10 ene. 2012

DE LA TASA TURÍSTICA ESA...



Ha vuelto a aparecer la tasa turística… y esta vez parece que va en serio. Desde el 1º de abril de 2012 se pagará en Cataluña, por dormir en Cataluña y en el, digamos, “circuito oficial”.

El Gobierno Balear ya la intentó implantar en 2001 y 2003… y en muchas ciudades de Europa es el pan nuestro de cada día. En París se cobra desde 1994 (de 0’20 a 1’50 € por persona y día, según establecimiento) y en Venecia, desde agosto de 2011, también (entre 1’80 y 5 € por habitación y noche, en función de la categoría del antro[1]). EEUU cobra 14 dólares a todo quisque que entra en el país (desde el 8 de septiembre de 2010) a cuenta de un impreso a rellenar, pero si lo rellenas por internet también los pagas,  y Alemania, por ejemplo, desde l 1º de enero de 2011, tiene un impuesto verde para los pasajeros de avión que van a llegar a país, cuya cuantía aún no he logrado desgrosar bien.

No es nueva la cosa esta de la tasa turística.

En noviembre de 1995 ya tratamos de la tasa turística en Benidorm, en el Foro Anual de Turismo, Benidorm Capital Turística Internacional, en aquella transición entre los veteranos Cursos Internacionales de Benidorm y el ahora Foro del Turismo. Ciudad Patricia fue el marco; la Universidad de Alicante con el Instituto Cavanilles de Altos Estudios Turísticos era el enganche académico.

Aquellos días, del 7 al 10, se debatió aquí sobre si “¿Es viable y conveniente la aplicación de una tasa turística?”. Y los sesudos ponentes concluyeron que “es necesario un mayor esfuerzo en la prestación de servicios en los municipios turísticos”, al tiempo que todos dejaron bien clara “la incapacidad financiera de los municipios para prestarlos”. Por ello, establecieron que “la tasa turística puede contribuir a paliar esa necesidad financiera sólo si es de tipo finalista”. Ahí dieron en toda la yema; para reinvertir en el sector.

La cuestión que una tasa así “jurídicamente es posible”. Y siendo posible ponerla en marcha, la decisión de aplicarla es, sin lugar a dudas, “una decisión política” que urge, se insistía mucho en ello, de “una adecuada comunicación a los turistas”. Mis notas, en papel amarillento ya, son de una contundencia total. “Van a pagarla y deben saber porqué y para qué la pagan”.

Se puso hasta un ejemplo de tasa ya aplicada: la Taxe de Séjour forfaitaire (tasa de estancia convenida) francesa donde -¡ojo, ojito, ojo!- el pagano (o contribuyente) es el titular del establecimiento, no el cliente. Para calcular su cuota se tienen en cuenta la de capacidad de alojamiento del establecimiento y el periodo de apertura del establecimiento, teniendo en cuenta un coeficiente representa el porcentaje probable de ocupación[2].  Luego, claro está, será repercutid al clienea, pero…

Mis notas, aunque amarillee el papel, son muy claras y rotundas al señalar que en la Mesa Redonda se destacó, al respecto de la tasa, que “si bien es aceptada en determinados destinos urbanos -y citaron, y anoté, París-, en el caso de S&P (sol y playa) puede generar efectos negativos en la demanda”.

Y claro, surgió el tema: su aplicación se restringe al ámbito del “circuito oficial” hotelero, porque anoté: “la dificultad está más en su aplicación que en ponerla en marcha: hay mucha infraestructura extrahotelera no reglada que quedaría al margen de ella”.

Luego tengo varios párrafos inconexos (ahora) sobre la financiación de los municipios turísticos y en el desfase entre los servicios a prestar ante población de hecho con los ingresos de población de derecho, cuestión que todos sabemos.

La conclusión final es que Benidorm, en bloque, dijo entonces ¡No! a la tasa turística.

Roc Gregori, entonces director del Servei Municipal de Turisme, luego Secretario Autonómico de Turismo, podrá argumentar mucho mejor que yo esta negativa que hoy sigue vigente… aunque por volver a debatir, que el debate aporta visiones, que no quede.





[1] De Venecia sólo conozco antros a precio de Palacio Real
[2] Revista de Doctrina Tributaria, Nº6; 2º trimestre 2003

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