9 abr. 2015

DE QUE AHORA HABLAN DEL PLAN GENERAL


Sí, tenía que haberlo colgado ayer pero estaba en cuestiones de familia.

Como estamos en tiempo de promesas electorales se ha destapado el tarro de las esencias y ya se habla sin tapujos de la necesidad de actualizar, cuando menos, el Plan General vigente que, con 25 años a sus espaldas, ya no da más de sí.

Y si en las 22 líneas de la columna no cabe, lo planteo desde aquí: es necesario que en el equipo de nuevo plan haya un geógrafo (yo, barriendo para casa). Es otra visión, seguro que más completa, porque el geógrafo tiene la percepción de la realidad y la proyección del futuro sobre la base del pasado. Uno es que oficia de tal.

Y estas han sido mis 22 líneas…

PARA DEFINIR EL MODELO DE CIUDAD

Lo que me he alegrado de saber que algún programa plantea revisar el PGOU de Benidorm, ese que llevamos a cuestas desde 1990 y que necesita con vehemente urgencia adaptarse a la realidad. Desde tiempos de Gaviria -allá por los 70- y después con Iribas -años 80 y 90- e Ivars -ya en el siglo XXI- todos me vienen coincidiendo en que Benidorm es un ejemplo paradigmático entre los destinos masivos de Sol y Playa. Sí, sí; somos un modelo de referencia: la ciudad vertical. Una ociurbe de probada eficacia socioeconómica y ambiental.

Benidorm siempre se ha adaptado a los ciclos económicos… Y a los turísticos, que más miedo dan. Ahora mismo, 11’86 millones de pernoctaciones-año y una ocupación media del 81’6%; 39.700 camas hoteleras y 6.200 apartamentos reglados. Por números, winners.

Estos son los frutos del empeño de los 90: renovación y recualificación de la oferta, tanto física como de servicio. Muchos millones de euros invertidos bajo la convicción de seguir siendo un destino próximo y asequible, lo que favorece la fidelidad a pesar del momento de cambio estructural que vivimos. Nadie se adapta mejor que Benidorm a las situaciones.

Pero ese “nadie” se merece que la iniciativa pública se implique de verdad en el modelo de ciudad que debe salir del nuevo Plan. El vigente, en sus bodas de plata, ha demostrado que se puede estirar como el chicle, que da más de sí que una camisa de 11 varas y que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Y un descosido le hizo el TS en mayo de 2011 al anular los trasvases de edificabilidad. No era perfecto; lo sabíamos. Hizo su papel.

Nada, a actualizarlo. Yo propondría, llegado el momento, saber qué modelo de ciudad queremos. Tal vez, por ello, convendría mirarnos por dentro: atender a la casilla >65 del Padrón, apostar por la compacidad, evitar insularizaciones y la perturbación de los ciclos del agua, la energía y los residuos. Tal vez el concepto Smart. Pero pongan un geógrafo en el Plan. No se arrepentirán.



Bueno, pues a esperar que suene la flauta…




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