopal, hubo y hay una deliberada negligencia del Gobierno de la India.





[1] 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina; la dioxina más potente que se conoce. En 2004, a Victor Yuschenko, candidato a la presidencia de Ucrania, intentaron envenenarle con este producto que le generó un acné fortísimo. Pudo ser contrarrestado.
[2] Molécula clave para la síntesis del Nylon 6-6.
[3] Entonces UNION CARBIDE Corp. fabricaba plásticos, gases industriales, siliconas, anticongelantes, plásticos, metalurgia e insecticidas. Fundada en 1917, desde 2001 es filial de Dow Chemical Co.

30 nov 2014

DE ESO DE ESTUDIAR TURISMO EN ESPAÑA


El 24 de noviembre contaba El País (yo lo leí ahí) que “Turismo y Forestales son las carreras conpeores salidas”. Se refería a la Diplomatura en Turismo y a la Ingeniería Técnica Forestal porque “uno de cada dos titulados han acabado empleados en algo para lo que no necesitaban ningún tipo de cualificación”, y salía así a relucir el mapa de laempleabilidad de este país, donde se exponían las vergüenzas de nuestra realidad. De todas formas, no se me alboroten porque en esto faltan dos datos objetivos y fundamentales: tanto el porcentaje de ocupación efectivo de estos titulados y las opciones de trabajo que te ofrece el mercado. Es que de la facultad o escuela técnica pueden salir muchos… y no ofrecer tantos puestos el sector para asimilarlos. Así pues, el titular es más sensacionalista que real; pero duele lo mismo.

Miren ustedes: lo de Forestales lo puedo llegar a entender. Ya lo hice en los años 70 y al soniquete de aquella frase que decía “Cuando un monte se quema, algo suyo se quema… señor Conde”; frase que aviesamente deslizó Jaume Perich para su libro “Autopista” (la “réplica” asfaltada a “Camino” de Monseñor Escribá de Balaguer) en aquellos años en que por la tele (la única que había) junto al “yo sí como patatas” salía el conejito forestal del ICONA, en pleno desarrollismo patrio, a decirnos que no tiráramos colillas. Aquí, del monte, se sigue pasando mucho, señor Conde.

Pero, oiga, lo de Turismo -lo de los estudios de Turismo-… se me hace muy cuesta arriba.

Vamos a ver: en un país que vive del Turismo -aunque alguno no lo quiera reconocer- ¿cómo es que estudiar Turismo no sirve de nada? No será que siempre hemos dicho que para el turismo valían todos… y resulta que no, pero nos sacan del apuro.

Yendo a más: ¿no será que la titulitis -en general- no ofrece lo que demanda el sector o los que mandan en el sector? Pero es que, además, la calidad del empleo turístico por la vieja piel de toro, e islas adyacente, deja bastante que desear; tanto, tanto, como la remuneración. Y así, resulta que, para la mayor parte de los puestos de trabajo ofertados en el amplísimo sector Turismo no se necesita ninguna titulación; entonces, ¿para qué estudios?, dirá alguno.

Hasta ahora bien, algunos dicen que venía, funcionando lo del ‘¿sabe idiomas?, mejor; ¿bien parecido/a, educado/a y sonriente?, cojonudo… i de diners, ja en parlarem’. Sí, la cosa dicen que está chunga y la rentabilidad tiene estructura de una manada elefante columpiándose en la tela de una araña, por lo que los sueldos también dejan mucho que desear.

Hasta ahora, si el sector pide recepcionistas, formemos a los mejores recepcionistas del mundo. Y eso lo dicen porque las políticas y las decisiones turísticas ya las toman los economistas, los abogados y los políticos desde sus despachos y a la vista de unos informes. Sí, hombre sí, estos también salen de fin de semana, o en verano, a comprobar cómo va la cosa, pero siguen a lo suyo. Es que yo me conozco, y le profeso tremenda admiración, algún director de hotel de Benidorm (tanto recientemente jubilado como en trámites de hacerlo) que comenzaron de botones y han dejado constancia de capacidad de gestión, liderazgo, toque social y generación de beneficios; me conozco a más de uno -director general y director comercial- de aquella tanda que obtuvo su título de actividades turísticas con sólo enseñar el careto; y hasta me conozco a un profesor universitario que comenzó de ascensorista y vivió el mundo de la recepción hasta el máximo nivel, que dejó para ir a la docencia universitaria -ahora dirige la Cátedra Pedro Zaragoza Orts- y lo ha dejado plasmado en su libro “Desde elvestíbulo de un hotel”.

Pero es que la realidad supera la ficción. Vale que las bases, las estructuras turísticas, sean las de ayer; pero ahora estamos ante nuevos consumidores y ante un nuevo concepto, trepidante, de Turismo. Y más que eso, estamos ante nuevas maneras de entender lo de los viajes -y de estructurarlos, componerlos, organizarlos y desarrollarlos-; las NNTT lo han revolucionado todo y hay nuevos papeles que asumir. Y sí, se necesitan nuevos profesionales bien formados. Y profesionales es lo que la Universidad y las Escuelas de Formación profesional generan; nuevo valor para las empresas turísticas que debe ser correspondido económicamente.

Y para complicarlo todo está la especie humana. Porque -aún en el caso de que salgan formados en las nuevas necesidades del Turismo desde la Universidad-,¿les van a ofrecer la posibilidad de demostrar su preparación?, ¿les van a retribuir esos conocimientos y formación? Las arcaicas estructuras no permiten explotar la novedad del formado. Por lo general, las empresas turísticas saben de la nueva teoría turística un montón, pero temen ponerla en práctica porque ya no serán los tradicionales empresarios los que la van a manejar el cotarro; serán los nuevos técnicos, y delegar es de lo más complicado para según qué mentes. Y es que, además y por encima de todo, cuesta pagar a expertos de algo que se les va de las manos a quienes han dirigido desde siempre el tema.

Hoy el turismo pasa por el trato al cliente y la comercialización del producto; la celeridad de los dispositivos, amparados en la Internet, y las volubles tendencias -y hasta de hábitos- de los clientes que deben ser tenidas en cuenta. A la hora de efectuar la aplicación práctica de las novedades es donde nos duele; pero es que fallamos.

Yo, en la listita esa de “carreras que sirven para poco” estoy en los puestos 10 y 24, con lo que puedo opinar poco, o más bien nada; pero puedo hacerlo desde el resentimiento. Por que cuando salí de la Universidad, cuando fui eso que llaman un egresado -reincidentemente egresado-, ya me habían dicho lo que había estudiado -y asimilado- ya había cambiado. Y eso que yo hice una Geografía que en su mayor parte era -y es- “Aplicada”, muy interesante, eficaz, útil y nada teorética; y también voy por la vida de periodista, que esa es otra… Y van dos.

Pero la culpa de todo esto la tenemos nosotros. En un país eminentemente turístico, hasta hace unos pocos años, no dimos rango universitario al Turismo (a los estudios de Turismo) y aún es muy pronto para opinar, con certeza, de la empleabilidad de los formados, pues son muy pocas las promociones modernas que han salido.

Pero es que otros lo tienen bastante peor. Fijémonos en los puestos 3, 4 y 5 (medalla de bronce y dos absurdos diplomas olímpicos) del ranking este. Tenemos por ahí a los licenciados en Gestión y Administración Pública (resulta que había universitarios de este ramo y mira cómo nos ha salido la cosa de lo público), Relaciones Laborales (claro, si contratan con cuentagotas estropeado, ¿cómo no iban a estar de tocados los del ramo) y Ciencias Empresariales (uyuyuiiii). Para llorar.

En fin, esto hay que hacérselo mirar. Hay que romper una lanza por lo de los Estudios de Turismo. Conozco a la gente del Grado en Turismo de la Universidad de Alicante; sé que ofrecen una formación generalista para una amplia variedad de perfiles entre la Economía y la Empresa y entre la Planificación y la Gestión de los Recursos Turísticos, con preferente atención a las TIC. Sé que hay otros grados y que costó lo suyo que se pusiera en marcha. Sé del trabajo del Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas de la UA. Sé que la UNED en Benidorm ofrece también un Grado en Turismo; ayer celebró el centro su 20º Aniversario en la ciudad… y el grado en Turismo es el más reciente (primer curso, 2013/14; ahora estamos en el segundo).

Así que, 18 años después de comenzar la UNED en Benidorm, la ciudad-turismo por excelencia, empezó la UNED-Benidorm a aplicar su Grado en Turismo. ¿No será ese el principal problema?, el retraso.  






28 nov 2014

DE UNA REFLEXIÓN SOBRE EL PAPEL HIGIÉNICO, EL PRIMER MUNDO Y EL SIGLO XXI (al final)


Ya cuando el Día Mundial del Retrete (19.11.2014; en realidad, contra la defecación al aire libre) nos preguntábamos en nuestro bar de cabecera (nos cerraron el “consultorio” del Lucca-no, y aunque cambió de dueño y reabrió, en el ínterin nos pasamos a otro más divertido y donde no se andan con remilgos a la hora de poner la tapa -tapa de cocina, que hablando de ese día mundial puede hacer pensar en otra-) que ¿para cuándo un Día Mundial del Papel Higiénico?, eufemismo ese de higiénico que maquilla una negra realidad.

Por cierto, el 30 de junio de 2011 ya dejé un post sobre la defecación al aire libre y los intentos de la ONU para evitarla; incluso acabar con ella por cuestiones de salubridad y dignidad. Pero ahora, al papel higiénico.



Y preocupados como andábamos por los problemas de la ausencia de retretes en muchas latitudes (mengua el problema en todas partes, a ritmo lento; pero sube en el África subsahariana) reparamos en que en 2010 se calculó que con la producción de rollos de papel higiénico a nivel mundial y la población existente, tocamos a 4 kilos de papel higiénico por terrícola y año. Y como cada rollo pesa entre 100 y 150 gramos (según la calidad del papel, y como media universal) y dicen que deben disponer de -al menos- 40 metros por rollo que aseguran 325 servicios por rollo (aunque en una visita al excusado se pueden utilizar más de un de servicio… porque cada servicio sólo tiene 12 cm de largo… en España y según fabricante; que parece ser que en cada país -y según qué fabricante- mide una cosa distinta). Total, que 4 kilos de papel higiénico por habitante y año son sólo 32 rollos ciudadano/año. Y si resulta que un sueco gasta 15 kilos/año (120 rollos; 10 por mes)… hay alguien en el tercer mundo que no sabe qué es eso del papel higiénico. Pero es que si resulta que un yankee gasta 22 kilos/año (176 rollos; 14’6 por mes), puede haber incluso alguno en el segundo mundo que tampoco lo sepa.

Leí en El País allá por 2010 que en España gastábamos 2.900 millones de rollos/año; no he podido confirmarlo, pero leo en La Razón (31 de marzo de 2013) que usamos 14 kilos/año y que el resto de Europa gasta menos. Con los datos de El País (tengo la anotación) salimos a 62 rollos/español/año (46.667.174 españoles; 2010) y eso sería casi 8 kilos de papel/año, lo que me parece muy poco… porque por la vieja piel de toro, tenemos turistas que también lo gastan. Así que, ¡no me salen las cuentas!; es que hay un lío de cifras, tan dispares y tan poco homogéneas. Así, por ejemplo, resulta que en 2009 gastamos 107 rollos por hogar[1]… y si tiramos de estadística (INE dixit 2’73 miembros/hogar en 2009) salimos a 38’8 rollos por barba, con lo que me siguen sin salir las cuentas. Aquí alguien no da bien los datos.

Y sobre todo desde que me he enterado que aún quedan por ahí rollos de aquél papel higiénico que todos llamábamos “Elefante” (“del Elefante”) cuya marca y nombre comercial, en realidad, 
seguimos ignorando. Ni siquiera los fabricantes le pusieron nombre, ¿por basto? Sí, había un dibujo de un elefante rojo (de ira, ¿evacuando?) y unas letras y unos dígitos: “400” y “hojas”. Y tenía dos caras. Mi tío Paco tomaba unos excelentes apuntes en la Universidad en “hojas” de aquél mítico Elefante; aún hoy, son una delicia contemplarlas… por la parte donde no se corría la tinta de la pluma. Ah, “Elefante” era un producto Sancel SL (Álava)… que ahora es propiedad de la norteamericana Scott Paper Co. Ya tenemos al Tío Sam por en medio.
Es que, todo apunta a que, los yankees son los inventores “modernos” del papel higiénico (hacia 1857). Hasta entonces, echábamos mano de todo: desde la sufrida lechuga (imagino que las hojas de fuera), a las hierbas del lugar, pasando por agua, trapos, hojas (de árboles o de periódico), algas, conchas marinas, piedras… ¡qué dolor!

Y eso que desde el siglo II aC los chinos venían utilizando el papel para esos menesteres. ¡Cómo es la ignorancia! Yo recuerdo que nos decían, en aquellos años de la Reválida de 4º en el Bachiller que si los chinos comenzaran a utilizar el papel higiénico, se acabarían los bosques. Y lo inventaron ellos; y en el siglo XIV lo estandarizaron en producción, pero fue Joseph C. Galletty (1857) el que comercializó y puso a la venta el “papel medicinal de Gayetti” que tenía un precio prohibitivo y que por ello pocos culos tocó. Pero ahí está su nombre ligado a la higiene del tafanario.

En 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott tuvieron la idea de enrollar su papel higiénico sobre un cilindro de cartón y venderlo por unidades, parejas y dobles parejas. Triunfaron, aunque les costó. Al principio, no se atrevían a poner su nombre en el envase, y costó entrar. Hasta 1907 no fue de uso común en los Estados Unidos y en las capitales europeas.

Es que, la verdad sea dicha, desde que inventaron el periódico resulta que había que darle algún postrer uso después de leerlo y así, no era difícil ver a una persona hacer “hojas” del periódico para “pincharlas” en el retrete. De Cuba se ha dicho que “Gramma” había resulto ese problema y había hecho más por la Revolución que sus encendidos editoriales; de EE.UU. se ha contado que el catálogo Sears se colgaba directamente en el excusado y eran 100 hojas perfectas para ese cometido. Y eso no sólo ocurrió hasta bien entrado el XX, que a finales del XIX era práctica común. Por cierto, cuando Sears cambió el sistema de impresión, recibió innumerables quejas: el catálogo ya no ejercía bien su función en el hogar. Se decidieron por el papel satinado y bien pronto fueron al color para huir de esa práctica.

Es que el papel higiénico presentó al principio más problemas que ventajas a los hogares y a las personas: o resultaba muy caro, o… era como una lija del 8. Habrá que esperar a 1935 para ver la primera comercialización del papel higiénico “libre de astillas” -¡Dios!, ¿pero tan mal trabajaban la pasta de madera entonces?; ¡qué dolor!- y a 1942 para encontrarnos con la doble hoja (en el papel, que no en la maquinilla de afeitar donde hubimos de esperar a 1971 para la segunda cuchilla) de la firma británica St. Andrew.

Ah, una última cuestión por mi parte. Me he informado que antes de comercializar los rollos, hoy por hoy, los papeles higiénicos del primer mundo sufren una prueba de desintegración y sólo salen al mercado si por la acción mecánica del agua -y las bacterias con las que se van a encontrar a partir del viaje por el inodoro- son capaces de desintegrarse rápidamente y no embozar desagües salen a la venta. Así pues, sabiendo esto, apliquémonos ese objetivo de Naciones Unidas (sobre la defecación para evitar problemas) y no mantengamos ese depositorio de papel higiénico usado junto al retrete que resulta que ese sí es un foco infeccioso y nauseabundo que ni siquiera los neandertales utilizaron.
Más higiene había en una letrina romana, que se limpiaban con esponjas (humedecidas y enjuagadas en una corriente de agua y sal; y algún patricio llevaba la suya propia, que los demás usaban las del local) que algunos aseos de lugares públicos que mantienen tan malsana costumbre.