30 jul. 2018

DE CUANDO TIENE QUE ESTAR EL HORNO PARA BOLLOS




Dicta el saber popular -y el gastronómico más-, que cuando un horno está muy caliente, o frío, no conviene meterle nada. Si está muy caliente, el producto se quemará por fuera y no se hará por dentro; si está frío, ni se te ocurra pues de nada te valdrá su función.

Pues así está la cosa. Que no sabemos si el horno está para bollos.

Y me refiero a lo de Julio Iglesias y la propuesta que circula por ahí de nombrarlo -de haberlo nombrado ya- Hijo Adoptivo de Benidorm. De darle un honor benidormero; ese u otro. El que sea.


Ya en 1988, un 12 de agosto, cuando el 20 Aniversario, se debió realizar. Vino, cantó, cobró, se hizo fotos con plaquita benidormera (no sé en qué orden estos aspectos), le subieron una tarta al escenario, y se fue. ¿A nadie se le ocurrió el nombramiento?; ¿con la plaquita bastaba? ¿tampoco estaba el horno para bollos? Reglamento, había; haylo. Ya verás como sale alguno a piar, ahora.

Ni te cuento cuando para el 25 Aniversario; fecha redondísima, en 1993… Y eso que había venido ya en 1989 (4 de agosto) y en 1992 (18 de julio). No, no vino en el 93, pero volvió en 1995 (24 de julio) cuando se inauguró el busto en el Auditorio que lleva su nombre; y de nuevo en 1997 (12 de agosto). Y de nuevo en el 2004 (bueno, a firmar discos a Carrefour Finestrat: nº 1 de ventas en España) y en el 2008, un 16 de agosto, para un 40ª Aniversario que poco se explotó. En todas estas ocasiones ¿tampoco estaba el horno aviado?

¿Y ahora?, ¿qué pasa ahora? Todo quisque ha hecho mención (prensa, radio, tv y redes sociales) a la efeméride: 17 de julio de 1968, Julio Iglesias ganó el X (como el iPhone X) Festival de la Canción de Benidorm. ¿Tampoco estaba el horno para el bollo del nombramiento?

Un detalle. Por lo que sea, que no quiero entrar, el 17 de Julio de 2018 todos hablaban de la canción “La vida sigue igual”. Insisto, hablaban de la canción. Algunos se atrevían a desentonar, muchos la cantaban. Se desempolvó el cartel anunciador de aquel 10º Festival que dormía, arropadito, en el Archivo Municipal, se abrió la Puerta de Caballos y alguna cámara volvió a pisar el albero de la Plaza de Toros de Benidorm. Unos pocos citamos a Julio Iglesias. Y nada más, aunque en las imágenes en blanco y negro que corrieron como la pólvora siempre destacaba un impoluto traje blanco. Se habló, pero poco.

La historia de Julio Iglesias y Benidorm tiene trasunto.

La madrugada del 22 de septiembre de 1963 -la fecha del accidente- es la que marca el punto de inflexión que nos llevará a la noche, bien entrada, del 17 de julio de 1968 (ya en el 18) en que Julio ganó el 10º Festival de la Canción de Benidorm. Entre medias de esas dos fechas queda el reposo postoperatorio, la guitarra que le regaló el anestesista Eladio Magdaleno (su familia sigue en Benidorm), la estancia británica, el conocer a Gwendoline,  la insistencia de Enrique Garea (que le anima a defender “La vida sigue igual” en Benidorm), las gestiones de José Solís Ruiz (ministro que era) para que la canción quedara inscrita oficialmente… y aquél traje blanco con los bolsillos cosidos para que no pudiera meter las manos en ellos. Y Julio ganó.

Y la vida nunca ha vuelto a ser igual. Él lo ha puesto todo en la música y en los negocios, pero salió de Benidorm. Nació en Benidorm
Julio, en la escalera del Hotel Servigroup Montiboli; julio de 1992
No hay un Julio Iglesias antes del X Festival de Benidorm. Hay un triunfador después de Benidorm. Y eso es lo que algunos en Benidorm quieren proclamar. Que “la brillante y meritoria carrera artística, reconocida y premiada internacionalmente” se inició aquí. Hay quien dice que falta la opinión de Julio. ¿Alguien se la ha preguntado?

Para mí no es óbice ni cortapisa tener su beneplácito. Miel sobre hojuelas que dijera que sí. Luego pienso en el chasco (y la saña mediática) de lanzar las campanas al vuelo y que se caigan de la torre, con el destrozo que ocasionarían.

Sí, suena a partes iguales: a reconocimiento y operación de marketing. Cada uno lo tome como quiera. Impacto mediático tiene el nombramiento.

Sobre si lo que se persigue es promoción de Benidorm daría para un ensayo de 300 páginas. Hay gente de buena voluntad que solo quiere seguir ligando el nombre de Benidorm a todos aquellos que han contribuido a perpetuar su nombre. Y el caso de Julio Iglesias es ese, siempre y cuando se apostille lo de “ganó el Festival de Benidorm”; como con Raphael, Mejor Intérprete en la edición de 1962, la 4ª. Y el mismo caso que Emilio José, Mochi, Dyango… Pero Julio, es Julio; como que más internacional; que lo es. Y cargadito de premios: Grammy Latino, World Music Award, Billboard, American WA, Medalla de Oro de las Bellas Artes, Legión de Honor francesa, Estrella en el Paseo de la Fama, Español Universal, Embajador de las Artes de UNICEF… y Embajador de la Comunitat Valenciana, que eso les duele a muchos… y hace, con todo lo que le cuelga, que el horno no esté para bollos.

¿Merece Julio tal nombramiento? La cuestión, creo, no es de merecimientos. En 2015 le nombraron Hijo Predilecto de Madrid porque había nacido (de nacer; salir del vientre materno) allí. ¿Cómo llamar a lo que ocurrió aquí en la madrugada ya del 18 de julio? Merecerlo, lo merece. ¿Está el horno para bollos?

¿Por qué no echamos una ojeada al Reglamento Municipal de Distinciones y Honores -que me imagino debe existir- y vemos lo que procede? Me suena que en 1964 -me suena el año; que la distinción es absolutamente cierta- ya distinguieron con honor a una destaca personalidad que no cito para evitar comparaciones. Y han debido haber más.

Y se abre el expediente correspondiente. Y habrá gente en contra y gente a favor, Alguno en este pueblo que valora darle hoy honores ha vivido su viacrucis particular y al caerse del caballo de la vida política, cual Pablo de Tarso, no para de exhibir fotos con el caballero, a pesar de sus promesas de eliminar toda mención al mismo. ¡Que hay que joderse!


Me posiciono a favor del nombramiento de adopción -o cualquier otro honor similar- si está conforme a la norma; ¡por favor, desempolvar el Reglamento! Julio es Julio, y a los demás los encontré por la calle, lo cual es cierto. Bueno, a uno -Guy Swimmer- lo conocí indoor, que se dice ahora; de camarero en el Hard Rock Café de Londres, en Old Park Lane. Le di la dirección de la Oficina de Festival para que se interesara por las bases… Se interesó y ganó.

Lo cierto y verdad es que por sentir los colores de Benidorm reivindico que el Festival de Benidorm sirvió a sus cometidos de promoción de la ciudad y de lanzar al estrellato (que se decía entonces) a valores de la canción. Con Julio salió mejor que con todos los demás. Y, por ello, por la repercusión, me pregunto ¿por qué no?

Algún Toledo habrá que me salga a chafar el güito (sombreo) con la solanera del verano. No le faltará razón, con la que está cayendo. 

Ahora sólo me pregunto: ¿Está el horno para bollos? Porque de no estar… meter el tema en el horno pa ná, es tontería.

Y teniendo a gente con línea directa, ¿por qué no consultar a quien sabe más?


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Nota: Las fotografías que ilustran el texto son de mi buen amigo, y amigo de Julio, Félix Sánchez Luengo






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