9 ene 2021

DEL TRUMPAZO AL TRUMPISMO

 

El 9 de noviembre de 2016 escribí un post, en este Blog, sobre “el Trumpazo”: la victoria de Trump. Argumentaba que para los europeos había sido una sorpresa, pero para los yanquis no. Citaba entonces a Allan Lichtman, un politólogo y profesor de Historia de la Universidad Americana (Washington DC) -afiliada a la Iglesia Metodista- que había desarrollado un método -Keys to the White House- para predecir si el candidato del partido en el poder (en los EEUU, claro) ganaba o perdía las elecciones: en realidad si se le reelegía o se le botaba, tras la votación celebrada el primer martes después del primer lunes de noviembre.

El método Lichtman utiliza trece factores históricos para predecir si el candidato del partido que ocupa la presidencia ganará el voto popular en la elección para presidente de los Estados Unidos (independientemente de que quien esté en la Casa Blanca sea el candidato). Para llegar a establecer el sistema estadístico que condensa sus 13 cuestiones clave, Lichtman estudió los resultados de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos entre 1860 y 1980, a las que aplicó los métodos estadísticos que utilizaba el geofísico ruso Vladimir Keilis-Borok para predecir terremotos (y no quiero hacer chistes fáciles entre presidentes yanquis y sismología planetaria). Lichtman desarrolló su método y desde 1984 viene clavando el nombre del ganador. Hasta en 2016 clavó el triunfo de Trump -por un error, que descubrió después; y así lo reconoció- y en agosto de 2019 el de Biden. El caso es que Lichtman acierta.

En 2016 contaba yo que todos en el planeta nos habíamos dado el trumpazo; para bien o para mal. Quienes de aquello me informaban -y los cuatro lo han vuelto a hacer-, mis amigos, siguen igual que entonces. Uno, aún no se ha venido a vivir a España -como nos lleva vendiendo la última década-; viene con asiduidad estival y siempre nos promete que en la próxima se queda entre nosotros. Otro sigue destilando esencia de Trump por los poros, aunque ya ha asumido que no ganó y está destrozado por el espectáculo de la tarde de Reyes. El tercero se me enfada porque le comparé los ‘rodea el Congreso’ -los nuestros y el suyo, más violento-, aunque ya ha abandonado la querencia trumpista que nunca le entendí (es ultravioleta y no le pegaba nada su pose). Y el cuarto, conseguido el doctorado, se nos ha vuelto a casa, oficia en la Academia y pasa -pero que muy mucho- de yanquilandia, hasta el extremo de no querer ni hablar del peluquín; lo suyo fue un desengaño amoroso con aquel país, con una chica y con el atar los perros con longanizas.

Todos coinciden: en el ADN europeo no hay capacidad posible para entender el sentir profundo de aquel país. Pero gracias a esa idiosincrasia, me dice el de California, disfrutáis de un espectáculo diario en “los Midia”: Para bien o para mal, ¿qué sería de vuestros noticieros y periódicos sin nosotros?, me dice con arrogancia. Y la verdad sea dicha, desde octubre de 1492 nos va la marcha aquella. Tienen vidilla, son carne de telediario.

De hablar con los cuatro -aunque uno de ellos va de mudito, pero se calienta y larga- deduzco que no ven el problema en Trump, sino en la falta de banquillo republicano, y en el monstruo que han creado, el trumpismo, en un territorio donde todos quieren ser WASP[1]. Y los que lo son, reivindican que lo son. Esto es lo mismo que me contaron hace 4 años.

El que se ha venido passpaña -el mudito- me dice que están tan polarizados como nosotros; por eso en 2018 -en las midterms[2]; algo así como una reválida- los demócratas le dieron la vuelta a la cámara de representantes y hemos tenido a Nancy Pelosi (hoy ya con 80 tacos) hasta en la sopa. ¿Quién no se acuerda de esa imagen de romper el discurso de Trump sobre el Estado de la Unión? (Trump le había negado el saludo y en cuanto terminó, mientras todas aplaudían, ella lo rompió… y Pence hace como que no se entera.

No obstante, coinciden todos, a Trump se lo han llevado por delante sus maneras; que no convencen a todos. Vale que la gestión de la pandemia nos puede parecer (desde aquí) una aberración; pero allí no a todos les parece así. Lo de Floyd es otra cosa. Y es que han sido muchos los que no podían respirar en aquel país con sus maneras. Trump quiso polarizarlo todo y resulta que aún quedan muchos WASP que no quieren ser tan WASP como él. Además, apostó por los Proud Boys[3] (Muchachos orgullosos) y se encontró con que esa deriva le pasó factura. Hay mucha gente que no está por revolucionarse a todo trapo.

Biden, que despierta tanto interés como un apartida de curling en El Aiún, apelando a la normalidad, le ha sacado 7 millones de votos populares y de quicio: 81.231.888 votos (51’38%) frente a 74.223.251 votos (46’91%) que se traducen en 306 votos electorales frente a 232.

Según The Washington Post, Trump ha promediado 23 falsedades por día. A mitad de mandato había acumulado 10.000; en tres años 16.000; y a estas alturas de enero va ya por las 29.500 atendiendo al análisis FactChecker’s de este periódico.

Trump fue (para lo que queda hasta el 20 de enero) el presidente de mayor edad en jurar el cargo; el de mayor fortuna económica; el primero sin haber servido en las fuerzas armadas y sin haber desempeñado cargo público en administración alguna. También le cupo el honor de haber sido el quinto en haber llegado a presidente por voto electoral, tras haber perdido en voto popular[4].

Si tiramos una raya a estos cuatro años de trumpismo resulta que, si bien no ha conseguido construir ni 400 km de su muro de 3.000 en la frontera con Méjico, resulta que ha conseguido que ese país y Guatemala endurezcan sus políticas migratorias y baje la presión en su frontera Sur. Eso, o que los 15.000 agentes de Inmigración incorporados casi en el primer año hacen su trabajo. El programa DACA que implantó Obama ha frustrado sus deportaciones latinas y la cuestión se va normalizando; pero se ha cargado el Obamacare.

En materia económica, heredó una economía fuerte y en expansión y, aún con la que está cayendo, la ha mantenido y mejorado en varios frentes. Por aquí está también la guerra comercial con China y con la Unión Europea y los aranceles; y la evolución de la pandemia, que insufla un cúmulo de incógnitas a esta ecuación socioeconómica.

Estados Unidos se retiró del Acuerdo del Clima y, en mayo último, de la OMS (por su seguidismo de China) en plena pandemia; pero terminará volviendo. Y aunque no entró en conflicto bélico alguno -cosa inaudita en un presidente yanqui- tiene en su haber “operaciones de castigo”.

Bueno, ya habrá quien analice más y mejor el tiempo Trump.

Trump está que se va; ¿y el trumpismo?

 

Viñeta de Ricardo Martínez, en la 2 de El Mundo (09/01/2021)

 

 



[1] WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant) es el acrónimo en inglés de «blanco, anglosajón y protestante». Se trata de un término informal, descriptivo de un grupo social cerrado de estadounidenses de elevada posición social, descendientes de británicos y de religión protestante que históricamente ha ostentado el poder social y económico en los Estados Unidos, y es asociado a los estadounidenses blancos que defienden los valores tradicionales y rechazan la influencia de cualquier etnia, nacionalidad o cultura ajena a la suya. Se emplea para referirse a los estadounidenses blancos cristianos protestantes, excluyendo judíos, católicos, negros, asiáticos, eslavos, amerindios, gitanos, italianos, turcos e hispanos.

[2] Elecciones de mitad de periodo donde se eligen los 435 escaños en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, y 33 o 34 de los 100 escaños en el Senado de los Estados Unidos. Además, 34 de los 50 estados de Estados Unidos eligen a sus gobernadores para períodos de cuatro años. Y Vermont y New Hampshire (que los eligen cada dos). También se celebran elecciones a nivel municipal (alcaldes y cargos públicos) y se pronuncian sobre iniciativas ciudadanas.

[3] Organización nacionalista, ​ ​ anticomunista, antifeminista, ​sólo para hombres, con vínculos con supremacistas blancos, que se involucra en la violencia política.

[4] Como los presidentes Adams (6º Pte; 1824), Hayes (19º; 1876), B. Harrison (23º; 1888) y George W. Bush (43º; 2000)

6 ene 2021

DE LA CUESTIÓN Y DELPUÑETERO ORIGEN DE LA CUESTIÓN

 

 

Vaya por delante que este Post sólo es un cúmulo de reflexiones sobre esa quimera diaria de procurar estar al tanto de la información.

Por ello les cuento que, a los pies del Himalaya -en China- se ubica región de Yunnan; la China menos conocida, rica en minerales y otras cuestiones que no hacen al caso. En Yunnan (que es más grande que Alemania o Japón y pelín menor que Paraguay) se encuentran localizaciones tan dispares como Shangri-La -(James Hilton y sus Horizontes perdidos) con el gran monasterio tibetano de Sumtseling (s. XVI, ‘el Potala de Yunnan’) que a menudo es comparado con el palacio de Lhasa- y, aquí es donde voy, una vieja mina de cobre, abandonada, en Mojiang (que también es un rincón grande como un disgusto).


Este primer lunes de enero, el portavoz chino del Ministerio de Asuntos Exteriores Hua Chunying volvió a sacar a la luz a Matthew Pottinger, asesor adjunto de Seguridad Nacional de los EE.UU. que desde junio -recordemos- viene diciendo que este virus tiene su origen en la manipulación de otro hallado en abril de 2012 en trabajadores de una antigua mina de cobre fallecidos por una neumonía que, si en un principio se apuntó a fúngica, resulto de origen viral. Pottinger dice que se escapó del laboratorio de Wuhan, donde ‘trabajaban’ con el virus primigenio hallado tanto en murciélagos como en los mineros muertos. Para los chinos, “se trata de una mentira sobre un rumor de baja calidad” (del comunicado oficial).


Y en occidente llevamos ya una semanita dándole cuerda a la cuestión: un equipo de Associated Press que se fue a comprobar la veracidad de la cuestión a China fue interceptado en Mojiang y no ha podido sacar conclusiones fuera del país.
 Desde China se limita la información, se impide el acceso y se cuestionan las informaciones. ¿Esa mina encierra el origen de la cuestión? Varios Medios han referido la cuestión en los últimos días de 2020; en el argentino Clarín se puede leer sin las complicaciones de la lengua de Chéspir).



La OMS, el etíope Tedros Adhanos, colgaba un tweet en la tarde de ayer martes mostrando su decepción por los retrasos en los permisos de entrada para quienes tienen que ir a China a “encontrar” el origen del SARS CoV2 este de las narices que muta y remuta. Ahora sabemos -la cepa inglesa- que el aminoácido 501 (en realidad un cambio de aminoácidos en la posición 501: asparragina por tirosina) tiene una mayor interacción molecular con el receptor ACE2 (la enzima que le abre la puerta a la célula al virus para que infecte a sus anchas), lo que ha disparado los contagios.

Y necesitamos cuanto antes tener todas las claves del virus y posibilitar que las vacunas actúen en consecuencia. Gracias a las vacunas ya hemos erradicado del planeta varias enfermedades. Hay que trabajar en ello.

Y respecto ‘ar bisho’ que nos ocupa, un hecho que parece cierto -y mientras los chinos sigan así irán engordando más, hasta quedar requeteprobado- es que en abril de 2012 una neumonía acabó con la vida de tres o cuatro mineros -o exmineros (no se nos ponen de acuerdo)-; atacó a media docena, pero los dos más jóvenes la superaron sin problema. Y, hasta ahí, poco más del asunto.

¿Trabajaron los chinos con ese virus?

Sobre esto ya hay más literatura que en los 21 kilómetros de estanterías de la Barnes & Noble, frente a Union Square, de Nueva York. Artículos y papers por doquiera que busquemos.

Han entrado en el cuerpo a cuerpo de la información científicos y personajes del nivel de George Gao Fu (Centro de Control y Prevención de enfermedades chino), Shi  Zeng-Li (viróloga de Wuhan, llamada por los entendidos Batwoman), Monali Rahalkar (microbióloga del Aghakar Research Inst.), David Relman (Stanford College of Medicine), Alina Chan (bióloga del Inst. Broad, del MIT, y de la Univ. de Harvard), Jonna Mazet (Univ. California-Davis), Linfa Wang (Escuela Duke-NUS, de Singapur), Bi Yuhai (Academia China de Ciencias), Alexander S. Kekulé (Inst. de Bioseguridad de la Univ. Martin Luther King, en Halle-Wittemberg), el genetista israelí Ronen Shemesh, Nicola Petrovsky (Facultad de Medicina de la Univ. Flinders, en Adelaida, Australia), Ruan Jishou (Univ. Nankai, de Tianjing, Li Hua (Univ. de Huazhong, en Wuhan), Declan Butler (periodista científico de Nature) y muchos más -que obvio para que esto no parezca un listín telefónico- para dejar claro que unos por otros, la casa sin barrer.

Entre los chinos, ganas de confundir; muchas. Que si con el nombre que identifica al virus primigenio, para complicar la investigación; que si con el paciente cero (del mercado), que si con la paciente cero (del laboratorio de Wuhan, de la que se procura no hablar), que si tapatín, que si tapatán. Siempre, excusas de mal pagador. Pero es que hay tanta gente investigando por en medio que al final el virus ‘primigenio’, lo llamen como lo llamen, ha quedado identificado y ese más del 96% de coincidencia pesa mucho. Luego, con las fechas, los chinos han seguido enturbiando. Aclarado y aceptado (más o menos) lo de abril de 2012, resulta que desde 2015 han ‘estado trabajando’ con él -con ‘er bisho’- en el laboratorio de Wuhan. Esos trabajos parece que han tenido como denominador común aquello de “infectar más y mejor las células humanas”. ¿Para qué? Pues parece que “para establecer -o anular- el llamado ‘eslabón perdido’ trabajando en ‘el sitio de escisión de la furina”. La furina es una proteína (que todos llevamos ‘de serie’) que le facilita al virus el camino infectivo.

El caso es que con lo que se cree que era el virus del murciélago de la mina de Mojiang y un virus viable recreado a partir de un genoma sintético para estudiarlo bien han creado al monstruo que se escapó; y no cuando ellos dicen. Lo de la cajita de pescado congelado que les llegó de fuera (Dr. Bi Yuhai) es ya de chiste cuando pesa mucho la cuestión de si “la recombinación del virus fue inadvertida o consciente”. Se les ha ofrecido esa salida a los chinos, pero es que niegan la mayor a pesar de que ya en 2013 informaron de la capacidad del virus con el que trabajaban en Wuhan de infectar a humanos a través de la ACE2 que es la misma clave que utiliza ‘er bisho’.

Total: que sin dejar operar al equipo de periodistas que fue allí a investigar e impidiendo la llegada del equipo de médicos de la OMS, pues… verde y con asas, alcarraza.

De momento, por aquí, esperando que aprueben la vacuna de Moderna, que la fabriquen (acabado y llenado de los viales) los de Rovi (en Madrid) y tengamos un plan en condiciones para inyectarla.



Da cuenta hoy El Economista de un estudio de Boston Consulting Group donde se dice que “España ha sido el último gran país en preparar una campaña de vacunación y en adoptar una estrategia clara”. Da cuenta El Mundo, hoy también, del particular reparto de dosis: ¿Por qué Cataluña, con el 15’9% de los mayores del primer grupo de vacunación, concentra el 16’8% de las dosis y Madrid, con el 13’1, recibió el 12’4?; ¿O la Comunidad Valencina, con el 10’7% de los mayores, el 8’5% de las dosis? ¿Tiene esto una explicación?, pues que nos la den.



Yo es que me acuerdo de que en una mañana nos vacunaban a todo el colegio; y en La Inmaculada de Alicante éramos un montón. Y en la mili, a dos bandas, se hacían todo un CIR en una sentada. ¿Cómo se puede tardar tanto en hacerlo?

Hoy sabemos que difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, sarampión, rubeola, parotiditis, varicela y papiloma humano son enfermedades -varias de ellas víricas- que se considera que han sido erradicadas. La Viruela, también; era la gran enfermedad infecciosa del planeta y desde el 8 de mayo de 1980 la OMS la considera erradicada. Hay vacuna hasta para la gripe. Desde que en 1948 se instaló en Londres el Centro de la Investigación de la gripe (WIC) hasta el desarrollo de la Red de Vigilancia Mundial de la Gripe (GISN) ha pasado mucho tiempo y se ha conseguido una vacuna que, aunque no la ha erradicado (aún), todos reconocemos que es eficaz. ¿Y si entre todos aplicamos un poquito de por favor -¡Oído, China!- y conseguimos toda la información para atacar eficazmente ‘er bisho’?

Por cierto, que la apuesta española por la vacuna, a través de los trabajos del CSIC, parecen bien posicionados, aunque tardarán un poco. Un virión sintético (un virus creado en laboratorio y sin capacidad de reproducirse al introducirse en una célula) dará el pego y combatirá al SARS CoV2 de las narices.

1 ene 2021

DE 2021... Y LA MASCARILLA... QUE LLEGÓ PARA QUEDARSE...

 

El problema de los años, como este de 2021 que acabamos de comenzar, es que, como en el arte de Cúchares[1], hasta el rabo todo es toro. Por delante nos quedan, cuando menos, 364 días y 6 horas. Y puede comenzar el año entrando bien al trapo… y salir de cada lance revolviéndose de pitones, como en 2020.

¡Que buen principio el de 2020!; ¿se acuerdan? Íbamos navegando a toda vela y el océano y los vientos nos eran propicios. Menuda singladura aventurábamos. La velocidad de la nao en el mar sólo la limita la eslora de la embarcación -por aquello de la ola de proa y la ola de popa y la situación de empuje- y llevábamos hace hoy justo un año, una excelente deriva y un buen barco -España-, aunque con serias dudas sobre quién iba a la caña.

Al poco de comenzar a navegar el 2020, se nos presentó la tormenta perfecta -que sólo habíamos vivido en las películas- y nos pilló el toro sin los deberes hechos y con ínfulas de autosuficiencia. Al primer quiebro que nos hizo el morlaco 2020, descubrimos que habíamos dejado las industrias esenciales relacionadas con la medicina, desde la más elemental a la más compleja, en manos de chinos; y nos hicieron quedar como ellos en el imaginario popular. Engañados como chinos. ¿Sabremos algún día lo que pagamos y lo que nos colocaron?

Los analgésicos y las mascarillas han sido las cuestiones determinantes.

Con esta, he saludado yo al 2021

Ellos -los chinos- y sólo ellos las fabricaban en cantidad suficiente y precio asequible. En particular, ahora, la N95 inventada por el taiwanés Peter Tsai en 1992 para los trabajadores industriales. Se convirtió, junto a la ‘quirúrgica’, en la más demandada.

La N95 triunfó porque resultó muy eficaz, nada más comenzar el siglo XXI, ante la tuberculosis y en 2003 frenó el SRAS[2]; todo el mundo recomienda la N95, sin olvidar la más llevadera quirúrgica.

Ya hemos vuelto a fabricar mascarillas en la vieja Europa desde hace unos meses. Porque las tenemos que usar a diario y tanto depender de China nos ha salido caro.

Fueron los japoneses los que empezaron a usar las mascarillas de manera diaria en 1917 con los primeros espasmos de aquella gripe que llamaron ‘española’ y que se manifestó en 1918. Pero las ‘inventaron’ los chinos cuando la Gran Peste de Manchuria de 1911 (que ya se manifestó en 1910). La enfermedad -la peste- fue identificada por médicos rusos en cazadores de marmotas; la propagación, aérea, por los chinos.

La primera solución, el uso de mascarillas, lo implementó un médico malayo formado en la Universidad de Cambridge; el primer estudiante de etnia oriental en esa universidad. Wu Lien-teh, que fue requerido por la Corte Imperial China para dar respuesta a la crisis sanitaria. Y la dio.

El doctor Lien-teh, con la experiencia de la peste china de 1855, determinó que la transmisión era por vía aérea y para evitar contactos físicos prohibió los entierros, ordenó quemar cadáveres -y las casas donde se hubiese producido una infección y contagios-, estableció confinamientos y cuarentenas obligatorias (hasta utilizó vagones de ferrocarril para confinar), restringió los viajes y obligó a usar mascarillas de tela. Y hasta convocó la Conferencia Internacional sobre la Peste de abril de 1911, el primer gran evento de este tipo que reunió a un equipo internacional de científicos preocupados por el control de las enfermedades. Esta es la idea embrión para la OMS, tras la IIGM.

El éxito de Lien-teh para contener la infectabilidad fue utilizar la mascarilla quirúrgica de occidente de por aquellos años, de tela, reforzando sus capas con algodón y otros tejidos: la llamaron máscara ‘antiplaga’.

En Europa, desde el siglo XVI, utilizaban mascarillas los llamados ‘médicos de la peste’ a instancias de Charles de Lorme, médico que fue de los Medici y de los reyes de Francia Enrique IV, Luís XIII y Luís XIV. A él se le atribuye el primer EPI o uniforme médico para luchar contra esta plaga: sombrero, abrigo largo hasta los pies, botas de caña alta, guantes, anteojos, vara (para tocar) y máscara “con nariz de medio pie” (unos 15 cm) para proteger de la miasma[3]. En ella se introducían gasas con hierbas, ungüentos, vinagre y triaca[4] para que hicieran de filtro.

En el siglo XIX había evolucionado la mascarilla y se empleaba la que el bacteriólogo e higienista Carl Flugge había pedido confeccionar al médico polaco Jan-Antoni Mikulicz-Radecki: consistía en una compresa de muselina[5] para la nariz y la boca.

En 1911 triunfó la propuesta de Lien-teh que mejoró las iniciativas occidentales.

 Naturalmente que hubo quien no creyó en la eficacia de la mascarilla del malayo. Se cuenta el caso del médico francés Gerald Mesny que le fue a decir que aquello de la utilidad de la mascarilla era un cuento chino… y  Mesny, en Manchuria, se contagió y murió a las primeras de cambio.

Ante el éxito de la mascarilla se desató la fiebre de mejorar el invento, pero ninguna otra mascarilla superó la ecuación eficacia/coste de la de Lien-teh. Y hasta ahora.

Se popularizó la mascarilla de Wu Lien-teh cuando la gripe del 18, pero a partir de 1921 se olvidó. Entonces, en 1923, cuando el desastre de septiembre en la isla de Honshu, en el área Kantó (Tokio, Yokohama, Chiba, Kanagawa y Shizuoka), con una secuencia terremotos, tsunamis e incendios -aire irrespirable y devastación- se consagró el uso de la mascarilla entre la población japonesa que, de nuevo ante la gripe asiática de 1934, terminó imponiéndose y por aquellos lares -antes de la Covid19- por lo de la contaminación del aire en las ciudades es de lo más habitual a diario.

La mascarilla de Tsai, la N95, es digna heredera de la de Lien-teh y de la tecnología que fue apareciendo tras las guerras mundiales y las aplicaciones de nuevos tecnologías y textiles. Y en especial del amianto y de la salud de los mineros en los Estados Unidos.

Y aquí entra la compañía Minnesota Mining & Manufacturing, la de las tres emes -3M- ;la inventora del papel de lija y la cinta adhesiva; y del post-it y del estropajo Scotch brite, etc., etc. En 1961, a partir del diseño para un sujetador femenino, de una copa de aquellas, salió la primera máscara burbuja. Al poco, la Oficina de Minas de los Estados Unidos se implicó con 3M en la mejora de esta propuesta y se fue avanzando en conceptos y tecnología de filtrado para operarios de la minería y la industria.

Pero esa, como siempre, es otra historia

Y, aparte de la mascarilla, lo que nos trae este 2021 es incertidumbre a raudales.

Incertidumbres sobre mil y una cuestiones, porque con unas simples gotas de raciocinio nos damos cuenta de que no salen las cuentas entre viales, personas, fases y calendario vacunal para que todo se nos arregle; que aún queda mucho por delante. Pero lo vamos a lograr.

 

 



[1] En honor y recuerdo de Francisco Arjona,‘Cúchares’; como al rejoneo se le llama el arte de Marialva en honor y recuerdo de Pedro José Alcántara de Menezes y Noronha Coutinho, IV marqués de Marilva y en cuya memoria lucen los caballistas portugueses, en su casaca -a la federica-, un lazo negro en la espalda en señal de duelo.

[2] Síndrome Respiratorio Agudo Severo, neumonía atípica causada por el coronavirus SARS-CoV que apareció por primera vez en noviembre de 2002 en la provincia de Cantón, en China.

[3] Efluvio dañino que se decía desprendían los cuerpos enfermos, las materias en descomposición y las aguas estancadas. La Teoría Miasmática, formulada por Thomas Sydenham (1624-1689) y Giovanni María Lancisi (1654-1720) sostenía que el conjunto de emanaciones fétidas de suelos y aguas impuras, eran la causa de enfermedad. Obviamente, la teoría ha quedado relegada y sustituida por la Teoría microbiana de la enfermedad.

[4] Preparado polifármaco compuesto por varios ingredientes distintos (en ocasiones más de 70) de origen vegetal, mineral o animal utilizado en botica desde el siglo III aC hasta el XVIII.

[5] Tela fina de algodón que se creía originaria de Mosul (Irak), aunque su origen se sitúa en lo que fue la región india de Bengala, hoy Bangladesh.

30 dic 2020

DEL SOFT POWER DE ESPAÑA


Josep Nye, especialista en Relaciones Internacionales en la Universidad de Harvard, introdujo en 1990 en el debate académico -y de ahí pasó al político- el concepto soft power, que podemos traducir por poder blando. Blando, pero contundente.

Este concepto soft power es, más o menos, coetáneo al de gobernanza, que tenemos más asimilado porque hasta en las cartas de los restaurantes hay ya sopa de gobernanza, crudités de gobernanza, gobernanza a la brasa, gobernanza a la sal y milhojas de gobernanza con helado de gobernanza. En ocasiones sirven, tras una infusión de gobernanza, un copazo de Gobernanza VSOP o un digestivo, como el licor de gobernanza, del que te aseguran que lo hay sin alcohol, a pesar de llamarlo licor. Vamos que, del concepto gobernanza, vamos servidos.

A todo esto: la gobernanza es algo así como la eficacia y calidad en la forma de ejercer el gobierno de manera que proporcione un buen equilibrio entre las acciones de gobierno, la sociedad civil y la economía.

El soft power viene a sustituir al concepto influencia (ejercida sin coerción) y coloca a cada uno “en su sitio”; dice lo que de verdad representa para el mundo.


Todo esto viene porque ha caído en mis manos el
Global Soft Power Index 2020, que elabora Brad Finance PCL, la consultora de valoración de marca líder en el mundo, y quería saber cómo estaba España. Acaba de leer lo de “La Covid19 dilapida la reputación de la Marca España” y me interesaba.

Explico mi interés en este Global Soft Power Index. Resultaba que el Country Brand Awards -que también ca de marcas- nos suspendía -con un 4’79- y nos dejaba malparados. Y como la cosa iba de marcas, yo sufriendo.+. De los 13 países europeos analizados, España quedó a la cola del ranking -en el puesto número 10-, solo por delante de Reino Unido (4,4), Hungría (4,17) y Rusia (4,08). Entre las consideraciones se puede leer que “la actuación del gobierno español -durante la pandemia en la que nos debatimos- fue duramente criticada en los medios de comunicación internacionales, que resaltaron el pobre manejo de la situación y las carencias de un sistema público de salud desbordado”.

Hasta Marruecos (5’7 puntos) nos supera en esa tabla donde al llegar a las conclusiones se dice que “Nueva Zelanda (8’09), Alemania (7’41) o Canadá (7’06), serán los primeros en recuperarse de una crisis global: no solo han demostrado un sistema interno fuerte, también han sido capaces de generar confianza en la esfera internacional”.

A este respecto de la recuperación y la competencia de los gobiernos, John Harrington, editor jefe de PRWeek, ha reconocido que “varios Estados poderosos han visto hundida su reputación por la incapacidad de los gobiernos populistas para manejar la crisis”. Y yo me doy por aludido.

Así que con la moral por los suelos me enfrento al resumen del soft power y leo en el sumario de titulares que “España es la nación más amigable de mundo, pero está rezagada en gobernanza”.  

Y, claro, después de tantas tazas de caldo de gobernanza que trasegamos por la vieja piel de toro, me he mosqueado. Aunque… viendo lo que hay en el Gobierno, pues me ha venido el bajón.


Y es que el resumen para España no tiene precio: “
Los españoles son más divertidos y amigables que cualquier otra nación”. Y es por eso, y sólo por eso que España ocupa el puesto 16 de un total de 60 naciones con una puntuación final de 47,6 en términos de soft power/poder blando. La media de los 60 países está en 40,8; con lo que estamos por encima de la media.

Y, ¿Qué han analizado para dejarnos con esa calificación que, en esta ocasión, es un aprobado raspado? Pues para la nota de cada país han ponderado la percepción en los medios internacionales y líderes de opinión de la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus (50%) en la primera ola (que si llegan a incluir cómo lo llevamos ahora salimos peor) y la capacidad tanto para crear marca turística (25%) como marca económica (25%).

Y que estemos por encima de la media se debe, explica el informe, “en gran medida al hecho que España es sin duda todavía un referente internacional como nación de ocio y turismo, un sector que aportó 14,6% al PIB nacional en 2019”.

Gracias al Turismo -¡oído, cocina!- este país sigue siendo referente en algo en el mundo. Se aplaude la confianza que ofrece este país para el Turismo (seguridad, capacidad y calidad) y se celebra el concepto país para visitar y disfrutar (calificación 7’5), elogiándose internacionalmente la cocina española, el patrimonio histórico y el estilo de vida (mediterráneo) que exhibimos.

Y luego leo que “España destaca como una nación que ejerce influencia gracias al deporte”. Según Brand Finance Ranking Football 50 2019 nuestro principal activo es el Real Madrid Club de Fútbol. Y merengón que es uno, pues ha salido a la ventana a voz en grito con un ¡Hala Madrid! que ha dejado al vecindario mosqueado. Pero es que además somos líderes en tenis (Rafa Nadal & Co.), baloncesto, balonmano, ciclismo… ¡Soy español!: ¿a qué quieres que te gane?

Y como todo lo que sube… cae, mi exultante espíritu se vino abajo con la lectura de las siguientes áreas: Gobernanza, Relaciones Internacionales y Educación y Ciencia. En Gobernanza estamos al nivel de Polonia; mejor que Israel (lo que no sé si es bueno) y peor que Portugal (que criticamos de serie, desde la cuna). Es que nos salen en el informe índices ralos en estándares éticos y el “promedio para la estabilidad política” con respecto a los demás países de Europa nos deja malparados. Y ahí entra todo: episodios de corrupción política, la situación de Cataluña, las necesidades para construir y hacer funcionar la coalición de Gobierno y algunas salidas de pata de banco que debilitan la influencia de la Marca España en el resto del mundo.

Y no es que confíen mucho en nosotros; se lee en la página 62 lo de “Tendremos que ver en los próximos años si España puede superar estos problemas”.

El informe destaca la potencia individual de marcas españolas y del conjunto de la marca España, animando al Gobierno a ofrecer “estabilidad para la economía española” como medida para “facilitar negocios e inversiones internacionales” señalando la necesidad de hacerlo en “tecnología de punta, donde España está muy por debajo del promedio”.

Me reconforta leer -uno es que es así- que “en general, España es una nación muy influyente y tiene el potencial de ser una potencia soft power, pero problemas con la gobernanza lastran el rendimiento”. Que si quieres caldo, más tazas de gobernanza

Y aquí viene la puntilla: “La influencia no es solo la belleza de un país y su gente -que España tiene de sobra- también se trata de estabilidad y orden en casa”.

Y he sumado otro tirón de orejas. Vamos a terminar teniéndolas como las de un elefante.


29 dic 2020

De la 'San Lesmes'

 

Hubo un tiempo -siglos XVII y XVIII- en que las potencias europeas -entonces lo éramos- se chinchaban unas a otras con expediciones científicas que buscaban tomar posesión de toda tierra emergida en el vasto océano Pacífico. De momento, lo que molaba era cartografiar y documentar la isla para restregárselo por el morro al vecino; y si se atrevían (no siempre los aborígenes olvidaban flechas y lanzas a la hora de recibirlos), ponían pie a tierra y comenzaban a ver las posibilidades comerciales.

En estas que el capitán de Fragata Domingo de Bonechea y Andonaegi, de Getaria como Elcano, llegó en la fragata Santa María Magdalena, alias El Águila, a Tahití un 8 de noviembre de 1772, anclando delante del poblado de Tautira, localidad que, como de costumbre, rebautizó (esta vez con el nombre de Santísima Cruz, por encontrar allí una gran cruz de madera. ¡Ojo al dato!, que decía Butanito). Además, bautizó también la isla con el nombre del Virrey Amat -Isla de Manuel Amat-... como el británico Samuel Wallis había hecho antes (1767) llamándola Isla del Rey Jorge (por Jorge III) o el francés Boungaiville (1768) la había llamado Nueva Citera (por recordarle a la isla mediterránea de Citera, donde nació Venus). A Gauguin, lo cautivo la islita.

Y a lo que voy. ¿Fuimos los españoles los terceros en llegar? Parece que no.

Pedro Fernández de Quirós, en 1606, en busca de la Terra Australis Ignota llegó a Vanuatu y la bautizó como Austrialia del Espíritu Santo -sí, Austrialia, un invento de los palabros Austral y Austria (por la casa reinante en España)- y hasta fundó un asentamiento, Nueva Jerusalén. Y de ahí pasó por Tahití, con lo que fue el primero. ¿O no?

Parece que antes que Fernández de Quirós lo hizo la tripulación de la carabela San Lesmes, a la que se le adjudica la construcción de la gran cruz de madera que el capitán Bonechea descubriera en 1772. (el dato de antes)

La San Lesmes desplazaba 80 Tm. Estaba al mando Francisco de Hoces y formaba parte de la infortunada expedición de García Jofre de Loaísa (1525) a las Islas Molucas. Entrando la San Lesmes “al paso” de Magallanes para cruzar del Atlántico al Pacífico (14.01.1526), una tempestad la arrastró hasta los 55º de latitud Sur, sobrepasando el cabo de Hornos (el acabamiento de la Tierra) y situándose en que lo muchos siguen llamando el Mar de Hoces (en honor a don Francisco) y otros más llaman el paso de Drake (de Francis Drake), entre el cabo de Hornos y las Islas Shetland del Sur.

De Hoces recompuso el rumbo de la San Lesmes en cuanto amainó el temporal, desandó  el camino y se unió a la expedición de Loaísa; cruzaron por “el paso” de Magallanes y se enfrentaron al Pacífico. Al sexto día de navegación se desperdigó lo que quedaba de escuadra en medio de tempestades: el patache Santiago terminó en las costas de México; la Santa María del Parral arrumbó a las islas Célebes (con una historia fascinante de supervivencia); la Santa María de Victoria, nao capitana (en la que morirían Loaísa y Elcano), fue la única en culminar la misión (con Urdaneta al mando); y la San Lesmes, sencillamente, desapareció y de ella nunca más se supo… hasta casi dos siglos y medio después cuando Bonechea llegó a Tahití.

El marino historiador Martín Fernández de Navarrete -del que Alexander von Humboldt dijo que era autor “de uno de los monumentos históricos más grandes de todos los tiempos”, refiriéndose a su compilación de acciones de la marina castellana en los siglos XV y XVI- sacó la conclusión de que, por las referencias a la derrota reportada en su último avistamiento y las corrientes marina, y con los últimos datos del patache Santiago (que informa que De Hoces había sido relevado, por enfermedad, por su segundo Diego Alonso de Solís), se puede casi asegurar que fueron a parar a Tahití.

Y de Tahití, a Australia y Nueva Zelanda. Ahí es nada. Se trata de teorías, pero todas tienen ‘su aquel’.

Aquí entran en liza los portugueses Cristovao de Mendonça y Gomes de Sequeira y la teoría del descubrimiento portugués de Australia (para Mendonça, Java la grande) en la segunda década del XVI. Los mapamundis de Dieppe (Biblioteca Británica) contienen nombres gallegos y portugueses en la costa nordeste de Australia… Y entonces se cuenta que la San Lesmes derrotó hasta Nueva Zelanda, Tasmania y Australia hasta que se toparon con Sequeira que hundió la nave y los pasó a cuchillo antes de que informaran de sus descubrimientos. ¿los pasó a cuchillo o lograron escapar del portugués?

Tal vez la San Lesmes sufrió algún percance en la Polinesia francesa. En el atolón de Amanu, en 1919, se encontraron cuatro cañones que se aseguró eran españoles del siglo XVI. Hasta hubo quien los identificó (¿?) como pertenecientes a la San Lesmes; se perdieron y no se pudo corroborar. En 1969 aparecieron otros dos y el investigador australiano Robert Langdon -que no es el profesor de iconología y simbología religiosa en la Universidad de Harvard del Código Da Vinci & Co.- cree que, en efecto, eran de la carabela desaparecida.

Para él, la San Lesmes encalló en los arrecifes del atolón y aligerando peso de a bordo, tiraron los cañones por la borda; por lo que ya no pudo repeler después el ataque final de los barcos de Sequeira en las costas noreste de Australia.

De Amanu, la San Lesmes -parece que- consiguió seguir navegando por aquellos mares hasta Nueva Zelanda-Tasmania-Australia dejando tripulantes por aquí y por allá que dejaron su iconografía y huella genética como hicimos en Irlanda a pesar del desastre de la Invencible y que vemos reflejada en los ojos negros de la chica de Galway y todos los Black Irish[1]y[2].

El Langdon australiano (Universidad Nacional de Australia, en Camberra) afirma en dos libros -The lost travel (1975) y The Lost Travel re-explored (1988)- que los náufragos de la San Lesmes y sus descendientes ocuparon una posición preeminente en las islas donde se establecieron, y que su influencia genética[3]y[4] y cultural explicaría porque los primeros exploradores europeos se encontraron con indígenas de piel y ojos claros, pelirrojos o rubios, que explicaban la creación del mundo según el Génesis y referían confusamente el concepto de la Santísima Trinidad, le leo a Juan A. Oliveira en vadebarcos.net


Para confirmar esta teoría, se apuntan que aquellos nativos ‘españoles’ eran los únicos de aquellos archipiélagos que saludaban agitando las manos, tripulaban botes con velas latinas y realizaban construcciones similares a los hórreos gallegos en Nueva Zelanda, llamados pataka, que son utilizados por los maoríes para guardar los productos del campo y sus riquezas más preciadas.


Y para rizar el rizo, sostiene Oliveira que lo mismo pudo haber supervivientes de la San Lesmes que volvieron al solar patrio. La prueba es una semilla. Lo mismo que llevamos a América la de la cañafístula[5], de las antípodas -sin duda, porque es originaria de aquellos lares- nos pudo llegar la del ‘árbol rata’ -metrosidero- muy propio de Nueva Zelanda (aunque en Filipinas es posible encontrar una subespecie; cuestión de investigar) que prendió en un patio coruñés: “En el barrio de Monte Alto en la ciudad gallega de A Coruña, en el patio de la comisaría de la policía, se encuentra un metrosidero, un árbol originario de Nueva Zelanda que en opinión de especialistas por su forma y su tamaño podría tener entre 400 y 500 años. Quizá la semilla de este árbol la plantó un superviviente de la San Lesmes que de alguna manera consiguió completar su viaje y retornar a España tras su estancia en Nueva Zelanda”.

Algunos expedicionarios de otras empresas navales de aquella España de los siglos XV, XVI y XVII regresaron a España hasta 22 años después de partir, tras mil peripecias…

Por cierto, Mara Mulrooney, investigadora independiente en Arqueología, supervisora senior del proyecto Pacific Legacy de la Universidad de Hawaii en Manoa, colaboradora de la Universidad de Auckland, no comparte en nada las teorías del australiano, en particular lo del horreo/pataka, pero…


Pero yo cada día entiendo más el por qué le llamaron al océano Pacífico el lago español… y aún no he mentado -por ejemplo- las expediciones de Álvaro de Mendaña, Juan Fernández, Juan Jufré o Luís Váez de Torres… por no extenderme…

 

 

12 oct 2020

DE CUANDO LA FIESTA NACIONAL

  

Orgulloso celebro hoy la Fiesta Nacional de España. Orgulloso y pelín mohíno.

La verdad es que ha hecho mella en mi la sospecha de que el “por narices” confinar Madrid y no poder celebrar la fiesta de hoy, 12 de octubre, responde a una confabulación mundana (con visos de interestelar) para anular todo lo que representa esta fecha y dar una colleja a España por lanzarse “a descubrir”.

Hoy ya no vamos de gestas imperiales, aunque alguno quede suelto, pero el 12 de octubre tiene una muy importante connotación de sabor a Patria y yo voy a respetarlo. Y me vienen a la cabeza los versos de Marquina en su obra “En Flandes se ha puesto el sol”: ¡Por España! Ah, no son del Fénix de los Ingenios.

El día de hoy, 12 de octubre de 1492 nos sirve para señalar ese año -1492 y por este hecho- como el inicio de la llamada Edad Moderna; hasta la Revolución francesa de 1789. Marcó el inicio de la Era de los Descubrimientos y a mí me va más esta fecha que la de la caída de Constantinopla (1453) en poder otomano. Uno que es así; y a mucha honra… con y sin barcos.

Y sí, “descubrimos América”, mal que les pese a algunos que hay sueltos por ahí.

Esta fecha,12 de octubre, pasaba desapercibida aún en la España imperial hasta que María Cristina de Habsburgo-Lorena (una Austria, nacida en Moravia; hoy República Checa), segunda esposa de Alfonso XII, pidió que con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América, que nos disponíamos a celebrar en 1892 (aún no habíamos perdido todo el imperio), que este día de hoy, 12 de octubre, fuera declarado Fiesta Nacional de España. Sagasta preparó el decreto y así fue, Fiesta Nacional de España, con relativo arraigo popular hasta que en 1913 se le cambió el nombre a la celebración por el Día de la Raza, que el Decreto Maura (16/06/1918) formalizó.

Lo del Día de la Hispanidad, sustituyendo al Día de la Raza, es cosa de la II República ya en 1935; pero en 1940 volvió a ser el Día de la Raza durante los diecisiete años siguientes. En 1958 volvió a ser el Día de la Hispanidad, hasta que en 1982 vuelve a la denominación original de Fiesta Nacional de España que, por ley de 1987, queda como tal establecida. Suficiente para liar.

Pero hay a quienes le molesta lo del 12 de octubre, la Fiesta Nacional y lo de Colón, a este y al otro lado del charco.

La viñeta de Idígoras y Pachi, en la 2 de El Mundo (12.10.2020) va a ser que sí; tal como están las cosas…

Sin ir más lejos, en México, le acaban de retirar a don Cristóbal su estatua de la Avenida del Paseo de la Reforma, en la Colonia Tabacalera de la capital. Sí, lo hicieron hace apenas 48 horas para que hoy no luciera rotunda. Son tan cerrados que olvidan que esta celebración conlleva un legado de civilización.

Les duele lo de la civilización. Ahí tenemos al presidente de la República mejicana, Andrés Manuel López Obrador, insistiendo en pedir una disculpa pública tanto a la Iglesia (del papa Francisco) como a la Monarquía española (del rey Felipe VI) por las “oprobiosas atrocidades” cometidas contra los pueblos originarios que, casualidades de la vida, se mataban bestialmente entre ellos sin la necesidad dela llegada de los españoles & Co.

El caso es que a finales del XV si no hubiera sido Colón, en nombre de la Corona española, habría sido cualquier otro navegante en nombre de cualquier otra nación quien lo hubiera hecho.

Los ánimos están caldeaditos; nos han salido unos cuantos protestones en todo el continente. ¿Mal de muchos?; ya saben de quién es el consuelo.

Ya en mayo pasado vivimos un tumbador frenesí volcado en derribar estatuas de colonizadores y predicadores en los Estados Unidos, por ejemplo. Y eso que Colón murió en 1506 creyendo que en sus viajes había llegado a la Indias y no a ese continente que se le interpuso. Pero esa es otra historia.

Con tal de desprestigiar la hazaña colombina, y por ende a España, le están apuntando el “descubrimiento” de América a mucha gente, olvidando que nadie se lo apuntó, lo pregonó y lo reivindicó. Hay estudios nipones que apuntan a que ellos, tres milenios antes de Cristo, fueron ellos los primeros en llegar a las costas del actual Ecuador, donde florecía la llamada Cultura Valdivia. Sostienen que hay gran cantidad de similitudes, a las que añadiré, en mi infinita maldad, la de la introducción del virus Linfotrópico Humano T, tipo 1 (muy propio de Japón), que causa Leucemia; hecho que olvida López Obrador cuando lanza sus peroratas populistas; y eso nos quita, a los españoles, un minipunto negativo.

El etnólogo francés Paul Rivet coloca también antes de la llegada de Colón (y tras la de los nipones) la de navegantes polinesios, por el Sur, en torno a un milenio antes de Cristo, sin que se la apuntaran tampoco. ¡Vaya!

Y tampoco se la apuntaron, en torno al primer milenio después de Cristo, los vikingos, por el Noreste. Alguna universidad yankee lo reivindicó, pero quiá.

Bueno, hay quien asegura también la llegada a América de navegantes fenicios e incluso hebreos y hasta hay quien encuentra similitudes de estos dos pueblos con nativos de las primeras culturas americanas. El que no busca, no encuentra.

Por cierto, ahora hay muchos empeñados en demostrar que ya en el siglo V de nuestra era los navegantes chinos dieron con América y viaje viene, viaje va, fueron cartografiando la costa; pero no se apuntaron “el descubrimiento”. Por cierto, unas siete décadas antes que Colón, insisten en que las expediciones del gran Zheng He y sus capitanes Zhou Man y Hong Bao se produjeron en los años 1421 y 1423, pero los muy chinos no las publicaron ni en El Pueblo en Linea ni en el Xihua… y no nos enteramos. Parece que no les dio por desembarcar y “descubrirlos”; como ya lo habían hecho los japoneses, sin darle publicidad.

También le están dado cancha al prenauta Alonso Sánchez, un onubense -al que ya puso nombre y origen Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de 1609- que dicen que hacía la ruta Huelva-Canarias-Madeira-Inglaterra y que una tormenta debió desviar hasta “descubrir” América. El caso es que el prenauta moribundo arrumbó a Madeira y contó su experiencia a un Cristóbal Colón que allí vivía desposado con la hija del gobernador de Porto Santo. De momento no le han achacado al genovés, que bien pudo ser de otro lugar, el asesinato del prenauta para apuntarse la gloria. Bordes sí; malos, no.

Para bien o para mal, resulta que Colón “va y los descubre”. Y eso a muchos les escuece; incluso hasta dicen que no fue el 12 de octubre.

Es su supuesta venganza. No pueden cambiar la Historia ni en el Norte, ni nen el Sur.

De la rotonda del capitolio de la ciudad de Sacramento, la capital de California, ya han retirado las estatuas de Colón y de la reina Isabel de Castilla, “al considerarlas ofensivas para la población indígena” en junio de este año. Ya en 2018 despareció la estatura de Colón del Grand Park de Los Ángeles donde desde septiembre de 2017, resulta que, el segundo lunes de octubre está dedicado “a los indígenas que perdieron la vida ante la llegada de las huestes españolas a distintas partes de América”; y lo promovió un concejal oriundo de una tribu india de Oklahoma que presume de ser el primer concejal nativo americano de Los Ángeles. Hombre, algún tatarabuelo del concejal O’Farrell, apellido muy de la etnia aborigen oklahomiana Wyandotte (aunque yo lo creía irlandés o de Gales; en fin, cosas de familia), debió encontrarse con los Dragones de Cuera, soldados de caballería que protegían la frontera española en los EE. UU. hasta 1821.

Esta unidad de caballería se creó a finales del siglo XVI, con Reglamento propio, y se les encomendó la custodia de la frontera norte de la Nueva España, que llegó a incluir Texas, Arizona, Nuevo Méjico, gran parte de California, la Luisiana y La Florida y algunas zonas de Colorado, Utah y Nevada. Además de vigilar la frontera, protegían las rutas de comunicación entre Méjico y California y entre Texas y Florida frente a los ataques indios.

Se llamaba “dragones” a los soldados de caballería (y de infantería) que disponían de un mosquete llamado dragón; y de “cuera” por usar la cuera, una cota de hasta 7 capas de cuero que no traspasaban las flechas indias, lo que les reportaba cierta ventaja contra unas poblaciones indígenas (muchas de ellas guerreras) que venían hacia ellos empujados por británicos y franceses que los expulsaban desde el Este, así como de otras tribus también indias; porque se chinchaban unos con otros. Los dragones de cuera mantuvieron las fronteras de aquella España extrapeninsular y se ocuparon también de explorar el territorio y de establecer nuevas Misiones; los dragones protegían las caravanas y el correo… y nadie les ha hecho una película.

Y mira que hay pelis de rostros pálidos y del 7º (escuadrón) de caballería (de Michigan) y eso que fueron los autores de la masacre de Washita y otras perrerías más. Pero esos no venían de España.

Es un error mirar el pasado con los ojos del presente, que dice Reverte. Aquella Europa de finales del XV vivía sus problemas internos (socioeconómicos) y tras la caída de Constantinopla (1453) el problema de comercio con la Indias se resintió. Colón ofreció una ruta para seguir haciéndolo por el otro lado, sin bordear África… y se encontró con todo un continente “por descubrir” en la mitad de su rumbo. Y “lo descubrió”; y lo reivindicó para España, una tarea, veo, inacabada.

El “descubrir” América, considero, nos reportó ventajas a ambos lados del charco, con sus claroscuros, claro. Y yo celebro la Fiesta Nacional.

26 sept 2020

DEL VERANILLO; DE ESTE DE SAN MIGUEL


Se ha retrasado una cita que abría hoy sábado la agenda y tengo tiempo de poner azul sobre blanco algo de lo me rodea. Buen tiempo; sol en la capital del turismo de Sol y Playas. Lo habitual, pero no estará de más que dejemos fluir la Royal Blue sobre unas viejas cuartillas Strommer.

Decían, tiempo ha, que ‘por el veranillo de San Miguel están las frutas como la miel’. Estamos en ese tiempo; pero, como a los tomates, ya a las frutas ni les encuentras sabor, ni dulzor. Matamos la esencia; nos olvidamos de la sazón.

El Veranillo de San Miguel y de los otros dos arcángeles -San Rafael y San Gabriel- que van en terna- está fechado el 29 de septiembre. Otros, sin recurrir al santoral, decían lo de que ‘en septiembre, a fin de mes, el calor vuelve otra vez’. El refranero, herencia de tradición inveterada, lo recuerda. Y como esto del tiempo meteorológico va a su bola, ya los antiguos decían que ‘el veranillo de San Miguel falta muy rara vez”. Luego, la excepción pone a prueba la regla; tan cierto como que ‘una golondrina no hace verano’…. Y este es un veranillo de 5 a 7 días. Pero cuando falta, y luego lo señalaremos, se deja sentir con notoriedad.

A este veranillo septembrino también se le conocía como el veranillo del membrillo, la asperísima fruta, dicen, dedicada a Afrodita, la diosa del amor. Y se decía, mucho más tiempo ha, que era fruta obliga de recién casados antes de ir al lecho nupcial. En fin, que resulta que cuando con elmembrillo hicieron dulce de membrillo es porque, al natural, es de textura áspera, muy áspera, y sabor ácido… y por mucha Afrodita…

Aunque, después de un bocado al membrillo cualquier cosa… salvo el níspero del que, una vez más, decían tiempo ha también, que ‘quien nísperos come, bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja: ni come, ni bebe, ni chupa, ni besa’. Que por decir, que no quede: sapiencia popular, gramática parda.

Y todo esto, por unos grados de más y un golpe del Sol acabando septiembre; un reiterado y efímero fenómeno atmosférico cíclico anual que se produce a finales de septiembre -por San Miguel; 29 de septiembre- y que suele tener una réplica en noviembre -por San Martín; 11 de noviembre, el que les llega a los cerdos- y que es universal en su conjunto.

Son los días del Indian Summer de los yanquis (John de Crevecoeur, ya lo señaló describiendo el territorio de los mohicanos en 1778), del Altweibersommer de los germanos, del veranillo de las grullas (de la Bélgica flamenca), del veranillo de los pobres (en los Balcanes), del veranillo de las abuelas (Europa central), del verano de los hilos (Escandinavia y estepa rusa), del veranillo de los gansos (en la gran meseta centroeuropea), del hautsblida islandés, del nazomer neerlandés, del nyaurtó magiar… con réplicas en los otoños del hemisferio Sur donde junio es invierno por allí y por eso se les da el Veranillo de San Juan; incluso nada más entrar la primavera, en noviembre, el Veranillo de las Almas.

En esto de ponernos serios con las cuatro estaciones hubo quien las referenció a periodos con el Santoral como referencia: entre San José y San Juan, la primavera; entre San Juan y San Miguel, el verano; entre San Miguel y la Navidad el otoño; y entre la Navidad y San José, el invierno. Pero de eso hace y tanto tiempo y tanto concilio…

El caso es que en el ocaso de septiembre la temperatura suele ser más alta que los valores medios propios de la época; vamos, que llegamos a días ligeramente más cálidos… y como decían que San Miguel, arcángel canónico, es el general de todos los ángeles que integran los ejércitos celestiales, porta flamígera espada… pues eso, calor. Aunque si tiramos de Antonio del Duca y su tabla de Palermo (1516), San Miguel lleva una palma y el estandarte (incluso una lanza); que es Uriel (uno de los llamados arcángeles apócrifos, con otros tres más, Barachiel, Seatiel y Jehudiel) el de la espada. En esto de los arcángeles tengo un lío: Uriel sí sale en alguna representación eclesial como unos de ‘los cuatro arcángeles’, mientras que otras fuentes, las más, sólo se trata como tal a Miguel; y los demás no pasan del rango de ángel.

Recuerdo, me lo decían en mi niñez, lo de los nueve tipos de ángeles en tres órdenes y tres jerarquías; cosas de la Angelología. Me acuerdo de los 3 de mayor rango: serafines, querubines y tronos. Y los arcángeles estaban muy por debajo, en la tercera jerarquía. Al final del todo estaban los ángeles a secas; los curritos, muy cerca de los hombres (y mujeres). El ángel de la guarda era uno de estos últimos del escalafón, que en mi caso lleva trabajo triple. El padre Meseguer estaría orgulloso; aquellas explicaciones han llegado hasta el día de hoy y me han servido para completar un párrafo de este Post. De cuando preparé las oposiciones a Secundaria tenía la imagen de la cúpula celestial de Botichini (finales del XV) y he visionado la estructura angelical y los órdenes de ángeles. En fin, que todo sirve en la vida.

Los veranos de mi niñez terminaban cogiendo membrillos en Lo Reche (alguno cogería yo) y viendo como hacían dulce de membrillo. Sí, y hacía calor. Y no había peligro de que cuando pelaban y cortaban la fruta, los chiquillos, yo, aparecieran para coger un trozo. Comer membrillo ‘crudo’ era un hecho de valentía notable: anestesiaba la boca… por lo tanto, insisto, de Afrodita…

¿La explicación, en nuestras latitudes de estos veranillos? Pues… cuando se dan una borrasca sobre el Atlántico y un anticiclón está enseñoreado del interior de Europa tenemos que como los vientos alrededor de una borrasca giran en sentido contrario a las agujas de un reloj, y los de alrededor de un anticiclón lo hacen en sentido de las agujas de un reloj, la península Ibérica se nos queda en la trayectoria de vientos del sur, africanos caldeados en el Sahara, que nos hacen subir las temperaturas. Y vientos del sur, más cálidos, van llegado a todas partes de Europa.

El otro ‘veranillo’ citado al principio, el de noviembre por San Martín, es ocasionado por una situación de ralentización de la bajada de las temperaturas y ausencia de humedad; se trata de ‘un veranillo primaveral’ que nos plantea tener paciencia con el invierno; es, incluso, más psicológico.

Pero, ojo, que tenemos anotadas “ausencias” de estos veranillos (y recuerdo el refrán), con episodios catastróficos de DANA; el histórico de riadas en la Cuenca del Segura es un grito desgarrador con demasiadas referencias a finales de septiembre.

Ah, y lo mismo que hay ‘veranillos’, hay ‘inviernillos’; aunque por estos pagos, el de San Mamerto (11 de mayo) pasa desapercibido. No tanto, aunque ocasional, el cortísimo inviernillo de entre San Jorge y San Marcos; resulta que entre el 23 y el 25 de abril se nos suele desplomar el termómetro y el dicho del refranero lo refrenda señalando que “entre San Jorge y San Marcos, un día de invierno cae”. Y a mitad de mayo, tenemos el invierno de los caballeros, por San Pancracio, San Servacio y San Bonifacio.


En fin, que me reclaman ya. Disfrute estos rayos de sol; a ver si achicharran al bicho vamos dando carpetazo al mal del años 20