25 nov. 2010

Y dijo galeras...

Dirán que la tengo tomada con “Hispania”, pero es que insulta cada miércoles. Yo no hago esfuerzos por verla, pero ya saben lo que pasa en casa. Nosotros, los varones, siempre tenemos la última palabra: ¡sí, cariño!

Yo leía “La población de las ciudades africanas se triplicará en los próximos 40 años”. Es un tremendo informe de ONU-Hábitat presentado el día anterior en Bamako (Malí) que es más que nada una advertencia al “Primer Mundo”.

Y de repente, la “dómina” suelta una frase de la que entresaqué un ¡¡”te mando a galeras”!! ¿Ha dicho “galeras”?, pregunté con ánimo inquisitorial. , fue la respuesta. Y me fui a llorar mi pena lejos del sofá.

Hombre, el concepto “galera”, como embarcación, no ha variado casi nada entre el XIII a.C. y el XVIII: ¡¡más de 3.000 años!!, pero no será hasta el siglo XIV cuando se implante el nombre, “galera”, y no sé yo si por emular a la squilla mantis, la galera de los arroces del Tí Nadal, un crustáceo malacrostáceo, del grupo Hoplocáridos (que quiere decir “gambas armadas”), porque la galera (crustáceo) es un suculento bicho de combate, un experto boxeador del mar y un depredador como la mantis terrestre.

La galera (embarcación) era una plataforma de combate para transportar al Tercio Armada (la Infantería de Marina de hoy), aunque también se montaron batallas de galeras, como la más grande que los tiempos vieran: Lepanto. España, Turquía, Francia e Italia (Repúblicas de Venecia y Génova) tuvieron flotas de galeras.

Yo, anoche, me tiraba de los pelos. La romana mandado a galeras; manda huevos.

Si al menos hubiera dicho que los mandaría a trirremes, el barco “típico” de la Armada romana, pues hubiera seguido leyendo el tétrico informe del hábitat africano. Pero no, el guionista, la hizo decir galeras… y se quedó tan pancho.

No sé, hubiera aceptado pentecóntero, el tradicional barco del Mediterráneo oriental que desde el siglo XIII a.C. surcó aquellos mares a base de remos (50) y timonel; hubiera aplaudido birreme, de 100 remos, en dos hileras superpuestas -tanto a babor como a estribor- y hubiera hasta jaleado lo de trirreme: embarcación de 30 a 35 metros de eslora, 4 ó 5 de manga (perdonen los académicos por el acento en la letra 0), 1 metros de calado y 2’5 de obra viva donde se alojaban tres hileras de 25 remos cada una. El trirreme tenía ya una vela de grandes dimensiones y un buen espolón a proa. Plinio el Viejo y Diodoro Sículo apuntan el invento de los trirremes a los fenicios; Clemente de Alejandría, en el siglo II, va más allá y lo adjudica a los sidonios (naturales de Sidón, Líbano/Fenicia) hacia el siglo VI aC. El caso es que alcanzó su auge con Roma entre el II a.C. y el V. Cuando Viriato y Galba, estaban operativos. Además, los romanos montaban el “corvus” en sus trirremes y abordaban al contrario por esa mortal pasarela.

El “Olympias” es el único trirreme que existe en el mundo hoy en día; se construyó en 1985, un capricho de millonario, con los datos de los más reputados arqueólogos y expertos en cosas navales de Italia, Grecia, Egipto, Inglaterra, Turquía y Líbano… llevó la antorcha olímpica en 2004.

Los constructores navales de la época fueron aumentando las hileras de remeros y ahí salieron los cuatrirreme, quinquirreme, hexere, heptere… y polirremes. No había meta de diseño, pero no eran operativos. Los trirremes, con el espolón y el corvus, fueron los barcos militares del Mediterráneo hasta el siglo V. Luego se olvidaron de navegar.

Hablar de galeras y mezclarlas con Roma es un ejercicio de estulticia. Los romanos se hacía poco a la mar: sólo en primavera y verano, el mare apertum, y sólo en casos de viento favorable y suficiente; salvo empresas militares que se encomendaban a sus dioses y ¡avante toda! Cartago también tuvo sus trirremes.

Pero ayer la dómina dijo galeras, una embarcación que entra en auge en el XIV; del XIV al XVII. Y aunque la base fuera la del primer pentecóntero del siglo XIII a.C., las galeras nunca fueron un barco de Roma. Y he leído por ahí que del pentecóntero deriva hasta el drakar vikingo.

Para ver un trirreme hay que ir a Grecia, y para ver una galera… al Museo Marítimo de Barcelona. Allí se encuentra la reproducción de “La Real”, la galera insignia de don Juan de Austria en Lepanto, una maravilla de 290 remos construida en 1971 con motivo del 400º Aniversario de la batalla.

Y ya allí, se me dejan caer por Santa María del Mar, y por El Xampanyet, y prueban el xampany (cava de primera fermentación) con unas anchoas de l’Escala… y se aún pueden con algo más se me van a Argentería (creo que 37) y se dan un homenaje en Senyor Perellada; otra victoria de los tiempos… gastronómicos.

Por cierto, había una cosa común a trirremes y galeras: el mal tiempo las retiraba. Y a mal tiempo, buena cada. Navegar, lo que se dice navegar, no era lo suyo. Y por entonces como ahora, en el Mediterráneo sólo hay 3 puertos seguros: junio, julio y Cartagena. [Andrea d’Oria (1466-1560), almirante de galeras]

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