4 oct. 2012

DE AQUÉL BENIDORM DEL 62… CINCUENTA AÑOS HA… (I)




Hace 50 años (junio de 1962) Vicente Sarrión Martínez presentaba su Tesis de Licenciatura en la Universidad de Murcia analizando “Benidorm, un núcleo turístico en expansión”. Yo me he encontrado con un artículo de 1964 que resumía la tesis. En él se citan a dos grandes de esto de la Geografía y el Turismo como son Horacio Capel y Joan Vilà i Valentí. Sencillamente fascinante.

He sabido que aquél Benidorm -retratado en 1962- tenía un Pósito de Pescadores (creado en 1921)  que desconocía, y 616 explotaciones agrarias en el término municipal (Avance del Censo Agrario publicado en 1962), la mayoría de pequeños propietarios (576 [93’5%] son de menos de 10 hectáreas y, del total, 247 [40’1%] son de menos de 0’4 hectáreas). Vamos, que poco de pueblito de pescadores (cita almadraba venida a menos y un puerto colmatado) y mucho de agricultura de subsistencia, con un pequeño regadío… la coltura pomiscua que tantas veces repite Sarrión en el texto.

Para que el turismo se fijara en Benidorm apunta Sarrión a dos tipos de factores: naturales y humanos. Entre los naturales, como siempre, el clima y las playas, amplias y de gran calidad. En cuanto al clima, punta Sarrión que la media anual de 1959 fue de 17’8ºC, con una media diurna de 22’6ºC y una mínima nocturna de 13’1ºC. Y es muy claro: “las condiciones naturales han sido claves”, pero “lo fundamental ha sido el enclave en la ruta que conecta el Nordeste peninsular con las regiones del Mediodía”.

En cuanto a los factores humanos, señala que Benidorm fue descubierto por los alcoyanos y colonizado luego por los madrileños; los extranjeros no llegan, dice Sarrión, hasta 1952… y él lo vive en primera persona. Ya en 1962 los extranjeros, dice, “llegan a predominar sobre el turista español”, y son los alemanes los más numerosos.

Benidorm contaba entonces con 32 hoteles (1 de lujo, 9 de 1ª A [el 4’7% del total español], 5 de 1ª B [2’1%] y 17 de 2ª [2’9%]) y 20 pensiones y residencias, con un total de 2.710 camas. La oferta extrahotelera era ya de 30 grupos de apartamentos (163 apartamentos de 1 habitación [Tipo I] y 635 apartamentos de 2, 3 y más habitaciones [Tipo II]). Y además, los alojamientos particulares que se ofertan (que no cuantifica). Y, con ello, 9 salas de fiestas, 13 restaurantes, 4 cines de verano, 6 agencias de viajes, sendas escuelas de esquí acuático y equitación, una plaza de toros y un tentadero.

“Las épocas clave para el turismo son la Semana Santa y, sobre todo, el verano”. En Semana Santa “son, mayormente, futuros veraneantes… muchos de ellos contratan entonces los alojamientos pagando una tercera parte del alquiler como garantía”. “En 1962 fueron unos 20.000 turistas los que visitaron Benidorm en esta época”. En Verano, “Benidorm acoge entonces una población flotante que puede pasar de 50.000 personas”. Y la población censada entonces era de casi 7.000 habitantes.

Lo mejor del trabajo es que cuantifica las repercusiones del turismo en conceptos económicos, demográficos y urbanísticos.

Vayamos con el económico: “El alquiler medio mensual de los apartamentos Tipo I es de 12.000 pesetas durante el verano… el de los apartamentos Tipo II es de 17.000 pesetas durante la estación veraniega”. “Por su parte, los 52 hoteles y las pensiones con una capacidad de 2.710 camas representan un ingreso diario de 650.000 pesetas, considerando como precio medio por persona y día el de 240 pesetas”. Y “como la temporada turística se extiende a los 3 meses de verano. Durante los cuales la capacidad de alojamiento está totalmente saturada, podemos considerar que la aportación del turismo en estos tres meses asciende a 372.891.000’00 pesetas”.  ¡¡Trescientos setenta y dos millones de pesetas!! en los tres meses de verano sólo en la industria del alojamiento.

A ellos habría que añadir, y así lo indica Sarrión, “los ingresos por alojamiento en otros momentos del año y los gastos realizados por los turistas durante su estancia en Benidorm”, desde un “quico” en el kiosco del Tío Quico el de la Bota a un coyote en Durá, una paella en el Ti Nadal o una compra en una botigueta.  Así, explica Sarrión, “para 1963 el propio alcalde del municipio ha podido evaluar en 1.314 millones de pesetas, aproximadamente, los ingresos producidos gracias al turismo”. Y añade Sarrión una apreciación más de don Pedro Zaragoza[1] en su exposición: “Si consideramos que el número de visitantes extranjeros es de un 50%, resulta que de pagar en divisas la mitad de dicha aportación se obtiene una aportación de unos 657 millones de pesetas (en divisas), equivalentes en 10.950,000 dólares”. Y el presupuesto municipal de aquél Benidorm de 1963 era de 8 millones de pesetas.

Genial este trabajo; seguiremos desmenuzándolo. Es historia viva… y si aplicamos los índices correctores sobre el valor de la peseta en 1962 respecto a hoy (con índice 1 en 1936)… salen unas cifras de infarto; estaríamos en los 2.000 millones de euros




[1] Pedro Zaragoza Orts. El Municipio ante el turismo. Información Comercial Española; Madrid, noviembre de 1963. Páginas 91 a 93. 

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