27 jul 2013

DEL CONSULADO DE BENIDORM EN LAPONIA Y LA OPERAATIO LAPPI ESPANJASSA (I)


Esto va de puro marketing turístico; una historia más de Benidorm.

Antes que nada, quiero agradecer a Francisco Oliva (Universidad de Alicante), eficaz guardián y catalogador del legado de de don Pedro Zaragoza a nuestra Universidad, a través del Fondo Documental “Pedro ZaragozaOrts” las pruebas documentales que hacen posible este Post.

En una entrevista que publicaba el diario El País el 4 de agosto del año 2000 don Pedro Zaragoza le confesaba a Miquel Alberola que un buen día de 1965 “crearon” lo del ‘Consulado de Benidorm en Laponia’: “instalamos el consulado de Benidorm en Laponia. Todavía está puesto el cartel. Cogimos una familia de lapones, la paseamos por Helsinki, Barcelona y Madrid vestida al modo tradicional con un cartel que decía que se iban a Benidorm. Salió en toda la prensa de Europa”.

En Benidorm, cualquiera con más de 4 décadas a sus espaldas sabe lo de envío de ramos de almendro en flor a toda Escandinavia ya en el mes de Enero (cual rey Almutamid de Sevilla oficiaba don Pedro para Benidorm) y lo de la familia lapona. Ahora, lo del “consulado”… ya era harina de otro costal.

Ni corto ni perezoso le pregunté a don Pedro por ello y hasta estuvimos buscando una foto que en aquél inmenso monumento de documentación y papeles parece que albergaba don Pedro, o así lo refería Manolo Ballestero. Al final, la foto del “Consulado de Benidorm” no apareció pero sí los recortes del Lapin Kansa, el periódico de Rovaniemi, del Pohjolan Sanomat de Kemi y del Ilta-Sanomav de Helsinki.

Y la cosa quedó ahí. El “todavía está puesto el cartel” me motivaba, lo mismo que ver el NO&DO1.171-B… entre el minuto 1’03’’ y el minuto 1’53’’… ¡¡cincuenta segundos!!

En febrero de este año (2013) tuve acceso, por pura casualidad, a un documento en el que se detallan aspectos de la Operaatio Lappi Espanjassa; desde los folletos a las tarjetas de visita, en la que se incluyen hasta 6 juegos de peineta y mantilla (¡Olé!), para obsequiar; desde discos a insignias y “5 libros del País Valenciano”. Y la placa.

¿Dónde estará la placa?, volví a preguntarme.

Bueno, pues a buscar en Internet lo del Consulado de Benidorm en Laponia… y, ni flores. Pues, Consulado de Benidorm en Finlandia… y, ni flores. Pues nada, contactamos con la Embajada de España en Finlandia… y, ni flores. Con la Embajada de Finlandia en Madrid… y, me dicen que consulte en el Consulado que tenemos en Benidorm. Y el cónsul en Benidorm que creyó que le hablaba de la cuadratura del Círculo Polar Ártico. Eso sí, en todo lo oficial recibí buenas palabras y mejores maneras. Pero nada. Finn Air, de lo más amable, pero en el mismo tono.

Lo del Consulado de Benidorm en Laponia era “un daño colateral” de la Operaatio Lappi Spanjassa que tiene su aquél.

Sacando brillo a la neurona de guardia resulta que las relaciones diplomáticas entre España y Finlandia se originan con la independencia finlandesa en 1917. España fue uno de los primeros países en reconocerles, convirtiéndose Madrid en una de las primeras siete representaciones que Finlandia estableció durante 1918. No obstante, los acontecimientos que tuvieron lugar como consecuencia de la Guerra Civil española (asalto a la embajada donde se habían refugiado antirepublicanos), junto con las tensiones del inicio de la guerra fría (vecinos de los soviéticos que eran -y de los rusos que son-) y la situación geopolítica de Finlandia, no permitieron que hasta 1955 se reanudaran las relaciones con rango diplomático normal. Y luego llegó lo de Joaquín Grimau (1963) que no fue entendido en aquél país, inmerso en su política de “no irritar a la URSS” (Finlandización) y desató algunas campañas contra España.

Finn Air ya traía turistas fineses a España que incluso recaban en Benidorm (vía Barcelona y Valencia) en 1962, pero lo de Grimau restó interés por España, algo que ni Benidorm ni Finn Air se podían permitir. Así que don Pedro se puso manos a la obra y con Finn Air como aliado marchó en noviembre de 1964 a ver cómo estaba Finlandia y programó iniciativas. Por lo pronto, se trajo a la plana mayor de Matkatoivisto Kaleva Oy (hoy Matkatoivisto CWT Kaleva Travel) en abril de 1965 para que vieran la realidad social del país y las posibilidades turísticas de Benidorm. En octubre de ese año don Pedro organiza la Convención de Agencias Finesas de Turismo en Benidorm, y para promocionar ese evento se monta lo de la familia lapona de visita a Benidorm “como símbolo de amistad y buen entendimiento entre Finlandia y España”, le confiesa don Pedro en carta a don Camilo (Alonso Vega, don “Camulo” para los más allegados) buscando que para mayor difusión -y trascendencia-  de la visita fueran recibidos por Franco.

Y así que desde Benidorm se organizó la visita, siempre de la mano de Penti E. Halonen y Veikko I. Rutanem de Finn Air. Contaron siempre con la ayuda del alcalde Helsinki, Lauri Aho, y el bonus oficioso del presidente Urko Kekeonnen, aunque se negara a participar en la foto de lo que consideró un show.

Y se rebuscó en la Laponia finesa, en el Österbotten, hasta dar en Karigasniemi (a 550 kilómetros al norte de Helsinki) con Hans Nuorgam, un ganadero local de renos, un sami ugrofinés del Ártico, que vio con buenos ojos participar en la Operaatio Lappi Espanjassa. “Uno de los mejores cazadores de Laponia, se dice en el reportaje que emitió el NO&DO”. Karigasniemi es aún hoy un pueblito a los pies del monte sagrado sami Ailigas (620 m) y frente río Inarijoki, muy cerca del famoso Teno, en lo más alto de Finlandia, casi ya en la frontera con Noruega. Hay quien dice, incluso algún papel oficial, que Hans Nuorgam y su familia vivían en Kaamasmukka, pero la documentación oficial a los Nourgan siempre se les envió a Karigasniemi, una de las tres aldeas que conforman el municipio de Utsjoki. Ambas están en el corredor de la K92.

No sé quién dio con Hans Nuorgam, pues la traducción de la carta no recoge al autor de la misma, pero lo describe y señala su condición de ganadero aunque apunta que “los lapones no dicen la cantidad de renos que tienen porque los renos son para ellos como el dinero que se tiene en el banco”, pero Hans tenía “varios cientos, dos vacas y varias ovejas”. Con su mujer, Ida Karoliina, tienen -dice la carta- 8 hijos; dos les acompañaron a España. Cuando les propusieron el viaje “aceptaron sin vacilar”, cuenta la carta.



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