18 ene. 2012

DE CHINA... Y LA POLÍTICA DEL "PERRO ÚNICO" POR HOGAR



Lo llevo mal con “Putoperro”. Ahora le ha dado por rebuscar en mi papelera, que vacía y escampa todo su contenido. Sólo hay papeles, pero a él le ha dado por ahí. Cada mañana, a eso de las 6, descubro que me lo ha vuelto a hacer y no puedo deslomarlo por el escándalo que a tan temprana hora se produciría. Ni puerta cerrada, ni gaitas: rampa, como los leones del escudo de “Fonsi”, y abre la puerta. El resto, se lo pueden imaginar.

Mao decía que tener perro era un pasatiempo burgués; hay hasta quien dice que ordenó su exterminio. Suerte tienes, “Putoperro”, de no andar por la China en la época de Mao y de hacer vida de perro en Benidorm.

Mao, sepan, fue un personaje en cuanto a los “animalejos” y “bestezuelas”, que decía Ibáñez en los tebeos. En la época del Gran Salto Adelante (entre el 58 y el 69, más o menos) lanzó la Campaña contra las Cuatro Plagas: moscas, mosquitos, ratones y gorriones. Los perros ya habían sido sentenciados.

La Campaña contra las Cuatro Plagas sólo funcionó contra los gorriones. Vamos, que prácticamente los eliminaron. Y eso a pesar de que los yankees les pasaron varios informes que concluían que los gorriones eran beneficiosos, que comían más insectos que granos de cereal. Mao no hizo caso hasta que llegó una plaga de langostas (unos dicen que enviada por la Cía, pero -¡faltaría más!- no se ha podido comprobar porque es un cuento chino) y les dejó en la trágica hambruna de 3 años que malogró el Gran Salto Adelante, que abandonaron de inmediato. La cosa estuvo tan chunga que Nikita Kruschov les envió, en secreto, doscientos mil gorriones con los que empezar a repoblar la basta China. Ya en el siglo XXI el gorrión está fuertemente protegido por las leyes chinas.

Sepan que lo han sacado de la lista de las Cuatro Plagas, con las que no hay forma de acabar. En su lugar han colocado a…. ¡la cucaracha!, la que no sabe caminar cuando le corta la patita de atrás.

El perro, en China, desde la remota antigüedad fue fuente de alimento humano. Cerdo, cabra y perro constituían la carne más consumida. Durante los JJOO de Pekín, recuerden, se prohibió la carne de perro en los menús de los restaurantes visitados por extranjeros.

A pesar de que estén en los menús, a los chinos les ha dado siempre por tener perro en casa; mascota que se dice. Semoviente de la Unidad Familiar, que digo yo.

Ahora, China vive un episodio muy particular. Muchas ciudades -Shanghai, por ejemplo-, desde el 15 de mayo de 2011, están sometidas a la política del “perro único” por hogar. Con 23 millones de habitantes (más o menos), calculan que tienen por la ciudad unos 800.000 perros de los que sólo 200.000 están registrados, vacunados, alimentados y cuidados.

El problema es grande, gordo e higiénico: 800.000 perros defecando, orinando y tal y cual… sólo en Shanghai… pero es que ¡¡600.000!! de ellos están en Shanghai sin vacunas y sin control… porque cuesta una pasta gansa poder tener un perro en casa china. En china hay muchos perros “sin papeles”.

Más de una epidemia de rabia se ha originado en China por estos mascoperros.
 Y hay más: una nota de la Agencia EFE, de marzo de 2011, decía que sólo en 2009 la policía shanghainesa había tramitado 140.000 denuncias por ¡¡mordedura de perro!!

En fin, que en varias ciudades chinas hay una política imperante del “perro único”. En mayo próximo, cuando se cumpla el año de la entrada en vigor, procuraré contar cómo les ha ido.

Si la política del “hijo único” ha sido un fracaso, veremos cómo resulta ésta.

La del “hijo único” arrancó en 1979, y en 2008 reconocieron que los chinos se la saltaban a la torera, pero que al menos hasta 2018 seguiría vigente. Un cuento chino más.




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