4 ene. 2013

DE DON JUAN CARLOS



Don Juan Carlos cumple 75 años. Hay quien lo cuestiona. Yo no; me declaro monárquico. Me gusta vivir en el Reino de España y sentir que él es quien lo representa. No puedo hablar de testa coronada; es un rey de una Monarquía constitucional.

Recuerdo su jura ante la Corona real y el cetro, símbolos de la Monarquía. La corona es un coronón de plata sobredorada que parece fue fabricada en 1775 por el platero real de entonces, don Fernando Velasco. Y no es más que una corona funeraria para presidir actos, no para ceñirla en la cabeza. Leo que, aparte de su valor simbólico, no tiene más de mil euros en material. Y el cetro no es más que una maza de gala, un bastón de mando, también de plata, rematada por una bola de cristal de roca.

Recuerdo, insisto, su jura después de comerse el marrón de la salida vergonzante del Sahara… y me sigo quedando con esa imagen que le endilgan de hombre que pilotó el cambio y parapeto constitucional que fue aquél 23F. Le recuerdo el 11M y en otras tragedias vividas por este país…

Me sigue inspirando confianza; con eso me basta. Yo creo en la institución.

Mi tío Antonio, que era de su quinta y coincidió con él en Zaragoza (“Promoción del Rey”, 1955-59), me contaba sus aventuras (de entonces y de luego) y creo que las he conocido casi todas. Mi tío Antonio nos dejó antes de tiempo (ya no supe ninguna más) pero me dejó un poso de afecto hacia la egregia persona. Y eso que él hubiera querido ser de un supuesto escuadrón de Húsares de la Reina, pero… el Rey era el Rey

Don Juan Carlos cumple 75 años; le felicito en tan señalado día.

Y hoy recuerdo la renuncia de don Juan de Borbón (mayo de 1977) y aquél final sencillamente memorable: ¡Majestad, por España; todo por España. Viva España, Viva el Rey!

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