22 nov. 2010

Fernando Vera nos pide "repensar el Casco Tradicional"

A ese Sanedrín que nos hemos montado las tardes de los viernes en el Meliá Benidorm con Los Cafés del Meliá llegó este viernes -19 de noviembre- Fernando Vera Rebollo, el director de Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas (IUIT) de la Universidad de Alicante (UA), y asistimos a una lección magistral de Turismo. Y como Sanedrín (consejo de sabios que actúan como jueces) nos atrevimos a juzgar sus planteamientos, lo que mejoró -si cabe- el debate. No siempre se tiene la suerte de contar con un maestro como éste que conoce el percal y hasta viene de defender, una vez más, el modelo de gestión del territorio de Benidorm como líder turístico, en Lisboa. Cosas de mover los millones de turistas y de euros que se mueven con sólo 12 Hm3 de agua al año; la delegación qatarí alucinaba.

Aquí Fernando jugaba en casa; es que nos conocíamos todos de mil y una batallas en los campos del Turismo, en todas sus posibles acepciones.

“En un país eminentemente turístico (como éste) es lamentable que la propia estructura académica -la Universidad- no haya reconocido al Turismo la entidad que tiene” en la realidad socioeconómica de España. Y no digamos en la provincia de Alicante. Resulta que en la propia UA, por dónde ubicar la cuestión del Turismo -que si en Economía, que si en Sociales-, se ha malogrado la constitución de un gran centro de Investigación y Estudios más allá de la condición de Grado para los estudios superiores de Turismo. Es que, insistió, “nadie creyó, ni en los 90, que el Turismo tenía la entidad social y económica que tiene”. Hasta 1996 no irrumpió con carta de naturaleza en la Universidad.

Así de rotundo se mostraba Fernando Vera Rebollo, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la UA, investigador principal del Proyecto Nacional I+D de Planificación y Gestión Sostenible del Turismo… y varios fundamentales puestos de investigación, docencia y publicaciones en materia de Turismo.

Y pasamos a diseccionar Benidorm. Rápido y diestro con el bisturí, sajó sobre el epicentro de la cuestión: “Benidorm es una ciudad que se mantiene líder a base de impulsos”. Si en los 60 puso en marcha el modelo que tiene sobre la base del primer Plan General de Ordenación Urbana de España para todo un término municipal, en los 70 lo adecuó, para en los 80 reimpulsarlo bajo la proyección de Bohígas y Bofill, y en los 90 replantearlo bajo el Plan de Usos e Infraestructuras y… “nos hemos anclado al llegar el siglo XXI y ahora nos falta un empujón de proyección urbana impactante”.

La clave es seguir haciendo ciudad en materia de Turismo y definir el modelo en el que nos vamos a amparar.

Vera destacó la virtud empresarial de renovación permanente de la planta hotelera: “Nadie lo ha hecho como Benidorm”, sentenció, “pero la escena pública no ha ido pareja con el vigor de la iniciativa privada”. Y eso, hoy, se nota.

Y al mismo tiempo que emitía el diagnóstico clínico, planteaba el remedio: imprescindible “dinamizar el tejido urbano ya consolidado porque el éxito de Benidorm está en la propia esencia de ciudad”. Y se refería a lo que aquí llamamos “Casco Tradicional” y que se circunscribe al Casco Antiguo y llega a traspasar el Paseo de la Carretera. Pero es que somos tan… ¡lo que sea!, que ni llamaos a las cosas por su nombre: Casco Tradicional por Casco Antiguo, como si nos diera miedo llamarlo “Antiguo”. El caso es que “está desaprovechado y representa una pérdida de oportunidades”; “es un contexto urbano que no acompaña, hoy, al resto de la ciudad”; “es una rémora”. Es, pues, imprescindible una actuación inmediata “que incida en la estética, que no distorsiones y que mantenga la vigencia del espacio urbano percibido que ha hecho de Benidorm un destino líder”. Manteniendo esa zona desestructurada no estamos haciendo ciudad y mucho menos ciudad-turística.

Bien es cierto que ya quedó el “Casco Tradicional” maltratado por aquél primer PGOU de 1956: optó por la modernidad y la funcionalidad sobre la zona de Levante. Buscó la ciudad turística ideal para todos, relegando el primitivo Benidorm a la base del tipismo. Pero ese tiempo ya ha pasado. “Habrá que repensar el Casco Antiguo; habrá que redotarlo de nuevas funciones, convirtiéndolo en un nuevo espacio de la ciudad turística de mañana”. Y para ello propuso sumar a la iniciativa a personajes clave como Mario Gabiria y José Miguel Iribas… y a tantos otros que aman y sienten Benidorm, sobre la base de un “concurso de ideas” que bueno puede ser para el próximo Foro del Turismo.

Pero además, insistió, se ha de tener en cuenta que esas ideas deben contemplar “la imprescindible concertación público-privada para que ese revulsivo salga ahora adelante”. Las cosas ya no son como hasta hace 2-3 años: “Estamos ante un cambio de ciclo; ahora ya no hay dinero público y concertar iniciativas con los empresarios será clave”.

Cada vez más metidos en faena tratamos las cuestiones de liderazgo y promoción. Abogó Fernando Vera por “primar un esquema de las complementariedades comarcales -Marina Baixa- con epicentro en Benidorm, donde Benidorm ejerza liderazgo por su potencialidad turística”. Aquí, aún reconociéndole lo acertado de la propuesta, le tuvimos que exponer la muy cruda realidad: “no está el horno para bollos; aquí uno se mira el ombligo y se sabe rey del mundo”, le tuvimos que espetar. Y el caso es -y él lo sabe- que todos los municipios lo saben, pero nadie “cede”. Y en cuanto a promoción, pues más de lo mismo: estamos aún en las Taifas. Nosotros se lo dijimos -y explicamos- aún a sabiendas que ese detalle no se le había escapado.

Y ya puestos, nos fuimos a la zona de ocio. ¿Qué pasa con las discotecas?, refiriéndonos a “¿dónde reubicamos las discotecas?”. Es que llevamos, llevan, una década diciéndoles que las largan de allí… y unos por otros, la casa sin barrer. La zona de los parques temáticos puede ser una buena opción “siempre que no impacten sobre lo residencial y que mantengamos la conexión entre el Benidorm “A” (actual) y el Benidorm “B” (el de más allá de la A-7) que vamos a conformar”. Un gran bulevar, con todo lo que significa, y el TRAM funcionando, vertebraría el conjunto. Pero, ¡ojo!: ¿a ver qué hacemos con el Armanello y la zona Disco de ahora? Quedó claro que una “cosa” que se diseñó hace 11 años no vale para el momento actual, con la que está cayendo. Ese Plan Parcial y la Avda. de la Comunitat Valenciana deben ser “replanteadas”.

En fin, que el tiempo pasaba e íbamos aclarando cositas: que “hay tantos Benidorm como intereses empresariales en juego”; que “no sobra nadie en el modelo Benidorm”; que “no se elige lo que te llega”; que “hemos de procurar estar en la demanda”; que “el Turismo es un fenómeno que queda condicionado por la demanda”; que… Tantas cosas. El caso, sentenció Vera, es que “Benidorm jugó muy bien su papel siendo para todos”; como decía Iribas, “la Coca-Cola del Turismo: divertida, para todas las edades, que combina bien con todo y a buen precio”.

Y como no nos poníamos muy de acuerdo en cuestiones de oferta y demanda, el profesor Vera nos planteó que “no hay que gastar tanto en promoción y dedicar algo a prospección”. Investigando en los mercados emisores averiguaremos qué buscan esos posibles visitantes y tendremos ya una orientación.

Terminó Fernando Vera apostando por la cuestión de los “eventos”, que abrió otro debate para más adelante, y por el AVE: “Sí al AVE, pero estructurando iniciativas que articulen el producto que ofrecemos y rentabilicen la inversión”. El precio del billete del AVE no parecer resultar un aliciente si no apostamos por otro hito impactante: el que tenemos pendiente para el siglo XXI (y ya llevamos una década de retraso) y que bien podría ser “repensar el Casco Tradicional”.

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