22 nov. 2014

DE BLAS DE LEZO...


Vale que la mitad de los españoles de España no sepan (cosas de la LOGSE) quién era Blas de Lezo[1] -como tampoco saben quién coño era Rafael Casanova[2]- pero mezclar churras[3] con merinas[4] trae estas cosas. Refiriendo el sucedido al modo del genial Eugenio, pero sin ninguna gracia -porque no la tiene- resulta que… “va un catalán y pide que en Madrid retiren la estatua de Blas de Lezo (que era un vasco de Pasajes de San Pedro, Guipúzcoa) porque bombardeó Barcelona (en 1714). Y un madrileño le contesta que Rafael Casanova estaba con los que bombardearon Barcelona”…  Y ya está; ¿chiste malo, eh? Y resulta que lo único que tienen en común estos dos hombres es que ambos fueron heridos en la batalla del 11 de septiembre de 1714.

Inauguración en Madrid de la estatua de Blas de Lezo
(17.11.2014)
Pero los catalanes que denostan a don Blas de Lezo se olvidan de que en 1706 fue el encargado de burlar el bloqueo británico y abastecer a la Ciudad de Condal hasta en seis ocasiones; cosa que siempre logró con éxito. Y sí, ya en 1714, a bordo del Campanella, de 70 cañones, bombardeó Barcelona. Contaba 25 años… y ya estaba cojo y manco; y aquí resultó tuerto de un disparo desde la costa, pues tanto acercó su barco.

Blas de Lezo y Olavarrieta, el gran estratega y marino, tendría hoy mucho más reconocimiento si no hubiera sido por un problema de envidia en aquellos días del siglo XVIII en la defensa de Cartagena de Indias (13 de marzo al 20 de mayo de 1741). Es que no comulgaba con las ideas de su inmediato superior, el virrey de Nueva Granada, don Sebastián de Eslava que tomó el mando de las operaciones como teniente general y comandante de la Orden de Calatrava que era. Así, el jefe del Apostadero[5] y Escuadra[6] de Cartagena de Indias, don Blas de Lezo, quedaba bajo sus órdenes. Y don Blas, “Patapalo”, escribió un diario de operaciones de aquellos días que dejaba (y deja, pues el diario ha llegado a nuestros días; está en el Museo Naval de Madrid) en no muy buen Melchor de Navarrete, avalaba a De Eslava, pero este era el Virrey y se permitió escribir al Secretario de Indias y al propio rey, Felipe V, contándoles, en previsión de que leyeran el diario del marino, que “Lezo es poco veraz, tiene achaques de escritor”. De Eslava falseo las operaciones estratégicas de De Lezo para vencer a una fuerza invasora que casi le septuplicaba en número de hombres y terciodecuplicaba en número de barcos posibles que De Lezo pudo reunir. Y convenció. De Eslava, entre el 8 y el 28 de junio de 1741 remitió cartas a Madrid censurando la actitud de Blas de Lezo, para ensalzar la suya. El 21 de octubre de 1741 se recibió en Cartagena de Indias la Real Orden que destituía a don Blas… pero éste había muerto, de peste[7], el 7 de septiembre. Nunca se enteró, aunque disfrutó aquella victoria que hasta Trafalgar nos aseguró el dominio de los mares.
Diario manuscrito de Blas de Lezo
lugar a De Eslava y sus órdenes. Tampoco la opinión del Gobernador militar,

Recordemos que los británicos se presentaron ante Cartagena de Indias con una flota mucho mayor que la célebre “Invencible” que nosotros habíamos enviado a Inglaterra en el XVI. Y con algo menos de 4.000 hombres y 6 navíos de línea (y algunas barcazas más) De Lezo les hizo frente, y derrotó a Vernon y a sus 25.o00 hombres y 186 barcos. El rey inglés Jorge II prohibió hablar de aquella acción (derrota) y retiró las monedas conmemorativas que se habían acuñado para la victoria.

Y aquella acción militar tan desastrosa para los británicos había comenzado por una oreja; sí, la oreja de Jenkins, más famosa, entre las gentes del mar, que la de Van Gohg. Es que el capitán Fandiño apresó al corsario Robert Jenkins, le cortó una oreja y lo envió de vuelta a Inglaterra con un mensaje: “Ve y dile a tu rey que esto mismo le haré si a lo mismo se atreve”; a mostrar pabellón inglés por el Caribe español. Y Jenkins volvió a Inglaterra y el rey Jorge II se encabronó de tal modo que envió a Edward Vernon a conquistar Cartagena de Indias con la más grande flota hasta el momento alistada; y fracasó por el empeño y las estrategias de Blas de Lezo.

Vernon, el derrotado, lo maldijo (lo dejó escrito) -Good dam you, Lezo!/¡Que Dios te maldiga, Lezo!- y en España lo mantuvimos maldito -olvidado- hasta 1880 en que comenzamos a valorar su figura, valor y esfuerzo. No así en la ciudad defendida de Cartagena de Indias donde siempre fue un héroe.

Lápida del Panteón de Marinos Ilustres
Desde 1885 un buque de la Armada ha venido llevando su nombre: Blas de Lezo. En el Panteón de Marinos Ilustres (en San Fernando, Cádiz) también figura su nombre.

Primero fue un cañonero (cañonero-torpedero clase Elcano, General Lezo) destinado en Cavite, Filipinas. Resultó hundido en la Batalla de Cavite el 1º de mayo de 1898. El General Lezo  estaba varado y en reparación; no tuvieron piedad con él los norteamericanos. Cuando la batalla de Cartagena de Indias, en la fuerza expedicionaria británica de Vernon se integraban 4.000 voluntarios de Virginia a las órdenes de Lawrence Washington; medio hermano de George Washington, primer presidente de los EEUU. De Lezo, en vida y ante Cartagena, los barrió; esta fue la venganza yankee: hundir el barco que llevaba su nombre.

Después, en 1924, el nombre de Blas de Lezo lo llevó un crucero ligero de la Ley Cortina (similar a los de la IGM, tipo C -británico-; anticuado ya para la época). A pesar de sus defectos, el Blas de Lezo estuvo en el Desembarco de Alhucemas y en la Fuerza Internacional[8] que fue a China tras la Masacre del 27 (en Shanghái). Allí coincidió con otros dos buques españoles que los norteamericanos había apresado en Filipinas y que bajo su bandera acudieron a aquella demostración internacional de fuerza: el USS Elcano y el USS Villalobos. Los marinos del Blas de Lezo fueron fuerza de interposición entre los comunistas del PCCh y las facciones conservadoras del Kuomintang que al poco se enzarzarían en la Guerra Civil China (1927-1950) que dejó a Mao en el territorio continental y a Chiang Kai-shek en el insular de la China nacionalista, hoy Taiwán. Aquél Blas de Lezo volvió de China y se hundió en 1932, en el transcurso de unas maniobras militares, al chocar contra una aguja rocosa no cartografiada en el bajío de O’Centolo, en Finisterre.

Por cierto, ya que estoy en China y con españoles “olvidados” (como lo estuvo Blas de Lezo durante años) convendría aquí reconocer la figura de don Bernardo Cólogan y Cólogan, embajador del Reino de España en Pekín durante la rebelión de los Bóxers[9] (1900). Don Bernardo era el Decano del Cuerpo Diplomático extranjero en Pekín, amigo de la emperatriz Ts’ue-Hi -con acceso a la Ciudad Prohibida- y principal redactor del Tratado de Xinchou (1901) que puso fin a la revuelta y que se firmó en la Embajada de España. Como alguno/a que lea esto haya visto la película “55 días en Pekín” la hemos “liao”…  don Bernardo sale poco en la peli y todo el protagonismo es para el embajador británico. Ah, en las escenas finales salen unos infantes de marina españoles (y se ve nuestra bandera de entonces, pero no estuvieron allí; veníamos de los desastres de 1898 y no estábamos para enviar una fuerza expedicionaria en 1901; en 1927, ya, sí) junto a los de las demás fuerzas internacionales. Don Bernardo, y este es su mérito, convenció a la emperatriz de que asumiera las culpas; y esta lo hizo… y hasta le regaló los dos leones en piedra que aún hoy están a la puerta de la Embajada española en Pekín.

Estandarte del Almirante Blas de Lezo
En mi repaso, aún nos quedan dos Blas de Lezo más en la Armada. El de 1973-1991, un ex USS Noa que aquí se llamó D-65 Blas de Lezo (11ª Escuadrilla de Escoltas), y el actual F103 Blas de Lezo, una fragata de la clase F100 (31ª Escuadrilla de Escoltas).

Y ahora, finalmente y en Madrid, la estatua de “medio hombre”, como despectivamente le llamaron los británicos, “patapalo”, como le llamaron sus marinos”; don Blas de Lezo, cuyo lema fue “Mis arreos son mis armas, mi descanso la pelea” (Ornatus mei arma sunt, requies mea pugnare).

Descanse en paz, lejos de tontos de culo.





[1] Almirante español que ganó su fama por su entrega, valor y dotes de estrategia en mar y tierra; siempre fiel a la Corona.
[2] Jurista español partidario del Archiduque Carlos de Austria; Conseller en Cap de la ciudad de Barcelona durante el sitio borbónico.
[3] Oveja castellana, primitiva raza peninsular, buena productora de leche.
[4] Oveja introducida en la península desde tierras altas del actual Marruecos-Argelia-Túnez desde tiempos de los fenicios y adoptada por el Consejo de la Mesta por su capacidad de producir lana.
[5] Apostadero; de puesto. Lugar donde la Armada disponía de navíos de línea. Comandancia de Marina.
[6] 6 navíos de línea, como mínimo.
[7] Los casi 9.000 cuerpos de británicos insepultos provocaron la epidemia.
[8] Unidades navales de Gran Bretaña, EE.UU., Japón, España, Portugal, Holanda, Francia e Italia con el objetivo de defender las concesiones Internacionales establecidas. Se les llamó “dientes blancos”; no mascaban opio y no los tenían oscurecidos.
[9] Eran chinos que practicaban artes marciales y los británicos los bautizaron como boxeadores (bóxers)

1 comentario:

  1. Una caracteristica de Su. Excelencia Don Blas de Lezo , es que despues de quedar sin una pierna y un brazo , le ofrecieron : quedar en las oficinas de Madrid y lo rechazo .Un extratega y un guerrero tien
    que estar en primera linea y no atechao en la plana.

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