21 jul. 2014

DE YAMAL, Y DE UN AGUJERO QUE ES UN PINGO


La península de Yamal  está muy arriba, bañada por el Ártico, en el noreste de Siberia. Es un lugar remoto que ha puesto de actualidad el gas natural. Es una larga península que se adentra unos 700 km hacia el Polo Norte entre el mar de Kara y la inmensa desembocadura del río Obi (el larguísimo Golfo de Obi).

Bueno, hace unos pocos años (2007) salió a relucir la península de Yamal (la del Fin del Mundo) en los Medios de Comunicación de todo el planeta por el descubrimiento de una cría de mamut en el permafrost. La llamaron Lyuba y le adjudicaron una edad de unos seis meses y entre 37.000 y 42.000 años en el suelo congelado.


Desde entonces, de Yamal se ha sabido poco más que Gazprom había localizado uno y otro, y otro más, campos de gas natural y desarrollado gasoductos para trasladarlo a la gran red siberiana que abastece Europa. La última fue (2010) la delimitación del gran campo gasista de Bovanenkovo.

A raíz de esa noticia aparecieron algunos reportajes en TV y revistas de Naturaleza sobre los ancestrales pueblos pastores nómadas que habitan el lugar -nenets y khantys- y los multitudinarios rebaños de renos. Se calcula en medio millón de ejemplares la cabaña de renos de la península de Yamal, que es una zona de tundra (vegetación de muy bajo crecimiento; falta de vegetación arbórea) donde el permafrost (suelos helados y subsuelos congelados) es lo más normal en sus suelos.

Bueno, pues Yamal posee una de las mayores reservas de gas natural del planeta. Sólo en Bovanenkovo se estima que hay 55 x 1012 m3 de gas natural: 552000.0001000.000 m3; 55 billones de metros cúbicos de gas. Ahí es nada.

En fin, que por la Península de Yamal no es que haya mucho turismo, ni tránsito de viajeros, y la noticia es que en un viaje rutinario en helicóptero de esos que se hacen por los sitios remotos del planeta habíadescubierto un agujero  “sin fondo” que bien pudiera estar allí uno o dos años antes de que lo descubrieran. Lo han llamado el “Agujero del Fin del Mundo” y es un cráter ovalado de unos 30 metros de diámetro y unos 70 de profundidad, con un lago helado en su fondo. Enigmático a simple vista.

Las primeras noticias hablaban de un meteorito o algo que pudiera habernos impactado desde el espacio, pero los radares no se enteraron y los sismógrafos no registraron impacto alguno en la superficie del planeta, y para organizar un “bujero” así debió ser de alcance.
El caso es que al final los científicos fueron al sitio y los primeros relatos que nos ofrecieron es que por la disposición de los bordes del agujero resulta que se debió a una “explosión” desde adentro hacia afuera y se habló de la “espinilla” de la tierra. Una científica rusa lo explicó como el producto de una “acumulación de presión progresiva y excesiva de gas en el subsuelo por aumento de las temperaturas regionales” hasta que explotó. Pero no había nada que probara la magnitud de la explosión más allá de una acumulación de suelo en los bordes.

Andrei Plejánov, investigador Senior del AARI (Artic & Antartic Research Institute -  http://www.aari.nw.ru/-), tras visitar la zona y estar a pie de cráter confirmó que no había rastros de explosión y que el 80% de la estructura respondía a un crecimiento de núcleo helado (Associated Press TV) - http://www.timesunion.com/news/science/article/66-yard-crater-appears-in-far-northern-Siberia-5627981.php#photo-6607456


Y los científicos, enseguida, hablaron de un pingo[1]. Sí, se trata de un fenómeno geológico habitual de un terreno periglaciar como es que nos ocupa. El pingo es un “granode hielo que va creciendo a modo de colina en un suelo de permafrost, desde dentro, y poco a poco va empujando a la tierra helada hacia los lados coronando sólo el núcleo helado. No es necesario que explote; simplemente basta con que se derrita para dejar un cráter de ese tipo. Es agua helada que se expande en el permafrost y que puede llegar a tener cientos de metros de grosor. En el terreno, por donde puede, asoma a la superficie la cúpula gélida de agua sólidificada hasta que  se derrite o colapsa por derretimiento interior. Es sólo una forma extraordinaria del paisaje de aquellas latitudes y tenemos infinidad de ejemplos documentados.

Procesos de génesis y colapso de un pingo.

El vocablo “pingo” debe ser “leído” en “inglé”: algo así como “pingou”, porque si se lee en español -y más en “españó” de toda la vida- “pingo” es una “vestimenta que sienta mal; un harapo”. Así pues, “pingou”.

Lo que llama la atención en todo esto es que en los últimos años están proliferando casos como éste; se está viendo mucha actividad, más que en el pasado, en las áreas de permafrost. Mucha más actividad de la que se tuvo noticia en las últimas cinco o seis décadas. Ahora bien, esa nueva actividad constatada no sabemos si es, como algunos han llegado a apuntar, por el posible calentamiento de esas zonas del planeta o se trata, simplemente, de un fenómeno natural que ahora sí conocemos. Como antes no nos acercábamos tanto por aquellas latitudes, pues no veíamos. Ahora descubrimos más situaciones.

En fin, con el tiempo lo sabremos.

De momento, el cráter de Yumal es sólo un pingo colapsado. Una espinilla explotada en la piel aquejada de acné del planeta Tierra.






[1] Pingo: a dome-shaped mound consisting of a layer of soil over a large core of ice, occurring in permafrost areas / Montículo en forma de cúpula que consiste en una capa de suelo sobre un gran núcleo de hielo, que se forma en las zonas de permafrost.

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