9 jun. 2018

DEL AÑO QUE APRENDÍ A JUGAR AL GORILLA.BASS




Nada más pasar el verano de 1993 apareció por aquí, por Benidorm, Fernando Iwasaki, desde Sevilla; de la Fundación San Telmo, quiero recordar. Preparábamos el Seminario sobre “Derroteros de la Libertad en Iberoamérica” y por en medio estaban el director del Diario ABC en Alicante, Enrique de Diego. Yo estaba en el departamento de “los Santos Juanes”: Juan S, Juan Manuel C y Juan D. Había más gente, ¿verdad Pepe P?

Aquello fue un puntazo. En Benidorm se dieron cita, en octubre de 1993, lo más granado de la política liberal y la economía española y sudamericana:  Virgilio Godoy (Nicaragua), Carlos Alberto Montaner (Cuba), Jorge Edwards (Chile), Plinio Apulello (Colombia), Armando Ribas (Argentina), Arturo Fontaine (Chile), Enrique Gershi (Perú), Fernando Monterroso (Guatemala), Luís Bustamante Belaunde (Perú), Alejandro Chafuén (Argentina)… y Mario Vargas Llosa (Perú). Por parte española, completaban el elenco personalidades del nivel de Federico Semprún, Lorenzo Bernaldo de Quirós, José Luis Feito, Rafael Pampillón, Juan Corona, Dalmacio Negro y Alfonso López Perona. También estuvo Federico Jiménez Losantos y el filósofo Jean-Françoise Revel (Francia).

Era alcalde de Benidorm Eduardo Zaplana y aquello fue un baño de liberalismo esclarecedor de ideas donde se dejó constancia de que la tenacidad intelectual reforzando las ideas liberales nos llevan hacia un mundo de libertades.

Hacer que tantos y tan destacados ponentes cuadraran sus agendas y pudieran estar en la primera semana de octubre de 1993 en Benidorm nos hizo pasar muchas jornadas de gabinete con Iwasaki, principalmente. Y en medio de ratos de espera y conversaciones con el otro lado del atlántico donde la hora solar  es otra, aprendimos a sacarle al PC la maravilla de aquél primer juego de ordenador, al menos, para mí.

La cuestión era (veo entre mis notas) que al teclear qbasic.exe/run gorilla.bas te aparecían en pantalla dos gorilas sobre los rascacielos de una imaginaria ciudad donde los jugadores, por turno, teníamos que teclear el ángulo y velocidad con la cual se lanzaban plátanos explosivos los gorilas. El primero en cargarse al gorila contrincante ganaba la partida. Los plátanos explosivos, al fallar en el blanco gorilero, destruían partes de los edificios; y la cuestión era acertar, aunque, a veces, era necesario destruir edificios para llegar al gorila contrario. El juego era, digamos que, fascinante; En niveles superiores también incluía el factor viento para cada escenario y la aceleración de la gravedad; se podía orquestar incluso una trayectoria parabólica. En el cielo había un sol sonriente al que los plátanos explosivos le podían producir hematomas y apesadumbrarlo.
Pantallazo del Gorilla bass, con los dos gorilas. El jugador 1 ya ha marcado un ángulo de 80º y está a punto de introducir la velocidad con que endilgarle el platanazo explosivo al otro gorila. 


El caso es que los días fueron pasando al compás de llamadas telefónicas, e-mails, fax y otros sistemas de comunicación ya en desuso y al final pudimos reunir a todas aquellas mentes liberales en Benidorm. Y a muchos más que vinieron al rebufo de ellos; que estos fueron los “gordos”. Vinieron a Benidorm gentes de todos los rincones liberales del momento. Incluso un guineano de nivel que siempre iba por libre y “se nos perdió”; pero lo encontramos. Benidorm era y es mucho Benidorm.

En aquellas mañanas de Ciudad Patricia se contó ya hace veinticinco años (estábamos en los Noventa) como se desplomaba la economía cubana (y ahí siguen); cómo estaba la cosa entre ortodoxos (comunistas en la esencia de la vieja URSS), marxistas, independientes de izquierdas, leninianos incurables, senderistas, pro-yankees a ultranza, economicistas, conservadores y liberales. Y gente de a pie que convivía, y en algunos países aún convive con procesos de descomposición social y con “postizos”; de los que nunca se sabe. Hablábamos de allí; pero sin perder el ojo de las cosas de aquí.

Hablamos ya entonces en primera persona de la transición chilena y la vivencia colombiana; de la ruptura nicaragüense y el devenir cubano; de las posibilidades argentinas y de lo que se podía cocer en Venezuela. Del concepto de las colonias y de las nuevas naciones; del proteccionismo económico que estaba resurgiendo entonces (¡Cielos!; y hoy) y de algunas cuestiones que veinticinco años después nos asombran: ¡¡hasta “del clima prebélico existente en las relaciones entre los EE.UU. y la Comunidad Europea”!!: “la socialdemocracia que pretende defender lo indefendible y salvar lo insalvable a través del proteccionismo”. Y esta es una frase anotada de Bernaldo de Quirós cuando hablaba de la política de Bill Clinton y la postura de Jacques Delors. ¿Qué, les suena? Ahora mismo tenemos a Trump dando trumpazos con lo mismo.

De aquellos días recuerdo a una Jean-Françoise Revel griposo que, a pesar de ello, no faltó a ninguna cita. Quería contar a los cuatro vientos que, a pesar de la caída del Muro de Berlín, él seguía pesimista. Nos remitió a los informes de The Freedom House y por donde pasaba insistía en que “la democracia política es una de las condiciones del desarrollo económico”. Pedía Revel que solucionáramos el problema de Europa que no era otro que la cuestión económica: “El Mercado Común fue creado para construir una economía de competencia; no una economía abierta que es el futuro”. Y ahí estamos

Ahora bien, la frase de Jean-Françoise Revel (1924-2006) que tengo enmarcada es “La CNN es el contrapeso de los políticos locales”. Repasar notas de hace 25 años tiene el valor de recordar, pero no saber en el concepto en que se dijo me produce un desasosiego que sólo remedia que este post habla del jueguito de los gorilas y los plátanos explosivos y no de la metafísica profunda del gran pensador francés.

De todas formas, el que me impresionó -de verdad- en aquellas jornadas de octubre del 93 fue Mario Vargas Llosa. Hubo más contacto. Habló de su primer contacto con “lo liberal” recordando el tono de admonición con que se tildaba a lo liberal. Explicó que la filosofía liberal está sólo contra la religión impuesta como obligación y contra todos los dogmas incompatibles con la libertad. Yo, leo, no paraba de anotar sus frases; era un volcán de titulares.
El diario ABC dando cuenta de las jornadas
Y me descubrió a Karl Popper y la verdad inestable y transitoria. Y sólo eran pinceladas, breves pinceladas, entre el Hotel Don Pancho y Ciudad Patricia: un breve trayecto que repetíamos día a día hablando de los enemigos de la libertad. En especial, fíjate tú que hace veinticinco años, hablamos y mucho de los nacionalismos y del integrismo religioso. Los ponía a la misma altura criminal. Esto sólo son ventajas de estar en el Gabinete de Documentación y Estudios del Ayuntamiento de Benidorm; en un Equipo de Confianza que nunca defraudaré.

Nos distinguió Vargas Llosa entre el capitalismo per se y el capitalismo que el liberalismo defiende y que “no es el modelo deformado y bastardo que muchos países exhiben basado en el intervencionismo estatal“ (leo, textual). Creo que con nosotros, en los trayectos, ensayaba lo que luego explicaba en la sala: hablaba del sistema legal equitativo y de que “existen formas de capitalismo codicioso y rapaz que solo busca acumular riquezas”. Y entonces echaba mano de Adam Smith (y yo apuntaba): “la única manera de alcanzar el éxito económico es sirviendo al consumidor en una economía mercantilista”. “Sirviendo al consumidor”, reiteraba él.

Y apunté la última frase, tras una cena en el Don Pancho (a la que Jiménez Losantos no quiso sumarse): “No hay que abolir el capitalismo; hay que perfeccionarlo”.

Mira, hoy lamento esa afición mía a no salir en foto alguna; mis notas son el mayor tesoro, pero hasta un selfie (que entonces no se estilaban) no hubiera estado hoy de más.

Y una buena mañana todos aquellos que se habían dado cita en el Seminario benidormero, se nos despidieron de Benidorm y nos dejaron su mensaje y sabiduría. Y yo me quedé con muchas notas acumuladas en tres días, la anécdota del guineano que “se nos perdió” (y era de noche; y no digo más) y con que aprendí a jugar al Gorilla.bass. Gorilla fue, tal vez lo sea aún, un videojuego para MS-DOS, en Windows 3.1, escrito en QBasic, que ya no he vuelto a ver.

Las jornadas de la Libertad en Iberoamérica… tampoco es que hayan avanzado mucho viendo cómo está el parque. Pero que me quiten las conversaciones con Fernando, con Mario, con los grandes del liberalismo. Una oportunidad única que viví en primera persona.

Gracias, Eduardo.








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