11 nov. 2014

DE LA OPERACIÓN “ARGONAUTA”… A LA CAÍDA DEL MURO (y III)Vo


Las cosas no marchaban bien entre la Alemania del Este y la Alemania del Oeste; mucho menos entre los dos sectores de Berlín. En 1958 hubo un segundo bloqueo a Berlín Occidental; duró seis semanas. Bueno, en realidad era el tercero, pero resulta que el “bloqueo” del año 50 apenas si se tiene en cuenta porque sólo consistió en ralentizar las entradas hasta provocar puntuales desabastecimientos. Tampoco doblegaron a los berlineses occidentales, ni al Mundo Occidental.

El 27 de noviembre de 1958 el Primer Ministro soviético Nikita Jrushchev declaró -unilateralmente- la invalidez de todos los acuerdos existentes sobre Berlín y exigió la retirada de las tropas occidentales, insistiendo en que la solución “más correcta y natural” al “problema alemán” era que el sector occidental de Berlín se integrara en la RDA y que, de momento, ellos, los soviéticos, pasarían a controlar todas las rutas de acceso. Tras seis semanas de “bloqueo”, tensión y nervios, se acordó tratar el tema en una conferencia al efecto, que se celebró en Ginebra (11.05.1959), y, como previamente le dieron cierto protagonismo internacional al líder ruso (estuvo dándose un voltio hasta por Hollywood y anunciando que en 15 años se acabaría el Mundo capitalista) la cosa volvió a la normalidad en Berlín, aunque los soviéticos acumularon 22 divisiones más en el territorio de la RDA e incrementaron la presión sobre la población civil cada vez más desafecta al régimen… aquél episodio no fue más que la antesala de la “Crisis de los Misiles”.

Pero el problema no era ese; ayer lo dejábamos caer: “la maltrecha economía de la RDA, la falta de apoyo soviético, y la floreciente economía de toda la zona occidental provocó una creciente corriente migratoria sin precedentes de la zona oriental a la occidental. Y esa, haría estallar la rabia soviética”.

Y así fue. Entre 1952 y 196o hubo una masiva emigración de alemanes del Este al Oeste por Berlín, el único sitio por donde se podía pasar. Las estadísticas alarmaron a las autoridades del Este: cerca de 3 millones de alemanes abandonaban el Paraíso comunista para pasarse al Infierno capitalista. Y lo que resultaba peor; eran profesionales de alto nivel a los que se unían polacos y checos de similares perfiles profesionales. La oficina del Censo de la RFA contabilizó en 1960 a más de 2’6 millones de alemanes ingresados “alegalmente” provenientes de la RDA. En 1961 la situación se estaba poniendo al rojo vivo. Sólo en julio de aquél año se refugiaron en Berlín Occidental más de 30.00 berlineses orientales.

VoPo's aumentan inspecciones. Agosto 1961
El principal problema del Paraíso comunista es que había un buen número de alemanes orientales que trabajaban en el lado occidental y cobraban en marcos RFA, con lo que tenían muchísimo más poder adquisitivo que sus conciudadanos de la RDA. Cada vez eran más los “Grenzgänger” (así los llamaban), y el descontento popular oriental crecía; se hablaba de más de 50.000 trabajadores “orientales” que conseguían el sueldo capitalista “occidental” y gozaban de las ventajas del Paraíso comunista (alquileres  más bajos y logros sociales más altos)... Y eso no podía seguir así. La gran mayoría quería trabajar en el Oeste.

13.08.1961; el primer "muro",
de alambre de espino
Nada más comenzar agosto de 1961 se ordenó a los VoPos registrar a los “Grenzgänger” y obligarles a cambiar, de igual a igual, sus marcos RFA por los marcos de la RDA, cuyo valor era la cuarta parte. Un alto número de Grenzgängeremigró”, con sus familias, al Oeste entre los días 5 y 10 de agosto de 1961: 21.000 alemanes “orientales”.

Por ello, el 11 de agosto de 1962 el Parlamento de la RDA, en una reunión presidida por el secretario general del Partido Socialista Unificado de Alemania, acordó, atendiendo el consejo de Moscú, evitar la sangría de forma inmediata. En la madrugada del 12 al 13 de agosto, alegando que era una medida de protección antifascista -y para evitar, se dijo, las agresiones occidentales- se colocó un “muro” de alambre a lo largo de la mayor parte de los casi 155 km de frontera por la línea de separación de los dos sectores (40 de esos kilómetros eran sobre ríos y lagos). En la mañana del 13 de agosto sólo quedaba una pequeña zona sin vallar… y la estación de metro de la FriedrichStrasse se mantuvo abierta, y por ella pasaban líneas que unían el Este con el Oeste. No fue un coladero por la ingente presión policial.

Ya en esa misma mañana del día 13 comenzó la construcción, junto a la barrera de alambre, de un muro de ladrillo y hormigón que con los años se fue ampliando y, dicen, mejorando.

El Muro, ante la puerta de Brandemburgo, en 1961. Detrás, inmediatamente detrás, en Unter der Linden, estaba la Embajada de la URSS; y ahora la de Rusia. Al fondo, la Torre del Ayuntamiento Rojo (Rotes Rathaus)

Del muro físico se venía hablando -en el intercambio de indirectas Este/Oeste- desde el mes de junio, pero sólo eran brabuconadas. El 13 de agosto el muro fue una realidad y, a partir de esa fecha, sólo se permitieron 3 puntos de contacto entre los dos mundos (de 81 pasamos a sólo 3), entre las dos Alemanias: el Checkpoint Alpha, en la autopista de Helmsted (al Oeste del sector Occidental); el Checkpoint Bravo, en la autopista de Dreilinden (al Sur del sector Occidental); y el Checkpoint Charlie en la FriedrichStrasse (en la zona urbana de Berlín, parte Occidental), en el sector norteamericano, y que era la que utilizaban funcionarios y empleados de embajadas y delegaciones.



El VoPo Hans Conrad Schumann salta el muro el 15
de agosto de 1961. Foto; Peter Leibing
Al final, el muro llegó a ser un terrible entramado de vallas, zanjas, alambradas, cámaras, torres y VoPos. El muro de hormigón y cables de acero llegó a tener tramos de 4 metros de altura, una carretera interior, zonas de alambradas, torres de vigilancia, zanjas… y la “franja de la muerte” se iba ampliando año tras año.

Entre 1961 y 1989 resulta que más de 5.000 personas trataron de huir del Paraíso comunista y pasarse al infierno capitalista. Unas 3.000 fueron detenidas y 138, al menos, asesinadas al intentarlo. 

El último asesinado, Christian Geoffroy
El último asesinato se cometió poco antes de de la medianoche del 5 de febrero de 1989… 9 meses antes de que cayera. Christian Geoffroy era camarero y tenía 20 años; iba a ser llamado a filas para incorporarse al Ejército de la RDA. A la mañana siguiente el Mundo Occidental conoció su nombre. Su compañero de fuga y amigo, Christian Gaudian resulto herido en un pie. Fue acusado y sentenciado a 3 años de cárcel por “intento grave e ilegal de cruce de frontera”. La presión internacional consiguió su liberación y traslado a Berlín Occidental el 17 de octubre de 1989; el 18 en el seno del SED (Partido Socialista Unificado de Alemania) comenzaba la aventura.

La “doctrina Sinatra” (“cada uno a su manera”), la que aplicaba Gorbachov ante el descalabro económico del sistema soviético, dicen que fue el detonante. Pero el caso es que la situación en 1989 en la RDA era muy tensa. El 18 de octubre de aquél año, en una conspiración interna en el propio partido, se cargan a Honecker y lo sustituyen por Krenz, pero la movilización popular siguió y los alemanes orientales huían del Paraíso comunista a través de otros países que ya han abiertos sus fronteras.

A las 6’41 de la mañana del 9 de noviembre comenzó una reunión en Berlín Oriental de mandos políticos y militares que proponían abrir las fronteras de los sectores berlineses para el día 10 de noviembre, pero sólo 1 de cada 4 ciudadanos de la RDA tenía pasaporte en regla y se necesitaba tiempo para no colapsar los pasos. Tiempo que no había. Luego llegó Gunter Schabowski y dijo aquello de que los pasos se abrirían “sin demora”… y la gente salió por piernas huyendo del Paraíso comunista… y derribó el muro. No cayó, fue derribado.

Yo entiendo -y me parece muy grave- que la sindicalista y la abogado del otro día quisieran negar la evidencia en La 1, pero que los Servicios de Información del NVA (Ejército Popular Nacional) de la RDA, la gente de la Stasi (Ministerio para la Seguridad del Estado) y los miles de agentes del KGB que estaban por aquél Berlín de 1989 no hubieran previsto lo que podía ocurrir, me deja boquiabierto y me parece más grave. ¿O es que ellos también estaban deseando que esto pasara?

Aquella noche del 9 de noviembre de 1989 cuando la noticia ya estaba por todas partes yo me fui a la cama pensando cómo tener una comunicación en directo con aquél nuevo Berlín a la mañana siguiente. Daba la casualidad de que un pintor de Benidorm estaba por allí, y había que localizarlo. 
En el magazine que se emitía -de 12 a 2- en Radio Benidorm, el 10 de noviembre conectamos con Berlín y contamos lo que estaba pasando, en directo, a través de un protagonista de Benidorm. He revuelto esta semana todos mis archivos de 1989 en el trastero, y no doy con su nombre. Hoy quería agradecerle aquella conexión y el trocito de muro que me trajo. Vaya por él. ¡Gracias!

Un par de años después fui a Berlín, tomé el 100 y me apeé muy cerca del Checkpoint Charlie para conocer las entrañas de aquél lugar y conseguir otro trocito de muro. El tercer trozo lo conseguí en el 2001.





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