21 nov. 2011

DEL NACIMIENTO DEL CORREO EN ESPAÑA. LO QUE CONTÓ EMILIO ORTUÑO Y BERTE EN 1911



En el anterior Post sobre don Emilio Ortuño y Berte aludía yo a dos conferencias pronunciadas en 1911 (no se señala el mes en el texto); pues este Post va de la segunda. Con cien años a las espaldas del texto, en esta narra el ilustre benidormer, como director general de Correos, el nacimiento del Correo moderno en España.

No fue cosa de los Tasso de la Lombardía del siglo XV, luego Taxis-Tassis-von Taxis, señala nada más comenzar, sino de un tal Pedro Marenes que organizó en 1166 y en Barcelona a los “troters/trotarios”… que a buen trote llevaban las cartas.

Hizo bien en señalar lo de “moderno” porque el primer sistema de correos lo atribuye Jenofonte (431-354 aC) al rey persa Ciro el Joven (424-401, aC), y Herodoto  (484-425 aC) llega a señalar en sus escritos incluso las casas de posta existentes por aquellos días. Grecia y Roma implantaron pronto su propio sistema de correos; famosos fueron los viatores romanos. El Código Teodosiano explica todo el sistema imperial de correos.

Tras la caída del Imperio Romano, todo se fue a pique. Carlomagno intentó recuperar un sistema de correos, pero fracasó.

En fin, que el modelo existía -existían estos correos a caballo-, pero hasta Pedro Marenes (1166), desde tiempos de Roma, la cosa no funcionó.
Pedro Marenes organizó los correos y los convirtió en cofradía (gremio, sindicato); les dotó de un reglamento y los puso bajo la advocación de la Nuestra Señora de la Guía. Su misión era asegurar el correo regular “entre las cortes, bailías y veguerías” de Cataluña a cambio de un canon, el porteo. Ya con Jaime I (1208-1276), y con posterioridad a 1232, se organiza otro gremio igual en Valencia, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles. Y así, poco a poco, ya en el siglo XIII, en Sevilla y otras ciudades importantes de aquella España.

Era un símbolo de civilización y modernidad el servicio de correos y, por ello, hasta las universidades de París y Salamanca crearon e hicieron funcionar sus propios sistemas de correos, ya también en el siglo XIII, entre sus alumnos y las familias de estos.

Pero volvamos a los trotarios de los territorios del Reino de Aragón.

Trabajaban los trotarios, mayoritariamente, para la Real Escribanía, pero atendían los requerimientos de correo necesarios de cualquiera que los reclamara y pagara. Tenían por emblema y escudo un correo a caballo azuzando con el látigo a la montura.

El Fuero Real (1255) y Las (Siete) Partidas (1256-1265), ambos de Alfonso X (1221-1284), siglo XIII, regulan la actividad de los correos de Castilla, los correos. En Las Partidas se dice que los correos “son mandaderos que traen mandaderías por carta… que deben ser leales y entendidos y sin codicia… y débeles el Rey amar y hacer bien... y deben haber pena según fuese lo que errasen en su mandadería…”.

Es en los territorios de la Corona de Aragón, y con estos gremios de trotarios funcionando, donde se instituye el concepto de “carta certificada”, llamada entonces “carta con ventaja” por ser la primera que deberían repartir, y sobre la que pesaba indemnización en caso de pérdida ya en tiempos de Alfonso V de Aragón (1396-1458). Desde 1445, las Ordenanzas regulaban el pago previo del servicio, habitual ya un par de siglos antes.

Tras la conquista de Granada (1492), los Reyes Católicos unificaron el servicio para ambos reinos y crearon el puesto de Maestro Mayor de Postas y Correos, y lo concedieron a un tal García de Cevallos.

Los Tasso/Taxi lombardos y sus correos llegaron a España (1497) desde Holanda, de la mano de Felipe I de Habsburgo (El Hermoso) -marido de Juana I de Castilla (La Loca)-, y comenzaron a chocar con la estructura española en manos de la familia Cevallos. Carlos I (1518), cuenta Emilio Ortuño en su conferencia de hace un siglo (1911), terminó con los pleitos y concedió todo el servicio a los “extranjeros”, y para ellos creó el puesto de Maestro Mayor de Hostes, Postas y Correos de la Casa y Corte. Y como aquello -Casa y Corte- era un imperio (Carlos I de España y 5º de Alemania) los Taxis se hicieron los dueños del correo en toda Europa. En sus caballos y carruajes grabaron la palabra Taxi… que aún perdura en los vehículos de transporte por todo el Mundo. Ni la Revolución francesa pudo con ellos. Hasta 1867 conservaron los Taxi su hegemonía en el Correo europeo. Hoy los von Taxi conforman una adinerada familia alemana; de las primeras fortunas de Europa.

Juan de Tassis (1622) fue el último de la rama española de aquella familia que inició el proceso en Lombardía; a su muerte los condes de Oñate -con los que habían emparentado; Condes de Villamediana- se hicieron cargo del servicio, hasta que Felipe V (1706) lo comenzó a incorporar a la Corona. No se logró culminar el proceso hasta 1717, y el primer Reglamento llegará en 1720.
Los Taxi se hicieron de oro. Los Correos Mayores conseguían tanto poder y dinero que en ocasiones llegaban a negociar al margen de la Corona cuestiones internacionales.

Y volviendo a la conferencia de don Emilio Ortuño y Berte en el Madrid de 1911 como director general de Correos, es en España, contaba en aquella jornada, donde desde principios del siglo XV se reconoce y legisla el secreto de la correspondencia. En Francia, por ejemplo, era obligatorio entregar la correspondencia abierta y leída porque “la Corona no tenía por qué transportar noticias que la pudieran perjudicar”, y es Richelieu el que creó el Gabinete Negro (1629) que actuaba como inquisición postal llegando a leer toda la correspondencia para descubrir los secretos que pudieran contener.

C’est la vie…



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