28 mar. 2015

DE NO ATINAR CON LO DEL LOGO


No, no me puedo aguantar. Está escrita y enviada la columna; la cuelgo ya en forma de post.

Es que he reunido el valor necesario para hacer eso y hasta un corta/pega con el nombre de un pueblín galés -Llanfair PG- que utilizo para criticar el infumable nuevo “logo” de Benidorm. 

El “logo” es forma coloquial de llamar al “logotipo” que no es otra cosa que la fórmula gráfica que identifica un algo. Vamos que -Ud. a primera vista- ve las gaditanas columnas de Hércules rodeadas por un cita (con el Plvs Vltra) y de inmediato piensa -no ya en el dólar, sino directamente- en pasta gansa (modernamente una letra S barrada ($). No sé: la M de McDonalds, la manzana mordida de Apple (más de Alan Turing que de Blancanieves), la sonrisa de Amazon, los cuatro anillos de Audi, la margarita de Chupa-Chups… el toro de Osborne -que es más de España-, la S de Superman y la B de Benidorm; porque la doble B -BB- era y es Brigitte Bardot, como la doble C -CC- era para la Cardinale, Claudia.

Pues sí, reunido el valor, lo digo: ¡¡Es una mierda el nuevo logo de Benidorm!!

Y encima van y me lo premian con pasta gansa desde una operación que premia el talento. ¡No me jodas!; el Talento de copiar lo ya existente. ¿Dónde quedó el talante?

Sí, ha sido fácil eso de reunir el valor. Y es que reúno fácilmente el valor necesario porque en el linaje, y de antiguo, tengo probada hidalguía, que no fiereza, en el mismísimo Tercio Viejo de Lombardía, “El Osado” -“el padre de todos los Tercios”-, donde un antepasado mío, Juanito también, fue tambor. Sí, tambor; muy joven para el mosquete, muy flojo para rodela y muy enclenque para la pica. Tambor, vamos; aunque luego sentó plaza de soldado y fue asistente de Alférez, aunque terminó de Tambor mayor. Y es que el tambor también es tropa. No consta en la breve hoja de servicios de mi antepasado otro mérito que tocar -y tocar y haber seguido tocando el tambor (como el conejito de Duracel)- en el montículo de Empel, en aquella madrugada del 8 de diciembre de 1585, en que el almirante Holak, al verse desbordado por el ataque de los Tercios dicen que dijo aquello de que “Tal parece que Dios es español”. Los del Tercio Viejo de Lombardía, cruzando sobre las heladas aguas del Mosa, se cargaron su escuadra y sus hombres. No sé si fue por miedo o para combatir el frío, pero el caso es que Juanito -14 años- no paró de tocar el tambor y por ello citado como mención en el Orden de Combate. Hoy yo, heredero de aquella gloria -mucho menor que la de su compañero del Bruc, años después-, le he querido tocar los cachetes al nuevo logo de Benidorm. ¡Horrible! Hay que tener bemoles para unir Benidorm a eso.

Bueno, pues si la cuestión era atinar con lo del nuevo logo de Benidorm, la falta de talento es palmaria y ha quedado totalmente al descubierto. En el mismo momento de la presentación ya los compañeros plumillasevidenciaron que se parecía como dos gotas de agua jabonosa (por lo de loscolores) al logo de Belfast, la capital de Irlanda del Norte: uno en tono, tal vez, anaranjado, y el otro en azul molón. Por no entrar en el verderol de los Liberales de Benidorm. Si es que en jueves no se puede sacar ningún conejo de la chistera. Y van ya dos jueves gafados.

Desde luego que el derroche de talento ha sido más que ejemplar. Yo es que cuando lo vi  más me pareció un culo tirando a corazón -que ya es complicado, retorcido y difícil- que un corazón imbricado en un culo -que es más complejo, rizado y engorroso-. Y encima leo lo que leo y veo lo que veo y… por mucho byTalens que le echaron, el talento quedó ensombrecido, pasó inadvertido, por el mínimo atisbo de imaginación. Vergüenza que no hubo en el jurado para declararlo desierto por absoluta falta de Talento; yo hubiera pedido la intervención de la Fiscalía General del Estado de Semiinconsciencia.

Tiene co….. que “talento” signifique inteligencia y aptitud. Ambas, brillaron por su ausencia este jueves último pasado en que presentaron el dislate. Para este viaje no hacían falta alforjas, ni euros. Pues no que encima pagaron el derroche de estulticia manifestado en este logo. No les culpo; hasta en los crematístico, el talento es un lío: lo mismo 1 talento equivalía a 6.000 dracmas que a 34 kilos. ¿No me digan que no tiene talento que 1 talento lo mismo sea unidad monetaria que de peso? Estos antiguos… ¡qué talento!

Y a lo que íbamos; a la falta de talento e imaginación del nuevo logo de Benidorm.

A mí -Manolete, Manolete, si no saber torear, pa qué te metes-, ni se me ocurre -jartito de orujo- meterme a diseñar nada de eso. Y más desde que a los creadores de Naranjito o Cobi les endiñaron tal zurra que no han vuelto a levantar cabeza ni para pedir perdón. Me pasa esto, obviamente, porque no estudié diseño. Es más, no me invade la alegre inconsciencia que lleva a semejantes menesteres. De todas maneras recuerdo el empeño del bueno de Manolito Ballestero en subirse a la Cruz para desde allí hacer una foto a Benidorm, silueteando la forma de los dos senos que conforma sus playas entre la Punta de Les Caletes y el Tossal de la Cala, con el saliente de la Punta Canfali… como una gran letra B. El palo vertical era la línea imaginaria entre Les Caletes y la punta del Tossal. Ahí quedó todo; en la silueta de las playas. Y parecía una B; la B de Benidorm.

En fin, que me he atrevido a criticar el absurdo logo porque es un dispendio de todo menos de talento. Bueno, pues a lo que iba. No me gusta el logo y así lo he contado en las 22 líneas de la columna de papel:

DE ATINAR CON EL LOGO

No sé lo que tienen los jueves, pero a este paso terminaremos por declararlos festivos para relajar a las gentes y no meter la pata más allá de lo debido; que ya es. El jueves pasado, último: el logo. Una “B” trasnochada que a fuerza de querer ser un corazón lo único que parece ser es un culo tulipán, que se asemeja mucho a otros culos y otras “B” -y es que una letra B siempre será una letra B-, y que al final lo único que evidencia es que, si no ha muerto, la imaginación va tardar algún tiempo en llegar “al poder”. Sí, mayo del 68 queda muy, pero que muy, lejos.

Durante cientos de años, sólo pudimos comunicarnos mediante sonidos (¿gruñidos?). Luego inventamos el pictograma, donde un bisonte representaba eso mismo: un bisonte. Luego llegó un “enterao” y dijo que lo mismo era un bisonte que un símbolo de poderío. Y ahí ya la jodimos; nunca más las cosas fueron lo mismo. Y como la neurona estaba inquieta, parimos el ideograma. Y como también parimos “enteraos” pues estos dijeron que no era suficiente para explicar las cosas. Y parimos las letras y hasta los símbolos; y formamos las palabras y les aplicamos un significado que sólo entendían los que sabían de qué iba la cosa. Y como cada uno llamó a las cosas de una manera, surgieron las lenguas.

Y así, supimos –tiempo al tiempo- que esto era Benidorm. Sí, ya sé que es muy largo. Pero para largo, en Gales, Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch; en la Isla de Anglesey. Y no es el más largo del mundo. Le llaman Llanfair PG; y no problems.

Y al final, cuando sabemos cómo se llaman las cosas, volvemos a la Cueva de Altamira para esperar que el sufrido visitante vea el bisonte y sepa que hasta el rabo todo es bisonte.

B de Benidorm; estudiar para interpretar. Podían haber aprovechado que se ha celebrado el concurso de dardos –electrónicos, pero dardos- y haber aprendido algo para atinar. Porque los de los dardos, o atinan o pierden. Como lo del logo. Ah, y escribí culo; no búho.



Pues eso, mis 22 líneas han sido esas. No hubo forma de atinar. Es que el fin de semana (27, 28 y 29 de marzo) se ha vivido en Benidorm un campeonato de dardos electrónicos en el Palau “l’Illa de Benidorm”; con B de Benidorm. Allí, alguno, atinó; dio en el centro de la diana. Los del logo, ¡no!


En fin, sí he visto frente a lo feo del culo del nuevo logotipo de Benidorm, la belleza del pueblín galés al que aludo -Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch- nombrajo que significa 'Iglesia de Santa María en el hueco del avellano blanco cerca de un torbellino rápido y la iglesia de San Tisilo cerca de la gruta roja'. Bonito, ¿no?

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