14 jul. 2014

DEL MUNDIAL DE BRASIL, 2014. UN ANÁLISIS A VUELA PLUMA


¡Vamos, no me jodas!… que hubiera dicho mi buen amigo Manolo Ballestero y Ballestero, helmántico y cauriense a más no poder -q.e.p.d.-, cuando le dieron el muy inmerecido trofeo anoche al desaparecido Messi.

El caso es que ese gesto ha sido la culminación de una larguísima lista de despropósitos que se han cebado en el mundial brasileño; un esperpento futbolístico que ha funcionado como pollo sin cabeza. Claro, ha durado lo que tenía que durar. Pero es que “Mike” -“Miracle Mike”- el más famoso pollo sin cabeza del mundo (certificado por la Universidad de Utah) vivió 18 meses sin ella (hasta marzo de 1947).

Vale que Brasil era -y aún es, por mucho que a mí me pese, un BRIC (Brasil, Rusia, India & China)-  cuando le dieron el Mundial este, pero alguien debiera hacer algo porque los JJOO, que también se los han dado a Brasil, pueden tener el mismo final que “Mike”, que -recuerden- murió (atragantado con unos granos de maíz). Es que faltan más de 18 meses para la ceremonia olímpica de 2016 y uno empieza a preocuparse.

La cosa chirría. En 2010 el Banco Central de Brasil en su primer estudio sobre el impacto del Mundial en el país, eufórico, hablaba de que sería superior al 7’5% del PIB de entonces. En 2011 revisó su informe y ya lo dejó en un 2’7%. En 2012 lo dejó ya en un 0’9%... Y no ha querido revisarlo más. En septiembre de 2014, dicen, emitirá un análisis de resultados. No me lo pierdo.

El salario mínimo brasileño, ojo al dato, es de 232 €… y no ha sido revisado desde 2012… y todo ha subido. Acuérdense de las manifestaciones previas a la Copa del Mundo futbolera.

Deloitte Sudamérica hizo un análisis en 2009 y calculó un impacto positivo de 63.500 millones de dólares para la Copa del Mundo de Fútbol de Brasil, donde sólo 2.000 millones provenían del turismo, con un aumento estimado del 80% en visitantes. Entonces nadie le hincó el diente al informe; hoy, todos andan pidiendo cabezas, porque, parece que nadie reparó en que el estudio era para el periodo 2010-2018 que incluía los JJOO… y así bien pudieran salir los 2.000 millones en turismo y llegar a los 9 millones de turistas.

Sudáfrica, según un estudio de Grant Thornton, recibió con su Mundial un impacto económico positivo en su PIB del 0’56%. Este dato es de los llamados “a toro pasado”. ABN Amro dijo que ganar el Mundial sudafricano le produjo a la economía española un impacto de 0’7%. No sé si es verdad, pero esos mínimos porcentajes reflejan que se tienen los pies en el suelo.

En Brasil, aún quedan del orden del 38 al 60% (según la fuente) de las infraestructuras del Mundial que ha finalizado sin concluir; no han podido ser utilizadas.

Parece ser que la partida destinada a construir estadios ha sido la única que se ha cumplido… incluido el estadio de Manaos para que jueguen en él las tribus perdidas de la Amazonía, claro. A medias ha quedado la partida de la ampliación y mejora de servicios hoteleros (dotada con 1.300 millones inicialmente) que era, a priori, la más necesaria e interesante habida cuenta de la apuesta por el turismo que se pretendía hacer. Las partidas de reurbanización de ciudades y mejoras aeroportuarias ha sido volatilizadas con apenas unas pocas infraestructuras realizadas. La partida de telecomunicaciones ha sido la más saqueada; y no hay constancia de que Jenaro -y su guai fai fri- estuviera por allí. Todo estos despropósitos llevaron a la directora del Comité Organizador a pronunciar aquella frase de “todo lo que se podía robar, ya se robó”/”lo que había que robar, ya estárobado”. Y, el ¿cuánto ha quedado?... nadie lo ha preguntado. Cachis, la.

Yo no sé qué pensar de estos próceres de la FIFA, pero resulta que los últimos cuatro mundiales les fueron entregados a las economías emergentes de principios del XXI cuando los dólares volaban y volaban. A saber: Sudáfrica (2010; otorgada en mayo de 2004), Brasil (2014, otorgada en octubre de 2007), Rusia (2018; otorgada en diciembre 2010) y Qatar (2022; otorgada en diciembre de 2010)… Y, considero, que los chicos de la FIFA no midieron los impactos económicos que desde Lehman Brothers para acá se han venido produciendo en el planeta y en las economías, incluso, de los BRIC’s. Luego está que Qatar suena a fiasco y a mandanga de la fina…

Pero puede que los de la FIFA salven el expediente para 2022 y le pasen los qataríes el testigo a los yankees. Al tiempo; ya verán. La FIFA no da puntadas sin hilo.

Salió medio bien Sudáfrica, hemos salvado el escollo de Brasil (a la tal Dilma, que le den… y que salga como pueda), lo de Rusia es pan comido con Putin al timón de la nave, el petróleo y el gas… y lo de Qatar lo podemos enmendar.

La FIFA es asín.

Ahora, el bochorno del trofeo a Messi de ayer es sólo un negro manchurrón más en la zahína Old Roger[1] de la FIFA. Aunque me han dicho que la FIFA no tiene bandera y, en todo caso, su color es el azul. Vaya por Dios.

Ah, ganó Alemania. Como debe ser. Ya lo dijo Gary Lineker (04.07.1990): “El fútbol es un deporte inventado por los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania”.
Bueno, dijo que era un juego simple y que siempre gana Alemania; lo de que lo inventaron los ingleses lo pusieron después: “Football is a simple game; 22 men chase a ball for 90 minutes and at the end, the Germans always win”.






[1] Bandera pirata: negra con la calavera y los huesos en blanco

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