26 nov. 2011

EL CLIMA NO ES TAN SENSIBLE AL CO2 COMO SE PENSABA



Esta mañana uno se levanta con satisfacción. Ayer, a última hora, conocía la noticia de Europa Press que decía <El clima no es tan sensible al CO2 como se pensaba>. Vamos que, “su influencia en el calentamiento sería inferior”. ¡Joder!, por fin un cierto reconocimiento a la realidad.

No, si yo entiendo que a Margaret Thatcher le saliera bien su envite contra los mineros galeses con la creación de un sentimiento de culpabilidad respecto al carbón y su combustión, y que el MI5 (Military Intelligence Section 5 -Interior- y no M15 -eme quince-) supiera elegir a aquél grupo de jóvenes (y no tan jóvenes) investigadores “rojillos de la Revolución Verde” de la Universidad de East Anglia (la del nuevo boom de e-mails comprometedores de cara a Durban) para crear este momio, pero es que los tiempos han cambiado, el saber ha evolucionado y la investigación lleva años quitando culpabilidad al CO2. Y no quiero que se me olvide la “excelsa” labor del Sir Crispin Tickell, presidente que fue de la Royal Society… y por aquél entonces representante británico en Naciones Unidas, en esta ceremonia de la confusión a mayor gloria de la Thatcher. Su contribución a esta repelente operación fue total. Pero… esta noticia, esto, es una victoria, aunque no haya terminado la guerra.

Ahora, Europa Press cuenta, un nuevo estudio, publicado en “Science”, sugiere que la tasa de calentamiento global, debida al aumento de dióxido de carbono en la atmósfera, puede ser inferior a las estimaciones más extremas de algunos estudios previos y que, de hecho, puede ser menos severa que lo previsto en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) en 2007.

Los autores del estudio, que fue financiado por la National Science Foundation, señalan que “las proyecciones más draconianas sobre aumento de la temperatura por la duplicación del CO2 son poco probables”. Andres Schmittner (Universidad de Oregón, director del estudio) señala que "muchos estudios anteriores sobre la sensibilidad del clima han analizado periodos que abarcan sólo desde 1850 hasta hoy, que no están totalmente integrados en el paleoclima, especialmente a escala global". Si analizamos más amplio campo de registros históricos, del que cada vez tenemos más información por los proxys, "al reconstruir la situación del mar y las temperaturas de la superficie terrestre desde el pico de la última glaciación hace 21.000 años -lo que se conoce como el Último Máximo Glacial- y compararlos con simulaciones de modelos climáticos de ese período, se obtiene una imagen muy diferente”. Por lo que "Los resultados implican una menor probabilidad de cambios climáticos extremos".

El informe del IPCC del 2007 estima que “el aire cerca de la superficie de la Tierra se calentaría un promedio de 2 a 4,5 grados Celsius, ante una duplicación del CO2 atmosférico; la mayoría de estudios de modelos climáticos utilizan la duplicación del CO2 como un índice de base”. Algunos estudios previos habían alertado de que el impacto podría ser mucho más grave, hasta 10 grados o más con una duplicación del CO2.

Para disminuir el grado de incertidumbre, Schmittner y sus colaboradores usaron un modelo climático con más datos; recopilaron reconstrucciones de temperatura superficial la tierra y el océano del Último Máximo Glacial y crearon un mapa global de las temperaturas. Durante el tiempo analizado, el CO2 atmosférico era de un tercio menos que antes de la Revolución Industrial, y los niveles de metano y óxido nitroso eran mucho más bajos, con lo que “los nuevos datos cambian la evaluación de los modelos climáticos de muchas maneras”.

Y así concluye y aporta las evidencias que demuestran que "Los resultados implican una menor probabilidad de cambios climáticos extremos por interacción del CO2".

Seguiremos de cerca la noticia y nos haremos con el informe completo, pues promete más de lo que la misma noticia significa.



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