9 mar 2020

A PROPÓSITO DEL 8M (I)

Y dicen que todo esto de hoy comenzó aquí a partir de la Revolución de 1868, aquella de septiembre que llamaron ‘La Gloriosa’ cuando Concepción Arenal Ponte, Emilia Pardo Bazán y Rosalía de Castro (sin más apellidos, por ser hija de cura) se pusieron manos a la obra a defender cambios jurídicos y educativos que encajaron con el krausismo (del alemán Karl Christian Friedrich Krause) que alcanzó en España su máximo esplendor con Julián Sanz del Río y la Institución Libre de Enseñanza de Francisco Giner de los Ríos: defendían la necesidad de mejorar el nivel educativo de las mujeres al considerar que serían las protagonistas del progreso social y por ende del país. Así, Fernando de Castro crea (1871) la Asociación para la Enseñanza de la Mujer; enseñanza que es también protagonista principal de esta historia.

La educación de la mujer, para su realización, será clave.

Y esta aventura por la educación comenzó bastante antes. El Reglamento de Instrucción Pública de 1821 -emanado de la Constitución de 1812 y del Informe Quintana-dice ya que “las escuelas de niñas tengan el mismo plan, sistema y orden que el de las escuelas de niños”. La Pepa ya decía que “La Educación debía ser pública, universal y gratuita”. Pero, como siempre, el texto legal y el reglamento que lo desarrolla y lo dota de fondos llevan en España caminos distintos y no siempre coincidentes.
Los derechos de la mujer eran -y son- una cuenta pendiente; pero había otras. En el XIX se consiguieron algunos logros sociales: la ley que prohibía el trabajo de los menores de diez años (1873) y la ley que prohibía a los niños menores de quince años los trabajos insalubres y peligrosos (1878), como son los de torero, domador de fieras, buzo y unos pocos más de ese calibre. No creo que fuera más allá de un sentimiento de misericordia hacia el débil, pero no entraba en el concepto social de hoy en día y hacia la mujer.

Y, además, resulta que no todos en aquellos días finales del XIX estaban por la labor; los había que rompía moldes y esquemas la atención preferente a la mujer. Aparecieron libros como “La educación moral de la mujer” (1877) del militar y novelista Ubaldo Romero Quiñones o las recomendaciones de leer (a las que sabían, claro) determinados clásicos, como “De la instrucción de la mujer cristiana”, de Juan Luis Vives, escrito en 1523 y en el que Vives defendía ya la educación para todas las mujeres, independientemente de su clase social y capacidad -y que elogiaron tanto Erasmo como Tomás Moro-, pero que a finales del XIX chirriaba porque estaba en latín, o “La perfecta casada”, de Fray Luis de León, escrita en 1584 con proverbios del mismísimo Rey Salomón. Vamos que, la tendencia no era muy avanzada que digamos.

Por ello, no es de extrañar que el Código Civil de 1889 -Napoleónico aún- lo deja todo como antaño estaba: que si “el marido debe proteger a la mujer, y ésta obedecer al marido” (Art. 57), que si “la mujer está obligada a seguir a su marido dondequiera que fije su residencia” (Art. 58), que si el marido era el administrador de los bienes del matrimonio (Art. 59) o que si el marido era también el representante de la mujer y ésta no podía, sin su presencia, comparecer a juicio (Art. 60). Así las cosas, si la mujer poseía algún derecho de soltera, este desaparecía cuando se casaba. Y, a todo esto, acabando el XIX, la mayoría de las mujeres españolas no estaban nada convencidas de que su futuro fuera a estar en el mundo laboral; era una España agraria, con destellos puntuales de industria manufacturera, donde el analfabetismo en la mujer era superior al 88%, aunque un estudio realizado en Madrid y Barcelona -en 1885- lo deja en el 71’4% (¿?).

Con aquellos mimbres, al compás de la fecha del nuevo Código Civil, en Barcelona, se funda la primera organización feminista de España: la Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona (1889). Venía con trayectoria de atrás, pero hasta ese momento no estaba el triunvirato femenino que la popularizó. Fueron la espiritista Amàlia Domingo Soler, la anarquista Teresa Claramunt Creus –“la virgen roja barcelonesa”, fundadora de ‘El Productor’- y la republicana Ángeles López de Ayala las que le dieron carta de naturaleza. En cuanto flaqueó en intensidad de esta Sociedad Autónoma, López de Ayala tomó el relevo (1898) con su Sociedad Progresiva Femenina que disponía de sendas escuelas laicas (de mañana y de tarde), un grupo teatral y un coro que actuaba en los círculos obreros de Barcelona, arropados por el radicalismo de Lerroux. Y hasta tuvieron revistas de masculinos nombres: ‘El Gladiador’, ‘El Libertador’, ‘El Gladiador del Librepensamiento’… y organizaron la primera manifestación de mujeres se produjo en Barcelona, el 10 de julio de 1910.
Y hubo más mujeres en aquellas primeras décadas del siglo XX, también en Barcelona: Dolors Monserdà i Vidal, desde las páginas de ‘Or i Grana’ (1906), Carmen Karr i Alfonsetti, desde ‘Feminal’ (de 1907 a1917) o Francesca Bonnemaison Farriols, creadora de la Biblioteca Popular per la Dona (1910) y de un instituto de Cultura.

El Estado también aportó su granito de arena. En el año 1900, se aprobó la Ley de Accidentes de Trabajo a la que siguieron la Ley de Descanso Dominical (1903) y la conocida vulgarmente como la Ley de la silla (1912) -por cierto, ¡no derogada aún!- que pedía tantas sillas como trabajadoras. No era una concesión caballeresca o galante; era la consecuencia de una solicitud de varios colectivos médicos ante la cantidad de abortos y partos distróficos advertidos en las trabajadoras que habían de pasar muchas horas sin poder sentarse; vamos, por cuestiones de supervivencia de la raza, el asegurar la descendencia ligada al embarazo, parto y lactancia. Por cierto: esta ley lo único que hizo fue marcar aún más la discriminación entre hombre y mujeres. Admitía la debilidad del sexo femenino y discriminaba al hombre. Tuvieron que pasar seis años para que el Real Decreto de 16 de octubre de 1918, estableciera en su artículo 15 que “con sujeción a lo determinado en el artículo 18 de la Ley todo dependiente varón gozará el derecho al asiento en los mismos términos que para las mujeres empleadas establece la Ley de 27 de febrero de 1912”. Y la ley de 1912 sigue sin derogarse. Y veo pocas sillas…

Y poco más. Europa se sumergió en la Gran Guerra y casi al final de ella, aquí, en el año 1918, nació la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, que defendía reformas en el Código Civil, la represión de la prostitución legalizada, la promoción educativa y el derecho de la mujer a ejercer profesiones liberales.
Everybody Works But Father
Hay un detalle que explica el retraso de la emancipación de la mujer en la mayoría de los países de la contienda y no en España. Allí, la mujer tuvo que ocupar el puesto laboral del hombre llamado a filas para la IGM; en España, cuya neutralidad se debió -principalmente- a que nadie quería el lastre de nuestra Flota y Ejército no recuperados ni la una ni el otro de los desastres de 1898 y 1911, no. Aquí, en la vieja piel de toro, la mujer seguía siendo mayoritariamente, como la sociedad: agraria.

25 ene 2020

DE FITUR 2020


He vuelto a pisar moqueta en la edición 2020, en la que FITUR cumplía cuarenta años. Es un decir, porque todos los años, desde 1985, lo vengo haciendo; pero no con la intensidad de esta edición. Y debo confesar que, para una inmensa mayoría, sigue siendo ‘la Feria de la Vanidades’; definición certera a más no poder que le oí un buen día a José Luis Calvo en sus tiempos al frente de Patronato de Turismo de la Costa Blanca.

Para muestra: Wonder Woman (que no se parecía en nada a Linda Carter) pululando por allí, una imitadora de Giuseppina Ronzi dando gorgoritos a las ocho de la tarde, después de haberlo estado haciendo -y muy bien- toda la santa jornada, dos cromañones, haciendo el ídem, salidos de algún stand perdido en la marabunta de pseudo marcas turísticas y dos damas de un Tabor de Regulares, una con tarbush, sulham y alquicel, aunque sin skara, componían muchas de las escenas fitureras que se sobresaltaban ante el paso de, tal vez, una supuesta miss carioca, alguna, dicen, reina de la belleza de un posible país sudamericano, varias falleras, belleas y damas de la Conquista, algún nazareno penitente (sin capirote) que desentonaba lo que no está escrito y hasta una Dama de Elche con dos horripilantes panderetas (porque así lo parecían) a la altura de las orejas. De todo esto y más, mucho más, por los pasillos de Fitur. Y así llevan cuarenta años creyendo que eso es promoción. Bueno, también los hubo que apostaban por llevar una maqueta de una supuesta mascletá en el interior de una maleta… intentando reclamar -que no llamar- la atención del peregrino que hace estación de penitencia recorriendo los pasillos de la feria en pos de llevarse cualquier cosa de recuerdo de un stand.

Y en eso que entró, ayer (viernes, 24), el presidente del Gobierno, por segunda vez, con paso decidido y ante una nube de fotógrafos, para acercarse al stand de Cataluña, directo, antes de acudir a la reunión del Consejo Español de Turismo, donde largó su discurso y luego tuvo que escuchar los planteamientos de los miembros del mismo; entre ellos, el alcalde Benidorm, Toni Pérez, que le pidió que se atienda “la relevancia de los destinos” y se les coloque a estos “en el centro de las políticas e iniciativas turísticas”, ya que “desde el destino se pueden canalizar todas las necesidades, tanto del sector público como del privado; al tiempo que el propio destino, desde la perspectiva de la colaboración público-privada, debe ser el catalizador del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

Bueno, este ha sido el Fitur de los ODS, de ponerle a todo el sambenito de la sostenibilidad y de añadirle a todo el palabro Inteligente, para decir que se está, turísticamente, en la onda. Así que… lo mismo hay montañas inteligentes que deportes inteligentes. Por ello, mi querido José Luis, te enmiendo la calificación de ‘Feria de las Vanidades’ por la de ‘Feria de la Estulticia’… que llega al extremo de ver a una vaca sagrada de la profesión plantarse ante Benidorm y preguntar lo de “Y vosotros, ¿qué vendéis en Fitur?”. Si hemos llegado a esto, pues apaga y vámonos; porque echamos por tierra cuarenta años de progreso en turismo.

Ah, le han dado el premio al stand de la Comunidad Valenciana que ha tenido de todo: bueno, malo, deplorable, mejorable, pendenciero, exultante, innovador, tradicional, vistoso y hasta exquisito, pero de esto último llegaba poco…

Por el Pabellón 7 pasaron todos los que son algo en la Comunitat. Vino Ximo Puig… y alteró la programación del miércoles; ya todo fue de cabeza. Volvió el jueves, cuando “tocaba” y lo de los horarios para citas y compromisos, siguió siendo caótico. Al ministro Duque, don Pedro, que en su DNI del terruño tiene haber sido nº1 por Alicante en una lista electoral, una abuelita le birló, por toda la cara, un almanaque (esto, en Fitur no cambia; hay profesionales de nivel) y el ministro Ábalos pasó a desgana y flácido. También pasaron, y no de largo, con fotito y todo, que los cubitos de los ODS dieron mucho juego, el gobierno valenciano, empresarios de nivel y políticos como Moreno Bonilla, Isabel Bonig y Pablo Casado. Y alguno que no cito, castellonense de talla muy profesional, que sabe estar y sabe de qué va esto del turismo.

Por pasar, pasaron muchos: los que iban camino de Andalucía (P5) y los que lo hacían camino de Madrid (P9). Todos se pararon en Benidorm y terminaron haciéndose la foto con los cubitos de los ODS: “Ay, yo quiero el 4; y yo el 12. A mí dejarme el 6 que es el del agua; yo prefiero el 11, que va de sostenibilidad; yo quiero el 13, o el 15, que son los más verdes”… Yo quiero el 2; porque hemos pasado un hambre.   
  

Esto de Fitur ya no es lo que era. Falta el poderío gastronómico de los stands que antes se exhibía con desmesura -y hasta con displicencia- y sobra altanería en los baretos del recinto ferial que ofertan hamburguesa del montón a precios del Wagyu Kobe Rib Eye Cheesesteak del muy recomendable y carísimo (aunque una vez es una vez) Barclay Prime de Filadelfia[1].

He de reconocer que pese a todo, todos ha demostrado actividad. Unos, trasnochada; algunos folklórica, otros oportunista y los menos, una febril labor profesional y evolutiva, pensando en el mañana. Muy comentada la declaración gubernamental de “emergencia climática”: desde la sonora carcajada, por mediática y oportunista, al llanto más desgarrador, por apocalíptica. Si es que no estamos preparados para estos eventos.

Fitur son tres días de gloria para alcaldes y concejales que creen que todo el monte, además de orégano, es turismo. Total que van, exhiben su vacuidad y se vuelven por donde habían venido; en ocasiones, con paradiña y selfie ante monumentos de la capital, que para eso es la capital. Y no te digo si encima acuden con stand propio; que los hay. Y mean fuera del mingitorio/tiesto de su comunidad.

El 1 y el 10 son dos stands raros; la perdición de FITUR. Son como la vieja y el candil de la canción; una por regruñona y el otro por gastar grasa (para iluminar). Y hasta allí, a los stand ‘iluminados’ sólo se llegan los interesados… En el caso del 1, en un reducto (que no stand) de Venezuela servían buen café y mejor ron -Diplomático; gracias don Juancho Nieto por parir este néctar- ajenos a lo que pasaba a unos kilómetros, en Barajas. En el caso del 10, FiturtechY con sus cuatro frentes abiertos -Sostenibilidad, Destino, Negocio y Futuro- concitaba a primeros espadas defendiendo sus postulados para el turismo del mañana. Por allí no se pasan más que los profesionales. Y estuvo Benidorm.

Y para profesionales, hay muchos Fitur: Fitur Festival, Fitur Gay, Fitur Health, Fitur Know How & Export, Fitur Screem, Fitur Talent, Fitur Next Observatoy, Fitur B2B, Fitur MICE, Investur y el Foro Exceltur, que es el preámbulo de todo.

Y Benidorm, que juega en la Champions de este deporte que es la promoción y gestión (parte que siempre se olvida) del turismo ha estado en casi todo: en un panel del Foro, con stand propio, con representación en todos los campos anexos de Fitur, con participación activa en FiturtechY, repartiendo conocimiento e impartiendo doctrina a través del propio Ayuntamientos, de Visit Benidorm -y su equipazo- y de Inteligencia Turística, presentando sus Eventos 2020, sus herramientas de comunicación de los destinos, su novedosa apuesta Pet Friendly, su Benidorm Gastronómico, su iniciativa de turismo LGTBI, su Film Office, las nuevas herramientas de asistencia sanitaria senior internacional, la nueva gobernanza para abordar los destinos sostenibles y su apuesta por una estrategia de implicar los ODS de la Agenda 2030 con el DTI a través de su iniciativa de medir el impacto de los parámetros del destino turístico inteligente (primero del Mundo, certificado) sobre el territorio bajo el paraguas de un Smart Destination Living Lab, el primero que pone en marcha un destino turístico.

Y más, mucho más: gestión y gobernanza.  Y van y vienen; y te preguntan: “Y vosotros, ¿qué vendéis en Fitur?

Que a estas alturas del baile turístico del siglo XXI, cuando te dicen -y te explican- el por qué para Benidorm el Brexit no es un tema preocupante y ves cómo se suceden las reuniones, tomas de contacto, presentaciones y se ejemplifica con Benidorm los casos de éxito turístico, el que aún estemos con una preguntita así, te da, cuando menos, grima.

Voy a ver si me enciendo un Lusitanias, como el plural del trasatlántico, y este no me lo hunden con sus tonterías. 









[1] 237 S 18th St, Philadelphia, PA 19103





7 dic 2019

DE LO DE MADRID Y LA CHICA ESTA




Hasta el Madrid ha jugado hoy de verde. Esto puede conmigo. Y no es el fútbol.

He leído, no comparto, que Alexander von Humboldt, el barón de Prusia que nació en el Berlín de Federico el Grande un 14 de septiembre de 1769, fue el primero en cuestionar, tercio final del XVIII, que esto del clima nos iba a llevar a mal traer. Joseph Fourier, el matemático francés que consiguió resolver la ecuación del calor, que había nacido sólo un año antes y había dado una explicación al efecto invernadero (1824), fue quien le puso sobre la pista.

Pero fue una mujer, la climatóloga estadounidense Eunice Newton Foote la primera en echar la culpa (1856) de lo que pasaba al CO2: “el mayor efecto lo he encontrado en el gas ácido carbónico”.

Pues nada, que han pasado 163 años y aún andamos con esto. Y no ponemos remedio. Y no tiene buena pinta.

A la señora Foote no se la creyeron ni en el mundillo académico ni en el industrial, incluso cuando John Tyndall (1859) demostró que estaba en los cierto. Eunice, la señora Foote, ha tenido que esperar a 2011 para ser redescubierta, y a 2016 para reconocerle su advertencia a la humanidad. Esto va así.

Que esto no es de hoy: cuarenta años después de Eunice, el sueco Svante Arrhenius (1896) expuso que “la reducción de un 40% de CO2 en la atmósfera podría reducir la temperatura en Europa unos 4-5 °C”. Arrhenius fue el primero en señalar lo que entonces se llamó “sensibilidad climática”. El sueco estimó que “las emisiones industriales de CO2 serían un factor relevante en los próximos miles de años”… y ha pasado poco más de un siglo.

Arrhenius murió (1927) con su teoría rebatida por su colega Knut Angström; entonces no lo llamaron negacionismo.

En 1931 el físico norteamericano  Edward Olson Hulburt rehízo los cálculos y rebatió, a su vez, a Angström, con más pena que gloria, hasta que ésta -la gloria- se la llevó el británico Guy Stewart Callendar en 1938 dando su nombre -Efecto Callendar- al aumento de temperatura que nos ocupa y que dicen es debido al CO2 antropogénico.

¿Qué pasa?, ¿Qué han estado jugando con nosotros todos estos años?



Pues parece ser que sí. Y en juego entran interese políticos y económicos junto a peculiares personajes recientes como sir Krispin Tickell, Nicholas Stern o Paul Krugman. Sus informes han generado ríos de tinta y océanos de palabras, con sus corrientes y todo. Ah, me quedo con William D. Nordhaus, que recibió en 2018 el Nobel de Economía -junto a Paul Romer- por desarrollar un modelo cuantitativo que reproduce la interacción entre el desarrollo económico y la evolución del clima a escala global… al que pocos dedicamos tiempo.

Resulta que tantos años de industrialización y emisiones de gases han interactuado en la composición química de la atmósfera. Edwar Teller, el padre de la Bomba H, un físico nacido en Hungría y que huyendo de la revolución comunista de Bela Kun pasó a Alemania, donde vio llegar a los nazis, terminando por exiliarse en los EEUU, aprovechó su posición (1955) para encontrar, incluso, un culpable: los combustibles fósiles. Pero, de nada sirvió.

Todos nos fijamos en los EEUU y poco -o nada- hablamos de los demás. Hay países mucho más “contaminantes”, pero los “apestados” son los yankees desde que Lindon B Jhonson se negara a aceptar el informe (1965) que le urgía tomar medidas… y así llegamos al particularísimo Donald J Trump. Claro, que también es allí donde se plantean las medidas: Alan Greenspan y Paul Volcker, junto a 27 premios Nobel y los últimos presidentes de la Reserva Federal -tanto demócratas como republicanos-, piden un impuesto al carbono para que su coste social (la externalidad en el clima) se tome en cuenta en las decisiones de los actores económicos.

El caso es que las alertas llevan ululando con la sostenibilidad la tira de años. ¡Que viene el lobo, que viene el lobo! ¿Debieron decir que venía Greta?

Ya en 1968, hace 51 años, los Informes del Club de Roma (21 informes, desde entonces) metieron el miedo en el cuerpo. Pero nada más. El último, de 2016 –“2052: Una proyección para los próximos 40 años”- apenas si ha sido comentado.

El informe de 1972, que lo realizó el MIT, fue impactante: “Los límites del crecimiento”. ¿Recuerdan? Lo realizaron tres investigadores con el modelo computacional global World3. Ahora todos destacan la autoría principal de la doctora Donella Meadows. Sus doce puntos de influencia son aún básicos en investigación sobre este tema.

Sin entrar en el clima, simularon el crecimiento planetario y llegaron a la conclusión que de seguir así el planeta no era sostenible. En 1992 se actualizó el informe -Más allá de los límites del crecimiento- y ya habíamos superado los límites de carga del planeta de 1972. En 2002 se reactualizó -Los límites del crecimiento 30 años después- y se mantenía la pesimista conclusión de 1972. Que no sigan, que es peor,

Pura cuestión de sostenibilidad, más que emergencia climática en sí misma. 



Los Informes del Club de Roma, al menos, despertaron tenue concienciación. Así llegaron la 1ª Conferencia Mundial MaB (Estocolmo, 1972) sobre un programa MaB (Man & Biosphere) que había nacido en París, en 1968, de la mano de la UNESCO. La “Conferencia de Estocolmo” (1972; ahora llamada 1ª Cumbre de la Tierra) generó el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y sentó las bases para la primera Conferencia Mundial del Clima -que toda va ligado-, que se celebró en Ginebra, en 1979… y entre gin-tonics ha ido penando el tiempo.

Convocada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en Ginebra se trató el tema del calentamiento global y de cómo este podría afectar a la actividad humana, reconociendo hace 40 años el tema como un problema grave para el planeta. La Conferencia emitió una declaración convocando a los gobiernos del mundo a controlar y prever cambios potenciales en el clima, provocados por el ser humano, que pudieran resultar adversos para el bienestar de la humanidad. En aquella cita ginebrina del 79 se estableció el Programa Mundial sobre el Clima (PMC), bajo la responsabilidad conjunta de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Consejo Internacional para la Ciencia… ¿Y? Pues eso.

¿Se me acuerdan del Informe Bruntland de 1984? “Nuestro futuro en común”, llevaba por título; y nos dejó el concepto “desarrollo sostenible”, que ahí está.

Y por estar, ahí están las Conferencias de las Partes (COP), que -con esta de Chile/Madrid- suman ya 25. Y todas las cumbres que nos hado por montar: que si la Cumbre de Río (1992) con su Convenio Biodiversidad, el Programa 21, el Convenio sobre el Cambio Climático, el Documento sobre los Bosques y la Carta de la Tierra (muy bonita, ¡Oiga!), que si la Cumbre de Nueva York (1992; Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), que si la Cumbre de Kyoto (1977) con su protocolo y todo; que ni nuevamente en NY la Cumbre del Milenio (2000); que si la Cumbre del Cambio Climático (Bonn; 2001), que si la Cumbre Mundial Desarrollo Sostenible (Johanesburgo; 2002). Haciendo tanta cumbre hemos dejado a Juanito Oyarzábal y sus ochomiles a nivel de un senderista aficionado.

Y, lo peor: que volvemos de ellas con el petate lleno de papeles y vacío de contenido.

Y este post viene porque me sale, con lo de Madrid, la niña Greta hasta en la sopa. Y no la aguanto: no me entra por los ojos. Entiendo lo suyo; pero a ella no.

Dicen que es un símbolo: “mujer, joven, decidida, con Asperger”; que eso último, no sé yo la importancia de destacarlo. Gabriela Warkentin -la mejicana- en su Parada de Postas contaba el otro día (25 de septiembre) en El País que “la fuerza del símbolo no está en la literalidad de su discurso sino en la potencia de la convocatoria”.

Bueno, pues la tiene. No me gusta Greta; pero tiene convocatoria. ¿Es lo que estábamos esperando?

Y me reconforta leerle a Gabriela que “Greta no es la solución; pero ojalá sea un llamado de atención”. Llamado, como se dice por allí; llamada, como decimos por aquí. Ojalá que sea eso; ¡¡somos tan banderizos!!

Es que, en mi pueblo, sin pretensión, tengo mala reputación. Y en el mundo, pues, no hay mayor pecado que el de no seguir al abanderado. Todos, todos me miran mal; salvo los ciegos, es natural. Y no es cuestión de propia fe.

Y a ver si de esta nos ponemos las pilas…. ¡Cielos, no; que contaminan!

18 nov 2019

DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE BENIDORM (y II)




Seguimos donde los dejamos ayer, y en  septiembre de 1972 llega, desde Oriéntese, Semanario Alicantino, la primera crítica a la construcción del Museo Arqueológico de Benidorm. Viene firmada con las iniciales R.B.: “El paraje es bellísimo, el llamado Castillo de Benidorm es estupendo, viendo con pena que el estilo que se va a imprimir a dicho edificio no concuerda y rompe la línea armónica de dicha zona”.

Y, ¡cómo no!, el bueno de Juan Portolés respondía a R.B. -el 23 de septiembre- y le aclaraba que “de no hacerlo allí -en la plaza del Castillo- el terreno revertiría al Estado, perdiendo Benidorm la concesión del solar”… y porque el Grupo 13 quería hacer algo tangible. Portolés señala que el tal R.B. escribe así porque no conoce el proyecto que, dice Juan, “está en perfecta armonía con el paisaje”. Y anuncia que “antes de un mes entregaremos el edificio a la ciudad”.

Alzado Sur, del proyecto

Pero algo estaba pasando con las obras del Museo porque ese mismo 23 de septiembre, Ángel Luís firma un suelto en Ciudad con un recriminativo “Más hacer y menos hablar… ¡Charlatanes!” criticando la palabrería de algunos que ponen trabas al museo.

Pese a todo, en diciembre de 1972 el Museo Arqueológico de Benidorm estaba a punto. Se hacían eco de ello desde El Vigía, diario marítimo de Barcelona, al semanario de edición nacional EDITUR, o La Gaceta del Turismo, con el mismo añadido: “una vez terminado el trabajo de la puesta en marcha del referido museo tiene la intención -el Grupo 13- de la realización urbana de la Plaza de Emilio Castelar, o del Castillo, con la construcción de un mirador circular al Mediterráneo, a modo de los anfiteatros griegos o romanos”. Proyectos no faltaban… pero estaban muy creciditos.

Así, el 11 de enero de 1973 se anunciaba la finalización de la construcción del edificio del Museo Arqueológico de Benidorm. Y, como siempre, ahora venía lo gordo: dotación para estanterías y vitrinas, iluminación  y todo lo demás. Aún quedaba tajo.

11.01.1973; Ciudad informa

Pero casi seis meses después, en junio, el Diario Información se preguntaba: “¿Qué ocurre con el Museo Arqueológico?”. Las obras llevaban cuatro meses paralizadas. Y el tema era grave.

Resulta que transcurrido un año desde la cesión del terreno, si no estaba terminado el proyecto, las obras revertirían al Estado y este podría sacar a pública subasta tanto el terreno como lo que sobre él estuviera. Se hablaba de una repercusión económica importante. Los promotores había calculado unos 300.000 visitantes años que pagarían 10 pesetas por entrar, a lo que sumar las ventas de la tienda de un museo que no había costado nada al Ayuntamiento y produciría 4’5 millones de pesetas al año.

Pero las obras estaban paradas. El motivo de la paralización, se decía, es que en el periodo de exposición pública había habido alegaciones. Algunas habían sido resueltas sobre el tema de viales, pero había aparecido una más oponiéndose a que el museo tuviera ese fin porque esperaban que fuera la construcción para un equipo de fútbol -así lo reflejó la prensa- y la Comisión Provincial de Urbanismo, leo en el Diario Información del 2 de junio de 1973, con la firma de Pirula Arderuis, lo estaba estudiando. Lo cosa era grave: hasta podía ordenar su demolición. El alcalde Reverte denunciaba un empeño en que la iniciativa fracasase.

Mientras tanto, Enrique Llobregat, que dirigía el museo por ser director del provincial, se descolgaba, a favor del museo, diciendo que “según el testimonio del propio alcalde, él y otra persona solamente conocen el lugar exacto en una montaña cercana a la villa de una necrópolis ibérica con más de trescientas tumbas”. A estas alturas, frente al edificio terminado, se amontonaban viejos cañones extraídos del mar.

El 10 de agosto la sueca Solveig Nordstrom se preguntaba, desde las página de Ciudad, ¿cuándo estará abierto? (el museo). La señora Nordstrom hacía excursiones con grupos escandinavos por la comarca y destaca la riqueza patrimonial de Benidorm y habla del poblado ibérico de La Cala.

El 23 de septiembre Ciudad publica una foto de la puerta cerrada del museo defendida por dos cañones en sus nuevas cureñas bajo el titular: “Prohibido el paso”. En noviembre, Pepet le dedica unos versos al cerrado museo: En els canons tirats per terra, allí en lo més alt del Castell, el museo es fa ja Vell, sense fonar ni pau ni guerra. Jo no dic lo que deu de ser, ni vullc tampoco ficar el nas, haurà que resoldrer el cas, i d’ell algo tindrem que fer…”.

En noviembre, el quincenal El Bar decía que “Aún hay esperanzas de futuro para él”, refiriéndose al Museo. Y publica las respuestas de seis personas al respecto. Vicenta Pérez Espasa (consejera local del Movimiento) que no da relevancia al museo; Ismael Planelles Dalmau (galerista de Arte) que habla de ilegalidades al Patrimonio; Juan Fuster Zaragoza (director del Colegio Lope de Vega) plantea que “no debió hacerse nunca”; el promotor Jaime Puchades no lo considera de primera necesidad; Carlos Sambeat (presidente del Skal Club y uno de los promotores) que señalaba que “es lo único que hay en Benidorm de prestigio cultural” y se reafirma en “la buena fe de cuantos de una manera altruista han intervenido en su edificación”, reconociendo -¡y aquí está la madre del cordero!- que no se llevaron a cabociertos trámites”. Finalmente, Luis Duart Alabart, el párroco-arqueólogo, destaca que “Benidorm necesita un museo”. Y el padre Duart da una pista de la irregularidad: “ocupa más terreno del que realmente le corresponde”.

Y en eso nos quedamos. El 14 de diciembre, nuevamente en Ciudad, Manuel Ballestero habla de “El museo de las 13 ventanas” y con habitual pluma define el museo, al que ‘le sobra una ventana’, como el que va a mostrar “un Benidorm pretérito, escrito en las piedras y firmado en los objetos”.

En marzo de 1974, Canfali, da cuenta del Expediente 94/73 de Cambio de alineaciones en la zona del Castillo calificado como infracción urbanística -desde el 1º de febrero- por no tener licencia de edificación instando a la corporación a que, “atendiendo a razones legales, económicas, urbanísticas y estéticas adopte la resolución que proceda en orden al derribo a la legalización de la situación”.

01.02.1974: derribo o legalización
El Museo Arqueológico de Benidorm, al final, exhibió las rencillas internas de las gentes de este pueblo y nunca se abrió como tal. Hubo un gasto de dinero importante, de unos pocos, y un derroche de ilusión, de los mismos, ni compartido, ni correspondido. “No podemos permitirnos lujos de piqueta demoledora”, decía, a modo de Editorial, el semanario Ciudad, de donde surgió la idea.

En la primavera de 1974, el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Benidorm, Vicente Pérez Devesa, y el delegado de Cultura del Consejo Local del Movimiento, José Such Ortega, tuvieron que lidiar el astado… y se decantaron por la biblioteca.

El 1º noviembre de 1974, Juan Portolés, en su Punto Final del semanario Ciudad, saca a relucir la cuestión clave: “va mi amigo Pérez Martorell y declara que quienes dieron su dinero para construir un Museo debieron pensar que el hacerlo allí, precisamente en el Castillo, iba a sentarles mal a los nativos”…

Pocos días después el sus sección Flash de la Costa Blanca, del semanario de información y documentación turísticas EDITUR, Miguel Alberto Martínez Monge anunciaba que por acuerdo plenario el edificio originariamente pensado para albergar el Museo Arqueológico de Benidorm albergaría la Biblioteca Municipal “Gregorio Marañón”, “posibilitando a sus habituales usuarios el disfrute de una mayor comodidad para la lectura y servicios de préstamos” de libros en español, francés, inglés, alemán, flamenco, italiano y ¡¡esperanto!!

El genial Manuel Sánchez Luís lo dejaba claro: “existía un sitio y existía una carencia”. Y por ello el Grupo 13 se empeñó en el reto. Decía mi amigo: “La corporación presenció la construcción durante varios meses sin acusar su error de principio”.

El 14 de noviembre de 1974 el secretario del Ayuntamiento de Benidorm, Juan Antonio Baldoví Nácher trasladaba al presidente del Grupo 13 de Arte y Cultura la notificación del Acuerdo del Pleno de la Corporación, del día 5 de noviembre, donde se hacía constar “el agradecimiento de la corporación a las personas que en su día promovieron y financiaron la construcción del edificio… por el entusiasmo puesto al servicio de esta iniciativa y el acto de liberalidad de las personas que contribuyeron”.

Un agradecimiento que costó casi 2 millones de pesetas (de 1973) a unos particulares

El edificio del Museo Arqueológico de Benidorm convertido en Biblioteca saludó al Siglo XXI, pero cayó bajo la piqueta y en su lugar se levanta ahora una excrecencia urbanística. La biblioteca -Central de Benidorm- encontró alojamiento en la Plaza de Sus Majestades los Reyes de España, edificio Capitol, y cualquier pieza arqueológica que aparece en Benidorm, como marca la regulación, termina en el Museo Arqueológico Provincial.  

Y, a todo esto, yo me pregunto: ¿Qué contiene el ánfora fundacional del castellum romano de Benidorm?









Nota 1.- En la Urbanización Mont Benidorm hay un rótulo que reza: Museo Arqueológico de Benidorm. Es un local vacío que, en ocasiones, utilizan los arqueólogos dela UA en sus campañas de excavaciones en el Tossal de la Cala.



Nota 2.- En 2014, una exposición recogió la historia de la Biblioteca de Benidorm. Comenzó su andadura en la Calle del Pal, en 1972. Pero es que hoy hablábamos del Museo Arqueológico… en cuyo edificio recaló en 1975










17 nov 2019

DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE BENIDORM (I)




Cuando tuve la oportunidad de plantarme ante el ánfora fundacional del castellum romano del Tossal de la Cala vino a mi cabeza una mezcla de realidad y fabulación sobre la breve historia del Museo Arqueológico de Benidorm, una idea que, así me lo han contado, surgió del Grupo 13 de Arte y Cultura… Y de la que no queda más que el recuerdo…

Bueno, el recuerdo y recortes de prensa… un puzle para recomponer la historia.

Lo que sí que es cierto es que el museo se murió (algún titular de prensa le dedicaba un RIP) pero es que entre todos lo mataron. Hoy, como homenaje a aquellos dieciocho impositores, este Post.

La iniciativa la arrancó el semanario Ciudad y en la edición del semanario Ciudad del sábado 18 de diciembre de 1971 leo: “Otra iniciativa de Ciudad. La urgente construcción del primer museo de Benidorm: el de Arqueología. Necesitamos para ello veinte donaciones de cien mil pesetas a fondo perdido. La industria benidormense tiene la palabra”.

El semanario Ciudad era una publicación alcoyana que sacaba edición propia en Benidorm.

La idea original buscaba constituir el Patronato del Museo. Se integraba en él al Ayuntamiento, al que se le entregarían 2 millones de pesetas recaudados entre la sociedad civil para construir el museo. Y el beneficio de la explotación del museo revertiría en el Patronato que se implicaría en promover otra realización cultural nueva. Suena cuento de la lechera, pero tenía pintas de ser una maravillosa pescadilla que se muerde la cola.

Casi un mes después, en la edición del 15 de enero de 1972, Ciudad anunciaba que “El Museo Arqueológico de Benidorm será una pronta realidad. Nos llegan las primeras aportaciones a fondo perdido” y en la edición del 12 de febrero se cita a los emprendedores iniciales de la iniciativa: la empresa CONINCA, SA (Teixidó, Caballé y Romero García),Estructuras y Cerramientos (Sánchez), Promotores Reunidos (Rodríguez), COBLANCA (Sánchez Luís), IBERVIAL (Solera) y a los particulares Spodeck, Quesada, Portolés y Alemany. Se daba cuenta en las páginas del semanario de que al día siguiente, 16 de febrero, en la Caja de Ahorros del Sureste de España se firmarían tantos los compromisos -incluido el de donación a la ciudad de la obra del Museo- como los Estatutos.

Hasta el Diario Información, el día 28 de enero, se hacía eco de la gran noticia para Benidorm -“Inmediato Museo Arqueológico”- anunciando que el doctor Enrique Llobregat, director del Museo Provincial de Alicante, “va a dar un cursillo a un grupo de jóvenes de Benidorm para que se entrenen en técnicas de excavación arqueológica” pues al derribar el viejo cuartel se excavaría en la zona previo a la construcción del museo.


El viejo y destartalado cuartel, con los cañones en la puerta.
Al día siguiente, 29 de enero, Ciudad señala que ya había recaudadas 900.000 pesetas y cita las aportaciones “significativas” de seis hoteles, una constructora y la Caja de Ahorros Provincial del Sureste.

Trasera del cuartel; menos cochambrosa (si cabe) y con macetitas y más cañones olvidados

La primera junta del nuevo y constituido Patronato del Museo se celebró el 19 de febrero. Presidió la sesión, leo en Ciudad, una réplica de la Tánit báquica “que Brian ha traído a la tertulia junto con una bola de hiero que no es otra cosas que una bala de cañón de la Edad Media que Brian, experto buceador, ha encontrado en sus búsquedas submarinas en las inmediaciones del castillo de Benidorm”. Y concluye la noticia: “se habla largamente de los hallazgos en este sentido efectuados por diversas agrupaciones y personas”. Interesante, pues el cursillo del doctor Llobregat.

El viernes 25 de febrero, nueva reunión del Patronato en la que se anuncia que el lunes 28 “comienza la demolición del antiguo cuartel de la Guardia Civil”, en la Plaza del Castillo, donde se levantará, “a expensas del Patronato de Cultura y Arte de Benidorm”, el Museo Arqueológico.

Esto iba rápido: el 26 de febrero ya conocemos todos los donantes con aportaciones de 50.000 y 100.000 pesetas: CONINCA, SA, los hoteles Calypso, Orange, Don Juan, Helios y Presidente, la Caja de Ahorros del Sureste de España, Promotores Reunidos, Estructuras y Cerramientos, ServiHotel, y los particulares Vicente Alemany, Pedro Solera, Héctor Spodeck, Manuel Sánchez Luís, Juan Portolés, Carlos Sambeat, Antonio Quesada, Mario Ayús y Arnold Kunkenkorn. Conseguida la cantidad de 1.450,000 pesetas, el arquitecto Juan Jesús Pérez Zaragoza redacta el proyecto. CONINCA, SA se ofrece a realizarlo como contratista del Ayuntamiento “sin derechos económicos de clase alguna”. Constaba de tres plantas y más de dos mil quinientos metros cuadrados útiles.

José María Caballé lidera el escrito que se dirige al alcalde el 4 de marzo de 1972 ofreciendo, en nombre de los anteriormente relacionados, la financiación y realización material de las obras, de conformidad con el proyecto aprobado por el Ayuntamiento, en suelo municipal cedido, en su día, por el Estado para tal construcción. Las condiciones que imponen es que el edificio, que pasará a ser propiedad del Ayuntamiento, debía ser conservado y destinado a Museo y que los beneficios que se obtuvieran de su explotación museística fueran destinados al fomento de la Cultura y del Arte.

En marzo, el día 4, se celebró pleno del Ayuntamiento de Benidorm y el periódico Ciudad califica de ‘lisonjera’ la actitud municipal en el pleno y destaca la participación de CONINCA, SA en el proyecto. Vamos, que adelante.

Y a todo esto me entero de que don Gregorio Marañón Moya, como director del Instituto de Cultura Hispánica, inauguró el 8 de abril de 1972 la Biblioteca Pública Municipal, que al poco llevará su nombre. Y ahí lo dejo; que mucho bikini, pero don Gregorio inaugurando la biblioteca.

Y tras esta cuñita, marcando un entreacto, seguimos con el Museo.

La demolición del viejo cuartel de Carabineros, luego de la Guardia Civil, comenzó el 26 de mayo, “a primeras horas de la mañana”. El propio alcalde, José Manuel Reverte, “tomó parte personalmente… pilotando un tractor que dio en tierra con la vieja edificación”.

El tractor que derribó el viejo cuartel

El 3 de junio de 1972 Ciudad da cuenta del “Sencillo, aunque emotivo y trascendente, acto presidido por el alcalde de la ciudad”. Se trataba de la colocación de la primera piedra del museo: “Construye CONINCA, SA. Promovido y sufragado por el Grupo 13”.

El alcalde Reverte coloca la 1ª Piedra del Museo Arqueológico de Benidorm

El acto revistió la particularidad de que asistieron a él los participantes en el XI Rallye de Coches Antiguos. El alcalde Reverte colocó en la urna de la primera piedra un Saluda dirigido al arqueólogo que fuera a abrirla “dentro de algunos siglos”, unas monedas y una foto, previa, del acto. Un cóctel, “en el hotel de moda de Benidorm”, el Hotel don Pancho en 1972, puso el colofón al acto.

Pero el 14 de julio, leo sobresaltado en Primera Página que “el relevante e histórico hecho (la colocación 1ª Piedra) ha pasado a mejor vida. RIP”. Dicen que a la semana ha desaparecido la simbólica piedra y hasta los operarios de la obra: “ignoramos los motivos de este parón en la construcción del edificio”.

Reseña del Primera Página; en la foto, el círculo que señala el lugar de la 1ª piedra

Mal presagio, pero el caso es que las obras continuaron, pasado el verano.








16 nov 2019

APRENDIENDO DE BENIDORM; DE JOSÉ LUIS CAMARASA




En 1968, un grupo de profesores -Robert Venturi, Denise Scott Brown y Steven Izenour- y varios estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Yale emprendieron un viaje a Las Vegas con el fin de llevar a cabo un proyecto de investigación sobre el análisis formal de la arquitectura de la peculiar ciudad... Ese viaje se materializó en el libro “Aprendiendo de Las Vegas”… y supuso un punto de inflexión radical en la historia y la crítica de la arquitectura.

En 2009, un grupo de tertulianos -de Los cafés del Meliá-  emprendimos un viaje imaginario, sentados en torno a una mesa, con el arquitecto José Luís Camarasa, con el fin de llevar a cabo una espléndida tarde de investigación sobre el análisis formal del desarrollo arquitectónico de la peculiarísima ciudad de Benidorm. El resultado es este post: Aprendiendo de Benidorm.

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Uno no es tan original como pudiera llegar a desprenderse de estas primeras líneas. Pero Camarasa dijo, pasadas las ocho tarde -cuando el café exigía ser descafeinado-, lo del libro de Venturi, que debe andar por el trastero y luego recuperaré, y me brindó el comienzo. Porque ya el “aprendemos de los errores para hacer una ciudad mejor”, que su fue su frase colofón, quedó como descafeinada ante la contundencia de la referencia al libro de Venturi. Porque, en realidad, a estas alturas del siglo XXI, la arquitectura y el urbanismo sigue aprendiendo de Benidorm, sintetizo yo.

Treinta y ocho años como arquitecto municipal, el primer arquitecto municipal en plantilla del Ayuntamiento de Benidorm. Ese es Camarasa. Porque todo el mundo, desde que llegué a Benidorm siempre así lo he oído, le llama por su apellido: Camarasa. El José Luís queda para los muy íntimos.

Y lo recordó Camarasa: “García Solera, como Francisco Muñoz y otros grandes arquitectos que tuvo el Ayuntamiento de Benidorm, fueron arquitectos honorarios”. Es que Benidorm, donde Pedro Bidagor testó la Ley del Suelo de 1956, ha tenido asociado a su nombre muchas ilustres firmas de arquitectos.

José Luís Camarasa, alicantino, de padre salmantino y madre de raíces vascas, ha estado siempre viviendo y creando en el linde de la mar. Estudió en Maristas (de la Avenida de la Estación) y Arquitectura en Valencia. Y cuando se enfrenta a los primeros trabajos profesionales llega la época en que los Colegios de Arquitectos promovían la integración de estos profesionales en la estructura municipal; y es así por donde llega él a Benidorm. Y “Benidorm me cambió la vida”, confiesa; ya que vivió en primera persona “el proceso del paso de pueblo a ciudad manteniendo las ventajas del pueblo en la ciudad”.

En Benidorm, nos comentaba, “aprendí mucho de mis maestros: José Ramón García Antón y Paco Santiago; como ellos habían aprendido antes de grandes como Baldoví y otros”. Porque, en Benidorm, siempre ha habido grandísimos técnicos en la Administración municipal.

Y entonces pronunció la gran frase de la tarde: “El gran acierto de Benidorm es convertir el balneario decimonónico en el balneario urbano”. Y el matiz: “aquí, la cura del agua es para las personas sanas”. El ocio, apunto yo.

Hizo un repaso Camarasa al fenómeno Benidorm, desde don Pedro Zaragoza al Plan Parcial Armanello que en breve, anunció, se iba a presentar. Un fenómeno, Benidorm que, si bien comenzó con algunos detractores, hoy está plenamente identificado con la sostenibilidad y la eficiencia: “Hemos tenido unos grandísimo altavoces del fenómeno Benidorm entre las clases profesionales: Tusquets, Ferrater, Bohígas, Bofil…”.

Reconoció que “algunas cosas no se han hecho muy bien, como el espacio comercial en plantas bajas”. Vamos, los retranqueos. Pero anunció que “hay soluciones; han comenzado los hoteleros y hay propuestas para el resto de las edificaciones”.

Y anunció que “el plan piloto de cómo es el Benidorm del siglo XXI se verá muy pronto en Armanello, el nuevo ensanche de Levante, donde corregimos las cuestiones que estaban pendientes”.

Y ahí pronunció la otra frase que debía encabezar este Post: “Nueva York es como nosotros, pero a lo bestia”. Y nos desveló que “la manzana, en Armanello, tendrá mucho que ver con Nueva York”. Concluyó esa pincelada de futuro con un “Habría que mirar, en arquitectura, más a Nueva York y Chicago”; y en eso está Benidorm.

Y nos explicó que “el modelo sostenible es aquel que permite que generaciones posteriores puedan seguir haciendo correcciones” y aunque sobre el futuro, dijo, “hay más incógnitas que ecuaciones”, se muestra esperanzado porque detecta “el optimismo de la sociedad”.

No repara en elogios sobre ‘su’ ciudad; estos 38 años de doctrina aplicada le dan cátedra para hacerlo. “En Benidorm es inteligente el propio territorio que se planificó a largo plazo y se desarrolla muy despacio”. Destacó la apuesta inicial por la industria hotelera y reconoció que, ahora mismo, “la vivienda turística supone un reto que vamos resolviendo”.

Y entramos en el cuerpo a cuerpo de las cuestiones que proponemos los tertulianos. Y por ahí aparecieron temas como las viviendas sociales -“de renta limitada”, precisó Camarasa al tiempo que planteaba la necesidad de una postura comarcal y explicaba el funcionamiento ideal del proceso anunciando que en Armanello, “por ley, un 30% serán viviendas públicas”.

Y en esta fase tertuliana se insistió en los retranqueos. Camarasa señaló que “la ley anti tabaco y los certificados de compatibilidad urbanística han sido decisivos” y ahora hay menos, pero que con las nuevas propuestas tenderemos a erradicar la cuestión.

Hasta de las ‘ITV de las viviendas’ hablamos; que si el tráfico, que si los aparcamientos, que si el sexo de los ángeles. Para mí que nos salíamos de la planificación urbanística y la arquitectura, pero la tertulia sacaba cuestiones que Camarasa atendía.

Y le plantearon lo de los límites del crecimiento… y al oír esto me fui directo al año 1972 y al Informe del MIT (encargado por el Club de Roma); y me salió a relucir Donella Meadows… pero Camarasa me volvió al salón E del Meliá Benidorm: “el límite del crecimiento nos lo da la playa; pero la ciudad cosmopolita no puede pensar en ponerse a sí misma un límite. La ciudad hay que hacerla cada día más compleja; ese es el aliciente”.

Y con un manantial de cuestiones brotando, pero sin tiempo material para más, dejamos a José Luis Camarasa marchar.

El apunte final fue para ese ‘rascacielos tumbado -rascasuelos- que es el Ayuntamiento de Benidorm’, premiado por su singularidad y aportación a la arquitectura, que tiene ahora ejemplos que han seguido su estela “porque creamos una tipología”: Biblioteca Clinton, Estación de Berlín y algún ejemplo más que no llegué a anotar, absorto como estaba. El Ayuntamiento de Benidorm es una obra de José Luís Camarasa, aunque él pidió que alguna de las vacas sagradas del urbanismo dejara aquí su impronta. Pero el alcalde Pérez Devesa quiso que fuera él… y Florentino Regalado hizo los cálculos estructurales a mano: eficacia.

Ayuntamiento de Benidorm, Plaza de SSMM los Reyes de España, Benidorm // Clinton Presidential Center, Little Rock, Arkansas (USA)

Y así pasamos una tarde más, en Los cafés del Meliá, aprendiendo de Benidorm.






14 nov 2019

DE LA OPERACIÓN WILLI




He de confesar, no sin rubor, que me ha enganchado la serie The Crown. Me ha apasionado ver la interpretación que John Lithgow hace de un Winston Churchill en el final de su carrera política; el episodio del Gran Smog de Londres, Anthony Eden (Premio Weteler de la Paz y aquí me lo centran en la pésima gestión de la Crisis de Suez), Harold Macmillan (y su esposa Dorothy… y el lío con el político conservador Robert Boothby)… Estoy como que esperando, estamos en la etapa de Macmillan, a ver qué actriz me interpreta a Christine Keeler porque está al caer el escándalo Profumo que termina en el Hotel Bayren de Gandía con la Guardia Civil deteniendo a la chica… Seguro que no sale la playa gandiense.



Y es que de todo esto que pasa en la serie ya he escrito en este blog por una cosa u otra.

Y, aún me quedan por conocer, de seguir viéndola -que espero que sí-, a Sir Alec Douglas-Home, el breve; o a Edward Heat, el regatista; o al laborista Harold Wilson, que de origen obrero llegó a Premier y terminó como barón Wilson de Rievaulx.

Me pirra la política británica… y estoy ahí pendiente de saber si “habrá” más temporadas y veré a James Callagham hundir el país y servírselo en bandeja a la química Margaret Thatcher; luego John Major, Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron (de la Isla, como le dice “el Herrera”) y mi “Cirisa” (Theresa) May. Del rubiales actual prefiero los chistes de la prensa británica… y a tanto no creo que lleguen los guionistas de la serie.

Y no, no me interesan ni Isabel, ni Felipe, ni Margarita, ni el resto de las figuras de la estirpe.

No es lo mismo el caso de Alan Lascelles, “Tommy” Lascelles, secretario de la Reina, por la carta, de 1950, al editor del Times y la propuesta de disolución del Parlamento británico que imperó hasta 2011. Un tipo genial… y un episodio no tratado…

Por supuesto, no me interesa nada de nada el tal Eduardo, duque de Windsor. Sólo estoy esperando que me lo despachen por filonazi y ver si cuentan -se entretienen mucho en episodios como el del Gran Smog o los amoríos de Margarita- lo de la “Operación Willi”. Ojo, que si lo cuentan, ¡salimos!

Hasta ahora sólo se cita a Gibraltar, que península Ibérica es; pero no salimos para nada.

Por ahí se cuenta que la “Operación Willi” fue un intento ‘fallido’ de las SS (no debió pasar de una idea en unas cuartillas) para retener en España a la pareja y “si todo salía bien” (para los planes e Hitler), reinstaurarlo como rey de una Gran Bretaña dominada por los tropas alemanas.

Las simpatías de Eduardo por los nazis están al Orden del Día.  Antes de abdicar como rey, para el 47 cumpleaños de Hitler, Eduardo le envía un telegrama de felicitación y nada más abdicar se marca una tourné por la Alemania nazi con mucho palique con Goering y hasta entrevista con el Fhürer en el retiro de montaña de Berchtesgaden.

Y estalla la guerra -IIGM- y al duque, que tenía empleo de general de brigada, me lo mandan al Cuartel General británico en Francia y termina -parece que ya no hay dudas- en pasarles información a los nazis sobre Bélgica, con lo que lo sacan del teatro de operaciones y termina por entrar a España y llega a Madrid.

Hay un libro sobre esto que se llama “Conspiración en Madrid” (Javier Juárez Camacho, Editorial Doña Tecla; 2017) que aporta, además, el hilo de la relación de la andrógina Wallys Simpson con Galeazzo Ciano, yerno de Mussolini, y con algún jerarca nazi. Es más, la boda de la pareja la organiza el excéntrico millonario francés Charles Bedaux, decantadísimo partidario de Hitler. Ya saben: verde y con asas, alcarraza.

Total que, con los duques en Madrid, en junio de 1940, la pareja decide alojarse en el Ritz (habitación 501) en lugar de hacerlo en la embajada, lejos del control de los chicos de Churchill cuando Madrid, en aquellos días, era una jaula de espías de todos los colores.

Y aquí entran en liza dos personajes de la España de Franco: Serrano Súñer, el cuñadísimo, que quiere actuar de mediador para la paz entre una Alemania victoriosa y una Gran Bretaña que prevé derrotada tratando la figura del duque como elemento clave de reposición de la monarquía, y Juan Beigbeder Atienza, ministro de Exteriores que ante la creciente nazificación de Falange estaba buscando un hilo con los Aliados, por lo que “se veía en demasía”, decían las malas lenguas -y a la postre le costó el cargo por la carga sexual de las visitas-, con Rosalinda Fox, una agente británica por la que Churchill supo que la idea general de los nazis y de Serrano Súñer era retener al duque en una finca de Ronda hasta que Hitler invadiera Gran Bretaña y le pusiera de nuevo en el trono, con su querida Wallys.

Y por Rosalinda, Churchill se entera que el duque, el indiscreto duque, no para de repetir entre sarao y sarao madrileño en aquellos doce días de farra española, que “las bombas sobre Londres pueden ayudar a traer la paz más rápido”… y aún no habían comenzado a bombardear Londres los nazis.

Como justificación a la postura filonazi de Eduardo Windsor, leo que “lo que le daba miedo era el comunismo y gobiernos como el de Hitler podían atajar su entrada en Europa”.

La gente en España del MI6 y el embajador Samuel Hoare se movieron rápido y este último traslado al duque un mensaje de Churchill y del ministro de la guerra Hugh Dalton: “o salían de inmediato para Lisboa o allí mismo le arrestaban y sacaban del país” en una madrugada de bochorno y muchas copas. De salir para Lisboa, se le nombraría Gobernador General de las Bahamas… y los Windsor salieron para Lisboa deprisa y corriendo, despistando a los nazis que no se atrevieron a intervenir.

Hay quien mete en este episodio al agente Dudley Clarke, que tuvo más de una con la policía española en aquél verano de 1940, pero…

Total que aquí me hallo yo, esperando que llegue la hora del próximo episodio de The Crown para saber si ya llegamos a despanzurrar la historia filonazi del duque de Windsor y sale Madrid por en medio.