4 abr. 2013

DE LA NAO (Y no es de ningún viejo barco, ni del cercano Cabo de la Nao)



Bueno, parece que ha llovido más de lo habitual por toda España y…  de aquellas aguas vienen estos lodos. Bueno, y mucha agua: “el reventón” del río Mundo es todo un espectáculo (y un calar, luego lo normal es que brote agua). Algún que otro río se nos está saliendo de madre; y hasta el mismísimo río Segura, se anuncia, va a llevar un buen caudal en las próximas 72 horas. Jo, si hasta el río Don Juan -¿a que nunca ha oído hablar de él?- lleva más agua “de la cuenta”… a unos pocos kilómetros del mismísimo Albacete. Bueno, el río Don Juan es más conocido como el “Canal de la Lobera”… y hasta que pasó a canal, no llegaba ni a regato, aunque tuvo mejores tiempos. Aquí es que tenemos una ganas de llamar río a una simple ramblilla; y más ahora que forma parte, canalizado/a, del sistema del trasvase Tajo-Segura.

Bueno, no frivolicemos que en algún sitio lo llevan mal.

NAO + y NAO -
Y todo esto porque estamos ante una NAO negativa que… La NAO es, en inglés, la Oscilación del Atlántico Norte; un patrón meteorológico de sobra conocido que provoca inviernos húmedos o templados -o secos o fríos- y de la que no sabemos qué es lo que la controla; pero existir, existe, y a las pruebas me remito. Por cierto, que en el Hemisferio Sur, por el Pacífico, tenemos el efecto ENSO (El Niño-Oscilación del Sur; esta última, también, en inglés) y en el Hemisferio Norte, por el Atlántico (Norte), tenemos la NAO.

Y si “El Niño” es una cosa que ya tenemos referenciada en el XVII en el Pacífico tropical, y, por influencia evangelizadora cristiana bautizaron así al fenómeno “porque llegaba por Navidad”, del estudio de un sacerdote danés (desconozco su confesión), misionero en Groenlandia (entre 1770 y 1778), comparando la isla helada grandota con su patria chica chiquita, la isla de Styno (al Sur de Dinamarca), puso al mundo ante la realidad de esa oscilación. Incluso antes que él, el doctor David Crantz en su “Historie von Grönland” (Historia de Groenlandia,1770) ya se había dado cuenta de que había “una algo”, y así lo reflejó en sus páginas. Ya en el siglo XIX se vio que existía una relación, y desde los años 20, del siglo XX, tras los trabajos del Sir Gilbert Walter, se estableció un índice NAO atendiendo a la diferencia de presión entre Ponta Delgada, en las Islas Azores (38ºN) -donde pace el Anticiclón de las Azores-, y Stykkishólmur (65ºN), un enclave islandés (de Islandia), de rancia historia, cargado de simbolismo en las sagas de vikingos -cuna de la Baja de Islandia (Depresión de Islandia, un gran centro de Bajas Presiones… productor de Borrascas, vamos)-. Ya en los años 90 del siglo XX se apostó por establecer ese índice con mediciones en Gibraltar (36º7’N) y Reykjavik (64º8’N)… que todos saben donde están; y resulta que la capital islandesa está un poco más al sur que remoto lugar de Stykkishólmur.

Cuando hay mucha diferencia de presión entre ambos puntos decimos que estamos ante una NAO positiva: tormentas de invierno más fuertes cruzando el Atlántico que llevan calor (y humedad) a Europa, dejando en el Mediterráneo inviernos fríos y secos. Cuando la diferencia entre ambos puntos es pequeña, estamos ante una NAO negativa: y las tormentas se me bajan de latitud y cruzan el Atlántico llevando calor (y humedad) hacia el Mediterráneo (luego, llueve en toda la península, empezando por el Oeste, porque está en la línea de movimiento). Cuando esto ocurre, cuando se “bajan” las tormentas, el frío que rodea el Polo Norte se enseñorea de la Europa Central, a la que llega desde las frías latitudes groenlandesas.

Y ahora mismo estamos ante una NAO negativa.

Y, ¿por qué ocurre esto de la NAO?

NAO 1770-2012
Pues no la sabemos… por mucha gráfica que establezcamos.

Lo que sí sabemos es que la Baja de Islandia y el Anticiclón de las Azores controlan la dirección y fuerza de los vientos que terminan por cruzar Europa, más arriba o más abajo, arrastrando las borrascas que, por lo general, riegan a su antojo el viejo continente.

La NAO, tanto positiva como negativa, se produce entre noviembre de un año y abril del otro… y está relacionada con el ENSO… porque aquí, en el planeta Tierra, todo está interrelacionado, aunque no sabemos cómo y en qué grado.

El profesor Ricardo M Trigo, de la Universidad de Lisboa, tiene el tema muy bien estudiado con la influencia de la NAO en la Península Ibérica y los ríos Ibéricos. A lo mejor, si alguien en las Confederaciones Hidrográficas se leyera los libros y artículos de Trigo (y otros más, que los hay) planificaríamos mejor la apertura de compuertas de los pantanos, digo yo.

Porque esto de la NAO está muy trillao.

Vamos, está estudiada hasta su influencia que tiene en los ecosistemas marinos, por aquello de la pesca en el Atlántico Norte: caladeros y distribución de especies.

Y, pregunto yo, si los que salen a pescar atienden al índice NAO y saben a dónde ir, ¿por qué no tenemos en cuenta esto y actuamos en consecuencia con los pantanos? Es que me veo todo el Bajo de Guía de Sanlúcar de Barrameda inundado… Y, ¿dónde me como yo esas huevas aliñás?  




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