25 oct. 2011

DE JUBILACIONES Y… DE QUE EL HIJO ÚNICO NO SOSTIENE A DOS PADRES



Entre toma de tensión y chute en el gotero uno tiene mucho tiempo para pensar. Nos hacemos mayores a pasos agigantados y esto no es bueno. El hospital deprime que no veas.

Bueno, el que nos hagamos mayores no es bueno ni para nosotros ni para el Estado. Mi “santa” y yo somos hijos del “Spanish Baby Boom”… y yo, como geógrafo debo asumir alguna responsabilidad que si bien los políticos no se la toman muy en serio, nosotros -hijos de John Graunt, Johann Peter Süssmilch y Thomas R Malthus, y descendientes de Inb Jaldún- debemos poner el ¡Ay! en el Olimpo.

Con el corazón partío entre las escuelas geográficas de uno y otro lado del Atlántico me encuentro en que mientras de la dorsal atlántica a la derecha la cosa está en la hoja de ruta (y ahí está), de la dorsal atlántica hacia el Oeste se han puesto las pilas a marchas forzadas… y seis años después de estudiarlo aún no saben cómo hincarle el diente. Es que en los USA su “baby boom” comenzará en 2020… y eso es como decir que mañana tarde… y están acojonados sobre la mejor forma de ponerle el cascabel al gato de la ancianidad.

En los EEUU el “síndrome de China” va más allá de las centrales nucleares. También les llega con la vetustez poblacional.

De momento lo que sabemos que a Mao el tiro le salió por el culo (que no por la culata) y los demógrafos amarillos se han dado cuenta de que “el hijo único no sostiene a dos padres”… y aún desde Benidorm se les oye lloriquear. No saben qué hacer con lo de los ancianos que se les avecina… y ellos lo esperan para 2050… pero son tantos ya.   

Y aquí, en España, además de que los del “baby boom” llegamos a la meta, se complica la cosa con lo de los 1’3 hijos por mujer, de hoy, en el mejor de los casos.

Ya sé que no es lo mismo y mezclo churras con merinas, pero es que ver las barbas chinas puestas a remojar, además de la yankees por otros motivos, me hace pensar en los retoños que ya dan follón por casa y son de tercera generación.

Hoy en China, y no es salirme de la cuestión, tienen más de 107 millones de chinos con más de 60 años; vamos, el 11’9% de la población. Pero en 2030 ya estaremos hablando del 22% … y eso que a ellos, de momento, parece que les va bien... y nunca alcanzarán los 1.500 millones.

Sin ZP por medio y como medida “paliativa”, son como el tal Montes, han decidido poner por ley la obligación de cuidar a los padres: sí, como suena, recuperar a la fuerza la ancestral costumbre agraria del cuidado de los mayores. En la ley se señala (AC Prensa-Desequilibrios demográficos en la China de hoy, 2011 y Plan 90-7-3[1]) que “los ancianos que se sientan abandonados podrán acudir a los tribunales para exigir a sus hijos cuidados”. El China, ya lo saben: no queda otro remedio por la insistencia comunista del “hijo único” y, sobre todo, porque muchos ciudadanos se vieron obligados, con los planes en marcha y las consecuencias económicas, a cambiar de ciudad -y del campo a la ciudad- “olvidándose” de sus progenitores y que ahora entran en la categoría de “mayores”.

Los chinos ya han asumido la práctica inviabilidad de un sistema universal de seguridad social y pensiones de jubilación en su país, y a ello unen lo del desequilibrio de sexos (preferencia por el varón, y abortos en casos de niñas). Para 2030 los chinos no sólo se verán obligados, por ley, a cuidar a sus padres sino que, además, deberán buscar consorte (esto aún no por ley), lo que agravará, avisan los geógrafos -que somos una especie a las que casi nadie nos hace el debido caso- la estabilidad social del gigante asiático: en 2020 serán 24 millones de chinos en edad de matrimoniar que no encontrarán cantidad igual de chinas para hacerlo. Ya hoy, en China, hay 119 hombres por cada 100 mujeres en las zonas urbanas y 130/100 en las zonas rurales.

Esto debería ponernos a pensar -abrirnos los ojos- porque no es de recibo que sigamos en España con 1’3 hijos mujer… y eso que hemos mejorado porque estuvimos en 1’1. Tenemos que recambiarnos el modelo porque así no vanos a ningún lado. Y no lo señalo por egoísmo.

De momento, aquí -en la vieja piel de toro-, esperamos un “tsunami” de jubilaciones en torno a 2040. Ahora estamos con un 22’2% de la población mayor de 6o años (¡jo!, que miedo). La diferencia es que aquí, a los de 65 y más, los llamamos y son, aunque en ocasiones irrisorias, jubilados con pensión. El Informe “Pulso Demográfico Allianz” deja bien a las claras que España deberá enfrentarse entonces a que un 35% de la población sea mayor de 65 años en 2040; hoy lo son el 18’36%. Aquí entra en liza el aumento de la esperanza de vida (63’9 años en 1950 y 77’6 ahora, para los hombres; 84’1 para las mujeres). Tenemos aún tiempo para reaccionar: más que los EEUU y la casi la totalidad de la Europa central y nórdica, pero… Ya hemos visto que China tendrá una década más que nosotros y las medidas que está aplicando son para echarse a llorar.

De momento, en lo que todos estamos de acuerdo es que hay que echar más leña en el horno de la formación de los especialistas geriátricos y en que el hijo único no sostiene a dos padres.

Ahórrenme el chiste fácil, pero pónganse manos a la obra. Mi “santa” y yo hemos cumplido: dos, son dos... aunque nos hayamos quedado a nada y menos del 2'2 del relevo generacional.





[1] Lograr que el 90% de los ancianos sea atendido en casa, un 7% los sea, ocasionalmente, en los centros especializados, y un 3% en centros especializados.

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