21 may 2013

DEL POLO… NORTE



Estamos en el 88 Aniversario de La iniciativa de Amundsen de llegar al Polo Norte ¡¡volando!! Por estos días de mayo de 1925 el noruego lo intentó.

Veamos, el Polo Norte geográfico es el lugar por donde “pasa” el eje de rotación de la tierra (a unos 23’5º). Naturalmente, también hay un Polo Sur geográfico que hoy no nos ocupa, y un Polo Sur para todos los demás Polos Norte. Así tenemos un Polo Norte geomagnético (del campo magnético terrestre), un Polo Norte de Inaccesibilidad (el más alejado de todas las tierras circundantes) y un Polo Norte magnético que es el Norte que marcan las brújulas y que ahora mismo está en tierras canadienses, cerca de la isla de Bathurst (archipiélago de las Islas de la Reina Isabel) y, hoy por hoy, a unos 1.600 km del Polo Norte geográfico.

Siempre se ha dicho que el primero en llegar al Polo Norte (geográfico), en 1895; fue el noruego Fridtjof Nansen… pero no, se quedó a 3º y 46’ de alcanzarlo. En 1908 el “espabilao” de Frederic Cook dijo haber llegado… y tampoco; como tampoco conquistó la cima del McKinley. Cook se las apuntaba todas, pero le desmontaban la paraeta en nada. En 1909 se cuenta que fue Robert E Peary, con Mathew Henson, el que llegó al Polo Norte un 6 de mayo, por más señas… pero hoy se pone muy en duda que lo hiciera. Es que ni con motos de nieve se consigue hoy hacer su itinerario en el tiempo que él dice que lo hizo. Y así las cosas parece que fue Amundsen, nuestro Amundsen de hoy, el primero que lo cruzó ¡volando! en el Norge, con Nobile y Ellsworth.

Por tierra, “a patita”, hasta el 19 de abril de 1968 no llegó nadie al Polo Norte geográfico. Ralph Plaisted, Walt Pederson, Gerry Piltz y Jean-Luc Bombardier tras viajar 43 días y 11 horas en motos de nieve calcularon su posición exacta que confirmó un avión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (distintivo LARK-47) al pasar sobre la vertical de ellos a las 10’20 h del 20 de abril de 1968.

Pero vayamos pues con Amundsen y este mes de mayo.

Amundsen, mayo 1925
Roald Engelberg Gravning Amundsen fue un tipo muy frío que resulta que, además, fue el primero en surcar el frío Paso del Noroeste (1903-1906), el primero en alcanzar el Polo Sur (14.12.1911) y el primero en la loca aventura de sobrevolar el Polo Norte (1925 y 1926) que hoy nos ocupa. Un hat trick helado que nadie más ha igualado.

Hay que señalar que el “pagano” de muchas de las iniciativas de Amundsen fue el millonario norteamericano Lincoln Ellsworth… y de ahí lo de los Montes Ellsworth, la cordillera Sentinel y el Lago Ellsworth (todos en la Antártida). Amundsen era agradecido. En el Polo Norte no le “dio” nada; porque nada había.

Por cierto, es lamentable que en este país lo más auténtico que tengamos para visitar, en materia de barcos con Historia en la península Ibérica, sea el “Pascual Flores” o el S61 “Delfín”, en Torrevieja (si no se han ido al garete ya). En la península Escandinava es distinto: en Estocolmo se puede visitar el Museo Vasa (con un auténtico navío del XVII, el Wasa, sacado del fondo del mar) y en Oslo, la repera: el FramMuseum, con el Fram, el barco de madera que ha viajado más al Norte y más al Sur, y el Kon Tiki Museet con la Kon-Tiki, las Ra y la Tigris, embarcaciones de madera y tallos de totora con las que Heyerdahl desarrolló sus hazañas. Allí en Oslo disfruté de las aventuras heladas de Amundsen.

Y a lo que íbamos, en mayo de 1925, una vez conseguidos los dólares de Ellsworth y comprado con ellos dos hidroaviones Dornier Wall (después de haber testado un  Curtis Oriole y un Junkers 37… que se estrellaron en las pruebas), que bautizó como N24 y N25, alcanzó Amundsen los 87º 44’ quedándose a 150 km del Polo Norte (no disponían de combustible para sobrevolarlo y volver). Al año siguiente (1926) y en dirigible (en el Norge, diseñado y pilotado por Umberto Nobile) sí sobrevoló el Polo Norte… y lo dejó escrito en su libro “Al Polo Norte en Avión” (y fue en dirigible… licencias de un tipo genial).

El N25, en mayo de 1925, a unos 150 km del Polo Norte
El 21 de mayo de 1925 salieron los expedicionarios en sus dos aviones de Kings Bay (78º 55’ N, Ny Alesun, en noruego), en la Isla Spitsbergen (archipiélago Svalbarg). 
Amundsen contó al regresar: “nada viviente en el trayecto”. No obstante, algunos osos polares vieron los otros integrantes de la expedición. Aterrizaron a los 87º 44’ N tras 8 horas de vuelo y la mitad del combustible consumido... aún lejos del Polo Norte geográfico. El N24 ya no pudo despegar. Los seis hombres se acomodaron en el N25 y el 15 de junio de 1925 tras haber acondicionado una pista de despegue iniciaron el regreso, llegando 8 horas después y casi sin combustible a Nordaustlandet, también en las Svalbard… de donde habían partido. Un barco de pesca, el “Sjoliv”, les pudo remolcar hasta Ny Alesun, completando así la expedición.

Fue un fracaso: ni se sobrevoló el Polo Norte, ni se llegó a él a pie, como pretendía Amundsen, pero con el N25 voló a Oslo (5 de julio), con Ellsworth, donde fue recibido por el rey de Noruega y un centenar de periodistas llegados de todo el mundo para la ocasión.

Allí mismo decidió Amundsen que lo volvería a intentar. Y para ello pensó en un dirigible (el N1 de de Nobile) y los dólares de Ellsworth. El 11 de mayo de 1926, tras mil y una peripecias, Admundsen, Ellsworth y catorce personas más partieron de Ny Alesun. El 12 de mayo a la 1’25 AM cruzaban el Polo Norte geográfico. El 13 de mayo a las 6’45 AM estaban sobre las costas de Alaska. 72 horas después de salir de Ny Alesum posaban el dirigible en Teller (Alaska; 65º 15’ 26’’ N).

Desplazamiento Polo Norte
geográfico (en rojo) y magnético (en azul)
Mayo tiene estas cosas.

Por cierto, los polos (geográfico y magnético) se mueven… ¡Qué lo sepan! Así que si repiten la hazaña, ni por asomo pasarán por donde lo hicieron Amundsen o el equipo de Plaisted… eppur si muove.




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